Empaqueto dos años de mi vida, y pude decirse que cabe en una caja pequeña, atrás dejo recueros, tiempo pasado, nunca me anclé por que mas tarde o mas temprano sabría que llegaría este momento. Es lo que tiene cuando uno trabajo en una especie de consultora y su contrato es de obra y servicio.. al final tienes que marcharte.
Quizas eso me ha llevado a que me vieran como una persona encerrada en mi mismo, hermetica, pero ha sido una forma de denfensa, de no dejarme arrastras por unos sentimientos que luego hubieran significado mas un lastre, sobre todo cuando uno entra a trabajar por unas semanas y estas se convirtieron en 2 años.
Me siento viejo y cansado, hay algo que me oprime el pecho, quizas sea esa sensación de estabilidad que uno a una altura de su vida busca y desea, y cuando no se haya uno se siente perdido y desubicado. Ahora todo parece un ida y venida, nuevos sitios nuena gente, momentos fugaces, lunes martes miercoles.. viernes, fin de semana lunes martes miercoles.. un ciclo como un bucle sin fin que se abate sobre uno como una tormenta de arena.. quien sabe quizas un día todo esto simplemente se acabe.
Y rescantando de mis antiguas carpetas he encontrado un nuevo cuento, ¡ cuantas ganas tengo de volver a escribir algo nuevo !, pero mientras tanto, aun me quedan dento de mi baúl unos cuantos...
- - - - - - - -
Estaba sentado en aquel porche de madera, al borde las escaleras que se perdían en la arena. Una ligera brisa traía el sabor a sal del mar cercano, y las nubes corrían a ocultarse en aquel atardecer de Octubre.
Intenté agudizar un poco la vista, y lo vi, allí estaba, inmenso, como siempre que lo veía, me embarga una dulce sensación que se apoderaba de todo mi cuerpo, me abandoné a aquellos sentimientos y cerré los ojos... recordé....
... Hacía calor y para mi todo aquello era nuevo, la sensación de la arena bajo los piel. Los rayos de sol cayendo en mi piel, y aquella inmensidad delante de mi, la mar, como oía decir en la taberna del pueblo, yo un muchacho del interior estaba por fin delante de ella, de la mar.
Me acerqué temeroso, no por que no supiera nadar, había tomado clases en la piscina municipal, pero tanta agua perdiéndose a mi vista me causaba respeto, entré en ella como se entra en unas sabanas de seda, despacio percibiendo como poco a poco iba tomándome, note el frescor en mis piernas el ligero cosquilleo de las olas y me lance en una carrera chocándome contra ellas, como hacían aquellos guerreros medievales en los torneos, las olas y yo... zas¡ rompían contra mi pecho intentando derribarme. Al final pase la barrera de su nacimiento, y me hundo en las aguas, que felicidad, sentía que le pertenecía, que ahora la mar era mi dueña, mi amiga y nadé, hasta donde no hacia pie, y allí me sumergía abría los ojos bajo el agua y volvía a salir a la superficie en una burda imitación a los delfines.
No sé cuento tiempo paso, pero aquel bautismo caló en mis huesos y desde aquel día me enamore de la mar.
Pasé todo el verano, mañana y tarde en la playa y cuando caía la noche y dejaba a mis amigos camino de casa, mi ultimo paseo era para ella, bajo las estrellas le hablaba. Y así fue aquel verano, enredado en sus brazos besándome con su espuma.
El invierno me devolvió a mi pueblo y la nostalgia de aquel verano me acompaño día y noche, deseaba volver a sentirla volver a pasear a su lado, y entre mis libros y mis sueños llegó de nuevo el verano.
No había cambiado, igual q siempre, apareció ante mi desnuda, muda con toda su belleza, y me deje de nuevo poseer, La tercera mañana de mi reencuentro con ella, nadé aun mas lejos si cabe, sentía su amistad en mis brazos, seguro en ella, y sin embargo aquel día tenia un brillo especial, todo empezó con una suave brisa, sin mas, ni la vi llegar, y ahora la mar se volvía rugiente dándome la espalda, y el miedo se apoderó de mi.
Empecé a nadar hacia la orilla pero ella me retenía entre sus brazos como si quisiera devorarme, el agua entró por mi boca, la sentí como se deslizaba con sul sabor amargo, inundándome los pulmones, poseyéndome las entrañas. Al final dejé de luchar, cerré los ojos.
Cuando los volvía abrir, estaba en la arena de la playa rodeado de gente con el socorrista al lado, sonriendo por que había “vuelto”.
Me incorporé y la miré, diriase que aun me sonreía, pero yo sentía su traición mordiéndome el alma, y desde aquel día no volví a nadar en la mar, bajaba a la playa y observaba, a veces con envidia, otras desde la lejanía, y otras con celos como la gente disfrutaba con ella. También pasó aquel verano, este con más pena que gloria, y entre la playa dejé enterrado mis recuerdos.
Hice todo lo posible por no volver al año siguiente, pero me fue imposible, y una vez más estaba delante de mi, aquella vez la vi desafiante, como si me retase a volver a ella, y aunque ardía en deseos, no lo hice.
Me había refugiado en la piscina municipal, había seguido nadando, quizás como una venganza por lo que ella me había hecho, sin embargo al mirarla a la cara, todas mis fuerzas todo mi odio se convertía en miedo.
Una mañana que había bajado a la playa, como un día mas, ocurrió. Te vi como nadabas, y de pronto desapareciste, pensé que te habías sumergido pero no lograba encontrarte, y sentí miedo, miedo por ti, miedo por que debía correr y encontrarme de nuevo con ella. Y asi lo hice, sin pensarlo me lancé a sus brazos, y cuando creía que iba a sentir rechazo, sentí el abrazo de el que vuelve.
Logré sacarte del agua, tenias las marcas de una medusa en el brazo, rapidamente los socorristas te llevaron de alli, y no volví a saber más de ti.
Desde aquel dia la mar volvió a ser mi amiga, mi amante, aunque algo habia cambiado, en ella y en mi,
Fue aquel otoño cuando mi vida cambió, recibi una carta, era la chica a la que habia ayudado, después de lo que pasó volvió a la ciudad pues en el pueblo temian que la falta de oxígeno hubiera podido dañar el cerebro, no fue asi, pero aquella salida tan precipitada le habia hecho imposible localizarme. Después de su recuperación regresó e intento dar conmigo, hasta que por fin alguien le dio mi dirección. Me escribiste, me pedias una cita para agradecerme lo que habia hecho y nos citamos y.....
Siento frio, la brisa se habia vuelto fría, abrí los ojos de mi ensoñación y sentí tu mano en mi cabeza.
- Hola cariño, mirando el mar otra vez?
- Si recordaba que....
- No me lo digas, lo sé.
A pesar de los años aun pude ver, al besar su mano, las cicatrices que aquella medusa habia dejado en su brazo.
Y abrazados, entramos en nuestra casa.......
domingo, febrero 26, 2006
viernes, febrero 10, 2006
El viaje
Abandonó.
Aquella noche tomó su pequeña barca y dejó atrás el pueblo.
Lentamente desplegó la vela y dejó las luces de lo que hasta ese día había sido su hogar.
Lloraba.
Sentía que atrás quedaba parte de su alma, que allí enterrado entre los muros de las calles, en los escalones y en el asfalto dejaba parte de si.
Y no miró atrás.
Tenía que marcharse y lo hizo, por más que le doliese, sabia que no podía quedarse por más tiempo.
La noche se lo tragó, allá el mar era negro pero el sabia que su pequeña barca le llevaría lejos de allí y quizás, quien sabe, podría encontrar una nueva playa donde anclar.
No tomó ningún rumbo, lo cierto es que cuando se marchó lo hizo de pronto sin pensarlo y aquella noche navegó mar adentro, ya pensaría que dirección tomar al alba.
Casi no durmió, pendiente de la mar, se tumbó en la barca y miró las estrellas, era algo que le encantaba hacer, se sentía solo y a la vez perdido en aquella inmensidad, con los deseos de poder lanzarse detrás de cada estrella, el ruido del mar chocando con la barca le hizo olvidarse de todo por un momento era feliz, y aquella sensación inundo su ser.
Amaneció.
El mar estaba en calma y aun conservaba un poco de la sensación de la noche, una fuerza se apoderó de él, y tomando firmemente el timón se dijo que nada podria con el , encontrare una bella playa y volveré a empezar.
Así fueron pasando los días, pasaba parte de la noche con las estrellas, a algunas las puso nombre y empezó a hablar con ellas, les contó sus sueños, aquellos que hablaban de navegar donde la mar le llevase, de encontrar un nuevo lugar donde empezar, donde su pueblo se convirtiese en un grato recuerdo pero solo eso, de encontrar de nuevo el amor y sentirlo, amar y ser amado, era lo que más perseguía y lo que ocupaba todos sus sueños. Y mientras hablaba de ello alguna estrellas parpadeaban como si le contestasen. Por el día se ocupaba de limpiar la barca, pescar, orientarse y racionar un poco el agua.
