martes, mayo 10, 2016

Una canción

Llueve sobre Madrid, dias grises, como si el sol hubiera decidido retirarse, huir dejando tras de si un manto de nubes cargadas de agua.

A pesar de todo, camino por el retiro aprovechando una tregua en la lluvia.  
No hay nadie en el parque, y el silencio lo abarca todo, de las hojas caen gotas que rebotan en
la arena prensada.
El estanque, vacio, ahonda ese sentimiento de soledad, hasta los patos parece que esperan la vuelta del astro rey para salir de sus casas de madera.

A lo lejos en un banco, bajo una capa de lluvia, veo a mi viejito,  sabía que hoy le encontraría.
 
Me acerco deprisa mirando al cielo, pidiendo que es nube de un gris oscuro perlado nos deje el tiempo suficiente para poder charlar.

- Hola, a pesar del día, no sé porqué sabía que hoy le encontraría
- Me gustan los días lluviosos, cuando no hay nadie y respiro el silencio de este parque, aunque sabía que vendrías no las tenía todas conmigo.
- Gracias por esperarme
- No tienes po que darlas...
- ¿Sabes? No sé si es el tiempo o la lluvia, pero siento que  mi vida es un completo error, que en algun tramo del camino me perdí,  me equivoqué y sigo cometiendo error tras error en un intento vano por que reecontrar un camino, mi lugar,  pero cada vez queda menos tiempo...
- Debes recuperar tu canción, entonces encontrarás tu camino
- ¿Mi canción?
- ¿Te cuento una historia?
- Claro que sí, ¿mi canción?...
- Pues tu canción, sí, todos tenemos una, o eso al menos cuentan en...

"En un poblado de Africa central perdido entre la selva, cuando nace un niño, ya sea chico o chica, todo el poblado se reune y cantan por el recien nacido, es su canción, única para él, no hay dos canciones iguales, cada habitante del poblado tiene una canción diferente.
Esa canción le acompañará siempre, cuando va creciendo y en sus días especiales, recordatorio de cuando nació, su ritual de iniciación, su ingreso en la tribu como miembro activo, esos días se reunen todos y le cantan la canción. " su canción".

Pero cuando obra mal, hace algo malo, o se equivoca, no hay reproches, no hay castigo como aquí entendemos el castigo, simplemente se reune toda la tribu le rodean y permanecen en silencio durante horas, desde el amanecer hasta el anochecer, un silencio sepulcral, indicando que con su acto ha perdido su canción, la canción de su vida, y en ese momento, ese silencio es lo mas humillante que le puede pasar. 
Sentir que ha perdido su canción que nadie de la tribu le cantará más, y que él o ella no podrá cantar lo que aquí llamaríamos su banda sonora, es lo peor que le puede pasar, peor incluso que le desterraran.
Por eso hará todo lo posible para recuperar, para que cuando la tribu  considere oportuno, considere que con sus actos es merecedor de ello, vuelvan a reunirse y vuelvan a cantarle la misma canción que cuando nació, la misma canción que su madre le cantaba cada noche para que se durmiera, la misma canción que le cantaron cuando pasó a la pubertad, o se casó o tuvo a su primer hijo.

Y cuando mueren es la canción lo último que oirán , lo único que se llevarán al otro lado."

-
Es preciosa tu historia
- Lo es, tú  has perdido tu canción, te pierdes en pensar que dejaste de cantarla en algún recodo, o que te la robaron cuando te rompieron por dentro, pero lo único, lo único que debes hacer es recuperarla, volver a tenerla, a desear oirla, por que ahora estas sordo, y persigues solo silencios, en cuanto vuelvas a tener tu canción, entonces seras tú de nuevo, y seguro que volveran a cantartela hasta el último de tus días.

Sólo puedo mirarle, a veces sus historias, sus cuentos me parecen ... de loco, pero cuando los pienso, cuando los siento, llego a comprender toda la verdad que hay en ellos. 

En algún lugar dejé de cantar mi canción, dejé de escuchar a quien me la cantaba, quizás por que yo mismo dejé de cantarla y mis oidos quedaron sordos, como él dice, es hora de que vuelva a encontrar mi canción.

La nube no espera más y empieza a caer lentamente sobre nosotros.
Vuelvo a mirarle, y sus ojos se despiden de mi.

Me coloco mi sombrero de lluvia, y aprieto el paso, cuando miró hacia atrás él ya no está, solo hay un banco vacío,  un banco de madera empapado de lluvia.

Y yo intento encontrar mi canción.

lunes, mayo 02, 2016

Un cielo azul

Hay un cielo azul sobre Madrid.
Un azul que seguramente no lo haya en ningún otro rincón del mundo, algunos lo llaman la luz de Madrid.
Es como si alguien hubiera abierto las nubes con una cremallera dejando al aire todo un tul de un azul intenso y brillante.

Camino por el retiro, a estas horas tempranas de un día festivo, sólo un puñado de corredores recorren sus calles de arena.
De los árboles cuelgan letras y palabras, con las que conformo historias que se quedan en el suelo, en las ramas o simplemente se disuelven en mi memoria, una memoria que
a veces parece ser la memoria de un pez.

Llego al estanque y en una esquina veo a una pareja bailando, no hay musica, y sin embargo se que dentro de ellos hay una sinfonía que quizas dejó de sonar hace tiempo, los observo, él ha cerrado los ojos, ella también, mientras giran despacio, una vuelta sólo una dan, y se separan.
En la cara de él hay una pincelada gruesa de tristeza como si se arrepintiese de algo que sucedió una vez, pero veo en sus mirada que hay algo más, una sombra de muerte. Ella le sonríe y le brillan los ojos mientras vuelve a ponerse los cascos. Su forma de mirarle me convence de que una vez estuvieron enamorados, y sin embargo ahora ella se aleja, se gira y se despide alzando la mano, él parado asiente con la cabeza y aquí desde lejos juraria que alguna lágrima recorre su mejilla.

Lentamente se van y desaparecen de ese paisaje que es el estanque, un chico lanza un palo a un perro que saltando alegremente lo atrapa antes de que caiga al suelo y yo me acerco al árbol más próximo y recojo de sus ramas letras y palabras, quizas escriba una historia donde hace tiempo había una pequeño edificio en un pequeño pueblo con una pequeña puerta de madera, y había unas escaleras antiguas que crujian cuando subías por ellas, y había un puerta a la izquierda,  una puerta que daba a piso...

Quizas escriba una historia, quizás había una historia que contar con las palabras de ese árbol.

Y sobre Madrid hay un cielo azul, como seguramente no  hay en ningún rincón del mundo, y yo camino sólo, solo hacia ningún lugar.

jueves, abril 14, 2016

Tejiendo

Suena el teléfono.

- Hola, soy yo
- Hola, te noto la voz cansada
- Sí, no te lo voy a negar, estoy cansada...
- Hay momentos que la vida cansa, no por que no siga siendo hermosa sino por que a veces se convierte en un cuadrilátero donde es imposible bajar los brazos, hay que aguantar los golpes y esperar el momento, quizás suene la campana y puedas descansar en tu esquina, quizás puedas lanzar un gancho y darle a la vida lo que se merece.
- No lo sé, hoy no tengo ganas de pensar, sólo siento que en algún momento me euivoqué de camino, o que simplemente no supe ver lo que tenía delante, lo dejé escapar y ahora ya no hay vuelta atrás.
- ¿Quieres que te cuente una historia?
- Si, por favor
- Hace tiempo caminando por un bosque perdido, de esos momentos que uno desea perderse por si acaso en algun recodo te encuentras, cosa por cierto que casi nunca sucede, me encontré a un viejo sentado sobre una roca.  Me senté junto a él, me miró y suspiró un "hola" que flotó en el aire lo suficiente para caer entre las hojas suavemente. El viejo siguió moviendo las manos, pero en sus manos no había nada.
Yo le pregunté "¿Que hace?"  y él me contestó "Estoy tejiendo palabras, llevo tejiendo mucho tiempo, saco letras de mi vieja frasca y empiezo a tejerlas a veces sale un "te quiero" junto a un "no me olvides"  tejo un "un beso" junto a "un abrazo" y un "dormir juntos, despertar juntos", cuando termino se lo doy a la persona que ne ese momento estba en mi vida, algunas veces se vestían con mis palabras, y mientras ese vestido lo llevaba la vida era... "diferente", luego se desvestían y se iban. Entonces yo volvía a recoger mis palabras las metía en mi frasca y empezaba de nuevo a tejer por si surgia volver a entregarlas. Hubo quien se no llego a desvestirse, simplemente se llevó las palabras,  quizás por que las necesitase, quizas por que las colgó de alguna pared como recuerdo."  Ahora sigo tejiendo, aunque a veces aparezca un "debería", varios "quizás" y muchos "lo siento", el hilo se convierte en lágrimas y en sonrisas, tejo  con recuerdos y con sueños, y cuando cae la noche lo recojo todo hasta el día siguiente.
¿Y que va a hacer con todo lo que teje?, le pregunté, simplemente tejo el vestido más hermoso que nunca se vió para cuando llegue, y cuando eso ocurra estaré preparado.
me quedé mirándole mientras él seguía moviendo las manos, unas manos vacías, le sonreí, me levanté y seguí mi camino.
Ese día tampoco me encontré.
Sé que a veces tenemos la sensación de que nos perdimos en algún recodo del camino, de que dejamos escapar aquello que quizas fuera nuestra estrella, nuestro tren , pero nunca lo sabremos, porque lo vemos ahora con el tiempo pasado y creemos que quizas como el viejo tejimos las palabras adecuadas aunque se desvistieran antes de lo que creiamos, o se llevaran el vestido.. eso nunca lo sabremos
- Yo sí lo sé - y su voz pareceía cargada de nostalgia
- Quizás debas buscar alguna frasca e intentar volver a tejer esas palabras que piensas se llevaron
- Quizás...
- Inténtalo.
- Gracias de nuevo, siempre hay algo en tus cuentos que se queda "colgando" como si esperase a ser recogido...
- Son solo palabras, nada más que palabras, llámame siempre que quieras
- Lo haré
- Ciao
- Ciao.

martes, abril 12, 2016

Espuma de mar

Nunca lo entendí.
Aunque siempre lo comprendí.

Puede que fuera que mi madre, en una de sus locuras, me bautizara con agua de mar, puede que fuera que aún casi sin abrir los ojos, en una noche de luna llena, sus manos me introdujeran en la mar.

La mar, en  femenino, siempre la he llamado la mar, porque ella y yo, yo y ella, vivimos en la  distancia, distancia que nos separa. pero nos une en recuerdos de arena y sal.

Espuma de mar
Tú que sabes amar
Que besas la orilla, que vienes y te vas,
Espuma de mar
Enseñame a olvidar

Mi madre nos dejo un dia calido de otoño, no dijo nada, sonrió, caminó a la playa y se perdió en la mar.
Nunca la odié por ello, nunca odié a las olas que la abrazaron y se la llevaron para no devolverla jamás.

Ella era agua, remanso y tempestad, puerto y rompeolas, tsumani y riachuelo.

 Siempre volvía  a aquella playa, donde un día tú me miraste y yo te dije "No me romperas el corazón ¿verdad?",  bajaste la mirada y miraste  la arena, yo bajé la mirada y encontre mi corazón roto en pedazos, cuando te quise volver a mirar, ya no estabas sólo quedaba la arena y la mar.

Desde aquel día soy como esos prácticos de puerto, otra vez a la mar,  que se suben a un barco enorme que no es el suyo y junto al capitán lo llevan a puerto para atracar, luego desciende del barco y ya nadie le recuerda.
He atracado grandes barcos y también pequeños, incluso alguna vez he tenido la ocasión de sacarlos del puerto y dejarlos en alta mar.
 Todos han tenido algo en común, que nunca regresaron, que nunca se acordaron.

