domingo, noviembre 14, 2010

Dos bolígrafos, uno azul, otro rojo.
Papeles sobre la mesa, el portátil encendido.
Unas cuentas que cuadran.
Una sonrisa.
Por fín los números en azul superan a los de rojo.
Y ella... ella sonrie.

Sin embargo no hace mucho, las cosas eran bien diferentes.

La indiferencia de él, una piel abandonada de caricias, noches de esperas, un lado de la cama que se enfría y se vacía.
Hubo un día que se enamoró de él, o quizás fuese la urgencia de salir de su casa, de vivir, o puede que sólo buscase una demostración
de que ella valía, vivía, podia ser alguien a los ojos de los demás.

Su hermana era hermosa, salía, triunfaba con los hombres, los libros, le decía, son cosa tuya, mientras yo vivo y disfruto, tu te marchitas estudiando.
A su hermana le permitían cualquier cosa, a ella se le exigía más, a pesar de llevar las mejores notas.
Algunos compañeros la llamaban "rata de biblioteca", otros se acercaban a ella con el interés puesto en su hermana.
Hasta que él se cruzó en su camino, ¿ Amor o la oportunidad de demostrar que ella también era una mujer?
Y sin más, se encontró en el altar, vestida de blanco e ilusión. Y sin más, se encontró en otra casa con una vida por delante.

Fué un tiempo donde ella creyó ser ella misma, pero como los espejismos del desierto al intetar tocarlo con los dedos todo se desvaneció.
Y calló. Y aguantó.

Las comidas familiares se convirtieron en una tortura, donde su hermana, altiva, destilaba sus triunfos que caían sobre ella como lápidas,
viajes, coche nuevo, su vida, su marido, todas aquellas cosas parecían que se las lanzaba a la cara estrellándose contra ella.
Ni siquiera cuando anunció que estaba embarazada llegó a sentir que la respetaban.

Y como las olas se abaten sobre el acantilado, sobre ella se abatió la derrota, dejó de luchar, de pensar, se limitó a dejarse llevar, a ver la vida pasar
sin esperar nada de ella.

Pero un día, todo rebosó, puede que la mujer que llevaba dentro se rebelara, o simplemente encontró un resquicio, el suficiente, para ponerse delante de él y hacerle frente.
Cuando la puerta se cerró, y el se fué, se llevó la valentía de ella, un terror la paralizó las piernas. Estaba sola, por primera vez en su vida, nadie le cubriría las espaldas,
Sola para llevar las cuentas, sola para cuidar y educar a su hijo, sola en aquella casa, sola ante su familia y amigos.
Se sentó en el frio suelo de la cocina, metio la cabeza entre sus piernas y lloró, lloró por todo el tiempo que no lo había hecho, por toda la rabía contenida año tras año,
Lloró por ella misma, por la derrota... por lo que sentía que era su derrota.

No voy a decir nada, intentaré sacar esto adelante, demostrarme que puedo con ello, que no me hará falta nadie, aunque me cueste la vida.
Cuando por fin tuvo que decirlo a su familia, la primera frase que oyó fué: "Ya te lo decía yo, que tarde o temprano pasaría, ¿es que no sabes retener a un hombre a tu lado?. Eso lo esperaba, pero lo que más le dolió fué la indiferencia de su hermana, se había refugiado en su burbuja de cristal y parecía que nada le importara de la vida de los demás, la miró y le dijo laconicamente: "No eres la primera que se separa, no vayas de víctima".

Se sintió como en esas series dodne la portagonista se va haciendo más y más pequeña a medida que le van diciendo de todo. Intentó no echarse a llorar delante de ellas, no quería darles un nuevo triunfo. Apretó los puños, cerró la boca y espero a la hora de marcharse con su pequeño.


Al caer el día cuando el niño ya estaba en la cama, solía sentarse en la mesa de la cocina, miraba a su alrededor, escuchaba el silencio de las paredes, y lloraba, ni una palabra de queja salió más de su boca, sólo en aquellos momentos se permitía dar rienda libre a sus sentimientos.

Poco a poco, asoma la cabeza a la vida, empieza a arreglarse, se compra algo de ropa, se permite el lujo de ir a la peluqueria, un ligero toque de maquillaje, una salida con alguna compañera de trabajo. Pequeñas dosis de vida.
Hasta que conoce a alguien, y sus miedos la atrapan, la mujer que lleva dentro se esconde, pierde de nuevo la batalla. ¿Seré capaz de gustarle? ¿Podré tener una nueva relación? ¿Y si mi hijo no lo acepta? ¿Que diran mi madre y mi hermana?

Acepta la invitación de él. En el restaurante, por primera vez en mucho tiempo se siente el centro de atención de una persona. Él la lleva a su casa, y su piel vuelve a vibrar al contacto de otra piel. Siente de nuevo el vértigo de lanzarse, cuerpo con cuerpo, a pesar de que se cuestione si será capaz de satisfacerle como mujer.

Al día siguiente se lo cuenta a su amiga, ella la oye perpleja, no puede creer lo que tanto tiempo lleva diciendole, "por fin, por fin abandonas a esa persona que ha ocupado tu cuerpo y tu mente, échala, despídela, has empezado a ser tú, nadie podrá decirte que le camino será fácil pero será el camino que tu hayas elegido".
Cuando termina de hablar con ella, se siente volar, de alguna manera algo ha muerto para siempre, algo que la atenazaba, un lastre que le aferraba al suelo.

