domingo, septiembre 13, 2015

Cuento por teléfono 2

Corría un aire cargado de otoño, en cuyos brazos el verano ya dormía, como si supiera que era el momento de irse.
Miraba el vaiven de las hojas, habia tenido un verano extraño, duro,triste y  difícil, aún podía sentir esa especie de devastación que habia dejado la época estival en su interior.

Sonó el teléfono.
Una, dos, tres veces.

- Hola.. soy yo

Su voz le era familiar, pero tenia otro color.

- ¿Te acuerdas? el otro día me equivoqué y bueno me contaste una historia, te llamo para darte las gracias y porque necesito otro cuento, otra historia
de las tuyas, una que me de fuerzas, que me abrigue el corazón.
- Las historias son historias, los cuentos son cuentos, las palabras pueden abrigarte el corazón en el momento en que se desprenden de ese hilo... pero ¿y luego?
- Luego.. no sé, quizas las cosa a mi piel, quizás las guarde en un frasco de cristal para oirlas en estas noches de insomnio solitarias, por favor lo necesito.
- Está bien, déjame que piense algo que como tu dices te abrigue te pinte una sonrisa, pero como en las películas todo parecido con la realidad quizas sea pura coincidencia o simplemente se quede en ficción.
- No te preocupes, lo sé
- Ok, ahi va:

"Había esperado mucho tiempo, demasiado, como esos barcos que temen salir a la mar por si alguna tormenta les alcanza, o por si pierden de vista la luz del faro, esperan a resguardo del puerto, varados, simplemente mirando la mar.
Así  había sido, y ahora todo lo que podía ver a su alrededor era un inmenso vacío, un ruidoso silencio que le perforaba el interior. Se decía así mismo que lo había intentado, que quizás.., que el tiempo lo curaria, que por algo sería que había tenido que ser así, pero cuando se lo decia sólo veía aquellas palabras esparcirse por el el suelo y derretirse como cubitos de hielo al sol. La realidad era bien distinta a lo que él se decía.
"has de aprender de lo errores" - pensaba - y sin embargo había vuelto a cometerlo.
Lentamente el tiempo pasó,  y aunque aún dolía, no había nada que pudiera hacer..."

- ¿pero que le pasa, es una chica, es la vida..? - le interrumpió ella.

- Ten paciencia, deja que continue, es simplemente un cuento ya sé que tu quieres "tu cuento", vale sigo:

" A veces simplemente uno cree que es mejor cerrar los ojos, taparse los oidos por que de esa manera puede tomar decisiones que parecen más fáciles, a veces te dicen que hagas  y uno cree que con todo ello la vida será más sencilla, es como montarse en un bote hinchable y dejarse llevar por la corriente, es fácil ir a la deriva, tan fácil que no tienes que hacer nada, sólo dejarte llevar... pero, al final nada es sencillo, y ella se dejó llevar, no es que le costase, que va, sólo que era una decisión que incluso sintió que no tomaba ella, la vida, el momento, los consejos.. "dejarse llevar".
Estaba bien, con él se reía, era simpático, lo pasaba bien, y a esas alturas de su vida después de haber esperado, ¿no era lo mejor que podía hacer?.

Lentamente el tiempo pasó, y la vida se convirtió en un transcuirrir como un rio va hacía la mar, lento tranquilo impasible sabiendo que su destino irrevocabelmente es ese llegar al mar, ¿que puede hacer el rio para evitarlo?

Aquella tarde soplaba un viento de otoñó con ese olor a lluvía, ella hablaba tranquila a su chico, era una tarde más, de vez en cuando sonreía, de vez en cuando había silencios, de vez en cuando, muy de vez en cuando recordaba...
Fue cuando levantó la vista, en la esquina, apareció él, iba caminando con ese aire distraido que le caracterizaba sin fijarse en nada mirándolo todo, y ella sintió que su corazón se paraba, que un súbito calor enrojecía sus mejillas, y su corazón despuiés de pararse aceleraba como en los anuncios de coches de 0 a 100 en 1 segundo. En la lejanía oyó una voz "¿te pasa algo cariño?" ella musitó un "no" que se deslizó sobre la mesa.

Bajó la vista, esperando que él no la hubiera visto, que no se acercara, que pasara de largo, por que su vida era eso, tranquila como un rio. Sin embargo él la había visto y como si de un resorte se tratará en algún rincón lejano de su interior donde había construido un muro para guardar todos los recuerdos, algo explotó y todo aquello saltó por los aires invadiéndolo, recuerdos y la imagen, la imagen de ella, la imagen de ella con él. Se mordió el labio hasta casi hacerlo sangrar, aceleró el paso y dejó todo atrás.

En la mesa estaban los dos, aunque lo justo sería decir que ya solo estaba él, ella ya no estaba, al menos no su mente, oía las palabras de él y contestaba con monosílabos. Se encontraba luchando contracorriente,  contra lo que estaba sintiendo, contra ese pellizco que sentía en su corazón, contra todas las dudas que habían surgido del fondo de ese rio que ella pensaba que era tranquilo y ahora sufria un maremoto. Le miró,  y en sus ojos, aunque él no lo vió, había una mirada distinta.
Oyó una voz, un leve susurro de su interior, "estas bien, eres feliz, ¿que haces? ¿por que piensas?" y a su vez sin poder contenerlo oyó como una parte de si contestaba "por que no te hace sentir lo que acabas de sentir, por que a pesar de todo hay algo que no te hace vibrar, que no te provoca,  por que la vida es como una montaña rusa y no como una pequeña noria para niños pequeños que gira pero sin emoción"

Aquella tarde ella le mandó un mensaje, sabiendo que probablemente no le contestaría, aquella tarde él recibió un mensaje, un mensaje que cuando vió de quien era no abrió.

- Nooooooo que lo abra, que lo mire, que lo lea, que no sea imbecíl, dime que dice el mensaje no puede acabar asi, me has prometido que era mi cuento y yo no quiero que acabe asi - dijo ella casi gritándole.
- Aún no he acabado.

"Dos días depués, él jugaba con el móvil, nunca había tenido el valor de borrarla ni de su telefono ni de la red social, y volvió a ver el mensaje no leido, Se paró un momento, quería leerlo pero sabía que aquello revolvería todo otra vez, que simplemente sería un "te he visto ¿como estas? espero que bien besos" y no quería más dolor. Pero algo le traicionó, quizas fuera que a veces la esperanza nunca se pierde, y abrió el mensaje.

"Hoy te he visto desde lejos, nunca pensé que nos volvieramos a ver, porque quizás en el fondo sabía lo que podría pasar, y no quiero volver a vivir lo que viví, ahora estoy tranquila... bueno estaba tranquila, hasta que te he visto y no he podido evitar que todo volviera, quizas sea tarde, pero quiero verte, quiero oirte, quiero tenerte delante y....  ¿querrás?"

Él sólo escribió dos palabras...

- ¡Qué... qué quéeeeeeee!, por dios no te pares dime que le dijo que si, dime que quedaron en verse....
- Es tu cuento, ahora terminalo como tu quieras, como te gustaría,  como quizas deberia acabar....
- Oh eres malo ¿lo sabes?
- Sólo soy un contador de historias, y ahora cuento cuentos por teléfono
- Gracias, eres un encanto a pesar de lo que me hiciste rabiar,  voy a acabar mi cuento, ¿podré llamarte otra vez?, y así te digo como lo termino
- Me encantaría
- Lo haré, gracias, un beso
- Ciao un besito.

Y él mira a través de la ventana abierta, el viento se lleva definitivamente el verano en sus brazos, en algún lugar el otoño empieza a despertarse, ha sido un verano extraño, dificil, triste y duro.

jueves, septiembre 10, 2015

Cuentos por teléfono

Sonó el telefono.

- ¿Carlos? - dijo una voz femenina rota por el llanto
- Carlos, soy yo, otra vez... otra vez ha pasado...

Quise contestarle que se había equivocado, pero ella siguió hablando.

- Se ha ido, y quizás sea para siempre - el llanto entrecortaba sus palabras - y otra vez no he sabido implicarme, me ha dado tanto miedo, decirle lo que sentía,
que cuando se lo he dicho, ha sido demasiado tarde... y ahora ya no está... le echo tanto de menos,  me siento tan vacía...

Oigo sus sollozos pero no puedo decirle nada, solo escuchar.

- Ahora me he dado cuenta de cuanto le quería y lo que le echo de  menos, pero se ha ido, le he perdido,  no sé si algún día volverá, me dijo tantas cosas... creí que nunca pasaría...
y no supe verlo... ¿porqué Carlos?, por que soy tan estúpida, por que siempre dejo pasar a las personas que me quieren y no logro darme... hasta que es tan tarde...
- Perdona, no soy  Carlos...
- ¿No? - noto como su voz se endurece, se retrae asustada - perdona yo... no ...pensé que eras...
- No te preocupes, quizás sea mejor así, desahogarse con un extraño.
- Yo... no sé... ¿quien eres?
- Eso es lo de menos, soy un contador de historias, un tejedor de palabras, quizás ahora sea alguien que puede contar cuentos por teléfono, ¿quieres oir uno?

Su voz cae por el hilo del teléfono y se apaga, sé que se lo está pensando, ¿estará loco, un contador de cuentos por teléfono?,  espero  hasta que su voz nace de nuevo.

- Está bien, no sé quien eres ni sé que me vas a contar, pero siempre puedo colgar ¿no?
- Siempre que quieras, aunque  creo que no lo harás.
- Veremos...
- Este es mi cuento.

Y empiezo una historia.