Hoy vuelvo a la playa hoy vuelvo a mi mar, con las manos delgadas y el alma cubierta de sal.
Nunca es tarde, me dicen, pero  siempre es tarde para volver.
Tomo entre mis dedos un poco de agua y en un lienzo, para que nadie pueda leer, escribo:

"Espuma de mar
Tú que sabes amar
Que besas la orilla, que vienes y te vas,
Espuma de mar
Enseñame a olvidar"

domingo, abril 03, 2016

lavadoras de alquiler

Por petición de mi hermana Patricia, aquí os dejo un relato de esos pequeños habitáculos donde la gente va a lavar su ropa.


                                                      *********

La noche caía sobre Madrid como un manto mortecino sólo rasgado por la luz amarillenta de las farolas.
Él llegó al pequeño recinto, no más grande que una habitación, la luz del neón pestañeaba.
Baldosas verdes hacian de alfombra de aquellas lavadoras industriales, unos bloques de madera pegados a la pared hacían de mesas. Un dibujo soez en un rincón de la pared sustituía a  un cuadro que alguna vez debió estar allí colgado por las huellas que le marco había dejado.

Subió su ipod mientras Térez Montcalm cantaba rasgando su voz "A song for you".  (https://www.youtube.com/watch?v=MWEy5ep1Hdw)
Vació su bolsa, unas cuantas camisas, dos vaqueros y ropa interior. Hizo una bola con todas ellas y las introdujo en la lavadora, cerró la puerta de cristal y observo como quedaban alli encerradas.
Sacó unas monedas de su bolsillo derecho, mientras ponía la dosis exacta de detergente.

La luz volvió a pestañear como si de un ojo que lo mirase desde arriba se tratara.
Metió las monedas, apretó el botón y oyó el agua correr por las venas de aquel aparato hasta caer en el receptaculo donde se hallaba su ropa.

Se sentó, miró a la calle, desnuda de gente, y sintió un horrible silencio cuando la canción de su ipod acabó. Buscó el botón de replay y volvió a ponerla.
Tenía veinte minutos, cerró los ojos y recordó que no hacía mucho tiempo él tenía su propia lavadora, y en ella dormian su pijama junto al de ella, sus calzoncillos junto a su brasier, sus camisas junto a las de ella.
recordó lo que le gustaba plancharle la ropa mientras ella en ropa interior tumbada en aquel pequeño sofa le tentaba a dejar la plancha.

Ahora sólo le quedaba aquel pequeño habitáculo, y como única tentación el guiño del viejo fluorescente.
Miró como su ropa daba vueltas, no tantas como había dado su vida.

Térez volvio a desgarrar un " this song is for you" y una lágrima descendió por su mejilla lavando los ultimos pedazos de su alma.

La máquina se para, expulsa el agua y deja su interior preparado para centrifugar, ronronea antes de emprender la marcha y empieza a girar, gira y gira a una velocidad endiablada, hasta que de pronto se para.
Unos instantes y se enciende una luz verde.
Él se levanta aprieta el resorte y la puerta se abre como si la escupieran.

Dobla la ropa con cuidado, la mete en la bolsa, y cuando va a salir el neón vuelve a pestañear.

En su ipod Térez termina cantando:
 "I love you in a place where there's no space or time
I've loved you for my life
You're a friend of mine
And when my life is over
Remember when we were together
We were alone and I was singing this song to you.." (*)

(*)

Te amo en un lugar en el que no hay espacio ni tiempo,
te amo por mi vida,
eres mi amiga,
y cuando acabe mi vida,
acuérdate de cuando estuvimos juntos,
estábamos solos y yo te cantaba esta canción...


Si quieres oir la canción  https://www.youtube.com/watch?v=MWEy5ep1Hdw

sábado, abril 02, 2016

Cuentos por telefono 11 - Enfadada

Suena el teléfono. Descuelgo.

- Hola
- Hola - su voz suena dura, como si las palabras que fuera a pronunciar se fueran a estrellar contra una pared de mármol.
- Hace mucho tiempo que no me llamabas
- Lo sé, he dejado pasar el tiempo, porque tras nuestra última conversación, tú ultimo cuento... no, cuento no, aquel  final a mi poema, lo escuche una y mil veces y sinceramente me dolió
- ¿Te dolió?
- Si, creo que no  llegaste a comprender lo que sentía lo que te quería decir, y tú simplemente  utilizaste tu "buenismo", creo que a veces en la vida no basta con ser positivo, no basta con decir si tiene que ser que sea, no basta con pensar que con querer es suficiente...
- Pero...
- ¿Sabes? aquella frase "Cuando tus risas apaguen el sonido de mi voz yo aún guardaré mis canciones para ti." A mi las risas se me apagaron y mi voz se quebró, no podía cantar, no podía ni siquiera hablar, hasta borré la palabra peque de mis labios.
- Yo...
-  Quizás tu no has amado, pero yo no puedo pensar en que las cosas suceden y uno las recoge  y aprende de ellas como si fueran una lección de gramática, yo no.. quizás porque en mi corazón no caben más cicatrices, y aunque sepa que  un dia oueda encontrarme mirandole a los ojos ... se que ahora vivimos vidas separadas.
- Y sin embargo creo que siempre hay un rincón de nuestro corazón donde a aquellas personas que amamos, que nos quisieron,  siguen viviendo allí, bajo aquellos recuerdos que nos hicieron vivir, besar, abrazar, soñar, sé que conviven con el dolor, el rencor y la decepción, pero siempre queda algo o eso es lo que me gustaría pensar.
- A mi no me queda nada, solo un vacío... un enorme vacío
- Y sin embargo
- ¿Sin embargo?
- Habia una vez un chico y una chica, en un pueblo de casas blancas cerca del mar, de un mar tan azul que parecia convertirse en verde turquesa. desde un primer momento supieron que eran el uno para el otro,  como en aquello cuentos  donde el final siempre es feliz, sólo que la vida no es asi y a pesar de lo que sentían su final si fue un final. Ella se mudó a otra ciudad, y a pesar de que conoció  a más gente, nunca le olvidó. Muchas veces se sorprendía cuando caminaba por una calle pensando en que estaría haciendo él, que estaría comiendo, que película estaría viendo.  pero su dolor era tam grande que borraba aquellos pensamientos de un soplido.
Él se quedo en el pueblo, intentó volver a enamorarse pero sólo conseguía tener relaciones que le dejaban más y más vacío. Se convencía que ella ya lo había olvidado y aunque hacía esfuerzos por olvidarla, siempre pensaba que no hay nada más lindo que recordar a quien te  ha olvidado.
Pasaron los años, hasta que el destino los volvió a jugar una pasada. Él viajó a aquella ciudad y como si alguna mano manejara unos hilos invisibles se cruzaron en una calle. A pesar del tiempo transcurrido, cuando sus miradas se enlazaron en el aire, fue como si una agujero en el tiempo les devorara y aquello que habían sentido les golpease de nuevo. Él siguió andando, pensando que ella no le recordaría, ella se mordió el labio, intentó cruzar la calle pero recordó la frase de aquella canción " aunque sepa que un dia me encontraré mirándote a los ojos... se que ahora vivimos vidas separadas". Ella siguió su camino.
Hubo un silencio

- ¿Y...?  - dijo ella.-  Nada - contestó él
- ¿Cómo que nada? ¿no se volvieron a ver, no se llamaron no se dijeron nada...?
- Tú que harías, me has llamado enfadada y ahora me dices...
- Ya, bueno, pero la vida es otra cosa, no es un cuento de los que tú cuentas
- ¿de verdad? No crees que puedes hacer de tu vida un cuento, y que no sea un cuento tu vida

Hubo otro silencio

- Quizás... - y las palabras de ella, como equilibristas, se mantuvieron en el aire.
- Quizás ya es algo, me ha gustado que me llamaras, por favor no te demores tanto
- Te llamaré
- Adiós
- Ciao

domingo, marzo 13, 2016

Alguien como vosotros

Me pongo el uniforme azul, y cuando paso delante del espejo del vestuario bajo la mirada.
No es que me avergüence de el, pero tras pasar muchos años de mi vida estudiando, dando todo de mi, terminar una carrera, nunca pensé que llegara a trabajar con este ridículo uniforme en un supermercado.

No quiero que penséis que me las doy de algo, tal como están las cosas y mi vid,a incluso debería dar las gracias, pero pìenso qué tan bajo hemos llegado, que se han de dar las gracias por un mísero sueldo en un mísero trabajo, no sólo a mi. que pasé mi vida entre libros sino a la mayor parte de las personas que ejercen trabajos tan mal pagados aunque la excusa sea que cualquiera puede hacerlo  y que hay cientos esperando  por un trabajo así.

Monto el mini stand entre esas dos barreras frigorificas, sino fuera por mi camiseta térmica estaría temblando de frío todo el día.
Aún es pronto, pero en nada vendrán, unos pasaran sin ni siquiera mirarme, otros se pararan a la espera de que me acerque por que ya no sólo buscan comprar los productos también buscan algo de charla,  luego están esas personas que te miran por encima del hombro, que despectivamente te llaman o ni siquiera te escuchan tan solo porque creen que son algo más que yo, y por último están los niños, esos que corretean, cogen los productos los tiran al suelo o los abren y los padres les rien la gracia, mientras yo no se si gritarles a ellos o darles un bofetón, ahora los niños, con eso de que no se les puede gritar y ni mucho menos un cachete se les educa con esa "psicologia" barata que crea monstruos que gritan a los padres, que se enfrentan a un adulto cuando les recriminan su actitud y lo peor es que si lelgan los padres encima se te encaran.

Sin embargo me gustan los viejitos que viene a verme, unos me piden si tengo algo de oferta o de muestra,  algunos sólo vienen a pasear por el centro comercial, su vida ha quedado relegada a eso, a un paseo solitario antes de estar encerrados en sus cuatro paredes, y se me acercan y me cuentan, que si sus hijos ya casi no pasan a verlos, que se sienten solos y salir a dar una vuelta les vale, otros solo lo piden por que seguramente es el unico postre que tendrán, su corta pensión no da para más, luego llegan las señoras con el carro como si circularan en un coche de lujo con sus abrigos de piel sintética, se paran y me sueltan los ultimos cotilleos que en tardes pegadas al televisor han visto en salvame o en cualquier programa  basura y de mierda que proliferan y triunfan, echar la bilis unos sobre otros, sacar todos lo trapos sucios, qué más da que sea en horario infantil, los que lo ven se tragan toda esa mierda como si fuera el mejor alimento cocinado.

Y yo les escucho, no me que da otra, en una especie de consejara-psicologa-sacerdote,  a la espera de que se llevan un pack o dos, a la espera de que vuelvanm y con sus compras yo puedarellenar luego un  largo formulario de los productos que más han gustado , los que más se han vendido, y así poder volver el siguiente fin de semana.

Llega un señor con  traje y corbata, engreido me mira y me escupe sus palabras " tienes alguna muestra hoy", es su ritual no suele comprar nada, pero me mira altanero a la espera de que se lo de, y cuando lo tiene en su mano se va, ni un gracias, ni un feliz día.
os preguntaréis que porqué se lo doy,  es sencillo, la segunda vez que me lo pidió y le dí, a la hora de comer le sorprendí en un banco, un papel de estraza, un bocadillo y mi muestra. Seguramente es alguien al que le han echado del trabajo y no tiene valor de enfrentarse en casa a la verdad, pasa por 100 grs de mortadela y una pequeña barra de pan y come en un banco alejado de todos y de todo, intentando pensar que su mundo no se ha venido abajo que él sigue igual, que todo sigue igual, hasta las 5 que puede volver a casa, un dia de trabajo más un dia con la mentira bajo el brazo.