Navegó y navegó por semanas, el mar se hizo su amigo, pero algunas veces jugaba con él y la barca se movia zarandeada por las olas, y él agarrado al mastil desafiaba al viento, sabiendo que el mar nunca se lo llevaria.
Por fin divisó tierra, pero cuando se acercó pudo ver que la playa solo eran rocas y se desilusionó, las fuerzas empezaron a fallarle. Ancló apartado del arrecife y nado hasta la orilla, sus pies se cortaron con las aristas afiladas de las rocas, pero necesitaba tocar tierra firme y buscar agua.
Recorrió la isla por la tarde y se sintió triste y solo, era la primera vez desde que habia dejado el pueblo que se sentía así.
Se sentó en las rocas y vió el horizonte, el mar de azul verde esmeralda se alzaba ante el, con todo su poder, y alli la barquita como un punto danzando.
Y le embargó la soledad, se sintió lejos de todo y de todos, y dentro de él notó como algo se iba resquebrajando lentamente, intentaba frenar ese sentimiento pero no podia, y comenzó a llorar. Buscó refugio bajo unas palmeras y pasó alli la noche, no vió las estrellas, deseaba estar solo, más solo que nunca y cuando al final el sueño le venció, soñó con su pueblo, el olor de las aceras mojadas, aquellas paredes blancas y tejados rojos, el ruido de los niños correteando, y un amor lejano que se perdió.
Le despertó un viento frio, el mar aquella mañana parecia que se habia enfadado con él, y las olas amenazaban con llevarse su barca
Tomó unas lianas , se ató los dos bidones de agua al cuerpo y nadó hacia la barca, cuando llegó estaba extenuado se tiró a lo largo y dejo que la barca fuera arrastrada por las olas, una sensación de abandono le embargó y se dejó llevar, le daba igual acabar contra aquellas rocas, solo deseaba seguir tumbado y dormir, sin tener conciencia de la realidad.
Cuando abrió los ojos, estaba lejos de la pequeña isla, la barca estaba casi inundada y empezó a achicar agua, el mar se habia calmado y ahora pudo fijarse en el atardecer, los reflejos anaranjados llenaban el cielo y se quedó mirando como el sol iba desapareciendo..
Cayó rendido cuando ya era noche cerrada, se acurrucó en un rincón de la barca, miró de nuevo al cielo pero no tuvo fuerzas de hablar con las estrellas.
Al día siguiente, vio a lo lejos un grupo de islas y dirigió la barca hacia alli, pero cuanto más intentaba acercarse, cuando casi estaba a la altura de sus playas, la corriente lo devolvía mar adentro, se pasó todo el día intentándolo hasta que las fuerzas le abandonaron y lo dejó por imposible, vio alejarse aquellas islas sin poder hacer nada, lentamente desaparecieron en el horizonte.
Fue entonces cuando ya no pudo mas y empezó a gritar, maldijo a dios y a la naturaleza, les amenazó con todas las fuerzas de sus ser. Él que estaba allí, que podía esperar, que más podrían hacerle, había dejado el pueblo, había navegado, día y noche, se había dejado los pies en las rocas y nunca hubo una queja y ahora el mar le traía hasta aquellas islas y cuando ya creía que estaba cerca se reían de él. Se golpeó el pecho y el estomago, no podía mas, quería lanzarse al agua y acabar con todo, nada tenia sentido ya, que mas le daba si un día seguiría a otro, y sólo podría ver agua y mas agua sin meta alguna. De repente un golpe seco abrió una vía de agua, aun había mas , se dijo, corrió y la taponó con uno de los bidones. Cayó derrumbado, que mas puedo hacer se decía, que mas va a venir ahora.
Y empezó a llover.
Mientras la lluvia le calaba los huesos y la barca era un juguete en las olas, él cerró los ojos y recordó.... recordó lo solo que se había sentido la noche que decidió abandonar el pueblo, dejándolo todo atrás, aferrado a aquellos recuerdos de tantas y tantas cosas que habian pasado y tanta gente que también pasó a su lado y luego desaparecieron y ahora en aquella barca todo le parecía tan lejano que aún mas le crecía la sensación de soledad.
Recordó cuando salía a dar vueltas por el pueblo viendo a la gente pasar a su lado, le encantaba fijarse en la mirada de las personas, en sus ojos, algunos claros como el mar otros oscuros pero en todos ellos sentía la vida.
Recordó a sus amigos, aquellos con los que compartió momentos alegres y momentos tristes de su vida, recordó su primer amor con el que aprendió a vivir a disfrutar del sexo y a compartir, y aprendió lo duro que es perderlo y que la vida sigue. Pensó en los tres años que habían pasado, en los que su vida había fluido día a día simplemente, lentamente dejándolos gotear poco a poco, tres largos años en los que habia conocido gente y gente que luego siguió su camino, y luego conoció una tarde, cuando la brisa del mar traía el olor a salitre, unos dulces ojos, una dulce mirada, que lo enamoró pero la vida volvió a jugar con él... y fue entonces cuando decidió que lo dejaba todo y se marchó en su barca.
Abrió los ojos, le dolia el alma, ahora ya no llovia y el mar había vuelto a serenarse, aprovecho para sacar todo el agua de la barca, se tapó con una lona y se durmió.
Cuando se despertó el sol brillaba con fuerza, sintió aun el dolor, y decidió enterrar los recuerdos tan dentro de si q nunca mas volvieran, tomó el timón y navegó hasta la primera isla que apareció en el horizonte, ante si apareció una hermosa playa, cuando estuvo enfrente de ella, quitó el bidón que taponaba el agujero en la quilla y se lanzó al mar, nadó hasta alejarse un poco y ver como la barca se hundia, le dio pena, su fiel compañera había aguantado tanto tiempo junto a él, se dió media vuelta y sin volver la vista atrás nadó hasta la playa.
Aquella noche tomó su pequeña barca y dejó atrás el pueblo.
Lentamente desplegó la vela y dejó las luces de lo que hasta ese día había sido su hogar.
Lloraba.
Sentía que atrás quedaba parte de su alma, que allí enterrado entre los muros de las calles, en los escalones y en el asfalto dejaba parte de si.
Y no miró atrás.
Tenía que marcharse y lo hizo, por más que le doliese, sabia que no podía quedarse por más tiempo.
La noche se lo tragó, allá el mar era negro pero el sabia que su pequeña barca le llevaría lejos de allí y quizás, quien sabe, podría encontrar una nueva playa donde anclar.
No tomó ningún rumbo, lo cierto es que cuando se marchó lo hizo de pronto sin pensarlo y aquella noche navegó mar adentro, ya pensaría que dirección tomar al alba.
Casi no durmió, pendiente de la mar, se tumbó en la barca y miró las estrellas, era algo que le encantaba hacer, se sentía solo y a la vez perdido en aquella inmensidad, con los deseos de poder lanzarse detrás de cada estrella, el ruido del mar chocando con la barca le hizo olvidarse de todo por un momento era feliz, y aquella sensación inundo su ser.
Amaneció.
El mar estaba en calma y aun conservaba un poco de la sensación de la noche, una fuerza se apoderó de él, y tomando firmemente el timón se dijo que nada podria con el , encontrare una bella playa y volveré a empezar.
Así fueron pasando los días, pasaba parte de la noche con las estrellas, a algunas las puso nombre y empezó a hablar con ellas, les contó sus sueños, aquellos que hablaban de navegar donde la mar le llevase, de encontrar un nuevo lugar donde empezar, donde su pueblo se convirtiese en un grato recuerdo pero solo eso, de encontrar de nuevo el amor y sentirlo, amar y ser amado, era lo que más perseguía y lo que ocupaba todos sus sueños. Y mientras hablaba de ello alguna estrellas parpadeaban como si le contestasen. Por el día se ocupaba de limpiar la barca, pescar, orientarse y racionar un poco el agua.
Navegó y navegó por semanas, el mar se hizo su amigo, pero algunas veces jugaba con él y la barca se movia zarandeada por las olas, y él agarrado al mastil desafiaba al viento, sabiendo que el mar nunca se lo llevaria.
Por fin divisó tierra, pero cuando se acercó pudo ver que la playa solo eran rocas y se desilusionó, las fuerzas empezaron a fallarle. Ancló apartado del arrecife y nado hasta la orilla, sus pies se cortaron con las aristas afiladas de las rocas, pero necesitaba tocar tierra firme y buscar agua.
Recorrió la isla por la tarde y se sintió triste y solo, era la primera vez desde que habia dejado el pueblo que se sentía así.
Se sentó en las rocas y vió el horizonte, el mar de azul verde esmeralda se alzaba ante el, con todo su poder, y alli la barquita como un punto danzando.
Y le embargó la soledad, se sintió lejos de todo y de todos, y dentro de él notó como algo se iba resquebrajando lentamente, intentaba frenar ese sentimiento pero no podia, y comenzó a llorar. Buscó refugio bajo unas palmeras y pasó alli la noche, no vió las estrellas, deseaba estar solo, más solo que nunca y cuando al final el sueño le venció, soñó con su pueblo, el olor de las aceras mojadas, aquellas paredes blancas y tejados rojos, el ruido de los niños correteando, y un amor lejano que se perdió.