- "Ella bajó a la playa,  y a pesar de ser principio de Otoño, el sol calentaba la arena, sintió que el calor de sus pies peleaba con el frío que cubría su corazón, estaba sola de nuevo, y aquella playa como un cuchillo que se hunde en la mantequilla, rasgaba la piel de sus recuerdos, recuerdos de risas, de paseos acompañada, de una casa que no era suya pero que por horas  lo era.
Anduvo como si estuviera pérdida, como si todo aquello fuera un lugar desconocido.
Vió a un chico, ya había dejado de ser un niño, pero aún no era un hombre, se sentó en la arena ni demasiado cerca para incomodarle ni demasiado lejos para no verle. Estaba construyendo un castillo de arena, despacio con detalle, cuidando cada parte,  se para y le hace una foto  un instante antes de que una ola se lo lleve. Él mira como se deshace, y en cuanto la ola se va, vuelve a comenzar a construir otro.  Hace la misma operación, y otra ola llega y se lleva su castillo.
Al tercer castillo que una ola besa, atrapa y se va con el, me acercó, él me mira y yo dudo de si preguntarle, pero las palabras caen de mis labios, - ¿si sabes que una ola puede llevarse el castillo, por que sigues haciéndolo? - le pregunto.  - No sé si se lo llevará hasta que lo hace, me gusta pensar que llegará el momento en que la ola no pueda con mi castillo y rompa contra su muralla...-  ¿Y las fotos? - le pregunto de nuevo.  - Las fotos son para recordar los que hice, para recordar donde me equivoqué, por donde la ola se llevó mi castillo, para... si acaso volver a construir otro, quien sabe quizás construya uno nuevo, o quizas construya el mismo pero sabiendo por donde no ha de caerse..."

Me despido y le dejo con otro castillo, desde lejos me doy la vuelta, él me saluda con la mano, y yo miro su nuevo castillo, este parece que será mas fuerte y aguantará el envite de la ola, y yo pienso en mis propios castillos, en prepararme para construir uno nuevo, quizás sea como el último, quizás... sin embargo sé que será más fuerte, y que no habrá ola que pueda con él."

Guardo silencio, oigo un leve sollozo, hasta que el silencio se rompecon su voz, esta vez más clara.

- Es hermoso... tu cuento - me dice - gracias.
- Gracias a ti, por no haberme colgado, por haberme escuchado, yo tambien tengo mis castillos yo tambien tengo olas que se lo llevan...
- ¿Puedo..?
- Dime
- ¿Llamarte otro día?
-  Puedes, siempre que quieras.
- Lo haré ¿cómo te llamas?
- Por ahora soy un simple contador de historias... cuentos por teléfono.
- Pues gracias por tu cuento, me siento mejor
- Yo también.
- Te llamaré
- Hazlo.. cuando quieras, quizas haya otro cuento.
- Ójala, un beso
- Un besito. ciao

miércoles, septiembre 02, 2015

Que no te escriba

Todo a su alrededor permanecía en silencio, a oscuras.
El ordenador apagado, el móvil desconectado.

Se puso un poco de vino en la copa, bebió, y dejo una ligera marca de carmín en el vaso.
Abrió la ventana y esa noche de verano entró sin ser invitada.
Miró el cielo donde alguna estrella luchaba por brillar, por ser vista.
"¿La estarás viendo? ¿la verás alguna vez, cómo yo la veo?" - se preguntó.

Tomó una pequeña servilleta y escribió:

Que no te escriba no quiere decir que me haya olvidado de ti.
Que no te escriba no quiere decir que haya dejado de pensar en ti
Que no te escriba no quiere decir que haya dejado de echarte menos
Que no te escriba no quiere decir que haya dejado de quererte

Que no te escriba no quiere decir que no eche de menos:

nuestras películas de miedo que nunca terminabamos de ver
nuestros paseos  sobre la arena de una playa casi vacía
poner la mesa mientras tu hacías la comida y yo te miraba desde  aquel pequeño salón
hacer la cama entre los dos después de que por la noche la hubieramos deshecho una y mil veces
esperarte a que llegues, ver como me despides
que me despiertes en mitad de la noche
despertarme y  ver como duermes
abrazarte mientras me quedo dormido


Que no te escriba no quiere decir que me haya olvidado de todo
Que no te escriba no quiere decir que ya no existas
Que no te escriba no quiere decir que no tenga ganas de desearte dulces sueños
Que no te escriba no quiere decir que no desee llenar tus mañanas y tus tardes y tus noches

Que no te escriba  no quiere decir que me guste el silencio.

viernes, agosto 28, 2015

Someday, somewhere

Se sentó sobre la yerba, cerca de lo que simulaba un riachuelo, sobre el flotaba un pato que la miró un instante y como si leyera su pensamiento introdujo la cabeza debajo del agua, no como ella hubiera hecho, el pato simplemente buscaba algo de comer, ella simplemente hubiera querido desaparecer.

Sintió de nuevo que una mano apretaba su corazón hasta casi hacerlo estallar en su pecho.
Miró el último mensaje en su móvil y aunque era el último de él, ya hacia tiempo que lo había recibido.
Pensó en todas aquellas personas que habían pasado por su vida y al final se habían ido, con algunas aún tenia un minimo contacto, y todas ellas tenían un denominador en común, su vida habiía continuado, habían avanzado y en la medida de lo que ella sabía eran felices, y sin embargo su vida habia quedado parada, varada al borde del camino.

El pato miró como de sus ojos caían unas lágrimas que mojaban la yerba, ella lo miró y de su boca se desprendieron unas palabras  "somewhere, someday", el pato la miró de nuevo, ignoró aquellas palabras y siguió su camino, flotando sobre las aguas.

"Si solamente hubiera esperado, si solamente hubiera querido, si solamente hubiera... " se dijo, "mi vida está llena de si solamente"  pensó.

Miró al cielo, una nube juguetona perseguía a un sol de verano, un verano que si nadie se lo hubiera dicho nunca habría pensado que lo estaba viviendo, "en algún lugar hay un mar, en algún lugar hay una playa, en algún lugar hay una sonrisa, en algún lugar hay una mirada, y una caricia y un abrazo y quizás un te quiero...  en algún lugar que nunca es mi lugar"

A pesar de que sabía donde estaba, se sintió más perdida que nunca, todo a su alrededor le pareció extraño, la vida le habia desnudado, primero arrebatándole su amor propio, su autoestima, el día en que con una carta la habían despedido. La vida y ella misma habían despellejado su corazón, como el que pela una naranja y va arrancando la cáscara, dejando al descubierto un corazon recosido demasiadas veces.

Sus ojos volvieron a lanzarse a una piscina llena de lágrimas,  a su alrededor bailaban los fantasmas que siempre la acompañaban, aquellos que alguna vez amó y la amarón, pero que nunca, sin saber porqué, se quedaron.
"Soy yo" - se dijo, y recordó las palabras qee pendían de hilos en su dormitorio, "quieres que te quieran pero solo dejas que te abracen, nunca ves lo que tienes y te quedas en lo que falta", nunca había aprendido de ello por más que lo había intentado.

Intentó borrar aquellos pensamientos, pero sabía que cuando lo hacía lo único que sucedía era que corrían a esconderse, en cualquier rincón perdido de su cabeza, para cuando ella estuviera descuidada volver a asaltarla.

Sonrió cuando pensó en las veces que había podido acariciar las nubes entre sus dedos.
Sin embargo nunca había podido atraparlas.

Miró el riachuelo, ya casi no podia ver al pato, el agua pintaba en verde, solitaria, en silencio.
Se levantó, a pesar de que se hubiera quedado allí toda una vida.

Anduvo hacia el puente de madera y cuando lo alcanzó, se giró, quiso gritar al riachuelo, al pato, al mundo "Someday, somewhere..." pero le dió vergüenza y en vez de ello, sólo susurró:

 "Someday, somewhere, There's a place for us,  a time and a place for us"

A veces

A veces llegas tarde y ya no queda nadie
A veces callas y no dices nada, cuando es el momento de decirlo todo
A veces no ves lo que tienes delante, ni siquiera abriendo los ojos
A veces la verdad es tan obvia que no te das cuenta de ello
A veces el miedo al miedo solo genera más miedo
y vivir con miedo impide vivir

A veces todo se vuelve oscuro, se desnudan los sueños perecen las ilusiones
A veces sólo a veces todo se junta y llega el caos.

Y dejas colgados del techo los besos que a veces no diste
Y cuelgas las palabras que a veces no supiste decir
Y envuelves en lazos todos  "lo siento" que a veces callaste
Y encierras en cajas de cristas todos los recuerdos que a veces, muchas veces, saltan a jugar con tu corazón.

Y a veces sonries, y a veces lloras y a veces maldices, y a veces tienes esperanza
Porque a veces, sólo a veces, recuerdas que hay que seguir viviendo.

miércoles, agosto 19, 2015

Sin latidos

Como de si un uniforme se tratara, me coloco la mochila, el ipod los cascos siempre en aleatorio, y salgo a las calles de Madrid.

Tengo ya elegida una ruta que me lleva hasta el retiro un parque que abre sus fauces a la altura de la casa árabe y me engulle en sus tripas.
Llevo días que lo recorro despacio, sabiendo que quizás sean mis últimos paseos en muchos meses, y como si de un extranjero más se tratase me fijo en cada esquina en cada rincón, descubirendo nuevos lugares.
Y a la par todos son recuerdos, recuerdos de cuando hace ya casi otra vida lo recorría a primeras horas de la mañana para ir a trabajar en un año que fue mágico, e inolvidable, y entonces como si de un resorte se tratase saltan todas las cajas de recuerdos, ¡cuantas veces he recorrido el retiro con personas que algunas siguen en mi vida otras se fueron.. sin más!. sentarse y disfrutar de una charla de una mirada de una compañia, conocer a alguien tomando una cerveza bajo la sombra de sus árboles.

Hoy el retiro me acompaña en un verano cargado de soledad y de nostalgia, de abandono, puede que quizas de esperanza,  y como las hojas caen en otoño y  vuelven por primavera, quizas sea el momento que yo abandone mis paseos , mi parque del retiro las calles de Madrid... buscaré a mi viejito, buscaré una mirada dulce, una mirada que me arropa, y sé que no será fácil, y sé que voy a dejar atrás algo más que la piel y el alma, se queda  una parte de mi, perdida en una cajita de cerillas, perdida en mis fantasmas que se esconden en un armario, dejaré colgadas mis sonrisas, mis lágrimas, mis ilusiones y mis sueños.

