lunes, junio 04, 2018

No iré a ningún lado

No iré a ningún lado porque el enemigo está ahí fuera...
No iré a ningún lado aunque el enemigo tire la puerta y nos arranque el corazón
No iré a ningún lado porque desde el principio siempre quise estar aquí
No iré a ningún lado aunque sienta que el enemigo está dentro de mi y aún asi tu me quieras tal como soy
No iré a ningún lado porque contigo sólo puedo estar donde tú estes
No iré a ningún lado aunque quiera estar en miles de sitios a la vez, aunque a veces dude si este es mi lugar
No iré a ningún lado aunque te vayas y no  vuelvas porque aquí están mis recuerdos. por que aquí estarán mis recuerdos
No iré a ningún lado aunque sepa que te irás por si alguna vez decides regresar yo estaré aquí
No iré a ningún lado porque ya no me quedan sitios donde ir
No iré, no, auqnue tú ya no me quieras.

viernes, abril 27, 2018

Signos de puntuación y otros

 

Nos conocimos entre dos puntos y como la distancia más corta entre dos puntos es la línea recta, la recorrimos, despacio, hasta llegar al centro de lo que sería nuestra cicunferencia que dibujamos con signos de exclamación.

Por aquella época, abríamos corchetes, nos besábamos entre paréntesis interminables... y de vez en cuando susurrábamos tras dos puntos y abriendo comillas "un te quiero".

Cambiamos las interrogaciones por signos de admiración y aprendimos a utilizar más las mayúsculas que las minúsculas. No rimábamos juntos pero nuestro poema era más hermoso que cualquiera de los escritos por Bécquer.

Me enamoraron tus puntos suspensivos, esos que siempre terminaban  en onomatopeyas.

Quizás usé demasiados puntos y aparte, llenos de saltos de líneas cuando a lo sumo tendrían que haber sido alguna coma suelta o un punto y seguido.

Ahora echo de menos que pongas tilde a mis palabras esas que dejaba desnudas sin acento para que tu se lo pusieras.

Al final, como en todos los finales, escribiste un punto final, no fuñe ni un punto y a parte ni siquiera un pequeño espacio en blanco.

Echo de menos tu ortografía ahora que hay tantas y tantas faltas de gramática.

sábado, diciembre 23, 2017

Una historia de Navidad

Te encontré, casi escondido, mirando el cruce, semáforo en rojo, semáforo en ámbar, semáforo en verde. Me acerqué a ti, hacía tanto tiempo que no te veía que sentí reparo al rozar tu hombro.
Te giraste y me dedicaste esa mirada tan tuya, cansada pero llena de vida, tu vida.

- Hola - te dije casi en un susurro
- Hola viejo amigo...
Bajé la mirada, aún a sabiendas que no tenías nada que reprocharme, sentí que algo se había quedado colgando entre lo dos. Tú lo notaste, ¡cómo no!

- No te preocupes, ha pasado mucho tiempo, pero eso no significa que me haya ido, estoy aquí siempre que quieras encontrarme...
- Lo sé,  te he echado de menos.
- El momento llega, cuando llega el momento. es asi aunque a veces parezca que ya no volverá, simplemente sigue adormecido... como te pasa a ti...
- ¿A mi? - le dije, intentando hacerle creer que no sabía de lo que hablaba.
- Si... es como aquella que vez.. ¿te cuento una historia?
- Claro  - le contesté, mientras nos sentábamos en un banco de la plaza
- Recuerdo el frío que hacía en aquel invierno, no como esté, que parece un otoño sin fin,  aquellas escaleras de madera que crujian cuando las pisabas, sin saber si era por su vejez o por el tiritar con las bajas temperaturas.
Subía aquellas escaleras despacio,  recordándome otros tiempos donde de pequeño visitaba una ciudad oscura y triste, sin embargo yo sabía que aquel ascenso era para llegar a un rincón feliz. ¡qué ironía de pensamientos!
Tras subir, uno casi se daba de bruces con una puerta de un color verde azulado que se quedaba trancada nada mas meter la llave, parecía que tras de si guardara un secreto con tal celo que abrirse fuera sacrilegio.

Sin embargo, y como siempre, cedía quejandose con un siseo.
Dejamos las bolsas, y ella corrío a prender la calefacción, sin saber que sólo con que me mirase el calor ya prendía en mi.

