Me gusta mirar a un espejo pequeño que tengo como un cuadro, colgado a la puerta de mi habitación.
POr que a veces veo a "mis fantasmas"
Mis pequeños fantasmas, no todos son de carne y hueso si es que alguna vez ha habido fantasmas de carne y hueso, mis fantasmas son inmateriales como aquella mesa de madera vieja rojiza.
Me asomo a mi espejo y la veo vistiendose de blanco iluminandose con unas velas a la espera de teñirse con un lambrusco, mientras sobre su hendiduras caen sonrisas miradas atrevidas y algún que otro susurro lo suficientemente bajo para que la mesa no se ruborice, mientras Maxwell invitado invisible... canta.
A veces mis fantasmas son ciudades lejanas a las que una vez fuí, aparecen llenas de niebla y borrosas pero yo, a pear de todo, las reconozco, y están y son y han sido y sé que serán.
Otras veo coletas, que saltan y sonrien, aunque esa sonrisa siempre guardana algo de tristeza.
Veo fantasmas en una catedral que no es la catedral del mar, pero que para mi siempre lo será.
Y al final cuando los fantasmas desaparecen veo mis ojos algunas veces brillan sonrien, por que los fantasmas me sonrien , otras los veo cansado , cansados de mirarse al espejo.
Y cada mañana cuando salgo de mi habitación, miro al espejo.
domingo, marzo 08, 2015
El arcón
Hay noches que se abren los recuerdos de aquel arcon escondido en algun rincon de la mente, quizas una brisa que huele a verano o una cancion, ejerce de llave, y es entonces cuando corren saltan y bailan en la mesa, mientras las estrellas guiñan su luz como si se encendiesen y apagasen en un extraño baile.
Son momentos, breves, casi fugaces donde estallan todos aquellos momentos que tal vez embriagados por la cerveza se yerguen abrazando, africa, amsterdam, barcelona, la sonrisa de un niño que tras sus gafas te mira extrañado tan lejano..
Corren vuelan y cuando quieres atraparlos vuelven a su arcñon a esconderse... hasta la próxima vez.
Son momentos, breves, casi fugaces donde estallan todos aquellos momentos que tal vez embriagados por la cerveza se yerguen abrazando, africa, amsterdam, barcelona, la sonrisa de un niño que tras sus gafas te mira extrañado tan lejano..
Corren vuelan y cuando quieres atraparlos vuelven a su arcñon a esconderse... hasta la próxima vez.
Mi querido fantasma
Rescato del baúl uno de mis escritos de hace tiempo, cuando en las teclas del ordenador bailaban los dedos como si fueran un Fred Astaire cualquiera...
Mi querido fantasma
Se que estas ahi, te he visto en noches en las que me he hecho el dormido, y has ido dejando los recuerdos desperdigados por el salón como si plantases un campo de minas esperando a que yo me levantase y pisase una a una.
No me mires asi, sabes que es cierto lo que digo, he visto encima de la alfombra autobuses de color verde que transitan en amaneceres frios sobre Madrid.
Y camino a ciegas por el salon y piso otra, aquella de un bar llamado narizotas ¿recuerdas? ya veo que si, lo veo en tus ojos transparentes.
A pesar de todo sigues teniendo esa misma sonrisa, aquella nerviosa delante de un teatro, mira que te dije que no me picaras, y es que siempre he sido un poco maquiavélico, basta que vea un resquicio y me cuelo por el, y pasa lo que pasa. Anda, no pongas ese mohín, no estuvo mal del todo, recuerdo lo que nos reímos, y cuánto tiempo hacía que no lo pasaba tan bien, ni alguien me daba la mano como tú.
Sigues fumando a pesar de todo, y eso que pensabas dejarlo, ya sé, ya sé, el trabajo de ahora, pero te recuerdo que ya estas muerta, ahora eres sólo un fantasma, ese trabajo pertenece a otra persona, no me mires así, me gusta mas la otra mirada, aquella que me reservabas tras una ventana de un bajo cuando iba a buscarte.
Eres mala, acabo de ver otra de tus minas debajo de mi teclado, esta está cubierta de escarcha y de frió, de paseos por tu pueblecito de la sierra, allá donde vivías, suelos cristalinos, el quejido de tu puerta al abrirse y ese radiador que nunca apagabas, que madrugones, no te rias que yo no estaba acostumbrado, ya se, ya se, era un gruñón, lo malo es que nunca te dije lo que me gustaban esos dias.
Pero tu no cuentas nada, solo estas ahi aferrada a mi espejo, de vez en cuando dando una calada a tu pitillo mirandome y sonriendo, dime... me has dejado mas recuedos desperdigados, sabes que aún me duelen, y aunque ahora a veces siento que la vida puede volver a latir sin ti, la veo llegar con un gran agujero, el que has dejado al irte, venga, no lo niegues con la cabeza, como te gusta que te lo repita verdad?
ya no deberias mostrarte insegura ni dubitativa, llevas unas cuantas noches vagando por aqui, y ya viste, que esa vida oculta era tan oculta que no llegaba ni a exitir, te ries verdad? pues, perdona, pero si ahora eres un fantasma es por aquello de la vida oculta ¿no?.
Por cierto sigues bebiendo tanto café? mira que aquellas escapadas cerca de la plaza de sevilla, al café jamaica. ...
Al final aunque recuerde muchas cosas, tengo que decirte que me has robado tantas otras, por que si, me dejaste un monton de recuerdos esos que diseminas por esta caja de cerillas, pero te llevaste parte de mi corazon, me robaste aquellas ilusiones que tu misma hiciste crecer, una a la que ibas a llamar sara, o ese viaje a Lisboa o a Amsterdam, te llevaste mi sonrisa en una cajita de cristal, y mis ganas de disfrazarme y sorprender, ayss ese cura que se transformó en un payaso ridiculo, y no te digo que en el cambio haya salido perdiendo, quizas no, pero como recuperame de todo ello? ahora me has dejado tan vacio, que a veces te miro y no se si el fantasma soy yo o eres tu.
Pero a ver, déjame que mire donde has dejado mas recuerdos, uyss , este era fácil de descubrir, dentro del microondas, si claro, esos cafes y desayunos en la cama, anda que cuando me dijiste que nadie te lo habia llevado nunca, no me lo pude creer, y ahi me tenias calentando croissants con zumos de naranja y cafe, ¡dios! cómo me gustaba llevartelos a la cama y verte alli boca abajo, desnuda, ya, ya, no te ruborices. no contare nada que pueda sacarte los colores. Pero aún sigo viendo esa cara de "ummmm como me gusta".