No sabes como voy a echarte de menos, ya lo hago, mi cajita de cerillas, mi hogar mi refugio, mi cueva, tu has visto como he crecido, he amado y he fracasado, has visto crecer a un peque que ya no es tan peque , nocheviejas solitarias y noches de velas manteles blancos y .. sueños... sueños que se me deslizaron entre los dedos para estrellarse contra el suelo.

Ahora entiendo un poco más el título de este blog, por que desde que salí de mi caja de cerillas, soy solo un armazon de huesos y articulaciones un ser sinlatidos.

echo de menos bailar como un locoa oscuras en el corazon de esa caja de cerillas, echo de menos cuando abria la puerta y detras había una sonrisa a la espera de ser abrazada, echo de menos subir las escaleras empujando una maleta, echo de menos su pequeña bañera que llenaba algunas veces,  y su cocina aquella que casi no cabian dos personas, pero que me encantaba cocinar para alguien mientras me miraban.

echo de menos a  Nico si es que alguna vez existió.

martes, agosto 18, 2015

Perdi, perdido

Miró al espejo.

- Me perdí.
- ¿Te perdiste?
- Sí
- ¿cuando?
- Cuando la puerta se cerró sin decir adios, me perdí.
   Cuando se cruzaron esas miradas que podían atravesar la piel y alma cargadas de odio, me perdí.
   Cuando todas esas películas recreaban el amor como una historia sin fin, me perdí.
   Cuando tras una enfermedad. murió, en su funeral me perdí
   Tras la sonrisa de una niña pequeña, me perdí.
   Con mis silencios, mis miedos, mi coraza, me perdí.
   Y cuando  me perdí, siempre siempre la perdía
- ¿Y que harás?
- Creo que tengo que perderme para encontrarme.
- Eso es una incongruencia
- He de perderme para encontrar lo que perdí, simplemente a veces cuando te pierdes de ti mismo vuelves a encontrarte, cuando has dejado de ser, y has perdido lo que eras, que mejor que volver a perderse para encontrar lo que quizas una vez uno fue.
- Lo que uno fue se pierde, como cuando pierdes a alguien, ya nada vuelve a ser igual
- Si, creo que llevas razón, nada vuelve a ser igual, pero puede ser diferente.
- Diferente, perderse, encontrarse...
- Me da que es una conversación que ya hemos tenido tu y yo
- Sí, es asi, quizas diferente,  pero en el fondo igual.
- Es por eso que no me he encontrado
- Es por eso que has de perderte
- Quiero perderme para encontrar todo lo que perdí
- Pero puede que haya cosas que ya no encuentres
- Me bastará si al final encuentro un trocito de mi
- ¿Bastará?
- Sí, bastara para empezar de nuevo.
- Te deseo toda la suerte del mundo
- No te me pierdas, te echo de menos
- Siempre estaré aquí, al menos soy tu reflejo
- A veces ni siquiera se si mi reflejo soy yo
- Lo soy, siempre...
- Bien, he de irme, no te me pierdas ¿vale?
- No me perderé, si me prometes que tú tampoco al menos te perderás de mi.
- Prometido.

viernes, agosto 14, 2015

Historias del viejito - Un nuevo sueño

La tarde se habia cubierto de nubes, esas típicas tarde de Agosto, donde el sol despues de estar colgado todo el dia de un cielo azul,  decide vestirse con las nubes, como si  invitara a cubrir toda la boveda de gris, trayendo olor a lluvia y tormenta.

Necesitaba salir, volver a recorrer las calles de Madrid, las mismas que año tras años me han acompañado, recorrer el retiro, perderme entre sus árboles inspirar profundamente la paz que transmiten  y con ello dejar que mi centrifugadora se detenga, pare,  y se desenchufe.

Vuelvo a la Puerta del Sol hoy llena de extranjeros, de Mickey Mouse y superhéroes que reclaman unas monedas por dejarse hacer una foto. Le busco con la mirada, pero no le encuentro. Pienso en sus últimas palabras " siempre que me busques estaré a tu lado, y me doy la vuelta, y le veo, y me sonríe y le sonrío.

- Estas aquí. - le digo.
- Te lo dije, yo no falto a mi palabra, te noto cansado. - me dice mientras me  mira a los ojos.
- Si, no puedo ocultárselo, pero no es un cansancio físico es algo más algo interior que no consigo quitármelo de encima.
- Ese es un pensamiento que acabas de anclar en tu mente, pero si pensarás lo contrario, que puedes y que estás en ello seguro que cuando no te des cuenta ya no lo tendrás.
- Me siento viejo, me siento derrotado como un viejo boxeador que han vuelto a tirar a la lona y ya no le quedan fuerzas para levantarse.
- Seguramente has visto muchos combates de boxeo por que siempre tiendes a comparar la vida con una pelea, la vida si es una pelea pero no tiene que se en un cuadrilatero ni siquiera con guantes, pero ya que te gustan las comparaciones, en el cuadrilatero hay unas cuerdas que lo rodean, y que yo sepa no esta penalizado agarrarse a ellas para volver a ponerse de pie ¿no?
- Si es cierto, pero..,
- Ays tus peros, siempre estas poniendo algún palo a la rueda...
- Ya ... quizás es que en el fonodo soy así... no lo sé,  puede que siempre haya sido así y no lo quiera ver.
- Hay tiempo para cambiar, tiempo para ser otro.
- Tiempo para cambiar... tiempo para empezar de nuevo...
- ¿Lo dices por algo?
- Creo que  debo empezar de cero, que debo crear una nueva historia en mi vida, un nuevo capítulo. o un nuevo libro, nuevos sueños... pero no se si me atrevo.
- ¿ Quieres oir una historia?
- Claro me encantan sus historias.



Nos sentamos,  y empieza a  contarme.

- "Hace mucho, mucho tiempo, cuando yo era un chico que aun no sabia atarse las botas, en el pueblo donde vivía hubo una primavera muy dura de heladas y fuertes lluvias, las cosechas quedaron muertas en la tierra,  fue un duro golpe para todos.
Recuerdo a mi padre venir con las manos agrietadas y ensangrentadas  al intentar  con la azada romper la tierra helada, aunque para aquellos imprevistos en el pueblo siempre habia una reserva, ese año  no llegaba para todos. Muchos tuvieron que partir a la ciudad.
Era un martes cuando madres y padres llevaron a sus hijos mayores a la estación, recuerdo el silencio que hubo al regresar,  nadie queria decir ni una palabra, no es como ahora que viajar es una aventura y que 300 km es aqui al lado, en aquellos tiempo ir a la ciudad era como cruzar el océano, y casi todos los que se fueron no sabían ni leer ni escribir, desde que tenían uso de razón habían ayudado a sus padres en el campo y no habían tenido tiempo para los estudios.
Se fueron todos menos mi hermano mayor, le entró miedo, él no se veía en la ciudad,  nunca había salido del pueblo, y ademas su novia estaba allí, no quería dejar nada de lo conocido por aventurarse en un mundo que él solo veía hostil e inseguro.
Al poco tiempo las familias de los que se habían ido empezaron a recibir un poco de dinero, unos trabajaban como ayudantes de albañil, otros simplemente hacían recados, o remendaban zapatos, de los que se fueron volvieron sólo dos al cabo de tres meses.
Mi padre en ese tiempo nunca le reprochó nada, pero en casa se respiraba un ambiente extraño, al poco tiempo la novia dejó a mi hermano, le llamó cobarde,  su propio hermano se habia ido  y si él no era capaz de ayudar a su familia,  ¿cómo iba a sacar a su futura familia si ella se casaba con él?
Una noche mi padre se fue con él al bar del pueblo,  volvieron muy tarde y borrachos,  mi madre casi los echa de la casa, al dia siguiente cuando hablé con mi hermano y le pregunté que le había dicho padre, sólo recordaba  unas palabras: "nunca es tarde para emprender un nuevo rumbo, una nueva historia o construir un nuevo sueño"

Al dia siguiente nos abandonó,  no sé a quien le dijo que  escribiera una nota, pero por la mañana sobre la mesa de la cocina habia un trozo de papel y sobre el unas letras: "Hay un tiempo para dejar que sucedan las cosas y un tiempo para hacer suceder las cosas".

No supimos de él en meses, yo pillé a mi madre llorando muchas de ellas,  pero se las arreglaba para que padre no la viera.
Un día llego el cartero con un sobre, no habia remite ni  ninguna carta dentro, sólo unos billetes, a partir de ahí cada dos meses llegaba la misma carta unas veces con algo más de dinero.
Pasado casi un año por Navidades, llego un paquete, habia algo de dinero y tambien comida y una botella de sidra. la sorpresa fue  que también había dentro un pequeño sobre.  Lo abrimos, padre se lo dió a madre por que ella sabía leer, la carta decía:
"Soy vuestro hijo,  perdonad el tiempo que os he hecho sufrir, pero me fui avergonzado de mi conducta, avergonzado de ver a padre con las manos cortadas y yo sin el valor de irme para ayudaros, ahora ya puedo escribiros, nunca podré agradecerte padre aquella noche que me llevaste al bar y en vez de regañarme, me trataste coomo un amigo, con todo el cariño del mundo y me ayudaste a tomar una decisión, nunca me obligaste a irme  y eso no lo olvidaré, pero aquellas palabras me hicieron ver que a veces la vida es lanzarse al vacío, que nada ni nadie puede asegurarte que todo vaya a ir bien, pero que uno debe construir sus propios sueños. He tenido suerte, después de varios trabajos, entré como recadero en un bufete de abogados, allí con esfuerzo empecé a aprender a leer y a escribir, y ahora estoy estudiando, ellos me pagan parte de mis estudios dicen que soy muy inteligente para mi edad y que puedo conseguirlo, yo voy paso a paso,  creando mi sueño. Me muero por veros, espero que sea pronto, os quiero."