Le despertó un viento frio, el mar aquella mañana parecia que se habia enfadado con él, y las olas amenazaban con llevarse su barca
Tomó unas lianas , se ató los dos bidones de agua al cuerpo y nadó hacia la barca, cuando llegó estaba extenuado se tiró a lo largo y dejo que la barca fuera arrastrada por las olas, una sensación de abandono le embargó y se dejó llevar, le daba igual acabar contra aquellas rocas, solo deseaba seguir tumbado y dormir, sin tener conciencia de la realidad.
Cuando abrió los ojos, estaba lejos de la pequeña isla, la barca estaba casi inundada y empezó a achicar agua, el mar se habia calmado y ahora pudo fijarse en el atardecer, los reflejos anaranjados llenaban el cielo y se quedó mirando como el sol iba desapareciendo..
Cayó rendido cuando ya era noche cerrada, se acurrucó en un rincón de la barca, miró de nuevo al cielo pero no tuvo fuerzas de hablar con las estrellas.
Al día siguiente, vio a lo lejos un grupo de islas y dirigió la barca hacia alli, pero cuanto más intentaba acercarse, cuando casi estaba a la altura de sus playas, la corriente lo devolvía mar adentro, se pasó todo el día intentándolo hasta que las fuerzas le abandonaron y lo dejó por imposible, vio alejarse aquellas islas sin poder hacer nada, lentamente desaparecieron en el horizonte.
Fue entonces cuando ya no pudo mas y empezó a gritar, maldijo a dios y a la naturaleza, les amenazó con todas las fuerzas de sus ser. Él que estaba allí, que podía esperar, que más podrían hacerle, había dejado el pueblo, había navegado, día y noche, se había dejado los pies en las rocas y nunca hubo una queja y ahora el mar le traía hasta aquellas islas y cuando ya creía que estaba cerca se reían de él. Se golpeó el pecho y el estomago, no podía mas, quería lanzarse al agua y acabar con todo, nada tenia sentido ya, que mas le daba si un día seguiría a otro, y sólo podría ver agua y mas agua sin meta alguna. De repente un golpe seco abrió una vía de agua, aun había mas , se dijo, corrió y la taponó con uno de los bidones. Cayó derrumbado, que mas puedo hacer se decía, que mas va a venir ahora.
Y empezó a llover.
Mientras la lluvia le calaba los huesos y la barca era un juguete en las olas, él cerró los ojos y recordó.... recordó lo solo que se había sentido la noche que decidió abandonar el pueblo, dejándolo todo atrás, aferrado a aquellos recuerdos de tantas y tantas cosas que habian pasado y tanta gente que también pasó a su lado y luego desaparecieron y ahora en aquella barca todo le parecía tan lejano que aún mas le crecía la sensación de soledad.
Recordó cuando salía a dar vueltas por el pueblo viendo a la gente pasar a su lado, le encantaba fijarse en la mirada de las personas, en sus ojos, algunos claros como el mar otros oscuros pero en todos ellos sentía la vida.
Recordó a sus amigos, aquellos con los que compartió momentos alegres y momentos tristes de su vida, recordó su primer amor con el que aprendió a vivir a disfrutar del sexo y a compartir, y aprendió lo duro que es perderlo y que la vida sigue. Pensó en los tres años que habían pasado, en los que su vida había fluido día a día simplemente, lentamente dejándolos gotear poco a poco, tres largos años en los que habia conocido gente y gente que luego siguió su camino, y luego conoció una tarde, cuando la brisa del mar traía el olor a salitre, unos dulces ojos, una dulce mirada, que lo enamoró pero la vida volvió a jugar con él... y fue entonces cuando decidió que lo dejaba todo y se marchó en su barca.
Abrió los ojos, le dolia el alma, ahora ya no llovia y el mar había vuelto a serenarse, aprovecho para sacar todo el agua de la barca, se tapó con una lona y se durmió.
Cuando se despertó el sol brillaba con fuerza, sintió aun el dolor, y decidió enterrar los recuerdos tan dentro de si q nunca mas volvieran, tomó el timón y navegó hasta la primera isla que apareció en el horizonte, ante si apareció una hermosa playa, cuando estuvo enfrente de ella, quitó el bidón que taponaba el agujero en la quilla y se lanzó al mar, nadó hasta alejarse un poco y ver como la barca se hundia, le dio pena, su fiel compañera había aguantado tanto tiempo junto a él, se dió media vuelta y sin volver la vista atrás nadó hasta la playa.
viernes, febrero 03, 2006
Hay momentos
Hay dias, que uno amanece solo con ganas de esconderse bajo el edredón, sin luz, todo oscuro como si no hubiera nada más tras las sábanas, un pequeño mundo escondido en un espacio reducido, la oscuridad y yo. A veces siento el exterior como un mundo extraño amenazante, y me siento lejano y distante fuera de lugar, de todo y de todos.
Es en momentos como este que busco entre mis escritos y encuentro alguno para dejaros aqui, en el fondo sé que estos instantes son como olas llegan y depues se vuelven a perder....
Si solo pudiera.... coger el camino y partir.
Si solo pudiera.... saber que es lo que hay dentro de mi.
Si solo pudiera....dejar fluir los sentimientos
Entonces viviria.
Si solo pudiera....compartir y recibir.
Si solo pudiera....deslizarme en tu mirada
Si solo pudiera....anidar en tus pensamientos
Entonces amaría
Si solo pudiera....tenerte una noche mas.
Si solo pudiera....encontrar la calle en la ciudad de las calles sin nombres
Si solo pudiera....dejar que el viento bese mis parpados
Entonces te encontraria.
Si solo pudiera....amarte
Si solo pudiera....sentirte
Si solo pudiera....ser yo
Entonces no moriria.
- - - - - - - - - - - - - - - - - -
Hay veces que las lagrimas deberian escribir, seria como parar un poco el tiempo, como si alguien a mitad de una mirada se desvaneciera, así sin mas, y tu mirando al infinito a traves de ese cuerpo que acaba de desaparecer atravesándolo, y es entonces cuando las lágrimas aparecen cuando la soledad te abraza y allí, son ellas las que escriben.
Caen en las teclas y saltan de una a otra, sentimientos que suspendidos dibujan signos, trazos del corazon pintados con el pincel del alma. Alma que guarda los recuerdos y vivencias, surcos en su piel, como si los trazaras con un arado, solo que al final no recoges la cosecha, quedaran estériles esos campos, de cuyas tierras solo podrán nacer flores muertas, cuyas espinas se clavan en la piel, piel de la que la sangre seca no mana.
Y uno quisiera cerrando los ojos decir, simplemente, es tiempo de morir.
- - - - - - - - - - - - - -
Quise viajar a un sol lejano y perdido, tan lejano que nunca llegué a alcanzarlo.
Es en momentos como este que busco entre mis escritos y encuentro alguno para dejaros aqui, en el fondo sé que estos instantes son como olas llegan y depues se vuelven a perder....
Si solo pudiera.... coger el camino y partir.
Si solo pudiera.... saber que es lo que hay dentro de mi.
Si solo pudiera....dejar fluir los sentimientos
Entonces viviria.
Si solo pudiera....compartir y recibir.
Si solo pudiera....deslizarme en tu mirada
Si solo pudiera....anidar en tus pensamientos
Entonces amaría
Si solo pudiera....tenerte una noche mas.
Si solo pudiera....encontrar la calle en la ciudad de las calles sin nombres
Si solo pudiera....dejar que el viento bese mis parpados
Entonces te encontraria.
Si solo pudiera....amarte
Si solo pudiera....sentirte
Si solo pudiera....ser yo
Entonces no moriria.
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Hay veces que las lagrimas deberian escribir, seria como parar un poco el tiempo, como si alguien a mitad de una mirada se desvaneciera, así sin mas, y tu mirando al infinito a traves de ese cuerpo que acaba de desaparecer atravesándolo, y es entonces cuando las lágrimas aparecen cuando la soledad te abraza y allí, son ellas las que escriben.
Caen en las teclas y saltan de una a otra, sentimientos que suspendidos dibujan signos, trazos del corazon pintados con el pincel del alma. Alma que guarda los recuerdos y vivencias, surcos en su piel, como si los trazaras con un arado, solo que al final no recoges la cosecha, quedaran estériles esos campos, de cuyas tierras solo podrán nacer flores muertas, cuyas espinas se clavan en la piel, piel de la que la sangre seca no mana.
Y uno quisiera cerrando los ojos decir, simplemente, es tiempo de morir.
- - - - - - - - - - - - - -
Quise viajar a un sol lejano y perdido, tan lejano que nunca llegué a alcanzarlo.
martes, enero 31, 2006
Hay dias, q uno se siente como ese lago quieto, en un apacible remanso, que solo se mueve por una ligera brisa.. pero de pronto cae una piedra y las ondas se mezclan unas con otras, y donde antes habia un lago quieto ahora es una marejada ...
