Llovía sobre Madrid, aquel estaba siendo un invierno raro, cálido, seco
como si el otoño no hubiera querido dejarnos y el invierno escondido en
algún rincón del planeta no se atreviera a hacerle frente.
Hay
ciudades que le temen a la lluvia y Madrid es una de ellas, el tráfico
se colapsa, la gente no sabe andar con paraguas que te van clavando en
cuanto te descuidas, e incluso si no vas atento algún coche pasa
raudo salpicandote.
Sin embargo, a mi me encanta pasear bajo la
lluvia, sí, lo sé, es un incordio , pero recuerdo cuando de pequeño
calzaba unas botas de agua e iba saltando de charco en charco, ¿recuerdo
o simplemente es un sueño de lo que me hubiera gustado?. El caso es que
salgo a la calle con mis cascos, quiero pasear, ¡no!, necesito pasear,
que la lluvia empape mis pensamientos, quizás con un poco de suerte los
arrastre bien lejos.
Llego al parque del retiro, casi vacío, en
el estanque solo los patos se atreven a posarse encima de sus aguas, y
los pocos que caminan por el parque lo hacen rápido y con la cabeza
baja, sin embargo a mi me encanta mirar el cielo cubierto, las ramas
vestidas de gotas de agua que se zarandean, y llega a mi la visión de
como me gustaba jugar a pasar debajo de un árbol y cuando aquella
persona pasaba lo zarandeaba para que le lloviera encima, un instante de
reproche un instante de sonrisa.
En un rincón encuentro una figura conocida bajo una capa de lluvía, es mi viejito, hoy si que no me lo esperaba.
Me siento a su lado.
- Hola - le digo - no esperaba encontrarte por aquí con la que cae...
- Yo sin embargo sabía que vendrías
- No me cabe duda
- Siempre que te encuentro te veo con los cascos puestos...
-
Bueno me gusta caminar con música es cierto que a veces dentro del
parque me los quito, me gusta escuchar el silencio, el sonido del viento
entre las ramas, pero casi siempre tengo una banda sonora que me
acompaña
- Si, yo recuerdo aquellas viejas canciones, de aquellos
bailes, donde uno nunca se decidia a sacar a la chica a bailar, hoy
tristemente eso se ha perdido
- Es una pena - le contesto - yo
recuerdo los lentos, alguien apagaba la luz o en la discoteca disminuian
la luz, sentias sus brazos rodearte el cuello mientras tu agarrabas su
cintura, y aquella sensacion de que todo alrededor hacía un "fade in
black", aquellos veranos...
- Noto que te pones algo nostálgico
- Echo de menos aquellos tiempo, aquellas sensaciones, ese vacío en el estómago.
- Ummm, y ahora ¿cual seria tu banda sonora?
-
No lo sé, supopngo que según el momento, pero si me tuviera que decidir
por una canción que definiera lo que ha sido parte de mi vida quizás
sería "Me dedique a perderte"
( NOTA. puedes escucharla aquí https://www.youtube.com/watch?v=05dcxPp62BQ)
- ¿Y eso?
- Tengo la
sensación de que cuando me llegan las mejores cosas de mi vida
simplemente me dedico a perderlas, alguien una vez me dijo "nunca ves lo
que tienes delante" y quizás sólo llego a verlo, a apreciarlo, cuando
lo he perdido
- Eso nos pasa a todos - me dice en tono amable, pero en su voz hay un desliz de compasión.
- No te preocupes, sé que es así, lo sé. ¿Y cual sería la tuya?
-
¡Qué dificil es elegir una canción que pueda definir un instante!, una
época o una vida, pero quizás me quedaría con "My way" Mi vida ha sido
de alguna manera a mi manera
( NOTA. puedes escuchar aquí https://www.youtube.com/watch?v=e7DWe6S2u6Y)
- Pues fíjate que yo te hubiera puesto "What a wonderful world", siempre te veo disfrutando de la vida
(NOTA. Escúchala aquí https://www.youtube.com/watch?v=FaqSchFmVRM)
- No siempre ha sido así... no siempre
Y
se puso a llover con fuerza, como si el cielo quisiera que dejaramos
aquella conversación.
Me levanté y antes de verle desaparecer de nuevo,
le abracé.
Busqué en mi ipod la canción de sinatra y volví a casa despacio sin importar que llegara calado.
NOTA:
Si hay una canción que me ha acompañado y que me acompañará siempre
incluso cuando me vaya es esta "Drive all night" de Bruce
https://www.youtube.com/watch?v=p7Ehjlxs5Sk
sábado, febrero 13, 2016
viernes, febrero 12, 2016
Un libro "SEDA"
Volví a aquella ciudad, a mi ciudad,
la de las calles vestidas de amarillo cuando caía la noche, la de
las calles desnudas en sus infernales veranos. La de su parque que te pierde y te pierdes.
Me fui un día con el corazón
hecho
jirones, metí en la mochila, una aguja y un rollo de hilo para coserlo,
una frasca de lágrimas, y otra vacía de sueños. Un block garabateado con
perdones no dichos, y un lazo que envolvía aquellas cartas escritas y
nunca mandadas..
Y volví a mi ciudad con el
corazón
remendado a trozos, con la frasca de lagrimas aún llena, la de sueños
cubierta de arena de playa, otra que compré con nubes de verano, el
block vacío de hojas, con estas, hice barquitos de papel que lancé al mar
que tanto quiero, y las cartas, ¡ay las cartas! vuelven conmigo aún
envueltas en su lazo rojo.
Recorría
las calles que en un tiempo fueron parte de mi hogar, y sin embargo
ahora me hacen sentir un extraño, aquellas tiendas pequeñas han dado
paso a ultramarinos de chinos, a pequeños espacios de masaje y uñas.
Sin saber donde me llevaban mis pasos, como un perro que quiere encontrar a su dueño, terminé en tu calle.
Esta, con el paso del tiempo, también había cambiado y sin embargo el olor, el asfalto abrían aquella caja de recuerdos que había guardado en un rincón de mi corazón.
Sin saber donde me llevaban mis pasos, como un perro que quiere encontrar a su dueño, terminé en tu calle.
Esta, con el paso del tiempo, también había cambiado y sin embargo el olor, el asfalto abrían aquella caja de recuerdos que había guardado en un rincón de mi corazón.
Encontré una tienda de libros de segunda mano, en la que puedes dejar tus libros y llevarte, por unas monedas los que quieras y entré. Siempre me han encantado los libros, sus historias que pueden llegar a atraparte, deseando acabarlo, deseando que nunca se termine. Paseé por sus estanterias, libros revueltos, libros antiguos, libros que nisiquera han llegado a leerse acaban allí.
Me paré delante de una caja en el suelo, y mi mano, como si alguna fuerza la guiara ,cogió uno pequeño "1900", recordé al autor y enseguida me puse a buscar aquella pequeña novela que me habia enamorado "SEDA". No tardé en encontrarla, la tomé en mis manos y algo dentro de mi se sacudió, le había regalado aquel libro el segundo día, después de conocerla, aquella sonrisa y aquel brillo de sus ojos, busqué las palabras en mi mente, la dedicatoria "por ti y para ti, eres Seda".
Abrí el libro y mis dedos temblorosos pasaron las primeras páginas, escrito con tinta azul figuraba mi dedicatoria, aquella dedicatoria a la dueña de las cicatrices de mi corazón ... "Por ti, para ti, eres Seda"
Le pregunté si le importaría dejar el libro en su mesa, yo me lo quedaba, pero quería dejarlo allí, aún pensaba que ella volvería alguna vez a la libreria.
Cogí un bolígrafo y debajo de la dedicatoria escribí, "Morir de nostalgia por algo que no viviras nunca".
Dejé un buen donativo y el libro sobre su mesa abierto por la página de la dedicatoria.
Volví a los tres días, Nada.
Una semana después. Nada.
Pensé que aún era un idealista que creía en que las historias tienden a acabar bien, cuando la realidad es tan diferente.
Me olvidé de su calle, me olvidé del libro y volví a cerrar el arcón de los recuerdos.
A los dos meses tuve que pasar por su calle, y cómo no entré en la librería, el ser humano tiende a esperar lo inesperado, allí estaba el libro, pero esta vez cerrado.
¿Me recuerdas? - le dije a la chica.
Si claro, creo que alguien ha escrito en tu libro. Sin esperar que terminara de pronunciarlo cogí el pequeño libro, lo abrí y ...
"Nunca es una palabra que no deberia existir en tu diccionario"
Estaba escrito debajo de mi dedicatoria, era su letra, aquella inconfundible letra.
Debajo escribí:
" Nunca es un tiempo infinito que desaparece, siempre es un regalo que perdura en el tiempo".
Volví cada dia, a la misma hora con la esperzan de que hubiera contestado.
Un día. Nada
Dos días. Nada
Tres días. ¡¡El libro no estaba sobre la mesa!!
Mis ojos gritaron a la chica si sabía donde estaba aquel libro, mi boca solo suspiró "¡¡no está el libro!!"
De pronto alguien me agarra del brazo, y me muestra el libro, me vuelvo y oigo una voz que me susurra
"Nunca digas nunca jamás, esta vez soy yo quien te regalará el libro"
lunes, enero 25, 2016
Zumo de naranja, zumo de limón
Estoy sentando en mi pequeña habitación que ahora se ha convertido en mi hogar, que ahora se ha convertido en mi mundo.
Desde la ventana puedo ver el mar, hoy está tranquilo, como decía hace años "como un plato", las aguas son tan azules que a veces se convierten en un verde turquesa.
Sobe mi mesa tengo un sobre y un folio en blanco, mis manos huesudas se aferran a una pluma que mojo en un un líquido amarillo, escribo pero la tinta es invisible, sólo posible de ver si acercas el papel a la luz de una vela.
"Han pasado años, muchos años desde que viera este mar una y otra vez, desde pequeño hasta más de casi la mitad de vida, un mar que fue mi hermano.
Ahora parece que veo a aquel niño pegado a la orilla de pie a la espera de que un pececillo fuera arrastrado por una ola para que con la mano en una velocidad endiablada lo empujara a la arena.
Luego llegaron los guiños, las primeras costuras en el corazón.
Añoré un tiempo ese mar, hasta que volví a él, puntualmente, en paseos por la arena, en una casa que no era mi casa.
Siempre pensé que encontraba a las personas, o ellas me encontraban a mi, en un momento difícil de su vida, hasta que ese momento acababa y entonces la persona simplemente desaparecía de mi vida, como si yo hubiera acabado una misión, como si yo solo hubiera sido un vehículo donde subir hasta la siguiente parada, bajarse y no volver.
Porque la vida la exprimes y a veces te da zumo de naranja, pero otras, muchas, zumo de limón.
El mismo zumo de limón con el que escribo esta carta porque sé que tú sabes como podrás leerla, por que sé que tu sabes, lo que nos gustaban los misterios.
Recuerdo, en especial un tiempo oscuro, donde en este país la locura tomó asiento, donde una gente con mentiras y promesas de las que te llenan los oidos aún sabiendo que es mentira tomaron el poder, donde gente que yo queria lo creyó para más tarde darse cuenta que ya era tarde, tarde para creer, tarde para tener esperanza, y todo aquello por lo que lucharon les fue sustraido todo en nombre de una palabra "podemos".
Recuerdo lo tozudo, lo cabezota y lo bruto que aquello me ponía, pero fue un tiempo en el que para mi, perder los papeles era demasiado sencillo, donde descubrí que conmigo habitaba un lado oscuro que nunca quise reconocer pero que aparecía.
Recuerdo que nunca llegué a aceptar que una persona estaba enferma y que posiblemente la mayoría de sus actos se debían a ello, y yo que aún pensaba en lo que había sido y en lo que se había convertido, dejaba salir a ese lado oscuro... oscuro como la noche.
Porque la vida la exprimes y a veces te da zumo de naranja, pero otras, muchas zumo de limón.
Ahora me cuesta recordar aquellos tiempos, y si estoy en esta habitación pequeña de alquiler, es por que no quiero ser esa persona, ni una carga. Y aunque me cuesta ya recordar, sigo viendo aquella sonrisa, con aquel acento, pese a que tambien tuvo su tiempo de oscuridad, nunca dejó de sonreir, tuvo en su vida mucho, mucho zumo de limón, más del que se merecía, pero dentro de esa oscuridad un día llego la luz, al principio pequeña luego en todo su esplendor, y hoy puedo decir que yo estaba allí, y yo lo ví. Luego el tiempo, ese que no deberia exisitir, trajo sus profecias.
No guardo rencor a esta vida más de lo que ella puede guardarme, intenté exprimarla lo que pude, a veces me regalo su zumo de naranja, otras, las más sólo conseguí su zumo de limón.
Te escribo esto porque no voy a esperar que la parca venga a buscarme, una vez alguien sabio dijo que es mejor morir de pie que vivir arrodillado, yo he vivido todo lo que tenía que vivir, y aunque se queda en el tintero más letras, más palabras y más hechos de los que yo quisiera, ya no es tiempo de escribirlos, de leerlos, de llevarlos a cabo.
¡Cuantas veces me he visto reflejado en ti!
Espero que encuentres las mismas personas con las que yo me crucé en mi vida, a unas, quizás nunca supe valorarlas, a otras, quizás, les hice daño sin haberlo querido como hubo otras que me lo hicieron a mi, pero la vida es asi, ya sabes la exprimes y te da... sí, a veces zumo de naranja, otras zumo de limón, ójala para ti sea más naranja que limón.
Ahora he de irme, voy a dejar mi ropa, colocada y ordenada como hacía siempre frente a ese mar, de aguas azules tan azules que se dirian que son verde esmeralda, y me iré con ellas de la misma manera que cuando tenía seis meses me bañaron en ellas por primera vez.
Espero que puedas leer esta carta, y no te olvides de exprimir cada segundo de la vida."
Meto la carta en el sobre, y cierro la puerta.
La arena esta caliente para ser el tiempo que es, me desnudo, mi cuerpo dista mucho de aquel que fue una vez, y camino hacia el mar, siento como me abre sus brazos, y me abraza, por fin me entrego a el aunque sea la última vez, y cuando pruebo su sabor me sabe a.... zumo de naranja.
Desde la ventana puedo ver el mar, hoy está tranquilo, como decía hace años "como un plato", las aguas son tan azules que a veces se convierten en un verde turquesa.
Sobe mi mesa tengo un sobre y un folio en blanco, mis manos huesudas se aferran a una pluma que mojo en un un líquido amarillo, escribo pero la tinta es invisible, sólo posible de ver si acercas el papel a la luz de una vela.
"Han pasado años, muchos años desde que viera este mar una y otra vez, desde pequeño hasta más de casi la mitad de vida, un mar que fue mi hermano.
Ahora parece que veo a aquel niño pegado a la orilla de pie a la espera de que un pececillo fuera arrastrado por una ola para que con la mano en una velocidad endiablada lo empujara a la arena.
Luego llegaron los guiños, las primeras costuras en el corazón.
Añoré un tiempo ese mar, hasta que volví a él, puntualmente, en paseos por la arena, en una casa que no era mi casa.
Siempre pensé que encontraba a las personas, o ellas me encontraban a mi, en un momento difícil de su vida, hasta que ese momento acababa y entonces la persona simplemente desaparecía de mi vida, como si yo hubiera acabado una misión, como si yo solo hubiera sido un vehículo donde subir hasta la siguiente parada, bajarse y no volver.
Porque la vida la exprimes y a veces te da zumo de naranja, pero otras, muchas, zumo de limón.
El mismo zumo de limón con el que escribo esta carta porque sé que tú sabes como podrás leerla, por que sé que tu sabes, lo que nos gustaban los misterios.
Recuerdo, en especial un tiempo oscuro, donde en este país la locura tomó asiento, donde una gente con mentiras y promesas de las que te llenan los oidos aún sabiendo que es mentira tomaron el poder, donde gente que yo queria lo creyó para más tarde darse cuenta que ya era tarde, tarde para creer, tarde para tener esperanza, y todo aquello por lo que lucharon les fue sustraido todo en nombre de una palabra "podemos".
Recuerdo lo tozudo, lo cabezota y lo bruto que aquello me ponía, pero fue un tiempo en el que para mi, perder los papeles era demasiado sencillo, donde descubrí que conmigo habitaba un lado oscuro que nunca quise reconocer pero que aparecía.
Recuerdo que nunca llegué a aceptar que una persona estaba enferma y que posiblemente la mayoría de sus actos se debían a ello, y yo que aún pensaba en lo que había sido y en lo que se había convertido, dejaba salir a ese lado oscuro... oscuro como la noche.
Porque la vida la exprimes y a veces te da zumo de naranja, pero otras, muchas zumo de limón.
Ahora me cuesta recordar aquellos tiempos, y si estoy en esta habitación pequeña de alquiler, es por que no quiero ser esa persona, ni una carga. Y aunque me cuesta ya recordar, sigo viendo aquella sonrisa, con aquel acento, pese a que tambien tuvo su tiempo de oscuridad, nunca dejó de sonreir, tuvo en su vida mucho, mucho zumo de limón, más del que se merecía, pero dentro de esa oscuridad un día llego la luz, al principio pequeña luego en todo su esplendor, y hoy puedo decir que yo estaba allí, y yo lo ví. Luego el tiempo, ese que no deberia exisitir, trajo sus profecias.
No guardo rencor a esta vida más de lo que ella puede guardarme, intenté exprimarla lo que pude, a veces me regalo su zumo de naranja, otras, las más sólo conseguí su zumo de limón.
Te escribo esto porque no voy a esperar que la parca venga a buscarme, una vez alguien sabio dijo que es mejor morir de pie que vivir arrodillado, yo he vivido todo lo que tenía que vivir, y aunque se queda en el tintero más letras, más palabras y más hechos de los que yo quisiera, ya no es tiempo de escribirlos, de leerlos, de llevarlos a cabo.
¡Cuantas veces me he visto reflejado en ti!
Espero que encuentres las mismas personas con las que yo me crucé en mi vida, a unas, quizás nunca supe valorarlas, a otras, quizás, les hice daño sin haberlo querido como hubo otras que me lo hicieron a mi, pero la vida es asi, ya sabes la exprimes y te da... sí, a veces zumo de naranja, otras zumo de limón, ójala para ti sea más naranja que limón.
Ahora he de irme, voy a dejar mi ropa, colocada y ordenada como hacía siempre frente a ese mar, de aguas azules tan azules que se dirian que son verde esmeralda, y me iré con ellas de la misma manera que cuando tenía seis meses me bañaron en ellas por primera vez.
Espero que puedas leer esta carta, y no te olvides de exprimir cada segundo de la vida."
Meto la carta en el sobre, y cierro la puerta.
La arena esta caliente para ser el tiempo que es, me desnudo, mi cuerpo dista mucho de aquel que fue una vez, y camino hacia el mar, siento como me abre sus brazos, y me abraza, por fin me entrego a el aunque sea la última vez, y cuando pruebo su sabor me sabe a.... zumo de naranja.
jueves, enero 14, 2016
Estrellas
Bajamos a la playa, el sol intentaba sumergirse entre las aguas dejando tras de si una amalgama de colores naranjas.
Nos sentamos en la arena aún caliente, miré a mi pequeño, parecía divertirle los resplandores de los últimos rayos de sol que saltaban de ola en ola.
De pronto percibió una luz brillante en el cielo, mira papá una estrella, yo sabía que no era una estrella sino un planeta, Venus, "sí le dije, enseguida irán apareciendo más"
Y así fue, en cuanto el sol se ocultó tras el horizonte, el cielo se oscureció cuajandose de estrellas.
- ¡Qué bonito, papi!
- ¿Es hermoso, verdad? esto en nuestra ciudad no se puede ver...
Nos quedamos callados, yo le veía como contaba las estrellas y sentí envidia, envidia de su candidez, de todo lo que le quedaba por descubrir, de su alma tranquila y limpia.
Pasó una estrella fugaz, dejando tras de sí una estela de luz.
- Ale ¿que es eso?
- Es una estrella fugaz, una estrella que ha decidido iniciar su viaje y se va, a veces deja una estela para que la recordemos otras veces simplemente se va y no la volvemos a ver.