Ni decir tengo que mi madre tuvo que parar de leer la carta varias veces,  y cuando acabó, mi padre no dijo nada, abrió la puerta de casa y se fue.
A mi no me cabe duda que salió para que no le vieramos llorar, lloró de orgullo por su hijo.
El dío de año nuevo llamaron a la puerta, era mi hermano, en el bufete le dieron unos dias libres para que visitara a la familia, montamos una gran fiesta, y recuerdo aquella navidad como una de las más felices de mi vida. Con el dinero que nos fue mandando, yo pude ir a la escuela... y bueno, parte de mi historia ya la conoces."

- No sé que decirte,  tus historias siempre son tan...
- No tienes nada que decir, sólo déjame decirte algo antes de que me vaya. "Nunca es tarde para emprender un nuevo rumbo, vivir una nueva historia o construir un nuevo sueño" y yo a eso le añado " hazlo pero hazlo desde lo profundo de tu corazón y poniendo toda tu vida en ello, si lo haces así seguro que todo saldrá como deseas"
- Lo haré - le dije,

Y él se levanto, sin decir nada, me abrazó, yo sabía que aquel abrazo no sería el último y que significaba que me deseaba suerte en mi nuevo camino, en mi nueva historia, en mi nuevo sueño.

jueves, agosto 13, 2015

Un viaje

Aquel verano no era ni de lejos lo que él habia supuesto, y mucho menos soñado.
Aquel verano con sus olas de calor se había convertido en un infierno.
Un infierno dificil de olvidar.

Renqueante por una herida en su pie, entró en el café,  con su mirada buscó una mesa libre alejada, como si en el fondo quisera esconderse y pasar desapercibido.
El café un viejo bar remodelado , había conservado ese aire antiguo y añejo de los cafés que se estilaban en los tiempo que las letras eran importantes, ahora los mails, los chats y el whatsapp habían asesinado al bolígrafo y al papel.

Se sentó y pidió un café con hielo, se quitó su mochila, aquella que parecia un anexo a su espalda, recogió los cascos, otro anexo más de su cuerpo del que a duras penas se deshacia cuando salía, porque la música era su eterna acompañante.

Miró a su alrededor, el café estaba casi lleno, el aire acondicionado invitaba a entrar en vez de quedarse en la terraza de verano que aparecia desnuda tras la gran cristalera de la entrada.
Algún lector de periódico apuraba su café, no muy lejos de su mesa se podía ver la luz reflejada de un portátil encendido, una novedad más en aquel café, el wifi gratuito.  Algunas parejas copaban el resto de las mesas, en ellas el fijó su mirada, si alguien le hubiera visto podría haber dicho que era una mirada cargada de añoranza, de nostalgia, incluso en un giro linguistico decorativo podría decirse que su mirada estaba vestida de envidia.

Sacó su cuaderno, un boligrafo cuya capucha aún conservaba las marcas de sus dientes. Esperó a que le trajeran el café, dió las gracias, y antes de ponerse a escribir volvió a mirar a su alrededor.

" Me gustaría escribir una historia de humor, donde no hayan carcajadas pero si una sonrisa que no se despega de los labios,  una historia de esas que no quieres que se acabe que sonries sin saber por que, y que cuando acaba  aún permanece en el aire  esa sensación, la dulce sensación de una sonrisa.
O por el contrario me gustaría escribir una historia de pasión y lujuria, de sexo y desenfreno, donde no hay espacio para pensar solo para sentir, como si se abriera un paréntesis en la vida donde se puede permitir de todo y las fantasias se convierten en realidad... hasta que ese paréntesis se cierra.

Sin embargo cuando inento hacerlo el papel se vuelve negro y el bolígrafo se niega a escribir. Ellos saben que acabo de volver de un viaje,  un viaje que hago de vez en cuando, no muy a menudo, pero que siempre está presente esperándome, no hace falta maletas, no hace falta avión, ni coche, solo basta con hacerse con un poco de valor y emprender el camino. Quizás no todos podamos hacer ese viaje,  no lo sé, pero no lo creo.

El viaje, un viaje a  un edificio pequeño en un rincón de algún lugar que llamamos corazón. Es un rincon pequeño,  con unas pocas, muy pocas habitaciones, pero todas ellas amplias, llenas de luz. Cuando llego las puertas siempre estan cerradas, a veces solo acaricio la madera de esas puertas y siento en mis dedos, en la palma de mi mano, todo el tiempo que pasamos juntos, puedo sentir aún las caricias y rozar las palabras que detrás de esa puerta aún flotan si sabes abrir el arcón donde están guardadas. Por que detras de esas puertas están las personas que una vez habitaron en mi corazón, no son muchas, al reves  alguien podría decir que ¡¡ son tan pocas !! y sin embargo no habria excavadora en el mundo que pudiera derribar este rincón.
A veces no soy capaz de abrir la puerta, por que sé que nunca cierro bien el arcón donde guardo los recuerdos, las letras las voces las caricias las imágenes que con el tiempo se van haciendo cada vez mas borrosas pero  que extrañamente ganan en intensidad al sentirlas.
Cuando, por fin, me atrevo a abrir la puerta, hay una estancia amplia y blanca, de grandes cristaleras que dan a la playa, una playa que está siempre vacía, pero a la que suelo bajar con algunas cajitas de cristal, me gusta hacerlo a la luz de la luna cuando está llena y se refleja en las aguas. pongo las cajitas en línea y voy abriendo una a una, no todas son iguales y en cada habitación son diferentes.
Me gusta abrir las cajitas que me llevan a rincones, a lugares conocidos,  a mis paseos por Madrid  a calles recorridas de la mano, con miradas y sonrisas, a mesas de mármol con un cafe caliente en frias mañanas, a horizontes de edificios que se ven en la lejania cuando aun el sol perezoso lucha por levantarse.
Me gusta las cajitas de las que salta un fantasma que baila delante del espejo de mi cama, que deshace la escarcha del lado de mi cama que permanece siempre vacio, a la espera.
Me encanta cuando el fantasma me sonrie aún y puedo ver sus ojos, y  yo me convierto en otro fantasma que pone manteles blancos y enciende velas, y busca entre sus cd's  a veces a maxwell otras a Teddy Pendergrass otras  a  Bruce Springsteen.
De juegos en un puff de color rojo,
Me gusta cuando de la cajita sale una proyección que se dibuja en la arena y puedo verte durmiendo a mi lado mientras yo despierto te observo.

Y abro otra cajita y salen olores a incienso a tu perfume a ciudades lejanas tan lejanas que me parecen solo un sueño que una vez ¿viví o simplemente soñé?.
Hay cajitas con olor a mar, a paseos por la playa,  a maletas que suben una escalera que lleva a un tiempo que vuela, vuela y ya no regresa.

Pero todo tiene un precio, poder abrir las cajitas tiene su precio, por que para volver a cerrarlas o al menos a dejarlas entre abiertas se necesita dejar un trocito de corazón, se necesita dejar unas lágrimas.

Cuando vuelvo a cerrar la puerta y sigo mi viaje, siempre llego  a dos habitaciones que nunca se terminaron,  que empezaron a construirse  y quedaron inacabadas. Me da miedo entrar en ellas, un miedo que se aferra al cuello que te agarra las entrañas hasta axfisiarte, ese mismo miedo que impidió terminar la habitación, ese que te sella la boca con costuras, y  que te grapa los ojos para que no veas,  el mismo que para regocijarse en tu dolor te  susurra una y otra vez, una y otra vez, " y si... y si  hubieras tenido el valor, y si no te hubieras lanzado... y si...". ese susurro se convierte en eco, un eco que aún cuando termina mi viaje sigue conmigo.

Siempre antes de volver de mi viaje, me siento fuera  a ver ese rincón, y siento como cada espacio me amó, me quiso, unos más otros menos,  y me preguntó si yo supe amarles de la misma manera, si supe devolver aunque fuera en una milesima de parte todo lo que me dieron, y siempre me llega la misma respuesta "no",  no supe amar de la misma manera, no supe darme de la misma manera, no supe deshacerme de esa coraza que es el miedo y que lo unico que ha conseguido es que todo esté ahora en cajitas de cristal, guardado en un rincón de mi corazón, un corazón que ya esta viejo y demasiado roto."

Suelta el bolígrafo, los hielos se han diluido y el café solo es un agua marrón, tras los cristales de las gafas un lago amenza con desbordarse, bajo su pecho aquel rincon le zarandea como si fuera un muñeco de trapo, solo y simplemente un mucho de trapo.

Si pudiera escribir una historia de humor, o simplemente una historia de pasión y lujuria  que haga olvidar todo.

Olvidar todo.

miércoles, agosto 05, 2015

Una historia

Eran amigos.
Eran más que amigos.
Había entre ellos una conexión más allá del sexo, más alla de la amistad, más allá incluso de lo que muchos hubieran llamado pareja.

Pero no eran pareja.
Ni siquiera eran novios.

Cuando ellos buscaban una definición les gustaba llamarse "amigos especiales".
Se habían conocido una tarde, de esas que sabes que no va a pasar nada, y sin embargo  hay algo que sucede y te cambia la vida para siempre.

Ya hacía años  de aquello, y aunque vivían en ciudades separadas estaban mucho más cerca que si hubieran sido vecinos. "Hablaban" todos los dias, horas y horas chateando por el ordenador, pasaron buenos tiempo y celebraron cada logro de cada uno, también hubo momentos tristes, enfermedades, problemas, que compartían  aunque fuera en interminables charlas escritas.

Llegó un momento en que dieron el paso y se conocieron, con todo el miedo del mundo, cara a cara, pese a haberse visto en fotografías y saber cual era la voz  de cada uno, temblando se miraron a los ojos.