Hoy quiero empborracharme, perderme entre unos tragos dejarme llevar por algun recuerdo por alguna sonrisa de mi memoria, por alguna mirada por alguna camiseta donde ponia "sexy", por la musica que suena ahora mismo, por esos sueños que me llevan a mundos donde todo parece mas tranquilo, donde nada se inquieta, donde el placer esta en sentir sin mas...
y despues dejarme caer en el mundo de los sueños, donde una noche soñé que soñaba un sueño....
Hoy quiero empborracharme, perderme entre unos tragos dejarme llevar por algun recuerdo por alguna sonrisa de mi memoria, por alguna mirada por alguna camiseta donde ponia "sexy", por la musica que suena ahora mismo, por esos sueños que me llevan a mundos donde todo parece mas tranquilo, donde nada se inquieta, donde el placer esta en sentir sin mas...
y despues dejarme caer en el mundo de los sueños, donde una noche soñé que soñaba un sueño....
Vida
Hay dias que la vida duele más que la muerte, cada segundo, cada minuto es una daga hundiéndose en el alma.
Sé que la vida es hermosa y la amo con tanta pasión que me provoca un dolor inmenso, profundo e infinito, tanto que me lleva a pensar si puedo vivirla.
A veces intento no pensar, sólo vivir, pero ese mar rugiente que fluye dentro de mi, se agita, se revuelve y provoca oleadas de sentimientos que chocan unos contra otros.
Puedo llegar siquiera a acariciar algo tan hermosamente bello como la vida?, puedo siquiera pensar si soy capaz de entender como desperdicio ese maravilloso don que es la vida, por que esos oleajes son los que me hacen sentir que hay algo que se me pierde, algo que suena a hueco y vacio, algo que quizas un dia tuve y ahora lo perdi o quizas nunca lo tuve, y aquí desde esta soledad, me pregunto si sólo yo siento de esta manera, si sólo yo me cuestiono tantas cosas, si sólo yo dejo pasar la vida entre preguntas y sentimientos, ¿es más fácil unicamente vivir sin más? o ¿es mejor que la vida, mientras se vive te vaya desgarrando lentamente en una agonia negra pero que te hace sentir?
Puertas que se cierran, ventanas que reflejan el sol y el azul del cielo, aire limpio, asfixia, lenta vida, una vez te tuve y una vez te deje ir, perdido y nunca hallado.
Amo tu sonrisa y el brillo de tus ojos, amo cada secreto que encierras y que me hace vibrar y en ese amor me siento morir, y muero dentro de él, amandote como nadie y nada te ama.
Sé que la vida es hermosa y la amo con tanta pasión que me provoca un dolor inmenso, profundo e infinito, tanto que me lleva a pensar si puedo vivirla.
A veces intento no pensar, sólo vivir, pero ese mar rugiente que fluye dentro de mi, se agita, se revuelve y provoca oleadas de sentimientos que chocan unos contra otros.
Puedo llegar siquiera a acariciar algo tan hermosamente bello como la vida?, puedo siquiera pensar si soy capaz de entender como desperdicio ese maravilloso don que es la vida, por que esos oleajes son los que me hacen sentir que hay algo que se me pierde, algo que suena a hueco y vacio, algo que quizas un dia tuve y ahora lo perdi o quizas nunca lo tuve, y aquí desde esta soledad, me pregunto si sólo yo siento de esta manera, si sólo yo me cuestiono tantas cosas, si sólo yo dejo pasar la vida entre preguntas y sentimientos, ¿es más fácil unicamente vivir sin más? o ¿es mejor que la vida, mientras se vive te vaya desgarrando lentamente en una agonia negra pero que te hace sentir?
Puertas que se cierran, ventanas que reflejan el sol y el azul del cielo, aire limpio, asfixia, lenta vida, una vez te tuve y una vez te deje ir, perdido y nunca hallado.
Amo tu sonrisa y el brillo de tus ojos, amo cada secreto que encierras y que me hace vibrar y en ese amor me siento morir, y muero dentro de él, amandote como nadie y nada te ama.
martes, enero 24, 2006
Escrito...
A veces nos perdemos en búsquedas tan inútiles como infructuosas.
Creemos en nuestra propia inmortalidad, en irrealidades que crean
mantos de estupidez alrededor de nuestros ojos y de nuestra mente.
Y cuanto más nos vemos envueltos en esa búsqueda más lejos
estamos de encontrar lo que realmente buscamos.
¡Que estúpidos!
Si sólo supiéramos ver lo que hay a nuestro alrededor,
si supiésemos realmente el valor de aquellas cosas que por creerlas
insignificantes, las ignoramos...
Perderse en una mirada azul o morena...
Huir dentro de una sonrisa...
Sentir el cálido abrazo de un desconocido cuando sólo le has saludado...
Si pudiéramos detenernos en esos leves momentos, tan pequeños como
aquellas burbujas que hacíamos en el baño y ahora olvidadas por una rápida ducha.
Dejar que una canción vaya invadiendo cada poro de nuestra piel, que los sentimientos
que va generando vuelen en cada nota, dejando aflorar una lagrima, no de agua sino
de vida...
Es ahí, sólo ahí cuando estamos mas cerca de aquello que llamamos felicidad, es cuando quizás
seamos Dios, y no aquel ser lejano y misterioso, sino esa persona que todos llevamos dentro.
Y ahora, dejadme huir en vuestra sonrisa, dejadme que me bañe en vuestra mirada que sienta el cálido abrazo de los que sois desconocidos y me he acercado a vosotros, por que entonces tendré mis burbujas de felicidad, podré sentir que soy y no lo que dicen que soy......
Creemos en nuestra propia inmortalidad, en irrealidades que crean
mantos de estupidez alrededor de nuestros ojos y de nuestra mente.
Y cuanto más nos vemos envueltos en esa búsqueda más lejos
estamos de encontrar lo que realmente buscamos.
¡Que estúpidos!
Si sólo supiéramos ver lo que hay a nuestro alrededor,
si supiésemos realmente el valor de aquellas cosas que por creerlas
insignificantes, las ignoramos...
Perderse en una mirada azul o morena...
Huir dentro de una sonrisa...
Sentir el cálido abrazo de un desconocido cuando sólo le has saludado...
Si pudiéramos detenernos en esos leves momentos, tan pequeños como
aquellas burbujas que hacíamos en el baño y ahora olvidadas por una rápida ducha.
Dejar que una canción vaya invadiendo cada poro de nuestra piel, que los sentimientos
que va generando vuelen en cada nota, dejando aflorar una lagrima, no de agua sino
de vida...
Es ahí, sólo ahí cuando estamos mas cerca de aquello que llamamos felicidad, es cuando quizás
seamos Dios, y no aquel ser lejano y misterioso, sino esa persona que todos llevamos dentro.
Y ahora, dejadme huir en vuestra sonrisa, dejadme que me bañe en vuestra mirada que sienta el cálido abrazo de los que sois desconocidos y me he acercado a vosotros, por que entonces tendré mis burbujas de felicidad, podré sentir que soy y no lo que dicen que soy......
lunes, enero 16, 2006
las estrellas
- Papá, papá ¡ cuantas estrellas !
- ¿Verdad? hay miles, millones de estrellas, todas con su luz y su brillo
-¿Y no se apagan nunca?
- Si hijo, algunas de ellas ya se habran apagado, pero su luz aún viaja en el espacio y podemos verla, son como algunas personas que se nos cruzan en la vida, aunque nos falten o se vayan, su luz puede seguir con nosotros por años.
- ¿Verdad? hay miles, millones de estrellas, todas con su luz y su brillo
-¿Y no se apagan nunca?
- Si hijo, algunas de ellas ya se habran apagado, pero su luz aún viaja en el espacio y podemos verla, son como algunas personas que se nos cruzan en la vida, aunque nos falten o se vayan, su luz puede seguir con nosotros por años.
sábado, diciembre 31, 2005
un año más...
casi estan a punto de sonar las 12 campanadas, esta vez seran gajos de mandarina los que me acompañen y si abre los ojos la sonrisa de un niño que ve un mundo delante de él. Y como otro año más sin querer uno intenta hacer balance de 365 días que han quedado atrás, raudos y veloces se han diluido y ahora parece que aquellas promesas se quedaron vagando en el aire. Ha sido un año fugaz y a la vez con la sensación de que nada ha pasado, que sigo aqui en el mismo punto de hace 2 3 4 quien sabe los años... y volveré a pensar en nuevas ilusiones en abrir nuevas puertas en ir pasando páginas a algunas de ellas.