- A mi me gustan las estrellas fugaces, parecen un avión que va muy rápido por el cielo.
- Si... - le dije, mientras observaba como la estrella fugaz desaparecía, pensé que en el mundo hay dos clases de personas, las que te dicen que son tus amigos pero que luego desaparecen como una estrella fugaz sin dejar siquiera una estela, y las que no dicen nada pero cuando las necesitas están ahí, como las estrellas en el cielo de una noche de verano.
Abracé a mi peque, y nos quedamos mirando la belleza de un cielo cuajado de estrellas.
Nos sentamos en la arena aún caliente, miré a mi pequeño, parecía divertirle los resplandores de los últimos rayos de sol que saltaban de ola en ola.
De pronto percibió una luz brillante en el cielo, mira papá una estrella, yo sabía que no era una estrella sino un planeta, Venus, "sí le dije, enseguida irán apareciendo más"
Y así fue, en cuanto el sol se ocultó tras el horizonte, el cielo se oscureció cuajandose de estrellas.
- ¡Qué bonito, papi!
- ¿Es hermoso, verdad? esto en nuestra ciudad no se puede ver...
Nos quedamos callados, yo le veía como contaba las estrellas y sentí envidia, envidia de su candidez, de todo lo que le quedaba por descubrir, de su alma tranquila y limpia.
Pasó una estrella fugaz, dejando tras de sí una estela de luz.
- Ale ¿que es eso?
- Es una estrella fugaz, una estrella que ha decidido iniciar su viaje y se va, a veces deja una estela para que la recordemos otras veces simplemente se va y no la volvemos a ver.
- A mi me gustan las estrellas fugaces, parecen un avión que va muy rápido por el cielo.
- Si... - le dije, mientras observaba como la estrella fugaz desaparecía, pensé que en el mundo hay dos clases de personas, las que te dicen que son tus amigos pero que luego desaparecen como una estrella fugaz sin dejar siquiera una estela, y las que no dicen nada pero cuando las necesitas están ahí, como las estrellas en el cielo de una noche de verano.
Abracé a mi peque, y nos quedamos mirando la belleza de un cielo cuajado de estrellas.
La Cita (Final)
"Si has llegado hasta aquí ya no puedes echarte atrás, en la caja hay un
camison de seda, póntelo, sin ropa interior, luego apaga la luz, la
habitación ha de permanecer totalmente a oscuras, si percibo algo de
luz, no entraré. tienes diez minutos..."
Tuve miedo, era entregarme de una manera que nunca antes había hecho, y sin embargo algo había en mi que me empijaba a hacerlo.
Me desnudé y me puse el camisón de seda, que no como pasa en las películas, me quedaba algo grande.
Apagué la luz, temblaba.
Pasaron unos minutos que se me hicieron eternos, de pronto oí un leve crujido de una puerta que se abre, no entra ninguna luz, por lo que adivino que él ya estaba dentro de la habitación, en el lavabo.
Siento que está muy cerca, y mi cuerpo vuelve a temblar.
Una mano se posa en mi hombro, y le oigo susurrar "soy yo, no temas, es sólo un juego que te gustará"
Desliza su mano por el tirante y lo baja por mi hombro, con suavidad me pone de pie, y me besa, primero suavemente luego abre su boca y su lengia se introduce en la mia, me besa apasionadamente, pega su cuerpo
al mio. ¡¡Está desnudo!! y eso me excita aún mas.
Su piel es suave, acaricio su espalda y su pecho mis dedos juegan con el vello, mientras separo un poco las piernas y noto como su sexo está reaccionado a nuestro beso.
Acaricio su cara, intendo descifrar como es su rostro, pero no llego a imaginarlo, él me acaricia sus manos recorren mi cuerpo sin quitarme aún el camisón, su boca baja por mi cuello se detiene y lo mordisquea suavemente, me produce escalofrio y siento un ardor en mi interior como hacía tiempo no recordaba.
Baja su boca y por encima del camison me besa los pechos, atrapa con sus labios mis pezones y los lame. Sus manos se han introducido por debajo de la prenda, y se agarran literalmente a mi culo, empujandome hacia él.
Me está excitando, y gimo levemente, no dice nada, me empuja suavemente a la cama y caigo boca arriba, siento su peso sobre mi, se mueve para colocarse encima y siento su miembro duro sobre mi estómago.
Vuelve a besarme con ganas, con prisas, devorandome la boca, esta vez se entretiene en morderme los labios, la lengua, en besarme despacio para luego acelerar, y yo empiezo a desear que me penetre, abro mis piernas y agarro su cintura, muevo mi pelvis y con el roce me excito aún más.
"Aún no" le oigo decir, me levanta el camisón y por fin me lo quita, su boca desciende por mi estómago hasta llegar a mi sexo, noto el calor de su aliento, y siento como lo besa muy despacio, hasta que su lengua, húmeda, me roza pego un pequeño brinco con ese contacto y se me escapa un gemido, él lejos de parar acelera sus besos, su lengua juega con mis labios, roza succiona y da pequeños golpecitos en mi clítoris, me está volviendo loca, y siento que mis piernas empiezan a temblar, un cosquilleo interior avanza, como el agua ante una presa que han abierto se precipita en mi interior y me corro sujentando su cabeza contra mi sexo.
Tanto tiempo reprimido.
Él ha suavizado sus besos pero sigue acariciandomelo con la boca, mientras sus manos acarician mis pechos, baja una y sus dedos mojados juegan con la entrada de mi sexo, me vuelvo a excitar, y él lo sabe, los introduce despacio, sabe lo que hace, y a pesar de que acabo de llegar al orgasmo, me vuelve a poner.
Pero quiero devolverle el palcer que me ha dado, y busco ansiosa con mis manos su pene, esta erguido duro, y el pega un respingo cuando lo atrapo y lo agarro "como me gusta" le digo, y siento que el sonrie.
Le empujo de tal manera que queda debajo de mi, deslizo mi lengua por sus pezones mientras mi mano sube y baja en su miembro, él se deja hacer, yo sigo hasta que logro tenerlo a la altura de mi boca, juego con el y siento como disfruta. Siempre me ha gustado el poder que da tenrlo en mi mano, en mi boca, me encanta sentirlo duro, y sé que lo hago muy bien.
Cuando creo que no aguanta más me subo y le monto, ufff que sensación sentir como va entrando como me roza mi interior, como le tengo atrapado, él me agarra de las caderas y yo empiezo a moverme, "¡¡cómo lo echaba de menos!!", pienso.
Cambiamos de posición varias veces, una vez me ponia a cuatro patas, y me lo hacia desde atras acariciandome los pezones, otras de lado, me encantó cuando se puso encima y sentia somo se erguia y me besaba mientras me penetraba.
Perdí la noción del tiempo, no se cuanto estuvimos haciendo el amor, auqnue a veces tuve la sensación que era más follar, y otras cuando el me acariciaba el pelo y la cara, sentia que me estaba haciendo el amor, aún sin conocernos. Llegue a tener tres orgasmos más, y por fin el llego al suyo encima de mi cuerpo mojándome mis pechos el cuerpo, mi boca.
No hablamos mucho, tendidos en la cama, seguimos acariciándonos hasta volver a excitarnos y empezar de nuevo. Nos duchamos jutos a oscuras fue otra nueva sensación, me encantó arrodillarme y volver a comerle despacio, y como me lo hizo contra la pared de la ducha.
el tiempo pasó demasiado rápido, él se vistió despacio, me dijo que la habitación estaba pagada con el desayuno que lo traerían a la habitación, que me quedara, se acercó y volvió a besarme, yo intente agarrarle para que se quedara, pero no fue posible.
Abrió la puerta despacio para que la luz no hiciera que pudiera reconocerle, y antes de irse me dijo " Me conoces, me has visto antes, yo tambien te conozco a ti de hace tiempo, estamos mas cerca de lo que creer..."
Me quedé helada, salté de la cama para buscarle, pero él ya no estaba en el pasillo.
Ha pasado una semana, hemos seguido charlando por el chat, y quizás haya otra cita, pero ahora cuando camino por la calles de mi barrio miro a los chicos esperando averiguar si alguno de ellos es ÉL.
Tuve miedo, era entregarme de una manera que nunca antes había hecho, y sin embargo algo había en mi que me empijaba a hacerlo.
Me desnudé y me puse el camisón de seda, que no como pasa en las películas, me quedaba algo grande.
Apagué la luz, temblaba.
Pasaron unos minutos que se me hicieron eternos, de pronto oí un leve crujido de una puerta que se abre, no entra ninguna luz, por lo que adivino que él ya estaba dentro de la habitación, en el lavabo.
Siento que está muy cerca, y mi cuerpo vuelve a temblar.
Una mano se posa en mi hombro, y le oigo susurrar "soy yo, no temas, es sólo un juego que te gustará"
Desliza su mano por el tirante y lo baja por mi hombro, con suavidad me pone de pie, y me besa, primero suavemente luego abre su boca y su lengia se introduce en la mia, me besa apasionadamente, pega su cuerpo
al mio. ¡¡Está desnudo!! y eso me excita aún mas.
Su piel es suave, acaricio su espalda y su pecho mis dedos juegan con el vello, mientras separo un poco las piernas y noto como su sexo está reaccionado a nuestro beso.
Acaricio su cara, intendo descifrar como es su rostro, pero no llego a imaginarlo, él me acaricia sus manos recorren mi cuerpo sin quitarme aún el camisón, su boca baja por mi cuello se detiene y lo mordisquea suavemente, me produce escalofrio y siento un ardor en mi interior como hacía tiempo no recordaba.
Baja su boca y por encima del camison me besa los pechos, atrapa con sus labios mis pezones y los lame. Sus manos se han introducido por debajo de la prenda, y se agarran literalmente a mi culo, empujandome hacia él.
Me está excitando, y gimo levemente, no dice nada, me empuja suavemente a la cama y caigo boca arriba, siento su peso sobre mi, se mueve para colocarse encima y siento su miembro duro sobre mi estómago.
Vuelve a besarme con ganas, con prisas, devorandome la boca, esta vez se entretiene en morderme los labios, la lengua, en besarme despacio para luego acelerar, y yo empiezo a desear que me penetre, abro mis piernas y agarro su cintura, muevo mi pelvis y con el roce me excito aún más.
"Aún no" le oigo decir, me levanta el camisón y por fin me lo quita, su boca desciende por mi estómago hasta llegar a mi sexo, noto el calor de su aliento, y siento como lo besa muy despacio, hasta que su lengua, húmeda, me roza pego un pequeño brinco con ese contacto y se me escapa un gemido, él lejos de parar acelera sus besos, su lengua juega con mis labios, roza succiona y da pequeños golpecitos en mi clítoris, me está volviendo loca, y siento que mis piernas empiezan a temblar, un cosquilleo interior avanza, como el agua ante una presa que han abierto se precipita en mi interior y me corro sujentando su cabeza contra mi sexo.
Tanto tiempo reprimido.
Él ha suavizado sus besos pero sigue acariciandomelo con la boca, mientras sus manos acarician mis pechos, baja una y sus dedos mojados juegan con la entrada de mi sexo, me vuelvo a excitar, y él lo sabe, los introduce despacio, sabe lo que hace, y a pesar de que acabo de llegar al orgasmo, me vuelve a poner.
Pero quiero devolverle el palcer que me ha dado, y busco ansiosa con mis manos su pene, esta erguido duro, y el pega un respingo cuando lo atrapo y lo agarro "como me gusta" le digo, y siento que el sonrie.
Le empujo de tal manera que queda debajo de mi, deslizo mi lengua por sus pezones mientras mi mano sube y baja en su miembro, él se deja hacer, yo sigo hasta que logro tenerlo a la altura de mi boca, juego con el y siento como disfruta. Siempre me ha gustado el poder que da tenrlo en mi mano, en mi boca, me encanta sentirlo duro, y sé que lo hago muy bien.
Cuando creo que no aguanta más me subo y le monto, ufff que sensación sentir como va entrando como me roza mi interior, como le tengo atrapado, él me agarra de las caderas y yo empiezo a moverme, "¡¡cómo lo echaba de menos!!", pienso.
Cambiamos de posición varias veces, una vez me ponia a cuatro patas, y me lo hacia desde atras acariciandome los pezones, otras de lado, me encantó cuando se puso encima y sentia somo se erguia y me besaba mientras me penetraba.
Perdí la noción del tiempo, no se cuanto estuvimos haciendo el amor, auqnue a veces tuve la sensación que era más follar, y otras cuando el me acariciaba el pelo y la cara, sentia que me estaba haciendo el amor, aún sin conocernos. Llegue a tener tres orgasmos más, y por fin el llego al suyo encima de mi cuerpo mojándome mis pechos el cuerpo, mi boca.
No hablamos mucho, tendidos en la cama, seguimos acariciándonos hasta volver a excitarnos y empezar de nuevo. Nos duchamos jutos a oscuras fue otra nueva sensación, me encantó arrodillarme y volver a comerle despacio, y como me lo hizo contra la pared de la ducha.
el tiempo pasó demasiado rápido, él se vistió despacio, me dijo que la habitación estaba pagada con el desayuno que lo traerían a la habitación, que me quedara, se acercó y volvió a besarme, yo intente agarrarle para que se quedara, pero no fue posible.
Abrió la puerta despacio para que la luz no hiciera que pudiera reconocerle, y antes de irse me dijo " Me conoces, me has visto antes, yo tambien te conozco a ti de hace tiempo, estamos mas cerca de lo que creer..."
Me quedé helada, salté de la cama para buscarle, pero él ya no estaba en el pasillo.
Ha pasado una semana, hemos seguido charlando por el chat, y quizás haya otra cita, pero ahora cuando camino por la calles de mi barrio miro a los chicos esperando averiguar si alguno de ellos es ÉL.
lunes, enero 11, 2016
La cita (1ª parte)
Tenía el corazón roto, a veces te das tanto que no sabes cuanto queda de
ti, y cuando quieres darte cuenta de lo inútil que es seguir, estás
simplemente vacía.
Pasé un tiempo entre soledades y la oscuridad de mis cuatro paredes. como si aquel tiempo de luto pudiera coserme por dentro, hasta que un día decidí que era el momento de ir despertando, de que la vida se me iba en un soplo y que no merecía la pena dejarme por que alguien me hubiera dejado con todo el desprecio del mundo.
Me conecté a un chat, y tras varios asaltos del tipo "que ropa interior llevas", "no sabes lo que te haria, ningún tio te ha hecho lo que voy a hacerte", sin ni siquiera saber mi nombre, cuando iba a cerrar la sesión se ma abrió una ventanita con un simple "Hola, ¿cómo estas?"
Pasé mas de dos horas hablando con él, al principio costaba sacarle las palabras, e incluso me pareció algo borde su actitud, sin embargo no pronmunció la palabra sexo en las dos horas y eso me animó a seguir charlando con él.
Se sucedieron los días, y las conversaciones se hicieron algo mas intimas, mas personales, e incluso hubo un leve juego de coqueteo.
Sentía que la mujer que llevaba dentro volvía salir reclamando el espacio que le había negado, y volvía con mas ganas que antes, con toda la sensualidad que había reprimido en ese tiempo de duelo. Asi que una tarde de domingo, introduje en nuestra conversación pinceladas eróticas, él antes de mostrarse tímido me siguió el juego y aquella tarde cuando cerré el portátil, me fui a la ducha y tuve uno de los mejores orgasmos de los últimos meses.
Tenía claro que no queria una relación, aún no estaba preparada para que alguien jugara con mis sentimientos, pero mi cuerpo deseaba unas manos, unos labios sentir el calor de una piel en mi piel, así que llevaba las conversaciones a jugar cada vez un poco mas, hasta que...
Hasta que se lanzó y me propuso un juego. Nos nos habíamos mandado ninguna foto, algún mensaje de voz, alguna descripción y poco más, entonces él me dijo:
- ¿Te gusta jugar?, juguemos
- ¿Qué propones? - conteste con algo de incertidumbre.
- Qudemos en un bar, en mesas separadas, sin conocernos asi miraras y yo mirare quien puedes ser, despues de un cuarto de hora ve al camarero, el tendrá un sobre con la llave de una habitación de un hotel cercano, irás a la habitación y alli tendras otra carta, ¿te atreves?
Sentí miedo, sin conocerle... pero a la vez me desperto un morbo y un deseo irrefrenable "si" le contesté.
Llegué al bar, estaba llenos de gente, intenté descubrir quien podría ser, la mayoria de los chicos no me atrían fisicamente, alguno que sí estaba ocupado, y por el momento pensé que me había tomado el pelo, que simplemente se había burlado de mi, sin embargo le pregunté al camarero si tenía un sobre. El camarero miró tras de la barra y con una sonrisa me entregó un sobre cerrado de color crema.
Salí a la calle, lo abrí apresuradamente, dentro había una tarjeta, la llave de una habitación y la dirección del hotel.
Dude unos instantes si ir, pero me pudo más esa sensación de volver a sentirme mujer, deseada, mi cuerpo volvía a arder, sentía un cosquilleo en mi sexo que me resulto muy agradable.
Entré en el hotel, miré el numero de la habitación por enésima vez, y cuando llegué a la puerta mis manos temblaban. era una habitación amplia, con una cama de matrimonio, sobre ella había una nota y una caja.
Cogí la nota y leí.
"Si has llegado hasta aquí ya no puedes echarte atrás, en la caja hay un camison de seda, póntelo, sin ropa interior, luego apaga la luz, la habitación ha de permanecer totalmente a oscuras, si percibo algo de luz, no entraré. tienes diez minutos..."
Continuará
Pasé un tiempo entre soledades y la oscuridad de mis cuatro paredes. como si aquel tiempo de luto pudiera coserme por dentro, hasta que un día decidí que era el momento de ir despertando, de que la vida se me iba en un soplo y que no merecía la pena dejarme por que alguien me hubiera dejado con todo el desprecio del mundo.
Me conecté a un chat, y tras varios asaltos del tipo "que ropa interior llevas", "no sabes lo que te haria, ningún tio te ha hecho lo que voy a hacerte", sin ni siquiera saber mi nombre, cuando iba a cerrar la sesión se ma abrió una ventanita con un simple "Hola, ¿cómo estas?"
Pasé mas de dos horas hablando con él, al principio costaba sacarle las palabras, e incluso me pareció algo borde su actitud, sin embargo no pronmunció la palabra sexo en las dos horas y eso me animó a seguir charlando con él.
Se sucedieron los días, y las conversaciones se hicieron algo mas intimas, mas personales, e incluso hubo un leve juego de coqueteo.
Sentía que la mujer que llevaba dentro volvía salir reclamando el espacio que le había negado, y volvía con mas ganas que antes, con toda la sensualidad que había reprimido en ese tiempo de duelo. Asi que una tarde de domingo, introduje en nuestra conversación pinceladas eróticas, él antes de mostrarse tímido me siguió el juego y aquella tarde cuando cerré el portátil, me fui a la ducha y tuve uno de los mejores orgasmos de los últimos meses.
Tenía claro que no queria una relación, aún no estaba preparada para que alguien jugara con mis sentimientos, pero mi cuerpo deseaba unas manos, unos labios sentir el calor de una piel en mi piel, así que llevaba las conversaciones a jugar cada vez un poco mas, hasta que...
Hasta que se lanzó y me propuso un juego. Nos nos habíamos mandado ninguna foto, algún mensaje de voz, alguna descripción y poco más, entonces él me dijo:
- ¿Te gusta jugar?, juguemos
- ¿Qué propones? - conteste con algo de incertidumbre.
- Qudemos en un bar, en mesas separadas, sin conocernos asi miraras y yo mirare quien puedes ser, despues de un cuarto de hora ve al camarero, el tendrá un sobre con la llave de una habitación de un hotel cercano, irás a la habitación y alli tendras otra carta, ¿te atreves?
Sentí miedo, sin conocerle... pero a la vez me desperto un morbo y un deseo irrefrenable "si" le contesté.