A ver que aqui en la bañera tambien me has dejado varios, hay uno envuelto en papel de regalo, y ya sé cual es, ese no te lo llevas, aunque espero que tu tamben lo recuerdes, no se si en tu estado de fantasma los recuerdos podran agarrarse a tu piel, pero aquel fin de semana en Barna, la catedral del mar, perdernos por la diagonal y sus calles, un instante, un momento, la sensacion de que podria ser y al final no fue, pero sabes? ojala hubiera sido, en aquel momento nada importaba. soprendida? no lo estes, es raro ¿verdad?
Y aqui me dejas en un frasco los recuerdos escritos de emails y de chats, en susurros que pronuncian un peque y un te quiero, en un verano repleto de sms y llamadas, de peliculas donde al final siempre me quedaba dormido en tu hombro, te lo miras verdad?, y aquellas series que tanto nos gustaban, corre corre deja de hacer la cena, me decias, que empieza. ¿Estas seria? quizas tu tambien lo echas de menos? no lo se, no puedo decirte, nunca he estado en tu mundo de fantasmas que vuelven a habitaciones con espejos para mirar desde el otro lado, y que conste que estuve muy tentado de cruzar a tu mundo, pero al final me falto el valor.
Ahora todo es diferente, muy diferente en este lado, siento frio, y el silencio se me hunde como una daga, llego con ganas de contarte que hoy vi una luna redonda, o que en el trabajo todo fue bien, o llego deseando que alguien me abrace y me diga, no te preocupes peque, todo va a salir bien, todo ira bien..
Tengo que cerrar los ojos, no quiero echarte mas de menos, no quiero vivir con tu presencia en mi espejo, aunque sé que me moriría si te fueras..
Ahora dejame solo por favor, no quiero que me veas llorar, no, si tienes que recordarme recuerdame con mi sonrisa cada vez que te veia, o con mi pinta, cabezota y gruñon, pero no con los ojos rojos... por favor.
Imagino que te volveré a ver por aqui, nunca te dire que no regreses., siempre me asomaré a este espejo, o me haré el dormido, esperando que te asomes.-.
adios mi querido, mi querido fantasma
Mi querido fantasma
Se que estas ahi, te he visto en noches en las que me he hecho el dormido, y has ido dejando los recuerdos desperdigados por el salón como si plantases un campo de minas esperando a que yo me levantase y pisase una a una.
No me mires asi, sabes que es cierto lo que digo, he visto encima de la alfombra autobuses de color verde que transitan en amaneceres frios sobre Madrid.
Y camino a ciegas por el salon y piso otra, aquella de un bar llamado narizotas ¿recuerdas? ya veo que si, lo veo en tus ojos transparentes.
A pesar de todo sigues teniendo esa misma sonrisa, aquella nerviosa delante de un teatro, mira que te dije que no me picaras, y es que siempre he sido un poco maquiavélico, basta que vea un resquicio y me cuelo por el, y pasa lo que pasa. Anda, no pongas ese mohín, no estuvo mal del todo, recuerdo lo que nos reímos, y cuánto tiempo hacía que no lo pasaba tan bien, ni alguien me daba la mano como tú.
Sigues fumando a pesar de todo, y eso que pensabas dejarlo, ya sé, ya sé, el trabajo de ahora, pero te recuerdo que ya estas muerta, ahora eres sólo un fantasma, ese trabajo pertenece a otra persona, no me mires así, me gusta mas la otra mirada, aquella que me reservabas tras una ventana de un bajo cuando iba a buscarte.
Eres mala, acabo de ver otra de tus minas debajo de mi teclado, esta está cubierta de escarcha y de frió, de paseos por tu pueblecito de la sierra, allá donde vivías, suelos cristalinos, el quejido de tu puerta al abrirse y ese radiador que nunca apagabas, que madrugones, no te rias que yo no estaba acostumbrado, ya se, ya se, era un gruñón, lo malo es que nunca te dije lo que me gustaban esos dias.
Pero tu no cuentas nada, solo estas ahi aferrada a mi espejo, de vez en cuando dando una calada a tu pitillo mirandome y sonriendo, dime... me has dejado mas recuedos desperdigados, sabes que aún me duelen, y aunque ahora a veces siento que la vida puede volver a latir sin ti, la veo llegar con un gran agujero, el que has dejado al irte, venga, no lo niegues con la cabeza, como te gusta que te lo repita verdad?
ya no deberias mostrarte insegura ni dubitativa, llevas unas cuantas noches vagando por aqui, y ya viste, que esa vida oculta era tan oculta que no llegaba ni a exitir, te ries verdad? pues, perdona, pero si ahora eres un fantasma es por aquello de la vida oculta ¿no?.
Por cierto sigues bebiendo tanto café? mira que aquellas escapadas cerca de la plaza de sevilla, al café jamaica. ...
Al final aunque recuerde muchas cosas, tengo que decirte que me has robado tantas otras, por que si, me dejaste un monton de recuerdos esos que diseminas por esta caja de cerillas, pero te llevaste parte de mi corazon, me robaste aquellas ilusiones que tu misma hiciste crecer, una a la que ibas a llamar sara, o ese viaje a Lisboa o a Amsterdam, te llevaste mi sonrisa en una cajita de cristal, y mis ganas de disfrazarme y sorprender, ayss ese cura que se transformó en un payaso ridiculo, y no te digo que en el cambio haya salido perdiendo, quizas no, pero como recuperame de todo ello? ahora me has dejado tan vacio, que a veces te miro y no se si el fantasma soy yo o eres tu.
Pero a ver, déjame que mire donde has dejado mas recuerdos, uyss , este era fácil de descubrir, dentro del microondas, si claro, esos cafes y desayunos en la cama, anda que cuando me dijiste que nadie te lo habia llevado nunca, no me lo pude creer, y ahi me tenias calentando croissants con zumos de naranja y cafe, ¡dios! cómo me gustaba llevartelos a la cama y verte alli boca abajo, desnuda, ya, ya, no te ruborices. no contare nada que pueda sacarte los colores. Pero aún sigo viendo esa cara de "ummmm como me gusta".
A ver que aqui en la bañera tambien me has dejado varios, hay uno envuelto en papel de regalo, y ya sé cual es, ese no te lo llevas, aunque espero que tu tamben lo recuerdes, no se si en tu estado de fantasma los recuerdos podran agarrarse a tu piel, pero aquel fin de semana en Barna, la catedral del mar, perdernos por la diagonal y sus calles, un instante, un momento, la sensacion de que podria ser y al final no fue, pero sabes? ojala hubiera sido, en aquel momento nada importaba. soprendida? no lo estes, es raro ¿verdad?
