lunes, septiembre 18, 2017

Corazón Perdio

- ¿Y dices que no puedes enamorarte?
- No, no puedo
- ¿Es que no tienes corazón?
- No, no tengo, sólo hay un hueco vacío
- Eso será por que te lo robaron, o simplemente lo perdiste
- Quizás sea eso... lo perdí
- ¿Por qué no vas a la oficina de objetos perdidos?
- ¿Tú crees?

Y fuí. Y allí, en la oficina de objetos perdidos, en una cajita ,estaba mi corazón con un cartelito que decía: "CORAZÓN PERDÍO"

viernes, agosto 18, 2017

Se nos fueron

A veces se nos va alguien a quien amas, da la vuelta y cierra la puerta, quizás con un adios, quizás con un simple movimiento de una mano, quizás sólo dejando un silencio tras de sí.

A veces se van y no puedes hacer nada más desear que sea feliz, aunque uno ya no esté.

Pero a veces se nos va alguien a quien amas, por que te lo arrebatan con un salvaje y desgarrador mordisco, y solo queda tras de sí la desesperanza, el vacío, y la tristeza.

No hay palabras, ni abrazos, ni consuelo, que pueda curar ese terrible mordisco que nos han dado a la vida, de una dentellada han sesgado una vida, un amor, un sueño.

Sólo queda pensar, desear y soñar, que aunque pueda ser una gran mentira, haya otro lugar donde ahora estén, donde no quepa lugar para el odio ni el rencor, donde los besos sean lo único que una boca pueda sepa dar.

martes, julio 18, 2017

Las letras, mis letras

Era temprano, como las otras veces que habia ido a ese bar a tomar un café.
Lo pensó, tampoco habían sido tantas, y sin embargo recordaba aquel bar con mucho cariño.
Se sentó lejos de la puerta, pidió un cafe largo con unas gotas de leche, sacó su vieja moleskine un bolígrafo, y la abrió dejando a la luz dos hojas en blanco.

Cerró los ojos como si con aquel acto pudiera atraer las letras que hacía tiempo habían desaparecido. Estaba allí,  pensando que de alguna manera podrían volver, y sin embargo sólo encontraba un vacío enorme y hueco.

El camarero le trajo el café, inspiró su aroma, y le trajo recuerdos de aquellas mañanas frías, casi a la carrera, un ratito, cinco minutos,  el suficiente para tomar un café, sonreir, desearse un feliz día y dejar que aquella mirada le acompañara el resto del día. Sin duda merecía la pena madrugar, caminar por las viejas calles de Madrid para esos cinco minutos,  un café y un beso.

Abrió y los ojos y pensó que quizás no había buscado bien donde se encontraban sus letras perdidas, o que quizás se habían quedado encerradas en su caja de cerillas.
Sí, sin duda era eso, estarían alli, en aquellos platos de patatas fritas con aceite de oliva que hacía para cenar, estarían enredadas en la musica de Maxwell, flotando en aire, estarían bailando en aquel puf rojo que ahora languidece en una habitación olvidada, si pudiera hablar...

Estarían escondidas entre las sábanas de una cama, mientras la luz apagada albergaba a alguien que de pie  se deja llevar por una colección de canciones.
O a lo mejor seguían bañándose en aquella media bañera que mecia un cuerpo que no era el suyo, mientras en la cocina se hacía la cena.

¿Jugarían aún sobre un mantelito blanco y dos copas de lambrusco? sonriendo a  unos ojos  que chisporroteaban de alegría y de vida.

Bebió un poco de aquel café, y pensaba que seguirían alli, buscando a su viejito en algún rincón de Madrid, volando tras algún beso perdido, dando calor a aquel lado de la cama que se lleno de escarcha.

Terminó de beber el café, echó una mirada al bar sabiendo que probablemente nunca más volvería, y dejando trás de si la Puerta del Sol, se encaminó para su casa, ahora en otro lugar, en otro barrio, pensando que sus letras, sus queridas letras ya fuera de las frascas, fuera de la alacena, estén aún jugando con sus recuerdos en la caja de cerillas, su cajita de cerillas.

domingo, julio 16, 2017

¿Te sientes...?

¿te sientes como ese jugador de pinball que lanza la ultima bola aún a sabiendas que no logrará partida extra?
¿te sientes como si hubieras llegado al final del camino sin haberlo iniciado?
¿te sientes como si hubieras recorrido un largo camino dejando migas de pan para saber volver y cuando te das la vuelta ya no están?
¿te sientes como aquel actor en el dia de la marmota, que todos los días se repiten y sin embargo tienes un miedo atroz a salir de ese bucle?
¿te sientes que deslizas de noche el brazo por la cama y en el otro lado sólo hay un acantilado que te salva de caer abrazándote a la almohada?
¿te sientes como si te hubieran mentido cuando te dijeron que "cuando una puerta se cierra, se abre una ventana"?
¿te sientes como un naufrago en una isla deseando que llegue la noche para poder cerrar los ojos y soñar con lugares lejanos?
¿te sientes como un niño al que acaban de decir que los reyes magos son los padres?
¿te sientes como que dejaste de sentir?

