miércoles, mayo 06, 2015

Secuestro

Advertencia: Este relato puede herir sensibilidades,

Desde aquella caseta de barro podíamos oír los disparos, "no os preocupéis Dios está con nosotros" nos dijo nuestro  misionero, pero cuando llegaron, y le sacaron a rastras cortando con un machete su cuello, Dios no estaba.

Rápidamente nos empujaron a todas,  no muy lejos se oía algún grito apagado por el repiqueteo de una ametralladora.
Llorábamos.
Nos abrazábamos unas a otras, de una de las cabañas salió uno de los maestros corriendo, pude ver las risas entre los guerrilleros. Le dejaron correr disparándole sin acertar, hasta que se cansaron del juego.
Su espalda se cubrió de sangre y cayó muerto al suelo.

Nos separaron por edades, a las más mayores no las volví a ver, nos metieron en unos camiones mientras varios de ellos nos gritaban "Allahu Akbar, Allahu Akbar". No dijimos nada, sabíamos que cualquier palabra,cualquier gesto podía costarnos la vida.

Cuando llegamos a su poblado, unas cabañas camufladas entre la espesa vegetación, nos acompañaron al rio, nos hicieron desnudarnos mientras algunos parecían estar decidiendo con quien quedarse, nos dieron unos ropajes con lo que nos teníamos que tapar  la cabeza.
Más tarde, nos volvieron a agrupar.
Detrás de nosotras se pusieron varios guerrilleros mostrando sus armas y sonriendo, mientras otros hacían unas fotos. 

Sentí miedo, un miedo que me apretaba las tripas, cerré los ojos y  volví a oír la voz de nuestro misionero "no os preocupéis, Dios está con nosotros" pero Dios no estaba. Dios se había ido.

Aquella noche fue la primera, la puerta se abrió y entraron varios, "hoy empiezan vuestras enseñanzas", delante de todas cogieron a unas, las levantaron el ropaje y las violaron. "No resisitiros será mas fácil para todos".
Cuando acabaron entraron otros, eligieron a otras y procedieron a hacer lo mismo,  uno de ellos se bajó el pantalón de pie, e intentó introducirle el pene en la boca de una niña que no tendría más de doce años.
Yo sólo oía los llantos y gritos de todas, pero por encima de ellos, sus risas, unas risas infernales que intentaba apagar repitiéndome "Dios está con nosotras, Dios está con nosotras". Pero Dios se había ido.

La niña le mordió sin querer, y aquel hombre sacó su arma y simplemente le voló la cabeza.

No pasó mucho tiempo cuanto me tocó a mi, lloraba, supliqué, pero fue en vano, sentí un desgarró y un dolor horroroso, sus babas caían en mi cara mientras se movía encima de mi, llegó un momento en que dejé de sentir, no había dolor, era como si hubiera salido de mi cuerpo.

No fue la única vez aquella noche, pasadas unas horas volvieron a cogerme, esta vez me violaron por detrás.

Cuando nos dejaban, nos abrazábamos unas a otras, las más pequeñas no dejaban de llorar, las que teníamos más edad intentábamos consolarlas, ahogando nuestras lágrimas y nuestra rabia.

"No te preocupes Dios está con nosotras Dios..." Pero Dios se había ido.

Aquella primera noche murieron diez de nosotras, hemorragias,  quien sabe...
Sacaron sus cuerpos y los llevaron lejos, a unas cuantas nos hicieron cargar con palas y rastrillos, cavamos mientras ellos nos miraban, cuando hubo algo de profundidad cogieron los cuerpos y los lanzaron como si fueran basura.

Antes de volver, nos volvieron a violar al lado de la tumba.

Perdí la noción del tiempo, sólo había algo de tranquilidad a medio día cuando el sol apretaba más, pero al caer la tarde volvían una y otra vez, "sois nuestras esclavas sexuales, os haremos unas maquinas del sexo" nos repetían.

Los primeros días pensé que nos estarían buscando, que quizás nuestro país, habría mandando soldados a salvarnos, luego que quizás la ONU, o Estados Unidos ... pero los días pasaban y nada ni nadie parecía que iba a sacarnos de aquel infierno.

Supongo que habría pasado un mes desde que nos secuestraron, treinta y ocho de nosotras habíamos muerto, algunas deliraban, las que ya no podían ni moverse, eran sacadas de la cabaña y degolladas.

Uno de los peores momentos fue cuando llegaron un nuevo grupo de guerrilleros, con el que debía ser el jefe de la región. Nos sacaron al centro de las cabañas y nos desnudaron, enfrente como si fuéramos ganado nos miraban los nuevos soldados, algunos se acercaron y empezaron a tocarnos, a algunas incluso les miraron la dentadura.
Como una mercancía nos fueron cogiendo, dos para mi esta para ti, todas sabíamos lo que vendría después.

Una semana después apareció un camión con una veintena de niñas, recordé cuando llegué yo, ahora aquello parecía tan lejano, era otra persona, ya no pensaba en Dios, sólo pensaba en morir.
Las acogimos en nuestra cabaña, intentamos tranquilizarlas y enseñarlas la mejor manera de sobrevivir, si a eso puede llamarse sobrevivir, por unos días a las más antiguas nos dejaron en paz, querían "carne fresca". Nos utilizaron para servirles, e incluso para que mirásemos mientras las nuevas eran violadas.

Al cabo de cinco meses más o menos, oímos unas explosiones, un avión sobrevoló nuestras cabañas, los guerrilleros se pusieron nerviosos, y nos metieron a todas en la cabaña más grande,  por un momento pensé que empezarían a dispararnos o que nos quemarían vivas.

Oímos las explosiones cada vez más cerca, disparos y gritos, cuando la puerta se abrió pensé que era el momento de morir.

Sin embargo eran soldados de nuestro país, nos sacaron de aquella cabaña,  nos dieron agua y algo de comer, y nos trasladaron a un centro.

De las mas de 200 chicas y niñas que nos secuestraron, quedamos ciento cuarenta y dos,  de las nuevas  siete murieron. 
Nos dicen los médicos que mas del 75% de nosotras estamos embarazadas,  que probablemente todas tengamos alguna enfermedad de transmisión sexual.

Hoy a venido un sacerdote a vernos, le he mirado a los ojos, y él se ha echado a llorar, me ha preguntado si puede hacer algo por mi, y yo solo le he preguntado "¿Podría decirme donde está Dios, dónde se ha ido y nos ha dejado solas?". 

Él no ha sabido responderme.

Este relato es totalmente ficticio, basado en los relatos de las pocas supervivientes a los secuestros que se producen en NIgeria por  Boko Haram. Imagino que cuando lo  hayas leído se te habrán revuelto las tripas tanto como a mi al imaginarlo y al escribirlo, puede que Dios no esté o que nos deje a nuestro albedrío sin intervenir, o puede que Dios no exista, pero... ¿ y nuestro gobierno, y la ONU, y la UE , EEUU... ?

lunes, abril 27, 2015

Boxeo

Estoy sentada en el escritorio frente de la cama, cama que aún tiene las sábanas revueltas, sábanas que huelen a él, 
a él y a su ausencia.

Mi vida es como un combate de boxeo, salto al ring y allí está en la esquina, me mira amenazante e incluso me sonríe como si me quisiera decir "nena, no te voy a hacer daño", pero en cuanto chocamos los guantes me lanza un derechazo al mentón, y siento arder mi cara, doy un paso atrás, no esperaba ese golpe tan repentino, dado con la mejor de sus sonrisas.

Cuando avanza hacía mí, me lanzo a sus brazos intentando esquivar el siguiente golpe,  y me abraza, me susurra al oído,  pero el bramido de la gente me impide oírle, me empuja y se separa de mi, leo en sus labios "aprende de mis golpes, sólo así podrás aguantar todos los asaltos"

Y me confió cuando lanza un gancho a mi hígado que me deja sin respiración.

Suena la campana, y me siento en el rincón, y es cuando  tú llegas, y revuelves mis sábanas y me besas, con esos besos tan dulces y apasionados que te llevas en ellos todo el dolor del combate, todos los golpes.

Me hundo en tu  aroma, dejando de lado el otro olor, el del sudor y la sangre.

Suena la campana, vuelvo a saltar al cuadrilátero, y allí me espera con sus puños en alto, desafiante, me invita a ir a por ella, y voy, voy desconfiada, voy creyendo que no tiene por qué golpearme,  hasta que lanza un  golpe recto, logro esquivarlo pero en el último momento me impacta. y te veo allí en mi esquina, en la esquina del cuadrilátero,  entre las sábanas, con tu eterna sonrisa, y sé que en ese breve espacio que es el descanso entre asalto y asalto, estarás allí para llevarte mis golpes, para borrar por un instante este combate, mi combate de boxeo con la vida.

martes, abril 21, 2015

Muerte/Vida

Yacía en la cama. Para ser más exactos en su cama, y si aún he de ser más preciso, había dejado de yacer hacía unos instantes, con una sonrisa en su cara, pero sin vida ya en sus ojos. Su cuerpo empezaba a enfriarse.

24 horas antes....

Sonó primero como un silbido, el que hacen las bombas al caer y luego todo estalló dentro de ella, como si alguien hubiera apretado la espoleta sin avisar, sólo ese silbido, las palabras de aquel hombre vestido de blanco, desnudas de sentimiento, como la voz de un contestador automático, pero en este caso el mensaje que dejaba era desolador.

- Te quedan dos días, a lo sumo tres.

Me agarré a la silla intentando aspirar por la boca todo el aire que habían vaciado mis pulmones al oír su sentencia.
Él se levantó, pero mi gesto fue claro, y volvió a su sillón. Por un momento me imaginé que debía creerse Dios, sentado allí diciéndole a la gente qué bola le había tocado en el sorteo, vivir bola blanca, morir bola negra, ¿y por que debía ser bola negra la muerte? me pregunté.

No esperé más y salí de su despacho, cuando las puertas del hospital se abrieron la luz del sol me inundó y por un momento la sentí de diferente manera.

Tenia treinta y muchos años, una carrera universitaria, un buen trabajo, coche, y un apartamento al que podía llamar mi hogar, un corazón roto, un saco de perdones sin decir, y un cajón lleno de cartas sin mandar, un piel árida de besos, y un pozo lleno de amor por entregar.