Y asi son mis días aquí, de pie con la mejor de mis sonrisas, aunque por dentro yo tambien sienta que mi mundo lentamente se derrumba, auqnue cuando me quite el uniforme tenga que ponerme otro, ese que oculta lo que siento por dentro para que nadie se de cuenta, para que lo que mas quiero en el mundo solo vea mi sonrisa y no mis lágrimas, para de alguna manera no sentirme devorada por este mundo cruel, donde hay personas que una vez pensaste conocer y amar y hoy se te revuelven como serpientes.

Sólo os pido una cosa, cuando os acerquéis en un hiper mercado o en un super a alguien que promociona productos, pensar que vosotros podíais ser esa persona, es alguien que hace su trabajo, que quizás es todo lo que tenga, alguien como vosotros.

viernes, marzo 04, 2016

Muertos

Mi cama se ha convertido en un pequeño cementerio lleno de muertos.
Unos muertos enterrados, otros aún sin enterrar.

Hay noches que salen a bailar encima de sus lápidas. Lápidas en las cuales yo he escrito con jirones de mi corazon hermosos poemas de despedida.

Y bailan y bailan, haciendo círculos.
Bailan alzando las manos, moviendo los piés, llamándome para que baile con ellos.

Y algunas veces bailo y algunas veces me quedo sólo mirando y algunas veces intento volver a hacer el amor con ellos, besar sus helados labios de los cuales antes se deslizaban palabras de primavera, intento hundir mi cabeza en sus pechos, mi sexo en su sexo... pero son solo eso muertos, son solo eso fantasmas... mis fantasmas.

Fantasmas que con las primeras luces del alba vuelven a sus tumbas, esas tumbas que llenan mi cama... cama fría como la escarcha.

Hasta la próxima noche que volveran a bailar, volveran a llamarme...

martes, febrero 23, 2016

Cuentos por teléfono 10 - Cuando...

Sonó el teléfono, una, dos, tres veces.
Descolgó.
En algún lugar al otro lado del aparato una voz apagada, cubierta de lágrimas, susurró un "hola" tan bajito que las palabras se descolgaron de sus labios con una tirolina, saltarón al telefono y caminaron hasta donde él pudo escucharlas.

- Hola - respondió el contador de historias - hace tiempo que no sabía de ti, pensé que ya no necesitarías de nuestras charlas.
- Hola - repitió ella, esta vez con algo más de fuerza - lo siento, sólo que no tenía fuerzas, a veces uno suelta tanta mierda que parece un aspersor de un parque cuando toca la hora de riego, y yo no quería empaparte con la mia.
- No digas eso, me gusta que me llames, que me cuentes, que por un momento descargues tu mochila, si eso te hace sentir mejor, a mi me hace sentir mejor que  escuches mis cuentos, que yo te escuche a tí y cuando cuelgas note que tu voz ha cambiado.
- Gracias... de verdad, ¿podrás aguantar una más?
- Claro que sí.
- Hoy no sé si te pediré un cuento, hoy soy yo la que quiero leerte algo que he escrito en una de esas noches que no puedes conciliar el sueño, que las sombras de una vela se confunden con las sombras de los  recuerdos, recuerdos que saltan de su arcón, un arcón guardado en un recoveco del corazón al que uno no quiere ir a visitar, pero va.
- Dime... leemelo.
- Son unas pocas líneas... me inspiré en una canción
     
      "Cuando me hayas ahogado en las aguas de tu olvido.
        Cuando me hayas disuelto en la niebla de la mañana
        Cuando me hayas dejado ir entre la espuma de las olas
        Cuando sólo sea una página más que pasaste del libro de tu vida
        Cuando cierres la puerta de aquella casa de la playa y 

            el eco de nuestras risas solo sean eso un eco
        Cuando me conviertas en un recuerdo de tus recuerdos..."


Se hizo un silencio, un extraño silencio lleno de sonidos.

- Lo has dejado sin acabar - dijo el contador de historias.
- No sé acabarlo, me quedé ahí colgada, como esos cuadros que se cuelgan solo por el hecho de que hay que vestir una pared para que no quede desnuda.
- ¿Me dejas?
- ¿El que?
- Terminarla
- Si quieres...
- A ver ...

    "Cuando la vida te sonría y no te acuerdes del ayer
      yo aún estaré detrás de tí
     Cuando todo lo que veas es el azul intenso del cielo
     yo tendré en mi mano el bote de pintura
     Cuando tus risas apaguen el sonido de mi voz
     yo aún guardaré mis canciones para ti.
     Porque  cuando llegue la tormenta que un día llegará
     y no tengas sitio donde ir
     Piensa en mi y allí estaré
     acunándote una vez más"

- Me gusta ese final... pero...
- ¿Pero?
- El final ya se escribió, el final estaba escrito en el viento, gracias de todas maneras
- ¿Sabes?
- Dime...
- Los finales nunca se escriben, los finales los pone uno cuando cierra  puertas, cuando deja de sentir, cuando guarda los recuerdos en arcones olvidados, los finales los pone uno cuando cierra los ojos,  no pongas finales, simplemente pon punto y seguido, o puntos suspensivos, porque quien sabe...

   "Cuando abrás los ojos y abras la ventana, cuando quieras pintar de azul el cielo gris
     y de verde  esmeralda el mar de tu vida
     cuando quieras, puedes empezar a vivir."

    Llámame pronto, te echo de menos.

- Gracias una vez más mi contador de historias, lo haré, no lo dudes.

domingo, febrero 21, 2016

Llorar

Había alquilado aquel pequeño estudio,  como un caracol ermitaño buscaba su concha, su caparazón donde resguardarse, muchos hubieran dicho donde esconderse y quizás fuera así.

Quería escribir, rellenar todas aquellas hojas en blanco de su block con historias de sueños cumplidos, de amores imposibles que la final se abrazan y besan, de manos que acunan corazones, de manos que cosen con hilo las cicatrices de corazones rotos.

Quería escribir todo lo que él quiso vivir y sólo le dejo el corazón roto.

Aquel pequeño estudio tenía las paredes de papel, podía oír a las 7 en punto de la mañana ni un minuto antes ni un minuto después, el despertador del piso de al lado, oía correr el agua y a las 7:42, ni un minuto antes ni un minuto después alguien cerraba la puerta. Puerta que no volvia a hablar hasta las 18:15, día a día, cada día de la semana excepto los fines de semana.

Aquel lunes fue la primera vez que oyó como alguien lloraba detras de la pared, no era un llanto desgarrador,era casi silencioso, sin duda un llanto de mujer.
Paró lo que estaba haciendo, aquel sonido llenaba su habitación y como una mano helada apretaba su corazón.
Se sintió tentado de ir a ver que pasaba, pero tenía experiencia en que aquello sólo le acarrearía problemas y si acaso, quizás, otro jiron más en su corazón.

Al cabo de un rato el llanto cesó, oyó ruidos de platos y como encendian un televisor.

Tres días después y más o menos a la misma el llanto volvió y de igual manera al rato cesó, oyó un ruido de platos, un televisor encendido y nada más.
Empezó a pensar en los motivos de aquel llanto, quizás se sintiera sola como él, quizás solamente era la nostalgia o la ausencia de un ser querido, quizás... quizás no era de su incumbencia y lo mejor era dejarlo estar.

Pero el lunes volvió a pasar, y tres días después otra vez, como si fuera algo programado, a la misma hora el llanto y con el mismo final un ruido de platos y un televisor encendido.
Como buen escrito emborronó un montón de hojas sobre la historia de aquella chica que lloraba dos días a la semana y a la misma hora, ¿leería una carta de un amor que la había abandonado? ¿ quizás escucharía alguna canción triste con unos cascos  y su recuerdo le hacía llorar? Pero no encajaba que casi siempre fuera a la misma hora.

Aquel llanto se estaba conviertiendo en una banda sonora  y él necesitaba apagarlo, no soportaba la idea de oirlo una vez más.
Y ese lunes a la misma hora, quizas un minuto antes, quizás un minuto después, cuando ella empezó a sollozar, él llamó a la puerta.

Oyó una voz que le decía "un momento, voy" y cuando la puerta se abre aparece ante él una chica envuelta en un delantal de cocina, sus ojos rojos delatan que estaba llorando, él intenta blabucear unas palabras

- Hola, soy tu vecino, verás... quizás no debería meterme donde no me llaman... pero te oigo llorar  siempre los mismos... bueno... yo ... me preguntaba si te pasa algo, si necesitas cualquier cosa...
- Ohh vaya - le contesta la chica azarosa - no pensé que me oyeras, no quería molestarte...
- No, no... no es ninguna molestía, sólo me preocupaba oirte, esas lágrimas, algún amor perdido, algún pariente, o quizás la soledad... y me dije voy a llamarla que sepa que si necesitas algo...
- ¿Cómo? - y aquella chica esbozo una sonrisa, casi era una risa incontenible, que por educación ahoga entre sus labios - jajaja no, no.... perdona que me ria, de verdad, no me río de ti, pasa anda y verás...

Entró en la casa, era algo más grande que la suya, ella le indicó que la siguiera, entraron en la cocina, sobre una pequeña mesa había un bol con patatas cortadas, al lado un montón de cebolla picada.

- ¿Ves? ese es el motivo de mi llanto, adoro la tortilla de patatas, pero al cortar las cebollas no puedo evitarlo, y bueno soy algo metódica suelo hacerme una tortilla los lunes y una los jueves...
- Yo... esto... vaya estúpido que debo parecerte, pensando que llorabas por alguien y...
- No te preocupes, es un detalle encantador que te hayas preocupado por mi,  esas cosas ya no se llevan
- Bueno al menos déjame darte un consejo para que no llores más cortando la cebolla
- ¿Sabes alguno?
- Si claro, mi abuela encendía una vela cerca de donde cortaba la cebolla, según decía absorvía los gases de la cebolla y evitaba llorar.
- Ummm ¿lo probamos?, venga, si resulta te invito a cenar... tortilla de patatas

Y aquella noche lo vecinos oyeron el ruido de unos platos, un televisor encendido... y unas risas en compañia

Fué la primera de muchas tortillas de patatas...

jueves, febrero 18, 2016

Ventanas abiertas

Subió la persiana y abrió la ventana.
Afuera lucía un sol implacable, colgado de un cielo azul intenso.
En el horizonte el mar de un verde  que parecía esmeralda rompía contra la playa.

Se frotó los ojos, los cerró y los volvió a abrir.

Allí seguian, un sol que lucía implacable colgado de un cielo azul intenso, un mar de un verde que parecía esmeralda rompía contra la playa.

No volvió a cerrar la ventana, no bajó nunca más la persiana.

sábado, febrero 13, 2016

Una canción

Llovía sobre Madrid, aquel estaba siendo un invierno raro, cálido, seco como si el otoño no hubiera querido dejarnos y el invierno escondido en algún rincón del planeta no se atreviera a hacerle frente.

Hay ciudades que le temen a la lluvia y Madrid es una de ellas, el tráfico se colapsa, la gente no sabe andar con paraguas que te van clavando en cuanto te descuidas, e incluso si  no vas atento algún coche pasa raudo salpicandote.

Sin embargo, a mi me encanta pasear bajo la lluvia, sí, lo sé, es un incordio , pero recuerdo cuando de pequeño calzaba unas botas de agua e iba saltando de charco en charco, ¿recuerdo o simplemente es un sueño de lo que me hubiera gustado?. El caso es que salgo a la calle con mis cascos, quiero pasear, ¡no!, necesito pasear, que la lluvia empape mis pensamientos, quizás con un poco de suerte los arrastre bien lejos.

Llego al parque del retiro, casi vacío, en el estanque solo los patos se atreven a posarse encima de sus aguas, y los pocos que caminan por el parque lo hacen rápido y con la cabeza baja, sin embargo a mi me encanta mirar el cielo cubierto, las ramas vestidas de gotas de agua que se zarandean, y llega a mi la visión de como me gustaba jugar a pasar debajo de un árbol y cuando aquella persona pasaba lo zarandeaba para que le lloviera encima, un instante de reproche un instante de  sonrisa.

