sábado, diciembre 31, 2016

You're missing

Estoy sentado, contemplo el cielo encapotado en estos días típicos del invierno de Madrid, grises, fríos, con la niebla cayendo...

Suena el teléfono

- Hola, hace tiempo que no te llamaba , sólo quería desearte un feliz año
- Para ti también , te he extrañado... tanto tiempo...
- Lo sé, quise hacerlo, pero siempre lo dejaba para más tarde y luego pasaban los días...
- No te preocupes, sé que estás ahí
- Bueno... sólo era eso, desearte un feliz año
- ¿qué tal se cierra el tuyo?
- el mio... ha sido un año extraño, de esos que quizás no llegas a tocar con la yema de los dedos, por que es tan imperceptible... a pesar de que sabes que está ahí, no lo ves, no lo sientes
- Lo mejor es que llega otro, siempre llega otro y como en ese anuncio "Me encantan los comienzos... nunca sabes donde pueden llevarte..." nunca sabes donde podrá llevarte este 2017
- si nunca sabes donde te llevará. ¿me dejas citarte un pedacito de canción, hoy me siento melancólica, será por que otro año se va y siento que se me pierde el tiempo
- Dime
- la canción es en ingles y la estrofa es...

"Everything is everything
Everything is everything
but you're missing
you're missing when I close my eyes,
you're missing when i see the sun rise

Your house is waiting
your house is wating
for you walk in
But you're missing"

- es triste, pero es preciosa...
- feliz año
- feliz año para ti... y espero que no te pierdas
- para ti: https://www.youtube.com/watch?v=AyAF0UQ4cmk

viernes, diciembre 30, 2016

2017

Miro el calendario, y parece ser que aquel alumbramiento de hace 365 días muere hoy.
 Intento recordar las ilusas ilusiones que hice cuando se parió el año, ahora no quedan ni los recuerdos de aquello.
No quiero que parezca triste,  se puede contar otro año, pero este me deja el sabor de que... ¿ha llegado a existir? es como si hubiera sido sólo un soplo, quizás ni eso, un simple parpadeo, donde realmente no ha pasado nada, un año que nunca recordaré ni por tristezas ni por alegrias, y eso si que puedo decir que es triste, pero es así, sin más, no hay remordimientos ni pena, las cosas suceden a veces por que tienen que suceder y pensar en el por qué sólo es una pérdida de tiempo.

Hará algunos años imaginé que esos años eran omo habitaciones donde tenias que entrar el 1 de enero e ir decorándolas, mi habitación de este año permanece con las paredes vacías, el suelo de hormigón, me llevaré los recuerdos de los otros años, y esta vez mientras espere en el soportal a coger la llave de la habitación 2017, dejaré que la nebulosa del tiempo borré esa última estancia, eso sí, si algo me ha enseñado es que cuando abra la puerta del 2017 lo haré desnudo de proyectos, vacio de ilusiones, hueco de promesas, intentaré hacer de cada día algo que recordar, intentaré hacer aquellos viajes que nunca hice, intentaré reir más. llorar más, enojarme menos, hablar menos de política (cosa harto difícil), intentaré vivir más y pensar menos (eso ya es casi un imposible). intentaré desfibrilar mi corazón, intentaré besar más, abrazar más, intentaré intentarlo, y al menos cuando, si Dios quiere, esté en el soportal para devolver la llave del 2017, pueda llevar en mis baules  recuerdos para colgar, o quien sabe si en vez de una solitaria cama necesite dos.

Y aún así, quiero agradecer a aquellos que me han soportado en este año, los que me han apoyado y seguido ahí, a mi lado, los que se han ido, ójala les vaya bonito, quizás sea el momento de soltar amarras, dejar atrás pesos innecesarios, depositarlos en  el trastero, siempre serán parte de mi, pero...

No tengo pensado abrirte esta noche cuando haya algarabia y griterio, cuando los petardos, malditos petardos, asusten a los niños y a los perros,  sólo espero estar abrazado a mi almohada...

Y mañana , según el calendario, sera año nuevo,  aunque yo sé que simplemente será un día más...

para todos feliz año, feliz 2017

sábado, diciembre 24, 2016

Feliz Navidad

Otra Nochebuena más...
Gracias por seguir ahí, por entrar de vez en cuando a leerme, por, a pesar del tiempo, manteneersu inido a estas letras..