Para aquellos que han estado ahi, aguantando el tiron apoyandome de una manera o de otra, intentando comprender y entender a este ser tan complejo os lo agradezco y os llevo en mi corazon, a aquellos amigos que se fueron perdiendo en sus trabajos en sus vidas y que son casi ya un recuerdo, os deseo que todo os vaya bonito. y a esas personas que quizas se escondan en el calendario y que aun no conozco espero que nuestro cruce de caminos sea algo mas que solo un cruce sino una compañía en el viaje.
y ahora vamos a dejarnos llevar por la ilusion de lo desconocido por el sueño de algo que esta por venir y llegar, por la esperanza de que los tiempos que llegaran seran mejores que los q se fueron
¡¡¡¡ PROSIT ¡¡¡¡ FELIZ AÑO 2006
Para aquellos que han estado ahi, aguantando el tiron apoyandome de una manera o de otra, intentando comprender y entender a este ser tan complejo os lo agradezco y os llevo en mi corazon, a aquellos amigos que se fueron perdiendo en sus trabajos en sus vidas y que son casi ya un recuerdo, os deseo que todo os vaya bonito. y a esas personas que quizas se escondan en el calendario y que aun no conozco espero que nuestro cruce de caminos sea algo mas que solo un cruce sino una compañía en el viaje.
y ahora vamos a dejarnos llevar por la ilusion de lo desconocido por el sueño de algo que esta por venir y llegar, por la esperanza de que los tiempos que llegaran seran mejores que los q se fueron
¡¡¡¡ PROSIT ¡¡¡¡ FELIZ AÑO 2006
miércoles, diciembre 21, 2005
El pez y yo
.... Caía la tarde, como un día mas, como desde hacia ya tanto tiempo que no recordaba cuando empezó todo. Levemente la bruma lo fue invadiendo todo hasta cubrirlo con su manto frío y espeso.
Estaba allí de nuevo, ante aquella ventana. ante aquella mesa, Se me perdía la mirada entre el camino arenoso que llevaba a la playa, ahora desapareciendo lentamente en el atardecer.
Iba ya para años que había dejado el camino, y me había instalado en aquella cabaña, apartándome un poco de todo y de todos, dejando transcurrir el tiempo, a veces sólo miraba la vida a través del cristal, otras corría tras ella jugaba con ella, la vivía.
Giré la cabeza en busca de una cerilla, prendí la vela y puse “mi” música, esta lleno la habitación y volví a mirar por el ventanal, cerré los ojos y me dejé inundar por aquellos acordes.
Una lagrima cayó por mi rostro.
Y el frío de la noche me envolvió.
Amaneció.
El día levantaba, las primeras luces asomaron sorprendiéndote camino a la playa. Como todas las mañanas.
En aquel caminar notabas como se iban desprendiendo partes de ti, de un día para otro. Y a cada parte que perdías, está se rellenaba de tristeza y nostalgia, a veces de rabia.
Hundiste los pies en el agua, y el frío te sacó de tus ensoñaciones, ya la luz cubría todo, el día había despertado completamente.
De pronto a unos metros de mi, un brillo aparecía y desaparecía rítmicamente, aceleré el paso hasta encontrar de donde procedía ese brillo.
Era un pez. Un pez hermoso que se debatía en las olas, cansado, agotado, no podía volver al mar, es más, parecía que no quería volver al mar.
Corrí hasta la cabaña a por una cuba y con sumo cuidado lo tomé y lo lleve al hogar.
Aquel pez parecía perdido, desorientado, pasé aquella noche frente a la cuba, esperando hasta que me dije no puede estar así, no es su lugar. Y empezaste a construir un hermoso acuario, recogiste plantas del mar, recogiste rocas del mar, recogiste arena del mar.
Y allí por un momento creí que el pez sonreía.
Pasaron los días, parecía que a veces los dos jugábamos, unas veces el pez se escondía entre las rocas, otras sentado frente al pez le leía cosas, le contaba cosas, a veces solo pasaban las horas mirándole.
Así transcurría el tiempo, pero veía que aquel pez perdía su brillo, por lo que decidí bajar el acuario a la playa, quizás de esa manera todo volvería ser como los primeros días. Más la segunda vez que bajé con el pez, y dejé el acuario al borde de las olas, este pegó un salto y se sumergió en el mar.
No miró atrás.
No volvió a asomarse.
Sólo vi su aleta perderse en el horizonte.
Sin esperar que eso sucediera.
Sin imaginarlo.
Y así acabó todo, aún hoy bajo al amanecer a ver si un día encuentro aquel brillo plateado a orillas del mar, pero sé en el fondo que allí ese pez es feliz que esta quizás donde siempre quiso estar, aunque una vez salio de su mar para conocer lugares nuevos.
Estaba allí de nuevo, ante aquella ventana. ante aquella mesa, Se me perdía la mirada entre el camino arenoso que llevaba a la playa, ahora desapareciendo lentamente en el atardecer.
Iba ya para años que había dejado el camino, y me había instalado en aquella cabaña, apartándome un poco de todo y de todos, dejando transcurrir el tiempo, a veces sólo miraba la vida a través del cristal, otras corría tras ella jugaba con ella, la vivía.
Giré la cabeza en busca de una cerilla, prendí la vela y puse “mi” música, esta lleno la habitación y volví a mirar por el ventanal, cerré los ojos y me dejé inundar por aquellos acordes.
Una lagrima cayó por mi rostro.
Y el frío de la noche me envolvió.
Amaneció.
El día levantaba, las primeras luces asomaron sorprendiéndote camino a la playa. Como todas las mañanas.
En aquel caminar notabas como se iban desprendiendo partes de ti, de un día para otro. Y a cada parte que perdías, está se rellenaba de tristeza y nostalgia, a veces de rabia.
Hundiste los pies en el agua, y el frío te sacó de tus ensoñaciones, ya la luz cubría todo, el día había despertado completamente.
De pronto a unos metros de mi, un brillo aparecía y desaparecía rítmicamente, aceleré el paso hasta encontrar de donde procedía ese brillo.
Era un pez. Un pez hermoso que se debatía en las olas, cansado, agotado, no podía volver al mar, es más, parecía que no quería volver al mar.
Corrí hasta la cabaña a por una cuba y con sumo cuidado lo tomé y lo lleve al hogar.
Aquel pez parecía perdido, desorientado, pasé aquella noche frente a la cuba, esperando hasta que me dije no puede estar así, no es su lugar. Y empezaste a construir un hermoso acuario, recogiste plantas del mar, recogiste rocas del mar, recogiste arena del mar.
Y allí por un momento creí que el pez sonreía.
Pasaron los días, parecía que a veces los dos jugábamos, unas veces el pez se escondía entre las rocas, otras sentado frente al pez le leía cosas, le contaba cosas, a veces solo pasaban las horas mirándole.
Así transcurría el tiempo, pero veía que aquel pez perdía su brillo, por lo que decidí bajar el acuario a la playa, quizás de esa manera todo volvería ser como los primeros días. Más la segunda vez que bajé con el pez, y dejé el acuario al borde de las olas, este pegó un salto y se sumergió en el mar.
No miró atrás.
No volvió a asomarse.
Sólo vi su aleta perderse en el horizonte.
Sin esperar que eso sucediera.
Sin imaginarlo.
Y así acabó todo, aún hoy bajo al amanecer a ver si un día encuentro aquel brillo plateado a orillas del mar, pero sé en el fondo que allí ese pez es feliz que esta quizás donde siempre quiso estar, aunque una vez salio de su mar para conocer lugares nuevos.
jueves, diciembre 15, 2005
Un cuento...
Hace mucho, mucho tiempo había un poblado, cerca de unas montañas, detrás de estas un mar verde-esmeralda, cuando las olas rompían en las rocas el ruido era estremecedor.
En el poblado los niños crecían oyendo al mago de la tribu decir que tras las montañas había un gran monstruo que cazaba a todos los que habían intentado ver que había tras las montañas.
Muchos habían partido pero nadie había regresado, por lo que la historia del monstruo se hacía mas real.
Un día nació un niño sordo, fue creciendo y aunque le habían contado la misma historia que a los otros, él nunca había podido oír el rugido del monstruo. Cuando tenía 15 años, el chico quiso ver que había tras las montañas, y por mucho que le decían que si salía no volvería, el no sentía miedo.
Así que abandonó el pueblo, cruzó los campos, atravesó las montañas y cuando llegó al final lo que vio fue un gran mar, un gran mar verde-esmeralda, no había ningún monstruo que fuera a devorarle. Y en la playa vio un poblado, y cuando se acercó a el, encontró a toda la gente que había escapado del miedo, de lanzarse a descubrir que había tras la montaña
En el poblado los niños crecían oyendo al mago de la tribu decir que tras las montañas había un gran monstruo que cazaba a todos los que habían intentado ver que había tras las montañas.
Muchos habían partido pero nadie había regresado, por lo que la historia del monstruo se hacía mas real.
Un día nació un niño sordo, fue creciendo y aunque le habían contado la misma historia que a los otros, él nunca había podido oír el rugido del monstruo. Cuando tenía 15 años, el chico quiso ver que había tras las montañas, y por mucho que le decían que si salía no volvería, el no sentía miedo.