Llegué al bar, estaba llenos de gente, intenté descubrir quien podría ser, la mayoria de los chicos no me atrían fisicamente, alguno que sí estaba ocupado, y por el momento pensé que me había tomado el pelo, que simplemente se había burlado de mi, sin embargo le pregunté al camarero si tenía un sobre. El camarero miró tras de la barra y con una sonrisa me entregó un sobre cerrado de color crema.
Salí a la calle, lo abrí apresuradamente, dentro había una tarjeta, la llave de una habitación y la dirección del hotel.
Dude unos instantes si ir, pero me pudo más esa sensación de volver a sentirme mujer, deseada, mi cuerpo volvía a arder, sentía un cosquilleo en mi sexo que me resulto muy agradable.
Entré en el hotel, miré el numero de la habitación por enésima vez, y cuando llegué a la puerta mis manos temblaban. era una habitación amplia, con una cama de matrimonio, sobre ella había una nota y una caja.
Cogí la nota y leí.
"Si has llegado hasta aquí ya no puedes echarte atrás, en la caja hay un camison de seda, póntelo, sin ropa interior, luego apaga la luz, la habitación ha de permanecer totalmente a oscuras, si percibo algo de luz, no entraré. tienes diez minutos..."
Continuará
lunes, enero 04, 2016
Cuentos por teléfono 9 - La cena
Cae la tarde bajo un cielo gris plomizo.
Afuera hace frío, el frío del invierno, ese que invita a que alguien te abrigue el corazón.
Ese que invita a abrir la caja de las viejas fotos, a desenlazar las cartas olvidadas, a releer los chats y los e-mails que aún se guardan.
Suena el teléfono.
- Hola, feliz año - su voz se desliza apagada como si sus palabras estuvieran cansadas.
- Hola ¡¡ feliz año !!, ¿cómo te fue la última noche?
- Casi prefiero no hablar de ello, sólo decirte que me fui a dormir antes de las campanadas
- Vaya lo siento
- Hoy necesito un cuento tuyo, uno como el que leí una vez de un chico que acompañaba a su chica a una boda y le quería gastar una broma, creo... que se hizo pasar por chico de compañía por que las amigas de su chica siempre le decían que porqué iba sola... me gustó mucho, me reí y me hizo sentir que me hubiera gustado tener un chico así a mi lado. ¿Podrías contarme un cuento así? Aunque sea sólo para creer que tendré a alguien parecido a mi lado... alguna vez
- Me lo pones difícil, lo que leíste, lo escribí hace mucho, mucho tiempo y... bueno déjame que piense, quizás tenga una historia para ti.
- Sabía que la tendrías...
- Ahí vamos
"Estaba en el coche, como siempre ella no era puntual, nunca acaba de acostumbrarse, no es que sea un fanático del orden, pero le gusta llegar a los sitios a su hora y más si habían quedado con sus padres, la primera vez que les presentaba a su chica. Ya hacía dos años que estaba con ella, y a pesar de la insistencia de sus padres en que la presentara, él no quería, no sé el motivo, pero algo en su interior le decía que no era una buena idea...
Ufsss, ya voy tarde - se dice ella - pero no doy con la ropa, seguro que él me pone alguna pega.
Mientras se quita el tanga y saca un culotte del cajón que deja sobre la cama.
El pantalón fuera, mejor esta falda que no es lo suficientemente larga para que me haga una mojigata, ni lo suficientemente corta para escandalizarles.
Le suena el móvil, es él, está nervioso, ella corre al baño, se da el último retoque, se coloca la falda y sale a toda prisa.
- Vamos muy ajustados de tiempo - le dice él antes de que ella apague su voz con un beso.
- Estas preciosa
- Si, si y nerviosa, espero que tus padres tengan más paciencia que tú y no sean tan quisquillosos, además no me has dicho donde vamos...
- Bueno, lo sabrás en su momento...
- Siempre con tus juegos que me ponen de los nervios
- Lo sé, pero es que mis padres tiene una costumbre siempre por estas fechas, se conocieron en uno y desde hace años siempre van a celebrarlo " de manera especial"
- No me ha gustado el tono de esa manera espacial
- Ja ja ja ya lo verás, seguro que te diviertes.
Conduce deprisa, aún así llegan algo tarde, sus padres y sus hermanas con sus novios están en la puerta.
Ella le mira con un gesto que lo dice todo "¿vamos a cenar aquí?".
Están frente a un restaurante típico americano, él se acerca y le susurra al oido, "mis padres se conocieron en un viaje de la universidad en Estados Unidos en un bar country". Sonrie, se encoge de hombros, y agarrándola de la mano se acerca donde están todos.
La cena ha sido relajada, no le han preguntado mucho y sus hermanas se han mostrado muy amables, tirando algún capote cuando la madre de él ha estado algo curiosa. Aún así siente un cosquilleo en el estómago, él tiene ese brillo especial en los ojos de que hay algo que no ha contado.
- Bueno vamos al bar anexo, nos esperan unas cervezas y el duelo - dice el padre.
- ¿El duelo? - pregunta ella.
- Si, si, es ya una tradición familiar, hay un toro mecánico y nos jugamos quien paga las copas, chicas contra chicos, contamos los tiempos y los que mas aguanten ganan.
Ella se acerca a su chico, y casi rogandole le dice:
- ¿de verdad que me vas a hacer subir ahí? sabes lo vergonzosa que soy
- Lo siento bebe, pero es la tradición.
- Ufsss no sé si podré, voy al lavabo, ahora vuelvo.
Cuando regresa, su frente esta perlada de gotas de sudor.
- ¿Te encuentras bien? - le dice él - estas temblando.
- No te vas a creer lo que me ha pasado, con las prisas no me he puesto ropa interior
- Ummmm que excitante, me lo podrías haber dicho antes, que morbo...
- No seas tonto, y piensa... si subo al potro y me caigo con esta falda puedo enseñar...
- ¡¡Dios!! es verdad
- Tienes que hacer algo, ¿no sabes de algun chino por aqui?
- ¿Ahora, y en Navidades?
- Mira peque, o haces algo o nos vamos,
- Esta bien, está bien.
Él se excusa y sale del restaurante, por suerte hay un chino no muy lejos de alli.
Cuando vuelve, todos le están esperand,o es su turno de montar al toro mécanico y luego empiezan las chicas.
- ¿Has encontrado algo?
- No se si esto te va a gustar, pero es lo único que había. - y le enseña unos calzoncillos rojos con una trompa de elefante
- Pero eres tonto, ¿cómo me voy a poner eso?, no, no salto...
El padre oye la última frase, y se acerca.
- Lo siento pero hemos de montar todos al toro, es una tradición de la familia, y nos gustaría que formases parte de ella.
Ella baja la mirada, no es capaz de negarse y cuando el padre se retira coge el paquete
- Esta me la pagas, como me caiga, me muero
Cuando vuelve ya han montado los chicos, da un buen trago al bourbon y allá va
- ¡¡ Vamos bebé!! Tú puedes, si aguantas 25 segundos habréis ganado.
Sus hermanas gritan y la animan, ella se agarra al asidero y se monta procurando no levantar mucho su falda, la trompa del elefante le roza y le produce un cierto gustillo.
El toro mecánico empieza a moverse, primero muy lentamente.
- Así no vale - dice el novio de una de sus hermanas - has de levantar un brazo y sostenerte con el otro.
Ella le mira y lo hubiera fulminado si no es por que el toro da una fuerte sacudida y ella está a punto de caerse.
- Vamos llevas 15 segundos - le animan las chicas
- Ya van 20 - le dice la madre, con algo de celos en su tono.
- Yupiiiii lo has logrado, ¡¡ hemos gando!! - le vuelven a gritar las hermanas
Ella se desconcentra, el toro cabecea y ella cae sobre la colchoneta con la falta por la cintura.
Hay un silencio que dura unos segundos, él corre a ayudarla, mientras ella acalorada por el esfuerzo y roja de la vergüenza agacha la cabeza.
Nadie dice nada en la mesa, las hermanas la abrazan festejando la victoria.
El padre se acerca y le dice:
- Entiendo que hayas tardado tanto tiempo en presentarnosla, pero deberías saber que lo que más nos importa es tu felicidad, ¡qué mas da! cada uno es como quiere ser - le dice mirandola a ella.
- ¿Cómo qué como quiere ser?, perdone pero no le entiendo - le contesta
- Bueno... estamos en el siglo veintiuno, si mi hijo decide tener una relación con un transexual, ¿quien soy yo para juzgaros?
Ella cierra la boca, la vuelve a abrir pero no le salen las palabras.
La familia esta pendiente, su chico balbucea
- Ella... jajaja ella... es ella... ¡¡es mujer!!
- Ya, ya, bueno si él, digo ella, se siente mujer me parece bien, pero lo de su ropa interior, ¡¡vaya trompa!!. En fin, hijo mio... si es eso lo que te gusta.
- Yo... es que me olvide... por favor, dí algo me muero de vergüenza.
De pronto todos rompen a reir, la madre la abraza, y cuando la suelta él se acerca y la besa
- Perdona bebé, cuando fuiste al lavabo les conté lo que te había pasado y ... bueno lo siento...
- ¿Cómo? pero que ... - les dice.
- Vamos, lo sentimos, es que esta familia tiene un humor peculiar - dice el padre - por cierto eres increible como has aguantado sobre el toro...
- ¡¡ Cómo no iba a hacerlo !! Si llevaba la trompa de este maldito calzoncillo entre las piernas - contesta ella riendo.
- ¡¡ por nosotras!! - gritan a coro las hermanas.
Todos levantan sus vasos, él la mira como sólo ella sabe, y en su mirada encuentra su perdón.
Le deposita un suave beso en los labios, mientras todo les vitorean.
La cena termina.
Ella está en la cama, él refunfuña...
- Pero bebe ¿de verdad que tengo que hacerlo?
- Más te vale si esta noche quieres dormir conmigo - le contesta mientras le suelta el calzoncillo con forma de elefante - vamos póntelo
Él se lo pone obediente.
- ¿No te vale con esto? - le dice
- ¡NO! - ella abre el balcón - vamos baja al bar y traete unas cervezas, pero ya sabes sólo con el calzoncillo, desde aquí te veo.
- Bebe... por favor...
La noche acaba entre las sábanas.
En el suelo hay cuatro latas de cerveza."
- ¡¡Guauu!! me ha encantado,
- Me alegro, a veces hay que saber lanzarse, saber reirse de uno mismo, sobre todo si lo haces por amor
- Si lo haces por amor...
- Si
- Gracias, creo que me voy a ir a dormir con las imágenes de tu cuento
- Sueña, sueña bonito, los sueños pueden convertirse en realidad.
- Ciao mi contador de historias
- Ciao, hasta la próxima.
Afuera hace frío, el frío del invierno, ese que invita a que alguien te abrigue el corazón.
Ese que invita a abrir la caja de las viejas fotos, a desenlazar las cartas olvidadas, a releer los chats y los e-mails que aún se guardan.
Suena el teléfono.
- Hola, feliz año - su voz se desliza apagada como si sus palabras estuvieran cansadas.
- Hola ¡¡ feliz año !!, ¿cómo te fue la última noche?
- Casi prefiero no hablar de ello, sólo decirte que me fui a dormir antes de las campanadas
- Vaya lo siento
- Hoy necesito un cuento tuyo, uno como el que leí una vez de un chico que acompañaba a su chica a una boda y le quería gastar una broma, creo... que se hizo pasar por chico de compañía por que las amigas de su chica siempre le decían que porqué iba sola... me gustó mucho, me reí y me hizo sentir que me hubiera gustado tener un chico así a mi lado. ¿Podrías contarme un cuento así? Aunque sea sólo para creer que tendré a alguien parecido a mi lado... alguna vez
- Me lo pones difícil, lo que leíste, lo escribí hace mucho, mucho tiempo y... bueno déjame que piense, quizás tenga una historia para ti.
- Sabía que la tendrías...
- Ahí vamos
"Estaba en el coche, como siempre ella no era puntual, nunca acaba de acostumbrarse, no es que sea un fanático del orden, pero le gusta llegar a los sitios a su hora y más si habían quedado con sus padres, la primera vez que les presentaba a su chica. Ya hacía dos años que estaba con ella, y a pesar de la insistencia de sus padres en que la presentara, él no quería, no sé el motivo, pero algo en su interior le decía que no era una buena idea...
Ufsss, ya voy tarde - se dice ella - pero no doy con la ropa, seguro que él me pone alguna pega.
Mientras se quita el tanga y saca un culotte del cajón que deja sobre la cama.
El pantalón fuera, mejor esta falda que no es lo suficientemente larga para que me haga una mojigata, ni lo suficientemente corta para escandalizarles.
Le suena el móvil, es él, está nervioso, ella corre al baño, se da el último retoque, se coloca la falda y sale a toda prisa.
- Vamos muy ajustados de tiempo - le dice él antes de que ella apague su voz con un beso.
- Estas preciosa
- Si, si y nerviosa, espero que tus padres tengan más paciencia que tú y no sean tan quisquillosos, además no me has dicho donde vamos...
- Bueno, lo sabrás en su momento...
- Siempre con tus juegos que me ponen de los nervios
- Lo sé, pero es que mis padres tiene una costumbre siempre por estas fechas, se conocieron en uno y desde hace años siempre van a celebrarlo " de manera especial"
- No me ha gustado el tono de esa manera espacial
- Ja ja ja ya lo verás, seguro que te diviertes.
Conduce deprisa, aún así llegan algo tarde, sus padres y sus hermanas con sus novios están en la puerta.
Ella le mira con un gesto que lo dice todo "¿vamos a cenar aquí?".
Están frente a un restaurante típico americano, él se acerca y le susurra al oido, "mis padres se conocieron en un viaje de la universidad en Estados Unidos en un bar country". Sonrie, se encoge de hombros, y agarrándola de la mano se acerca donde están todos.
La cena ha sido relajada, no le han preguntado mucho y sus hermanas se han mostrado muy amables, tirando algún capote cuando la madre de él ha estado algo curiosa. Aún así siente un cosquilleo en el estómago, él tiene ese brillo especial en los ojos de que hay algo que no ha contado.
- Bueno vamos al bar anexo, nos esperan unas cervezas y el duelo - dice el padre.
- ¿El duelo? - pregunta ella.
- Si, si, es ya una tradición familiar, hay un toro mecánico y nos jugamos quien paga las copas, chicas contra chicos, contamos los tiempos y los que mas aguanten ganan.
Ella se acerca a su chico, y casi rogandole le dice:
- ¿de verdad que me vas a hacer subir ahí? sabes lo vergonzosa que soy
- Lo siento bebe, pero es la tradición.
- Ufsss no sé si podré, voy al lavabo, ahora vuelvo.
Cuando regresa, su frente esta perlada de gotas de sudor.
- ¿Te encuentras bien? - le dice él - estas temblando.
- No te vas a creer lo que me ha pasado, con las prisas no me he puesto ropa interior
- Ummmm que excitante, me lo podrías haber dicho antes, que morbo...
- No seas tonto, y piensa... si subo al potro y me caigo con esta falda puedo enseñar...
- ¡¡Dios!! es verdad
- Tienes que hacer algo, ¿no sabes de algun chino por aqui?
- ¿Ahora, y en Navidades?
- Mira peque, o haces algo o nos vamos,
- Esta bien, está bien.
Él se excusa y sale del restaurante, por suerte hay un chino no muy lejos de alli.
Cuando vuelve, todos le están esperand,o es su turno de montar al toro mécanico y luego empiezan las chicas.
- ¿Has encontrado algo?
- No se si esto te va a gustar, pero es lo único que había. - y le enseña unos calzoncillos rojos con una trompa de elefante
- Pero eres tonto, ¿cómo me voy a poner eso?, no, no salto...
El padre oye la última frase, y se acerca.
- Lo siento pero hemos de montar todos al toro, es una tradición de la familia, y nos gustaría que formases parte de ella.
Ella baja la mirada, no es capaz de negarse y cuando el padre se retira coge el paquete
- Esta me la pagas, como me caiga, me muero
Cuando vuelve ya han montado los chicos, da un buen trago al bourbon y allá va
- ¡¡ Vamos bebé!! Tú puedes, si aguantas 25 segundos habréis ganado.
Sus hermanas gritan y la animan, ella se agarra al asidero y se monta procurando no levantar mucho su falda, la trompa del elefante le roza y le produce un cierto gustillo.
El toro mecánico empieza a moverse, primero muy lentamente.
- Así no vale - dice el novio de una de sus hermanas - has de levantar un brazo y sostenerte con el otro.
Ella le mira y lo hubiera fulminado si no es por que el toro da una fuerte sacudida y ella está a punto de caerse.
- Vamos llevas 15 segundos - le animan las chicas
- Ya van 20 - le dice la madre, con algo de celos en su tono.
- Yupiiiii lo has logrado, ¡¡ hemos gando!! - le vuelven a gritar las hermanas
Ella se desconcentra, el toro cabecea y ella cae sobre la colchoneta con la falta por la cintura.
Hay un silencio que dura unos segundos, él corre a ayudarla, mientras ella acalorada por el esfuerzo y roja de la vergüenza agacha la cabeza.
Nadie dice nada en la mesa, las hermanas la abrazan festejando la victoria.
El padre se acerca y le dice:
- Entiendo que hayas tardado tanto tiempo en presentarnosla, pero deberías saber que lo que más nos importa es tu felicidad, ¡qué mas da! cada uno es como quiere ser - le dice mirandola a ella.
- ¿Cómo qué como quiere ser?, perdone pero no le entiendo - le contesta
- Bueno... estamos en el siglo veintiuno, si mi hijo decide tener una relación con un transexual, ¿quien soy yo para juzgaros?
Ella cierra la boca, la vuelve a abrir pero no le salen las palabras.
La familia esta pendiente, su chico balbucea
- Ella... jajaja ella... es ella... ¡¡es mujer!!
- Ya, ya, bueno si él, digo ella, se siente mujer me parece bien, pero lo de su ropa interior, ¡¡vaya trompa!!. En fin, hijo mio... si es eso lo que te gusta.
- Yo... es que me olvide... por favor, dí algo me muero de vergüenza.
De pronto todos rompen a reir, la madre la abraza, y cuando la suelta él se acerca y la besa
- Perdona bebé, cuando fuiste al lavabo les conté lo que te había pasado y ... bueno lo siento...
- ¿Cómo? pero que ... - les dice.
- Vamos, lo sentimos, es que esta familia tiene un humor peculiar - dice el padre - por cierto eres increible como has aguantado sobre el toro...
- ¡¡ Cómo no iba a hacerlo !! Si llevaba la trompa de este maldito calzoncillo entre las piernas - contesta ella riendo.
- ¡¡ por nosotras!! - gritan a coro las hermanas.
Todos levantan sus vasos, él la mira como sólo ella sabe, y en su mirada encuentra su perdón.
Le deposita un suave beso en los labios, mientras todo les vitorean.
La cena termina.
Ella está en la cama, él refunfuña...
- Pero bebe ¿de verdad que tengo que hacerlo?
- Más te vale si esta noche quieres dormir conmigo - le contesta mientras le suelta el calzoncillo con forma de elefante - vamos póntelo
Él se lo pone obediente.
- ¿No te vale con esto? - le dice
- ¡NO! - ella abre el balcón - vamos baja al bar y traete unas cervezas, pero ya sabes sólo con el calzoncillo, desde aquí te veo.
- Bebe... por favor...
La noche acaba entre las sábanas.
En el suelo hay cuatro latas de cerveza."
- ¡¡Guauu!! me ha encantado,
- Me alegro, a veces hay que saber lanzarse, saber reirse de uno mismo, sobre todo si lo haces por amor
- Si lo haces por amor...
- Si
- Gracias, creo que me voy a ir a dormir con las imágenes de tu cuento
- Sueña, sueña bonito, los sueños pueden convertirse en realidad.
- Ciao mi contador de historias
- Ciao, hasta la próxima.
jueves, diciembre 31, 2015
Habitación 2016
Hace tiempo pensé que quizás la vida sea como un edificio lleno de habitaciones, esas habitaciones son los años de nuestra vida.