Me senté en un banco del parque más cercano, en mi mente sonaba el eco de la voz del médico diciendo "tres días, tres días..." sentí la brisa del atardecer, y cerré los ojos, podía oír el rumor de las hojas mecerse en el viento, podía oír la risa de los niños jugando en los columpios, y todo aquello me sonaba de lo más extraño, sonidos y sensaciones nuevas.

Pensé en lo que había sido mi vida, estudiante ejemplar, horas y horas tras los libros para terminar una carrera y conseguir un buen trabajo, después horas y horas en el trabajo, ser reconocida, valorada, y ahora, cuando muera ¿reconocerán mi tumba,  valoraran el esfuerzo que hice? la respuesta es clara, NO, UN ROTUNDO NO, porque la vida seguirá y yo me  habré ido ... sin vivir.

¿Qué valor tiene ahora mi casa, mi coche, mi trabajo?  ¿Quién y porqué hemos acatado como normales unas reglas que nos marcan un camino de cómo se ha de vivir, cuando nadie te enseña a morir?
Porque aprender a morir, aceptar que vas a morir, sea la enseñanza fundamental para saber vivir, si hubiera sabido que iba a morir a los treinta y muchos ¿cómo habría sido mi vida?

Cogí el móvil y llamé a mi madre, "te quiero mama" fue lo primero que le dije y ella sorprendida me contestó "¿te pasa algo?". Cuando  a alguien le dices que le quieres y te contesta así es que la vida no funciona, hay algo que no marcha bien o  por que no se lo has dicho lo suficiente como para que ella no lo cuestione, o porque la persona que lo escucha le sorprende que se lo digas.

Cuando colgué, sin decirle lo que pasaba, sentí pena por ella, el dolor de mi ausencia, pero yo no podia hacerme responsable de ello sino al menos decirle en su momento que había sido feliz teniéndola como madre, que no me iba solo que cambiaba de estado físico.

Llamé a una compañera del trabajo, y la pedí perdón por mi forma de tratarla, quizás lo mereciera, por que no era una buena profesional, pero en el fondo hacía todo lo que estaba en su mano y yo la juzgué comparándola conmigo.

Caminé despacio hasta casa, abrí la botella de ginebra que se dejó en casa a la última persona que amé y que guardé por si un día volvía a verla. 
Vacíe de mi mente  a todas las personas que debía perdonar y enumeré a las que debía pedir perdón.
Bajé a la esquina de una calle no muy lejana dónde sabía que algún muchacho podría venderme algo de maría y papel de fumar. Nunca antes lo había hecho y aunque me lo habían ofrecido, siempre pudo más mi parte racional, "no está bien, no lo hagas" que mi instinto "una caladitas con los amigos sin mas, unas risas ".

Recorrí los cajeros autómaticos dejando mi cuenta a cero, y supuse que tendría una llamada del director del banco al día siguiente.

Terminé la botella de vino, y me fumé dos cigarrillos y en aquella locura de vivir, le mandé un whatsapp  a un amigo por el que sentía una atracción especial, muy sexual, pero nunca me había atrevido a insinuarme.
"Te invito a cenar a casa, tengo un postre especial"...

Podría decir que hicimos el amor, pero no estaba enamorada de él,  follamos como locos, como si fuera la última vez que lo hiciera en la vida... ¿y quien sabe si lo es? A veces ni follando sabemos entregarnos.

Llamé al trabajo para decir que dejaba mi puesto, invité a cenar en uno de los mejores restaurantes a mis compañeras más queridas, me dijeron que estaba loca que menudo dineral me iba a gastar, que si me había tocado la lotería, y cuando yo les dije que sólo quería vivir, no lo comprendieron.

Regalé a mis hermanos parte de mi dinero e ingresé el resto a mi madre. 
Quedé para tomar un café con la persona que más quise, para decirle que nunca había dejado de amarle,que me alegraba que fuera feliz, que aquello no significaba ni un reproche ni una petición de nada, no deje que me dijera nada, sólo un beso.

Cuando salí del café me sentí ligera como si hubiera hecho las paces con el mundo, con la vida. Pensé lo fácil que hubiera sido que nos enseñaran a morir, a que es un paso irremediable en la vida, y que si valoráramos la vida desde la perspectiva de la muerte seguro que sabríamos disfrutar más de ella, menos de las normas, por que las normas las pondríamos nosotros.

Sentí un dolor agudo en el costado. Volví a casa, puse la música, mi música, lo más alto que pude y bailé, por que no hay acto más intimo que bailar, eché de menos hacerlo con alguien , pero no me importó cuando empecé a cantar como una poseída "Too much love will kill you".

Acabé agotada y me tumbé mirando por aquel pequeño recuadro que era mi ventana, las estrellas el infinito y di gracias por estar viva, por saber que iba a morir.

Cerré los ojos.

La encontraron con una sonrisa como si estuviera dormida.
Había varias notas en la mesa, que por discreción no os voy a contar, sólo una:

"Para todos, para el mundo, para mi mundo, aprended a morir, por que en la muerte está realmente la vida"

domingo, abril 12, 2015

Feliz cumpleaños 2 parte (Relato para adultos)

.....
Empiezo a desesperarme cuando vuelvo a sentir sus manos en mis pies, un suave masaje,  su boca sube por mis piernas.. oigo un ruido extraño...

No quiero prestarle atención me concentro en su boca como besa mis piernas como subre muy lentamente, como me acaricia con la suavidad de quien no solo tiene sexo, sino que me está haciendo el amor
Siento que el colchón se hunde levemente en mi costado, me acarician los pechos suavemente como si no se atreviera a tocarlos, y por un momento me invade la sensación de que son otras manos, de que hay alguien mas en la habitación.

Me resisto a pensar que haya invitado a alguien, pero a la vez crece mi excitaci´pn, muevo la cabeza para ver si el antifaz se desprende, pero esta bien atado. Mi chico ha llegado a su trofeo, y gimo cuando noto el leve roce de su lengua en mi sexo, sabe como hacerlo con leves golpecitos de lengua, dibujando circulos sobre mi clitoris, y lamiendo de arriba abajo con toda la exension de su lengua, vibro y me sacudo de placer, siento como llega mi segundo orgasmo, sube asciende y se transforma en un grito ahogado , resoplo, y no paro de gemir mientras él sigue besándomelo, cuando empiezo a recobrarme, me besan en el cuello,, no es él, por que siento su aliento entre mis piernas, es una boca dulce, unos besos dulces lentos, su lengua recorre mi cuello, me mordisquea la barbilla y recorre mis labios,  no se si abrir mi boca y participar en el beso, pero me dejo llevar y al final siento su lengua en mi boca me besa con pasión, jugando a chocar nuestras lenguas, mientras sostiene mi nunca.

Mi chico se ha erguido, le oigo que susurra un-  "¿te gusta?"- y yo solo muevo la cabeza asintiendo, mientras siento como se situa, como su sexo se apoya en el mio lo roza, y busca mi entrada, empuja despacio y entra rozandome, llenándome, sabe que me provoca que entre tan despacio, pero le encanta hacerme rabiar, se inclina y comienza a besarme los pechos, mientras la otra boca se entretiene en mi cuello, y me dejo llevar por la situación por la sensación de que hay dos personas pendientes de darme placer, con la incognita de si la otra es un chico o una chica.

Mi chico acelera sus movimientos, he alzado mis caderas y siento como me penetra profundamente mientras una mano que no es la de él, me acaricia mi sexo, me excita frotandolo mientras él sigue follandome, sale y entra, se para, yo muevo las caderas arriba y abajo y él la saca, me vuelvo loca, le suplico que no pare que me siga follando,  mientras la otra persona sigue acariciandome el sexo besandome el estómago mis pechos y como si quisiera hacerme callar me besa la boca me muerde esta vez con fuerza, los labios, cuando él de un golpe me penetra fuerte y empieza a moverse sin parar, le siento, sé que está salvaje por como me lo hace, imagino que la situación de ver como alguien me esta acariciendo besando y yo respondo le excita mas, y le provoco.

-¿Te excita verme con alguien eh?. ¿te gustaria que nos lo hicieramos los tres?
- Es tu deseo, es tu cumpleaños, es tu fantasía...
- Pero dime ¿eres chico o chica? dime no puedo verte no puedo tocarte...

NO responde, pero me besa con mas fuerza y acentua sus caricias, mi chico no para y siento que está a punto, le oigo como gime, como me ha cogido de las caderas y me aprieta para entrar más profundamente...

Con el movimiento el antifaz se ha desprendido, y un rayo de luz llega a mis ojos, puedo ver la silueta de la otra persona puedo ver que es...

Suena la puerta, alguien abre...

- Ummm veo que te has puesto mi regalo, y por como veo la cama creo que has empezado a jugar sin mi..., pero es tu cumpleaños y tengo una sorpresa para ti.

Allí está él, vestido en el quicio de la puerta con su sonrisa y yo sudorosa, semidesnuda en la cama, con el gusto en el cuerpo de lo que ¿acaba de pasar?

sábado, abril 11, 2015

Feliz cumpleaños 1º parte (RELATO PARA ADULTOS)

Estaba que me subía por las paredes, era mi cumpleaños y sobre la cama, abierta, la caja me mostraba un conjunto de lencería negra, y una tarjeta "póntelo, espérame, tendrás el regalo de cumpleaños que siempre has deseado..."

Mi chico era así, entraba al juego como yo, nos encantaba provocarnos, whatsapp calentitos, alguna foto que dejara poco a la imaginación, mucha complicidad y sobre todo mucha confianza y sinceridad.
Yo sabía de sus gustos, de sus fantasías y él sabía de las mías, por eso aquellos puntos suspensivos.

Me preparé un baño, y me sumergí en el agua caliente, cerré los ojos e intenté adivinar cual sería su sorpresa, me excitaba pensar en ello, deslicé mi mano por mi cuerpo, el contacto con las sales de baño había dejado mi piel suave, encontré mi sexo ávido de mis dedos, me acaricié lentamente, mientras me introducía en la boca los dedos de mi otra mano, ¡cómo le excitaba a mi chico cuando lo hacía! y para picarle más le susurraba " imagínate que no son mis dedos lo que está en mi boca..." aquello le volvía loco, y yo imaginarlo me excitaba aún más.