Así que abandonó el pueblo, cruzó los campos, atravesó las montañas y cuando llegó al final lo que vio fue un gran mar, un gran mar verde-esmeralda, no había ningún monstruo que fuera a devorarle. Y en la playa vio un poblado, y cuando se acercó a el, encontró a toda la gente que había escapado del miedo, de lanzarse a descubrir que había tras la montaña
viernes, diciembre 09, 2005
Un manto
Hay dias, hay temporadas que la tristeza se desliza silenciosamente y como la lluvia lo empapa todo, amarrandose en cada pliegue de la piel, tapándote como una manta, llevándose consigo la sonrisa y las fuerzas, Así sin más, sin saber ni cómo ni por qué, ¿el invierno? ¿la navidad?, tan solo queda cerrar los ojos dormir soñar y esperar que pase. Sentir la soledad, quedarse solo palparla, refugiarse en ella, ¿es tan dificil verlo, comprenderlo?
miércoles, noviembre 30, 2005
La camiseta
Hubo una vez un chico que siempre quería agradar a todo el mundo, hacer feliz a todo el mundo, que se cumpliera de él lo que el resto de la gente esperaba de él. Un día se compró una camiseta y cuando salió a la calle todos le decían lo guapo que estaba con ella, lo bien que le quedaba. El chico estaba encantado, pues nunca antes se habían fijado tanto en él.
Así que decidió no quitarse nunca más la camiseta.
Pero el chico creció y creció y la camiseta le iba apretando cada vez más, ya casi ni se podía mover, no fuera a ser que se rasgara y aún así se creía feliz por que la gente le decía lo hermoso que estaba con su camiseta,
Hasta que un día, tan apretada le estaba la camiseta, que le asfixió.
Así que decidió no quitarse nunca más la camiseta.
Pero el chico creció y creció y la camiseta le iba apretando cada vez más, ya casi ni se podía mover, no fuera a ser que se rasgara y aún así se creía feliz por que la gente le decía lo hermoso que estaba con su camiseta,
Hasta que un día, tan apretada le estaba la camiseta, que le asfixió.
lunes, noviembre 28, 2005
Un paso adelante, dos atrás
(Basado en una cancion del genial Bruce Springsteen)
Cuando aun no son las 6 en el reloj, te revuelves entre las sábanas, con tu mirada penetrando en la oscuridad y tu alma lejos de alli.
Un paso adelante, dos atrás...
Te levantas haciendo las mismas cosas que ayer, que hace una semana, que hace un mes. El silencio de la casa se te clava en la piel como cuchillas afiladas.
Un paso adelante, dos atrás...
Tomas tu coche y vas a la fabrica. Murmullos, miradas perdidas, el gran horno crepita, ayer fueron siete, quizas hoy te llamen: Hey, mañana ya no vuelvas, puedes recoger tus cosas.
Un paso adelante, dos atrás...
Las 6 de la tarde, un silbato grita en la tarde, pasos cansados, cuerpos deshechos, y vas al bar en busca de consuelo.
Un paso adelante, dos atrás...
Vasos de whisky entre dedos gastados, ilusiones perdidas, sueños ahogados, gente alrededor con la esperanza partida en dos, barra de bar como puerto sin barcos.
Un paso adelante, dos atrás...
Esa noche tomas tu auto, aire en la cara, motor rugiendo, asfalto caliente que devora la noche.
Un paso adelante, dos atrás...
A lo lejos aun puedo oir la explosion rasagando la noche
Un paso adelante, dos atrás...
Un paso adelante, dos atrás...
Cuando aun no son las 6 en el reloj, te revuelves entre las sábanas, con tu mirada penetrando en la oscuridad y tu alma lejos de alli.
Un paso adelante, dos atrás...
Te levantas haciendo las mismas cosas que ayer, que hace una semana, que hace un mes. El silencio de la casa se te clava en la piel como cuchillas afiladas.
Un paso adelante, dos atrás...
Tomas tu coche y vas a la fabrica. Murmullos, miradas perdidas, el gran horno crepita, ayer fueron siete, quizas hoy te llamen: Hey, mañana ya no vuelvas, puedes recoger tus cosas.
Un paso adelante, dos atrás...
Las 6 de la tarde, un silbato grita en la tarde, pasos cansados, cuerpos deshechos, y vas al bar en busca de consuelo.
Un paso adelante, dos atrás...
Vasos de whisky entre dedos gastados, ilusiones perdidas, sueños ahogados, gente alrededor con la esperanza partida en dos, barra de bar como puerto sin barcos.
Un paso adelante, dos atrás...
Esa noche tomas tu auto, aire en la cara, motor rugiendo, asfalto caliente que devora la noche.
Un paso adelante, dos atrás...
A lo lejos aun puedo oir la explosion rasagando la noche
Un paso adelante, dos atrás...
Un paso adelante, dos atrás...
miércoles, noviembre 23, 2005
Mariposa..
Batió sus alas, “que linda eres, mariposa”, le decían quienes la conocían. Más ella no terminaba de creérselo.
Volaba de aquí para allá, la mayoría de las veces sola, le encantaba ir a lugares desconocidos, o acercarse a la orilla del lago, posarse en una hoja y estar allí
horas y horas mirando las aguas quietas y el azul del cielo.
De vez en cuando ayudaba a las hormigas a llevar los pequeños granos a su hormiguero, o cogía algún palito y ayudaba a reconstruir el nido de sus amigos los pajaritos.
Y ella seguía con sus vuelos, con sus viajes al lago.
“Qué linda eres mariposa”, le decían quienes la conocían, más ella no terminaba de creérselo.
Y se acercó a ver a las hormigas, más estas iba a ver a cantar a la y no la hicieron caso, y se fue a ver a los pajaritos, más estos volaban raudos a ver a la cigara y tampoco la hicieron caso.
Se fue volando hasta donde ella se sentía bien y allí en las aguas del lago se miraba, “no creo que lo haga tan mal, aunque a veces me guste volar a solas y venga aquí a perderme”, pero un sentimiento de tristeza la lleno, y sin quererlo formó una crisálida y se encerró en ella, esperando la llegada de la primavera.
Volaba de aquí para allá, la mayoría de las veces sola, le encantaba ir a lugares desconocidos, o acercarse a la orilla del lago, posarse en una hoja y estar allí
horas y horas mirando las aguas quietas y el azul del cielo.
De vez en cuando ayudaba a las hormigas a llevar los pequeños granos a su hormiguero, o cogía algún palito y ayudaba a reconstruir el nido de sus amigos los pajaritos.
Y ella seguía con sus vuelos, con sus viajes al lago.
“Qué linda eres mariposa”, le decían quienes la conocían, más ella no terminaba de creérselo.
Y se acercó a ver a las hormigas, más estas iba a ver a cantar a la y no la hicieron caso, y se fue a ver a los pajaritos, más estos volaban raudos a ver a la cigara y tampoco la hicieron caso.
Se fue volando hasta donde ella se sentía bien y allí en las aguas del lago se miraba, “no creo que lo haga tan mal, aunque a veces me guste volar a solas y venga aquí a perderme”, pero un sentimiento de tristeza la lleno, y sin quererlo formó una crisálida y se encerró en ella, esperando la llegada de la primavera.
martes, noviembre 22, 2005
Algo falta
Esta mañana al salir de la ducha, me miré en el espejo y busqué y busqué... hasta que me dí cuenta que a Dios se le olvido ponernos algo...
¡¡¡ UN BOTÓN DE RESET !!
¡¡¡ UN BOTÓN DE RESET !!
lunes, noviembre 21, 2005
Un test q me encanta..
Tomado del blog de bohemia, no pude resistirme...
Si yo fuera una estación del año sería...Primavera entrada a una estación deseada...
Si yo fuera un mes sería… Mayo brisa y calor...
Si yo fuera un día de la semana sería…Viernes...dia donde los sueños quizas se hagan realidad
Si yo fuera un momento del día sería…el regreso a casa como el regreso del soldado al hogar...
Si yo fuera un planeta sería… Pluton, lejano y olvidable...
Si yo fuera un animal sería… Un ave, para volar o un elefante...
Si yo fuera un mueble sería… Un perchero ...
Si yo fuera un líquido sería… Agua...
Si yo fuera un instrumento musical sería…Un piano, tocado con la levedad de novecento...
Si yo fuera un sentimiento sería…Ternura...
Si yo fuera una verdura sería… Una lechuga por como soy a veces...
Si yo fuera un verso sería...cualquier verso capaz de sacar una lagrima...
Si yo fuera una canción sería…aquella q se tararea cuando se es feliz..
Si yo fuera una comida sería… fresas...
Si yo fuera una parte del cuerpo sería…Los ojos, soy un voyeur...
Si yo fuera un olor sería…Olor de hierba después de llover...
Si yo fuera un objeto sería…Un libro...
Si yo fuera una asignatura sería…filosofia...
Si yo fuera un dibujo animado sería…Sebastián el cangrejo de la sirenita
Si yo fuera una figura geométrica sería…una figura con muchos muchos vertices...
Si yo fuera un número sería…El 8 es mi numero favorito...
