Fuiste mi Geppetto
fui tu Pinoccio
Me fuiste armando, por que sin tú saberlo, te encontré, me encontraste roto.
Armaste mis brazos y mis piernas, cosiste y montaste un nuevo corazón
Pintaste mi mirada de color, y dibujaste una nueva sonrisa
Peinaste mis sueños y diste fragancia a mis ilusiones
Y fui tu Pinoccio, y tú fuiste mi Geppetto
Y mientras me armabas yo te devolví la ilusión.
Pero al final cortaste los hilos de esta marioneta que no era tu marioneta
y la dejaste ir, sin saber que de esa forma...
Desarmaste mis brazos y mis piernas, descosiste y desmontaste este viejo corazón
Borraste de mi mirada cualquier atisbo de color, te llevaste mi sonrisa
Mis sueños se fueron enredados en tu cabello, perdí el olor de tu fragancia, y con ella mis ilusiones
Ahora solo queda un muñeco roto, intentando recomponerse sin la mano de mi Geppetto
1 comentario:
Nos reponemos solos, no siempre tenemos un Geppetto. Y hasta que estamos repuestos, nos vamos poniendo tiritas
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