lunes, octubre 08, 2007

RECUERDOS

Estaba volcado sobre la mesa de aquel bar que olía a madera rancia y sudor. Los hombros echados hacia delante, las gafas caidas, absorto en el vaso y en la botella casi vacía que tenía frente a mi. Sin embargo aún permanecía la cabeza despejada, miré a mi alrededor, allí no importaba ni lo que estuviera haciendo, ni si estaba sereno o borracho, hice una indicación al camarero, un tipo vencido por la edad, ajeno a todo, sólo pendiente de que nadie se fuera sin pagar.

Entendió mi señal y me trajo otra botella, llené mi vaso dejando caer algo sobre la mesa, la madera agotada ya no podia absorverlo, apuré de un trago el contenido, y cerré los ojos, la sensación de vacio empezaba a hundirse en el alcohol, esbocé una tenue sonrisa, y el dolor fué atenuandose a cada trago que daba. Mis ojos se empañaron de nuevo, pero esta vez eran las lágrimas las que querian salir a correr, bramando por precipitarse de las cuencas de mis ojos, no hice nada por evitarlo, simplemente me dejé llevar por aquel sentimiento dejando que me llenara.

Cerré los ojos, y los recuerdos aún no muy lejanos se dibujaron en mis pupilas.

Oí el chirrido de una silla moverse a mi lado, pero en aquel momento mi mente sonreia al ver como desde una pequeña ventana alguien a su vez me sonreía esperandome, intenté enfocar sobre aquella imagen pero por más que queria seguía borrosa hasta que se difuminó del todo.

Cuando abrí los ojos, él estaba mirandome, su rostro reflejaba la tranquilidad que da la edad, el que ya no espera nada, sólo que un dia la parca pase a recogerle, con una vida cumplida, sin cuentas pendientes.

Le miré sin decir nada, esperando.

- Duele ¿verdad?- Me dijo.
- A que te refieres, ¿nos conocemos?.
- Sabes a que me refiero, no eres el primero y posiblemente no serás el último que esté ahi, sentado ahogando ese dolor en un pequeño vaso, ¿increible verdad? que en un vaso tan pequeño puedan caber todos esos recuerdos, esos que tanto te duelen...

Intenté mirar a sus ojos, ¿quién era aquel viejo?, qué sin más se habia sentado en mi mesa, a romper mi silencio, a lanzarme sus palabras.

- No sé quien eres, pero he de reconocer que es cierto lo que dices, , recuerdas ¿no? oh tempora o mores, a veces los recuerdos son como anclas, nos da miedo abandonarlas, a uno le queda la sensación de que se podía haber hecho mucho más, de que con un poco de lucha todo podría ser tan distinto, por que mi viejo, cuando uno llega a tener algo, tan dificil de encontrar, nos empeñamos en tirarlo por la borda sin más, sin opciones sin lucha, sin palabras, no me mires asi viejo, quizás no sepas de lo que estoy hablando, o quizás si, no pude hacer nada, simplemente no me dejaron hacer mucho más...

- Te resultará extraño pero lo sé, quizás por eso estoy aquí. Para contarte un secreto.
- Lo siento viejo, pero no estoy para cuentos, a lo sumo si quieres te invito a un trago será bueno que compartamos la botella, pero ¡ja! secretos, no me menciones esa palabra.
- Acepto tu invitación, pero oiras lo que te tengo que decir quieras o no.
- Está bien viejo, no tengo ganas de discutir con nadie, y menos contigo.

Pedí otro vaso, llené los dos y acerqué el mio al suyo.

- Por nosotros,-dije- al menos eso es lo que se solía decir.
- Por nosotros y por lo que vas a saber.

Bebí, el vacio había dado la mano al dolor y ambos ahora se habían refugiado en mi interior, a la espera de volver en otro mejor momento.

- Sé que te duelen tus recuerdos, por eso estoy contigo, conozco un lugar, a dos días de aquí navegando hacía el norte, es una pequeña isla que nadie conoce, no figura en los mapas, es una isla encantada pues todo aquel que llega allí, pierde sus recuerdos, poco a poco va olvidando desde los últimos hasta los más antiguos, sólo hace falta que pienses en lo que quieres olvidar y estos irán desapareciendo...

No creía lo que aquel anciano me estaba diciendo, un lugar donde los recuerdos se borrarian para siempre ... el dolor.... se borraria .... el dolor.....

- Mira viejo, no sé que historias me estas contando, me cuesta creer en un sitio así, y sin embargo, no sé por que razón te creo, dime como llegar allí...

Apuramos la botella mientras aquel anciano me contaba como llegar a la isla, como perderia mis recuerdos y por tanto como seguramente no volveria más.

A la mañana siguiente partía, en la playa el viejo se despidió de mi... juraria que le oí susurrar "pobre idiota".

Navegué hacia el norte dos días como me había indicado, me sentía tranquilo, quizás por que en el fondo aún no creía del todo que existiera un lugar así, pero al atardecer del segundo día, cuando ya la luz se volvía anaranjada, apareció ante mi una isla.
Remé con fuerzas hasta llegar a la orilla y cuando tuve la barca embarrancada en la arena, corrí por la playa.