Si yo fuera una flor sería...Una margarita, si, no, si , no...
Si yo fuera un coche sería…Un pequeño pero con un gran reprise...
Si yo fuera un famoso sería…Alguien con talento...
Si yo fuera un color sería…Verde...
Si yo fuera una ciudad sería…Madrid sin dudar, aunque eche de menos el mar...
Si yo fuera un dolor sería…el dolor de la pérdida...
Si yo fuera un mar sería… El mediterraneo o el caribe transparente y azul-verde esmeralda...
Si yo fuera un idioma sería…Español... sin dudar
Si yo fuera una estación del año sería...Primavera entrada a una estación deseada...
Si yo fuera un mes sería… Mayo brisa y calor...
Si yo fuera un día de la semana sería…Viernes...dia donde los sueños quizas se hagan realidad
Si yo fuera un momento del día sería…el regreso a casa como el regreso del soldado al hogar...
Si yo fuera un planeta sería… Pluton, lejano y olvidable...
Si yo fuera un animal sería… Un ave, para volar o un elefante...
Si yo fuera un mueble sería… Un perchero ...
Si yo fuera un líquido sería… Agua...
Si yo fuera un instrumento musical sería…Un piano, tocado con la levedad de novecento...
Si yo fuera un sentimiento sería…Ternura...
Si yo fuera una verdura sería… Una lechuga por como soy a veces...
Si yo fuera un verso sería...cualquier verso capaz de sacar una lagrima...
Si yo fuera una canción sería…aquella q se tararea cuando se es feliz..
Si yo fuera una comida sería… fresas...
Si yo fuera una parte del cuerpo sería…Los ojos, soy un voyeur...
Si yo fuera un olor sería…Olor de hierba después de llover...
Si yo fuera un objeto sería…Un libro...
Si yo fuera una asignatura sería…filosofia...
Si yo fuera un dibujo animado sería…Sebastián el cangrejo de la sirenita
Si yo fuera una figura geométrica sería…una figura con muchos muchos vertices...
Si yo fuera un número sería…El 8 es mi numero favorito...
Si yo fuera una flor sería...Una margarita, si, no, si , no...
Si yo fuera un coche sería…Un pequeño pero con un gran reprise...
Si yo fuera un famoso sería…Alguien con talento...
Si yo fuera un color sería…Verde...
Si yo fuera una ciudad sería…Madrid sin dudar, aunque eche de menos el mar...
Si yo fuera un dolor sería…el dolor de la pérdida...
Si yo fuera un mar sería… El mediterraneo o el caribe transparente y azul-verde esmeralda...
Si yo fuera un idioma sería…Español... sin dudar
Y si prendieran...
- La noche de las pléyades, (noche de lluvia de estrellas), nos reunimos todos en la playa con el mar de fondo, oscuro, lleno. Su breve sonido es lenta llamada que va calando el alma.
Y nos tumbamos en la arena, una, dos, tres.... ¿las has visto? a veces tiendo mi mano por si puedo atrapar alguna... mira aquella, sólo segundos pero el universo entero queda paralizado al paso de las estrellas fugaces.
Y llueve..... llueven a decenas....
Y desaparecen.... desaparecen a decenas.
A mi lado un niño se tumba, con los ojos cerrados, le pregunto: ¿no quieres verlas?, me dice: ni quiero, ni puedo, pero todas esas luces prenden en mi alma, y aunque son breves y fugaces para tus ojos, son huellas en mi alma.
Y al acabar de decirmelo, cerré los ojos, y las luces prendieron en mi alma.
Y nos tumbamos en la arena, una, dos, tres.... ¿las has visto? a veces tiendo mi mano por si puedo atrapar alguna... mira aquella, sólo segundos pero el universo entero queda paralizado al paso de las estrellas fugaces.
Y llueve..... llueven a decenas....
Y desaparecen.... desaparecen a decenas.
A mi lado un niño se tumba, con los ojos cerrados, le pregunto: ¿no quieres verlas?, me dice: ni quiero, ni puedo, pero todas esas luces prenden en mi alma, y aunque son breves y fugaces para tus ojos, son huellas en mi alma.
Y al acabar de decirmelo, cerré los ojos, y las luces prendieron en mi alma.
lunes, noviembre 14, 2005
Un cuento...
Basado en un cuento de Papini.
Hubo una vez un hombre que cansado de oir la palabra felicidad se decidió a buscarla. Salió una mañana de su casa y empezó su camino....
Cruzó pueblos.
Cruzó ciudades.
Subió montañas.
Bajó los valles.
Pero no encontró la felicidad.
Navegó por mares.
Atravesó ríos.
Se perdió en grandes lagos.
Pero no encontró la felicidad.
Surcó los aires
Y seguía sin encontrar la felicidad.
Al final en un pueblo lejano, se cruzó con un anciano, cansado, se sentó a su lado y le contó el motivo de su viaje por si había oído donde estaba la felicidad y por que había abandonado su hogar.
El anciano rió y rió....
Te voy a contar una historia, le dijo
- en casa de un hombre, había un hermoso reloj, pero con el paso del tiempo se había estropeado y sus agujas marcaban las 7 en punto. Cuando le preguntaban por que mantenía un reloj estropeado colgado de la pared, él les contestaba : “Es cierto, este reloj parece inservible, allí en la pared estropeado, pero hay dos momentos en el día, cuando todos los relojes de la ciudad dan las 7 de la mañana o de la tarde, el reloj recobra la vida, si lo vierais en ese mismo instante no pensaríais que está estropeado, sino que funciona perfectamente, en armonía con el resto del mundo, y un instante después es el mismo reloj inservible.
Así soy yo, como ese reloj, estancado, quizás inservible con mi vida monótona, pero hay momentos, que siento la conjunción, siento esa armonía, y entonces soy capaz de hacer todo, de crear, de volar, de cantar de soñar, de sentir más cosas que en el resto de todo el tiempo.
La primera vez que me sentí así, intenté atraparlo, como quien intenta atrapar burbujas de espuma, creyendo que podría durar para siempre, pero es como mi amigo el reloj, ese instante pasa y vuelvo a mi vida, con mis historias, mis rutinas... mi vida. Pero sé que la vida es otra cosa, es la suma de aquellos instantes, que aunque fugaces, somos realmente nosotros mismos, un “yo” con el universo, somos esa burbuja de espuma anidando en nosotros.
La felicidad como un tiempo intemporal no existe, sólo esos instantes de plenitud total.”
El hombre le dio las gracias al anciano y regresó a su hogar, la búsqueda había terminado.
Nota:” La vida es breve y única, aunque todos creamos que somos inmortales, es tan breve como la caída de una hoja en el otoño, leve, suave y rápida”
Hubo una vez un hombre que cansado de oir la palabra felicidad se decidió a buscarla. Salió una mañana de su casa y empezó su camino....
Cruzó pueblos.
Cruzó ciudades.
Subió montañas.
Bajó los valles.
Pero no encontró la felicidad.
Navegó por mares.
Atravesó ríos.
Se perdió en grandes lagos.
Pero no encontró la felicidad.
Surcó los aires
Y seguía sin encontrar la felicidad.
Al final en un pueblo lejano, se cruzó con un anciano, cansado, se sentó a su lado y le contó el motivo de su viaje por si había oído donde estaba la felicidad y por que había abandonado su hogar.
El anciano rió y rió....
Te voy a contar una historia, le dijo
- en casa de un hombre, había un hermoso reloj, pero con el paso del tiempo se había estropeado y sus agujas marcaban las 7 en punto. Cuando le preguntaban por que mantenía un reloj estropeado colgado de la pared, él les contestaba : “Es cierto, este reloj parece inservible, allí en la pared estropeado, pero hay dos momentos en el día, cuando todos los relojes de la ciudad dan las 7 de la mañana o de la tarde, el reloj recobra la vida, si lo vierais en ese mismo instante no pensaríais que está estropeado, sino que funciona perfectamente, en armonía con el resto del mundo, y un instante después es el mismo reloj inservible.
Así soy yo, como ese reloj, estancado, quizás inservible con mi vida monótona, pero hay momentos, que siento la conjunción, siento esa armonía, y entonces soy capaz de hacer todo, de crear, de volar, de cantar de soñar, de sentir más cosas que en el resto de todo el tiempo.
La primera vez que me sentí así, intenté atraparlo, como quien intenta atrapar burbujas de espuma, creyendo que podría durar para siempre, pero es como mi amigo el reloj, ese instante pasa y vuelvo a mi vida, con mis historias, mis rutinas... mi vida. Pero sé que la vida es otra cosa, es la suma de aquellos instantes, que aunque fugaces, somos realmente nosotros mismos, un “yo” con el universo, somos esa burbuja de espuma anidando en nosotros.
La felicidad como un tiempo intemporal no existe, sólo esos instantes de plenitud total.”
El hombre le dio las gracias al anciano y regresó a su hogar, la búsqueda había terminado.