En ellas invitamos a entrar a gente, unas se quedan por un tiempo, otras sólo pasan unas tardes, un tiempo corto, otras sólo llaman a la puerta para irse después.
Cuando llegamos a nuestra nueva habitacion, una estancia muy amplia en la que tambien podemos tener otras habitaciones, está sin amueblar, y en el transcurso del año, somos nosotros quienes vamos amueblando esa habitación que será nuestro hogar, depende de nosotros como queramos que sea.
Yo ya estoy haciendo la maleta para mudarme, creo que va mucho mas ligera que cuando llegué a mi habitación 2015, siento que no logré amueblarla como en un principio hubiera deseado, que se quedan en las paredes colgados algunos recuerdos, que como fantasmas atravesaran la pared a mi nueva habitación.
Que donde quise poner una ventana solo surgió un muro.
Que cuando abrí la puerta no fue para que entrara alguien sino para que se fuera sin yo quererlo.
Que cuando cerré la puerta la estancia quedó más vacía de lo que a mi me hubiera gustado.
Hay a veces que piensas que una de esas habitaciones estará ocupada hasta que llamas a la puerta y la encuentras vacía, quizás deba ser así, lo más triste de todo es no encontrar una carta un mensaje de despedida, tener la sensación de que ya nunca más volverá a llamar a tu puerta sea cual sea el número de la habitación.
Pero también hay zonas decoradas, pintadas de blanco, que me recuerdan a los pueblos del sur, a las calles de pueblos de Málaga, con su acento y su sonrisa, aquella tierra que vió nacer a mi padre.
Paredes de alegría, de sonrisas, de olor a salitre y a espetos.
Descuelgo algunas fotografías de habitaciones antiguas, de viajes a lugares exóticos, de sonrisas, de un niño que ha crecido y ahora me veo reflejado en él.
Hay recuerdos que son fotos, y fotos que son recuerdos, que pase el tiempo que pase, que por muchas habitaciones que nos queden, siempre estarán con nosotros.
Mi maleta es más ligera cada vez, este año la habitación ha sido más pequeña, más oscura, hubo un tiempo en este año que estuve a punto de abandonarla, de dejarla, de mudarme, hubo un tiempo....
Ahora oigo el bullicio de la calle, mientras cierro las hebillas de la maleta el silencio es mi compañero, cierro los ojos e intento oir el sonido de la mar, ver las pisadas en la arena, de una casa que no era mi casa, de un tiempo tan breve que a veces parece que no existió.
Hoy cerraré la puerta de mi habitación 2015 mucho antes de que me den la llave de la 2016, quiero dormir en el rellano, quiero dormir sin que me avisen de cuando he de cambiarme, y sólo así abrir los ojos ya en la nueva habitación, donde desharé la maleta, colocaré mis cuadros, quemaré algún recuerdo y con sus cenizas pintando mi alma iré recorriendo la nueva estancia con los mejores deseos de empezar a decorarla, de abrir ventanales que den al mar, de abrir la puerta para todo aquel que llegue pueda sentirse en su casa, para todo aquel que quiera quedarse tenga su sitio.
Ójala vuestras habitaciones sean blancas con terrazas. áticos al mar y a la montaña, ójala tengais en vuestras manos todo aquello con lo que deseáis decorarla.
Feliz habitación 2016
En ellas invitamos a entrar a gente, unas se quedan por un tiempo, otras sólo pasan unas tardes, un tiempo corto, otras sólo llaman a la puerta para irse después.
Cuando llegamos a nuestra nueva habitacion, una estancia muy amplia en la que tambien podemos tener otras habitaciones, está sin amueblar, y en el transcurso del año, somos nosotros quienes vamos amueblando esa habitación que será nuestro hogar, depende de nosotros como queramos que sea.
Yo ya estoy haciendo la maleta para mudarme, creo que va mucho mas ligera que cuando llegué a mi habitación 2015, siento que no logré amueblarla como en un principio hubiera deseado, que se quedan en las paredes colgados algunos recuerdos, que como fantasmas atravesaran la pared a mi nueva habitación.
Que donde quise poner una ventana solo surgió un muro.
Que cuando abrí la puerta no fue para que entrara alguien sino para que se fuera sin yo quererlo.
Que cuando cerré la puerta la estancia quedó más vacía de lo que a mi me hubiera gustado.
Hay a veces que piensas que una de esas habitaciones estará ocupada hasta que llamas a la puerta y la encuentras vacía, quizás deba ser así, lo más triste de todo es no encontrar una carta un mensaje de despedida, tener la sensación de que ya nunca más volverá a llamar a tu puerta sea cual sea el número de la habitación.
Pero también hay zonas decoradas, pintadas de blanco, que me recuerdan a los pueblos del sur, a las calles de pueblos de Málaga, con su acento y su sonrisa, aquella tierra que vió nacer a mi padre.
Paredes de alegría, de sonrisas, de olor a salitre y a espetos.
Descuelgo algunas fotografías de habitaciones antiguas, de viajes a lugares exóticos, de sonrisas, de un niño que ha crecido y ahora me veo reflejado en él.
Hay recuerdos que son fotos, y fotos que son recuerdos, que pase el tiempo que pase, que por muchas habitaciones que nos queden, siempre estarán con nosotros.
Mi maleta es más ligera cada vez, este año la habitación ha sido más pequeña, más oscura, hubo un tiempo en este año que estuve a punto de abandonarla, de dejarla, de mudarme, hubo un tiempo....
Ahora oigo el bullicio de la calle, mientras cierro las hebillas de la maleta el silencio es mi compañero, cierro los ojos e intento oir el sonido de la mar, ver las pisadas en la arena, de una casa que no era mi casa, de un tiempo tan breve que a veces parece que no existió.
Hoy cerraré la puerta de mi habitación 2015 mucho antes de que me den la llave de la 2016, quiero dormir en el rellano, quiero dormir sin que me avisen de cuando he de cambiarme, y sólo así abrir los ojos ya en la nueva habitación, donde desharé la maleta, colocaré mis cuadros, quemaré algún recuerdo y con sus cenizas pintando mi alma iré recorriendo la nueva estancia con los mejores deseos de empezar a decorarla, de abrir ventanales que den al mar, de abrir la puerta para todo aquel que llegue pueda sentirse en su casa, para todo aquel que quiera quedarse tenga su sitio.
Ójala vuestras habitaciones sean blancas con terrazas. áticos al mar y a la montaña, ójala tengais en vuestras manos todo aquello con lo que deseáis decorarla.
Feliz habitación 2016
martes, diciembre 29, 2015
El ubicador
Agoniza el año, un año más...
Recorro el parque de el Retiro con la esperanza de encontrarme con el viejito, de felicitarle el año, de tener de nuevo una charla con él.
Camino por el lateral del estanque, se nota que los colegios están cerrados, los chicos corren arriba y abajo, un Mickey Mouse infla unos globos ofrecíéndoselos a los niños para que los padres suelten alguna moneda, muchos parejas de chicos y chicas con el palo selfie, ellos miran fijamente a la cámara, ellas literalmente posan, besos al aire, piernas inclinadas, brazos a la cintura...
Me pierdo por caminos solitarios con la sola compañía de los árboles y en un recodo me lo encuentro. Está paseando despacio, como si sintiera cada hoja, cada seto que hay en el camino. Me pongo a su altura y le saludo, él se gira, me ve y sonríe.
- Ya has llegado - me dice con su dulzura habitual.
- ¿Me estabas esperando?
- Claro, sabía que querrías verme antes de fin de año.
- ¿Nos sentamos? - le pregunto, señalando un banco cercano.
Nos acomodamos en un banco de madera, el suelo está teñido de ocre, con una alfombra de hojas que revolotean con el viento.
- Un año más... - le digo - feliz año.
- Bueno ... donde yo estoy el concepto tiempo es muy diferente, pero imagino que no querrás que hablemos de ello ¿no?
- Quizás en otra ocasión, ¿sabes? creo que este año se me ha ido, se ha deslizado entre los dedos como lo haría un puñado de arena. Un año difícil, complicado, donde se han quedado muchas cosas atrás y solo queda una sensación de que ha pasado para no volver, y una vez más me deja la sensación de que hay personas que pasan por mi vida hasta que... como podría decirlo... se ¿ubican?
- Ubican... hace muchos años que no oía esa palabra, desde...
- ¿Desde?
- Desde la guerra civil cuando era joven, ¿quieres que te cuente la historia?
- Desde luego...
- Por aquel entonces yo era joven, nuestro pueblo quedó dentro de uno de los dos bandos, da igual cual, pero cerca de la linea de fuego, cerca del territorio del otro bando, pronto surgieron las represalias, a veces llegaban milicianos y se llevaban a unos cuantos, otras entraban por la noche grupos del otro lado y gente desaparecía. Fue entonces cuando oí por primera vez su nombre,le llamaban "el ubicador", nadie sabe como aparecía, pero llegaba cuando alguien o varias personas tenían que pasar de un lado a otro, a él no le importaba el color, ni azul, ni rojo, solo las personas.
Estaba con ellas al menos una semana, les conocía, les indicaba los peligros, les intentaba aliviar, darles ánimo, hasta que un día llegaba y decía "es esta noche". Entonces les llevaba al otro lado, se internaban en el bosque y pasados unos días regresaba él solo. Otras veces tardaba semanas en aparecer y cuando lo hacía llegaba al pueblo con algunos niños, mujeres y hombres, personas del otro lado que venían a este.
- ¿Y qué pasó, lograste conocerle, hablar con él?
- Sólo una vez, lo vi una noche, caminaba solo por el linde del bosque, allí estaba, todo un mito, un héroe, y sin embargo cuando estuve a su lado, sólo era un chico algo mayor que yo. Le pregunté que porqué lo hacía y simplemente me dijo "¿porque no?", empezamos a hablar, tenía miedo pero en cuanto veía los ojos de aquellas personas a las que iba a pasar de un lado a otro su miedo desaparecía.
Sonrío cuando le dije que le llamaban "el ubicador".
Le pregunté que era lo peor que le había pasado, me contó que lo peor era no volver a saber de ellos, que muchos le decían que le escribirían, que le mandarían noticias, que seguirían en contacto, pero nunca recibió nada, ni una noticia, ni un mensaje, cuando hablaba de "ubicarlos" su voz tenía vida, era feliz, pero cuando me contó eso, su voz solo era un hilo cargado de tristeza y nostalgia, yo pensé que tendría rencor, al fin y al cabo daba parte de su vida, pero sin embargo nunca encontré un rastro de ello en sus palabras.
Me contó que él les buscaba un nuevo camino, quizás por que él nunca había llegado a encontrar su camino.
- ¿Y que fue de él?
- La guerra avanzó, cada vez se hacía mas difícil reubicar a los que huían, y cada vez había menos que reubicar, empezó a vérsele menos, hasta que desapareció, dicen que se le oía silbar en el bosque.
Yo siempre pensé que seguía allí, en el bosque, intentando encontrar su camino, quizás intentando encontrar a alguien que le reubicara a él.
- Es una historia hermosa pero triste - le dije
- No creo que sea triste, él sabía que ese era su destino, yo quiero imaginar que al final, en ese bosque, encontró su camino.
- Creo que de alguna manera me parezco al ubicador, tengo la sensación de que hay personas que han llegado a mi vida en momentos difíciles, y que una vez "ubicados" desaparecen , y lo más triste es que tengo la sensación que eso no ha acabado, que seguirá pasando, y que no sabré más.
- Bueno puede que sea ese tu destino, puede que no, la vida no está escrita, se nos marca un camino pero somos nosotros los que al final hemos de escribirla.
- Sabes que te quiero ¿verdad?
- Lo sé, yo también y creo que ahora ya debes irte, está anocheciendo, me gustaría desearte una feliz nochevieja pero sé como la vas a pasar y creo que vale con que te diga que intentes disfrutarla, da igual que una noche sea nochevieja y otras no, a veces son mejores las noches que no esperas.
- Gracias, siempre me sorprendes con tus historias, siempre me dejas una sensación ...
Le dí un abrazo, me levanté, me puse los cascos y volví a casa, faltaban horas para nochevieja, una más para olvidar.
jueves, diciembre 24, 2015
Cuentos por teléfono 8 - Cena de nochebuena
- Hola soy yo, el cuentacuentos
- ¡¡Hola!! ¿qué tal?
- Quería preguntarte una cosa...
- Dime
- ¿Te gustaria cenar conmigo en nochebuena? estaré solo y pensé que quizás .. si tú también...
- Sí, me encantaría, pero antes has de saber una cosa
- No me digas que no te gusta el marisco
- Jaja no, no es eso, es algo.. digamos mas complicado...
- Te escucho
- Verás no hace falta que me invites por que estaré contigo
- ¿estaras conmigo?
- Si, una vez dijiste que nos parecíamos mucho, ¿recuerdas?
. Si claro que lo recuerdo, me ha asombrado lo mucho que nos parecemos, las cosas que tenemos en común
- Y no te ha parecido extraño, que así de pronto...
- Bueno creo en el destino, en las coincidencias
- Si, yo también, pero esto es más que una coincidencia
- ¿Entonces?
- Es complicado, pero simple a la vez, yo soy... tú
- ¿qué tú eres yo?
- Si, soy tú, ese al que a veces ocultas, ese al que a veces no dejas sair por miedo
- Espera, espera, quiers decir que todoas estas veces he estado hablando...
- Has estado hablando con alguienal que deseabas contarle tus historias, y a la vez deseabas escuchar cosas que muchas veces te niegas a oir
- La verdad es que alguna vez sospeché algo por el estilo
- Pero nunca lo dijiste
- NO, nunca, me pareció una locura, y me gustaba que existieras
- Y existo, podrás llamarme cuando quieras, y yo haré lo mismo
- Entonces...¿ vendrás a cenar?
- Allí estaré, no lo dudes, no estarás solo
- Gracias, solo espero que te guste lo que he preparado
- Me gustará y sé que echaremos de menos esos mantelitos blancos de los que tanto hemos hablado
- Si, echaremos de menos esos y más cosas...
- Pero esta noche no, esta noche intentemos ser felices ¿vale?
- Vale, ¿sabes? te quiero
- Yo tambien te quiero
- ¡¡Hola!! ¿qué tal?
- Quería preguntarte una cosa...
- Dime
- ¿Te gustaria cenar conmigo en nochebuena? estaré solo y pensé que quizás .. si tú también...
- Sí, me encantaría, pero antes has de saber una cosa
- No me digas que no te gusta el marisco
- Jaja no, no es eso, es algo.. digamos mas complicado...
- Te escucho
- Verás no hace falta que me invites por que estaré contigo
- ¿estaras conmigo?
- Si, una vez dijiste que nos parecíamos mucho, ¿recuerdas?
. Si claro que lo recuerdo, me ha asombrado lo mucho que nos parecemos, las cosas que tenemos en común
- Y no te ha parecido extraño, que así de pronto...
- Bueno creo en el destino, en las coincidencias
- Si, yo también, pero esto es más que una coincidencia
- ¿Entonces?
- Es complicado, pero simple a la vez, yo soy... tú
- ¿qué tú eres yo?
- Si, soy tú, ese al que a veces ocultas, ese al que a veces no dejas sair por miedo
- Espera, espera, quiers decir que todoas estas veces he estado hablando...
- Has estado hablando con alguienal que deseabas contarle tus historias, y a la vez deseabas escuchar cosas que muchas veces te niegas a oir
- La verdad es que alguna vez sospeché algo por el estilo
- Pero nunca lo dijiste
- NO, nunca, me pareció una locura, y me gustaba que existieras
- Y existo, podrás llamarme cuando quieras, y yo haré lo mismo
- Entonces...¿ vendrás a cenar?
- Allí estaré, no lo dudes, no estarás solo
- Gracias, solo espero que te guste lo que he preparado
- Me gustará y sé que echaremos de menos esos mantelitos blancos de los que tanto hemos hablado
- Si, echaremos de menos esos y más cosas...
- Pero esta noche no, esta noche intentemos ser felices ¿vale?
- Vale, ¿sabes? te quiero
- Yo tambien te quiero
lunes, diciembre 21, 2015
Cuento por teléfono 7 - Charlar
Camino por el retiro en un domingo extraño, en un otoño extraño, a
estas horas el retiro permanece vacio pero con los brazos abiertos a
sabiendas que en horas se llenara de parejas que pasean, de niños que
corretean tras palomas, de magos que dejan su sombrero llamando por
alguna moneda, de gitanas que te leen la mano y no te sueltan hasta que
no aflojas el bolsillo.
Me gusta perderme por caminos solitarios, a veces desconecto el ipod y escucho el aire jugar entre las hojas, ese silencio con el que hablan los bosques, aunque este sea un bosque pequeño.
Suena el móvil y rompe ese momento.
- Hola, perdona que te llame tan pronto ¿te molesto?
- Hola, no, no molestas estaba de caminata por el retiro
- Qué envidia... es que... me gustaría... necesito hablar contigo
Me siento en un banco, frente a un riachuelo, algunos patos me mira indiferentes y siguen su camino en busca de trocito de pan.
- Cuéntame... - le digo.
- Cuando hablo contigo, no sé por donde empezar, en mi cerebro se agolpan tantas ideas tantos sentimientos que al transformarlos en palabras estan quedan atrapadas en mis labios sin atreverse a salir...
¿Sabes? el mejor regalo que me han hecho nunca ha sido una foto. En esa foto la otra persona miraba a la camara como si me estuviera mirandome y sin embargo estaba a muchos kilometros, en galicia.
Su mirada atravesaba el objetivo y me susurraba que yo debía estar alli. Y alli no estaba.
Ni estuve y no sabes lo que me arrepiento de ello.
Hoy en mi habitacion de alquiler, en mi cama de alquiler, en mi vida prestada aún siento ese vacío cada mañana cuando acaricio el lado vacío de la cama y sólo tengo para abrazar un corazon rojo con dos bracitos que rodean mi cuello.
Hay algo peor que te abandonen lo peor es que te olviden y uno no consiga olvidar.
Los recuerdos se cuecen a fuego lento y cada manana te pintas la cara con sus cenizas, no hay peor epitafio que mirarte al espejo y leer : " y si hubiera..."
Vivo en historias que se inconclusas.
Quizas por siempre sé que hay una puerta de atras para salir corriendo.
Hay quien piensa que soy como un arbol fuerte robusto al que llegas y te puedes sentar a su sombra mientras miras el cielo y le cuentas lo que no te atreves contar a nadie.
Pero no es asi, si lo fuera, sería de esos árboles que se desnudan en otoño desvalidos esperando que llegue la primavera para que lo vistan de nuevo.
Ahora que llega la navidad creo esa sensacion, eso que llaman espíritu de la navidad, lo dejé en alguna tarjeta de navidad, en algún christmas, en algún sello, en alguna direccion a alguien que nunca contestó.
En una silla vacia, en la mirada de alguien tendido en el frío asfalto para quien nochebuena sólo es una noche más en la calle, en una solitaria calle de esta ciudad.
A veces creo que he llegado a odiar la navidad, quizás por que en mi cabeza existe esa navidad de mesas largas llena de gente, de esa mirada sin palabras que lo dice todo, de la ilusión de unos niños por abrir sus regalos, de esa magia que es pensar que llegan otros 365 días nuevos, a estrenar.
Ahora sólo me quedan los recuerdos... y un sentimiento.
- Siento mucha tristeza en tus palabras - le contesto - cargadas de nostalgia, ójala pudiera las palabras abrigar tu corazon, acarciarte, pero creo que eso sólo puedes hacerlo tú, nadie puede darte lo que tú misma no te das. Hace tiempo leí unos poemas de amor, si mal no recuerdo decía algo así
"Soy ese personaje desgraciado que es comparable a los espejos, esos mismos que pueden reflejar pero nunca llegan a ver, como ellos mis ojos están vacíos..." alguien una vez me dijo no llegas a ver lo que tienes delante, y eso te lleva a la perdición" el poema sigue así " y como ellos habitados por tu ausencia que les convierte en ceguera..."Creo que cuando un amor se pierde y nos abandona sólo nos queda el consuelo de los recuerdos, esos que habitan en la memoria, pero es esa misma memoria la que nos traiciona por que arrincona los recuerdos negativos, los esconde en un armario, y sólo deja salir aquellos recuerdos que sabe que nos llenan y nos hacen sentir de nuevo vivos como si el corazón se hubiera parado y esos recuerdos fueran el desfilibrador que lo hace latir de nuevo. Pero es un chantaje emocional, por que la realidad no es esa, sólo es un espejismo.
