domingo, julio 07, 2019

A mi me valia

A mí me valía...

A mí me valía... cobijarme en tus palabras para salir de mis silencios
A mí me valía... columpiarme de vez en cuando entre tus labios
A mí me valía...que me dejaras, de vez en cuando, tumbarme en la orilla de tu mar
A mí me valía... el pequeño espacio de tu paraguas
A mí me valía...sólo el tramo del recorrido de las agujas de tu reloj
A mí me valía...el cuando, el donde, y el ahora
A mí me valía...conjugar verbos en gerundio
A mí me valía...lo que para muchos no les valdría
A mí me valía...el quiero pero no puedo
A mí me valía...ya no ver millones de colores, pero ver sólo uno

A mí y sólo a mí, me valia...

sábado, junio 22, 2019

Tiempo - ¿Quien soy?

Ha pasado tiempo.
Mucho tiempo.
Desde que no vengo a verte, desde que no me enfrento a estas páginas en blanco.
Sin fuerzas
Sin ideas

Quizás algo se haya quedado atrás, quizas la bruma del olvido haga que las palabras de la frasca, aquellas con las que tejía historias se hayan dormido entre el pasado y el olvido.

Quizás sea yo,  sumergido en un bote de formol, como esos cuerpos en lo laboratorios médicos.

Sin embargo hoy quiero dejar unas palabras, no mias, tomadas de una serie de tv pero cuanta verdad encierran

"beberás honda y repetidamente y parte de esa calidez y estupor crecerá y se expandirá...
 y reiremos a cuenta de los días de antaño y brindaremos por los camaradas caidos y aún por caer, y olvidaremos por todo lo que has pasado... Y recordarás, al final, quuien eres"

¿Quien soy?

jueves, octubre 18, 2018

Silencio

Silencio.
Recorro las calles de un domingo cualquiera cuando aún las luces de las farolas no se han despedido.
Hay un silencio callado, y aunque te pudiera parecer una redundancia, no es asi, este era un silencio callado, donde los coches, pocos, no emitían ruido, donde las personas pocas, susurraban sin hablar en voz alta.

Silencio.
Abro la caja de las viejas fotografías,  tiempo atrapado en un papel, rostros mudos, sentimientos grabados en color y blanco y negro, y tras ellos un silencio, el del tiempo que pasó.

Silencio.
En el rincón de la cama, donde antes se deslizaban suspiros y jadeos, ojos cerrados envueltos en un sueño. Ahora solo queda ese lazo que los envuelve, el lazo del silencio

Silencio.
En un tarde, donde un niño deberia estar jugando,  solo hay un vacio, y del aire cuelga un silencio.

Silencio, dejad que los niños duerman

lunes, junio 04, 2018

No iré a ningún lado

No iré a ningún lado porque el enemigo está ahí fuera...
No iré a ningún lado aunque el enemigo tire la puerta y nos arranque el corazón
No iré a ningún lado porque desde el principio siempre quise estar aquí
No iré a ningún lado aunque sienta que el enemigo está dentro de mi y aún asi tu me quieras tal como soy
No iré a ningún lado porque contigo sólo puedo estar donde tú estes
No iré a ningún lado aunque quiera estar en miles de sitios a la vez, aunque a veces dude si este es mi lugar
No iré a ningún lado aunque te vayas y no  vuelvas porque aquí están mis recuerdos. por que aquí estarán mis recuerdos
No iré a ningún lado aunque sepa que te irás por si alguna vez decides regresar yo estaré aquí
No iré a ningún lado porque ya no me quedan sitios donde ir
No iré, no, auqnue tú ya no me quieras.

viernes, abril 27, 2018

Signos de puntuación y otros

 

Nos conocimos entre dos puntos y como la distancia más corta entre dos puntos es la línea recta, la recorrimos, despacio, hasta llegar al centro de lo que sería nuestra cicunferencia que dibujamos con signos de exclamación.

Por aquella época, abríamos corchetes, nos besábamos entre paréntesis interminables... y de vez en cuando susurrábamos tras dos puntos y abriendo comillas "un te quiero".

Cambiamos las interrogaciones por signos de admiración y aprendimos a utilizar más las mayúsculas que las minúsculas. No rimábamos juntos pero nuestro poema era más hermoso que cualquiera de los escritos por Bécquer.

Me enamoraron tus puntos suspensivos, esos que siempre terminaban  en onomatopeyas.

Quizás usé demasiados puntos y aparte, llenos de saltos de líneas cuando a lo sumo tendrían que haber sido alguna coma suelta o un punto y seguido.

Ahora echo de menos que pongas tilde a mis palabras esas que dejaba desnudas sin acento para que tu se lo pusieras.

Al final, como en todos los finales, escribiste un punto final, no fuñe ni un punto y a parte ni siquiera un pequeño espacio en blanco.

Echo de menos tu ortografía ahora que hay tantas y tantas faltas de gramática.

sábado, diciembre 23, 2017

Una historia de Navidad

Te encontré, casi escondido, mirando el cruce, semáforo en rojo, semáforo en ámbar, semáforo en verde. Me acerqué a ti, hacía tanto tiempo que no te veía que sentí reparo al rozar tu hombro.
Te giraste y me dedicaste esa mirada tan tuya, cansada pero llena de vida, tu vida.

- Hola - te dije casi en un susurro
- Hola viejo amigo...
Bajé la mirada, aún a sabiendas que no tenías nada que reprocharme, sentí que algo se había quedado colgando entre lo dos. Tú lo notaste, ¡cómo no!