Un simple paso que confirmó que la magía virtual que había entre ellos tambien se había trasladado a su piel.
Fue la primera vez de muchas que quedaban, a veces él se desplaza, otras era ella la que iba a verle, y nunca en aquellos breves encuentros hubo tiempo para las dudas, se entregaban a disfrutar de las horas que podían estar juntos, y como dos niños no paraban de jugar, de reir, de sorprenderse que a pesar de las horas y horas que hablaban nunca había silencios incómodos.

Cada vez las despedidas era un poco más tristes, y cada vez el lazo que los unía se hacía más fuerte.

Con el paso de los años,  ella quería algo más, pedía algo más, él retenía sus sentimientos, se había acostumbrado a cerrar su corazón,  y cuando ella le preguntaba él contestaba "estamos muy lejos" "no es posible", incluso postergó sus citas por el miedo a que aquello se le fuera de las manos, a que esa relación especial se perdiera, sin saber que lo que hacía era ir perdiéndola.

Se acostumbraron a despertarse mutuamente, a dormirse con el ultimo brillo de la pantalla, a tenerse hora tras hora, día tras día.

Cuando quedaban, ella siempre preguntaba "como besaras cuando llegue" y él siempre contestaba "ya lo verás".

Y la vida pasaba, como si nada pudiera afectarles, como si aquello fuera a durar toda la vida, aunque en el fondo ellos sabían que no iba a ser así, que llegaría el momento en que habría que cruzar la línea,que habia  que decir "ven", "voy".

Ella quiso y se atrevió, el quisó y no se atrevió, ni siquiera fue capaz de decirle que en el fondo lo deseaba y que estaba dispuesto a trasladarse, no podia dejar que ella dejase su mundo por él, él que tenía miedo a fracasar de nuevo y a arrastrala a ella en su fracaso.

Y sucedió lo que tenía que suceder. En una tarde de las que parece que no va a pasar nada, pero lo que sucede te cambia la vida.

Ella conoció a alguien, y se lo dijo, él leyó sus palabras, y sólo supo decirle, "inténtalo, yo soy algo que está aquí y él es algo que está allí, alguien tangible".

No tardó en arrepentirse de aquello, en el mismo instante que sintió que la estaba perdiendo.
Y no supo que hacer, al principio pensó en desaparecer, pensaba que ella merecía ser felíz  y él no podía ser una sombra, ella le pedía que no lo hiciera, que no soportaria no tenerlo, que el tiempo diría, incluso cuando él le dejó claro que lo mejor era no tener contacto por un tiempo, que ella se decidiera, aparecía la lucecita verde del mensaje "le he dejado, no te vayas, no me merece la pena perderte".

Y él siguió.
Y él intentó que no pasara, le contó lo que sentía, el error que había cometido, lo ciego que había estado..

Fue entonces cuando como si el destino quisiera jugar una  mala pasada escuchó una canción:

Porque no te bese en el alma cuando aun podía
porque no te abrasé la vida cuando la tenía
Y yo que no me daba cuenta cuanto te dolía
y yo que no sabía el daño que me hacia
Como es que nunca me fije que ya no sonreías
y que antes de apagar la luz ya nada me decías
Que aquel amor se te escapo que había llegado el día
que ya no me sentías que ya ni te dolía
Me dedique a perderte y me ausente en momentos
que se han ido para siempre
Me dedique a no verte y me encerré en mi mundo
y no pudiste detenerme
Y me aleje mil veces y cuando regrese
te había perdido para siempre
y quise detenerte
Entonces descubrí
que ya mirabas diferente
me dedique a perderte

Porque no te llene de mí cuando aun había tiempo
porque no pude comprender lo que hasta ahora entiendo
Que fuiste todo para mí y que yo estaba ciego
te deje para luego este maldito tiempo
Me dedique a perderte "


Era tarde, a sus palabras ella sólo contestaba con un "lo siento" " si me lo hubieras dicho antes", y  él " si alguna vez lo dejas, si esa historia tiene final y yo sé que lo tiene, dímelo y veremos donde están nuestros corazones".

Ella le contestaba:
"si volvemos, sera para estar juntos si o si, me dara igual lo que me digas y todos los puntos negativos que le saques", "espero que no sea tarde cuando vuelva a ti, para estar juntos, porque sé que pasará". 

Pero ella había tomado ya su decisión.

Él no pudo estar ahí, la tristeza y el dolor por haberla perdido por su propia estupidez pudo más.
Escribió sus últimas palabras "no puedo desearte que seas feliz, quiero ser egoista y pensar que de esa manera quizás haya alguna oportunidad, cuidate mucho te quiero... y si alguna vez... ya sabes.... estaré"

La luz verde del móvil se apagó.
La ventanita del chat se cerró.

Pasó el tiempo, alguna vez él recibia un feliz día junto a un beso, alguna vez él sólo le mandaba un beso.


Y una tarde, 
de las que parece que no va a pasar nada, pero lo que sucede te cambia la vida. la luz verde del móvil se encendió:

- Hola Emoji ¿estas ahí? - escribió ella.
- Emoji - contestó él como solía hacer.
- No, por favor, contéstame, quiero hablar contigo.
- Pero... sabes que...
- Sí lo sé, quedamos en que no hablaríamos más a no ser que... y lo he dejado, no podía olvidarte, quizás en aquellos momentos cuando todos, mis amigos, y tú incluido me dijisteís que lo intentara que fuera feliz... me dolió tanto que fueras tú el que lo dijera... él era un buen tipo, estaba bien con él, me divertía con él, pero él no eras tú, y lo que hacíamos siempre me recordaba a ti, pensaba" y si lo hubiera hecho contigo", pero luego mi cabezoneria me decía que tú me "empujaste a esto" que  nunca te decidiste a luchar a lanzarte a intentarlo, y cuando lo hiciste , yo estaba tan dolida... ahora quizás sea tarde, nos hemos hecho mucho daño los dos, yo sé que lo pasaste mal, muy mal, y que quizás ahora ya ese dolor, haya cicatrizado, puede que no tenga derecho a volver,  ni a escribirte de nuevo que"
espero que no sea tarde cuando vuelva a ti, para estar juntos, porque sé que pasará"..
.- Por favor no te culpes, yo fui el culpable de lo que pasó, yo te perdí...
- Y ahora... entonces...
- Ahora.. es cierto que sufrí, y no puedo decirte que tuvieras tú la culpa, yo me lo busqué,  he ido recuperando los trocitos de mi corazón roto, he ido buscando cómo perdonarme a mi mismo por ser tan ciego por ser tan estúpido y no haber visto lo que tenía delante... ahora... estoy tranquilo, no todo el tiempo, no, porque  guardé lo que sentía por ti junto con los recuerdos y mi culpa en un arcón en el fondo de mi corazón, y aún a veces se abre y sale la nostalgia, porque nunca supe cerrarlo de verdad.
- Lo siento, lo siento tanto, nunca quise, tú lo sabes... pero pasó...
- Yo también lo siento y no sabes cuanto.
- Entonces, es el final...
- Siempre hay un final, pero a veces el final no es un punto y aparte, a veces es sólo un punto y seguido, y esto lo es, si, lo es, es nuestro punto y seguido, no he podido olvidarte, y desde aquel día siempre he esperado este momento, no puedo prometerte que desde ya mismo todo sea como antes, no puedo prometerte que a veces las cosas no sean como eran antes... tan perfectas, pero puedo prometerte que me iré donde tu estes, que volveremos pero esta vez sin luces verdes y chats,  seré tangible y estaré a tu lado, y cuando tu creas, cuando creamos que estamos preparados, te diré "hemos vuelto para estar juntos si o si, me da igual lo que me digas y todos los puntos negativos que le saques,... por que esta vez no voy a dejarte escapar.
-
Tonto... estoy llorando.... te quiero tanto que...
-
Tanto que ni sé.

sábado, agosto 01, 2015

Aprendiendo Por Jorge Luís Borges

este blog son de mis cuentos de mis relatos que con más o menos acierto escribo, pero esta vez me atrevo a compartir un hermoso escrito de Borges, Por que hay momentos que lees esas cosas y te dices  ¡¡¡ PERO QUÉ RAZÓN TIENE Y CÓMO LO HA EXPRESADO!!


Aprendiendo
Por Jorge Luís Borges

Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad, y uno empieza a aprender...
Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes... y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.
Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calor del sol quema. Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.
Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende... y con cada día uno aprende.
Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.
Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.
Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.
Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.
Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.
Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.
Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.
Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.
Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.
Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados al cuadrado.
Con el tiempo aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado incierto para hacer planes.
Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas.
Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.
Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añorarás terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.
Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba, ya no tiene ningún sentido.
Pero desafortunadamente, solo con el tiempo...

viernes, julio 31, 2015

Sin título


Basado en la canción de Mecano 7 de Septiembre



Después de tantos años, y sin saber porqué aquello que sentían se desvaneció como la niebla lo hace con los rayos del sol.

Entre ellos había algo especial que por mucho que quisieran ignorar no podían borrar de sus corazones, algunos lo llaman una conexión más allá de esta vida, otros simplemente dicen que es el alma gemela.

Aquella noche, en aquel restaurante, las lágrimas corrieron por la mesa, los recuerdos saltaron de plato en plato, y un  adios se convirtió en el postre. Quiso la casualidad que aquella noche fuera el mismo día en que se habían conocido, como un macabro aniversario donde lo  único que podían celebrar era una despedida con la sensación de que estaban cometiendo un error.

Él se quedó mirando la puerta que se cerraba tras ella, ella no se giró a ofrecer su mirada por una vez más, sus ojos navegando entre sus lágrimas lo decían todo. Aún quedaba una llama que ni con todo el agua del mar podrían apagar.

Enredado en la cabellera de ella aún se oían sus palabras, "estaré aquí siempre, de la forma que sea, siempre en este día".

Y así fue, cada año él regresaba al restaurante, la misma mesa, los mismos platos, el mismo silencio y vacío, la puerta que no se abre.