Separé mis piernas y dejé que mis dedos entraran suavemente en mi sexo, me follaban despacio, mientras gemía al notar el calor que me estaban produciendo, aceleré el ritmo, el agua de la bañera saltaba sobre mis pezones duros, no podía más, pero no podía continuar, quería reservarme para él. Muy a pesar mío deje de acariciarme, salí de la bañera y me miré al espejo, mi cuerpo aún me gustaba pese a que la edad había empezado a dejar sus huellas.

Me puse otra copa de vino y la lencería, no quedaba mucho tiempo.

Me encontró en la cama, me sonrió y se acercó a mi.

- Hola mi amor, veo que has cumplido mi deseo, te deseo un feliz cumpleaños - y acercó su boca a la mia, sentí el calor de su lengua buscando la mia, sus labios apretando los mismo, mordiéndolos suavemente. Le agarré por la cintura y lo tiré encima mio, busque el contacto de su cuerpo, y sentí como se le endurecía bajo los pantalones.

-  Espera, espera, voy a ducharme...
- No me dejes. No hace falta...
- No, he tenido un dia largo, voy a ducharme  y enseguida estoy contigo.

No sé si lo hizo adrede, pero dejó la puerta abierta, ví como se desnudaba, me seguía encantando su cuerpo,  ya no tenía aquel estómago de cuando le conocí, una ligera curvita había ocupado su lugar, pero cuando se giró para entrar en la ducha, pude ver lo excitado que se encontraba, desafiando cual efecto de la gravedad se alzaba mi premio, instintivamente me mojé los labios con la lengua.

Cerré los ojos, deseando que la espera fuera breve, no lo oí llegar. Se puso sobre mi, su cuerpo desnudo, me cogió de las muñecas alzando mis brazos mientras me besaba con pasión, deslizaba su boca por mi cuello, mordiéndome los hombros, el lóbulo de la oreja, susurrándome "deseo que este cumpleaños no lo olvides nunca , te quiero y te amo no lo dudes"

Se sentó encima de mi estómago y se quedó mirándome con un brillo especial en sus ojos, entre sus manos vi unos lazos de seda, y supe al instante que iba a atarme a la cama,  no era la primera vez, y eso me ponía,  me ato suavemente, las manos y las piernas, 

- ¿Te gusta?
- Sabes que me encanta
- Tengo algo más...

Y sacó un antifaz que hacia juego con la lencería. 

Era la primera vez.
Se hizo de noche, dejé que mis otros sentidos sustituyeran al de la vista. 
Oía su respiración agitada, sentía el peso de su cuerpo sobre el mío, las yemas de los dedos acariciándome la piel.

Soltó el enganche del sujetador, me volvió besar en la boca con pasión con ganas, yo movía la cintura buscando la presión de su sexo sobre el mio rozándolo, me sentía muy mojada,  y empezaba a desesperarme no poder rodearle con mis piernas, no soltar mis manos y agarrar su polla entre mis dedos. Él lo sabía y demoraba mas sus acciones, me beso el cuello mordiendolo muy lentamente, apretó mas cuando lo hizo sobre mis hombros y mi clavícula sabia que era una zona que me excitaba, mordisqueo los lóbulos de mis orejas, haciéndome cosquillas...

- Para, para por Dios no puedo más...
- Sólo estoy empezando.

Y dicho esto sentí su mano deslizarse bajo mis braguitas, sus dedos jugaron a acariciar mi monte  y luego suavemente mi clítoris, en círculos despacio, para ir apretando más más. 
Yo gemia,  me estaba volviendo muy salvaje, como a él le gusta.

- Fóllame, no parés, métemela ya, quiero sentir tu polla dentro, quiero chupartela quiero comermela...
- Ufsss no sigas me estas poniendo, me encanta que seas tan salvaje, pero estamos empezando...
- Déjate ya y fóllame, desátame

Estaba totalmente fuera de mi. pero él quería seguir con el juego, dejó de acariciarme con sus manos, y senti algo suave fino, casi me provocaba cosquillas,  me estaba acariciando los pechos los pezones, intentaba adivinar que era, intuyó mi pregunta

- ¿sabes lo que es?
- ¿seda?
- No
- ¿Tirás de algodón ? dímelo
- Es una pluma de pavo real, la que tienes en el jarrón.
- ¿Si? qué ocurrencias tienes, pero sigue me está encantando.

Se levanta de mi cuerpo y me desnuda totalmente, recorre mi cuerpo con la pluma, me acaricia la parte interna de mis piernas, las sacudo me vencen las cosquillas,  entonces para. 
Pasa un minuto que se me hace eterno no está no lo oigo.

Empiezo a desesperarme cuando vuelvo a sentir sus manos en mis pies, un suave masaje,  su boca sube por mis piernas.. oigo un ruido extraño...

viernes, abril 10, 2015

Tejedor

"Era un tejedor.
Un tejedor de palabras.
No sabía como había llegado a tener ese dominio, quizás la lectura, quizás que amaba las palabras, lo que encerraban, lo que decían cuando estallaban al componer una frase.

Y de esa manera, tejiendo hilvanando letras en palabras, palabras en frases, frases en párrafos, la gente quedaba prendada, colgada de sus labios, de su papel, de como era capaz de pintar paisajes de abecedarios, mundos infinitos y lejanos tangibles con la imaginación, recreando historias, vidas, en las que el oyente, el lector tomaba el ropaje de esas palabras para ser actor de las mismas, interpretando cada frase como si fuera suya, como si de alguna manera aquel tejedor hubiera sido capaz de oír su alma y traducirla en palabras.

Sin embargo el tejedor, era simplemente eso, un tejedor de palabras con las cuales abrigaba su alma, tapaba su cuerpo, lo cubría de capas como una cebolla, disfraces de historias, en las cuales siempre había un trocito de él, pero sólo un trozo lo demás eran sueños e ilusiones que se tejen con el hilo de "me gustaría", "haría", "si pudiera".

Por que en definitiva el tejedor veía bailar las palabras mientras las iba enhebrando, pero se había olvidado de como era bailar con ellas, agarrarse a ellas, deslizarse a ellas, hacer el amor con ellas.

Hay mucha gente que se equivoca, que taparse con palabras  por muy bien enhebradas que estén solo es eso una bonita vestimenta, un bonito disfraz, lo que realmente vale es desnudarse ante las palabras, dejar que estas caigan, caminen se deslicen  provoquen se sumerjan, vuelen, se entierren y vuelva a salir, mueran y resuciten, se corrompan y renazcan.

Cuando todo eso pase, el tejedor dejará de tejer, simplemente será un contador de historias, un narrador, un simple escritor de la vida."

Todo esto lo leí en unas pequeñas cuartillas que me encontré un amanecer en una pequeña playa, mientras unas huellas se perdían en lo profundo del mar. Junto a las cuartillas había unos hilos cortados,  como si alguien hubiera estado tejiendo y finalmente los hubiera cortado con unas tijeras invisibles.

domingo, abril 05, 2015

Profesiones

Estaba en una reunión de las que tanto odiaba, de esas que tienes que ir por compromiso, pero que sabes que no pegas ni con cola. Era la enésima vez que alguien se acercaba y como si de un ritual se tratase se presenta con su nombre, su profesión y una sonrisa.

Harto de tanta hipocresía, le miré y respondí "Nicolás, sepulturero" y sonreí. ¿qué porqué se me ocurrió lo de sepulturero? No lo sé, imagino que para mi todas aquellas personas con sus composturas, sus poses  eran como si estuvieran muertas  a la vida, simples zombies.

- ... ¿sepulturero?... - balbuceó el personaje.
- Si soy de los que se encargan de meter el ataud en la fosa, o bien colocarlo en el nicho, por suerte a mi la crisis no me alcanza, siempre tengo trabajo, Digamos que ademas de un contrato indefinido, tengo un trabajo vitalicio...

Obviamente nuestra conversación no duró mas allá de otras cuatro palabras. Imbuido en mi nuevo personaje, me acerqué a un grupo, ellas colgaban de su antebrazo bolsos de marca que rivalizaban entre ellos, los chicos traje  corbata, gemelos que disimuladamente asomaban  para que el brillo del metal atrajera más de una mirada a juego con relojes de los cuales no quisera saber su valor.

- Hola, Nicolas, traductor de lenguas muertas....
- Hola Antonio, director financiero de la multinacional E.ON, ¿has dicho lenguas muertas?
- Si verás traduzco los textos de aquellos que por desgracia en el medievo la inquisición cortaba la lengua y los utilizaban como escribas, es un trabajo apasionante... en el último texto....
- ¿Cortaban la lengua...? perdon, siento dejarte pero tengo he de ir al lavabo.

Impresionante, mucha carrera, pero ni siquiera sabía que eran las lenguas muertas, me estaba divirtiendo, si no hablabas del ibex, del ultimo viaje a baqueira, o cuando ibas a ir a cenar a retsaurante de moda, no había otro tipo de conversación.

Desde la esquina alguien me observaba, bajo dos increibles pamelas de pestañas ,unos ojos azul turquesa no me perdían de vista, alce mi vaso y la saludé, ella arqueó ligeramente la ceja y me sonrió.

Mi siguiente objetivo fue un grupo de chicas de entre treinta y tantos y cuarenta y tantos, pasé a su lado y en cuanto tuve oportunidad me uní a su grupo. Charlaban animosamente del buffete de abogados al que pertenecían, y del nuevo caso del magnate ruso y su carísmo divorcio, no sólo por lo que tendría que pasarle a la "afligida" esposa, sino por el gran pellizco que se iba a llevar el buffete, cacé mi bostezo al vuelo, cuando una de ellas soltó la pregunta consabida.

- yo...Nicolás, ... bueno soy criador de caracoles... - y sonreí. eso es importante no olvidarlo.
- Venga ya ¿criador de caracoles?
- Pues si,  no sabeis lo que da de sí vuestras tersa piel,  me dedico a producir la baba de caracol, la misma con la que seguramente cada noche os dedicais a frotar esas arruguillas, para que desaparezcan...
- ¿quieres decir que la crema que nos damos está confeccionada con.... ¡dios! no puedo ni decirlo.. - soltó la que parecía más remilgada.
- Así es, no hay crema que no baje de los 100 euros el tarrito que no lleve la baba de mis caracoles, perdonad, creo que me reclaman, feliz noche.