Espero que tengais unas felices Navidades y que el 2017 venga con algún sueño hecho realidad.

Gracias.

viernes, diciembre 16, 2016

Tic - tac

A veces parece que el corazon ha detenido su tic - tac.
Pero no es verdad.
Sólo se ha ido a dormir para soñar otra vez

Navidad

Ya no queda caja de cerillas.
Ya no hay mantelitos blancos, aunque me hayan regalado unos hermosos.
Ya no suena Maxwell, ni hay velas encendidas...
Los recuerdos están embalados.

Ya no hay alacenas.
No hay letras en las frascas, sólo quedan frascas vacías.

El sol ha rasgado la cortina de nubes.
Hace frío en Madrid.
El frío húmedo de Diciembre, impregnado de la soledad de  unas navidades en las que ya no eres aquel niño que las sentía como mariposas en el estómago.
Ahora tan sólo quedan sillas vacías, huecos que son imposibles de rellenar.

¿Dónde se quedaron aquellas soñadas navidades en las cuales habría una mesa alargada llena de gente, familia, amigos...?
Envuelvo en pequeños paquetes todos mis sueños que se quedaron colgados en mi cajita de cerillas, una cabalgata de reyes,  un despertar temprano para intentar "pillar" a los reyes,  esas sonrisas cuando abren los regalos.
Todos esos pequeños paquetes se quedan en mi mente, en un rincón iluminado por un árbol de navidad gigante, imaginario claro.

A veces la Navidad sonríe, pero a veces la Navidad duele cuando del árbol sólo cuelgan los recuerdos, aunque estos estén envueltos en papel de regalo y lazos rojos.

martes, noviembre 15, 2016

Tranquilidad

El sol había logrado descorrer las cortinas de nubes, que antes de despedirse habian dejado su tarjeta de visita.
Hacía frío, un frío acentuado por la humedad de la lluvia reciente y en el parque del retiro esa sensación solo la apaciguaba el olor a la hierba mojada.
El suelo se había convertido en una alfombra de tonalidades anaranjadas, el color del otoño había tomado posesión del parque.
Caminé, como siempre, con mi música, recordando que a esas horas hacía algún tiempo bajaba a tomar café con los compañeros de trabajo, lo echaba de menos, aunque nada es comparable con caminar por el parque, aún lo echaba de menos.
Lo encontré sentado en un banco, con la mirada perdida, esperando sin esperar.
Me senté a su lado, no hacía falta que le dijera nada, él ya sabía que iba a llegar.