Su mirada ha perdido brillo, ahora sus ojos se visten con cristales, y su andar no es el mismo, aquel pelo negro se ha convertido en un monte nevado, y su sonrisa ha dejado paso a una linea de puntos suspensivos.

Esa noche el restaurante esta abarrotado, hay gente esperando mesa, y sin embargo su rincón permanece vacío para que el llegue y lo llene. 
Mira los vasos y los platos, y siente que las fuerzas se le van recordando lo estúpido que fue por no salir tras ella, si la hubiera detenido, si ella se hubiera vuelto por un instante, pero a pesar de que la llama nunca se apagó, el tiempo va venciendo. Mira la gente que está esperando y llama al camarero, "es hora de dejar mi mesa".
Rápidamente una pareja joven aparece y llena el espacio que él ha dejado.

Se va hacia el maitre, que se encuentra en un apartado, "ya no hará falta que reserve la mesa mas años", y sale a la calle, la noche se ha convertido en algo frío, y empieza a caminar.

La puerta del restaurante se abre, unos ojos buscan, imploran y suplican, pero en aquella mesa, su mesa una pareja charla y ríe.

Sus labios tiemblan cuando alguien roza su hombro, "si le busca, acaba de salir".
Ella no puede creerlo, sale a la calle corre lo que le permite la falda de tubo que se ajusta a su cuerpo, y al fondo de la calle reconoce sus andares.

Se acerca, y cuando sabe que está lo suficientemente cerca para que pueda oirle, susurra:

- Aunque la historia se acabó hay algo vivo en nuestro amor, que aunque nos empeñamos en soplar hay llamas que ni con el mar... no dejemos que acabe... nunca

El se gira y la ve, exactamente como estaba el día que se fue, y le contesta

- Porque aunque nos empeñamos en soplar hay llamas que ni con el mar entero podrían apagarse.

martes, julio 28, 2015

Echo de menos

Entró en el viejo bar, como un amigo que llega a casa.
Buscó sitio en el mismo lugar que años atrás se sentó delante de unos ojos oscuros que bailaban al son de la vida.

Subió el camarero, un hombre devorado por la edad, le sonrió cuando le preguntó que deseaba tomar. 
Él devolvió la sonrisa, pidió una cerveza, y saco un viejo block de su mochila.

Esperó a que le sirviera la cerveza y una vez que el camarero se hubo marchado, empezó a escribir.

 Cosas que echo de menos

- Conducir en una noche de verano con la música bien alta,  con las ventanillas bajadas y viendo como el viento se enreda en tus cabellos mientras sonríes.

- Echo de menos llegar a casa y ver una luz encendida, y saber que estas allí

- Echo de menos llamarte para saber que quieres de cenar y esperarte en la cocina

- Echo de menos no poder esperar a contarte como me fue el día, y que tú me cuentes

- Echo de menos mis paseos por las calles de Madrid, con mis cascos puestos, sin prisa por llegar a ningún sitio.

- Echo de menos no coger este block y escribir los sitios donde nos gustaría ir, e ir apuntando todo lo que haríamos cuando llegasemos  allí

- Echo de menos bailar pegado

- Echo de menos el olor a café que te despierta cuando lo llevo a la cama

- Echo de menos un beso de buenas noches que se convierte  en otro y otro y otro...

- Echo de menos cubrirme con una manta mientras oigo la lluvia estrellarse en los cristales y que tú te acurruques en mi pecho.

- Echo de menos enredar mis dedos en tu pelo.

- Echo de menos aquellas comidas donde nos reuníamos toda la familia y se hacían largas e interminables.

- Echo de menos acunar a un niño entre mis brazos

- Echo de menos caminar por la playa por la noche

- Echo de menos esas noches de verano escuchando a Bruce Springsteen

- Echo de menos reir, sin saber porqué, sin poder parar hasta que duela el estómago

- Echo de menos estar despierto mientras te veo dormir

- Echo de menos bailar sin parar en mi caja de cerillas con la luz apagada

- Te echo de menos aunque no sepa donde este

Apura la cerveza, vuelve a mirar aquel bar, y se mete la hoja de papel en el bolsillo trasero de su pantalón vaquero convencido de que irá tachando uno a uno sus echo de menos.

jueves, julio 23, 2015

Conejito

Se acercó a la jaula y vio allí a su conejito, este al oírle estiró las orejas movió los bigotes y se acercó a saludarle.

Con sumo cuidado, como hacia otras veces, lo abrazó, y lo acurrucó entre sus brazos, miró aquellos grandes ojos negros y sonrió mientras pensaba "te quiero mucho conejito".

Volvió a meterlo en su jaula y se se fue a jugar.

Había días que pasaba solo a verle, se quedaba allí le miraba le daba un trozo de zanahoria y se iba,otros lo sacaba de la jaula cerraba la puerta de su habitación y jugaba con él.

Así paso el tiempo, unas veces le hacia caso y otras menos.

Un día cuando fue a sacarlo de la jaula para estar con él, "conejito" ya no estaba, la puerta estaba abierta y había desaparecido.

El niño lo busco por el dormitorio, debajo de la cama, en el armario,  en la cocina por el salón y nada.

Con lágrimas en los ojos llamó a su madre.

- Mami, mami "conejito" no está se ha marchado.
- ¿Has buscado bien?
- Si, mami, lo he buscado pero no está en ningún sitio... ¿porqué se ha ido? yo le quería mami, tú lo sabes.
- Hijo no sé por que se ha ido, quizás no lo quisiste lo suficiente como para que no abriera la puerta, quizás si pero él decidió abrirla puerta.
- ¿Volvera?
- Quién sabe,  de todas maneras deja la puerta abierta por si acaso...

Y por si acaso, aquella tarde la madre fue a comprar otro conejito.

martes, julio 21, 2015

Volver a joderlo

Se miraba al espejo, aún quedaban restos del maquillaje y el carmin corrido provocado por el ultimo beso que había dado.
Aquellos ojos que reflejaba el espejo eran ya unos ojos cansados, habían perdido el brillo que una vez tuvieron, cuando la decían "ojos vivarachos".

Mucho tiempo habia pasado desde entonces, y ahora tenia la certeza de que tenía un poder, un fantástico poder para joderlo todo, sobre todo sus relaciones.
Se sentó y recordó una por una aquellas personas que dejaron huella y que ella simplemente dejó pasar,  no supo retenerlar, no supo valorarlas, y aunque cada vez que pasaba una se prometia que no caería en los mismos errores, algo había en su interior que volvia a "joderlo".

Era como si en cuanto abriese la mano para cogerlo lo destrozara convirtiédolo en arena, y cuando mas huía mas perdída se sentía y con mayor facilidad lo estropeaba de nuevo.

Una vez alguien le dijo "hay personas que nacen para estar solas por que aunque desean compartir su vida no saben como hacerlo" o como aquella vieja canción "que no quieres que te quiera solo quieres que te abracen"...
La habían amado y ella de alguna manera extraña también,  pero siempre acababa mal y cuando terminaba las paredes de su cuarto se pintaban de dolor y  soledad.

"Quizás no haya otra solución"  se dijo, a pesar de lo vivido no he aprendido, y estas manos lo terminan todo. Todo lo terminan.

Puso los dedos como si fueran una pistola se los acercó a la sien y simuló que disparaba.

Su cerebro dejó de pensar, la mano que agarrotaba su estómago se aflojó, su corazón lentamente se fue parando, y por fin, como si un pincel se deslizase por su boca, dibujó una sonrisa.

miércoles, julio 15, 2015

Todo puede suceder si...

Se tumbó en la cama,  aunque aún era de día, encendió el ventilador de techo, se desnudó y dejó que la corriente de aire fluyera por su piel,  cerró los ojos, "por fin un momento de tranquilidad".

Pero sólo duró un instante su cabeza empezó a centrifugar una vez más, "¿cómo había llegado hasta a aquel estado? ¿cómo?. No había nada en aquel momento que le procurara un atisbo de esperanza, su vida había ido cayendo lentamente pero sin remisión. En otras ocasiones había pensado que ya había tocado fondo y que solo era cuestión de rebotar, "rebotar hacia arriba" se decía, sin embargo seguía deslizándose en una pendiente.

Recordó lo que una vez había leido en un blog "elcontentoblog.blogspot.com":

"Seguro que en alguna ocasión has sentido una dicha inmensa, un estado de bienestar, de felicidad, de Paz absoluta, en el que todo parecía corresponderse: el entorno, la situación, las personas, tú mismo.
Tú creaste esa realidad. Nada te impide volver a crearla.
Sé Uno contigo, aquí y ahora, para Ser Uno con todo, y con todo"


De alguna manera llevaba razón, miró al techo las aspas giraban una y otra vez, una y otra vez,  "he de afrontar mi vida, se acabó el decir sí a todo, el callar, el estar pendiente de todos menos de mi, por una vez en la vida yo voy a ser el primero para mi, Dios ayúdame, ¿que puedo hacer?"

Ese fue su último pensamiento antes de caer dormido.

A la mañana siguiente se levantó, todo seguía igual, miro arriba "está bien, ni por esas me vas a hacer ese favor ¿eh?". Se duchó, desayunó cogió sus cosas y salió camino de la oficina, al salir del ascensor se encontró a la vecina del cuarto piso y como cada mañana muy amablemente él le saludó.

- Buenos días.

Ella hizo caso omiso a su saludo, él se giró y en un tono más alto le replicó.

- He dicho buenos días, lo que pasa es que en este edificio debe haber un virus de sordera mayúsculo o quizás de una falta de educación supina.  

Se quedó sorprendido de su  propia voz, muchas veces lo había pensado pero no se había atrevido a decirlo.

- ¿Qué me ha dicho? - contestó sorprendida la mujer.
- Que todos los días le saludo, le doy los buenos días y usted me ignora, ¿es que está sorda, o simplemente carece de educación? - volvió a sorprenderse de su audacia.

