viernes, septiembre 16, 2011

Anden 2

Llega un día más a la estación.
A la misma hora.
Cuando el tren empieza a abrir sus puertas.
Y allí sentado, ve los abrazos, los besos, los holas y los hasta pronto.
Le encanta ver como la gente espera a la gente, y gente es esperada por gente.

A él ya nadie le espera, él ya no tiene a nadie a quien esperar.

Y todos los días, con ese paso cansado que da la edad, llega a la estación, a la misma hora.
Todos los días espera a que el tren se vaya y entonces él también se va.

Hasta que un día, allí donde él se sienta hay alguien esperándole, un ser de una luz increíble que le tiende una mano.
En el banco del andén 2, él coge esa mano.

- "Te estaba esperando, para que no vuelvas a esperar más" - le dice.

Y en aquel banco,del andén 2, él cierra los ojos.

9 comentarios:

Laira dijo...

¡Guau! esta muy bien tu relato, muy triste...todo el mundo debería tener alguien a quien esperar y que le esperen...pobre anciano.

ShAdOw dijo...

La espera finalizó, espero le estén esperando allá también.

Besos muchos!

LUZ dijo...

Hola Nicolás,

Yo soy Portuguesa, de Lisboa, e no hablo espanhol, ni escribo.
Pero, entendi tus escritos, tus textos, que son hermosos, variados e caliantes.

Abrazo de luz.
Hasta pronto.

afectosecumplicidades.blogspot.com

Masakoy dijo...

Nicolasillo, eso es porque el personaje ha terminado la jornada intensiva de verano, jejeje.

Abracetes llenos de cariñorl!!!

...solo una mujer. dijo...

Aunque el relato sea triste, me quedo con la ilusión y esperanza que el día que te vas, no lo haces solo... Ojalá todos tengamos esa mano de luz disponible para acompañarnos en el viaje final.

இலை Bohemia இலை dijo...

Ulises cambió las tornas...

bss

Migue dijo...

Diría que a pesar de su soledad,era feliz al ver los saludos afectivos de los que llegaban o salían. Hasta que lo vinieron a buscar y él partió también, aunque en calma.
Un poco triste, pero muy buen relato Nicolás!
Un abrazo!

Decoramestible dijo...

Miró sus manos que dejaron de pronto de temblar como estaba acostumbrado a verlas. Su unico deseo era que aquella luz le dejase volver a verla, la luz cegadora se hizo tenue y se encontró en su vieja casa, con sus libros desordenados, con su gato callejero y con aquellas cartas que la había escrito sabiendo que no había respuesta. Por la puerta entró ella, él no dijo nada, ella dejó las llaves sobre el escritorio, le miró y se fundieron en una sonrisa. Tanto tiempo y tantas cosas que contar, manos unidas, escalofrío por todo el cuerpo, dos en uno.

Me alegra haber encontrado este remanso de relatos. Me encantan y disfruto pudiendo seguir con tus historias. Espero que no te importe ;) es un pequeño defecto de fabrica.

Nicolás dijo...

Laira
Es cierto que todos deberían tener a alguien pero no te de pean del anciano, quizás allá donde vaya hay alguien esperándole, seguro.

Shadow
Seguro, y volverá a sonreir...

Luz
Gracias por llegar a este rinconcito, entré en tu blog y que pena no entender el portugués, debe ser muy lindo lo que escribes.
Gracias por venir.

masakoy
Jejeje nunca pierdas ese sentido del humor amigo

solo una mujer
Yo estoy convencido de que alguien vendrá a llevarnos donde nos esperan todas aquellas personas a las que amamos

Bohemia
¡Cuanto tiempo ! pero no entendí lo que querías decir :(

Migue
Gracias Migue, siempre es un placer y un honor saber que has pasado por aquí

decoramestible
¡Genial! Me gustó la continuación y tu blog, espero que lo sigas haciendo, no faltes y gracias