Y sin embargo es peor que la peor de las drogas por que nos vuelve adictivos a esa sensación, por que nos devuelve la pasión, el fulgor repentino de los primeros amores ese estallido que sólo vive en los recuerdos.
pero, mi niña si me permites que te llame así, vivir de recuerdos es solo morir lentamente.
Yo no puedo asegurarte como serán los dias venideros, bastante tengo con que dibujo en exceso unos "deberia haber, enlazados con y si hubiera" son mis cadenas que arrastro como nos han contado que llevan los fantasmas.
Sólo puedo decirte que a veces hay personas que nos dicen que nos quieren pero solo se aferran a nosotros por que estan solas y que cuando llega otro barco abandona ese puerto en el que estuvieron anclados para no acordarse más, quizás lo mas dificil es asumir que esas personas no nos merecieron y no merecen que suframos por ello.
- Nos parecemos más de lo que imaginas
- Creo que si, puede que tú solo seas un reflejo de mi, y que estas llamadas sean mis propias llamadas.
- Yo existo, estoy aquí... pero ahora he de dejarte, no quiero interrumpir más tu caminata
- Si, me estoy quedando helado en este banco, queda ya nada para Nochebuena, espero que esta sea diferente y la disfrutes como un niño
- Ójala pero será una más... en soledad
- Quizás...
- ¿Quizás...?
- Nada, te llamaré antes, hazme un favor...
- Dime
- Vive, no pienses
- Lo haré, si tú lo haces...
- Vale, es un trato, hasta pronto.
- Hasta pronto, feliz caminata
Apago el móvil, y sigo mi camino.
Me gusta perderme por caminos solitarios, a veces desconecto el ipod y escucho el aire jugar entre las hojas, ese silencio con el que hablan los bosques, aunque este sea un bosque pequeño.
Suena el móvil y rompe ese momento.
- Hola, perdona que te llame tan pronto ¿te molesto?
- Hola, no, no molestas estaba de caminata por el retiro
- Qué envidia... es que... me gustaría... necesito hablar contigo
Me siento en un banco, frente a un riachuelo, algunos patos me mira indiferentes y siguen su camino en busca de trocito de pan.
- Cuéntame... - le digo.
- Cuando hablo contigo, no sé por donde empezar, en mi cerebro se agolpan tantas ideas tantos sentimientos que al transformarlos en palabras estan quedan atrapadas en mis labios sin atreverse a salir...
¿Sabes? el mejor regalo que me han hecho nunca ha sido una foto. En esa foto la otra persona miraba a la camara como si me estuviera mirandome y sin embargo estaba a muchos kilometros, en galicia.
Su mirada atravesaba el objetivo y me susurraba que yo debía estar alli. Y alli no estaba.
Ni estuve y no sabes lo que me arrepiento de ello.
Hoy en mi habitacion de alquiler, en mi cama de alquiler, en mi vida prestada aún siento ese vacío cada mañana cuando acaricio el lado vacío de la cama y sólo tengo para abrazar un corazon rojo con dos bracitos que rodean mi cuello.
Hay algo peor que te abandonen lo peor es que te olviden y uno no consiga olvidar.
Los recuerdos se cuecen a fuego lento y cada manana te pintas la cara con sus cenizas, no hay peor epitafio que mirarte al espejo y leer : " y si hubiera..."
Vivo en historias que se inconclusas.
Quizas por siempre sé que hay una puerta de atras para salir corriendo.
Hay quien piensa que soy como un arbol fuerte robusto al que llegas y te puedes sentar a su sombra mientras miras el cielo y le cuentas lo que no te atreves contar a nadie.
Pero no es asi, si lo fuera, sería de esos árboles que se desnudan en otoño desvalidos esperando que llegue la primavera para que lo vistan de nuevo.
Ahora que llega la navidad creo esa sensacion, eso que llaman espíritu de la navidad, lo dejé en alguna tarjeta de navidad, en algún christmas, en algún sello, en alguna direccion a alguien que nunca contestó.
En una silla vacia, en la mirada de alguien tendido en el frío asfalto para quien nochebuena sólo es una noche más en la calle, en una solitaria calle de esta ciudad.
A veces creo que he llegado a odiar la navidad, quizás por que en mi cabeza existe esa navidad de mesas largas llena de gente, de esa mirada sin palabras que lo dice todo, de la ilusión de unos niños por abrir sus regalos, de esa magia que es pensar que llegan otros 365 días nuevos, a estrenar.
Ahora sólo me quedan los recuerdos... y un sentimiento.
- Siento mucha tristeza en tus palabras - le contesto - cargadas de nostalgia, ójala pudiera las palabras abrigar tu corazon, acarciarte, pero creo que eso sólo puedes hacerlo tú, nadie puede darte lo que tú misma no te das. Hace tiempo leí unos poemas de amor, si mal no recuerdo decía algo así
"Soy ese personaje desgraciado que es comparable a los espejos, esos mismos que pueden reflejar pero nunca llegan a ver, como ellos mis ojos están vacíos..." alguien una vez me dijo no llegas a ver lo que tienes delante, y eso te lleva a la perdición" el poema sigue así " y como ellos habitados por tu ausencia que les convierte en ceguera..."Creo que cuando un amor se pierde y nos abandona sólo nos queda el consuelo de los recuerdos, esos que habitan en la memoria, pero es esa misma memoria la que nos traiciona por que arrincona los recuerdos negativos, los esconde en un armario, y sólo deja salir aquellos recuerdos que sabe que nos llenan y nos hacen sentir de nuevo vivos como si el corazón se hubiera parado y esos recuerdos fueran el desfilibrador que lo hace latir de nuevo. Pero es un chantaje emocional, por que la realidad no es esa, sólo es un espejismo.
Y sin embargo es peor que la peor de las drogas por que nos vuelve adictivos a esa sensación, por que nos devuelve la pasión, el fulgor repentino de los primeros amores ese estallido que sólo vive en los recuerdos.
pero, mi niña si me permites que te llame así, vivir de recuerdos es solo morir lentamente.
Yo no puedo asegurarte como serán los dias venideros, bastante tengo con que dibujo en exceso unos "deberia haber, enlazados con y si hubiera" son mis cadenas que arrastro como nos han contado que llevan los fantasmas.
Sólo puedo decirte que a veces hay personas que nos dicen que nos quieren pero solo se aferran a nosotros por que estan solas y que cuando llega otro barco abandona ese puerto en el que estuvieron anclados para no acordarse más, quizás lo mas dificil es asumir que esas personas no nos merecieron y no merecen que suframos por ello.
- Nos parecemos más de lo que imaginas
- Creo que si, puede que tú solo seas un reflejo de mi, y que estas llamadas sean mis propias llamadas.
- Yo existo, estoy aquí... pero ahora he de dejarte, no quiero interrumpir más tu caminata
- Si, me estoy quedando helado en este banco, queda ya nada para Nochebuena, espero que esta sea diferente y la disfrutes como un niño
- Ójala pero será una más... en soledad
- Quizás...
- ¿Quizás...?
- Nada, te llamaré antes, hazme un favor...
- Dime
- Vive, no pienses
- Lo haré, si tú lo haces...
- Vale, es un trato, hasta pronto.
- Hasta pronto, feliz caminata
Apago el móvil, y sigo mi camino.
jueves, diciembre 17, 2015
Mi viejito
Otro año..
Camino por el parque, y aún parece que es casi primavera si no fuera por el suelo alfombrado de hojas pardas.
Me siento tan extraño como lo es este Diciembre en el que algunos pasean en mangas de camisa,y otros con abrigo y bufanda.
A veces tengo la sensación de que no pertenezco a este mundo, que soy un extraño completo, o el extraño es el mundo...
Me siento en un banco y bajan gorriones y palomas por si de mi mano cae alguna miga de pan, sin embargo sólo puedo darles pedazos de mi soledad.
Se acerca y se sienta.
Mi viejito.
Hay una mirada extraña en el, como si estuviera cargada de melacolía, cuando intento atraparla sólo consgio atrapar mi propia mirada.
- ¿Sabes?... - le digo
- Cuentame, a veces un cuento no es la solución, sólo hablar con alguien que escucha.
- Leí en algún lugar que " a veces, la persona que está siempre para ayudar a todos, necesita que también se preocupen por ella" y yo no digo que sea una persona que esté siempre, no quiero ponerme esa medalla, intento estar, con todos mis errores...
- Sé lo que quieres decirme... contínua
- Quizás sean estas fechas, quizás sea que se va otro año, y que a veces me inunda la sensación de que el tiempo se pierde como lo hace el agua del rio al llegar al mar, y que mi vida se diluye... y.. llega un momento que no me importaria diluirme con ella también.
- No deberías pensar así
- Bueno sólo te lo digo a tí, hay algo que puede parecer de locos pero tengo un cuarto al que sólo puedo acceder yo, con unas estaterias llenas de frascas de cristal.
Tengo una frasca con los primeros pasos de un bebe, con el olor de sus primeros biberones, de aquel momento en el que alguien te dice "estoy embarazada", es una frasca que esta al final de la estanteria ya casi olvidada, tengo otra con la niebla de mañanas de invierno cuando te despertabas antes de amanecer para viajar en un viaje interminable a la ciudad, una ciudad que encendía las luces mientras el sueño te invade y hay una cabeza que reposa en tu hombro, tengo una frasca con paseos por un pueblo de la sierra y escenas de un cine de verano, con besos dados que simplemente volaron cuando acabó el verano.
Tengo otra cargada de letras, letras con las que a veces escribo cuentos, con solo desparramarlas por el suelo, el suelo de una caja de cerillas donde suena una canción, donde en una mesa hay unas copas de vino sobre unos mantelitos blancos. Y esta frasca no la abro nunca por que temo que se escapen de su interior y no regresen más
Tengo frascas de viajes, que al abrirlas huelen a Africa y a sonrisas y aventura, de otra sale un frio calmado con vino caliente en puestos de mercadillos de invierno donde la Navidad es la Navidad, nieve y sueños.
Hay frascas llenas de espuma de mar, de arena, de paseos al borde de las olas, con extraño acento, de prisas, de tiempos agotados antes casi de empezar, de esperas y llegadas en andenes.
Hay frascas con acento andaluz, que me llevan a tierras de oriente de esa tierra que vió nacer a mi padre.
Y en un pequeño rincón tengo una grande llena de errores y de miedos, de perdones que nunca dije, con una pegatina que me recuerda que si pudiera hacer un "reset"...
Tengo una con nubes de verano, con pensamientos de lo que hubiera hecho y no hice, otra de aquellos sueños que quizas solo pueda verlos flotar en esa frasca.
Cuando entro en esa habitación es cuando puedo verme, cuando me encuentro reflejado en el fondo de esas frascas, y sin embargo a veces las estrellaría contra el suelo, simplemente porque estoy cansado... muy cansado...
- Pues hoy , yo te traía algo para darte y no es una historia de las mías.
Le miro extrañado, porque no me esperaba ningún regalo de él.
Me entrega un paquete envuelto en papel de estraza, sin lazo, algo simple, pero es esa misma simpleza la que lo llena de encanto, de magia.
- Ábrelo
Y eso hago, ante mis ojos aparece... una frasca de cristal igual a las que tengo en mi pequeña habitación.
- Está vacía, a la espera de que la llenes, eso queda en tu mano.
Mis ojos se inundan, flotan en un lago y la visión se sumerge en lágrimas.
Cuando , por fin puedo volver a ver, él ya no está, en el banco queda el papel de estraza y una frasca de crista con una nota
"Sé que sabrás llenarla, feliz Navidad, feliz año nuevo"
Camino por el parque, y aún parece que es casi primavera si no fuera por el suelo alfombrado de hojas pardas.
Me siento tan extraño como lo es este Diciembre en el que algunos pasean en mangas de camisa,y otros con abrigo y bufanda.
A veces tengo la sensación de que no pertenezco a este mundo, que soy un extraño completo, o el extraño es el mundo...
Me siento en un banco y bajan gorriones y palomas por si de mi mano cae alguna miga de pan, sin embargo sólo puedo darles pedazos de mi soledad.
Se acerca y se sienta.
Mi viejito.
Hay una mirada extraña en el, como si estuviera cargada de melacolía, cuando intento atraparla sólo consgio atrapar mi propia mirada.
- ¿Sabes?... - le digo
- Cuentame, a veces un cuento no es la solución, sólo hablar con alguien que escucha.
- Leí en algún lugar que " a veces, la persona que está siempre para ayudar a todos, necesita que también se preocupen por ella" y yo no digo que sea una persona que esté siempre, no quiero ponerme esa medalla, intento estar, con todos mis errores...
- Sé lo que quieres decirme... contínua
- Quizás sean estas fechas, quizás sea que se va otro año, y que a veces me inunda la sensación de que el tiempo se pierde como lo hace el agua del rio al llegar al mar, y que mi vida se diluye... y.. llega un momento que no me importaria diluirme con ella también.
- No deberías pensar así
- Bueno sólo te lo digo a tí, hay algo que puede parecer de locos pero tengo un cuarto al que sólo puedo acceder yo, con unas estaterias llenas de frascas de cristal.
Tengo una frasca con los primeros pasos de un bebe, con el olor de sus primeros biberones, de aquel momento en el que alguien te dice "estoy embarazada", es una frasca que esta al final de la estanteria ya casi olvidada, tengo otra con la niebla de mañanas de invierno cuando te despertabas antes de amanecer para viajar en un viaje interminable a la ciudad, una ciudad que encendía las luces mientras el sueño te invade y hay una cabeza que reposa en tu hombro, tengo una frasca con paseos por un pueblo de la sierra y escenas de un cine de verano, con besos dados que simplemente volaron cuando acabó el verano.
Tengo otra cargada de letras, letras con las que a veces escribo cuentos, con solo desparramarlas por el suelo, el suelo de una caja de cerillas donde suena una canción, donde en una mesa hay unas copas de vino sobre unos mantelitos blancos. Y esta frasca no la abro nunca por que temo que se escapen de su interior y no regresen más
Tengo frascas de viajes, que al abrirlas huelen a Africa y a sonrisas y aventura, de otra sale un frio calmado con vino caliente en puestos de mercadillos de invierno donde la Navidad es la Navidad, nieve y sueños.
Hay frascas llenas de espuma de mar, de arena, de paseos al borde de las olas, con extraño acento, de prisas, de tiempos agotados antes casi de empezar, de esperas y llegadas en andenes.
Hay frascas con acento andaluz, que me llevan a tierras de oriente de esa tierra que vió nacer a mi padre.
Y en un pequeño rincón tengo una grande llena de errores y de miedos, de perdones que nunca dije, con una pegatina que me recuerda que si pudiera hacer un "reset"...
Tengo una con nubes de verano, con pensamientos de lo que hubiera hecho y no hice, otra de aquellos sueños que quizas solo pueda verlos flotar en esa frasca.
Cuando entro en esa habitación es cuando puedo verme, cuando me encuentro reflejado en el fondo de esas frascas, y sin embargo a veces las estrellaría contra el suelo, simplemente porque estoy cansado... muy cansado...
- Pues hoy , yo te traía algo para darte y no es una historia de las mías.
Le miro extrañado, porque no me esperaba ningún regalo de él.
Me entrega un paquete envuelto en papel de estraza, sin lazo, algo simple, pero es esa misma simpleza la que lo llena de encanto, de magia.
- Ábrelo
Y eso hago, ante mis ojos aparece... una frasca de cristal igual a las que tengo en mi pequeña habitación.
- Está vacía, a la espera de que la llenes, eso queda en tu mano.
Mis ojos se inundan, flotan en un lago y la visión se sumerge en lágrimas.
Cuando , por fin puedo volver a ver, él ya no está, en el banco queda el papel de estraza y una frasca de crista con una nota
"Sé que sabrás llenarla, feliz Navidad, feliz año nuevo"
domingo, diciembre 06, 2015
Mi querida Navidad
Cae la tarde, el sol ha ido a jugar al otro lado del planeta mientras
aquí se abren paso las luces amarillentas que visten el adoquinado del
suelo.
Oigo una melodía de piano, mi mundo se ha reducido a una pequeña habitación, suena el teléfono.
- Hola, ¿cómo estas?
- Hola, envuelto en la nebulosa de una tarde de domingo...
- ¿No escribes?
- Mi bolígrafo se ha ido de puente y mi mente debe estar caminando en alguna playa lejana a la que yo no llego a alcanzar... las tardes de los domingos... a veces... te detienen la vida, como si irse sólo fuera la mejor opción.
- No me gusta que digas esas cosas, pero te entiendo. Hoy no te voy a pedir un cuento, sólo quiero que me escuches ¿vale?
- Vale
- He escrito una carta y me gustaria leertela, se titula "mi querida navidad"
- Bonito título
- "Mi querida navidad, parece mentira pero ha pasado un año desde que te fuiste y ya estas llamando de nuevo a la puerta, han pasado tantas cosas...
Ahora aquí ya no te llaman Navidad, eres el solsticio de invierno, o una fiesta multicultural, ya no veo los belenes que hacetan sólo un año me encontraba en cualquier esquina...
pero tú sigues siendo mi querida Navidad, aquella que de niño me hacía sentir mariposas en el estómago, cuando de la mano de mis padres iba a ver con una carta en el bolsillo a los Reyes Magos, cuando bajo un millón de luces veía al niño Jesús con la vaca y la mula... cuando todos alrededor de la mesa sonreíamos, cantábamos, brindábamos.... ahora mi querida Navidad sólo queda un recuerdo de todo aquello unas sillas vacías aunque en el fondo sé que aún están ahí.
Mi querida Navidad, me encantaría volver a sentir aquellos nervios, pero ahora la gente va corriendo, nadie mira las luces, las pocas que ya ponen, todos se preocupan de comprar más y mejor, de beber más, de esperar que el día 22 unos números le resulevan la vida...
Mi querida Navidad, ha sido un año duro y difícil, por el camino se han quedado tantas cosas, sueños e ilusiones, personas que siguieron su camino sin mirar atrás, sin casi decir un adios...
Quisiera mi querida navidad, no que traigas regalos bajo el árbol, ni dinero... auqnue nunca viene mal, me gustaría que vinieras con sonrisas, y sueños, con esas ilusiones de que tras de ti llegará un año nuevo que haga vibrar de nuevo eso que llaman corazón.
Mi navidad, mi querida navidad, espero que este año te sientes en mi mesa, a pesar de que este casi vacía, a pesar de las ausencias.
Por que para mi, tú siempre serás Navidad, no un solsticio de invierno, por mucho que nos lo quieran vender así.
Hasta pronto, hasta que llames de nuevo a mi puerta"
- Es bonita tu carta, creo que cuando nos vamos haciendo mayores la navidad es algo mas difícil, perdemos esos sueños de niño, esa ingenuidad y como tú dices llegan las ausencias, quizás lo mejor de la navidad es que nos devuelva la ilusión, que nos haga volver a ser un niño
- Eso me gustaría...
- A mi también, echo en falta tantas cosas...
- Tendremos nuestra Navidad, te lo prometo
- Te lo prometo...
- Un beso, hasta la próxima llamada...
- Gracias, hoy te las doy yo a ti.
Oigo una melodía de piano, mi mundo se ha reducido a una pequeña habitación, suena el teléfono.
- Hola, ¿cómo estas?
- Hola, envuelto en la nebulosa de una tarde de domingo...
- ¿No escribes?
- Mi bolígrafo se ha ido de puente y mi mente debe estar caminando en alguna playa lejana a la que yo no llego a alcanzar... las tardes de los domingos... a veces... te detienen la vida, como si irse sólo fuera la mejor opción.
- No me gusta que digas esas cosas, pero te entiendo. Hoy no te voy a pedir un cuento, sólo quiero que me escuches ¿vale?