Y aqui me dejas en un frasco los recuerdos escritos de emails y de chats, en susurros que pronuncian un peque y un te quiero, en un verano repleto de sms y llamadas, de peliculas donde al final siempre me quedaba dormido en tu hombro, te lo miras verdad?, y aquellas series que tanto nos gustaban, corre corre deja de hacer la cena, me decias, que empieza. ¿Estas seria? quizas tu tambien lo echas de menos? no lo se, no puedo decirte, nunca he estado en tu mundo de fantasmas que vuelven a habitaciones con espejos para mirar desde el otro lado, y que conste que estuve muy tentado de cruzar a tu mundo, pero al final me falto el valor.
Ahora todo es diferente, muy diferente en este lado, siento frio, y el silencio se me hunde como una daga, llego con ganas de contarte que hoy vi una luna redonda, o que en el trabajo todo fue bien, o llego deseando que alguien me abrace y me diga, no te preocupes peque, todo va a salir bien, todo ira bien..
Tengo que cerrar los ojos, no quiero echarte mas de menos, no quiero vivir con tu presencia en mi espejo, aunque sé que me moriría si te fueras..
Ahora dejame solo por favor, no quiero que me veas llorar, no, si tienes que recordarme recuerdame con mi sonrisa cada vez que te veia, o con mi pinta, cabezota y gruñon, pero no con los ojos rojos... por favor.
Imagino que te volveré a ver por aqui, nunca te dire que no regreses., siempre me asomaré a este espejo, o me haré el dormido, esperando que te asomes.-.
adios mi querido, mi querido fantasma
Un cuento ya escrito
A veces hay cuentos que se releen y a pesar del tiempo merence ser re posteados.
LA BODA
Los años habían caído sobre mi como una pesada losa. Perdida en aquella ciudad, un mundo conocido pero distante. Había decidido dar una vuelta de tuerca más a mi vida, la tentadora oferta de cambio de trabajo era irrenunciable, por más que ello significase, cambiar de ciudad, dejar amigos y familia atrás… y a él.
Le había conocido de la manera más extraña, y para mi, cuando ahora lo pienso, imposible, pero ahí estaba, después de mi azarosa vida sentimental, había llegado de improviso, cuando menos lo esperaba. Y ahora que comenzaba a conocerlo un poco, la distancia se ponía entre los dos.
Dos meses daban para poco, pero aún así me reconfortaba la idea de saber que le había conocido. Su imagen distaba mucho de lo que en mente podría ser mi “hombre” ideal, de hecho era el polo opuesto a mi ex. En nuestros pocos encuentros había conseguido sacar de mi, mi parte mas dulce pero también sabía como sacar mi genio. Era, en definitiva, una persona dual. Su imagen podría dar a engaño pues tras una aparente dulzura, se refugiaba una rabia contenida, como si en el fondo estuviera peleado con el mundo.
Y sin embargo, había sabido conquistarme, añoraba su sonrisa, como me ruborizaba ante él, cuando sentía que iba a intentar besarme, y muchas veces me llamaba a mi misma tonta, a mis años no podía demostrarme tan frágil.
Cuando llegó la propuesta, lo primero que hice fue llamarle, mi decisión estaba tomada, pero aún así necesitaba…. Bueno en realidad necesitaba oírle decir que no me fuera, que me iba a extrañar, que aún siendo tan poco tiempo y conociéndonos tan poco. Pero su reacción fue todo lo contrario a lo que yo quería y deseaba. Lejos de intentar que no me fuera, parecía que ardía en deseos de verme lejos, y lo peor fue su silencio a mis preguntas, no dijo nada sobre lo que sentía o deseaba, era una decisión mía y por tanto el no tenía ningún derecho en inmiscuirse en la decisión, eligiese lo que eligiese el lo aceptaría, aunque su opinión era que no debía dejar pasar aquella ocasión.
Y no lo hice.
Fue doloroso, ahora que sentía que mi vida podría de nuevo estabilizarse, era como si el destino jugase de nuevo conmigo. Y ahora, me hallaba lejos de todo y de todos.
Lo peor era la sensación de soledad que nuevamente me embargaba, y para colmo la compañera de piso, con su feliz maridito, a la espera de que le destinaran también a él a la ciudad para reintegrarse a la vida marital, y aquellas miradas, esas que tantas otras veces había sentido como se clavaban en mi como agujas, “mírala, otra vez viene sin pareja” “pues no se a que espera…”.
Lo había intentado, pero él pareció reacio a conocer a mis amigos, y las dos o tres veces que salió el tema terminamos discutiendo, no quería forzarlo, pero no entendía que le costara tanto entrar en mi mundo.
En el fondo suponía que sería cuestión de tiempo, pero aquella forma de actuar, provocaba en mi serias dudas, su reticencia parecía ocultar algo que yo no llegaba a comprender.
Y de nuevo el destino jugó sus cartas, una boda, de una de mis mas antiguas amigas, y con ello otra vez el torrente de si iría sola o acompañada.
No pude aguantar la presión, esta vez no, demasiado dolía la soledad que me había impuesto con el cambio de ciudad, como para aparecer allí, de nuevo sola y aguantar el chaparrón de preguntas, miradas y risitas.
Pero esta vez no iba a ser así, estaba dispuesta a apretar hasta donde hiciera falta para que me acompañara, al menos eso me decía a mi misma, aunque a la hora de oír su voz pudiera derrumbarme y flaquear.
Cogí el móvil y le llamé.
- Hola peque
- Hola bebe, ¿que tal va todo?
- Bien, oye que no tengo mucho tiempo, ya sabes yo y mis prisas, dentro de dos semanas tengo una boda y me gustaría que vinieras.
- Ummmm, ya sabes como pienso al respecto, no sé si sería una buena idea, tendrías que estar pendiente de mi y….
- Déjate de excusas, creo que al menos por mi, deberías hacerlo.
- Ok, estará bien, ya me dirás la fecha exacta, espero que no te arrepientas.
Me dejó perpleja, que aceptara tan rápidamente y ese: “espero que no te arrepientas”
- Pero ya me conoces tendrás que dejarme ser tal cual soy, y entrar en mi juego.
- ¿Juego? Bueno vale, si vienes lo acepto, pero no te pases ¿vale?, ahora tengo que dejarte una nueva reunión, besitos peque
- Besitos y no te preocupes ya me conoces.
Seguí toda la tarde dándole vueltas a no arrepentirme, pero ya empezaba a hacerlo, sabía que podía ser capaz de cualquier cosa, y además se vanagloriaba de ello, acciones que mas de una vez me habían provocado más de una jaqueca.
Intenté no pensar en ello, además la sensación dulce de ir acompañada borró cualquier atisbo de duda, ahora sólo tenía que concentrarme en el vestido para la ocasión, y que no supusiese una nueva discrepancia entre los dos.