Si te sientes así,  sientes como yo siento.

lunes, junio 05, 2017

Que te diría

Son las ocho de la tarde, la puerta se cierra.
Ha acabado mi jornada laboral.
Perdonad, no os he dicho, soy psicologo, y tengo una consulta, a las ocho se va  mi último paciente.
Ordeno mis notas, y en ellas siempre encuentro la misma palabra "miedo", miedo a que el pasado sea mucho mejor que el futuro, miedo al desengaño, miedo a no ser quien espera la gente que sea, miedo a no creer en uno mismo.
Estamos llenos de miedos, y el peor de todos, es ese miedo al mismo miedo, que nos atenaza y no nos deja vivir el presente, disfrutar de las cosas.

Creo que el miedo es el arma más poderosa de la Tierra, ahora hay miedo a que unos locos religiosos cojan un auto y se lleven por delante a todo el que pillen, miedo a ir a un concierto, miedo a estar en una concentración y al final ese miedo nos llevará a encerrarnos, una vez más.

Pero yo no quería hablaros de esos miedos, que todos conocéis, entre mis últimos pacientes ha surgido una duda, quizás incluso otro miedo, que a mi me ha hecho pensar si yo también lo tengo, o mejor aún, ¿hemos pensado alguna vez en ello?, ¿estamos preparados para si sucediera?

No, sinceramente, no estamos preparados.

Y os preguntaréis que es, dejadme que os haga la pregunta pertinente "¿Qué  dirias si le volvieras a ver?, a él o a ella". Seguro que pensaréis en ex, pero la pregunta abarca mucho más, no solo a ex parejas, sino a seres queridos.
Le he dado muchas vueltas, ¿qué le diría si le volviera a ver?, que le diria a mi padre... y no lo sé, quizás me echaría a llorar, quizás solo le abrazaria, pensando en que estaría él pensando de como es mi vida. Y tú ¿que dirias?

Pienso que nos deberian preparar para ello, para estar listos cuando volvieramos a ver a esa persona, ¿qué le dirias tú a un amor pasado, a un amigo de la infancia?

¿que te diria a ti, papa, si te volveria a ver?
¿qué te diría, si te volviera a ver? ... a ti.

jueves, mayo 11, 2017

Vivir día a día

La oscuridad reinaba en aquella habitación, a pesar de que aún faltaba mucho tiempo para levantarse, ella tenía los ojos abiertos, como si fuese capaz de ver sin luz.

Sin embargo no veia nada, navegaba entre sus pensamientos, aquellos que le decían que su vida no era la que ella una vez de pequeña habia imaginado, ahora casi ya en los cuarenta se sentía cansada.
Un cansancio que provenía de todos esos frentes que tenía abiertos, su ex, alguien del que una vez estuvo enamorada y ahora es un extraño que se había convertido en un enemigo implacable,  varios trabajos con el que apenas llegaba a fin de mes, y un hijo al que educar.

¡Qué lejos estaba aquello, de lo que una vez soñó!

A sus años debería tener la vida resuelta, una hipoteca, alguien a quien esperar o que la esperase a ella al final del dia, y dos hijos como siempre había deseado.
Ahora en la oscuridad de su habitación, le gustaría acurrucarse con esa otra persona que habia conocido por casualidad, poder compartir su tiempo, su cama... y no era posible.

Él le habia dicho que añoraba su presencia, que le dolíaN sus ausencias, aunque las comprendiese, pero que al final se estaba acostumbrando a ellas.
Ella no podiá hacer más, su vida se perdía entre trabajo y trabajo, pasar todo el tiempo posible con su hijo, el mismo que  como hace un león marcósu territorio al sentirse amenazdo por otra presencia que pretendía llevarse el cariño y el amor de su madre,  eso él no podía permitirlo, era su madre, lo único que tenía y no quería compartirlo.
Ella no iba a hacer nada que menoscabara la felicidad de su hijo.

Había sido sincera desde el principio, incluso le había dicho que estaría mejor con otra persona que pudiera darle lo que ella no podía, y él simplemente, recordando lo que alguna vez le decía su madre, le contestaba "son como las lentejas, si quieres las comes y sino las dejas", yo he decidido comerlas.
Aún así ella sentía que él se estaba acostumbrando a su ausencia.

Encendió su móvil, buscó en la carpeta de fotos y abrió aquella en la que aparecían los dos, se quedó un rato mirándola, hasta que el sueño empezó a cerrar las cortinas de sus ojos, "vivir dia a dia, sólo día a día..." fue su último pensamiento antes de quedarse dormida

miércoles, mayo 10, 2017

Acostumbrarme a tu ausencia

Las primeras luces del alba, atraviesan las rendijas de la persiana y bailan sobre las sábanas anunciando un nuevo día.

Él estira el brazo intentando encontrarla, aún a sabiendas de que no está. Siente un ligero pinchazo en el pecho, antes, en otros amaneceres no muy lejanos sentía como su interior se rompía un poco más, ahora, de aquel dolor sólo queda un pinchazo en el pecho.


"No quiero", se dijo, pero en el fondo sentía que se estaba acostumbrado a su ausencia.
No era una ausencia total, y sin embargo cada vez eran más espaciados los días en los que se encontraban.


Él lo sabía, no había mentiras, ni medias verdades, lo tomaba así o no, era como las lentejas , como decía su madre "hoy,  lentejas o las comes o las dejas".

Se levantó de la cama y bajó del todo la persiana, las luces del alba dejaron de bailar en sus sábanas, cerró los ojos, estiró el brazo, y se dijo "no quiero acostumbrarme a tu ausencia".