Va a recoger a su hijo, su madre está con su hermana, está de nuevo embarazada, pero esta vez no se calla, no será la actriz secundaria nunca más, felcita a su hermana, y sin dar tiempo a más, suelta la noticia.
"Otro hombre en tu vida, y ¿y tu hijo?, y esta aventura cuanto te va a durar?", su madre escupe las palabras. "Bueno hermanita, ¿es cierto lo que dices, o sólo intentas ser la protagonista sabiendo que voy a tner un hijo?"

Arde, arde por dentro y estalla: "Basta, basta ya, madre he hecho todolo que estado en mi mano para ganarme tu cariño y aprecio, estudié y terminé mi carrera, me casé y ahi tienes a tu nieto, he sido condescendiente contigo, te he dado mi vida, si mi vida, he callado y he aguantado tus impertinencias, tus desplantes y tu indiferencia hacia mi, todo lo que yo hacia no te servia, mira el marido de tu hermana, mira que casa se ha comprado, mira que guapa es, ues quédate con ella" y dándose la vuelta hacia su hermana la mira fijamente a los ojos, por un momento siente que las fuerzas le fallan que ese atrevimiento ha sido una locura y en su mente se dibujan palabras de arrepentimiento. Dí que lo sientes, que no lo pensabas, que no querías decir eso.
Pero cuando escucha de nuevo la voz fría de su hermana, ya no puede parar. !
"Y tú, guardate de tus banalidades, de tu vida hueca y vacía donde sólo ves lo material, tu coche tu casa ya sabes donde puedes guardartelas, o no te acuerdas cuando viniste a mi la vez que descubriste la infidelidad de tu intachable marido, ahh eso no cuenta, me pediste silencio y lo respeté, y tu bajaste la cabeza y aguantaste, por que él te da un nuevo coche una vida de lujo. Pues yo prefiero mi vida que vivir esa hipocresía."

En ese momento le suena el móvil. un mensaje, dos palabras "Te quiero". Ella orgullosa alza la pantalla ante los ojos de su famila. "¿Veís, ahi lo teneís,alguien que me ama por que sí, por mi misma, sin mas, una mujer que ha sacado su casa adelante, su hijo y... y...."
Se girá dejando un silencio tras ella, abre la puerta, y cuando está a punto de cerrarla las vuelve a mirar por un instante. "Si quereís saber de mí, ya sabeís donde estoy".

No espera al ascensor, baja las escaleras de dos en dos, y cuando llega a la calle , grita, grita de felicidad.

Han pasado algunos meses, como decía su amiga el camino no es fácil, pero es el que ella ha elegido, aquella historia terminó, pero guarda un buen recuerdo de ella, fué el detonante para ser como es ahora, para llegar donde está ahora.
Mira los números y vuelve a sonreir, el azul gana al rojo, apaga el portátil.

Se levanta y se mira al espejo, ha envejecido algo, pero ahora se gusta. No queda ni un vestigio de aquella otra mujer.
Y cuando apaga la luz de su dormitorio, después de tapar a su pequeño piensa en el largo camino que aún le queda por recorrer.
Y sonrie... ella sonrie.

8 comentarios:

Amber dijo...

Precioso y emotivo texto, muchas gracias por compartir con todos nosotros tus magníficas letras derramadas.

Besos miles desde el Mediterráneo Norte,

Amber

Francesca dijo...

Tiene algo diferente a las demás, me gusta. En algunas partes, sobretodo al principio me he sentido completamente reflejada. Reconozco que a veces sigo dudando de que un hombre pueda entender un alma de mujer y tú pareces hacerlo.
Gracias!.

Aida dijo...

Y qué bonito es sonreir...

Anónimo dijo...

"Hoy no has sidola mujer perfecta que esperaban,
ha roto sin pudores las reglas marcadas,
hoy ha calzado tacones para hacer sonar sus pasos
hoy sabe que su vida nunca mas será un fracaso"

Besitos.

Belén dijo...

Muchas veces si triunfas en los estudios, no lo haces en la vida social... pero es algo bueno, a la larga...

Besicos

Layna dijo...

El final es perfecto."Se levanta y se mira al espejo, ha envejecido algo, pero ahora se gusta.........piensa en el largo camino que aún le queda por recorrer. Y sonríe.. ella sonríe" En pocas palabras nos cuentas el cambio, nos cuentas la esperanza, el deseo de seguir adelante pero sobretodo nos cuentas la aceptación de la vida tal y como es y la sonrisa con la que se deben afrontar las cosas. El final de un relato, para mi lo es todo y en este caso cumple todos los requisitos habidos y por haber.Felicidades.

Nicolás dijo...

Amber
Hola Amber gracias por tus palabras, a veces dse derrama la frasca de las palabras y surgen estas cosas, aunque últimamente esté muy vacía

Francesca
¿entenderlas? no creo, ¿conocerlas? un poco ¿comprenderlas? nunca.

Aida
de lo mejor que hay en la vida...

Anónimo
Que bunas letras tiene Bebe

Belén
Uyss creo que no lo entendí

Layna
Gracias por tus palabras, creo que lo más complicado a veces en la vida es saber aceptar las cosas, sin que ello signifique rendirse o resignarse, sino luchar por ello

...solo una mujer. dijo...

Mientras leía tus palabras he sentido dentro ese palpitar de la emoción que se produce cuando sales de tu propia prisión y rompes las cadenas que te atrapan a una vida absurda y vacía. Me emociona y me estimula sentir esa sensación de libertad ganada a pulso y de fuerza para aprender a valorarse, con lo bueno y malo que una vida entera conlleva.

Un abrazo y gracias!