La señora enrojeció, agachó la cabeza, lanzó un "buenos días" y se metió a toda prisa en el ascensor.

Él salió a la calle aún perplejo por lo que acababa de pasar.

Llegó a la oficina, al pasar vio a las dos secretarias charlar amigablemente, se acercó cuando ua de las dos se marchó.

- ¿Que tal Angeles?
- Bien, ¿ya has preparado la reunión?
- ¿La reunión? querrás decir la demostración testicular de algunos para demostrar que hacen algo  cuando somos los demás los que curramos, ellos se ponen las medallas y nosotros callamos como putas. - En cuanto hubo dicho esto cerró la boca asustado.
- ¡¡¡Guauu!!!, te ha salido del alma ¿eh?
- Si.. yo... por cierto tu compañera, la que se acaba de ir, es una zorra, en cuanto te descuidas va poniéndote a caldo, yo que tu me andaría con cuidado.

Dicho esto se alejó, "¿qué me está pasando?,  ¿porqué he tenido que decirle esas cosas?.

Dejó sus cosas en la mesa, y rápidamente le llamaron para la reunión.
Allí estaban todos, los jefes de proyecto, los dos jefes de departamento y ¡sorpresa!, el gran jefe.
Todo iba bien hasta que el jefe pidió las opiniones de todos, había unanimidad,  un gran trabajo, un gran esfuerzo, ahora le tocaba a él su turno, se levantó, miró uno a uno a los que allí estaban sentados...

- Esto es una mierda,  todos sois unos hipócritas que habéis criticado el proyecto desde que empezó pero no habéis tenido el coraje suficiente de decirlo, lo que se nos ha pedido es inviable además de una somera estupidez, ni se ha pensado en el cliente final ni siquiera en su utilidad, os habéis puesto a ello sólo para cubrir el expediente, lamer el culo a unos cuantos y listo ¿qué mas da si el dinero del proyecto acaba en un cajón?. Me pide mi opinión, es sencilla es una autentica basura, es más si me apura le diría que es una mierda con la que algunos de vosotros vais a justificar vuestros sueldos y nada más... tiempo y dinero perdido.  Y supongo que con esto estoy despedido...

- Bueno, la verdad es que has sido muy claro al respecto.. - le contesta "el gran jefe" - nadie ha tenido la sinceridad de decir  las cosas tan claras y eso tiene su valor, pero esto es una línea jerárquica en la que hay que cumplir lo que se nos dice, y sinceramente...

- Sinceramente... no se que coño pinto aquí entre tanto trepa, ya me mandaréis el finiquito - y dicho esto sale de la sala coge sus cosas, se acerca a la secretaria y le susurra, "no hagas caso de lo que dicen, vales mucho más que la mayoría de los que están sentados aquí"

Ella le mira, nunca esperó un halago, se sienta y por fin siente que vale la pena.

Baja a la cafetería, le tiemblan las piernas, " me he quedado sin trabajo, la he cagado... y si subo  y les digo ..no sé que ha sido un desvarío, un golpe de calor... algo...". 
El camarero le pone un café, el mismo de todos los días, él lo apura de un trago.

- Hoy es más temprano para su café...
- Si... sinceramente Antonio, eres tío simpático, pero tu café es una mierda, nos veremos...

Sale a la calle, de pronto se siente ligero, como si alguien le hubiera quitado una carga de los hombros.

"¿Y ahora que haré?, sin trabajo... bueno algo tengo ahorrado, puede que sea el momento de empezar  gastarlo"

Se va a casa paseando, hacía tiempo que no andaba sin prisas, mirando los escaparates, las tiendas la gente pasar. Llega a la floristería al lado de su portal, y por primera vez entra.

- Hola - le dice a la chica que lleva la tienda.
- Hola - contesta ella con un ligero rubor en su voz - tú eres el que vives en el portal de aquí al lado ¿verdad?
- Si, nos vemos todas las mañanas y todas las tardes cuando estas echando el cierre, querría un ramo de violetas, ¿tienes?
- Si claro - cuando las coge le tiemblan las manos, las envuelve y se las da.
- Bueno dime cuanto te debo
- Ummm pues es tu primera compra y  creo que ... te las regala la tienda.
. No por favor, no puedo permitir que me las regales, no para lo que quiero hacer...

Ella se queda sorprendida, le mira a los ojos y ve algo que no acierta a saber que es.

- Está bien dame ... cinco euros.

Él abre su cartera saca cinco euros y la sonríe.

- Perdona ¿tendrías una tarjeta, necesito escribir algo?
- Si, toma.. ¡ah! y un bolígrafo.

Se da la vuelta y escribe algo en la tarjeta, cuando le devuelve el bolígrafo tiende el ramo de flores hacia ella.

- ¿Hay algo malo en el ramo? - le dice la chica.
- No nada, nada, sólo... que son para ti, llevo viéndote desde que abriste la tienda y nunca me he atrevido... hasta hoy.- 

Ella calla, coge el ramo y mira la tarjeta.

- Estoy segura de que habría querido intentarlo contigo, muchas veces cuando me mirabas, esperaba que dijeras algo... ahora no se que va a pasar... como va a ir sucediendo todo...

- No te preocupes, es lógico, lo siento... habrá alguien... bueno aún así, por favor acepta las violetas.

Sube a su casa, suelta todo y se tira en el sofá, "¿con que era esto lo que me tenías reservado?" dice mirando al techo, "genial no podía callarme ¿verdad? me he quedado sin mi jodido trabajo y encima la he jodido con la chica, menudo payaso he debido parecer... ¿y esta es la solución para arreglar mi vida?..."

Sus pensamientos son interrumpidos por el el sonido del móvil.

- Si, dígame..
- ...
- Si soy yo, el mismo...
- ...
- No ya no trabajo alli... ¿pero como se ha enterado?
- ...
- Bueno... yo , claro ahora mismo podría hacerme cargo de su proyecto, ¿de freelance? sin ningún problema, entiendo, estaban hartos  de ellos y quieren trabajar directamente con los que les hacíamos los trabajos...si, yo me encargaba de su cuenta... bien mañana a las 9 estoy en sus oficinas... gracias... en serio muchas gracias...

"Ufff no me lo puedo creer, quieren que colaboren con ellos, madre mía, es mi oportunidad...."

Oye un ligero ruido en la puerta,  acerca su ojo a la mirilla pero no ve nada, abre la puerta, no hay nadie, pero cuando baja la mirada encuentra un ramo de margaritas y una nota.

"Fue sin querer es caprichoso el azar, no te busque, ni me viniste a buscar, tu estabas donde no tenias que estar y yo pasé, pasé sin querer pasar y me viste y te vi.... Acepto tu cena.. quien sabe..."

Él cerró la puerta, miró al techo y sonrió.

martes, julio 14, 2015

Fotografías

"Mírame a los ojos" , le dijo sin pestañear.
"Quiero volver a oír tu voz, aunque sea una última vez más", sus palabras cayeron y se esparcieron sobre el suelo.

La fotografía permaneció muda.

Él la cogió, separó las pestañas y la depositó con sumo cuidado en su marco.
Abrió el cajón de su mesilla y dejó la foto sobre unas cuantas más.

Se acercó a la pared, descolgó otra, abrió el marco y repitió la operación.

La fotografía permaneció muda.

Así lo hizo hasta que la pared quedó desnuda.
Ninguna fotografía le habló.

El cajón de la mesilla rebosaba de fotografías encerradas en sus marcos.
Él tomo una cuartilla la dobló y con sumo cuidado escribió " el tiempo pasa..."
Depositó la cuartilla encima de las fotografías, apagó la luz, y se marchó.

lunes, julio 13, 2015

Reflejos

No recuerda en que momento comenzó,  aunque lo correcto sería decir en que momento las perdió o se las robaron.

La primera vez que las echó en falta, fue con aquella película siempre le había emocionado, pero esta vez no hubo lágrimas que recorrieran sus mejillas, ni siquiera una que se asomara a la pupila de sus ojos.

No le dio importancia.

La segunda vez fue cuando una noche apagó todas las luces y puso su cd,  sintió el nudo en su estómago, y esa sensación a veces añorada, pero tampoco vinieron.

Esta vez si le dio importancia.

Y buscó entre sus recuerdos, y los vio caminar delante de él, sintió la mano fría de su padre, el sordo golpeó de una puerta al cerrarse, el cálido abrazo de un adios, no te vayas... pero ellas no vinieron

Buscó en su almohada, y entre las sábanas, buscó en su armario, y en las viejas fotografías, buscó entre sus letras, mas ellas no vinieron.

Salió a la calle, recorrió los viejos caminos, anduvo entre callejuelas y bares, más ellas no vinieron.

Aquella noche cuando llegó a su casa cansado y abatido, se miró al espejo, y entonces allí estaban, se asomaron curiosas y después como un río cayeron por sus mejillas.

- Os he estado buscando - les dijo
- Lo sabemos - le contestaron
- ¿Y entonces, por que aparecéis ahora? - preguntó
- Mírate al espejo, simplemente no te hemos reconocido.

Y él se miró al espejo y lo que se reflejaba ya no era él.

Algo en la noche

Sentado sobre una mesa desconocida con un hule y un mantel antiguo, su vista se perdía en otra mesa mas conocida, de madera envejecida, con olor a fracaso y esperanzas.

Le encantaba vestirla de blanco e iluminarla con unas pequeñas velas mientras  Teddy Pendergrass llenaba la pequeña habitación con su voz suave.

Eran momentos de increíble felicidad, vertía el Lambrusco en aquellas copas cristalinas, bebía un sorbo y a veces parecía que bebía la vida o era la vida la que le bebía el alma.

Ahora aquello queda lejano, tan lejano que parece a veces que nunca existió, que son simplemente invenciones de su mente, juegos macabros con el único fin de reírse.

Ahora todo aquello queda tan lejano, que quizás nunca existió.

