miércoles, julio 08, 2009

unas letras antiguas...

Aunque es un relato corto y antiguo, a veces está bien recuperarlo....


La miró.
Mientras dormía.
Mientras dormía a su lado.

Y sus miedos, sus recuerdos y el dolor, se alojaron en sus pupilas.
Se sentía cansado y roto, demasiado dolor en aquel corazón desgastado pr el polvo del camino.

Abrió los ojos y vió en los de ella un mar a punto de desbordarse.
Su mano acarició la mejilla.

- No puedo prometerte la luna, pero si intentar bañarte con su luz, no puedo prometerte cogerte una estrella pero si acompañarte en su búsqueda, no puedo prometerte amarte toda la vida por que mi vida se hace diía a día, pero sí que mis días seran los tuyos, no puedo prometerte que todo los momentos serán azules pero si que estaré a tu lado los dias que sean grises.
No seré el mejor compañero, ni quizás el mejor amigo, ni siquiera la mejor pareja, ni el mejor amante, pero sé que a tu lado podría aprender a serlo.

Ella le miró por un instante, el suficiente para dejarse llevar de nuevo acercar sus labios a los suyos y dejar un simple beso.

5 comentarios:

Maybe dijo...

No hay mejor respuesta a esas palabras que un beso.
Dichoso aquel que pueda llegar a escucharlas del otro. Una hermosa declaración, tenías razón en recordarla.
Saludos.

ShAdOw dijo...

Promesas que salen del alma cuando se ama... Un relato muy bello

Belén dijo...

Bueno, no adelantemos acontecimientos, no?

Dejemos que fluya...

Besicos

suspiro dijo...

Dichosa aquella que escuchara esas lindas palabras, sinceras y bellas. Dichosos esos labios que con rozarse lo dicen todo.
Besos

Francesca dijo...

Siempre me dieron envidia las mujeres a las cuales sus parejas las miran, mientras duermen, después de hacer el amor, mientras están absortas en una lectura...

Yo nunca pedí al mejor en todo pero sí a alguien que quisiera aprender.

Qué envidia me da esa mujer...