Y allí se quedan ellas, murmurando con cara de asco sobre sus cremas y las babas de caracol, aunque alguna por su mirada más que pensar en la baba de caracol pensaba en cuanto supondría eso para la billetera que llevaba en el bolsillo.

- Asi que tú eres el pluriempleado, sepulturero, traductor de lenguas muertas, y ahora criador de caracoles... - me soltó la chica de los ojos azul turquesa.
- Bueno.. tengo una vida muy ocupada la verdad..., perdona ya que sabes tanto de mi vida, tú .. ¿eres?
- Soy Sara
- Encantado Sara, pareces un poco fuera de lugar
- Bueno soy detective privado, contratada para la seguridad del evento
- Ah, y .. ¿me vas a detener?
- Por le momento no, pero en serio necesito tu invitación, estas causando problemas...
- ¿Problemas .. yo?
- Si, confundes a la gente con tus, digamos, curiosas profesiones...
- Bien, aquí tienes la invitación, me llegó a través de un.. antiguo amigo, al que la vida trata muy bien.
- Gracias,  y dime, si no te importa ¿cual es tu verdadera profesión?
- Sinceramente... soy agente deportivo, y por lo que sé aquí hay más de un magnate con la idea de comprar un equipo de futbol y yo pretendo ofrecer a mis jugadores.
- Muy interesante...
- Sara... ¿piensas de verdad detenerme?, yo creo que entre esta gente más de uno...
- No sigas, no quiero saberlo.
-La verdad no tengo ni idea de quienes son la mayoría de estas personas.
- Ni yo..
- Pues ven - y cogiendola de la mano, vamos hasta la barra, pedimos dos copas de champán y nos unimos al grupo mas cercano.
- Hola somos Sara y Nicolas, actores porno, ¿que tal va la noche... nos preguntábamos si os interesaría...?

No llegué a terminar la frase cuando el grupo se cerró dándonos la espada.

- Espera, ¿estas loco?, me juego..
- Venga... mira aquellos... te toca.

-  Hola  ¿cómo están? - dice Sara aterciopelando la voz.
Ellos se presentan, yo callo, esperando a que Sara haga nuestra presentación.
- Somos Sara y NIcolás... nuestro trabajo es... por extraño que les parezca... inspectores de tampones..
- ¿Qué?-  preguntaron en grupo.
- Si, es sencillo yo me dedico a medir el nivel de absorción de los tampones y él la resistencia de los cordones, es un trabajo de muchísima responsabilidad.

NI que decir tiene, que alguno salió corriendo al lavabo.
Asi seguimos parte de la noche, unas veces ella era inspectora de olor de axilas para una refutada compañia de desodorantes y yo buceador afamado recogiendo pelotas de golf de los clubs más importantes, sexador de pollo, o tapador de grietas...

Al final de la noche, y tras unas cuantas copas de champán y otras tantas profesiones dejamos la fiesta.

- Bueno, encantada de haberte conocido Nicolás, soy Sara, periodista ahora en paro, una amiga me consiguió una invitación y cuando te vi con el juego... me gustó, me gustasté -
- Yo soy Nicolás ni enterrador, ni traductor.. simplemente un escritor, entre otras cosas, y si quieres me gustaria seguir contándotelas.

Y así fue, ahora  sois vosotros los que debeís imaginar... para mi me basta con decir que despues de aquella noche la mejor profesión fue la de vivir.

lunes, marzo 30, 2015

Hay

Hay una esquina, y hay un cafe.
Hay una mesa pegada a un cristal.
Hay dos sillas enfrentadas y hay dos miradas que se cruzan.

Hay palabras que se dicen y palabras que se quedan colgando en los labios.
Hay un autobus que arranca.
Hay un adios y hay un te quiero pegado a un ¿me quieres?

Hay un camino de regreso y hay una acera que crepita bajo el calor de Madrid.
Hay un sueño que espera a la vuelta del autobus, bailando con una musica que desprende un ipod.

Hay.

sábado, marzo 28, 2015

Caracol

Tengo la extraña sensación de que cada vez me parezco mas a los caracoles. Y esto lo digo porque el otro día me quedé mirando fijamente a uno que subía por una hoja de lechuga como si fuera un ciclista en las rampas del Tourmalet.

Ya sé que alguno de los que estaréis leyendo esto, pensaréis, claro un caracol, arrastrado y cornudo. Bueno puede que también esa acepción pueda servirme. Algunas veces me he sentido arrastrado por la vida, y me he arrastrado por la vida también, en el amplio sentido de la palabra, en cuanto a cornudo no podría asegurarlo al 100% pero podríamos dejarlo al 99%  que alguna vez lo he sido, y para mi descargo sin saberlo... hasta el final.

Pero creo que mi parecido mas extremo con un caracol, va por otros derroteros, para empezar como dice la canción "caracol saca los cuernos al sol", yo no es que lo saque, pero cada vez necesito más del astro rey para sentirme vivo, para inyectarme algo de esa energía vital que me hace sentir que hay vida.

Y donde creo que me asemejo aún más es a ese acto reflejo del caracol, quién no ha tocado los ojos o el cuerpo a un caracol y este rápidamente se ha encogido y se ha metido en su caparazón, seguro que lo habéis hecho. Pues yo, me estoy dando cuenta que cada vez adopto más esta postura, que con un acto o con unas palabras, es como si me tocaran y entonces ¡zas! me encojo me meto en mi caparazón, como si este fuera una burbuja opaca que pudiera aislarme de todo y allí dentro nada llegara a alcanzarme. Me recluyo y permanezco a salvo de esos "toques". Luego, lentamente voy asomando, despacio, con precaución, hasta que vuelvo a asomarme por completo... hasta el siguiente toque.

¡Ay! caracol...

"Caracol, col, col
saca tus cuernos al sol
que tu padre y tu madre ya los sacó.

Caracol, col, col
en cada ramita
lleva una flor.
Que viva la baba,
de aquel caracol."

jueves, marzo 26, 2015

El secuestrador de besos

Se sentía solo, solo y abandonado, abandonado y traicionado. Él que se había entregado, que lo había dado todo por ella, ella que lo había dejado con un adios, ni siquiera con un beso de despedida.

Si él no podía ser feliz, nadie debería tener derecho a ser feliz. Se sumergió en la biblioteca más antigua de la ciudad y allí descubrió la forma de hacerloz, la manera de convertirse  en el secuestrador de besos.

Rondaba los parques al atardecer y en el momento en que una pareja iba a besarse, él secuestraba el beso, lo introducía en una caja metálica y aquella pareja no podía volver a besarse nunca más, sus labios se volvían como dos imanes del mismo polo cada vez que se acercaban se repelían.

Entraba en la estación de tren y allí secuestraba los besos de despedida, los besos de los que llegaban, iba a los colegios y secuestraba los besos de los niños a sus padres, de los padres a los niños, entraba en los cines, se sentaba en los parques infantiles, no había lugar que no apareciese y desaparecieran los besos.

Al anochecer, en su casa, vaciaba la caja metálica, y en frascos de cristal encerraba los besos secuestrado, estos como mariposas intentaban salir, volar a las bocas que los esperaban.

Una tarde sentado en el parque,  miró a una chica, ella acercó sus dedos a sus labios  y lanzó un beso al aire, él abrió rápidamente la caja, y antes de que el beso llegara a su destinatario lo atrapó. 
Con prisas se fue a su casa, el beso golpeaba las paredes de metal como ninguno antes lo había hecho. Él pensó que aquel beso merecía estar en una recipiente de cristal separado, "golpea con tanta fuerza que debe estar lleno de amor", se dijo, " que suerte debería tener a aquel al que iba dirigido".

Abrió el frasco de cristal y en el momento que colocaba la caja el beso golpeó con fuerza la tapa, volcó el frasco de cristal que se estrelló en el suelo saltando en añicos, y el beso voló por la habitación. ël esperaba que fuera hacia el ventanal abierto para escapar buscando a su dueño, pero el beso quedó flotando por unos instantes hasta que raudo se lanzó a su boca y quedó pegado a ella como un sello a una carta.

El beso, el beso era... para él... aquella chica... entonces... entonces está enamorada de mi, y yo he secuestrado sus besos, y no podrá besarme más....

Sin pensarlo fue abriendo una a una todos los frascos de cristal, lo besos salieron volando en dirección al ventanal y una vez allí se dispersaron por la ciudad. Igual que los trinos de los pájaros en cada esquina sonaba un beso entregado.

El secuestrado de besos salió a la calle, cruzó la acera y entró en el parque, la chica estaba sentada aún en el banco, él se acercó y cuando estuvo a su altura le dijo:

- Creo que esto es tuyo -  y abriendo las manos un beso de deslizó entre sus dedos hasta los labios de ella.

Cuentan que nunca nadie supo que pasó aquellos días en los que no se podían besar, cuentan que desde aquel día, en aquella ciudad se dan mas besos que en ninguna otra parte del mundo.

domingo, marzo 15, 2015

Invitación a cenar

Me daba una pereza enorme ver el vestido sobre la cama y saber que tendría que ponérmelo cuando lo que más me apetecía era tumbarme en el sofá con mi viejo y raído pijama, mi cuenco y alguna peli que me haga olvidar, que me haga dormir... dormir.
Reconozco que no es el mejor plan, pero cuando él se fue, sin explicaciones, sin más dejándo tras de si un corazón roto, un silencio, se llevó mis ilusiones, mis fuerzas, y ahora recuerdo lo que decia Rayuela " cada vez iré sintiendo menos y recordando más, pero qué es el recuerdo sino el lenguaje de los sentimienos.." y yo no quiero olvidar como sentir, aunque sea a base de recuerdos.

He de vestirme lo sé, pero esto me recuerda las veces que me vestía para él, llena de dudas ¿le gustaré?, siempre había una diferencia entre sus gustos para vestirme y los suyos, pero luego siempre coincidíamos en los gustos a la hora de que me desvistiera.