En un rincón encuentro una figura conocida bajo una capa de lluvía, es mi viejito, hoy si que no me lo esperaba.
Me siento a su lado.

- Hola - le digo - no esperaba encontrarte por aquí con la que cae...
- Yo sin embargo sabía que vendrías
- No me cabe duda
- Siempre que te encuentro te veo con los cascos puestos...
- Bueno me gusta caminar con música es cierto que a veces dentro del parque me los quito, me gusta escuchar el silencio, el sonido del viento entre las ramas, pero casi siempre tengo una banda sonora que me acompaña
- Si, yo recuerdo aquellas viejas canciones, de aquellos bailes,  donde uno nunca se decidia a sacar a la chica a bailar, hoy tristemente eso se ha perdido
- Es una pena - le contesto - yo recuerdo los lentos, alguien apagaba la luz o en la discoteca disminuian la luz, sentias sus brazos rodearte el cuello mientras tu agarrabas su cintura, y aquella sensacion de que todo alrededor hacía un "fade in black", aquellos veranos...
- Noto que te pones algo nostálgico
- Echo de menos aquellos tiempo, aquellas sensaciones, ese vacío en el estómago.
- Ummm, y ahora ¿cual seria tu banda sonora?
- No lo sé, supopngo que según el momento, pero si me tuviera que decidir por una canción que definiera lo que ha sido parte de mi vida quizás sería "Me dedique a perderte" 
  ( NOTA. puedes escucharla aquí https://www.youtube.com/watch?v=05dcxPp62BQ)
- ¿Y eso?
- Tengo la sensación de que cuando me llegan las mejores cosas de mi vida simplemente me dedico a perderlas, alguien una vez me dijo "nunca ves lo que tienes delante" y quizás sólo llego a verlo, a apreciarlo, cuando lo  he perdido
- Eso nos pasa a todos - me dice en tono amable, pero en su voz hay un desliz de compasión.
- No te preocupes, sé que es así, lo sé. ¿Y cual sería la tuya?
- ¡Qué dificil es elegir una canción que pueda definir un instante!, una época o una vida, pero quizás me quedaría con "My way"  Mi  vida ha sido de alguna manera a mi manera
( NOTA. puedes escuchar aquí https://www.youtube.com/watch?v=e7DWe6S2u6Y)
- Pues fíjate que yo te hubiera puesto "What a wonderful world", siempre te veo disfrutando de la vida
(NOTA. Escúchala aquí  https://www.youtube.com/watch?v=FaqSchFmVRM)
- No siempre ha sido así... no siempre

Y se puso a llover  con fuerza, como si el cielo quisiera que dejaramos aquella conversación.
Me levanté y antes de verle desaparecer de nuevo, le abracé.
Busqué en mi ipod la canción de sinatra y volví a casa despacio sin importar que llegara calado.


NOTA: Si hay una canción que me ha acompañado y que me acompañará siempre incluso cuando me vaya es esta "Drive all night" de Bruce
https://www.youtube.com/watch?v=p7Ehjlxs5Sk

viernes, febrero 12, 2016

Un libro "SEDA"

Volví a aquella ciudad, a mi ciudad, la de las calles vestidas de amarillo cuando caía la noche, la de las calles desnudas en sus infernales veranos. La de su parque que te pierde y te pierdes.

Me fui un día con el corazón hecho jirones, metí en la  mochila, una aguja y un rollo de hilo para coserlo, una frasca de lágrimas, y otra vacía de sueños. Un block garabateado con perdones no dichos, y un lazo que envolvía aquellas cartas escritas y nunca mandadas..

Y volví a mi ciudad con el corazón  remendado a trozos, con la frasca de lagrimas aún llena, la de sueños cubierta de arena de playa, otra que compré con nubes de verano, el block vacío de hojas, con estas, hice barquitos de papel que lancé al mar que tanto quiero, y las cartas, ¡ay las cartas! vuelven conmigo aún envueltas en su lazo rojo.

Recorría las calles que en un tiempo fueron parte de mi hogar, y sin embargo ahora me hacen sentir un extraño, aquellas tiendas pequeñas han dado paso a ultramarinos de chinos, a pequeños espacios de masaje y uñas. 
 Sin saber donde me llevaban mis pasos, como un perro que quiere encontrar a su dueño, terminé en tu calle. 
Esta, con el paso del tiempo, también había cambiado y sin embargo el olor, el asfalto abrían aquella caja de recuerdos que había guardado en un rincón de mi corazón.
Encontré una tienda de libros de segunda mano, en la que puedes dejar tus libros y llevarte, por unas monedas  los que quieras y entré. Siempre me han encantado los libros, sus historias que pueden llegar a  atraparte, deseando acabarlo, deseando que nunca se termine. Paseé por sus estanterias, libros revueltos, libros antiguos, libros que nisiquera han llegado a leerse acaban allí.

Me paré delante de una caja en el suelo, y mi mano, como si alguna fuerza la guiara ,cogió uno pequeño "1900", recordé al autor y enseguida me puse a buscar aquella pequeña novela que me habia enamorado  "SEDA". No tardé en encontrarla,  la tomé en mis manos y algo dentro de mi se sacudió, le había regalado aquel libro el segundo día, después de conocerla, aquella sonrisa y aquel brillo de sus ojos,  busqué las palabras en mi mente, la dedicatoria  "por ti y para ti, eres Seda".
Abrí el libro y mis dedos temblorosos pasaron las primeras páginas, escrito con tinta azul figuraba mi dedicatoria, aquella dedicatoria a la dueña de las cicatrices de mi corazón ... "Por ti, para ti, eres Seda"

Me acerqué a la chica que llevaba la tienda, y le pregunté si recordaba cuando y quien habia dejado aquel libro, sus palabras -"... no lo sé, viene tanta gente..." -se deslizaron de sus labios estrellándose contra el suelo.
Le pregunté si le importaría dejar el libro en su mesa, yo me lo quedaba, pero quería dejarlo allí, aún pensaba que ella volvería alguna vez a la libreria.
Cogí un bolígrafo y debajo de la dedicatoria escribí, "Morir de nostalgia por algo que no viviras nunca".
Dejé un buen donativo y el libro sobre su mesa abierto por la página de la dedicatoria.

Volví a los tres días, Nada.
Una semana después. Nada.

Pensé que aún era un idealista que creía en que las historias tienden a acabar bien, cuando la realidad es tan diferente.
Me olvidé de su calle, me olvidé del libro y volví a cerrar el arcón de los recuerdos.

A los dos meses tuve que pasar por su calle, y cómo no entré en la librería, el ser humano tiende a esperar lo inesperado, allí estaba el libro, pero esta vez cerrado.

¿Me recuerdas? - le dije a la chica.

Si claro, creo que alguien ha escrito en tu libro. Sin esperar que terminara de pronunciarlo cogí el pequeño libro, lo abrí y ...

"Nunca es una palabra que no deberia existir en tu diccionario"

Estaba escrito debajo de mi dedicatoria, era su letra, aquella inconfundible letra.
Debajo escribí:

" Nunca es un tiempo infinito que desaparece, siempre es un regalo que perdura en el tiempo".

Volví cada dia, a la misma hora con la esperzan de que hubiera contestado.

Un día. Nada
Dos días. Nada
Tres días.  ¡¡El libro no estaba sobre la mesa!!

Mis ojos gritaron a la chica si sabía donde estaba aquel libro, mi boca solo suspiró "¡¡no está el libro!!"

De pronto alguien me agarra del brazo, y me muestra el libro, me vuelvo y oigo una voz que me susurra

"Nunca digas nunca jamás, esta vez soy yo quien te regalará el libro"

lunes, enero 25, 2016

Zumo de naranja, zumo de limón

Estoy sentando en mi pequeña habitación que ahora se ha convertido en mi hogar, que ahora se ha convertido en mi mundo.
Desde la ventana puedo ver el mar, hoy está tranquilo, como decía hace años "como un plato", las aguas son tan azules que a veces se convierten en un verde turquesa.
Sobe mi mesa tengo un sobre y un folio en blanco, mis manos huesudas se aferran a una pluma que mojo en un un líquido amarillo, escribo pero la tinta es invisible, sólo posible de ver si acercas el papel a la luz de una vela.

"Han pasado años, muchos años desde que viera este mar una y otra vez, desde pequeño hasta más de casi la mitad de vida, un mar que fue mi hermano.
Ahora parece que veo a aquel niño pegado a la orilla de pie a la espera de que un pececillo fuera arrastrado por una ola para que con la mano en una velocidad endiablada lo empujara a la arena.
Luego llegaron los guiños, las primeras costuras en el corazón.
Añoré un tiempo ese mar, hasta que volví a él, puntualmente, en paseos por la arena, en una casa que no era mi casa.
Siempre pensé que encontraba a las personas, o ellas me encontraban a mi, en un momento difícil de su vida, hasta que ese momento acababa y entonces la persona simplemente desaparecía de mi vida, como si yo hubiera acabado una misión, como si yo solo hubiera sido un vehículo donde subir hasta la siguiente parada, bajarse y no volver.
Porque la vida la exprimes y a veces te da zumo de naranja, pero otras, muchas, zumo de limón.

El mismo zumo de limón con el que escribo esta carta porque sé que tú sabes como podrás leerla, por que sé que tu sabes, lo que nos gustaban los misterios.

Recuerdo, en especial un tiempo oscuro, donde en este país la locura tomó asiento, donde una gente con mentiras y promesas  de las que te llenan los oidos aún sabiendo que es mentira tomaron el poder,  donde gente que yo queria lo creyó para más tarde darse cuenta que ya era tarde, tarde para creer, tarde para tener esperanza, y todo aquello por lo que lucharon les fue sustraido todo en nombre de una palabra "podemos".
Recuerdo lo tozudo, lo cabezota y lo bruto que aquello me ponía, pero fue un tiempo en el que para mi, perder los papeles era demasiado sencillo, donde descubrí que conmigo habitaba un lado oscuro que nunca quise reconocer pero que aparecía.
Recuerdo que nunca llegué a aceptar que una persona estaba enferma y que posiblemente la mayoría de sus actos se debían a ello, y yo que aún pensaba en lo que había sido y en lo que se había convertido, dejaba salir a ese lado oscuro... oscuro como la noche.
Porque la vida la exprimes y a veces te da zumo de naranja, pero otras, muchas zumo de limón.

Ahora me cuesta recordar aquellos tiempos, y si estoy en esta habitación pequeña de alquiler, es por que no quiero ser esa persona, ni una carga.  Y aunque me cuesta ya recordar, sigo viendo aquella sonrisa, con aquel acento, pese a que tambien tuvo su tiempo de oscuridad, nunca dejó de sonreir, tuvo en su vida mucho, mucho zumo de limón, más del que se merecía, pero dentro de esa oscuridad un día llego la luz, al principio pequeña luego en todo su esplendor, y hoy puedo decir que yo estaba allí, y yo lo ví. Luego el tiempo, ese que no deberia exisitir, trajo sus profecias.

No guardo rencor a esta vida más de lo que ella puede guardarme, intenté exprimarla lo que pude, a veces me regalo su zumo de naranja, otras, las más sólo conseguí su zumo de limón.

Te escribo esto porque no voy a esperar que la parca venga a buscarme,  una vez alguien sabio dijo que es mejor morir de pie que vivir arrodillado, yo  he  vivido todo lo que tenía que vivir, y aunque se queda en el tintero más letras, más palabras y más hechos de los que yo quisiera, ya no es tiempo de escribirlos, de leerlos, de llevarlos a cabo.
¡Cuantas veces me he visto reflejado en ti!
 Espero que encuentres las mismas personas con las que yo me crucé en mi vida,  a unas, quizás nunca supe valorarlas, a otras, quizás, les hice daño sin haberlo querido como hubo otras que me lo hicieron a mi, pero la vida es asi, ya sabes la exprimes y te da... sí,  a veces zumo de naranja, otras zumo de limón, ójala para ti sea más naranja que limón.