Se acercó y me besó, cogiendome de la mano, destripó las bolsas sobre la mesa. He de contarte que aquella casita era pequeña...

- ¿Cómo mi caja de cerillas ?   - le interrumpí sin querer.
- Más grande, era alargada con unos balcones, y una cocina a la que ahora llamáis cocina americana, pero bueno déjame seguir.
Te decía que había vaciado las bolsas sobre la mesa  y del armario saco una caja alargada, sonreía como un niño mientras yo la miraba perplejo. "¿Me ayudas?" me preguntó, mientras de la caja sacaba un árbol de navidad.
Dispuso sobre la mesa las bolas, el espumillón, unas luces,  y unos angelitos.
Sonreía mientas desplegaba las ramas, yo por aquel entonces ya había dejado de sentir "la navidad", demasiadas ausencias, demasiados desengaños, demasiados "este año será distinto".
Ella canturreaba unos villancicos mientras decoraba el árbol, unas bolas aquí, unos angelitos allá. "¿te gusta, está quedando bien?" me preguntaba, y yo, la verdad, no me fijaba en como colgaban aquellas bolas, o como los angelitos quedaban suspendidos de las ramas, la miraba a ella, a ese momento en el que la navidad estaba allí, simplemente en colocar los adornos.
Cuando hubo terminado se giró el árbol era casi tan alto como ella, extendió su mano sobre el y lo coronó con una estrella, "anda hazme una foto" - me dijo - "es mi primer árbol en mi casa". Yo tomé una cámara destartalada y vieja de esas que ahora te reirias de ella, y mientras ella sonreía disparé.
Posiblemente sea la única foto donde he logrado tener el sentido de la navidad, aquel momento me devolvió ese hormigueo que se siente cuando eres niño y sabes que llegarán los reyes, que cantarás villancicos, que las sillas de la mesa en la cena de nochebuena están todas ocupadas, y nunca pensarás que se irán vaciando con el paso de los años.

Yo tuve que contener mis lágrimas, mis navidades se habian vuelto opacas, demasiados vacíos como para sentir aquello que aquel viejo me estaba contado.

- Lo sé - me repitió - el tiempo mata muchas veces ese sentimiento, esa sensación, ahora parece que vosotros sólo pensais en que pase,  como a mi me pasaba hasta que ella desplegó aquel árbol y supe que en cualquier momento con  cualquier pequeño detalle uno puede  volver a encontrar la navidad.

Le abracé mientras mis lágrimas libres ya de cualquier sujección rodaban por mi cara.
- Feliz Navidad - le dije
- Feliz Navidad - me contesto con aquella voz.

Me giré para secarme las lágrimas, y cuando me volví hacia él, ya no estaba.
Pensé en su cuento, en la cena que tendría que hacer y todos esos asientos vacios, en como uno recrea lo que debería ser una Nochebuena y lo que al final acaba siendo.

Al llegar a casa encendí las luces de mi arbolito y me le quedé mirando, recordando su historia.


Feliz Navidad y 2018


Para los que se fueron, y ya no están...
para los que se fueron y están sin estar...
para los que volvieron... y volvieron a irse...
para los que llegaron y se quedaron
para lo que han estado, estan y ... estarán ¿?
para los que recuerdo y me han olvidado
para los que me aguantan
para los que quiero y me quieren
para los que quiero y ya no me quieren
para todos...

OS DESEO UNAS FELICES NAVIDADES Y UN AÑO 2018 COMO SIEMPRE SOÑASTEIS.

lunes, septiembre 18, 2017

Corazón Perdio

- ¿Y dices que no puedes enamorarte?
- No, no puedo
- ¿Es que no tienes corazón?
- No, no tengo, sólo hay un hueco vacío
- Eso será por que te lo robaron, o simplemente lo perdiste
- Quizás sea eso... lo perdí
- ¿Por qué no vas a la oficina de objetos perdidos?
- ¿Tú crees?

Y fuí. Y allí, en la oficina de objetos perdidos, en una cajita ,estaba mi corazón con un cartelito que decía: "CORAZÓN PERDÍO"

viernes, agosto 18, 2017

Se nos fueron

A veces se nos va alguien a quien amas, da la vuelta y cierra la puerta, quizás con un adios, quizás con un simple movimiento de una mano, quizás sólo dejando un silencio tras de sí.