Me sentí como una niña y no dejé pasar mucho tiempo sin coger el móvil y llamar a mis amigas para confirmar que ese fin de semana iría a la boda y acompañada. La perplejidad que mostraron algunas de ellas me resultó insultante, acaso, ¿no tenía derecho a ir acompañada? No dejaría que me estropeasen ese momento, puse mi CD y empecé a bailar solo con la imagen de los dos juntos en la boda en mi mente.
Aquellas dos semanas fueron una lenta agonía, no podía concentrarme en mi trabajo y las reuniones me parecían largas y tediosas. La elección del vestido fue otra tortura, estuve a punto de ir con el último que había llevado, pero sabía que alguien me lo recordaría y además quería darle una sorpresa a él. Pero la elección no fue fácil, sin nadie que me aconsejara buscar un punto intermedio entre mi gusto y el suyo, se tornó en un acto que me dejó exhausta.
El día de la boda llegó y él estaba en su línea me pareció encantador que se hubiera
comedido en su vestimenta, pero aún así no dejó de dar su estilo personal, sin duda no era el estilo de la boda. Le sonreí y el disimuladamente me miró de arriba abajo, esos segundos fueron eternos, pero la sonrisa que me regaló lo justificó todo.
Me tomó por la cintura y me besó suavemente en los labios.
- Estas realmente encantadora, solo por verte merece la pena venir a la boda.
Mis palpitaciones subieron aceleradamente y me separé de él para que no las notara. No tardaron mucho tiempo en ir apareciendo mis amigas y haciendo las inevitables presentaciones.
Con un gesto tierno rehusó entrar en la iglesia, era demasiado forzar la situación y le dejé a la puerta.
En cuanto me vieron sola, dos de mis amigas se acercaron para sentarse a mi lado en uno de los últimos bancos de la iglesia.
- Por fin, podemos charlar.
- Pero que estamos en misa, luego si quieres.
- No puedo esperar, es él ¿no? El chico del que nos has estado hablando. La verdad es que no está nada mal.
- Si es él, pero por favor no le acoséis a preguntas, no le gustan los eventos sociales.
En ese momento di las gracias al cura, cuando hizo sonar la campanilla, y mis amigas dejaron el interrogatorio.
Sentí algo de envidia cuando pasaron los dos a mi lado, no salí de la iglesia hasta después del lanzamiento de los pétalos y el arroz, aún me daba la cabeza vueltas al verle allí, al fin y al cabo era como una presentación en sociedad, pero para mi suponía un paso más en nuestra relación, era como si él se acercase mas a mí, a mi mundo y lo aceptase.
Le sonreí, y él me devolvió la sonrisa, estaba allí apoyado contra la pared del edificio de enfrente de la iglesia ajeno a todo, le pedí con un gesto que se acercara, teníamos que acercarnos a los novios a felicitarles y esperaba hacerlo juntos.
No vi un atisbo de negación en sus ojos, y eso me alegró aún mas, me tomó de nuevo ligeramente por la cintura y nos acercamos a los novios. Le miraron inquisitivamente intentando disimular, pero yo sabía que mi amiga no había dejado pasar ni un detalle sobre él. Me miró disimuladamente y me sonrió como si me diera su aprobación.
Fuimos a los coches, y aprovechó el momento que íbamos solos para hablarme.
- Te sientes feliz, al final lo has conseguido, aquí estoy, pero ya sabes que hicimos un trato.
- ¿Trato?
Un escalofrío me recorrió la espalda, de que se trataría.
- No te preocupes, solo seré yo mismo, tu me conoces…
Miedo me estaba dando la conversación, pero nada podía hacer. Llegamos al coche, y este nos llevó hasta donde cenaríamos, no volvió a hablar de ello, ni yo quise sacarle más el tema, quizás solo era un juego para devolverme el mal trago que debía estar pasando, aunque no lo creía, justo era lo que le había prometido.
Llegamos al lugar elegido, una amplia zona verde con una carpa rodeada de mesas circulares, un pequeño grupo musical y un catering. Le miré, sentí su nerviosismo, sabía que estas cosas le ponían nervioso, y que cuando ello ocurría tendía a crear un pantalla de protección. Sin embargo me sonrió, se acercó y me susurró al oído un te quiero dulce y suave, que dejó temblando mis piernas, levanté la vista y me crucé con su mirada, pícara y traviesa con un brillo especial, que nunca antes había visto.
La cena estuvo muy bien, el grupo donde nos sentamos fue muy agradable, y aunque en un principio le costó integrarse, en cuanto cogió confianza se hizo con las riendas de la conversación.
Empezaron a servir las copas, y la gente se animó a bailar mientras el alcohol hacia el resto, yo estaba con mi Bombay saphire, él no se había apartado mucho de mi, como si temiera juntarse al resto de la gente, no me desagradaba, al contrario sentía un poder de posesión raro en mi, pero que dejé que me invadiera lentamente, como si disfrutara por la pírrica victoria de estar con alguien rodeada de mis amigos.
Llegó una prima de la novia, y mirándome de soslayo me preguntó:
- No te importa que te lo robe un ratito, a ver si baila tan bien como parece.
Noté en su mirada un atisbo de que corriera en su ayuda, pero a pesar de que no me hacía gracia, quise ver su reacción.
Al poco de estar bailando le vi que hablaba con ella con soltura, y reían, sentí un leve ataque de celos, cuando me vi rodeada por el resto de mis amigas. La verdad es que no las había hecho mucho caso y ahora ellas no me dejaban respirar.
- Bueno, nos tienes que contar muchas cosas, como le has conocido, cuanto tiempo llevas con él, a que se dedica
- Si, si cuenta nos tienes a todas en ascuas, la verdad es que su forma de vestir ha llamado mucho la atención.
-
Imaginé por un instante la cara que él pondría cuando le contara el éxito de su vestimenta.
Por mucho que había pensado que llegaría el momento de decir cómo le conocí, solo pude balbucear que era un amigo de un amigo de Carlos. Parecí convincente, cuando dejaron esa pregunta por otras más inquisitivas e intimas, intenté zafarme de ellas pero me era imposible. Alcé la vista buscándole, y le vi entre otro grupo de amigos y amigas mías, charlando amistosamente. Temblé, no sabía si diría en que forma nos conocimos, y eso aún me aterraba. Me buscó con su mirada y rápidamente interpreto que esperaba me sacara del compromiso de mis amigas, se giró saco algo de su bolsillo y sonriendo vino hacia mí.
Detrás de él, alguien recogía algo del suelo, me fijé en su gesto extrañado miro lo que había recogido, luego a él y fue a hablar con una de mis compañeras de facultad. No quise darle importancia, él se estaba acercando con su grácil y rápido andar, cuando vi que se arremolinaban alrededor de mi compañera y esta mostraba una especie de tarjeta.
- Hola ya estoy aquí, ¿No me presentas al resto de tus amigos?
Había perdido la noción del lugar donde estaba, ignorando que aún mis amigas y algunos de sus chicos estaban a mi lado.