- No te preocupes, ha pasado mucho tiempo, pero eso no significa que me haya ido, estoy aquí siempre que quieras encontrarme...
- Lo sé,  te he echado de menos.
- El momento llega, cuando llega el momento. es asi aunque a veces parezca que ya no volverá, simplemente sigue adormecido... como te pasa a ti...
- ¿A mi? - le dije, intentando hacerle creer que no sabía de lo que hablaba.
- Si... es como aquella que vez.. ¿te cuento una historia?
- Claro  - le contesté, mientras nos sentábamos en un banco de la plaza
- Recuerdo el frío que hacía en aquel invierno, no como esté, que parece un otoño sin fin,  aquellas escaleras de madera que crujian cuando las pisabas, sin saber si era por su vejez o por el tiritar con las bajas temperaturas.
Subía aquellas escaleras despacio,  recordándome otros tiempos donde de pequeño visitaba una ciudad oscura y triste, sin embargo yo sabía que aquel ascenso era para llegar a un rincón feliz. ¡qué ironía de pensamientos!
Tras subir, uno casi se daba de bruces con una puerta de un color verde azulado que se quedaba trancada nada mas meter la llave, parecía que tras de si guardara un secreto con tal celo que abrirse fuera sacrilegio.

Sin embargo, y como siempre, cedía quejandose con un siseo.
Dejamos las bolsas, y ella corrío a prender la calefacción, sin saber que sólo con que me mirase el calor ya prendía en mi.

Se acercó y me besó, cogiendome de la mano, destripó las bolsas sobre la mesa. He de contarte que aquella casita era pequeña...

- ¿Cómo mi caja de cerillas ?   - le interrumpí sin querer.
- Más grande, era alargada con unos balcones, y una cocina a la que ahora llamáis cocina americana, pero bueno déjame seguir.
Te decía que había vaciado las bolsas sobre la mesa  y del armario saco una caja alargada, sonreía como un niño mientras yo la miraba perplejo. "¿Me ayudas?" me preguntó, mientras de la caja sacaba un árbol de navidad.
Dispuso sobre la mesa las bolas, el espumillón, unas luces,  y unos angelitos.
Sonreía mientas desplegaba las ramas, yo por aquel entonces ya había dejado de sentir "la navidad", demasiadas ausencias, demasiados desengaños, demasiados "este año será distinto".
Ella canturreaba unos villancicos mientras decoraba el árbol, unas bolas aquí, unos angelitos allá. "¿te gusta, está quedando bien?" me preguntaba, y yo, la verdad, no me fijaba en como colgaban aquellas bolas, o como los angelitos quedaban suspendidos de las ramas, la miraba a ella, a ese momento en el que la navidad estaba allí, simplemente en colocar los adornos.
Cuando hubo terminado se giró el árbol era casi tan alto como ella, extendió su mano sobre el y lo coronó con una estrella, "anda hazme una foto" - me dijo - "es mi primer árbol en mi casa". Yo tomé una cámara destartalada y vieja de esas que ahora te reirias de ella, y mientras ella sonreía disparé.
Posiblemente sea la única foto donde he logrado tener el sentido de la navidad, aquel momento me devolvió ese hormigueo que se siente cuando eres niño y sabes que llegarán los reyes, que cantarás villancicos, que las sillas de la mesa en la cena de nochebuena están todas ocupadas, y nunca pensarás que se irán vaciando con el paso de los años.

Yo tuve que contener mis lágrimas, mis navidades se habian vuelto opacas, demasiados vacíos como para sentir aquello que aquel viejo me estaba contado.

- Lo sé - me repitió - el tiempo mata muchas veces ese sentimiento, esa sensación, ahora parece que vosotros sólo pensais en que pase,  como a mi me pasaba hasta que ella desplegó aquel árbol y supe que en cualquier momento con  cualquier pequeño detalle uno puede  volver a encontrar la navidad.

Le abracé mientras mis lágrimas libres ya de cualquier sujección rodaban por mi cara.
- Feliz Navidad - le dije
- Feliz Navidad - me contesto con aquella voz.

Me giré para secarme las lágrimas, y cuando me volví hacia él, ya no estaba.
Pensé en su cuento, en la cena que tendría que hacer y todos esos asientos vacios, en como uno recrea lo que debería ser una Nochebuena y lo que al final acaba siendo.

Al llegar a casa encendí las luces de mi arbolito y me le quedé mirando, recordando su historia.


Feliz Navidad y 2018


Para los que se fueron, y ya no están...
para los que se fueron y están sin estar...
para los que volvieron... y volvieron a irse...
para los que llegaron y se quedaron
para lo que han estado, estan y ... estarán ¿?
para los que recuerdo y me han olvidado
para los que me aguantan
para los que quiero y me quieren
para los que quiero y ya no me quieren
para todos...

OS DESEO UNAS FELICES NAVIDADES Y UN AÑO 2018 COMO SIEMPRE SOÑASTEIS.

lunes, septiembre 18, 2017

Corazón Perdio

- ¿Y dices que no puedes enamorarte?
- No, no puedo
- ¿Es que no tienes corazón?
- No, no tengo, sólo hay un hueco vacío
- Eso será por que te lo robaron, o simplemente lo perdiste
- Quizás sea eso... lo perdí
- ¿Por qué no vas a la oficina de objetos perdidos?
- ¿Tú crees?

Y fuí. Y allí, en la oficina de objetos perdidos, en una cajita ,estaba mi corazón con un cartelito que decía: "CORAZÓN PERDÍO"