A veces se van y no puedes hacer nada más desear que sea feliz, aunque uno ya no esté.

Pero a veces se nos va alguien a quien amas, por que te lo arrebatan con un salvaje y desgarrador mordisco, y solo queda tras de sí la desesperanza, el vacío, y la tristeza.

No hay palabras, ni abrazos, ni consuelo, que pueda curar ese terrible mordisco que nos han dado a la vida, de una dentellada han sesgado una vida, un amor, un sueño.

Sólo queda pensar, desear y soñar, que aunque pueda ser una gran mentira, haya otro lugar donde ahora estén, donde no quepa lugar para el odio ni el rencor, donde los besos sean lo único que una boca pueda sepa dar.

martes, julio 18, 2017

Las letras, mis letras

Era temprano, como las otras veces que habia ido a ese bar a tomar un café.
Lo pensó, tampoco habían sido tantas, y sin embargo recordaba aquel bar con mucho cariño.
Se sentó lejos de la puerta, pidió un cafe largo con unas gotas de leche, sacó su vieja moleskine un bolígrafo, y la abrió dejando a la luz dos hojas en blanco.

Cerró los ojos como si con aquel acto pudiera atraer las letras que hacía tiempo habían desaparecido. Estaba allí,  pensando que de alguna manera podrían volver, y sin embargo sólo encontraba un vacío enorme y hueco.

El camarero le trajo el café, inspiró su aroma, y le trajo recuerdos de aquellas mañanas frías, casi a la carrera, un ratito, cinco minutos,  el suficiente para tomar un café, sonreir, desearse un feliz día y dejar que aquella mirada le acompañara el resto del día. Sin duda merecía la pena madrugar, caminar por las viejas calles de Madrid para esos cinco minutos,  un café y un beso.

Abrió y los ojos y pensó que quizás no había buscado bien donde se encontraban sus letras perdidas, o que quizás se habían quedado encerradas en su caja de cerillas.
Sí, sin duda era eso, estarían alli, en aquellos platos de patatas fritas con aceite de oliva que hacía para cenar, estarían enredadas en la musica de Maxwell, flotando en aire, estarían bailando en aquel puf rojo que ahora languidece en una habitación olvidada, si pudiera hablar...

Estarían escondidas entre las sábanas de una cama, mientras la luz apagada albergaba a alguien que de pie  se deja llevar por una colección de canciones.
O a lo mejor seguían bañándose en aquella media bañera que mecia un cuerpo que no era el suyo, mientras en la cocina se hacía la cena.

¿Jugarían aún sobre un mantelito blanco y dos copas de lambrusco? sonriendo a  unos ojos  que chisporroteaban de alegría y de vida.

Bebió un poco de aquel café, y pensaba que seguirían alli, buscando a su viejito en algún rincón de Madrid, volando tras algún beso perdido, dando calor a aquel lado de la cama que se lleno de escarcha.

Terminó de beber el café, echó una mirada al bar sabiendo que probablemente nunca más volvería, y dejando trás de si la Puerta del Sol, se encaminó para su casa, ahora en otro lugar, en otro barrio, pensando que sus letras, sus queridas letras ya fuera de las frascas, fuera de la alacena, estén aún jugando con sus recuerdos en la caja de cerillas, su cajita de cerillas.

domingo, julio 16, 2017

¿Te sientes...?

¿te sientes como ese jugador de pinball que lanza la ultima bola aún a sabiendas que no logrará partida extra?
¿te sientes como si hubieras llegado al final del camino sin haberlo iniciado?
¿te sientes como si hubieras recorrido un largo camino dejando migas de pan para saber volver y cuando te das la vuelta ya no están?
¿te sientes como aquel actor en el dia de la marmota, que todos los días se repiten y sin embargo tienes un miedo atroz a salir de ese bucle?
¿te sientes que deslizas de noche el brazo por la cama y en el otro lado sólo hay un acantilado que te salva de caer abrazándote a la almohada?
¿te sientes como si te hubieran mentido cuando te dijeron que "cuando una puerta se cierra, se abre una ventana"?
¿te sientes como un naufrago en una isla deseando que llegue la noche para poder cerrar los ojos y soñar con lugares lejanos?
¿te sientes como un niño al que acaban de decir que los reyes magos son los padres?
¿te sientes como que dejaste de sentir?

Si te sientes así,  sientes como yo siento.