- Vale
- He escrito una carta y me gustaria leertela, se titula "mi querida navidad"
- Bonito título
- "Mi querida navidad, parece mentira pero ha pasado un año desde que te fuiste y ya estas llamando de nuevo a la puerta, han pasado tantas cosas...
Ahora aquí ya no te llaman Navidad, eres el solsticio de invierno, o una fiesta multicultural, ya no veo los belenes que hacetan sólo un año me encontraba en cualquier esquina...
pero tú sigues siendo mi querida Navidad, aquella que de niño me hacía sentir mariposas en el estómago, cuando de la mano de mis padres iba a ver con una carta en el bolsillo a los Reyes Magos, cuando bajo un millón de luces veía al niño Jesús con la vaca y la mula... cuando todos alrededor de la mesa sonreíamos, cantábamos, brindábamos.... ahora mi querida Navidad sólo queda un recuerdo de todo aquello unas sillas vacías aunque en el fondo sé que aún están ahí.
Mi querida Navidad, me encantaría volver a sentir aquellos nervios, pero ahora la gente va corriendo, nadie mira las luces, las pocas que ya ponen, todos se preocupan de comprar más y mejor, de beber más, de esperar que el día 22 unos números le resulevan la vida...
Mi querida Navidad, ha sido un año duro y difícil, por el camino se han quedado tantas cosas, sueños e ilusiones, personas que siguieron su camino sin mirar atrás, sin casi decir un adios...
Quisiera mi querida navidad, no que traigas regalos bajo el árbol, ni dinero... auqnue nunca viene mal, me gustaría que vinieras con sonrisas, y sueños, con esas ilusiones de que tras de ti llegará un año nuevo que haga vibrar de nuevo eso que llaman corazón.
Mi navidad, mi querida navidad, espero que este año te sientes en mi mesa, a pesar de que este casi vacía, a pesar de las ausencias.
Por que para mi, tú siempre serás Navidad, no un solsticio de invierno, por mucho que nos lo quieran vender así.
Hasta pronto, hasta que llames de nuevo a mi puerta"
- Es bonita tu carta, creo que cuando nos vamos haciendo mayores la navidad es algo mas difícil, perdemos esos sueños de niño, esa ingenuidad y como tú dices llegan las ausencias, quizás lo mejor de la navidad es que nos devuelva la ilusión, que nos haga volver a ser un niño
- Eso me gustaría...
- A mi también, echo en falta tantas cosas...
- Tendremos nuestra Navidad, te lo prometo
- Te lo prometo...
- Un beso, hasta la próxima llamada...
- Gracias, hoy te las doy yo a ti.
domingo, noviembre 29, 2015
Cómo olvidarme
Entré en aquel viejo bar de madera y baldosas añejas cargadas de huellas a caminos sin nombre.
Abracé la última mesa, en un rincón escondido.
El aire cargado de alcohol, vestí la mesa con mi block y un lápiz.
Jugué con unos versos de Borges mientras sus letras se deslizaban por algún rincón de mi mente.
Ella se acercó sigilosa, "te cambio tus pensamientos por una cerveza" me dijo, con un baile de carmín en sus labios.
"Lo que pienso no vale ni un real" le dije.
Acercó su mano a mi block e inclinándose hacía mi susurró "con una buena propina podría contarte historias que nunca te atreverías a escribir"
"Qué tal si con la propina te invito a tomar un café", ella me sonrió y dejó caer "mejor un cubata lo más lejos de este café"
Salimos cuando el reloj daba la una y las calles mojadas dibujaban siluetas de tejados de aquella ciudad.
Abracé su cintura bajo el son de sus tacones mientras me fumigaba con su perfume.
"Ten cuidado escritor, hay noches que sólo se escriben con renglones torcidos"
"Y otras sólo se quedan en páginas en blanco" llegué a contestarle antes de que me ahogara con un beso de sabor a mandarina.
Cómo olvidarme de ella, cómo olvidarme de aquel acento sureño.
Tras un numero primo de copas, jugó conmigo al escondite bajo sus sábanas, y al amanecer aún le preguntaba su nombre.
Cómo olvidarme de ella, si pude escribir con mis dedos en sus curvas.
Cómo olvidarme de ella.
Me fuí cuando el sol entraba por su ventana, ella me miró sin preguntarme "¿porqué?" y yo sólo supe decirle en mi mente "por nada".
Pasé por su bar incontadas veces, más nunca me atreví a entrar, mejor recordar aquella noche antes de que me dejara como recordatorio otra herida en mi vida.
La ultima vez que la vi caminaba por aquella calle de la cintura de un hombre y de la mano una niña.
Juraria que al cruzarnos la oí decir "te cambio tus pensamientos por una cerveza"
Cómo olvidarme de las historias que nunca me llegó a contar, cómo olvidarme de ella.
Cómo olvidarme de ella, cómo olvidarme de su acento sureño.
Abracé la última mesa, en un rincón escondido.
El aire cargado de alcohol, vestí la mesa con mi block y un lápiz.
Jugué con unos versos de Borges mientras sus letras se deslizaban por algún rincón de mi mente.
Ella se acercó sigilosa, "te cambio tus pensamientos por una cerveza" me dijo, con un baile de carmín en sus labios.
"Lo que pienso no vale ni un real" le dije.
Acercó su mano a mi block e inclinándose hacía mi susurró "con una buena propina podría contarte historias que nunca te atreverías a escribir"
"Qué tal si con la propina te invito a tomar un café", ella me sonrió y dejó caer "mejor un cubata lo más lejos de este café"
Salimos cuando el reloj daba la una y las calles mojadas dibujaban siluetas de tejados de aquella ciudad.
Abracé su cintura bajo el son de sus tacones mientras me fumigaba con su perfume.
"Ten cuidado escritor, hay noches que sólo se escriben con renglones torcidos"
"Y otras sólo se quedan en páginas en blanco" llegué a contestarle antes de que me ahogara con un beso de sabor a mandarina.
Cómo olvidarme de ella, cómo olvidarme de aquel acento sureño.
Tras un numero primo de copas, jugó conmigo al escondite bajo sus sábanas, y al amanecer aún le preguntaba su nombre.
Cómo olvidarme de ella, si pude escribir con mis dedos en sus curvas.
Cómo olvidarme de ella.
Me fuí cuando el sol entraba por su ventana, ella me miró sin preguntarme "¿porqué?" y yo sólo supe decirle en mi mente "por nada".
Pasé por su bar incontadas veces, más nunca me atreví a entrar, mejor recordar aquella noche antes de que me dejara como recordatorio otra herida en mi vida.
La ultima vez que la vi caminaba por aquella calle de la cintura de un hombre y de la mano una niña.
Juraria que al cruzarnos la oí decir "te cambio tus pensamientos por una cerveza"
Cómo olvidarme de las historias que nunca me llegó a contar, cómo olvidarme de ella.
Cómo olvidarme de ella, cómo olvidarme de su acento sureño.
viernes, noviembre 27, 2015
Responsabilidad
Madrid se despierta con un aire frío, como si el invierno quisiera
robarle su tiempo al otoño, "aquí estoy no se te olvide" parece decir.
Recorro el retiro pintado con ocres, naranjas y pardos, me gusta perderme por sus rincones solitarios, momentos en que desconecto la musica y sólo escucho el silencio del parque.
Hay bancos de piedra y de madera, que inevitablemente me llevan a la imagen de alguien echando comida a los pájaros y a las palomas, personas no tan viejas como para dejar correr su tiempo allí, no tan jóvenes para que alguien se acuerde de ellas, y en el fondo siento que soy una de ellas.
Giro un recodo y sobre uno de esos bancos veo una figura familar, a mi mente vuelve sin tener conexión, un baile imaginario cerca del estanque en una mañana con alguien que me concedió un deseo, casi un último deseo.
Me acerco, y es él. Me mira, le miro.
No hay sorpresa en sus ojos, una vez más sabe donde encontrarme.
- Ya no te encuentro por las calles del centro, ni por la puerta del sol.
- Lo echo de menos, pero la vida me lleva por otros caminos, estos envueltos en árboles. - le respondo - no por ello menos hermosos que mis calles.
- Lo sé, por eso he venido aquí.
- ¿Sabes? Te echaba de menos.
- Yo también, aunque no debería decirlo.
Sin pedirle permiso me siento a su lado, y siento que me embarga una sensación de tranquilidad, como si de alguna manera estuviera de vuelta en mi cajita de cerillas.
- ¿Cómo estas? - me pregunta.
- Lo sabes, pero gracias por preguntar...
- Tengo un cuento para ti
- Me encantará escucharlo...
Y empieza, mirándome con sus ojos negros profundos.
- "Hace ya muchos muchos años, cuando yo era un joven al que la vida corría por las venas con esa ilusión por comerte el mundo, en esta tierra estalló una guerra, no voy a entrar en que zona estaba nuestro pueblo, ni en que bando luchamos unos y otros, ha pasado tanto tiempo que creo que hay que cerrar esa página, y en vez de dividir siempre es mejor unir.
Pero dejémosnos de divagaciones, las locuras de joven... llegaron al pueblo y empezarón a reclutar, tenía un primo dos años más pequeño que yo, eramos como hermanos, en el fondo yo sabía que me admiraba y me dejaba llevar, ya sabes, te sientes admirado, querido... pero nunca supe hasta donde podía llegar esa "admiración".
Me reclutaron para el frente a pesar de mi juventud. Nunca había empuñado un arma, nunca pensé que podría matar a otra persona, una persona que podría ser mi vecino, que hablaba mi mismo idioma y que la unica diferencia era que pensaba diferente.
Nos metieron en camiones y cruzamos bosques quemados, de vez en cuando adelantabamos a una fila de lo que antes eran hombres.
La primera noche en la trinchera fue tranquila, a lo lejos se oían las explosiones de morteros y se iluminaba el cielo como si desde algun lugar lejano lanzaran cohete artificiales.
Avanzaban hacia nuestra posición, alguien al que algún uniforme con más galones que él le dió el poder de decidir sobre la vida y la muerte, nos arengó para no movernos de alli, pasase lo que pasase, y en el caso de que a alguien se le ocurriese darse la vuelta se encontraría con su pistola. Yo casi me echo a reir, esa risa loca, "si no nos matan ellos, nos mataras tú" quise decirle, pero me callé.
Era mediodia cuando oí gritar mi nombre, era mi primo, el loco de él al saber que me habían reclutado se apuntó voluntario, si su primo lo hacíaa el también y alli estaba con sus pantalones cortos y una sonrisa.
Era media tarde, cuando una bala corto el aire, atravesó el campo y se alojó, como un invitado al que no esperas, en el pecho de mi primo arrancándole la vida.
Era media tarde cuando él murio, y yo con él.
Me culpé de no haberle parado, de no haberle dicho en todo aquel tiempo que yo sólo era su primo nadie al que admirar o seguir, nadie a quien tomar como modelo.. simplemente era nadie.
La guerra acabó a los dos meses, yo tardé en volver al pueblo tres años.
¿Cómo iba a ver los ojos de su madre? ¿Cómo iba a decirle que había muerto por mi culpa? por seguirme, simplemente por que yo era su primo... ¡¡su primo!!
A los tres años volví, a los tres años junté el valor y llamé a su puerta, a los tres años el mundo seguía hundido bajo mis pies.
Me abrió , y se quedó unos instantes mirándome, alzó sus brazos y yo me hundí en ellos. "no fue tu culpa, no fue tu culpa..." me repetía, él te quería, quería ser como tú, pero tú no le mataste, fue esa horrible guerra, esa guerra...
Me senté en aquel salón donde él y yo habíamos jugado tantas veces, y ella me habló de la responsabilidad.
"No eres responsable de lo que pasó", me dijo, "él decidió, quizas tuvimos todos la culpa, pero él tomó su propia decisión, y nadie se puede hacer responsable de las decisiones de los otros, aunque estén equivocados. Has tardado tres años en darte cuenta de esto, y espero que mis palabras te ahorren tanta tristeza, nadie es responsable de nadie, nadie puede erigirse como culpable de los actos de los demás por mucho que quieras, por mucho que ames a esa persona. Tú no eres culpable"
Hablamos durante horas de aquellos días felices, hablamos de los tres años que estuve perdido, hablamos y hablamos y de alguna manera sus palabras cosieron mi corazon. Entendí que cuando uno toma sus decisiones, su camino, quizás solo puedas aconsejar, apoyar y hasta a veces dejarle que lo recorra, pero nunca adueñarte de su decisión haciéndote responsable de ello"
- Esta es mi historia - me dijo - Creo que aún te sientes culpable de muchas cosas en tu vida, y de alguna de ellas te sientes responsable por decisiones que tomaron otros. Déjalas ir.
Le abracé, como lo hubiera hecho si hubiera sido mi padre, tragué mis lágrimas, mientras las hojas de otoño revoloteaban en el suelo.
- ¿Volveré a verte?
- Si , no te puedo decir cuando ni donde pero sí. - me contestó.
- He de marcharme, gracias una vez más.
- Nos veremos.
Cuando me giré a mitad de camino, el banco estaba vacío.
Recorro el retiro pintado con ocres, naranjas y pardos, me gusta perderme por sus rincones solitarios, momentos en que desconecto la musica y sólo escucho el silencio del parque.
Hay bancos de piedra y de madera, que inevitablemente me llevan a la imagen de alguien echando comida a los pájaros y a las palomas, personas no tan viejas como para dejar correr su tiempo allí, no tan jóvenes para que alguien se acuerde de ellas, y en el fondo siento que soy una de ellas.
Giro un recodo y sobre uno de esos bancos veo una figura familar, a mi mente vuelve sin tener conexión, un baile imaginario cerca del estanque en una mañana con alguien que me concedió un deseo, casi un último deseo.
Me acerco, y es él. Me mira, le miro.
No hay sorpresa en sus ojos, una vez más sabe donde encontrarme.
- Ya no te encuentro por las calles del centro, ni por la puerta del sol.
- Lo echo de menos, pero la vida me lleva por otros caminos, estos envueltos en árboles. - le respondo - no por ello menos hermosos que mis calles.
- Lo sé, por eso he venido aquí.
- ¿Sabes? Te echaba de menos.
- Yo también, aunque no debería decirlo.
Sin pedirle permiso me siento a su lado, y siento que me embarga una sensación de tranquilidad, como si de alguna manera estuviera de vuelta en mi cajita de cerillas.
- ¿Cómo estas? - me pregunta.
- Lo sabes, pero gracias por preguntar...
- Tengo un cuento para ti
- Me encantará escucharlo...
Y empieza, mirándome con sus ojos negros profundos.
- "Hace ya muchos muchos años, cuando yo era un joven al que la vida corría por las venas con esa ilusión por comerte el mundo, en esta tierra estalló una guerra, no voy a entrar en que zona estaba nuestro pueblo, ni en que bando luchamos unos y otros, ha pasado tanto tiempo que creo que hay que cerrar esa página, y en vez de dividir siempre es mejor unir.
Pero dejémosnos de divagaciones, las locuras de joven... llegaron al pueblo y empezarón a reclutar, tenía un primo dos años más pequeño que yo, eramos como hermanos, en el fondo yo sabía que me admiraba y me dejaba llevar, ya sabes, te sientes admirado, querido... pero nunca supe hasta donde podía llegar esa "admiración".
Me reclutaron para el frente a pesar de mi juventud. Nunca había empuñado un arma, nunca pensé que podría matar a otra persona, una persona que podría ser mi vecino, que hablaba mi mismo idioma y que la unica diferencia era que pensaba diferente.
Nos metieron en camiones y cruzamos bosques quemados, de vez en cuando adelantabamos a una fila de lo que antes eran hombres.
La primera noche en la trinchera fue tranquila, a lo lejos se oían las explosiones de morteros y se iluminaba el cielo como si desde algun lugar lejano lanzaran cohete artificiales.
Avanzaban hacia nuestra posición, alguien al que algún uniforme con más galones que él le dió el poder de decidir sobre la vida y la muerte, nos arengó para no movernos de alli, pasase lo que pasase, y en el caso de que a alguien se le ocurriese darse la vuelta se encontraría con su pistola. Yo casi me echo a reir, esa risa loca, "si no nos matan ellos, nos mataras tú" quise decirle, pero me callé.
Era mediodia cuando oí gritar mi nombre, era mi primo, el loco de él al saber que me habían reclutado se apuntó voluntario, si su primo lo hacíaa el también y alli estaba con sus pantalones cortos y una sonrisa.
Era media tarde, cuando una bala corto el aire, atravesó el campo y se alojó, como un invitado al que no esperas, en el pecho de mi primo arrancándole la vida.
Era media tarde cuando él murio, y yo con él.
Me culpé de no haberle parado, de no haberle dicho en todo aquel tiempo que yo sólo era su primo nadie al que admirar o seguir, nadie a quien tomar como modelo.. simplemente era nadie.
La guerra acabó a los dos meses, yo tardé en volver al pueblo tres años.
¿Cómo iba a ver los ojos de su madre? ¿Cómo iba a decirle que había muerto por mi culpa? por seguirme, simplemente por que yo era su primo... ¡¡su primo!!
A los tres años volví, a los tres años junté el valor y llamé a su puerta, a los tres años el mundo seguía hundido bajo mis pies.
Me abrió , y se quedó unos instantes mirándome, alzó sus brazos y yo me hundí en ellos. "no fue tu culpa, no fue tu culpa..." me repetía, él te quería, quería ser como tú, pero tú no le mataste, fue esa horrible guerra, esa guerra...
Me senté en aquel salón donde él y yo habíamos jugado tantas veces, y ella me habló de la responsabilidad.
"No eres responsable de lo que pasó", me dijo, "él decidió, quizas tuvimos todos la culpa, pero él tomó su propia decisión, y nadie se puede hacer responsable de las decisiones de los otros, aunque estén equivocados. Has tardado tres años en darte cuenta de esto, y espero que mis palabras te ahorren tanta tristeza, nadie es responsable de nadie, nadie puede erigirse como culpable de los actos de los demás por mucho que quieras, por mucho que ames a esa persona. Tú no eres culpable"
Hablamos durante horas de aquellos días felices, hablamos de los tres años que estuve perdido, hablamos y hablamos y de alguna manera sus palabras cosieron mi corazon. Entendí que cuando uno toma sus decisiones, su camino, quizás solo puedas aconsejar, apoyar y hasta a veces dejarle que lo recorra, pero nunca adueñarte de su decisión haciéndote responsable de ello"
- Esta es mi historia - me dijo - Creo que aún te sientes culpable de muchas cosas en tu vida, y de alguna de ellas te sientes responsable por decisiones que tomaron otros. Déjalas ir.
Le abracé, como lo hubiera hecho si hubiera sido mi padre, tragué mis lágrimas, mientras las hojas de otoño revoloteaban en el suelo.
- ¿Volveré a verte?
- Si , no te puedo decir cuando ni donde pero sí. - me contestó.
- He de marcharme, gracias una vez más.
- Nos veremos.
Cuando me giré a mitad de camino, el banco estaba vacío.
sábado, noviembre 07, 2015
Cuento por telefono 6 - El robo
Suena el teléfono.
- Hola, quiero hablar contigo, necesito hablar contigo, ¿te importa?
- No, para nada sabes que estoy aqui siempre, cuentame...
- He salido por Madrid, como me dijiste, me puse mis cascos, y salí, bajo un cielo azul, bajo una tarde que se pintaba de Mayo en Noviembre, en las calles de Madrid, las mismas calles que crepitaban de gente, como ávidas por capturar un rayo de sol, y cuanta más gente había, más sola me sentía. Hace tiempo que empiezo a odiar los sábados por que me recuerdan cada vez más lo sola que estoy.
Uff vaya rollo te he soltado...
- No, no es ningún rollo, es lo que sientes, es como te sientes, ¿quieres oir un cuento?
- Si claro.. quiero
- " Dormia. Sabiendo que en esos momentos estaba en un mundo donde todo era diferente, un mundo que no era su mundo porque al final nunca pertenecía a el.