Miro al espejo, y sólo puedo ver lo que aquella casa era hace tiempo. Una cama para dos, sin escarcha en un rincón, un sofa testigo mudo de besos y suspiros, una mesa de madera que se vestía de manteles blancos y velas, danzando con aquella música...

Ya de eso hace tiempo, tanto tiempo, que los recuerdos se tornan borrosos como si estuvieran cubiertos de un extraño velo.

Bien estoy vestida, ¿y a dónde vas con tan pocas ganas? os preguntaréis,  voy a casa de una de mis mejores amigas, bueno a su casa, a la de su marido y a la de sus dos niños, ¡¡ qué planazo !!, pero se lo debo, se preocupa por mi, me llama e incluso ha intentado presentarme algún chico, "que no puedes estar en el dique seco, que la vida pasa y al final se te va a cerrar de no hacer nada..." Logra sacarme algunas sonrisas, y es cierto echo de menos esos arrebatos, esos besos provocativos, las caricias, y el sexo, suave, salvaje, torrido, correrme como una loca una y otra vez hasta quedarme acurrucada en sus brazos.

Como siempre iba tarde subí las escaleras y llegué justo cuando un chico de unos treinta y tantos cerraba la puerta del ascensor, pulsé el sexto piso, era un edificio antiguo y el ascensor sin saber porqué aún seguía vivo aunque su motor respiraba como si tuviese asma.
Le miré de reojo, no estaba mal del todo, ¿ cuanto tiempo hacía que no me fijaba en un chico? mi cuerpo reaccinó a mis pensamientos y noté un calor entre mis piernas que añoraba.  "Esta podria ser la tipica fantasia de hacer el amor con un desconocido en el ascensor" me dije mientras mi respiración se entrecortaba.

- No te preocupes, aunque a veces parezca que se va a venir abajo o pueda pararse es seguro -  me dijo.
- No si no tengo miedo es que...

En ese momento el ascensor lanzo un quejido, un estertor y se paró bruscamente, yo caí hacia el chico que con unos reflejos increíbles me sostuvo entre sus brazos. Noté su cuerpo pegado al mio y sin saber  como me vi besando su boca, abrí mis labios y enseguida sentí su lengua buscando la mia. Mis manos sujetaron su nuca mientras mi pierna se cerraba en su cintura, sus manos recorrian mi espalda bajando hasta que encontró el final de la falda.
No dudó un instante en subírmela, e introducir una mano por debajo de mis braguitas para agarrarme el culo y apretarme contra el. Yo  deslice las mias hasta su cinturón que se resistia a dejarse abrir, se separó un poco me ayudo en mi tarea y en ese espacio metio su mano en mi sexo. Lo acaricó despacio mientras yo gemia de placer, hacía tanto tiempo que una mano extraña no me acariciaba, y él sabia lo que hacia. empapó sus dedos con mi humedad y me acarició lentamente, tuve que cerrar mi boca para evitar un grito de placer cuando sentí como me penetraba con sus dedos , por fin agarraba su tesoro escondido que se mostró duro al contacto de mis manos. Lo acaricié apretándolo entre mis dedos, intentando frenar las ganas de sentirlo dentro, pero no pude, lo acerque a mi sexo y con un golpe de caderas entró. Sentía como se abría paso como me iba llenado mi sexo mientras él me besaba el cuello me mordia despacio y se movía ¡¡ y cómo se movia!! no resistí mucho tiempo cuando me llegó un orgasmo salvaje, ansiado, mis piernas temblaban y él se aferraba en sujetarme para que no cayese. Me  giró contra el espejo del ascensor y volvió a metérmela desde atrás, arqueé mi espalda provocando que la pentración fuera más profunda, sentia sus embestidas, no quería que parase, me sentía como "una perra en celo" y lejos de desagraderme me excitó más aún.

- Fóllame. no pares sigue follándome... - le suplicaba.

- Perdona... ya hemos llegado ¿es este tu piso?

Le miré sorprendida, bajo sus gafas de pasata negra, dos ojos de color caramelo me miraban.

- Uyss  si , aquí me bajo.
- Anda yo también, ¿no iras a casa de Alicia y Carlos?
- Pues... si... no me digas  .. ¿que tú también?
- Si debe ser que nos han invitado, soy  Héctor.
- Y yo Almudena... encantada ... Héctor.

La cena estuvo bien, muy bien , y aquella encerrona de mi amiga... bueno ¿quién no se preocupa por una amiga?. Lo que si que os contaré es que lo que vino después cuando la cena terminó y Héctor y yo nos fuimos, supero con creces a mi fantasía del ascensor.

domingo, marzo 08, 2015

Fantasmas

Me gusta mirar a un espejo pequeño que tengo como un cuadro, colgado a la puerta de mi habitación.
POr que a veces veo a "mis fantasmas"

Mis pequeños fantasmas, no todos son de carne y hueso si es que alguna vez ha habido fantasmas de carne y hueso, mis fantasmas son inmateriales como aquella mesa de madera vieja rojiza.

Me asomo a mi espejo y la veo vistiendose de blanco  iluminandose  con unas velas a la espera de teñirse con un lambrusco, mientras sobre su hendiduras caen sonrisas miradas atrevidas y algún que otro susurro lo suficientemente bajo para que la mesa no se ruborice, mientras Maxwell invitado invisible... canta.

A veces mis fantasmas son ciudades lejanas a las que una vez fuí, aparecen llenas de niebla y borrosas pero yo, a pear de todo, las reconozco, y están y son y han sido y sé que serán.

Otras veo coletas, que saltan y sonrien, aunque esa sonrisa siempre guardana algo de tristeza.
Veo fantasmas en una catedral que no es la catedral del mar, pero que para mi siempre lo será.

Y al final cuando los fantasmas desaparecen veo mis ojos algunas veces brillan  sonrien, por que los fantasmas me sonrien , otras los veo cansado , cansados de mirarse al espejo.

Y cada mañana cuando salgo de mi habitación,  miro al espejo.

El arcón

Hay noches que se abren los recuerdos de aquel arcon escondido en algun rincon de la mente, quizas una brisa que huele a verano o una cancion, ejerce de llave, y es entonces cuando corren saltan y bailan en la mesa, mientras las estrellas guiñan su luz como si se encendiesen y apagasen en un extraño baile.

Son momentos, breves, casi fugaces donde estallan todos aquellos momentos que tal vez embriagados por la cerveza se yerguen abrazando, africa, amsterdam, barcelona, la sonrisa de un niño que tras sus gafas te mira extrañado tan lejano..

Corren vuelan y cuando quieres atraparlos vuelven a su arcñon a esconderse... hasta la próxima vez.

Mi querido fantasma

Rescato del baúl uno de mis escritos de hace tiempo,  cuando en las teclas del ordenador bailaban los dedos como si fueran un Fred Astaire cualquiera...

Mi querido fantasma

Se que estas ahi, te he visto en noches en las que me he hecho el dormido, y has ido dejando los recuerdos desperdigados por el salón como si plantases un campo de minas esperando a que yo me levantase y pisase una a una.

No me mires asi, sabes que es cierto lo que digo, he visto encima de la alfombra autobuses de color verde que transitan en amaneceres frios sobre Madrid.
Y camino a ciegas por el salon y piso otra, aquella de un bar llamado narizotas ¿recuerdas? ya veo que si, lo veo en tus ojos transparentes.

A pesar de todo sigues teniendo esa misma sonrisa, aquella nerviosa delante de un teatro, mira que te dije que no me picaras, y es que siempre he sido un poco maquiavélico, basta que vea un resquicio y me cuelo por el, y pasa lo que pasa. Anda, no pongas ese mohín, no estuvo mal del todo, recuerdo lo que nos reímos, y cuánto tiempo hacía que  no lo pasaba tan bien, ni alguien me daba la mano como tú.

Sigues fumando a pesar de todo, y eso que pensabas dejarlo, ya sé, ya sé, el trabajo de ahora, pero te recuerdo que ya estas muerta, ahora eres sólo un fantasma, ese trabajo pertenece a otra persona, no me mires así, me gusta mas la otra mirada, aquella que me reservabas tras una ventana de un bajo cuando iba a buscarte.

Eres mala, acabo de ver otra de tus minas debajo de mi teclado, esta está cubierta de escarcha y de frió, de paseos por tu pueblecito de la sierra, allá donde vivías, suelos cristalinos, el quejido de tu puerta al abrirse y ese radiador que nunca apagabas, que madrugones, no te rias que yo no estaba acostumbrado, ya se, ya se, era un gruñón, lo malo es que nunca te dije lo que me gustaban esos dias.

Pero tu no cuentas nada, solo estas ahi aferrada a mi espejo, de vez en cuando dando una calada a tu pitillo mirandome y sonriendo, dime... me has dejado mas recuedos desperdigados, sabes que aún me duelen, y aunque ahora a veces siento que la vida puede volver a latir sin ti, la veo llegar con un gran agujero, el que has dejado al irte, venga, no lo niegues con la cabeza, como te gusta que te lo repita verdad?
ya no deberias mostrarte insegura ni dubitativa, llevas unas cuantas noches vagando por aqui, y ya viste, que esa vida oculta era tan oculta que no llegaba ni a exitir, te ries verdad? pues, perdona, pero si ahora eres un fantasma es por aquello de la vida oculta ¿no?.

Por cierto sigues bebiendo tanto café? mira que aquellas escapadas cerca de la plaza de sevilla, al café jamaica. ...

Al final aunque recuerde muchas cosas, tengo que decirte que me has robado tantas otras, por que si, me dejaste un monton de recuerdos esos que diseminas por esta caja de cerillas, pero te llevaste parte de mi corazon, me robaste aquellas ilusiones que tu misma hiciste crecer, una a la que ibas a llamar sara, o ese viaje a Lisboa o a Amsterdam, te llevaste mi sonrisa en una cajita de cristal, y mis ganas de disfrazarme y sorprender, ayss ese cura que se transformó en un payaso ridiculo, y no te digo que en el cambio haya salido perdiendo, quizas no, pero como recuperame de todo ello? ahora me has dejado tan vacio, que a veces te miro y no se si el fantasma soy yo o eres tu.