Ahora he de irme, voy a dejar mi ropa, colocada  y ordenada como hacía siempre frente a ese mar, de aguas azules tan azules que se dirian que son verde esmeralda, y me iré con ellas de la misma manera que cuando tenía seis meses me bañaron en ellas por primera vez.

Espero que puedas leer esta carta, y no te olvides de exprimir cada segundo de la vida."

Meto la carta en el sobre, y cierro la puerta.

La arena esta caliente para ser el tiempo que es, me desnudo, mi cuerpo dista mucho de aquel que fue una vez, y camino hacia el mar, siento como me abre sus brazos, y me abraza, por fin me entrego a el  aunque sea la última vez, y cuando pruebo su sabor me sabe a.... zumo de naranja.

jueves, enero 14, 2016

Estrellas

Bajamos a la playa, el sol intentaba sumergirse entre las aguas dejando tras de si una amalgama de colores naranjas.

Nos sentamos en la arena aún caliente, miré a mi pequeño, parecía divertirle los resplandores de los últimos rayos de sol que saltaban de ola en ola.
De pronto percibió una luz brillante en el cielo, mira papá una estrella, yo sabía que no era una estrella sino un planeta, Venus, "sí le dije, enseguida irán apareciendo más"

Y así fue, en cuanto el sol se ocultó tras el horizonte, el cielo se oscureció cuajandose de estrellas.

- ¡Qué bonito, papi!
- ¿Es hermoso, verdad?  esto en nuestra ciudad no se puede ver...

Nos quedamos callados, yo le veía como contaba las estrellas y sentí envidia, envidia de su candidez, de todo lo que le quedaba por descubrir, de su alma tranquila y limpia.

Pasó una estrella fugaz, dejando tras de sí una estela de luz.

- Ale ¿que es eso?
- Es una estrella fugaz, una estrella que ha decidido iniciar su viaje y se va, a veces deja una estela para que la recordemos otras veces simplemente se va y no la volvemos a ver.
- A mi me gustan las estrellas fugaces, parecen un avión que va muy rápido por el cielo.
- Si... - le dije, mientras observaba como la estrella fugaz desaparecía, pensé que en el mundo hay dos clases de personas, las que te dicen que son tus amigos  pero que luego desaparecen como una estrella fugaz sin dejar siquiera una estela, y las que no dicen nada pero cuando las necesitas están ahí,  como las estrellas en el cielo de una noche de verano.

Abracé  a mi peque, y nos quedamos mirando la belleza de un cielo cuajado de estrellas.

La Cita (Final)

"Si has llegado hasta aquí ya no puedes echarte atrás, en la caja hay un camison de seda, póntelo, sin ropa interior, luego apaga la luz, la habitación ha de permanecer totalmente a oscuras, si percibo algo de luz, no entraré. tienes diez minutos..."

Tuve miedo, era entregarme de una manera que nunca antes había hecho, y sin embargo algo había en mi que me empijaba a hacerlo.
Me desnudé y me puse el camisón de seda, que no como pasa en las películas, me quedaba algo grande.
Apagué la luz, temblaba.
Pasaron unos minutos que se me hicieron eternos, de pronto oí un leve crujido de una puerta que se abre, no entra ninguna luz, por lo que adivino que él ya estaba dentro de la habitación, en el lavabo.
Siento que está muy cerca, y mi cuerpo vuelve a temblar.

Una mano se posa en mi hombro, y le oigo susurrar "soy yo, no temas, es sólo un juego que te gustará"

Desliza su mano por el tirante y lo baja por mi hombro, con suavidad me pone de pie, y me besa, primero suavemente luego abre su boca y su lengia se introduce en la mia, me besa apasionadamente, pega su cuerpo
al mio. ¡¡Está desnudo!! y eso me excita aún mas.
Su piel es suave, acaricio su espalda y su pecho mis dedos juegan con el vello, mientras separo un poco las piernas y noto como su sexo está reaccionado a nuestro beso.

Acaricio su cara, intendo descifrar como es su rostro, pero no llego a imaginarlo, él me acaricia sus manos recorren mi  cuerpo sin quitarme aún el camisón, su boca baja por mi cuello se detiene y lo mordisquea suavemente, me produce escalofrio y siento un ardor en mi interior como hacía tiempo no recordaba.

Baja su boca y por encima del camison me besa los pechos, atrapa con sus labios mis pezones y los lame. Sus manos se han introducido por debajo de la prenda, y se agarran literalmente a mi culo, empujandome hacia él.

Me está excitando, y gimo levemente, no dice nada, me empuja suavemente a la cama y caigo boca arriba, siento su peso sobre mi, se mueve para colocarse encima y siento su miembro duro sobre mi estómago.
Vuelve a besarme con ganas, con prisas, devorandome la boca, esta vez se entretiene en morderme los labios, la lengua, en besarme despacio para luego acelerar, y yo empiezo a desear que me penetre, abro mis piernas y agarro su cintura, muevo mi pelvis y con el roce me excito aún más.

"Aún no" le oigo decir, me levanta el camisón y por fin me lo quita, su boca desciende por mi estómago hasta llegar a mi sexo, noto el calor de su aliento, y siento como lo besa muy despacio, hasta que su lengua, húmeda, me roza pego un pequeño brinco con ese contacto y se me escapa un gemido, él lejos de parar acelera sus besos, su lengua juega con mis labios, roza succiona y da pequeños golpecitos en mi clítoris, me está volviendo loca, y siento que mis piernas empiezan a temblar, un cosquilleo interior avanza, como el agua ante una presa que han abierto se precipita en mi interior y me corro sujentando su cabeza contra mi sexo.
Tanto tiempo reprimido.

Él ha suavizado sus besos pero sigue acariciandomelo con la boca, mientras sus manos acarician mis pechos, baja una y sus dedos mojados juegan con la entrada de mi sexo, me vuelvo a excitar, y él lo sabe, los introduce despacio, sabe lo que hace,  y a pesar de que acabo de llegar al orgasmo, me vuelve a poner.
Pero quiero devolverle el palcer que me ha dado, y busco ansiosa con mis manos su pene, esta erguido duro, y el pega un respingo cuando lo atrapo y lo agarro "como me gusta" le digo, y siento que el sonrie.
Le empujo de tal manera que queda  debajo de mi, deslizo mi lengua por sus pezones mientras mi mano sube y baja en su miembro, él se deja hacer, yo sigo hasta que logro tenerlo a la altura de mi boca, juego con el y siento como disfruta. Siempre me ha gustado el poder que da tenrlo en mi mano, en mi boca, me encanta sentirlo duro, y sé que lo hago muy bien.

Cuando creo que no aguanta más me subo y le monto, ufff que sensación sentir como va entrando como me roza mi interior, como le tengo atrapado, él me agarra de las caderas y yo empiezo a moverme, "¡¡cómo lo echaba de menos!!", pienso.
Cambiamos de posición varias veces, una vez me ponia a cuatro patas, y me lo hacia desde atras acariciandome los pezones, otras de lado, me encantó cuando se puso encima y sentia somo se erguia y me besaba mientras me penetraba.

Perdí la noción del tiempo, no se cuanto estuvimos haciendo el amor, auqnue a veces tuve la sensación que era más follar, y otras cuando el me acariciaba el pelo y la cara, sentia que me estaba haciendo el amor, aún sin conocernos. Llegue a tener tres orgasmos más, y por fin el llego al suyo encima de mi cuerpo mojándome mis pechos el cuerpo, mi boca.

No hablamos mucho, tendidos en la cama, seguimos acariciándonos hasta volver a excitarnos y empezar de nuevo. Nos duchamos jutos a oscuras fue otra nueva sensación, me encantó arrodillarme y volver a comerle despacio, y como me lo hizo contra la pared de la ducha.

el tiempo pasó demasiado rápido, él se vistió despacio, me dijo que la habitación estaba pagada con el desayuno que lo traerían a la habitación, que me quedara, se acercó y volvió a besarme, yo intente agarrarle para que se quedara, pero no fue posible.

Abrió la puerta despacio para que la luz no hiciera que pudiera reconocerle, y antes de irse me dijo " Me conoces, me has visto antes, yo tambien te conozco a ti de hace tiempo, estamos mas cerca de lo que creer..."

Me quedé helada, salté de la cama para buscarle, pero él ya no estaba en el pasillo.

Ha pasado una semana, hemos seguido charlando por el chat, y quizás haya otra cita, pero ahora cuando camino por la calles de mi barrio miro a los chicos esperando averiguar si alguno de ellos es ÉL.

lunes, enero 11, 2016

La cita (1ª parte)

Tenía el corazón roto, a veces te das tanto que no sabes cuanto queda de ti, y  cuando quieres darte cuenta de lo inútil  que es seguir, estás simplemente vacía.
Pasé un tiempo entre soledades y la oscuridad de mis cuatro paredes. como si aquel tiempo de luto pudiera coserme por dentro,  hasta que un día decidí que era el momento de ir despertando, de que la vida se me iba en un soplo y que no merecía la pena dejarme por que alguien me hubiera dejado con todo el desprecio del mundo.

Me conecté a un chat, y tras varios asaltos del tipo "que ropa interior llevas", "no sabes lo que te haria, ningún tio te ha hecho lo que voy a hacerte", sin ni siquiera saber mi nombre, cuando iba a cerrar la sesión se ma abrió una ventanita con un simple "Hola, ¿cómo estas?"

Pasé mas de dos horas hablando con él, al principio costaba sacarle las palabras, e incluso me pareció algo borde su actitud, sin embargo no pronmunció la palabra sexo en las dos horas y eso me animó a seguir charlando con él.
Se sucedieron los días, y las conversaciones se hicieron algo mas intimas, mas personales, e incluso hubo un leve juego de coqueteo.
Sentía que la mujer que llevaba dentro volvía  salir reclamando el espacio que le había negado, y volvía con mas ganas que antes, con toda la sensualidad que había reprimido en ese tiempo de duelo. Asi que una tarde de domingo,  introduje en nuestra conversación pinceladas eróticas, él antes de mostrarse tímido me siguió el juego y aquella tarde cuando cerré el portátil, me fui a la ducha y tuve uno de los mejores orgasmos de los últimos meses.

Tenía claro que no queria una relación, aún no estaba preparada para que alguien jugara con mis sentimientos, pero mi cuerpo deseaba unas manos, unos labios sentir el calor de una piel en mi piel, así que llevaba las conversaciones a jugar cada vez un poco mas, hasta que...

Hasta que se lanzó y me propuso un juego. Nos nos habíamos mandado ninguna foto, algún mensaje de voz, alguna descripción y poco más, entonces él me dijo:

- ¿Te gusta jugar?, juguemos
- ¿Qué propones? - conteste con algo de incertidumbre.
-  Qudemos en un bar, en mesas separadas, sin conocernos asi miraras y yo mirare quien puedes ser, despues de un cuarto de hora ve al camarero, el tendrá un sobre con la llave de una habitación de un hotel cercano, irás a la habitación y alli tendras otra carta, ¿te atreves?

Sentí miedo, sin conocerle... pero a la vez me desperto un morbo y un deseo irrefrenable "si" le contesté.

Llegué al bar, estaba llenos de gente, intenté descubrir quien podría ser, la mayoria de los chicos no me atrían fisicamente, alguno que sí estaba ocupado, y por el momento  pensé que me había tomado el pelo, que simplemente se había burlado de mi, sin embargo le pregunté al camarero si tenía un sobre. El camarero miró tras de la barra y con una sonrisa me entregó un sobre cerrado de color crema.