Oyó un crujido, No un crujido de un cristal que se rompe, pero si de algo que se había roto, que se había perdido. Se levantó, miró alrededor, pero no faltaba nada, en su pequeña caja de cerillas todo permacía en su sitio, tal y como estaba antes de dormir, pero él sabia que algo habia desaparecido, que alguien había entrado y se lo había llevado, sin embargo no sabía el qué.
Unos días más tarde se puso a escribir y cuando quiso dibujar dos palabras en aquel block le fué imposible, volvió a intentarlo y a pesar de que el bolígrafo trazaba el dibujo de aquellas dos palabras, estas no aparecían escritas. Abrio la boca y cuando intentó pronunciarlas solo oyó el aire que salia de su boca.
Fue cuando supo lo que le habían robado.
Volcó sus cajones, miró debajo de la cama, entre las sábanas, sacó las viejas cartas y cuando creía que lo iba a encontrar solo encontraba un espacio en blanco.
Salió a la calle e intentó encontrarlas entre los asientos de un autobus de color verde que volvía a la ciudad en amaneceres fríos pensando que quizas se hubieran quedado en un hombro donde apoyaba la cabeza en aquellos viajes que nunca debian acabar.
Se sentó en unas sillas metálicas de aquel cine de verano por si aparecían... sin saber que aquel verano ya había pasado.
Fue a una plaza, y espero en un banco a que aparecieran en en unas trenzas que le buscaban a él mientras leía un libro a la hora de comer.
Las buscó flotando entre canales de una ciudad hermosa en un invierno de frio, bajo aquellas luces rojas de escaparates prohibidos. entre setas y risas interminables.
Las buscó en una playa desierta ya de sus ocupantes de verano, en paseos descalzos en caminatas que se antojaban sin fin pero que siempre acababan antes de que quisiera, y por mas que buscaba en la arena mas se enterraban.
En una estación de tren a que cayeran al anden.
Intentó encontrarlas en un dia entre semana, siempre el mismo, siempre con la misma magia, siempre esperando que ayer fuera hoy y que mañana fuera hoy, con la certeza de encontrarlas en la almohada.
Y cada vez como la canción se echaba a caminar, porque "es mejor caminar que parar y echarse a temblar".
Hasta que una noche, con el cuerpo cansado de tanto caminar, se fue a la ducha, aquella ducha de agua calente, casi hirviendo que llenaba de niebla su pequeño cuarto de baño, y cuando salíó e intento ver su reflejo en un espejo lleno del vaho pudo ver que se dibujaba lo que tanto había buscado.
Alli estaba, goteando, como si de lagrimas se tratase escrito, "Te quiero".
Y puso el dedo en el espejo y escribo no uno sino cientos de te quieros mientras los susurraba uno tras otro, uno tras otro."
Quizás debas escribir en tu espejo un"te quiero", quizás cuando te quieras podras decir te quiero.
- Es...
- Es un cuento, simplemente un cuento, no dejes de caminar, pero cuando lo hagas, hazlo para encontrar el camino que te está esperando, por que hay muchos que caminan sin saber que lo que haces es huir.
- Gracias.. siempre acabas por sorprenderme
- No, eres tú quien debes sorprenderte de la capacidad que tienes para sorprenderte, yo sólo soy un cuenta cuentos por teléfono.
- Adios mi cuenta cuentos.
- Adios, hasta la próxima.
- Hola, quiero hablar contigo, necesito hablar contigo, ¿te importa?
- No, para nada sabes que estoy aqui siempre, cuentame...
- He salido por Madrid, como me dijiste, me puse mis cascos, y salí, bajo un cielo azul, bajo una tarde que se pintaba de Mayo en Noviembre, en las calles de Madrid, las mismas calles que crepitaban de gente, como ávidas por capturar un rayo de sol, y cuanta más gente había, más sola me sentía. Hace tiempo que empiezo a odiar los sábados por que me recuerdan cada vez más lo sola que estoy.
Uff vaya rollo te he soltado...
- No, no es ningún rollo, es lo que sientes, es como te sientes, ¿quieres oir un cuento?
- Si claro.. quiero
- " Dormia. Sabiendo que en esos momentos estaba en un mundo donde todo era diferente, un mundo que no era su mundo porque al final nunca pertenecía a el.
Oyó un crujido, No un crujido de un cristal que se rompe, pero si de algo que se había roto, que se había perdido. Se levantó, miró alrededor, pero no faltaba nada, en su pequeña caja de cerillas todo permacía en su sitio, tal y como estaba antes de dormir, pero él sabia que algo habia desaparecido, que alguien había entrado y se lo había llevado, sin embargo no sabía el qué.
Unos días más tarde se puso a escribir y cuando quiso dibujar dos palabras en aquel block le fué imposible, volvió a intentarlo y a pesar de que el bolígrafo trazaba el dibujo de aquellas dos palabras, estas no aparecían escritas. Abrio la boca y cuando intentó pronunciarlas solo oyó el aire que salia de su boca.
Fue cuando supo lo que le habían robado.
Volcó sus cajones, miró debajo de la cama, entre las sábanas, sacó las viejas cartas y cuando creía que lo iba a encontrar solo encontraba un espacio en blanco.
Salió a la calle e intentó encontrarlas entre los asientos de un autobus de color verde que volvía a la ciudad en amaneceres fríos pensando que quizas se hubieran quedado en un hombro donde apoyaba la cabeza en aquellos viajes que nunca debian acabar.
Se sentó en unas sillas metálicas de aquel cine de verano por si aparecían... sin saber que aquel verano ya había pasado.
Fue a una plaza, y espero en un banco a que aparecieran en en unas trenzas que le buscaban a él mientras leía un libro a la hora de comer.
Las buscó flotando entre canales de una ciudad hermosa en un invierno de frio, bajo aquellas luces rojas de escaparates prohibidos. entre setas y risas interminables.
Las buscó en una playa desierta ya de sus ocupantes de verano, en paseos descalzos en caminatas que se antojaban sin fin pero que siempre acababan antes de que quisiera, y por mas que buscaba en la arena mas se enterraban.
En una estación de tren a que cayeran al anden.
Intentó encontrarlas en un dia entre semana, siempre el mismo, siempre con la misma magia, siempre esperando que ayer fuera hoy y que mañana fuera hoy, con la certeza de encontrarlas en la almohada.
Y cada vez como la canción se echaba a caminar, porque "es mejor caminar que parar y echarse a temblar".
Hasta que una noche, con el cuerpo cansado de tanto caminar, se fue a la ducha, aquella ducha de agua calente, casi hirviendo que llenaba de niebla su pequeño cuarto de baño, y cuando salíó e intento ver su reflejo en un espejo lleno del vaho pudo ver que se dibujaba lo que tanto había buscado.
Alli estaba, goteando, como si de lagrimas se tratase escrito, "Te quiero".
Y puso el dedo en el espejo y escribo no uno sino cientos de te quieros mientras los susurraba uno tras otro, uno tras otro."
Quizás debas escribir en tu espejo un"te quiero", quizás cuando te quieras podras decir te quiero.
- Es...
- Es un cuento, simplemente un cuento, no dejes de caminar, pero cuando lo hagas, hazlo para encontrar el camino que te está esperando, por que hay muchos que caminan sin saber que lo que haces es huir.
- Gracias.. siempre acabas por sorprenderme
- No, eres tú quien debes sorprenderte de la capacidad que tienes para sorprenderte, yo sólo soy un cuenta cuentos por teléfono.
- Adios mi cuenta cuentos.
- Adios, hasta la próxima.
jueves, octubre 22, 2015
Cuento por teléfono 5 - Sólo necesito
Suena el teléfono, descuelgo.
- Hola, soy de nuevo yo.
- Me preguntaba cuando volverías a llamar
- Lo sé, pero estuve guardando en cajas fotos, cartas recuerdos que colgaban en cada rincón de mi corazón y alguna que otra lágrima
- No se te olvide cerrar la caja
- No sé si quiero cerrarla ¿sabes? si la cierro tengo la sensación que aunque duela no volveré a sentir y el dolor me recuerda que sigo viva, y a veces esos recuerdos llenan el vacío
- ¿Y crees que eso es bueno?
- Sinceramente no lo sé, pero.... me debes una carta bajo la almohada
- No creas que no me he dado cuenta que has eludido la respuesta... pero imagino que algún día te contestarás a ti misma
- A veces tengo miedo de hallar la respuesta, miedo a olvidar que he olvidado a los que he querido aunque a mi ya me hayan olvidado
- Ahora... voy a por la carta
- Vaya tú también has eludido la respuesta
- Quizás sea que compartimos el mismo miedo, aquí tengo la carta, más bien es una nota que alguien dejó bajo la almohada... y no me preguntes quien ni bajo que almohada
- Me pillaste... ¿y que decía?
- "No necesito vivir en un tiovivo para sentir que haces mi vida girar, no necesito montar en una montaña rusa para sentir que me haces subir y bajar aunque a veces me hagas sentir que enloquezco en esa misma montaña rusa, no necesito que provoques un terremoto para que me hagas vibrar.
Sólo necesito un beso por las mañanas, un abrazo cuando me sienta perdida, un susurro para cuando te busque, una ilusión para montarme en ella camino a wonderland, sólo necesito saber que estas y que me provocas ser yo misma sin necesitarte, sólo necesito saber que siempre estarás ahí aunque no estes."
- ....
- ¿No dices nada?
- Sólo necesito volver a llamarte, solo necesito otra historia tuya para volver a creer que aún hay amor, que aún .. quizás un día vuelva a enamorarme.
- Creo que sólo necesitas volver a creer en ti
- Adios mi amigo telefónico, mi cuentacuentos por teléfono, hasta la próxima llamada.
- Hasta pronto, sé que volverás y nunca será tarde.
- Hola, soy de nuevo yo.
- Me preguntaba cuando volverías a llamar
- Lo sé, pero estuve guardando en cajas fotos, cartas recuerdos que colgaban en cada rincón de mi corazón y alguna que otra lágrima
- No se te olvide cerrar la caja
- No sé si quiero cerrarla ¿sabes? si la cierro tengo la sensación que aunque duela no volveré a sentir y el dolor me recuerda que sigo viva, y a veces esos recuerdos llenan el vacío
- ¿Y crees que eso es bueno?
- Sinceramente no lo sé, pero.... me debes una carta bajo la almohada
- No creas que no me he dado cuenta que has eludido la respuesta... pero imagino que algún día te contestarás a ti misma
- A veces tengo miedo de hallar la respuesta, miedo a olvidar que he olvidado a los que he querido aunque a mi ya me hayan olvidado
- Ahora... voy a por la carta
- Vaya tú también has eludido la respuesta
- Quizás sea que compartimos el mismo miedo, aquí tengo la carta, más bien es una nota que alguien dejó bajo la almohada... y no me preguntes quien ni bajo que almohada
- Me pillaste... ¿y que decía?
- "No necesito vivir en un tiovivo para sentir que haces mi vida girar, no necesito montar en una montaña rusa para sentir que me haces subir y bajar aunque a veces me hagas sentir que enloquezco en esa misma montaña rusa, no necesito que provoques un terremoto para que me hagas vibrar.
Sólo necesito un beso por las mañanas, un abrazo cuando me sienta perdida, un susurro para cuando te busque, una ilusión para montarme en ella camino a wonderland, sólo necesito saber que estas y que me provocas ser yo misma sin necesitarte, sólo necesito saber que siempre estarás ahí aunque no estes."
- ....
- ¿No dices nada?
- Sólo necesito volver a llamarte, solo necesito otra historia tuya para volver a creer que aún hay amor, que aún .. quizás un día vuelva a enamorarme.
- Creo que sólo necesitas volver a creer en ti
- Adios mi amigo telefónico, mi cuentacuentos por teléfono, hasta la próxima llamada.
- Hasta pronto, sé que volverás y nunca será tarde.
miércoles, octubre 07, 2015
El gato
Abrí la puerta, me dió la bienvenido un silencio extraño, al que no conocía y que me saludó con un abrazo.
Entré en el salón y allí estaba él, me miró con un brillo especial en los ojos, ese brillo con reflejos a un lago lleno de lágrimas.
"Se ha ido, la ventana estaba abierta y se marchó, al principio pensé que volvería, y estuve en el alfeizar horas y horas esperando, y dejé la ventana abierta, y le puse su comida favorita e incluso puse la música que tanto le gustaba, y sus juguetes y... y no volvió"
Le miré, ya no era un niño, pero a veces uno mira a su hijo como si siempre fuera un pequeño, como si toda la vida le fueras a llamar "peque".
Volvió a mirarme, y esta vez su mirada estaba llena de sopresa y de decepción, de esa tristeza honda como un pozo, un pozo que ni yo sabía si sería capaz de llenarlo para que no sintiera ese vacio.
"Se ha ido, y no sé dónde ni cómo buscarlo, quizás esté con otros gatos, o quizás encuentre otra familia, otro chico u otra chica que le tenga, quizás no vuelva nunca más... quizás.... ¿cómo voy a estar sin saber más de él?"
No tenía respuestas, me senté a su lado y puse un brazo sobre su hombro, si hubiera sido más pequeño le habría abrazado, pero ahora bastaba con que sintiera mi brazo sobre sus hombros.
"No lo sé...", le dije, "no tengo la respuestas a todo, a veces llega un día que se van, y lo que te ha pasado con el gato te pasará con las personas, llega un día que sin saber porqué se van y desaparecen, siguen su camino, y aunque puedes pensar que hay que reprocharselo, no hay reproche alguno, puede que las formas, las maneras no sean las que tú te mereces. Imagino que pensaras que aquí lo tenía todo, su comida, los juguetes, y que te tenía a ti, ¿entonces porqué?, con las personas pasa igual, a veces uno cree que lo ha dado todo, que a pesar de sus fallos y errores lo ha hecho lo mejor que sabe o puede, y sin embargo no es suficiente, y te dejan, te sorprenderás al ver que la persona que habias conocido ha cambiado, a veces tanto, que es casi imposible reconocerla, a pesar de tener los mismos ojos la misma cara y la misma voz, ¿y sabes? no puedes hacer nada, como tú no puedes hacer nada para que el gato vuelva, sinmplemente deja la ventana abierta, no puedo prometerte que un dia veas su cabeza asomar de nuevo, pero es bueno para ti saber que esa ventana sigue abierta, no será el mismo gato que se fue, como probablemente no serás tú el mismo chico.
Ahora tienes que aprender a vivir con esa soledad, tienes que aprender a que muchas veces te asaltará la rabia y la volcarás contra él por haberte dejado, por haberse comportado tan egoistamente y querrás cerrar la ventana y olvidarte de él, y quizás lo hagas, por que echarás de menos sus ronroneos, o como se acurrucaba por las noches en tu pecho, y tampoco entenderás que aunque se haya ido no vuelva a visitarte aunque sea un momento. Aprenderás, porque en la vida te pasará, habrá gente que se marchará porque ha de seguir su camino, y nunca entenderás que aunque se marche lo haga de una forma que tú nunca harías, pero has de pensar que tú eres tú y no puedes esperar ni obligar a que nadie se comporte como tú lo harías, pero sigue siendo tú siempre, por más que te duela, porque sin duda alguna verás que la gente cambia, se transforma y lo que pensabas que nunca haría lo hace y puede que tu también lo hagas y los demás piensen lo mismo que tú haces ahora, entonces acuerdate de tu gato e intenta siempre ser tu mismo, no cambies por mucho que te hagan y te duela, permanece, aunque desees echar a correr y desaparecer... "
Fue entonces cuando me cogió de la mano, y me llevó a su habitación, allí sobre el alfeizar estaban sus juguetes y un bol de comida, me acercó a la ventana y los dos miramos a través del cristal, la noche vestía el cielo,y en algún lugar estaría su gato.
Me miró, le miré y supe lo que me estaba diciendo, en su mirada había un poso de tristeza pero ya era diferente.
Y entre los dos abrimos la ventana.
Entré en el salón y allí estaba él, me miró con un brillo especial en los ojos, ese brillo con reflejos a un lago lleno de lágrimas.
"Se ha ido, la ventana estaba abierta y se marchó, al principio pensé que volvería, y estuve en el alfeizar horas y horas esperando, y dejé la ventana abierta, y le puse su comida favorita e incluso puse la música que tanto le gustaba, y sus juguetes y... y no volvió"
Le miré, ya no era un niño, pero a veces uno mira a su hijo como si siempre fuera un pequeño, como si toda la vida le fueras a llamar "peque".
Volvió a mirarme, y esta vez su mirada estaba llena de sopresa y de decepción, de esa tristeza honda como un pozo, un pozo que ni yo sabía si sería capaz de llenarlo para que no sintiera ese vacio.
"Se ha ido, y no sé dónde ni cómo buscarlo, quizás esté con otros gatos, o quizás encuentre otra familia, otro chico u otra chica que le tenga, quizás no vuelva nunca más... quizás.... ¿cómo voy a estar sin saber más de él?"
No tenía respuestas, me senté a su lado y puse un brazo sobre su hombro, si hubiera sido más pequeño le habría abrazado, pero ahora bastaba con que sintiera mi brazo sobre sus hombros.
"No lo sé...", le dije, "no tengo la respuestas a todo, a veces llega un día que se van, y lo que te ha pasado con el gato te pasará con las personas, llega un día que sin saber porqué se van y desaparecen, siguen su camino, y aunque puedes pensar que hay que reprocharselo, no hay reproche alguno, puede que las formas, las maneras no sean las que tú te mereces. Imagino que pensaras que aquí lo tenía todo, su comida, los juguetes, y que te tenía a ti, ¿entonces porqué?, con las personas pasa igual, a veces uno cree que lo ha dado todo, que a pesar de sus fallos y errores lo ha hecho lo mejor que sabe o puede, y sin embargo no es suficiente, y te dejan, te sorprenderás al ver que la persona que habias conocido ha cambiado, a veces tanto, que es casi imposible reconocerla, a pesar de tener los mismos ojos la misma cara y la misma voz, ¿y sabes? no puedes hacer nada, como tú no puedes hacer nada para que el gato vuelva, sinmplemente deja la ventana abierta, no puedo prometerte que un dia veas su cabeza asomar de nuevo, pero es bueno para ti saber que esa ventana sigue abierta, no será el mismo gato que se fue, como probablemente no serás tú el mismo chico.
Ahora tienes que aprender a vivir con esa soledad, tienes que aprender a que muchas veces te asaltará la rabia y la volcarás contra él por haberte dejado, por haberse comportado tan egoistamente y querrás cerrar la ventana y olvidarte de él, y quizás lo hagas, por que echarás de menos sus ronroneos, o como se acurrucaba por las noches en tu pecho, y tampoco entenderás que aunque se haya ido no vuelva a visitarte aunque sea un momento. Aprenderás, porque en la vida te pasará, habrá gente que se marchará porque ha de seguir su camino, y nunca entenderás que aunque se marche lo haga de una forma que tú nunca harías, pero has de pensar que tú eres tú y no puedes esperar ni obligar a que nadie se comporte como tú lo harías, pero sigue siendo tú siempre, por más que te duela, porque sin duda alguna verás que la gente cambia, se transforma y lo que pensabas que nunca haría lo hace y puede que tu también lo hagas y los demás piensen lo mismo que tú haces ahora, entonces acuerdate de tu gato e intenta siempre ser tu mismo, no cambies por mucho que te hagan y te duela, permanece, aunque desees echar a correr y desaparecer... "
Fue entonces cuando me cogió de la mano, y me llevó a su habitación, allí sobre el alfeizar estaban sus juguetes y un bol de comida, me acercó a la ventana y los dos miramos a través del cristal, la noche vestía el cielo,y en algún lugar estaría su gato.
Me miró, le miré y supe lo que me estaba diciendo, en su mirada había un poso de tristeza pero ya era diferente.
Y entre los dos abrimos la ventana.
lunes, octubre 05, 2015
Cuentos por teléfono 4 - La carta
Sonó el teléfono.
- Hola
- Soy yo de nuevo.
- Imaginaba que serías tú, hace tiempo que no me llamabas.
- He estado liada, pero no me he olvidado de tus cuentos.
- Gracias...