Hay unas  botas cansadas al borde de la cama, hay cristales de sueños rotos envueltos en sábanas vacías, hay promesas que uno se hace que solo cuelgan del techo como recordatorio de lo que nunca se cumplió.


Hay unas huellas de zapatos diferentes que salen de tu puerta y que nunca más regresaran, zapatos que ahora bailan otras canciones, sin duda más alegres, mientras tú recoges los manteles blancos, dejas caer el vino por el fregadero, y Teddy Pendergrass apaga su voz.


Vuelves a tu mesa desconocida, cubierta de hule lleno de moho, que se tapa con un mantel azul desgastado.

Cierra la puerta, deja que todos esos zapatos bailen, por que nacieron para bailar aunque no fueran tus canciones, y sal a la noche.

Hay algo en la noche, hay algo en la oscuridad.

jueves, julio 02, 2015

Historias del viejito

Caminaba por Madrid,  bajo un sol indecente,  sí,  indecente en el sentido de que está en contra de las normas morales socialmente establecidas, por que un sol de Junio no puede caer a plomo sobre Madrid a más de 40 grados. 

Pero necesitaba andar, ponerme los cascos y abstraerme en mi mundo , recordar mi pequeña caja de cerillas...  ¿dónde estarás? 

Crucé el retiro, ese parque siempre ha tenido algo de mágico, sus caminos solitarios, el olor de la yerba, quería llegar hasta la Puerta del Sol, recordar los viejos tiempos, las esperas en el edifico de la gobernación.

Llegar hasta la Puerta del Sol, como cuando esperaba a la salida del metro en el edificio de la Gobernación.

- Llegas tarde. - decía con mi voz de refunfuñón.

Sabía que no estarías,  es vano llegar hasta allí y buscarte con la mirada. Aunque dijiste que volverías y yo te he esperado, no has vuelto, y te imagino, te imagino caminando por estas calles, sorteando a los extranjeros, añorando como era esta plaza en aquellos tiempos.

Cerré los ojos, deseaba volver a verte, oirte,  escuchar tu voz. 
Aú no había abierto los ojos  cuando sentí una mano sobre mi hombro.

- Hola, imagino que no me has olvidado, y por eso estoy aquí.

Le vi, era él, mi viejito, igual que siempre con su dulce mirada.

- Como olvidarle, es imposible, le tengo en mi corazón, he añorado cada  momento que he pasado por esta plaza y lo pasé  junto a usted,  le he echado de menos, tanto de menos...
- No es para tanto, los cuentos de un viejo, que anda por aquí, cuando alguien como tú le llama.
- Pero yo le he llamado muchas veces y sin embargo...
- No siempre me necesitas, no siempre puedo venir, no siempre puedes esperar que te guíen.
- Lo sé, pero yo a veces necesito su compañía, aunque no diga nada solo sentirle a mi lado.
-  Esta bien, pero hoy me toca a mi invitarte a ese café, ¿donde siempre, no?
- Sí, donde siempre pero un café con hielo que con este calor...

Entramos en el café, y nos sentamos en la misma mesa de siempre.
Me miró con aquellos ojos profundos llenos de amabilidad y dulzura.

- Te envidio, mi viejo, si es que puedo llamarle así
- A estas alturas por favor Nicolás, claro que sí, además me gusta. ¿ en que me envidias?
- Siempre pensé en un amor hasta viejitos, en tener a alguien al lado, a quien cuidar, alguien que también me cuidaría, que con el paso de los años estuviera ahí, al otro lado de la cama, en mis amaneceres y en los anocheceres, siempre creí que cuando llega el amor es para quedarse, no es una estación de paso, ni  siquiera es la primavera o el verano, por que después llega el otoño y le invierno, siempre pensé que me ardería el estómago, que sentiría una mano agarrándome por dentro hasta casi asfixiarte, sentiría lo que todo el mundo llama mariposas en el estómago. Sé que dura un tiempo y luego llega un amor mas sereno, pasional, sin esa locura del principio, y eso duraría hasta viejitos. Pero como los niños cuando descubren que los Reyes Magos son los padres, yo descubrí que el amor dura lo que dura el amor, y  que quizás aquellas mariposas, aquella mano agarrándote el estomago hasta asfixiarte es sólo fruto de la juventud de un momento de la vida, y que ahora basta con que tengas una compañera o un compañero con quien  tengas complicidad, que te sientas bien con ella, que tengas a quien esperar y que te espere, que sólo baste con eso, yo, siempre esperé que volvieran las mariposas, que me asfixiara, que me sintiera capaz de alcanzar la cima del mundo y quizás sea una espera en vano, una pérdida de tiempo que me haya impedido ver a personas que han pasado a mi lado con quien haber envejecido sin más.

El viejito no dice nada, me mira, pero no dice nada, y yo sigo.

- Quizás hoy sea yo el que te cuente algo, y me basta con que me escuche, quizás me cansé de guardar recuerdos, nubes de verano en un cine abierto  lleno de abrazos y susurros, quizás me cansé de ver ese lado de la cama cubierto de escarcha, de no escuchar un buena noches mientras se enredan las sábanas en dos cuerpos que juegan, quizás me esté haciendo viejo.

- No te puedo ayudar, no tengo un cuento que contarte, la vida a veces solo se vive viviéndola, no sé si merece la pena esperar a eso que tu llamas "arrebato" o deslizarte suavemente en la vida, ¿es mejor esperar a los rápidos de un rio, o navegar por aguas tranquilas?, no lo sé, no puedo decirte que encontraras a la vuelta de la esquina, no puedo decirte que esperes y que la vida pase . Yo amé al principio con ese arrebato cuando fui joven,luego llego la calma, el placer de compartir momentos, silencios, de apoyarse y también de maldecirse, recuerdo que en aquel viaje tranquilo llegó un día la posibilidad de cambiarlo, estuve tentado, pasé una hora delante de la puerta de mi casa con un macuto, alguien me esperaba en el cruce de caminos, pero no tiré por la borda todos los años que había vivido, todos los recuerdos y todos los que vendrían. ¿Me equivoqué? no lo se, pero no me arrepiento de haberme quedado. Pasado el tiempo ella me dijo que sabía lo que había ocurrido, un pueblo es pequeño y se sabe todo,  le pregunté que por que no me detuvo, y simplemente me dijo que por que me quería,  cuando quieres a alguien tienes que tener el valor de dejarlo volar si es lo que desea, y te puedo decir que en aquel momento cuando la escuché, sentí de nuevo ese "arrebato".
¿Qué se debe hacer? ¿esperar? no lo sé.

Le miré, le envidié.

- ¿Me deja darle un abrazo?
- ¡Cómo no!

Nos abrazamos, era la hora de marcharse, le vi bajar la calle camino de la Plaza de Oriente, no me giré hasta que le perdí de vista. 

Volví a ponerme los cascos, el asfalto de Madrid quemaba bajo un sol indecente.

miércoles, julio 01, 2015

Te odio

Cuando se fue mi padre, me quedé con una caja pequeña atada con un cordón.
Ttardé meses en abrirla.
Recuerdo que era una tarde de un cielo plomizo, de esos que cubren madrid envolviéndolo como si fuera un paquete de regalo.

Encendí el equipo de música, retiré la mesa y me senté en el suelo igual que un niño pqueño a punto de abrir su regalo de Reyes Magos.

Tiré despacito del cordón que se soltó dando un brinco como si lo hubiera desnudado, despojado del tiempo que habia aguantado todos los secretos que guardaba aquella caja.

Ante mi aparecieron fotos ya amarillentas y cuarteadas, mi padre vestido del ejercito español, mi padre vestido de traje de domingo, mi padre con su cuadrilla de amigos.

Las dispuse a un lado mientras mi dedos escarbaban en sus recuerdos.
Dí con una cuartilla doblada que me apresuré a desplegar ante mis ojos.
Estaba escrita con pluma, con una caligrafía que haría envidiar a cualquier escritor a mano.

Decía:

"Mi amor, mi pequeño, sorprendete gran amor.

Te odio.
 No temas, no es un odio visceral, es un odio meditado, sopesado y tranquilo.

Tuve tiempo de amarte y odiarte a la vez, el día que me dí cuenta que me habías dejado y que ya no volverías.
Te odié mientras te amaba todo aquel tiempo que estuve esperando en la puerta, aquella que decidiste cerrar.
Te odio por todo aquello que sentí, vacío, pérdida, soledad, ansiedad, esperanza, nostalgia.
Te odio  porque llegué a odiarme a mi mismo por haberte dejado ir, por haber tenido entre mis dedos una nube de verano que nunca supe engarzar.

Te odio, no por haberte llegado a conocer, nunca podría decir como dicen en  las viejas películas "maldigo el día que te conocí" al revés, recuerdo ese dia como si estuviera entrando ahora mismo en aquella cafetería.
 Te odio, por lo que llegaste a darme a conocer, por dejarme llegar a ti, por despojarme y dejarme desnudo ante mis sentimientos, te odio porque supiste sacar al niño dando la mano al hombre.

Te odio, no porque me enseñaras a amarte y no supiera hacerlo, sino por que ya no he vuelto a amar como lo hice contigo, y por eso y sólo por eso, te odio.

Odio sentir que puede que nunca más vuelva a sentir, y odio que nunca pueda llegar a odiarte con ese odio visceral que muerde las entrañas y que hace que uno te olvide.

Y aunque te odie por todo lo que he escrito en esta cuartilla y que tú nunca leeras, siempre, siempre, serás mi amor, mi pequeño sorprenderte gran amor.

Firmado: Adolfo"

Busqué el sobre suponiendo que de alguna manera aunque no hubiera mandado la carta si la hubiera introducido en un sobre con el nombre del destinatario.

No lo hallé.

Guardé las fotos, cerré la caja y volví a anudar aquella cuerda.

Doblé la cuartilla y la guardé en mi mesilla de noche, y cada vez que me acuesto la miro, sintiendo envidia de como una vez en su vida nunca la palabra odio pudo tener tanto amor.