- Llegaste... - me dijo, sin dejar de mirar más allá del seto.
- Sí, aunque no sabía que estarías aquí.
- Hace tiempo que te espero, y sé que llegarías cuando tuvieras que llegar.
- Es verdad, realmente llevo demasiado tiempo sin... me siento como si hubiera caido en el mar, pero no me hundo ni tampoco estoy a flote, me mantengo entre dos aguas, y ahí permanezco indiferente entre si voy al fondo o salgo a la superficie, y el tiempo pasa, dias, semanas, meses, no hay una corriente, ni olas, no hay nada mas que estar entre las aguas, mirando a mi alrededor... sin más.
- Quizás lo veas así pero sigues adelante aunque tengas la sensación de no mover los pies,  quizás sólo estas inmovil porque esperas una señal para elegir un camino, ese camino que quieres que te lleve a esa felicidad que tanto os venden y que aún no entendeis que no existe como tal.
- La felicidad... si, es posible que la hayan envuelto en papel de regalo y lazos pero que cuando lo abres solo encuentres una caja vacía.
- Te voy a contar algo
- Lo esperaba...
- Hace mucho, mucho tiempo, yo por aquel entonces era más joven que tú, estaba en una situación como la tuya, pensando si todo lo que había vivido merecía la pena, y si lo que quedaba por venir iba a merecerlo, ¿dónde se había quedado esa fuerza que me empujaba a saltar de la cama para vivir un día diferente? ¿dónde se habían quedado esas ganas de encontrar la felicidad, la ilusión por descubrir, por soñar despierto? y sin más, lo tuve frente a mi.
Había una puerta de color verde, y tras ella había una escalera de madera que crujía cada vez que la pisabas, y otra puerta que daba a un pequeño apartamento, blanco, muy blanco.
Una mesa circular blanca bajo una lámpara industrial, y un pequeño sofá.
Había un cuarto de baño frío, como solo se puede sentir en las madrugadas de escarcha, y había un dormitorio pequeño,  que se convertía en una isla lejos de todo.
Habían unos balcones con parpados de madera, blancos también.
Y allí, había una tranquilidad que solo podía compararse a cuando los ojos caen por el peso del sueño pero aún eres consciente de que no estas dormido.
Había noches que sólo mesaba unos cabellos, en silencio, en aquel pequeño sofá, y cuando sus ojos se reflejaban en los mios esa tranquilidad lo invadia todo, y habia felicidad en esos momentos, por que la felicidad es cuando , por fin, te sientes tranquilo, tu mente está tranquila no piensa, tu cuerpo está tranquilo no hay cansancio, ni estres, ni agobio, tu mirada es tranquila por que sabe que habra otra mirada para tomarla, y tu corazon está tranquilo por que sabe que se acompasa a los latidos de otro corazón.
Quizás para algunos la felicidad sea otra cosa, pero yo te puedo decir que allí habia felicidad, porque había una tranquilidad inmensa e infinita que lo abarcaba todo...
- ¿Y que pasó?
- Pasó.. que había demasiadas cosas en mi cabeza que terminaron echando esa tranquildad, y todo lo que era se conviertió en un había. pero no te contaba esto por nostalgia o tristeza, sólo quiero decirte que a veces la felicidad son sólo momentos de tranquilidad, no como se entiende estar tranquilo, sino TRANQUILIDAD en mayúsculas cuando todo tu espacio, tu ser, tu espíritu se encuentra en ese estado que ya ni siquiera es terrenal, quizás es solo el preludio a  la tranquilidad de la que hablan los que estan a punto de morir, los que han pasado esa línea y dicen que no quieren regresar porque en ese más allá hay paz, hay tranquilidad, quizás la felicidad que tenemos aqui pueda que sean retazos de esa tranquilidad.
- Creo entenderte, porque muchas veces, la parte más feliz de mi día es cuando me invade el sueño y no hay pasado ni presente, el futuro está en ese cerrar de ojos, en los sueños que van a llegar sin ser consciente de toda la presión, de la rutina del día, de la centrifugadora que es no parar de pensar.
- Así es, deberían enseñar en las escuelas a vivir, a encontrar esa tranquilidad en las cosas, en las personas, enseñarnos a amar, a querer...
- Tengo que irme, he de volver, ahora no puedo estar mucho tiempo sin volver...
- Lo sé, hoy no he podido contarte un cuento, pero la próxima vez lo haré, no tardes, yo tambien te echo de menos
- No sabes cuanto lo hago yo - le digo a mi viejito, que me sonríe al oirlo.

Tomo el camino de regreso a casa, sin mirar atrás, sé que ya no estará en el banco, seguramente estará tras esa puerta de madera, sintiendo y viviendo su tranquilidad.

martes, octubre 25, 2016

Esperando

Entra la luz por la pequeña ventana, hoy el cielo se viste de nubes.
Y me asomo,
y el mar se ha convertido en un arenal por donde ya no pasea aquel niño pequeño, que creció y se fue, y quien sabe si algún día volverá.
Ya no está el viejo, aquel que en un café solía estar sentado a la espera,  a la espera de que yo llegase para contarme alguna de sus historias.
Ya el teléfono no suena y cuando llamo una voz metálica y aburrida me contesta " teléfono apagado o fuera de cobertura".

Y en mi mesa la hoja de papel, en blanco, me devora, esperando que vuelva a abrazarla con los surcos de mi bolígrafo.

lunes, septiembre 12, 2016

11 de Septiembre

11 de Septiembre.

No hubo tarta.
No hubo fiesta de cumpleaños.
No hubo velas , ni cancion.

No hubo comida de las que te gustaban, ni larga sobremesa de las que todos odiabamos menos tú.
Ni regalos, ni tirones de oreja.

No hubo reuniones.
No hubo celebraciones.

Y sin embargo es 11 de Septiembre.
Y sin embargo sigue siendo tu cumpleaños aunque no estes.
Y sin embargo aún está tu espacio, y tu tarta y tus velas y tu canción.

Felicidades Papá