Nota:” La vida es breve y única, aunque todos creamos que somos inmortales, es tan breve como la caída de una hoja en el otoño, leve, suave y rápida”
jueves, noviembre 10, 2005
Rayos de luz
Aquel hombre, sin saberlo se había instalado hacía tiempo en una habitación oscura y pequeña, De vez en cuando entraba la luz.
Rayos pequeños.
Líneas que partía en dos aquella oscuridad.
No sabía cuando ni como había sucedido, únicamente amaneció de aquella manera envuelto en esas tinieblas, en esa habitación.
Rayos pequeños.
Y pasaba el tiempo, implacable, mientras él se aclimató a su mundo, la puerta se fue oxidando poco a poco, las quejumbrosas ventanas fueron dándose de si lentamente hasta hacerse casi imposible su apertura.
Y desde allí empezó a ver su vida pasar.
En rayos pequeños.
Algunos días corría las cortinas lo suficiente como para que las imágenes de fuera no le hirieran, no le trajeran aquellos recuerdos que él había arrinconado en un sótano de su corazón.
Se hizo amigo de la noche, del aire que respiraba y de la imagen que veía en aquel gran espejo.
Mientras afuera el tiempo seguía, su vida se deslizaba entre veredas sinuosas aparcadas a lo lejos de la playa, del sol, de la lluvia, de sentirse mojado, de sentirse caliente, de sentir una cama vacía pero a la vez con la esperanza de llenar su hueco, se sentir la tibieza de una piel sobre su piel.
Rayos pequeños de esperanza.
Que raro es el mundo, con sus extrañas reglas, sus compromisos, como si alguien quisiera tener marcada en la hierba con cal el camino a seguir, y ahí amontonándose como una hilera de hormigas desfilando, la gente se arremolina tras esa línea . Izquierda y derecha, derecha e izquierda, Y aquel hombre desde su ventana veía el lento desfile, algunos salían corriendo descalzos y ya no se les volvía a ver, otros volvían al cabo del tiempo a la hilera y otros habitaban en cuartos como el suyo.
Una vez, un corredor que huía de la línea, se dio la vuelta y arrojó una piedra hacia su cuarto,
con tan mala suerte que hizo añicos el cristal, rasgando la espesa cortina.
Y los pequeños rayos se convirtieron en inmensa luz.
El cerró los ojos, vano esfuerzo, aquel aroma a salitre le fue invadiendo poco a poco, tomándole lentamente, embriagándole como a un borracho.
Dicen que el sentido de la vista es el mas fuerte, que equivocados estaban, aquellos aromas le envolvieron abriendo puertas en sus recuerdos por la cuales estos huían fugaces.
Niños saltando en la orilla de aquel mar.
Risas y llantos.
El temblor de aquel primer amor bajo la luz de las estrellas.
El hondo dolor del abandono.
Saetas cruzaban de aquí a allá, de allá a aquí, abriendo huecos, dejando surcos tras de si.
El hombre no pudo resistirlo mas, y se lanzó contra la ventana, arrancó las cortinas, tiro del marco, corrió ventana tras ventana, abriéndolas de par en par, y la luz se adueño de la habitación y el olor perfumó su alma.
tomó aquella piedra verde esmeralda y vio como el lanzador ya en la lejanía parecía sonreírle,
y se perdía y se perdía.
Quizás no fuera del todo una casualidad, quizás aquella piedra iba hacia su ventana, tan solo quizás...
Rayos pequeños.
Líneas que partía en dos aquella oscuridad.
No sabía cuando ni como había sucedido, únicamente amaneció de aquella manera envuelto en esas tinieblas, en esa habitación.
Rayos pequeños.
Y pasaba el tiempo, implacable, mientras él se aclimató a su mundo, la puerta se fue oxidando poco a poco, las quejumbrosas ventanas fueron dándose de si lentamente hasta hacerse casi imposible su apertura.
Y desde allí empezó a ver su vida pasar.
En rayos pequeños.
Algunos días corría las cortinas lo suficiente como para que las imágenes de fuera no le hirieran, no le trajeran aquellos recuerdos que él había arrinconado en un sótano de su corazón.
Se hizo amigo de la noche, del aire que respiraba y de la imagen que veía en aquel gran espejo.
Mientras afuera el tiempo seguía, su vida se deslizaba entre veredas sinuosas aparcadas a lo lejos de la playa, del sol, de la lluvia, de sentirse mojado, de sentirse caliente, de sentir una cama vacía pero a la vez con la esperanza de llenar su hueco, se sentir la tibieza de una piel sobre su piel.
Rayos pequeños de esperanza.
Que raro es el mundo, con sus extrañas reglas, sus compromisos, como si alguien quisiera tener marcada en la hierba con cal el camino a seguir, y ahí amontonándose como una hilera de hormigas desfilando, la gente se arremolina tras esa línea . Izquierda y derecha, derecha e izquierda, Y aquel hombre desde su ventana veía el lento desfile, algunos salían corriendo descalzos y ya no se les volvía a ver, otros volvían al cabo del tiempo a la hilera y otros habitaban en cuartos como el suyo.
Una vez, un corredor que huía de la línea, se dio la vuelta y arrojó una piedra hacia su cuarto,
con tan mala suerte que hizo añicos el cristal, rasgando la espesa cortina.
Y los pequeños rayos se convirtieron en inmensa luz.
El cerró los ojos, vano esfuerzo, aquel aroma a salitre le fue invadiendo poco a poco, tomándole lentamente, embriagándole como a un borracho.
Dicen que el sentido de la vista es el mas fuerte, que equivocados estaban, aquellos aromas le envolvieron abriendo puertas en sus recuerdos por la cuales estos huían fugaces.
Niños saltando en la orilla de aquel mar.
Risas y llantos.
El temblor de aquel primer amor bajo la luz de las estrellas.
El hondo dolor del abandono.
Saetas cruzaban de aquí a allá, de allá a aquí, abriendo huecos, dejando surcos tras de si.
El hombre no pudo resistirlo mas, y se lanzó contra la ventana, arrancó las cortinas, tiro del marco, corrió ventana tras ventana, abriéndolas de par en par, y la luz se adueño de la habitación y el olor perfumó su alma.
tomó aquella piedra verde esmeralda y vio como el lanzador ya en la lejanía parecía sonreírle,
y se perdía y se perdía.
Quizás no fuera del todo una casualidad, quizás aquella piedra iba hacia su ventana, tan solo quizás...
jueves, noviembre 03, 2005
Uno de Noviembre
Por aquellos pequeños altavoces, sonaba una voz rasgada, ahogando el silencio de la solitaria habitación. Sin luces, cerré los ojos, pude sentir mis arrugas surcando mi piel, como caminos en aquellos campos de castilla que tanto dieron por escribir.
Dejo vagar mis pensamientos que se lanzan por la línea no marcada del tiempo, y vuelvo a un hogar ya casi olvidado, a telenovelas en la radio, a series caducas, vienen a mi imágenes borrosas, que lucha por aparecer nítidas. Tengo miedo, dicen que cuando no recuerdas la cara de una persona es que el olvido se la ha llevado consigo, pero aun puedo verlas. Su cabeza nevada como montaña, sus gestos, esa imagen de autoridad que encerraba todo lo contrario, su mirada y su felicidad cuando nos veía a todos juntos. Qué duro fue la vida con él, a veces me gustaría encontrarme con el inventor de todo esto y darme de hostias con él por lo que le hizo, pero dicen que los caminos del Señor son inescrutables, y quizás sea así. Junto a él también esta otra de las personas mas queridas para mi, aunque al final todo fuera mas lejano entre nosotros, le veo sonreír y me llena .
Los ojos se me empañan, oigo en un reloj dando las campanadas que anuncian el ocaso de un día y el comienzo de otro.
Son las doce de la noche y yo abriendo los ojos digo adiós al día de Todos los santos con el olor aún presente de los que un día se fueron.
Os quiero.
Dejo vagar mis pensamientos que se lanzan por la línea no marcada del tiempo, y vuelvo a un hogar ya casi olvidado, a telenovelas en la radio, a series caducas, vienen a mi imágenes borrosas, que lucha por aparecer nítidas. Tengo miedo, dicen que cuando no recuerdas la cara de una persona es que el olvido se la ha llevado consigo, pero aun puedo verlas. Su cabeza nevada como montaña, sus gestos, esa imagen de autoridad que encerraba todo lo contrario, su mirada y su felicidad cuando nos veía a todos juntos. Qué duro fue la vida con él, a veces me gustaría encontrarme con el inventor de todo esto y darme de hostias con él por lo que le hizo, pero dicen que los caminos del Señor son inescrutables, y quizás sea así. Junto a él también esta otra de las personas mas queridas para mi, aunque al final todo fuera mas lejano entre nosotros, le veo sonreír y me llena .
Los ojos se me empañan, oigo en un reloj dando las campanadas que anuncian el ocaso de un día y el comienzo de otro.
Son las doce de la noche y yo abriendo los ojos digo adiós al día de Todos los santos con el olor aún presente de los que un día se fueron.
Os quiero.
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