- ¿Y ahora que? Viejo, ya estoy en tu maldita isla, ¿es esto?, aun recuerdo viejo, y aun me duele...

Paseé por la playa hasta que caí rendido y me quedé dormido.

Las primeras luces del día, me despertaron, seguía recordando donde había dejado la barca, y pensé "es logico, un sitio asi, estúpido de mi, cómo pude creerle", sin embargo cuando quise acordarme... cerré los ojos e intenté recordar los ultimos días los que más me habían dolido... y ... y cuando empecé a recordarlos estos se borraban de mi mente....

- Si, si, ¡¡¡siiiii¡¡ viejo es cierto , maldito cabrón llevabas razón.....

Y uno tras otro aquellos días se fueron borrando, me senté en la arena y vi el verde turquesa de las aguas, empezaron a recordarme a aquel ultimo verano, sonreí cuando empecé a recordar los mensajes y... entonces... los recuerdos se empezaron a borrar...

- No... , no... estos no, por Dios...

Y cuanto más quería retenerlos, cuanto más pensaba en aquellos recuerdos, tan lívidos los que había guardado para poder disfrutar de ellos,estos empezaban a borrarse.

Y lloré, recordé sus palabras.. "pobre idiota" y así es como me sentía, como un pobre idiota, vacio, hueco, como una cueva donde solo el eco habita en ella.

- Tengo que hacer algo, si salgo de la isla quizás los recobre.

Busqué la barca y remé con todas las fuerzas de mi alma mar adentro pero cuanto más fuerte remaba, más la marea me devolvia a la playa.

- Así no puedo, debo de intentarlo de otra manera. - me dije.

Y salté, deje que la barca volveria a la playa y nadé mar adentro, con todas mis fuerzas, y poco a poco fuí ganando metros, hasta que exahusto por el esfuerzo me dejé llevar.

- Quizás sea mejor asi, dejar que estas aguas me traguen, a vivir sin mis recuerdos...

Abrí los ojos, una figura borrosa me miraba.

- Has vuelto, pensé que te había perdido.

Su voz me sonaba, cuando mis ojos se hicieron a la luz, pude ver de nuevo al viejo.

- Maldito viejo llevabas razón pero no me contaste todo ¿verdad? no me contaste lo que es vivir sin recuerdos...

- Asi es, por eso salí en tu búsqueda, por que sabía lo que te iba a pasar, porque fué lo que me sucedió a mi hace años, muchos años. Pero tenías que vivirlo y sentirlo.
- Entonces... ¿puedo volver a recordar?
- Sólo recordarás lo que realmente hayas guardado en tu corazón, el resto se quedó en la isla tal como te dije.

Cerré los ojos, y esperé, mi mente estaba vacia, pero a lo lejos algo empezó a vislumbrarse, hice todo el esfuerzo del mundo y de pronto me vi a mi mismo en un autobús verde, amaneciendo sobre madrid con los cristales llenos de vaho, y el calor de una mirada .... y reí, reí a carcajadas, los recuerdos volvian a mi.

Abracé al viejo y sin soltarlo, riéndonos los dos, fuimos a celebrarlo...

Han pasado años desde aquello, el pobre viejo murió, la parca fué un dia a visitarle, sin avisar, y él la recibió con una sonrisa en su cara.

Al final el dolor se fué apagando y yo supe vivir de mis recuerdos.

Ahora estoy aquí, en el mismo bar, ahora mas limpio, las mesas ya no son de madera, pero la gente que viene es la misma, y espero, espero hasta sentarme delante de alguno que apura una botella, para contarle que conozco un sitio que tiene un secreto...

Y mientras se lo cuento, mis recuerdos vuelven a mi, por que un día supe guardarlos en el corazón.


Y fin.

5 comentarios:

Bohemia dijo...

Los recuerdos son nuestra historia, y nuestra historia está hecha de errores y aciertos. Por dolorosos que sean siempre será más sano vivir con nuestros recuerdos que sin ello...Aunque necesitemos embrigarnos para que estos se disipen...

abrazos Nico

Atenea dijo...

Me enganche en esta hermosa historia... Debemos siempre llevar la cuota de recuerdos que nos corresponde, los buenos para sentirnos muy bien y los no tan buenos para sentirnos humanos...
Besitos

Goretti dijo...

"Cerré los ojos, y esperé, mi mente estaba vacia, pero a lo lejos algo empezó a vislumbrarse, hice todo el esfuerzo del mundo y de pronto me vi a mi mismo..." Me encantó

Es la primera vez que paso por aquí y me fue imposible evitar la tentación de postearte, espero que no sea la última...

pasa por mi blog y vota por mí ;) akí...
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Gaby Gaby dijo...

Hola,
Los recuerdos que yacen en nuestro coraz�n no son necesariamente alegres o tristes, son sencillamente momentos que atesora nuestra mente y debemos aceptarlos as�!!! indistintamente de la alregr�a o tristeza que nos den...
Linda historia!!!

La Sonrisa dijo...

El mejor relato que he leído en mucho tiempo.
Enhorabuena.
Voy a seguir leyendo, he llegado hasta aquí y me está gustando ;)

Salud!