Pero a ver, déjame que mire donde has dejado mas recuerdos, uyss , este era fácil de descubrir, dentro del microondas, si claro, esos cafes y desayunos en la cama, anda que cuando me dijiste que nadie te lo habia llevado nunca, no me lo pude creer, y ahi me tenias calentando croissants con zumos de naranja y cafe, ¡dios! cómo me gustaba llevartelos a la cama y verte alli boca abajo, desnuda, ya, ya, no te ruborices. no contare nada que pueda sacarte los colores. Pero aún sigo viendo esa cara de "ummmm como me gusta".

A ver que aqui en la bañera tambien me has dejado varios, hay uno envuelto en papel de regalo, y ya sé cual es, ese no te lo llevas, aunque espero que tu tamben lo recuerdes, no se si en tu estado de fantasma los recuerdos podran agarrarse a tu piel, pero aquel fin de semana en Barna, la catedral del mar, perdernos por la diagonal y sus calles, un instante, un momento, la sensacion de que podria ser y al final no fue, pero sabes? ojala hubiera sido, en aquel momento nada importaba. soprendida? no lo estes, es raro ¿verdad?

Y aqui me dejas en un frasco los recuerdos escritos de emails y de chats, en susurros que pronuncian un peque y un te quiero, en un verano repleto de sms y llamadas, de peliculas donde al final siempre me quedaba dormido en tu hombro, te lo miras verdad?, y aquellas series que tanto nos gustaban, corre corre deja de hacer la cena, me decias, que empieza. ¿Estas seria? quizas tu tambien lo echas de menos? no lo se, no puedo decirte, nunca he estado en tu mundo de fantasmas que vuelven a habitaciones con espejos para mirar desde el otro lado, y que conste que estuve muy tentado de cruzar a tu mundo, pero al final me falto el valor.

Ahora todo es diferente, muy diferente en este lado, siento frio, y el silencio se me hunde como una daga, llego con ganas de contarte que hoy vi una luna redonda, o que en el trabajo todo fue bien, o llego deseando que alguien me abrace y me diga, no te preocupes peque, todo va a salir bien, todo ira bien..

Tengo que cerrar los ojos, no quiero echarte mas de menos, no quiero vivir con tu presencia en mi espejo, aunque sé que me moriría si te fueras..

Ahora dejame solo por favor, no quiero que me veas llorar, no, si tienes que recordarme recuerdame con mi sonrisa cada vez que te veia, o con mi pinta, cabezota y gruñon, pero no con los ojos rojos... por favor.

Imagino que te volveré a ver por aqui, nunca te dire que no regreses., siempre me asomaré a este espejo, o me haré el dormido, esperando que te asomes.-.

adios mi querido, mi querido fantasma

Un cuento ya escrito

A veces hay cuentos que se releen y a pesar del tiempo merence ser re posteados.

LA BODA

Los años habían caído sobre mi como una pesada losa. Perdida en aquella ciudad, un mundo conocido pero distante. Había decidido dar una vuelta de tuerca más a mi vida, la tentadora oferta de cambio de trabajo era irrenunciable, por más que ello significase, cambiar de ciudad, dejar amigos y familia atrás… y a él.

Le había conocido de la manera más extraña, y para mi, cuando ahora lo pienso, imposible, pero ahí estaba, después de mi azarosa vida sentimental, había llegado de improviso, cuando menos lo esperaba. Y ahora que comenzaba a conocerlo un poco, la distancia se ponía entre los dos.

Dos meses daban para poco, pero aún así me reconfortaba la idea de saber que le había conocido. Su imagen distaba mucho de lo que en mente podría ser mi “hombre” ideal, de hecho era el polo opuesto a mi ex. En nuestros pocos encuentros había conseguido sacar de mi, mi parte mas dulce pero también sabía como sacar mi genio. Era, en definitiva, una persona dual. Su imagen podría dar a engaño pues tras una aparente dulzura, se refugiaba una rabia contenida, como si en el fondo estuviera peleado con el mundo.

Y sin embargo, había sabido conquistarme, añoraba su sonrisa, como me ruborizaba ante él, cuando sentía que iba a intentar besarme, y muchas veces me llamaba a mi misma tonta, a mis años no podía demostrarme tan frágil.

Cuando llegó la propuesta, lo primero que hice fue llamarle, mi decisión estaba tomada, pero aún así necesitaba…. Bueno en realidad necesitaba oírle decir que no me fuera, que me iba a extrañar, que aún siendo tan poco tiempo y conociéndonos tan poco. Pero su reacción fue todo lo contrario a lo que yo quería y deseaba. Lejos de intentar que no me fuera, parecía que ardía en deseos de verme lejos, y lo peor fue su silencio a mis preguntas, no dijo nada sobre lo que sentía o deseaba, era una decisión mía y por tanto el no tenía ningún derecho en inmiscuirse en la decisión, eligiese lo que eligiese el lo aceptaría, aunque su opinión era que no debía dejar pasar aquella ocasión.

Y no lo hice.

Fue doloroso, ahora que sentía que mi vida podría de nuevo estabilizarse, era como si el destino jugase de nuevo conmigo. Y ahora, me hallaba lejos de todo y de todos.

Lo peor era la sensación de soledad que nuevamente me embargaba, y para colmo la compañera de piso, con su feliz maridito, a la espera de que le destinaran también a él a la ciudad para reintegrarse a la vida marital, y aquellas miradas, esas que tantas otras veces había sentido como se clavaban en mi como agujas, “mírala, otra vez viene sin pareja” “pues no se a que espera…”.

Lo había intentado, pero él pareció reacio a conocer a mis amigos, y las dos o tres veces que salió el tema terminamos discutiendo, no quería forzarlo, pero no entendía que le costara tanto entrar en mi mundo.

En el fondo suponía que sería cuestión de tiempo, pero aquella forma de actuar, provocaba en mi serias dudas, su reticencia parecía ocultar algo que yo no llegaba a comprender.

Y de nuevo el destino jugó sus cartas, una boda, de una de mis mas antiguas amigas, y con ello otra vez el torrente de si iría sola o acompañada.
No pude aguantar la presión, esta vez no, demasiado dolía la soledad que me había impuesto con el cambio de ciudad, como para aparecer allí, de nuevo sola y aguantar el chaparrón de preguntas, miradas y risitas.
Pero esta vez no iba a ser así, estaba dispuesta a apretar hasta donde hiciera falta para que me acompañara, al menos eso me decía a mi misma, aunque a la hora de oír su voz pudiera derrumbarme y flaquear.

Cogí el móvil y le llamé.

- Hola peque
- Hola bebe, ¿que tal va todo?
- Bien, oye que no tengo mucho tiempo, ya sabes yo y mis prisas, dentro de dos semanas tengo una boda y me gustaría que vinieras.
- Ummmm, ya sabes como pienso al respecto, no sé si sería una buena idea, tendrías que estar pendiente de mi y….
- Déjate de excusas, creo que al menos por mi, deberías hacerlo.
- Ok, estará bien, ya me dirás la fecha exacta, espero que no te arrepientas.

Me dejó perpleja, que aceptara tan rápidamente y ese: “espero que no te arrepientas”

- Pero ya me conoces tendrás que dejarme ser tal cual soy, y entrar en mi juego.
- ¿Juego? Bueno vale, si vienes lo acepto, pero no te pases ¿vale?, ahora tengo que dejarte una nueva reunión, besitos peque
- Besitos y no te preocupes ya me conoces.

Seguí toda la tarde dándole vueltas a no arrepentirme, pero ya empezaba a hacerlo, sabía que podía ser capaz de cualquier cosa, y además se vanagloriaba de ello, acciones que mas de una vez me habían provocado más de una jaqueca.
Intenté no pensar en ello, además la sensación dulce de ir acompañada borró cualquier atisbo de duda, ahora sólo tenía que concentrarme en el vestido para la ocasión, y que no supusiese una nueva discrepancia entre los dos.

Me sentí como una niña y no dejé pasar mucho tiempo sin coger el móvil y llamar a mis amigas para confirmar que ese fin de semana iría a la boda y acompañada. La perplejidad que mostraron algunas de ellas me resultó insultante, acaso, ¿no tenía derecho a ir acompañada? No dejaría que me estropeasen ese momento, puse mi CD y empecé a bailar solo con la imagen de los dos juntos en la boda en mi mente.

Aquellas dos semanas fueron una lenta agonía, no podía concentrarme en mi trabajo y las reuniones me parecían largas y tediosas. La elección del vestido fue otra tortura, estuve a punto de ir con el último que había llevado, pero sabía que alguien me lo recordaría y además quería darle una sorpresa a él. Pero la elección no fue fácil, sin nadie que me aconsejara buscar un punto intermedio entre mi gusto y el suyo, se tornó en un acto que me dejó exhausta.

El día de la boda llegó y él estaba en su línea me pareció encantador que se hubiera
comedido en su vestimenta, pero aún así no dejó de dar su estilo personal, sin duda no era el estilo de la boda. Le sonreí y el disimuladamente me miró de arriba abajo, esos segundos fueron eternos, pero la sonrisa que me regaló lo justificó todo.
Me tomó por la cintura y me besó suavemente en los labios.

- Estas realmente encantadora, solo por verte merece la pena venir a la boda.

Mis palpitaciones subieron aceleradamente y me separé de él para que no las notara. No tardaron mucho tiempo en ir apareciendo mis amigas y haciendo las inevitables presentaciones.

Con un gesto tierno rehusó entrar en la iglesia, era demasiado forzar la situación y le dejé a la puerta.
En cuanto me vieron sola, dos de mis amigas se acercaron para sentarse a mi lado en uno de los últimos bancos de la iglesia.

- Por fin, podemos charlar.
- Pero que estamos en misa, luego si quieres.
- No puedo esperar, es él ¿no? El chico del que nos has estado hablando. La verdad es que no está nada mal.
- Si es él, pero por favor no le acoséis a preguntas, no le gustan los eventos sociales.

En ese momento di las gracias al cura, cuando hizo sonar la campanilla, y mis amigas dejaron el interrogatorio.

Sentí algo de envidia cuando pasaron los dos a mi lado, no salí de la iglesia hasta después del lanzamiento de los pétalos y el arroz, aún me daba la cabeza vueltas al verle allí, al fin y al cabo era como una presentación en sociedad, pero para mi suponía un paso más en nuestra relación, era como si él se acercase mas a mí, a mi mundo y lo aceptase.