Salí a la calle, lo abrí apresuradamente, dentro había una tarjeta, la llave de una habitación y la dirección del hotel.
Dude unos instantes si ir, pero me pudo más esa sensación de volver a sentirme mujer, deseada, mi cuerpo volvía a arder, sentía un cosquilleo en mi sexo que me resulto muy agradable.

Entré en el hotel, miré el numero de la habitación por enésima vez, y cuando llegué a la puerta mis manos temblaban. era una habitación amplia, con una cama de matrimonio, sobre ella había una nota y una caja.
Cogí la nota y leí.

"Si has llegado hasta aquí ya no puedes echarte atrás, en la caja hay un camison de seda, póntelo, sin ropa interior, luego apaga la luz, la habitación ha de permanecer totalmente a oscuras, si percibo algo de luz, no entraré. tienes diez minutos..."

Continuará

lunes, enero 04, 2016

Cuentos por teléfono 9 - La cena

Cae la tarde bajo un cielo gris plomizo.
Afuera hace frío, el frío del invierno, ese que invita a que alguien te abrigue el corazón.
Ese que invita a abrir la caja de las viejas fotos, a desenlazar las cartas olvidadas, a releer los chats y los e-mails que aún se guardan.

Suena el teléfono.

- Hola, feliz año - su voz se desliza apagada como si sus palabras estuvieran cansadas.
- Hola ¡¡ feliz año !!, ¿cómo te fue la última noche?
- Casi prefiero no hablar de ello, sólo decirte que me fui a dormir antes de las campanadas
- Vaya lo siento
- Hoy necesito un cuento tuyo, uno como el que leí una vez de un chico que acompañaba a su chica a una boda y le quería gastar una broma, creo... que se hizo pasar por chico de compañía por que las amigas de su chica siempre le decían que porqué iba sola... me gustó mucho, me reí y me hizo sentir que me hubiera gustado tener un chico así a mi lado. ¿Podrías  contarme un cuento así? Aunque sea sólo para creer que  tendré a alguien parecido a mi lado... alguna vez
- Me lo pones difícil, lo que leíste, lo escribí hace mucho, mucho tiempo y... bueno déjame que piense, quizás tenga una historia para ti.
- Sabía que la tendrías...
- Ahí vamos

"Estaba en el coche, como siempre ella no era puntual, nunca acaba de acostumbrarse, no es que sea un fanático del orden, pero le gusta llegar a los sitios a su hora y más si habían quedado con sus padres, la primera vez que les presentaba a su chica. Ya hacía dos años que estaba con ella, y a pesar de la insistencia de sus padres en que la presentara, él no quería, no sé el motivo, pero algo en su interior le decía que no era una buena idea...

Ufsss, ya voy tarde - se dice ella - pero no doy con la ropa, seguro que él me pone alguna pega. 


Mientras se quita el tanga  y saca un culotte del cajón que deja sobre la cama.
El pantalón fuera, mejor esta falda que no es lo suficientemente larga para que me haga una mojigata, ni lo suficientemente corta para escandalizarles.


Le suena el móvil, es él, está nervioso, ella corre al baño, se da el último retoque, se coloca la falda y sale a toda prisa.

- Vamos muy ajustados de tiempo - le dice él  antes de que ella apague su voz con un beso.
- Estas preciosa
- Si, si  y nerviosa, espero que tus padres tengan más paciencia que tú y no sean tan quisquillosos, además no me has dicho donde vamos...
- Bueno, lo sabrás en su  momento...
- Siempre con tus juegos que me ponen de los nervios
- Lo sé, pero es que mis padres tiene una costumbre siempre por estas fechas, se conocieron en uno y desde hace años siempre van a celebrarlo " de manera especial"
- No me ha gustado  el tono  de esa manera espacial
- Ja ja ja ya lo verás, seguro que te diviertes.

Conduce deprisa, aún así llegan algo tarde,  sus padres y sus hermanas con sus novios están en la puerta.
Ella le mira con un gesto que lo dice todo "¿vamos a cenar aquí?".

Están frente a un restaurante típico americano, él se acerca y le susurra al oido, "mis padres se conocieron en un viaje de la universidad en Estados Unidos en un bar  country". Sonrie, se encoge de hombros, y agarrándola de la mano se acerca donde están todos.

La cena ha sido relajada, no le han preguntado mucho y sus hermanas se han mostrado muy amables, tirando algún capote cuando la madre de él ha estado algo curiosa. Aún así siente un cosquilleo en el estómago, él tiene ese brillo especial en los ojos de que hay algo que no ha contado.

- Bueno vamos al  bar anexo, nos esperan unas cervezas y el duelo - dice el padre.
- ¿El duelo? - pregunta ella.
- Si, si, es ya una tradición familiar, hay un toro mecánico y nos jugamos quien paga las copas, chicas contra chicos, contamos los tiempos y los que mas aguanten ganan.

Ella se acerca a su chico, y casi rogandole le dice:

- ¿de verdad que me vas a hacer subir ahí? sabes lo vergonzosa que soy
- Lo siento bebe, pero es la tradición.
- Ufsss no sé si podré, voy al lavabo, ahora vuelvo.

Cuando regresa, su frente esta perlada  de gotas de sudor.

- ¿Te encuentras bien? - le dice él - estas temblando.
- No te vas a creer lo que me ha pasado, con las prisas no me he puesto ropa interior
- Ummmm que excitante, me lo podrías haber dicho antes, que morbo...
- No seas tonto, y piensa... si subo al potro y me caigo con esta falda puedo enseñar...
- ¡¡Dios!! es verdad
- Tienes que hacer algo, ¿no sabes de algun chino por aqui?
- ¿Ahora, y en Navidades?
- Mira peque, o haces algo o nos vamos,
- Esta bien, está bien.

Él se excusa y sale del restaurante, por suerte hay un chino no muy lejos de alli.
Cuando vuelve, todos le están esperand,o es su turno de montar al toro mécanico y luego empiezan las chicas.

- ¿Has encontrado algo?
- No se si esto te va a gustar, pero es lo único que había. - y le enseña unos calzoncillos rojos con una trompa de elefante
- Pero eres tonto, ¿cómo me voy a poner eso?, no, no salto...

El padre oye la última frase, y se acerca.

- Lo siento pero hemos de montar todos al toro, es una tradición de la familia, y nos gustaría que formases parte de ella.

Ella baja la mirada, no es capaz de negarse y cuando el padre se retira coge el paquete

- Esta me la pagas, como me caiga, me muero

Cuando vuelve ya han montado los chicos,  da un buen trago al bourbon y allá va

- ¡¡ Vamos bebé!! Tú puedes, si aguantas 25 segundos habréis ganado.

Sus hermanas gritan y la animan, ella se agarra al asidero y se monta procurando no levantar mucho su falda, la trompa del elefante le roza y le produce un cierto gustillo.

El toro mecánico empieza a moverse, primero muy lentamente.

- Así no vale - dice el novio de una de sus hermanas - has de levantar un brazo y sostenerte con el otro.

Ella le mira y lo hubiera fulminado si no es por que el toro da una fuerte sacudida y ella está a punto de caerse.

- Vamos llevas 15 segundos - le animan las chicas
- Ya van 20 - le dice la madre, con algo de celos en su tono.
- Yupiiiii lo has logrado, ¡¡ hemos gando!! - le vuelven a gritar las hermanas

Ella se desconcentra, el toro cabecea y ella cae sobre la colchoneta con la falta por la cintura.

Hay un silencio que dura unos segundos, él corre a ayudarla, mientras ella acalorada por el esfuerzo y roja de la vergüenza agacha la cabeza.
Nadie dice nada en la mesa, las hermanas la abrazan festejando la victoria.
El padre se acerca y le dice:

- Entiendo que hayas tardado tanto tiempo en presentarnosla, pero deberías saber que lo que más nos importa es tu felicidad, ¡qué mas da! cada uno es como quiere ser - le dice mirandola a ella.
- ¿Cómo qué como quiere ser?, perdone pero no le entiendo - le contesta
- Bueno... estamos en el siglo veintiuno, si mi hijo decide tener una relación con un transexual, ¿quien soy yo para juzgaros?

Ella cierra la boca, la vuelve a abrir pero no le salen las palabras.
La familia esta pendiente, su chico balbucea

- Ella... jajaja ella... es ella... ¡¡es mujer!!
- Ya, ya, bueno si él, digo ella, se siente mujer me parece bien, pero lo de su ropa interior, ¡¡vaya trompa!!. En fin, hijo mio... si es eso lo que te gusta.
- Yo... es que me olvide... por favor, dí algo me muero de vergüenza.

De pronto todos rompen a reir, la madre la abraza, y cuando la suelta él se acerca y la besa

- Perdona bebé, cuando fuiste al lavabo les conté lo que te había pasado y ... bueno lo siento...
- ¿Cómo?  pero que ... - les dice.
- Vamos, lo sentimos, es que esta familia tiene un humor peculiar - dice el padre - por cierto eres increible como has aguantado sobre el toro...
- ¡¡ Cómo no iba a hacerlo !! Si llevaba la trompa de este maldito calzoncillo entre las piernas - contesta ella riendo.

- ¡¡ por nosotras!! - gritan a coro las hermanas.

Todos levantan sus vasos, él la mira como sólo ella sabe,  y en su mirada encuentra su perdón.
Le deposita un suave beso en los labios, mientras todo les vitorean.

La cena termina.


Ella está en la cama, él refunfuña...

- Pero bebe ¿de verdad que tengo que hacerlo?
- Más te vale si esta noche quieres dormir conmigo - le contesta mientras le suelta el calzoncillo con forma de elefante - vamos póntelo

Él se lo pone obediente.

- ¿No te vale con esto? - le dice
- ¡NO! - ella abre el balcón - vamos baja al bar y traete unas cervezas, pero ya sabes sólo con el calzoncillo, desde aquí te veo.
- Bebe... por favor...

La noche acaba entre las sábanas.
En el suelo hay cuatro latas de cerveza."
- ¡¡Guauu!! me ha encantado,
- Me alegro, a veces hay que saber lanzarse, saber reirse de uno mismo, sobre todo si lo haces por amor
- Si lo haces por amor...
- Si
- Gracias, creo que me voy a ir a dormir con las imágenes de tu cuento
- Sueña, sueña bonito, los sueños pueden convertirse en realidad.
- Ciao mi contador de historias
- Ciao, hasta la próxima.

jueves, diciembre 31, 2015

Habitación 2016

Hace tiempo pensé que quizás la vida sea como un edificio lleno de habitaciones, esas habitaciones son los años de nuestra vida.

En ellas invitamos a entrar a gente, unas se quedan por un tiempo, otras sólo pasan unas tardes, un tiempo corto, otras sólo llaman a la puerta para irse después.
Cuando llegamos a nuestra nueva habitacion, una estancia muy amplia en la que tambien podemos tener otras habitaciones, está sin amueblar, y en el transcurso del año, somos nosotros quienes vamos amueblando esa habitación que será nuestro hogar, depende de nosotros como queramos que sea.

Yo ya estoy haciendo la maleta para mudarme,  creo que va mucho mas ligera que cuando llegué a mi habitación 2015,  siento que no logré amueblarla como en un principio hubiera deseado, que se quedan en las paredes colgados algunos recuerdos, que como fantasmas atravesaran la pared a mi nueva habitación.

Que donde quise  poner una ventana solo surgió un muro.
Que cuando abrí la puerta no fue para que entrara alguien sino para que se fuera sin yo quererlo.
Que  cuando cerré la puerta la estancia quedó más vacía de lo que a mi me hubiera gustado.
Hay a veces que piensas que una de esas habitaciones estará ocupada hasta que llamas a la puerta y la encuentras vacía, quizás deba ser así, lo más triste de todo es no encontrar una carta un mensaje de despedida, tener la sensación de que ya nunca más volverá a llamar a tu puerta sea cual sea el número de la habitación.