- Hoy quiero otro, o algo especial, algo que me haga creer de nuevo en el amor, en que a pesar
de todo existe eso que llaman amor.
- No es fácil lo que me pides...
- Pues quiero algo más difícil, quiero algo que no sea un cuento quiero algo que lo firmarías tú, algo que nazca de tu corazón algo que tu escribirías a alguien o dirías...
- Eso es mucho, déjame intentarlo, quizás tenga algo para ti... ¿que te parece una carta, escribir una carta a mano, dejarla bajo la almohada para que la encuentren en una mañana soleada, o en una mañana de lluvia...
- Ummm me gusta, ¿y que diría la carta?
- La carta podría decir así:
Quiero que vayas a tomarte una copa con tus amigas, y al día siguiente tengas resaca y me pidas que vaya a verte porque te apetece tenerme entre tus brazos y que te abrace y que nos acurruquemos. Quiero que hablemos en la cama por la mañana de todo tipo de cosas, sin tener prisa por levantarnos mientras huele a café recien hecho, quiero estar en la cama contigo tambien por la tarde mientras te veo sentada con mi camisa blanca y me cuentas tus planes para la semana, y quiero que cada uno haga lo que quiera durante el día.
Quiero que me hables sobre las noches que sales con tus amigas. Que me digas que había una chico en el bar que no dejaba de mirarte. Quiero que me mandes mensajes cuando estés de fiesta con tus amigas para que me digas chorradas, o me susurres algo subido de tono, sólo para que puedas estar seguro de que yo también estoy pensando en ti.
Quiero que antes que salgas tu sola con tus amigas, te vistas para mi, me enseñes esa ropa y me dejes que te diga lo que me gustaría que te pusieras, quiero ver que ropa interior te vas a poner, para pensar que cuando vuelvas de madrugada con sabor a alcohol en tu boca podré quitártela, quiero ver tu minifalta y tu blusa y pensar que más de un chico se moriria por tenerte en sus brazos, pero solo deseas estar en los mios.
Quiero que nos riamos mientras hacemos el amor. Y que probemos cosas nuevas aunque no tengan sentido. Quiero que estemos con nuestros amigos, para que me cojas de la mano y me lleves a otra habitación porque ya no puedes aguantarte más y tengas ganas de hacerme el amor ahí mismo.
Quiero comer contigo en un restaurante caro y ver la cara que pones cuando sientas mi pie entre tus piernas, quiero comer contigo en un parque, en casa o en un bar y que me hables de tus sueños, de tus ilusiones de cuando eras pequeña y de tu abuela y quiero hablarte de mi, de mis sueños de mis ilusiones y de mi padre. Quiero que discutamos sobre cuál viaje es mejor, si nos vamos a la playa o a la montaña, si quieres un pueblo o una ciudad si nos vamos de viaje de aventura con las mochilas o quieres ir a un spa en un hotel . Quiero imaginar el apartamento de nuestros sueños, aun sabiendo que probablemente nunca vivamos juntos. Quiero que me cuentes tus planes, esos que no tienen ni pies ni cabeza. Quiero sorprenderme diciendote: "Haz la maleta, que nos vamos".
Quiero tener miedo contigo. Quiero ver Cuarto Milenio con la luz apagada y que te abraces a mi y me digas que te quedas a dormir por que no quieres dormir sola en tu casa. Hacer cosas que no haría con nadie más, porque contigo me siento seguro. Volver a casa muy borracho después de una buena noche con amigos. Para que me cojas la cara, me beses, me uses como tu cojín y me abraces muy fuerte por la noche. Y me digas q me quieres y que todo va a ir bien.
Quiero que tengas tu vida, para que decidas irte de viaje unas semanas por puro capricho. Para que me dejes aquí, solo y aburrido, deseando que salte el whatsapp para saber de ti.
No quiero que siempre me invites a tus juergas, y no quiero invitarte siempre a las mías. Así, al día siguiente puedo contarte cómo fue la noche y tú puedes contarme la tuya.
Quiero algo que sea simple y, a la vez, complicado. Algo que haga que, a menudo, me haga preguntas a mí mismo, pero que, en el momento que esté contigoya no tenga ninguna duda de con quien quiero pasar el resto de mis días. Quiero que pienses que soy guapo, que estés orgullosa de decir que estamos juntos. Que me lleves de la mano y me presentes a tu gente.
Quiero que me digas te quiero y, sobre todo, poder decírtelo yo a ti. Quiero que me susurres y poder abrazarte por la espalda mientras te digo como la cancion "aprende a querer la espina para poder amar la rosa, que las nubes grises tambien forman parte del paisaje"
Quiero hacer planes sin saber si al final los realizaremos. Quiero ser ese amigo con el que adoras quedar. Quiero que sigas teniendo el deseo de tontear con otras chicos pero que me busques a mí para terminar la noche juntos. Porque quiero ir contigo a casa y encender unas velas y hacerte el amor.
Quiero ser ese al que le haces el amor y después te quedas dormida. Quiero despertar antes que tu para así verte dormir a mi lado, Quiero que deshagas la escarcha del rincón de mi cama que siempre está vacío hasta que tú lo llenas . Él que te deja en paz cuando estás trabajando y al que le encanta cuando te pierdes con tu música y te pones a bailar. Quiero que me lleves a bailar, que pegues tu cuerpo al mio, y que no paremos hasta que me duelan los pies y tenga que volver descalzo a casa.
Quiero tener vida de soltero contigo. Porque nuestra vida de pareja sería igual que nuestras vidas de solteros de ahora, pero juntos.
Sé que un día te encontraré y entonces... entonces... quiero que nunca más te vayas".
Quiero tener vida de soltero contigo. Porque nuestra vida de pareja sería igual que nuestras vidas de solteros de ahora, pero juntos.
Sé que un día te encontraré y entonces... entonces... quiero que nunca más te vayas".
- ¿Sabes? Me has hecho llorar, ¿eso existe, de verdad?
- No lo sé... pero me gusta pensar que sí, que existe, y que existe esa persona
- No sé que decir
- No digas nada, otro día hablamos y te cuento lo que podria contestarle a la carta
- ¿Tiene contestación?
- Quizás la encuentres bajo tu almohada
- No creo... pero gracias, un beso, ciao.
- Ciao
martes, septiembre 15, 2015
Cuentos por telefono 3
- ¿Hola? - contestó una voz
- Hola , ¿te molesto? - dijo el contador de historias.
- Noo, claro que no, después de haberte yo llamado ¡Cómo me ibas a molestar?, ¿pasa algo?
- Nada sólo que me apetecía contarte un cuento,. ¿quieres?
- Por supuesto, espera que me voy a poner cómoda.. ya..
- Vale, ahí va:
"En una lejana radio sonaba el "Too much love will kill you" y mientras él la tarareaba se miraba al espejo, "demasiado amor te matará" se dijo observando su pecho. este dolía una vez más como casi siempre había hecho desde que recordaba y ya de eso hacía tanto tiempo.
"Tengo el corazon viejo y cansado, igual que un viejo boxeador al que han noqueado demasiadas veces, es hora de dejarlo, de pararlo de vivir sin el, quizáss, sólo quizás así sea más fácil"
De alguna extraña manera logró sacar su corazón, en sus manos parecía un pequeño juguete desgastado, cubierto de cicatrices, que ya casí no tenía fuerzas para palpitar.
Su imagen hizo que los ojos se le llenaran de lágrimas, recordando las veces que lo había sentido explotar en su pecho henchido de felicidad, el primer beso, el susurro de un te quiero, las caricias de una mano, el compartir una noche estrellada al borde del mar...
Envolvió su pequeño corazón en una cajita, la cerró con un lazo rojo y caminó por las calles de su pequeña ciudad hasta una tienda casi escondida en un chaflan. Cuando abrió la puerta sonó una campanita y tras el mostrado apareció un viejecito con el pelo blanco y unas diminutas gafas, sonrió al verle.
- Buenas tardes, veo que me trae algo en sus manos.
- Hola, si le traigo algo que ha estado siempre conmigo, algo que he querido y a veces también odiado, algo que me ha dado la mayor de las felicidades y la mayor de las desdichas, algo que me ha hecho soñar y tambien que me ha producido el dolor que nunca imaginé
- Bueno, bueno, veamos eso tan extraño que me trae.
El anciano abre la caja, y cuando tiene a su vista el pequeño corazón, no se asombra sólo suspira y mira al portador de la caja.
- Es su corazón, ¿está seguro que quiere empeñarlo?, se le ve cansado viejo, con cicatrices, pero yo diría que aún se puede recuperar, que está sano y ...
- No quiero empeñarlo, quiero venderlo no me importa lo que de, es más creo que me llevare algo de su tienda a cambio, sólo quiero deshacerme de el., creo que ya no volverá a palpitar y ... es mejor así.
- Como usted desee, no suelen traerme este tipo de cosas, pero aún asi.. ¿quiere que se lo guarde, por si vuelve a por el? mucha gente me trae cosas y luego se arrepiente, hace poco vino un chico , uno que decía que contaba historias cargado de frascas de cristal, unas llenas de los besos no dados, otras de nubes de verano, otra de espuma del mar, otra con susurros de todo lo que nunca llegó a decir. NO dijo nada sólo me las dejó, cogio unos lápices y unos cuadernos y se fue. A las tres días volvió a por ellas, según me dijo no podía vivir sin abrir la frasca de nubes de verano, no podía estar sin dejar que los besos no dados volaran por su ventana para llegar a las personas a las que nunca se los dió, me dijo que cada noche abria la frasca de los susurros para dormise tapado con ellos... ¿seguro que usted no volverá a por su corazón?
- No - dijo con total firmeza - me llevaré ese viejo reloj de cuco a cambio.
- Como quiera, aún así le pondré en la vitrina en una cajita de cristal.
Cerró la puerta con el reloj de cuco en sus manos, intentó sonreir pero lo unico que consiguió fue una extraña mueca en su boca.
Sólo pasó un mes cuando la campanita de la puerta volvió a sonar, cuando él, cargado de un reloj de cuco entró de nuevo a la tienda y cuando aquel viejito apareció de nuevo tras el mostrador.
- Vengo a por mi corazón, desde que lo dejé aquí ya no sueño, ya no logro sonreir, ni imaginar, ni siquiera logro sentir mis recuerdos ni darle color a mis ilusiones, ya no siento cuando veo una foto u oigo una canción, ni siquiera cuando el sol entra en mi habitación...
- Yo... lo siento... su corazón ya no lo tengo, tan rotundo fue su no, que cuando la chica me pidió por favor que se lo vendiera, no pude rehusarme.
- Pero.. usted me dijo... ¿la chica?
- Si una chica se quedó mirando en el escaparate su corazón, no se si fue mi imaginación pero yo diriía que empezó a palpitar, ella entró y yo no pude negarme.
- ¿Y sabe donde puedo encontrala?
- No debo hacerlo, pero este caso es especial - y le entrega una pequeña hoja con la dirección.
Llama a la puerta, nervioso por saber quien tiene su corazón, y cuando abre descubre unos ojos oscuros, brillantes y una sonrisa tan dulce que a pesar de no tener corazón provoca que le tiemblen las piernas.
- Perdona que te moleste pero tienes algo que me pertenece
- ¿Cómo? no te conozco, ¿cómo es eso posible?
- Creo que compraste algo en la tienda del anticuario.. algo que yo dejé.
- Eres... eres tú.... pero pasa por favor.
En el pequeño salón hay una mesita, y sobre ella un cajita de cristal en la que el corazón parece bailar, aunque lo unico que hace es pum pum, palpita coo todos los corazones del mundo.
- ¿Es ese mi corazón? - pregunta él
- Claro, yo no voy comprando corazones, sólo que le ví.. y bueno...
- No se parece en nada al que yo dejé en la tienda.
- No creas que lo he cambiado, he curado alguna de sus cicatrices las he cosido, le he susurrado algún cuento, y hemos cantado juntos, no he hecho mucho más.
- Y... ¿me lo devolverás?
- Ummm... tu lo dejaste, y yo lo compré, cuando lo encontré estaba viejo y cansado ahora parece feliz, no sé si sabrás cuidarlo, y me daría pena volver a encontrarmelo en la tienda, no me fio.
- ¡¡ Pero es mio!!
- No, perdona - y le enseña el ticket de compra - ahora es mio, aunque puedo proponerte un trato, te dejaré que vengas a verlo siempre que quieras, y si un día siento que estas preparado para tenerlo de nuevo te lo devolveré.
- Está bien, acepto - Sabía que poco más podía hacer.
Y así cada mañana y cada tarde él pasaba a ver su corazón... y también a la chica, hasta que un día cuando ella le dijo:
- Creo que es el momento de devolverte tu corazón.
Él le contesto:
- Ya no es mio, ahora te pertenece, porque has sabido curarlo, y si salgo con el en mi pecho pero sin ti, sé que no volverá a ser feliz."
- Así fue como como me lo contaron, y así es como yo te lo cuento a ti
- Gracias, es precioso, como los que me cuentas, ¿puedo hacerte una pregunta?
- Claro dime
- ¿Y tu corazón como está?
- Bueno, bueno... quizas otro día en otro cuento...
- Sabía que dirías eso , si me dejas te mando besos, tantos que ni sé.
- Yo también.
- Hola , ¿te molesto? - dijo el contador de historias.
- Noo, claro que no, después de haberte yo llamado ¡Cómo me ibas a molestar?, ¿pasa algo?
- Nada sólo que me apetecía contarte un cuento,. ¿quieres?
- Por supuesto, espera que me voy a poner cómoda.. ya..
- Vale, ahí va:
"En una lejana radio sonaba el "Too much love will kill you" y mientras él la tarareaba se miraba al espejo, "demasiado amor te matará" se dijo observando su pecho. este dolía una vez más como casi siempre había hecho desde que recordaba y ya de eso hacía tanto tiempo.
"Tengo el corazon viejo y cansado, igual que un viejo boxeador al que han noqueado demasiadas veces, es hora de dejarlo, de pararlo de vivir sin el, quizáss, sólo quizás así sea más fácil"
De alguna extraña manera logró sacar su corazón, en sus manos parecía un pequeño juguete desgastado, cubierto de cicatrices, que ya casí no tenía fuerzas para palpitar.
Su imagen hizo que los ojos se le llenaran de lágrimas, recordando las veces que lo había sentido explotar en su pecho henchido de felicidad, el primer beso, el susurro de un te quiero, las caricias de una mano, el compartir una noche estrellada al borde del mar...
Envolvió su pequeño corazón en una cajita, la cerró con un lazo rojo y caminó por las calles de su pequeña ciudad hasta una tienda casi escondida en un chaflan. Cuando abrió la puerta sonó una campanita y tras el mostrado apareció un viejecito con el pelo blanco y unas diminutas gafas, sonrió al verle.
- Buenas tardes, veo que me trae algo en sus manos.
- Hola, si le traigo algo que ha estado siempre conmigo, algo que he querido y a veces también odiado, algo que me ha dado la mayor de las felicidades y la mayor de las desdichas, algo que me ha hecho soñar y tambien que me ha producido el dolor que nunca imaginé
- Bueno, bueno, veamos eso tan extraño que me trae.
El anciano abre la caja, y cuando tiene a su vista el pequeño corazón, no se asombra sólo suspira y mira al portador de la caja.
- Es su corazón, ¿está seguro que quiere empeñarlo?, se le ve cansado viejo, con cicatrices, pero yo diría que aún se puede recuperar, que está sano y ...
- No quiero empeñarlo, quiero venderlo no me importa lo que de, es más creo que me llevare algo de su tienda a cambio, sólo quiero deshacerme de el., creo que ya no volverá a palpitar y ... es mejor así.
- Como usted desee, no suelen traerme este tipo de cosas, pero aún asi.. ¿quiere que se lo guarde, por si vuelve a por el? mucha gente me trae cosas y luego se arrepiente, hace poco vino un chico , uno que decía que contaba historias cargado de frascas de cristal, unas llenas de los besos no dados, otras de nubes de verano, otra de espuma del mar, otra con susurros de todo lo que nunca llegó a decir. NO dijo nada sólo me las dejó, cogio unos lápices y unos cuadernos y se fue. A las tres días volvió a por ellas, según me dijo no podía vivir sin abrir la frasca de nubes de verano, no podía estar sin dejar que los besos no dados volaran por su ventana para llegar a las personas a las que nunca se los dió, me dijo que cada noche abria la frasca de los susurros para dormise tapado con ellos... ¿seguro que usted no volverá a por su corazón?
- No - dijo con total firmeza - me llevaré ese viejo reloj de cuco a cambio.
- Como quiera, aún así le pondré en la vitrina en una cajita de cristal.
Cerró la puerta con el reloj de cuco en sus manos, intentó sonreir pero lo unico que consiguió fue una extraña mueca en su boca.
Sólo pasó un mes cuando la campanita de la puerta volvió a sonar, cuando él, cargado de un reloj de cuco entró de nuevo a la tienda y cuando aquel viejito apareció de nuevo tras el mostrador.
- Vengo a por mi corazón, desde que lo dejé aquí ya no sueño, ya no logro sonreir, ni imaginar, ni siquiera logro sentir mis recuerdos ni darle color a mis ilusiones, ya no siento cuando veo una foto u oigo una canción, ni siquiera cuando el sol entra en mi habitación...
- Yo... lo siento... su corazón ya no lo tengo, tan rotundo fue su no, que cuando la chica me pidió por favor que se lo vendiera, no pude rehusarme.
- Pero.. usted me dijo... ¿la chica?
- Si una chica se quedó mirando en el escaparate su corazón, no se si fue mi imaginación pero yo diriía que empezó a palpitar, ella entró y yo no pude negarme.
- ¿Y sabe donde puedo encontrala?
- No debo hacerlo, pero este caso es especial - y le entrega una pequeña hoja con la dirección.
Llama a la puerta, nervioso por saber quien tiene su corazón, y cuando abre descubre unos ojos oscuros, brillantes y una sonrisa tan dulce que a pesar de no tener corazón provoca que le tiemblen las piernas.
- Perdona que te moleste pero tienes algo que me pertenece
- ¿Cómo? no te conozco, ¿cómo es eso posible?
- Creo que compraste algo en la tienda del anticuario.. algo que yo dejé.
- Eres... eres tú.... pero pasa por favor.
En el pequeño salón hay una mesita, y sobre ella un cajita de cristal en la que el corazón parece bailar, aunque lo unico que hace es pum pum, palpita coo todos los corazones del mundo.
- ¿Es ese mi corazón? - pregunta él
- Claro, yo no voy comprando corazones, sólo que le ví.. y bueno...
- No se parece en nada al que yo dejé en la tienda.
- No creas que lo he cambiado, he curado alguna de sus cicatrices las he cosido, le he susurrado algún cuento, y hemos cantado juntos, no he hecho mucho más.
- Y... ¿me lo devolverás?
- Ummm... tu lo dejaste, y yo lo compré, cuando lo encontré estaba viejo y cansado ahora parece feliz, no sé si sabrás cuidarlo, y me daría pena volver a encontrarmelo en la tienda, no me fio.
- ¡¡ Pero es mio!!
- No, perdona - y le enseña el ticket de compra - ahora es mio, aunque puedo proponerte un trato, te dejaré que vengas a verlo siempre que quieras, y si un día siento que estas preparado para tenerlo de nuevo te lo devolveré.
- Está bien, acepto - Sabía que poco más podía hacer.
Y así cada mañana y cada tarde él pasaba a ver su corazón... y también a la chica, hasta que un día cuando ella le dijo:
- Creo que es el momento de devolverte tu corazón.
Él le contesto:
- Ya no es mio, ahora te pertenece, porque has sabido curarlo, y si salgo con el en mi pecho pero sin ti, sé que no volverá a ser feliz."
- Así fue como como me lo contaron, y así es como yo te lo cuento a ti
- Gracias, es precioso, como los que me cuentas, ¿puedo hacerte una pregunta?
- Claro dime
- ¿Y tu corazón como está?
- Bueno, bueno... quizas otro día en otro cuento...
- Sabía que dirías eso , si me dejas te mando besos, tantos que ni sé.
- Yo también.
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