
Odio los domingos, no sé si es algo psicológico desde pequeño, pero los odio, sobre todo los domingos por la tarde. Aún recuerdo aquellos domingos que quisieramos o no, teníamos que ir a comer a El Molar, como un ritual, despues de comer y su sobremesa, eterna siempre eterna, ibamos al pueblo a comprar carne y a la vuelta inmersos en la caravana insalvable, la radio, el carrusel deportivo y aquella voz.: pii piii piiii gol gollll golll en el Sardinero..... martilleaba mis odios mientras el coche apenas avanzaba unos centímetros.
Luego ibas creciendo y las tardes de los domingos se reducían a hacer todos los deberes que habías dejado pendientes desde el viernes, pensando que nunca llegaría el lunes. Y ya cuando empiezas a trabajar es la antesala al principio de los lunes, por que a veces parece que los lunes van a empezar las tardes de los domingos.
Ahora tengo un motivo más para odiarlos, cuando mi ex viene a recoger a mi peque, o yo lo llevo a su casa, la tarde del domingo se sumerge en la melancolía, la casa enmudece y en las paredes aún rebotan sus risas, más por donde mire sólo puedo encontrar vacios y huecos, la playstation en el suelo, su vaso de leche aún sin terminar, y algún dinosaurio que huye de mis pies...
Quien puede cambiarme los domingos, esos malditos domingos...
2 comentarios:
Mis tardes de domingo de antaño tb estaban plagadas de angustia y desasosiego, pq son horas "puente", el final del finde y el preludio de la semana..es tiempo de preparaciones, de anticipar, entonces las clases, después el trabajo.
Ahora son distintas, suelo viajar, es el regreso a mi "jaula de oro", dejo mi hogar en Madrid, mi ciudad maravillosa y tan soñada, para adentrarme en tierras manchegas, áridas y yermas, allí trabajo.O bien regreso de mi mar, del calor de mi familia..Las tardes de domingo son horas de reflexión, de dónde vengo, a dónde voy..solo las niñas invaden ese tiempo y me sacan del ensimismamiento..no es bueno pensar tanto.
Ojalá tuviera la solución para cambiar los domingos....Pensé que con el paso de los años los domingos cambiarían...siguen iguales...
Mariela
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