Pero también hay zonas decoradas, pintadas de blanco, que me recuerdan a los pueblos del sur, a las calles de pueblos de Málaga, con su acento y su sonrisa, aquella tierra que vió nacer a mi padre.
Paredes de alegría, de sonrisas, de olor a salitre y a espetos.

Descuelgo algunas fotografías de habitaciones antiguas, de viajes a lugares exóticos, de sonrisas, de un niño que ha crecido y ahora me veo reflejado en él.

Hay recuerdos que son fotos, y fotos que son recuerdos, que pase el tiempo que pase, que por muchas habitaciones que nos queden, siempre estarán con nosotros.

Mi maleta es más ligera cada vez, este año la habitación ha sido más pequeña, más oscura, hubo un tiempo en este año que estuve a punto de abandonarla, de dejarla, de mudarme, hubo un tiempo....
Ahora oigo el bullicio de la calle, mientras cierro las hebillas de la maleta el silencio es mi compañero, cierro los ojos e intento oir el sonido de la mar, ver las pisadas en la arena, de una casa que no era mi casa, de un tiempo tan breve que a veces parece que no existió.

Hoy cerraré la puerta de mi habitación 2015 mucho antes de que me den la llave de la 2016, quiero dormir en el rellano, quiero dormir sin que me avisen de cuando he de cambiarme, y sólo así abrir los ojos ya en la nueva habitación, donde desharé la maleta, colocaré mis cuadros, quemaré algún recuerdo y con sus cenizas pintando mi alma iré recorriendo la nueva estancia con los mejores deseos de empezar a decorarla, de abrir ventanales que den al mar, de abrir la puerta para todo aquel que llegue pueda sentirse en su casa, para todo aquel que quiera quedarse tenga su sitio.

Ójala vuestras habitaciones sean blancas con terrazas. áticos al mar y a la montaña, ójala tengais en vuestras manos todo aquello con lo que deseáis decorarla.

Feliz habitación 2016

martes, diciembre 29, 2015

El ubicador

Agoniza el año, un año más...
Recorro el parque de el Retiro con la esperanza de encontrarme con el viejito, de felicitarle el año, de tener de nuevo  una charla con él.
Camino por el lateral del estanque, se nota que los colegios están cerrados, los chicos corren arriba y abajo, un Mickey Mouse infla unos globos ofrecíéndoselos a los niños para que los padres suelten alguna moneda, muchos parejas de chicos y chicas con el palo selfie, ellos miran fijamente a la cámara, ellas literalmente posan, besos al aire, piernas inclinadas, brazos a la cintura...

Me pierdo por caminos solitarios con la sola compañía de los árboles y en un recodo me lo encuentro. Está paseando despacio, como si sintiera cada hoja, cada seto que hay en el camino. Me pongo a su altura y le saludo, él se gira, me ve y sonríe.

- Ya has llegado - me dice con su dulzura habitual.
- ¿Me estabas esperando?
- Claro, sabía que querrías verme antes de fin de año.
- ¿Nos sentamos? - le pregunto, señalando un banco cercano.

Nos acomodamos en un banco de madera,  el suelo está teñido de ocre, con una alfombra de hojas que revolotean con el viento.

- Un año más... - le digo - feliz año.
- Bueno ... donde yo estoy el concepto tiempo es muy diferente, pero imagino que no querrás que hablemos de ello ¿no?
- Quizás en otra ocasión, ¿sabes? creo que este año se me ha ido,  se ha deslizado entre los dedos como lo haría un puñado de arena. Un año difícil, complicado, donde se han quedado muchas cosas atrás y solo queda una sensación de que ha pasado para no volver, y una vez más me deja la sensación de que hay personas que pasan por mi vida hasta que... como podría decirlo... se ¿ubican?
- Ubican... hace muchos años que no oía esa palabra, desde...
- ¿Desde?
- Desde la guerra civil cuando era joven, ¿quieres que te cuente la historia?
- Desde luego...
- Por aquel entonces yo era joven, nuestro pueblo quedó dentro de uno de los dos bandos, da igual cual,  pero cerca de la linea de fuego, cerca del territorio del otro bando, pronto surgieron las represalias, a veces llegaban milicianos y se llevaban a unos cuantos, otras entraban por la noche  grupos del otro lado y gente  desaparecía. Fue entonces cuando oí por primera vez su nombre,le llamaban "el ubicador", nadie sabe como aparecía, pero llegaba cuando alguien o varias personas tenían que pasar de un lado a otro, a él no le importaba el color, ni azul, ni rojo, solo las personas.
Estaba con ellas al menos una semana, les conocía, les indicaba los peligros, les intentaba aliviar, darles ánimo, hasta que un día llegaba y decía "es esta noche". Entonces les llevaba al otro lado, se internaban en el bosque y pasados unos días regresaba él solo. Otras veces tardaba semanas en aparecer y cuando lo hacía llegaba al pueblo con algunos niños, mujeres y hombres, personas del otro lado que venían a este.
- ¿Y qué pasó, lograste conocerle, hablar con él?
- Sólo una vez, lo vi una noche, caminaba solo por el linde del bosque, allí estaba, todo un mito, un héroe, y sin embargo cuando estuve a su lado, sólo era un chico algo  mayor que yo. Le pregunté que porqué lo hacía y simplemente me dijo "¿porque no?", empezamos a hablar, tenía miedo pero en cuanto veía los ojos de aquellas personas a las que iba a pasar de un lado a otro su miedo desaparecía. 
Sonrío cuando le dije que le llamaban "el ubicador".
Le pregunté que era lo peor que le había pasado, me contó que lo peor era no volver a saber de ellos, que muchos le decían que le escribirían, que le mandarían noticias, que seguirían en contacto, pero nunca recibió nada, ni una noticia, ni un mensaje,  cuando hablaba de "ubicarlos" su voz tenía vida, era feliz, pero cuando me contó eso, su voz solo era un hilo cargado de tristeza y nostalgia, yo pensé que tendría rencor, al fin y al cabo daba parte de su vida, pero sin embargo nunca encontré un rastro de ello en sus palabras. 
Me contó que él les buscaba un nuevo camino, quizás por que él nunca había llegado a encontrar su camino.
- ¿Y que fue de él?
- La guerra avanzó, cada vez se hacía mas difícil reubicar a los que huían, y cada vez había menos  que reubicar,  empezó a vérsele menos, hasta que desapareció, dicen que  se le oía silbar en el bosque.
Yo siempre pensé que seguía allí, en el bosque, intentando encontrar su camino, quizás intentando encontrar a alguien que le reubicara a él.
- Es una historia hermosa pero triste - le dije
- No creo que sea triste, él sabía que ese era su destino, yo quiero imaginar que al final, en ese bosque, encontró su camino.
- Creo que de alguna manera  me parezco al ubicador, tengo la sensación de que hay personas que han llegado a mi vida en momentos difíciles, y que una vez "ubicados" desaparecen , y lo más triste es que tengo la sensación que eso no ha acabado, que seguirá pasando, y que no sabré más.
- Bueno puede que sea ese tu destino, puede que no, la vida no está escrita, se nos marca un camino pero somos nosotros los que al final hemos de escribirla.
- Sabes que te quiero ¿verdad?
- Lo sé, yo también y creo que ahora ya debes irte, está anocheciendo, me gustaría desearte una feliz nochevieja pero sé como la vas a pasar y creo que  vale con que te diga que intentes disfrutarla, da igual que una noche sea nochevieja y otras no, a veces son mejores las noches que no esperas.
- Gracias, siempre me sorprendes con tus historias, siempre me dejas una sensación ... 

Le dí un abrazo, me levanté, me puse los cascos y volví a casa, faltaban horas para nochevieja, una más para olvidar.

jueves, diciembre 24, 2015

Cuentos por teléfono 8 - Cena de nochebuena

- Hola soy yo, el cuentacuentos
- ¡¡Hola!! ¿qué tal?
- Quería preguntarte una cosa...
- Dime
- ¿Te gustaria cenar conmigo en nochebuena? estaré solo y pensé que quizás .. si tú también...
- Sí, me encantaría, pero antes has de saber una cosa
- No me digas que no te gusta el marisco
- Jaja no, no es eso, es algo.. digamos mas complicado...
- Te escucho
- Verás no hace falta que me invites por que estaré contigo
- ¿estaras conmigo?
- Si, una vez dijiste que nos parecíamos mucho, ¿recuerdas?
. Si claro que lo recuerdo, me ha asombrado lo mucho que nos parecemos, las cosas que tenemos en común
- Y no te ha parecido extraño, que así de pronto...
- Bueno creo en el destino, en las coincidencias
- Si, yo también, pero esto es más que una coincidencia
- ¿Entonces?
- Es complicado, pero simple a la vez, yo soy... tú
- ¿qué tú eres yo?
- Si, soy tú, ese al que a veces ocultas, ese al que a veces no dejas sair por miedo
- Espera, espera, quiers decir que todoas estas veces he estado hablando...
- Has estado hablando con alguienal que deseabas contarle tus historias, y a la vez deseabas escuchar cosas que muchas veces te niegas a oir
- La verdad es que alguna vez sospeché algo por el estilo
- Pero nunca lo dijiste
- NO, nunca, me pareció una locura, y me gustaba que existieras
- Y existo, podrás llamarme cuando quieras, y yo haré lo mismo
- Entonces...¿ vendrás a cenar?
- Allí estaré, no lo dudes, no estarás solo
- Gracias, solo espero que te guste lo que he preparado
- Me gustará y sé que echaremos de menos esos mantelitos blancos de los que tanto hemos hablado
- Si, echaremos de menos esos y más cosas...
- Pero esta noche no, esta noche intentemos ser felices ¿vale?
- Vale, ¿sabes? te quiero
- Yo tambien te quiero

lunes, diciembre 21, 2015

Cuento por teléfono 7 - Charlar

Camino por el retiro en  un domingo extraño, en un otoño extraño, a estas horas el retiro permanece vacio pero con los brazos abiertos a sabiendas que en horas se llenara de parejas que pasean, de niños que corretean tras palomas, de magos que dejan su sombrero llamando por alguna moneda, de gitanas que te leen la mano  y no te sueltan hasta que no aflojas el bolsillo.

Me gusta perderme por caminos solitarios, a veces desconecto el ipod y escucho el aire jugar entre las hojas, ese silencio  con el que hablan los bosques, aunque este sea un bosque pequeño.
Suena el móvil y rompe ese momento.

- Hola, perdona que te llame tan pronto ¿te molesto?
- Hola, no, no molestas estaba de caminata por el retiro
- Qué envidia... es que... me gustaría... necesito hablar contigo

Me siento en un banco, frente a un riachuelo, algunos patos me mira indiferentes y siguen su camino en busca de trocito de pan.

- Cuéntame...  - le digo.
- Cuando hablo contigo, no sé por donde empezar,  en mi cerebro se agolpan tantas ideas tantos sentimientos que al transformarlos en palabras estan quedan atrapadas en mis labios sin atreverse a salir...
 ¿Sabes? el mejor regalo que me han hecho nunca ha sido una foto. En esa foto la otra persona miraba a la camara como si me estuviera mirandome y sin embargo estaba a muchos kilometros, en galicia.
 Su mirada atravesaba el objetivo y me susurraba que yo debía estar alli. Y alli no estaba.
Ni estuve y no sabes lo que me arrepiento de ello.
Hoy en mi habitacion de alquiler, en mi cama de alquiler,  en mi vida prestada aún siento ese vacío cada mañana cuando acaricio el lado vacío de la cama y sólo tengo para abrazar un corazon rojo con dos bracitos que rodean mi cuello.
Hay algo peor que te abandonen lo peor es que te olviden y uno no consiga olvidar.
Los recuerdos se cuecen a fuego lento  y cada manana te pintas la cara con sus cenizas, no hay peor epitafio que mirarte al espejo y leer : " y si hubiera..."