- Sí claro.- Le sonreí.
Fui haciendo el resto de presentaciones sin perder de vista al grupo que parecía mirarme con extrañeza. Una sensación de desasosiego subía por mi pecho, que era lo que habían recogido del suelo que tanto alboroto había creado, sin duda era algo de él.
- Una cosa, - le dije- ¿se te ha caído algo del pantalón?
Él se metió las manos en los bolsillos, comprobó su cartera y su móvil.
- No nada, ¿porqué me lo preguntas?
- No, por nada tenía la sensación de que al sacar la cartera se te había caído algo.
- Pues no, aquí tengo las tarjetas del banco el dni, no nada.
Y sonrió, en otro momento esa sonrisa hubiera bastado, pero yo miraba al grupo que seguían cuchicheando y levantando la vista disimuladamente como si quisiera evitar que yo les viera mirarme.
Del grupo salió Ángel dirigiéndose hasta nosotros, hablo con Silvia su novia, y esta me miró y me dijo:
- Ahora vuelvo no te me vayas.
Me estaba sintiendo mal, no entendía lo que estaba pasando y una punzada en mi cabeza presagiaba otra de mis jaquecas, él se dio cuenta, y se acercó a mi hasta abrazarme.
- No pasa nada bebe, no te preocupes por ellos, déjales y veremos como reaccionan.
-“¿Reaccionan?”- pensé a qué, busqué en su mirada una respuesta pero solo obtuve un cálido beso, que me reconfortó, dejé que esa sensación me inundara y que la seguridad se instalara de nuevo en mi.
No sé si fue su intención por bailar conmigo, o por tranquilizarme, pero me abandoné en sus brazos, y dejé llevarme por él, mi mente voló y por un momento solo eramos él y yo bailando.
La canción terminó antes de lo que yo hubiera deseado.
- ¿Te traigo otra copa?
- Está bien, ya sabes lo que me gusta.
Le ví alejarse, mientras se giraba y me ofrecía otra de sus cálidas sonrisas.
Busqué con la mirada al grupo de mis amigos, ahora era menos numeroso pero con elementos distintos, aunque seguían mirándome disimuladamente, volví a sentir ese desasosiego cuando noté un leve roce en el hombro.
Me volví y me encontré con la mirada de mi mejor amiga, era una mirada llena de ternura pero a la vez inquisitoria.
- Hola, bueno la verdad es que me gustaría hablar contigo,¿ tienes un momento?
Un nudo se estaba haciendo en mi garganta, recordaba sus palabras “… no pasa nada bebe…”, intenté serenarme pero me era imposible. Nos partamos del resto de la gente.
- Bien, dime ¿pasa algo?
- Bueno como pasar, la verdad no sé como decírtelo, hemos…
- ¿Hemos?
- Si, no lo hemos podido evitar, nos importas y…
Ahora si que temblaba….
- Mira esto se le ha caído a tu chico.
Me tendió una tarjeta, Albatros Consulting, una web y un móvil, sin embargo en la letra pequeña se podía leer, “chicos de compañía”.
- Lo siento, quizás no lo sabías…
Sonreí un poco, ¿sería eso?... porque aunque no lo conocía del todo, no me lo imaginaba como un chico de compañía. Me miró y al ver mi leve sonrisa me dijo:
- Vaya, sí que lo sabías, eso habíamos comentado algunas pero no te creíamos capaz de ello, no tenías por qué, sabes que nunca te diríamos nada si vinieras sola, pero recurrir a esto, imagina que tu madre se enterase.
- Bueno… yo…. es que……
- No se en que estarías pensando, no somos así, además besarte con él… ya se que eres mayor pero no crees….
En ese momento llegó él.
- Hola, estabais aquí.
- Si, aquí me estaba contando que se te había caído esto.
Le dí la tarjeta, la miro y sin mover un músculo de su cara, nos dijo
- Bueno, con que era esto, por lo que os he visto cotillear todo rato, que deciros, parece que vosotros lo habéis hablado todo.
- Quizás debería dejaros solos
- No espera, -le dije a mi amiga- quizás deberíamos decirte …
- No hace falta, no vine para pedirte explicaciones, sólo quería q supieras que somos tus amigos y que no necesitas de estas argucias, si vienes sola nadie te iba a decir nada…
Yo la miraba, no me podía creer lo que había sido capaz de hacer, y él me miraba a mi con su sonrisa pícara, no podía estar enfadada con él, sabía que era capaz de eso y de mucho más, y bueno era un juego, esperaba que mis amigos lo comprendieran
- La verdad, - dije- es que no quería sentirme sola, y busque en internet y lo encontré. Quedamos hace dos días para conocernos y me he enamorado de él.
Me miraron los dos con incredulidad, pero él sonrió ligeramente, entendió que yo había entrado en su juego.
- Ahora quizás él que se deba ir soy yo.
- No, no te vayas solo entiende que es una situación rara –dijo mi amiga- nos extrañamos que ella llegara al extremo de llamar a un chico como tu, bueno quiero decir… ya sabes.
- La verdad es que no te imaginas que tipo de chicas suelen contratarme.
- Pero, espero y deseo que no se haya enamorado nadie más de ti… - le dije-
- ¿De verdad estás diciendo que te has enamorado de él?
- Si – fue mi respuesta tajante-.
- Entonces os dejo, quizás deberíais hablar entre vosotros.
-
La ví alejarse y no dudé que no tardaría mucho en comentar nuestra conversación, nos miramos y no pudimos evitar reir, aunque me sentía un poco arrepentida por la mentira, estaba disfrutando de ello como una niña.
Me acerqué a él y tome su cara entre mis manos, le besé, al separarme le dije:
- Sabes que eres malo, muy malo.
Sin duda mis amigos nos estaban mirando, y ya no pude más, los veía con cara de asombro, yo que siempre había dado una imagen de chica seria y más o menos formal y ahora estaba rompiéndoles los esquemas, la seria se volvía la mas loca enrollándose con un loco chico de compañía. Me reí, nunca pensé que llegaría a hacer una cosa así y sin embargo me sentía bien como si aquello me diera un aire de libertad.
- Creo que es hora de hablar con ellos, ¿no crees?
- Si, - me contestó- espero que no se hayan molestado, al menos se han preocupado por ti, pero antes me dejaras terminar el juego ¿no?
- Si claro.
Nos acercamos a mis amigos y justo unos metros antes de llegar a ellos, se giró, me apretó contra su cuerpo y me beso largamente en un beso apasionado.
Cuando terminó, todos tenían la boca abierta mirándome sorprendidos.
