jueves, octubre 27, 2005

No pares.

No pares.
Y él seguia deslizando sus dedos sobre el piano mientras ella lo miraba.
No pares, por favor.
La lluvia golpeaba los cristales, y el frío de la noche llamaba a su puerta.
No pares.
Y la música navegaba en el aire.
No pares, por favor.
Acercándose le besaba su cuello, y sus dedos seguían bailando entre las teclas.
No pares, le decía.
Con el miedo de que aquello acabara.
Y dejo de tocar el piano.
Tomándola la beso,y le dijo: “No parare nunca más.”

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm........

Anónimo dijo...

mmmmm si es que no hay nada como los dedos de un pianista....largos,finos y sedosos...deberiais probarlos chicas!! hay que joderse lo bien que tocan jajajaja.

Bohemia dijo...

Y entonces llegó Rick y dijo: Tócala Sam!!!!...y entonces Sam cesó su melodía, se puso en pie y le acarició la mejilla a la joven, que ofendida se marchó gritándole:
¡Me dijiste que nunca pararías!