Le sonreí, y él me devolvió la sonrisa, estaba allí apoyado contra la pared del edificio de enfrente de la iglesia ajeno a todo, le pedí con un gesto que se acercara, teníamos que acercarnos a los novios a felicitarles y esperaba hacerlo juntos.
No vi un atisbo de negación en sus ojos, y eso me alegró aún mas, me tomó de nuevo ligeramente por la cintura y nos acercamos a los novios. Le miraron inquisitivamente intentando disimular, pero yo sabía que mi amiga no había dejado pasar ni un detalle sobre él. Me miró disimuladamente y me sonrió como si me diera su aprobación.

Fuimos a los coches, y aprovechó el momento que íbamos solos para hablarme.

- Te sientes feliz, al final lo has conseguido, aquí estoy, pero ya sabes que hicimos un trato.
- ¿Trato?

Un escalofrío me recorrió la espalda, de que se trataría.

- No te preocupes, solo seré yo mismo, tu me conoces…

Miedo me estaba dando la conversación, pero nada podía hacer. Llegamos al coche, y este nos llevó hasta donde cenaríamos, no volvió a hablar de ello, ni yo quise sacarle más el tema, quizás solo era un juego para devolverme el mal trago que debía estar pasando, aunque no lo creía, justo era lo que le había prometido.

Llegamos al lugar elegido, una amplia zona verde con una carpa rodeada de mesas circulares, un pequeño grupo musical y un catering. Le miré, sentí su nerviosismo, sabía que estas cosas le ponían nervioso, y que cuando ello ocurría tendía a crear un pantalla de protección. Sin embargo me sonrió, se acercó y me susurró al oído un te quiero dulce y suave, que dejó temblando mis piernas, levanté la vista y me crucé con su mirada, pícara y traviesa con un brillo especial, que nunca antes había visto.

La cena estuvo muy bien, el grupo donde nos sentamos fue muy agradable, y aunque en un principio le costó integrarse, en cuanto cogió confianza se hizo con las riendas de la conversación.

Empezaron a servir las copas, y la gente se animó a bailar mientras el alcohol hacia el resto, yo estaba con mi Bombay saphire, él no se había apartado mucho de mi, como si temiera juntarse al resto de la gente, no me desagradaba, al contrario sentía un poder de posesión raro en mi, pero que dejé que me invadiera lentamente, como si disfrutara por la pírrica victoria de estar con alguien rodeada de mis amigos.

Llegó una prima de la novia, y mirándome de soslayo me preguntó:

- No te importa que te lo robe un ratito, a ver si baila tan bien como parece.

Noté en su mirada un atisbo de que corriera en su ayuda, pero a pesar de que no me hacía gracia, quise ver su reacción.
Al poco de estar bailando le vi que hablaba con ella con soltura, y reían, sentí un leve ataque de celos, cuando me vi rodeada por el resto de mis amigas. La verdad es que no las había hecho mucho caso y ahora ellas no me dejaban respirar.

- Bueno, nos tienes que contar muchas cosas, como le has conocido, cuanto tiempo llevas con él, a que se dedica
- Si, si cuenta nos tienes a todas en ascuas, la verdad es que su forma de vestir ha llamado mucho la atención.
-
Imaginé por un instante la cara que él pondría cuando le contara el éxito de su vestimenta.
Por mucho que había pensado que llegaría el momento de decir cómo le conocí, solo pude balbucear que era un amigo de un amigo de Carlos. Parecí convincente, cuando dejaron esa pregunta por otras más inquisitivas e intimas, intenté zafarme de ellas pero me era imposible. Alcé la vista buscándole, y le vi entre otro grupo de amigos y amigas mías, charlando amistosamente. Temblé, no sabía si diría en que forma nos conocimos, y eso aún me aterraba. Me buscó con su mirada y rápidamente interpreto que esperaba me sacara del compromiso de mis amigas, se giró saco algo de su bolsillo y sonriendo vino hacia mí.

Detrás de él, alguien recogía algo del suelo, me fijé en su gesto extrañado miro lo que había recogido, luego a él y fue a hablar con una de mis compañeras de facultad. No quise darle importancia, él se estaba acercando con su grácil y rápido andar, cuando vi que se arremolinaban alrededor de mi compañera y esta mostraba una especie de tarjeta.

- Hola ya estoy aquí, ¿No me presentas al resto de tus amigos?

Había perdido la noción del lugar donde estaba, ignorando que aún mis amigas y algunos de sus chicos estaban a mi lado.

- Sí claro.- Le sonreí.

Fui haciendo el resto de presentaciones sin perder de vista al grupo que parecía mirarme con extrañeza. Una sensación de desasosiego subía por mi pecho, que era lo que habían recogido del suelo que tanto alboroto había creado, sin duda era algo de él.

- Una cosa, - le dije- ¿se te ha caído algo del pantalón?

Él se metió las manos en los bolsillos, comprobó su cartera y su móvil.

- No nada, ¿porqué me lo preguntas?
- No, por nada tenía la sensación de que al sacar la cartera se te había caído algo.
- Pues no, aquí tengo las tarjetas del banco el dni, no nada.

Y sonrió, en otro momento esa sonrisa hubiera bastado, pero yo miraba al grupo que seguían cuchicheando y levantando la vista disimuladamente como si quisiera evitar que yo les viera mirarme.


Del grupo salió Ángel dirigiéndose hasta nosotros, hablo con Silvia su novia, y esta me miró y me dijo:

- Ahora vuelvo no te me vayas.

Me estaba sintiendo mal, no entendía lo que estaba pasando y una punzada en mi cabeza presagiaba otra de mis jaquecas, él se dio cuenta, y se acercó a mi hasta abrazarme.

- No pasa nada bebe, no te preocupes por ellos, déjales y veremos como reaccionan.


-“¿Reaccionan?”- pensé a qué, busqué en su mirada una respuesta pero solo obtuve un cálido beso, que me reconfortó, dejé que esa sensación me inundara y que la seguridad se instalara de nuevo en mi.

No sé si fue su intención por bailar conmigo, o por tranquilizarme, pero me abandoné en sus brazos, y dejé llevarme por él, mi mente voló y por un momento solo eramos él y yo bailando.

La canción terminó antes de lo que yo hubiera deseado.

- ¿Te traigo otra copa?
- Está bien, ya sabes lo que me gusta.

Le ví alejarse, mientras se giraba y me ofrecía otra de sus cálidas sonrisas.
Busqué con la mirada al grupo de mis amigos, ahora era menos numeroso pero con elementos distintos, aunque seguían mirándome disimuladamente, volví a sentir ese desasosiego cuando noté un leve roce en el hombro.

Me volví y me encontré con la mirada de mi mejor amiga, era una mirada llena de ternura pero a la vez inquisitoria.

- Hola, bueno la verdad es que me gustaría hablar contigo,¿ tienes un momento?


Un nudo se estaba haciendo en mi garganta, recordaba sus palabras “… no pasa nada bebe…”, intenté serenarme pero me era imposible. Nos partamos del resto de la gente.

- Bien, dime ¿pasa algo?
- Bueno como pasar, la verdad no sé como decírtelo, hemos…
- ¿Hemos?
- Si, no lo hemos podido evitar, nos importas y…

Ahora si que temblaba….
- Mira esto se le ha caído a tu chico.

Me tendió una tarjeta, Albatros Consulting, una web y un móvil, sin embargo en la letra pequeña se podía leer, “chicos de compañía”.

- Lo siento, quizás no lo sabías…

Sonreí un poco, ¿sería eso?... porque aunque no lo conocía del todo, no me lo imaginaba como un chico de compañía. Me miró y al ver mi leve sonrisa me dijo:

- Vaya, sí que lo sabías, eso habíamos comentado algunas pero no te creíamos capaz de ello, no tenías por qué, sabes que nunca te diríamos nada si vinieras sola, pero recurrir a esto, imagina que tu madre se enterase.
- Bueno… yo…. es que……
- No se en que estarías pensando, no somos así, además besarte con él… ya se que eres mayor pero no crees….

En ese momento llegó él.

- Hola, estabais aquí.
- Si, aquí me estaba contando que se te había caído esto.

Le dí la tarjeta, la miro y sin mover un músculo de su cara, nos dijo

- Bueno, con que era esto, por lo que os he visto cotillear todo rato, que deciros, parece que vosotros lo habéis hablado todo.
- Quizás debería dejaros solos
- No espera, -le dije a mi amiga- quizás deberíamos decirte …
- No hace falta, no vine para pedirte explicaciones, sólo quería q supieras que somos tus amigos y que no necesitas de estas argucias, si vienes sola nadie te iba a decir nada…

Yo la miraba, no me podía creer lo que había sido capaz de hacer, y él me miraba a mi con su sonrisa pícara, no podía estar enfadada con él, sabía que era capaz de eso y de mucho más, y bueno era un juego, esperaba que mis amigos lo comprendieran

- La verdad, - dije- es que no quería sentirme sola, y busque en internet y lo encontré. Quedamos hace dos días para conocernos y me he enamorado de él.

Me miraron los dos con incredulidad, pero él sonrió ligeramente, entendió que yo había entrado en su juego.

- Ahora quizás él que se deba ir soy yo.
- No, no te vayas solo entiende que es una situación rara –dijo mi amiga- nos extrañamos que ella llegara al extremo de llamar a un chico como tu, bueno quiero decir… ya sabes.
- La verdad es que no te imaginas que tipo de chicas suelen contratarme.
- Pero, espero y deseo que no se haya enamorado nadie más de ti… - le dije-
- ¿De verdad estás diciendo que te has enamorado de él?
- Si – fue mi respuesta tajante-.
- Entonces os dejo, quizás deberíais hablar entre vosotros.
-
La ví alejarse y no dudé que no tardaría mucho en comentar nuestra conversación, nos miramos y no pudimos evitar reir, aunque me sentía un poco arrepentida por la mentira, estaba disfrutando de ello como una niña.

Me acerqué a él y tome su cara entre mis manos, le besé, al separarme le dije:

- Sabes que eres malo, muy malo.