- Bueno chicos, no es lo que pensáis, era simplemente una broma, le seguí el juego, estaba harta de que siempre me miraseis con cara de compasión pensando que nunca traería a nadie, y bueno esto le dio pie a él…
Sus caras se tornaron del asombro a las risas, algunas a la incredulidad, pero al final se acercaron y entre soplidos me dijeron que menudo susto les había dado, su amiga con un chico de compañía… ja ja ja ja….. aunque yo me preguntaba y ¿Por qué no podría ser verdad?
- Bueno esta ronda es mía, -dijo él- pero que conste que es Albatros Consulting quien paga………
Y todos rieron.
Aunque yo vi un brillo especial en su mirada cuando lo dijo, ya me lo explicaría mas tarde… ¿estaría con un chico de compañía? Por si acaso guarde bien la tarjeta, mientras me abrazaba a él.
LA BODA
Los años habían caído sobre mi como una pesada losa. Perdida en aquella ciudad, un mundo conocido pero distante. Había decidido dar una vuelta de tuerca más a mi vida, la tentadora oferta de cambio de trabajo era irrenunciable, por más que ello significase, cambiar de ciudad, dejar amigos y familia atrás… y a él.
Le había conocido de la manera más extraña, y para mi, cuando ahora lo pienso, imposible, pero ahí estaba, después de mi azarosa vida sentimental, había llegado de improviso, cuando menos lo esperaba. Y ahora que comenzaba a conocerlo un poco, la distancia se ponía entre los dos.
Dos meses daban para poco, pero aún así me reconfortaba la idea de saber que le había conocido. Su imagen distaba mucho de lo que en mente podría ser mi “hombre” ideal, de hecho era el polo opuesto a mi ex. En nuestros pocos encuentros había conseguido sacar de mi, mi parte mas dulce pero también sabía como sacar mi genio. Era, en definitiva, una persona dual. Su imagen podría dar a engaño pues tras una aparente dulzura, se refugiaba una rabia contenida, como si en el fondo estuviera peleado con el mundo.
Y sin embargo, había sabido conquistarme, añoraba su sonrisa, como me ruborizaba ante él, cuando sentía que iba a intentar besarme, y muchas veces me llamaba a mi misma tonta, a mis años no podía demostrarme tan frágil.
Cuando llegó la propuesta, lo primero que hice fue llamarle, mi decisión estaba tomada, pero aún así necesitaba…. Bueno en realidad necesitaba oírle decir que no me fuera, que me iba a extrañar, que aún siendo tan poco tiempo y conociéndonos tan poco. Pero su reacción fue todo lo contrario a lo que yo quería y deseaba. Lejos de intentar que no me fuera, parecía que ardía en deseos de verme lejos, y lo peor fue su silencio a mis preguntas, no dijo nada sobre lo que sentía o deseaba, era una decisión mía y por tanto el no tenía ningún derecho en inmiscuirse en la decisión, eligiese lo que eligiese el lo aceptaría, aunque su opinión era que no debía dejar pasar aquella ocasión.
Y no lo hice.
Fue doloroso, ahora que sentía que mi vida podría de nuevo estabilizarse, era como si el destino jugase de nuevo conmigo. Y ahora, me hallaba lejos de todo y de todos.
Lo peor era la sensación de soledad que nuevamente me embargaba, y para colmo la compañera de piso, con su feliz maridito, a la espera de que le destinaran también a él a la ciudad para reintegrarse a la vida marital, y aquellas miradas, esas que tantas otras veces había sentido como se clavaban en mi como agujas, “mírala, otra vez viene sin pareja” “pues no se a que espera…”.
Lo había intentado, pero él pareció reacio a conocer a mis amigos, y las dos o tres veces que salió el tema terminamos discutiendo, no quería forzarlo, pero no entendía que le costara tanto entrar en mi mundo.
En el fondo suponía que sería cuestión de tiempo, pero aquella forma de actuar, provocaba en mi serias dudas, su reticencia parecía ocultar algo que yo no llegaba a comprender.
Y de nuevo el destino jugó sus cartas, una boda, de una de mis mas antiguas amigas, y con ello otra vez el torrente de si iría sola o acompañada.
No pude aguantar la presión, esta vez no, demasiado dolía la soledad que me había impuesto con el cambio de ciudad, como para aparecer allí, de nuevo sola y aguantar el chaparrón de preguntas, miradas y risitas.
Pero esta vez no iba a ser así, estaba dispuesta a apretar hasta donde hiciera falta para que me acompañara, al menos eso me decía a mi misma, aunque a la hora de oír su voz pudiera derrumbarme y flaquear.
Cogí el móvil y le llamé.
- Hola peque
- Hola bebe, ¿que tal va todo?
- Bien, oye que no tengo mucho tiempo, ya sabes yo y mis prisas, dentro de dos semanas tengo una boda y me gustaría que vinieras.
- Ummmm, ya sabes como pienso al respecto, no sé si sería una buena idea, tendrías que estar pendiente de mi y….
- Déjate de excusas, creo que al menos por mi, deberías hacerlo.
- Ok, estará bien, ya me dirás la fecha exacta, espero que no te arrepientas.
Me dejó perpleja, que aceptara tan rápidamente y ese: “espero que no te arrepientas”
- Pero ya me conoces tendrás que dejarme ser tal cual soy, y entrar en mi juego.
- ¿Juego? Bueno vale, si vienes lo acepto, pero no te pases ¿vale?, ahora tengo que dejarte una nueva reunión, besitos peque
- Besitos y no te preocupes ya me conoces.
Seguí toda la tarde dándole vueltas a no arrepentirme, pero ya empezaba a hacerlo, sabía que podía ser capaz de cualquier cosa, y además se vanagloriaba de ello, acciones que mas de una vez me habían provocado más de una jaqueca.
Intenté no pensar en ello, además la sensación dulce de ir acompañada borró cualquier atisbo de duda, ahora sólo tenía que concentrarme en el vestido para la ocasión, y que no supusiese una nueva discrepancia entre los dos.
Me sentí como una niña y no dejé pasar mucho tiempo sin coger el móvil y llamar a mis amigas para confirmar que ese fin de semana iría a la boda y acompañada. La perplejidad que mostraron algunas de ellas me resultó insultante, acaso, ¿no tenía derecho a ir acompañada? No dejaría que me estropeasen ese momento, puse mi CD y empecé a bailar solo con la imagen de los dos juntos en la boda en mi mente.
Aquellas dos semanas fueron una lenta agonía, no podía concentrarme en mi trabajo y las reuniones me parecían largas y tediosas. La elección del vestido fue otra tortura, estuve a punto de ir con el último que había llevado, pero sabía que alguien me lo recordaría y además quería darle una sorpresa a él. Pero la elección no fue fácil, sin nadie que me aconsejara buscar un punto intermedio entre mi gusto y el suyo, se tornó en un acto que me dejó exhausta.
