lunes, octubre 09, 2006

La cabaña




La cabaña era acogedora, con una amplia estancia le sobraba y bastaba para vivir alli comodamente, es más no queria mas espacio que ese.
Hacía tiempo que el exterior no existía, era un vago recuerdo en su mente y en su corazón, aquello verdes prados, la playa de fina arena solo eran soplos en su memoria.
Cuando cerraba los ojos e intentaba pensar en ellos rápidamente volvia la oscuridad a su alma, y el dolor en punzadas le atravesaba.

Había logrado vivir en el exterior, ser feliz, respirar ver la luz del sol, pero sin más un día todo eso acabó y el dolor y la tristeza lo cubrieron.
El sol se oculto, la hierba antes verde era ahora espino que se clavaba en su piel, la arena quemaba… y encontró la cabaña.

Allí se encerro y poco a poco se acostumbró a que el exterior ya no existia y su mundo era aquella estancia y la añoranza de aquellos tiempos solo eran vagos recuerdos y el exterior se confundió con el dolor, y la cabaña con la seguridad.

Y como el tiempo todo lo cura o sino hace las mentes mas olvidadizas, él fue olvidando el por qué habia llegado allí y de vez en cuando se asomaba a la ventana
Abría un poco y miraba, el sol le cegaba, el olor de hierba mojada le embriagaba pero no duraba mucho aquella sensación, sólo el momento justo hasta sentir el dolor abalanzarse una vez más sobre él y recodarle los peligros que le esperarían si volviera a salir.

Un día amaneción un gran viento, y la puerta como en otras veces, cedió un poco y el viento viendo que habia una grieta apretó contra ella, y esta cedió un poco más y volvió a ceder hasta que no pudiendo la presión se abrió de golpe.

Y él, sorprendido se levantó, se acercó lentamente tanteando por donde pisaba hasta llegar al quicio de la puerta y desde alli con los ojos cerrados pudo distinguir el camino que llevaba a la playa, rodeado de verdes pastos donde una vaca habia levantado la cabeza y le miraba fijamente.

Primero fue un pie y luego otro, con la mano aun sujeta a la puerta, lentamente salió. Y sintió en sus pies descalzos el calor del suelo y en su piel el suave roce de los rayos del sol. Sus pasos ya no fueron pasos convirtiendose en carrera que le llevaron a la playa y alli a través de sus lágrimas volvió a ver el mar, ese que se habia perdido entre las brumas del olvido.
Y se desnudó.
Y corrió.
Y se perdió en las aguas.

Más el viento empezó a soplar fuerte, trayendo nubes negras por el horizonte, el mar no queriendo ser menos entablo una lucha con el viento levantando olas que azotaban a las nubes y estas respondian con una lluvia fuerte como si de alguna manera frenaran asi la fuerza del mar.

Y él, perdido allí, abrió las puertas del miedo, y recordó su cabaña, su cobijo y su seguridad, y como pudo llegó a la orilla y como pudo alcanzó de nuevo le camino, y llegó hasta la puerta, casi sin fuerzas, solo con el deseo de cerrarla una vez más, y agarrandola con las dos manos comenzó a cerrarla sin dejar de mirar la lluvia y el camino embarrado, y en su ultimo esfuerzo pudo ver al final del camino, cerca del horizonte como un debil arco iris se iba dibujando, y ya no tuvo fuerzas para cerrar del todo la puerta.


( para quien es y ha sido viento y ayudó a derribar la puerta "isla de coral" )

2 comentarios:

Bohemia dijo...

A veces nos encerramos en nuestro propio caparazón, olvidándonos de los milagros que quedan fuera...a veces deberían llegar más a menudo esas brisas que abren sin impunidad las puertas y que nos invitan a salir hasta la orilla. un beso y un abrazo!

Anónimo dijo...

Un buen cuento, en serio, bien trabajado, bien cerrado... Cuando llegaba al final del relato tuve miedo de que la puerta se cerrara; me alegro de que no tuviera fuerzas para cerrar esa puerta.

Me gusta la parte en la que dices que se "perdió en las aguas". Me parece un momento de clímax en el relato, el punto de la entrega total a la vida. Aunque la huida del huracán y la tormenta hacia la casa, el refugio, es muy realista. Es la vida misma.

Sigue escribiendo. Lo haces muy bien.

Buenas noches.

La filóloga amante de palabras.

Leticia30