Sin duda mis amigos nos estaban mirando, y ya no pude más, los veía con cara de asombro, yo que siempre había dado una imagen de chica seria y más o menos formal y ahora estaba rompiéndoles los esquemas, la seria se volvía la mas loca enrollándose con un loco chico de compañía. Me reí, nunca pensé que llegaría a hacer una cosa así y sin embargo me sentía bien como si aquello me diera un aire de libertad.

- Creo que es hora de hablar con ellos, ¿no crees?
- Si, - me contestó- espero que no se hayan molestado, al menos se han preocupado por ti, pero antes me dejaras terminar el juego ¿no?
- Si claro.

Nos acercamos a mis amigos y justo unos metros antes de llegar a ellos, se giró, me apretó contra su cuerpo y me beso largamente en un beso apasionado.

Cuando terminó, todos tenían la boca abierta mirándome sorprendidos.

- Bueno chicos, no es lo que pensáis, era simplemente una broma, le seguí el juego, estaba harta de que siempre me miraseis con cara de compasión pensando que nunca traería a nadie, y bueno esto le dio pie a él…


Sus caras se tornaron del asombro a las risas, algunas a la incredulidad, pero al final se acercaron y entre soplidos me dijeron que menudo susto les había dado, su amiga con un chico de compañía… ja ja ja ja….. aunque yo me preguntaba y ¿Por qué no podría ser verdad?


- Bueno esta ronda es mía, -dijo él- pero que conste que es Albatros Consulting quien paga………

Y todos rieron.

Aunque yo vi un brillo especial en su mirada cuando lo dijo, ya me lo explicaría mas tarde… ¿estaría con un chico de compañía? Por si acaso guarde bien la tarjeta, mientras me abrazaba a él.

viernes, marzo 06, 2015

Dicen

Dicen que tenía un don para las palabras, que las engarzaba como un joyero hace con sus joyas.
Dicen que las cosía con sentimientos y lograba tejer historias que te envolvían como lo hace un jersey de lana en invierno.
Dicen que escribía por que guardaba nubes de verano en frascas, sentimientos olvidados en frascas, besos no entregados, cartas no mandadas, susurros nunca dichos.

Dicen que un día llegó a un pueblo de paredes blancas y mar azul de un azul tan intenso que diríase era turquesa.
Que llegó cargado con una sola maleta, con una sola frasca.

Un sola.. vacía.

Y dicen que contó que todo lo que contaban de él era solo fantasías, supersticiones, leyendas, que él sólo escribía cuando su corazón latía, porque a diferencia del resto de los mortales, su corazón no producía latidos, sino palabras.

Dicen que un día su corazón dejó de latir, dejó de lanzar palabras, y desde aquel día se le ve por el pueblo deambulando en las sombras, perdido en la playa de ese mar azul de un azul tan intenso que se diría que es turquesa.

Dicen.. pero yo no me creo lo que dicen, simplemente sé que espera, espera a que su corazón lata de nuevo palabras.

miércoles, marzo 04, 2015

Jaula

Paseaba con mi peque, bueno ya no lo era tanto, acaba de cumplir 16 años, y aunque para mi siempre sería "mi peque" ya no podía tratarle como tal.

Aquella tarde nos perdimos por el parque del Retiro, intentando alejarnos de la algarabía que se forma en las cercanías del estanque, mientras el silencio solo roto por el vuelo del viento entre las hojas nos envolvía, comencé a contarle una historia:

"¿Sabes? cuando yo era más pequeño que tú ahora, mis padres tuvieron un jilguero, este todas las mañanas cuando lucia el sol, cantaba. Yo le miraba en su jaula y me preguntaba por qué si estaba encerrado cantaba tan feliz. Nunca por aquel tiempo pude responder a esa pregunta, simplemente una tarde llegué del colegio abrí la jaula y le dejé volar.

No veas la que me cayó, "que si moriría de hambre, que si esos pájaros están acostumbrados a estar en la jaula, que si...."  yo sólo recordaba como miró la puerta abierta, primero con miedo luego se acercó asomó la cabeza, desplegó las alas y se fue.

Siempre he pensado que se marchó en busca de sus sueños, por aquella época yo también tenía los míos, luego los fui guardando con el peor de los candados "ya lo haré, ahora no es el momento, ahora no puedo" y así uno a uno esos sueños están enterrados en algún lugar dentro de mi.

Por eso te digo nunca cierres la puerta por mucho que la jaula pueda parecer de oro, no dejes de volar, de perseguir tus sueños, ya sean que quieras ser el próximo astronauta que llegue a Marte, como irte a recorrer el mundo con una mochila.

¿Sabes? ahora que ya soy demasiado viejo para muchas cosas, pero demasiado joven para morir, he encontrado la respuesta a por qué cantaba el jilguero en su jaula,  y creo que era por que sabia que podía volar, sabía que aun a pesar de estar encerrado tenía sus alas, y que en cualquier momento podría desplegarlas, por que no eres un prisionero en una jaula si no te sientes prisionero, si sabes que en tu mano, y solamente en tu mano está poder echarte a volar."

Yo sabía que más tarde o más temprano él echaría a volar, y por mucha tristeza que me diera, ¿quien soy yo para no abrirle su jaula?

viernes, febrero 20, 2015

Olvidar

Estábamos sentados alrededor de la mesa,  quizás no tuviéramos otra cosa de que hablar, quizás fuera el azar, o por que surgió así, el caso es que empezamos a charlar sobre el olvido.

- Sencillamente olvidamos por que nuestro cerebro, las neuronas almacenan los recuerdos en áreas del cerebro y allí se va necesitando más espacio por lo que  se eliminan recuerdos innecesarios.

- No estoy de acuerdo, yo creo que nuestro instinto de supervivencia hace que se eliminen los recuerdos dolorosos, los que han hecho sufrir a nuestras células y por ende a nuestro cuerpo y espíritu, los demás están almacenados, simplemente no ejercitamos la mente lo suficiente, no la adiestramos para recordar hechos antiguos.

- Pues difiero de los dos - dije yo - recordamos todo, lo bueno y lo malo, y somos nosotros mismos los que conscientemente olvidamos, olvidamos cuando matamos los recuerdos, que es como matar parte de nosotros mismos, como matar aquello que hemos vivido, ya nos duela o ya nos proporcione placer o alegría. Olvidar es como el anuncio del perro abandonado en la carretera, es dejar varado a un lado parte de tu vida, y lo más triste es que la mayoría de las  veces es por que uno vive tan deprisa que no tiene tiempo para  ello, simplemente es más fácil dejarlo oculto en un rincón en alguna especie de alacena de nuestra mente que se va llenando de polvo.

Dicho esto me levante y si queréis que os diga la verdad, a los cinco minutos ya había olvidado aquella conversación.

miércoles, enero 21, 2015

Ayuda

Trabaja de interno en un famoso hospital de la ciudad, tras una larga noche de guardia, fui a la cafetería a tomar un café y despejarme un poco, en una mesa estaban reunidos varios médicos contando sus anécdotas de años.

Uno de ellos, el más joven carraspeó, puso un semblante serio y se dispuso a contar sus anécdotas. Yo me senté lo más cerca posible con la intención de oírle lo mejor posible.

- Tengo pocas anécdotas ya que llevo poco tiempo ejerciendo...
- Venga ya... ¿un ginecólogo y trabajando en urgencias..? no te creemos... lo que habrás tenido que ver
- Bueno, está bien he visto de todo un poco, ya sabéis la típica botella que ha hecho el vacío, otro caso de un homosexual con una pierna de una Nancy grande que no podía sacársela del culo... Pero lo que quiero contaros no me pasó a mi sino a un colega mío que supuso una lección para lo que yo pensaba.
- Pues venga, lánzate y cuenta - le espetó un cardiólogo.
- Él ejercía en una clínica, es ginecólogo como yo, un día le llegó una paciente, joven, no llegaría a los treinta en sus brazos llevaba un pequeño de dos añitos y su incipiente barriguita delataba que estaba embarazada. El médico la hizo sentarse, mientras la enfermera preparaba todo para la revisión de rigor.
"Verá doctor no vengo para la revisión, vengo para pedir su ayuda". 
Mi amigo la mira con estupor, hace salir a la enfermera y se sienta a su lado 
"Bien , aquí me tienes, todo lo que esté en mi mano..." 
"Me ha sido difícil tomar esta decisión, pero no puedo más, necesito descansar, no puedo cuidar del pequeño y ahora en puertas otro bebé, no podría, no me veo con las fuerzas suficientes... ¿lo comprende?"
"No, la verdad es que no se donde quieres ir a parar,¿ necesitas algunas vitaminas, algún complemento alimenticio...?"
"Doctor lo que le pido es que me ayude, quiero abortar, no puedo ni pensar en como sería cuidar a los dos a la vez, necesito su ayuda, tengo que abortar..."
"Bien, déjeme pensar, por lo que me dices no te ves con fuerzas para cuidar a los dos a la vez, y quieres desprenderte del que llevas en tu interior. "
"Sí, así es"
" Vamos a ver, y si en vez de acabar con él, no matamos al pequeño, sería más sencillo, además tendrías todos los meses del embarazo para descansar, y no correría tu vida peligro al abortar, creo que es la solución más favorable para ti..."
"Pero doctor ¿se ha vuelto loco? matar la niño, eso no puede ser, no puede matarlo, ¿cómo se le ocurre decirme eso, esa es la ayuda que me propone?"
"Piénsalo bien, has venido a que te ayude, me pides que acabe con la vida del ser que tienes en tu interior, ¿por que quitarle a él la oportunidad de ser?, piensa en el descanso que tendrías todos estos meses hasta que nazca y la falta de riesgo para tu vida..."
"Realmente está usted loco, si esta es la ayuda que me ofrece, puede metérsela...."

Y cerró la puerta de golpe.

- ¿Y esa es la anécdota...?
- Aún no he terminado, meses después llegó a su consulta la misma chica, con el pequeño y un bebé en sus brazos.
"Gracias doctor, gracias por no haberme ayudado, gracias por haberme abierto los ojos, ¿cansada? si por su puesto pero el cansancio lo borra una sonrisa." Le dio dos besos y se marchó.

Se hizo un silencio en la mesa, yo acabé mi café y pensé que fácilmente yo podría ser ese bebé.