El día de la boda llegó y él estaba en su línea me pareció encantador que se hubiera
comedido en su vestimenta, pero aún así no dejó de dar su estilo personal, sin duda no era el estilo de la boda. Le sonreí y el disimuladamente me miró de arriba abajo, esos segundos fueron eternos, pero la sonrisa que me regaló lo justificó todo.
Me tomó por la cintura y me besó suavemente en los labios.
- Estas realmente encantadora, solo por verte merece la pena venir a la boda.
Mis palpitaciones subieron aceleradamente y me separé de él para que no las notara. No tardaron mucho tiempo en ir apareciendo mis amigas y haciendo las inevitables presentaciones.
Con un gesto tierno rehusó entrar en la iglesia, era demasiado forzar la situación y le dejé a la puerta.
En cuanto me vieron sola, dos de mis amigas se acercaron para sentarse a mi lado en uno de los últimos bancos de la iglesia.
- Por fin, podemos charlar.
- Pero que estamos en misa, luego si quieres.
- No puedo esperar, es él ¿no? El chico del que nos has estado hablando. La verdad es que no está nada mal.
- Si es él, pero por favor no le acoséis a preguntas, no le gustan los eventos sociales.
En ese momento di las gracias al cura, cuando hizo sonar la campanilla, y mis amigas dejaron el interrogatorio.
Sentí algo de envidia cuando pasaron los dos a mi lado, no salí de la iglesia hasta después del lanzamiento de los pétalos y el arroz, aún me daba la cabeza vueltas al verle allí, al fin y al cabo era como una presentación en sociedad, pero para mi suponía un paso más en nuestra relación, era como si él se acercase mas a mí, a mi mundo y lo aceptase.
Le sonreí, y él me devolvió la sonrisa, estaba allí apoyado contra la pared del edificio de enfrente de la iglesia ajeno a todo, le pedí con un gesto que se acercara, teníamos que acercarnos a los novios a felicitarles y esperaba hacerlo juntos.
No vi un atisbo de negación en sus ojos, y eso me alegró aún mas, me tomó de nuevo ligeramente por la cintura y nos acercamos a los novios. Le miraron inquisitivamente intentando disimular, pero yo sabía que mi amiga no había dejado pasar ni un detalle sobre él. Me miró disimuladamente y me sonrió como si me diera su aprobación.
Fuimos a los coches, y aprovechó el momento que íbamos solos para hablarme.
- Te sientes feliz, al final lo has conseguido, aquí estoy, pero ya sabes que hicimos un trato.
- ¿Trato?
Un escalofrío me recorrió la espalda, de que se trataría.
- No te preocupes, solo seré yo mismo, tu me conoces…
Miedo me estaba dando la conversación, pero nada podía hacer. Llegamos al coche, y este nos llevó hasta donde cenaríamos, no volvió a hablar de ello, ni yo quise sacarle más el tema, quizás solo era un juego para devolverme el mal trago que debía estar pasando, aunque no lo creía, justo era lo que le había prometido.
Llegamos al lugar elegido, una amplia zona verde con una carpa rodeada de mesas circulares, un pequeño grupo musical y un catering. Le miré, sentí su nerviosismo, sabía que estas cosas le ponían nervioso, y que cuando ello ocurría tendía a crear un pantalla de protección. Sin embargo me sonrió, se acercó y me susurró al oído un te quiero dulce y suave, que dejó temblando mis piernas, levanté la vista y me crucé con su mirada, pícara y traviesa con un brillo especial, que nunca antes había visto.
La cena estuvo muy bien, el grupo donde nos sentamos fue muy agradable, y aunque en un principio le costó integrarse, en cuanto cogió confianza se hizo con las riendas de la conversación.
Empezaron a servir las copas, y la gente se animó a bailar mientras el alcohol hacia el resto, yo estaba con mi Bombay saphire, él no se había apartado mucho de mi, como si temiera juntarse al resto de la gente, no me desagradaba, al contrario sentía un poder de posesión raro en mi, pero que dejé que me invadiera lentamente, como si disfrutara por la pírrica victoria de estar con alguien rodeada de mis amigos.
Llegó una prima de la novia, y mirándome de soslayo me preguntó:
- No te importa que te lo robe un ratito, a ver si baila tan bien como parece.
Noté en su mirada un atisbo de que corriera en su ayuda, pero a pesar de que no me hacía gracia, quise ver su reacción.
Al poco de estar bailando le vi que hablaba con ella con soltura, y reían, sentí un leve ataque de celos, cuando me vi rodeada por el resto de mis amigas. La verdad es que no las había hecho mucho caso y ahora ellas no me dejaban respirar.
- Bueno, nos tienes que contar muchas cosas, como le has conocido, cuanto tiempo llevas con él, a que se dedica
- Si, si cuenta nos tienes a todas en ascuas, la verdad es que su forma de vestir ha llamado mucho la atención.
-
Imaginé por un instante la cara que él pondría cuando le contara el éxito de su vestimenta.
Por mucho que había pensado que llegaría el momento de decir cómo le conocí, solo pude balbucear que era un amigo de un amigo de Carlos. Parecí convincente, cuando dejaron esa pregunta por otras más inquisitivas e intimas, intenté zafarme de ellas pero me era imposible. Alcé la vista buscándole, y le vi entre otro grupo de amigos y amigas mías, charlando amistosamente. Temblé, no sabía si diría en que forma nos conocimos, y eso aún me aterraba. Me buscó con su mirada y rápidamente interpreto que esperaba me sacara del compromiso de mis amigas, se giró saco algo de su bolsillo y sonriendo vino hacia mí.
Detrás de él, alguien recogía algo del suelo, me fijé en su gesto extrañado miro lo que había recogido, luego a él y fue a hablar con una de mis compañeras de facultad. No quise darle importancia, él se estaba acercando con su grácil y rápido andar, cuando vi que se arremolinaban alrededor de mi compañera y esta mostraba una especie de tarjeta.
- Hola ya estoy aquí, ¿No me presentas al resto de tus amigos?
Había perdido la noción del lugar donde estaba, ignorando que aún mis amigas y algunos de sus chicos estaban a mi lado.
- Sí claro.- Le sonreí.
Fui haciendo el resto de presentaciones sin perder de vista al grupo que parecía mirarme con extrañeza. Una sensación de desasosiego subía por mi pecho, que era lo que habían recogido del suelo que tanto alboroto había creado, sin duda era algo de él.
- Una cosa, - le dije- ¿se te ha caído algo del pantalón?
Él se metió las manos en los bolsillos, comprobó su cartera y su móvil.
- No nada, ¿porqué me lo preguntas?
- No, por nada tenía la sensación de que al sacar la cartera se te había caído algo.
- Pues no, aquí tengo las tarjetas del banco el dni, no nada.
