martes, junio 25, 2013

Extraño

Estaba sentada frente a él. Solo les separaba una gran mesa de madera con hojas apiladas y dossiers en el centro. el flanqueado a la derecha por otra persona, ella flanqueada a la izquierda por otra persona.

Cerró por unos instantes los ojos. y su mente se llenó de sensaciones. Aquello era como cuando descubres que los reyes Magos no existen, o cuando vas creciendo y metes la mano bajo la almohada al despertar esperando que el ratoncito Perez se haya acordado de ti en tu último diente de leche y alguien de dice "pero si ya eres muy mayor para esas cosas"

Intentó apartar todos los recuerdos en los que él aparecía, sonriendo, abrazándola, besandola... ahora sólo era alguien que no llegaba a reconocer, no se podía decir que fuera una sombra de la persona que conocío, ni eso incluso, era simplemente alguien extraño, ajeno.

Y no hay nada peor que haber amado a alguien que se ha convertido en un extraño.

Aquellos últimos meses llenos de reproches, de mensajes donde sólo importaba el dinero, "me debes..., tienes que pagar..., eso no me corresponde a mi..." habían sido alfileres que se habían clavado en lo más profundo.

¡ Cuanto duele sentir que la persona con la que has dormido con la que has despertado ya no existe! Sólo queda un balance, unas cifras, esto es tuyo esto es mio, tu pagas esto, como si los años y los sentimientos se pudieran poner en el extremo de una balanza mientras vas ehcando monedas en el otro extremo para equilibrar el peso.

Aquellas dos personas que les flanqueaban discutian, como buitres que se lanzan sobre el cadaver de un animal, sólo que esta vez el cadaver era su relación, años de convivencia, de compartir un tramo de la vida juntos.

- "Basta" - gritó ella, dando un golpe en la mesa.- "¿dónde tengo que firmar?, no hay dinero en el mundo suficiente que pueda pagar el pasado, los sentimientos, ni la personita que nació de ellos"

Lanzó los papeles al extremo donde él se encontraba.
La persona que a ella le flanqueaba intentó detenerla, pero ella ya salia por la puerta.

Se dió la vuelta y sin ningun tono sus labios dejaron caer "sé feliz"


Cuando cerró la puerta del despacho de abogados, recordó las palabras de Enrique V de Shakespeare:
"En las profundidades del invierno finalmente aprendí que en mi interior habita un verano invencible"

Y salió a la calle sonriendo.



2 comentarios:

Migue dijo...

Cuando el vínculo que unía las almas, ese que se llama amor, cae totalmente derrotado.Cabe tomar distancia de quién fue y ya no es.Es horrible discutir números y pertenencias. Si ella se lleva al niño, queda con lo más valioso.
Un abrazo Nicolás.

Gema Aguilar dijo...

Que pena que con una persona con la que has compartido parte de tu vida, con la que se decide traer a una personita a este mundo, se acabe como se empezó de total desconocidos. La frase es preciosa y muy apropiada para el momento, lo difícil es ver el verano cuando hay tanta nieve de invierno fuera.