Vivo en historias que se inconclusas.
 Quizas por siempre sé que hay una puerta de atras para salir corriendo.
Hay quien piensa que soy como un arbol fuerte robusto al que llegas y te puedes sentar a su sombra mientras miras el cielo y le cuentas lo que no te atreves contar a nadie.
Pero no es asi, si lo fuera, sería de esos árboles que se desnudan en otoño desvalidos esperando que llegue la primavera para que  lo vistan de nuevo.
Ahora que llega la navidad creo esa sensacion, eso que llaman espíritu de la navidad, lo dejé en alguna tarjeta de navidad, en algún christmas, en algún sello, en alguna direccion  a alguien que nunca contestó.
En una silla vacia, en la mirada de alguien tendido en el frío asfalto para quien nochebuena sólo es una noche más en la calle, en una solitaria calle de esta ciudad.
A veces creo que he llegado a odiar la navidad,  quizás por que en mi cabeza existe esa navidad de mesas largas llena de gente,  de esa mirada sin palabras que lo dice todo, de la ilusión de unos niños por abrir sus regalos, de esa magia que es pensar que llegan otros 365 días nuevos, a estrenar.
Ahora sólo me quedan los recuerdos... y un sentimiento.

- Siento mucha tristeza en tus palabras - le contesto - cargadas de nostalgia, ójala pudiera las palabras abrigar tu corazon, acarciarte, pero creo que  eso sólo puedes hacerlo tú, nadie puede darte lo que tú misma no te das.  Hace tiempo leí unos poemas de amor, si mal no recuerdo decía algo así
"Soy ese personaje desgraciado que es comparable a los espejos, esos mismos que pueden reflejar pero nunca llegan a ver, como ellos mis ojos están vacíos..."  alguien una  vez me dijo no llegas a ver lo que tienes delante, y eso te lleva a la perdición" el poema sigue así " y como ellos habitados por tu ausencia que les convierte en ceguera..."Creo que cuando un amor se pierde y nos abandona sólo nos queda el consuelo de los recuerdos, esos que habitan en la memoria, pero es esa misma memoria la que nos traiciona por que arrincona los recuerdos negativos, los esconde en un armario, y sólo deja salir aquellos recuerdos que sabe que nos llenan y nos hacen sentir de nuevo vivos como si el corazón se hubiera parado y esos recuerdos fueran el desfilibrador que lo hace latir de nuevo. Pero es un chantaje emocional, por que la realidad no es esa, sólo es un espejismo.
Y sin embargo es peor que la peor de las drogas por que nos vuelve adictivos a esa sensación,  por que nos devuelve la pasión, el fulgor repentino de los primeros amores ese estallido que sólo vive en los recuerdos.
pero, mi niña si me permites que te llame así, vivir de recuerdos es solo morir lentamente.
Yo no puedo asegurarte como serán los dias venideros, bastante tengo con que dibujo en exceso unos "deberia haber, enlazados con y si hubiera" son mis cadenas que arrastro como nos han contado que llevan los fantasmas.
Sólo puedo decirte que a veces hay personas que nos dicen que nos quieren pero solo se aferran a nosotros por que estan solas y que cuando llega otro barco abandona ese puerto en el que estuvieron anclados  para no acordarse más, quizás lo mas dificil es asumir que esas personas no nos merecieron y no merecen que suframos por ello.

-  Nos parecemos más de lo que imaginas
- Creo que si, puede que tú solo seas un reflejo de mi, y que estas llamadas sean mis propias llamadas.
- Yo existo, estoy aquí... pero ahora he de dejarte, no quiero interrumpir más tu caminata
- Si, me estoy quedando helado en este banco, queda ya  nada para Nochebuena, espero que esta sea diferente y la disfrutes como un niño
- Ójala pero será una más... en soledad
- Quizás...
- ¿Quizás...?
- Nada, te llamaré antes, hazme un favor...
- Dime
- Vive, no pienses
- Lo haré, si tú lo haces...
- Vale, es un trato, hasta pronto.
- Hasta pronto, feliz caminata

Apago el móvil,  y sigo mi camino.

jueves, diciembre 17, 2015

Mi viejito

Otro año..

Camino por el parque, y aún parece que es casi primavera si no fuera por el suelo alfombrado de hojas pardas.
Me siento tan extraño como lo es este Diciembre en el que algunos pasean en mangas de camisa,y  otros con abrigo y bufanda.
A veces tengo la sensación de que no pertenezco a este mundo, que soy un extraño completo, o el extraño es el mundo...

Me siento en un banco y bajan gorriones y palomas por si de mi mano cae alguna miga de pan, sin embargo sólo puedo darles pedazos de mi soledad.

Se acerca y se sienta.
Mi viejito.

Hay una mirada extraña en el, como si estuviera cargada de melacolía, cuando intento atraparla sólo consgio atrapar mi propia mirada.

 - ¿Sabes?... - le digo
- Cuentame, a veces un cuento no es la solución, sólo hablar con alguien que escucha.
- Leí en algún lugar que " a veces,  la persona que está siempre para ayudar a todos, necesita que también se preocupen por ella" y yo no digo que sea una persona que esté siempre, no quiero ponerme esa medalla, intento estar, con todos mis errores...
- Sé lo que quieres decirme... contínua
- Quizás sean estas fechas, quizás sea que se va otro año,  y que a veces me inunda la sensación de que el tiempo se pierde como lo hace el agua del rio al llegar al mar, y que mi vida se diluye... y.. llega un momento que no me importaria diluirme con ella también.
- No deberías pensar así
- Bueno sólo te lo digo a tí, hay algo que puede parecer de locos  pero tengo un cuarto al que sólo puedo acceder yo,  con unas estaterias llenas de frascas de cristal.
  Tengo una frasca con los primeros pasos de un bebe, con el olor de sus primeros biberones, de aquel momento en el que alguien te dice "estoy embarazada", es una frasca que esta al final de la estanteria ya casi olvidada, tengo otra con la niebla de mañanas de invierno cuando te despertabas antes de amanecer para viajar en un viaje interminable a la ciudad, una ciudad que encendía las luces mientras el sueño te invade y hay una cabeza que reposa en tu hombro, tengo una frasca con paseos por un pueblo de la sierra y escenas de un cine de verano, con besos dados que simplemente volaron cuando acabó el verano.

Tengo otra cargada de letras, letras con las que a veces escribo  cuentos,  con solo desparramarlas por el suelo,  el suelo de una caja de cerillas donde suena una canción, donde en una mesa hay unas copas de vino sobre unos mantelitos blancos. Y esta frasca no la abro nunca por que temo que se escapen de su interior y no regresen más

Tengo frascas de viajes,  que al abrirlas huelen a Africa y a sonrisas y aventura, de otra sale un frio calmado con vino caliente en puestos de mercadillos de invierno donde la Navidad es la Navidad, nieve y sueños.
Hay frascas llenas de espuma de mar, de arena, de paseos al borde de las olas, con extraño acento, de prisas, de tiempos agotados antes casi de empezar, de esperas y llegadas en andenes.
Hay frascas con acento andaluz,  que me llevan a tierras de oriente de esa tierra que vió nacer a mi padre.

Y en un pequeño rincón tengo una grande llena de errores y de miedos, de perdones que nunca dije,  con una pegatina que me recuerda que si pudiera hacer un "reset"...

Tengo una  con nubes de verano, con pensamientos de lo que hubiera hecho y no hice, otra de aquellos sueños que quizas solo  pueda  verlos flotar en esa frasca.

Cuando entro en esa habitación es cuando puedo verme, cuando me encuentro reflejado en el fondo de esas frascas, y sin embargo a veces las estrellaría contra el suelo,  simplemente porque estoy cansado... muy cansado...

- Pues hoy , yo te traía algo para darte y no es una historia de las mías.

Le miro extrañado, porque no me esperaba ningún regalo de él.
Me entrega un paquete envuelto en papel de estraza, sin lazo, algo simple, pero es esa misma simpleza la que lo llena de encanto, de magia.

- Ábrelo

Y eso hago, ante mis ojos aparece... una frasca de cristal igual a las que tengo en mi pequeña habitación.

- Está vacía, a la espera de que  la llenes, eso queda en tu mano.

Mis ojos se inundan, flotan en un lago y la visión se sumerge en lágrimas.
Cuando , por fin puedo volver a ver, él ya no está, en el banco queda el papel de estraza y una frasca de crista con una nota

"Sé que sabrás llenarla,  feliz Navidad,  feliz año nuevo"

domingo, diciembre 06, 2015

Mi querida Navidad

Cae la tarde, el sol ha ido a jugar al otro lado del planeta mientras aquí se abren paso las luces amarillentas que visten el adoquinado del suelo.
Oigo una melodía de piano, mi mundo se ha reducido a una pequeña habitación, suena el teléfono.

- Hola, ¿cómo estas?
- Hola,  envuelto en la nebulosa de una tarde de domingo...
- ¿No escribes?
- Mi bolígrafo se ha ido de puente y mi mente debe estar caminando en alguna playa lejana a la que yo no llego a alcanzar... las tardes de los domingos... a veces... te detienen la vida, como si irse sólo fuera la mejor opción.
- No me gusta que digas esas cosas, pero te entiendo. Hoy no te voy a pedir un cuento, sólo quiero que me escuches ¿vale?
- Vale
- He escrito una carta y me gustaria leertela, se titula "mi querida navidad"
- Bonito título
- "Mi querida navidad, parece mentira pero ha pasado un año desde que te fuiste y ya estas llamando de nuevo a la puerta, han pasado tantas cosas...
Ahora aquí ya no te llaman Navidad, eres el solsticio de invierno, o una fiesta multicultural, ya no veo los belenes que hacetan sólo un año me encontraba en cualquier esquina...
pero tú sigues siendo mi querida Navidad, aquella que de niño me hacía sentir mariposas en el estómago, cuando de la mano de mis padres iba a ver con una carta en el bolsillo a los Reyes Magos, cuando bajo un millón de luces veía al niño Jesús con la vaca y la mula... cuando todos alrededor de la mesa sonreíamos, cantábamos, brindábamos.... ahora mi querida Navidad sólo queda un recuerdo de todo aquello  unas sillas vacías aunque en el fondo sé que  aún están ahí.
Mi querida Navidad, me encantaría volver a sentir aquellos nervios, pero ahora la gente va corriendo, nadie mira las luces, las pocas que ya ponen, todos se preocupan de comprar más y mejor, de beber más, de esperar que el día 22 unos números le resulevan la vida...
Mi querida Navidad, ha sido un año duro y difícil, por el camino se han quedado tantas cosas, sueños e ilusiones, personas que siguieron su camino sin mirar atrás, sin casi decir un adios...
Quisiera mi querida navidad, no que traigas regalos bajo el árbol, ni dinero... auqnue nunca viene mal, me gustaría que vinieras con sonrisas, y sueños, con esas ilusiones de que tras de ti llegará un año nuevo que haga vibrar de nuevo eso que llaman corazón.
Mi navidad, mi querida navidad, espero que este año te sientes en mi mesa, a pesar de que este casi vacía, a pesar de las ausencias.
Por que para mi, tú siempre serás  Navidad, no un solsticio de invierno,  por mucho que nos lo quieran vender así.
Hasta pronto, hasta que llames de nuevo a mi puerta"
-
Es bonita tu carta, creo que cuando nos vamos haciendo mayores la navidad es algo mas difícil, perdemos esos sueños de niño, esa ingenuidad y como tú dices llegan las ausencias, quizás lo mejor de la navidad es que nos devuelva la ilusión, que nos haga volver a ser un niño
- Eso me gustaría...
- A mi también, echo en falta tantas cosas...
- Tendremos nuestra Navidad, te lo prometo
- Te lo prometo...
- Un beso, hasta la próxima llamada...
- Gracias, hoy te las doy yo a ti.