Y sonrió, en otro momento esa sonrisa hubiera bastado, pero yo miraba al grupo que seguían cuchicheando y levantando la vista disimuladamente como si quisiera evitar que yo les viera mirarme.
Del grupo salió Ángel dirigiéndose hasta nosotros, hablo con Silvia su novia, y esta me miró y me dijo:
- Ahora vuelvo no te me vayas.
Me estaba sintiendo mal, no entendía lo que estaba pasando y una punzada en mi cabeza presagiaba otra de mis jaquecas, él se dio cuenta, y se acercó a mi hasta abrazarme.
- No pasa nada bebe, no te preocupes por ellos, déjales y veremos como reaccionan.
-“¿Reaccionan?”- pensé a qué, busqué en su mirada una respuesta pero solo obtuve un cálido beso, que me reconfortó, dejé que esa sensación me inundara y que la seguridad se instalara de nuevo en mi.
No sé si fue su intención por bailar conmigo, o por tranquilizarme, pero me abandoné en sus brazos, y dejé llevarme por él, mi mente voló y por un momento solo eramos él y yo bailando.
La canción terminó antes de lo que yo hubiera deseado.
- ¿Te traigo otra copa?
- Está bien, ya sabes lo que me gusta.
Le ví alejarse, mientras se giraba y me ofrecía otra de sus cálidas sonrisas.
Busqué con la mirada al grupo de mis amigos, ahora era menos numeroso pero con elementos distintos, aunque seguían mirándome disimuladamente, volví a sentir ese desasosiego cuando noté un leve roce en el hombro.
Me volví y me encontré con la mirada de mi mejor amiga, era una mirada llena de ternura pero a la vez inquisitoria.
- Hola, bueno la verdad es que me gustaría hablar contigo,¿ tienes un momento?
Un nudo se estaba haciendo en mi garganta, recordaba sus palabras “… no pasa nada bebe…”, intenté serenarme pero me era imposible. Nos partamos del resto de la gente.
- Bien, dime ¿pasa algo?
- Bueno como pasar, la verdad no sé como decírtelo, hemos…
- ¿Hemos?
- Si, no lo hemos podido evitar, nos importas y…
Ahora si que temblaba….
- Mira esto se le ha caído a tu chico.
Me tendió una tarjeta, Albatros Consulting, una web y un móvil, sin embargo en la letra pequeña se podía leer, “chicos de compañía”.
- Lo siento, quizás no lo sabías…
Sonreí un poco, ¿sería eso?... porque aunque no lo conocía del todo, no me lo imaginaba como un chico de compañía. Me miró y al ver mi leve sonrisa me dijo:
- Vaya, sí que lo sabías, eso habíamos comentado algunas pero no te creíamos capaz de ello, no tenías por qué, sabes que nunca te diríamos nada si vinieras sola, pero recurrir a esto, imagina que tu madre se enterase.
- Bueno… yo…. es que……
- No se en que estarías pensando, no somos así, además besarte con él… ya se que eres mayor pero no crees….
En ese momento llegó él.
- Hola, estabais aquí.
- Si, aquí me estaba contando que se te había caído esto.
Le dí la tarjeta, la miro y sin mover un músculo de su cara, nos dijo
- Bueno, con que era esto, por lo que os he visto cotillear todo rato, que deciros, parece que vosotros lo habéis hablado todo.
- Quizás debería dejaros solos
- No espera, -le dije a mi amiga- quizás deberíamos decirte …
- No hace falta, no vine para pedirte explicaciones, sólo quería q supieras que somos tus amigos y que no necesitas de estas argucias, si vienes sola nadie te iba a decir nada…
Yo la miraba, no me podía creer lo que había sido capaz de hacer, y él me miraba a mi con su sonrisa pícara, no podía estar enfadada con él, sabía que era capaz de eso y de mucho más, y bueno era un juego, esperaba que mis amigos lo comprendieran
- La verdad, - dije- es que no quería sentirme sola, y busque en internet y lo encontré. Quedamos hace dos días para conocernos y me he enamorado de él.
Me miraron los dos con incredulidad, pero él sonrió ligeramente, entendió que yo había entrado en su juego.
- Ahora quizás él que se deba ir soy yo.
- No, no te vayas solo entiende que es una situación rara –dijo mi amiga- nos extrañamos que ella llegara al extremo de llamar a un chico como tu, bueno quiero decir… ya sabes.
- La verdad es que no te imaginas que tipo de chicas suelen contratarme.
- Pero, espero y deseo que no se haya enamorado nadie más de ti… - le dije-
- ¿De verdad estás diciendo que te has enamorado de él?
- Si – fue mi respuesta tajante-.
- Entonces os dejo, quizás deberíais hablar entre vosotros.
-
La ví alejarse y no dudé que no tardaría mucho en comentar nuestra conversación, nos miramos y no pudimos evitar reir, aunque me sentía un poco arrepentida por la mentira, estaba disfrutando de ello como una niña.
Me acerqué a él y tome su cara entre mis manos, le besé, al separarme le dije:
- Sabes que eres malo, muy malo.
Sin duda mis amigos nos estaban mirando, y ya no pude más, los veía con cara de asombro, yo que siempre había dado una imagen de chica seria y más o menos formal y ahora estaba rompiéndoles los esquemas, la seria se volvía la mas loca enrollándose con un loco chico de compañía. Me reí, nunca pensé que llegaría a hacer una cosa así y sin embargo me sentía bien como si aquello me diera un aire de libertad.
- Creo que es hora de hablar con ellos, ¿no crees?
- Si, - me contestó- espero que no se hayan molestado, al menos se han preocupado por ti, pero antes me dejaras terminar el juego ¿no?
- Si claro.
Nos acercamos a mis amigos y justo unos metros antes de llegar a ellos, se giró, me apretó contra su cuerpo y me beso largamente en un beso apasionado.
Cuando terminó, todos tenían la boca abierta mirándome sorprendidos.
- Bueno chicos, no es lo que pensáis, era simplemente una broma, le seguí el juego, estaba harta de que siempre me miraseis con cara de compasión pensando que nunca traería a nadie, y bueno esto le dio pie a él…
Sus caras se tornaron del asombro a las risas, algunas a la incredulidad, pero al final se acercaron y entre soplidos me dijeron que menudo susto les había dado, su amiga con un chico de compañía… ja ja ja ja….. aunque yo me preguntaba y ¿Por qué no podría ser verdad?
- Bueno esta ronda es mía, -dijo él- pero que conste que es Albatros Consulting quien paga………
Y todos rieron.
Aunque yo vi un brillo especial en su mirada cuando lo dijo, ya me lo explicaría mas tarde… ¿estaría con un chico de compañía? Por si acaso guarde bien la tarjeta, mientras me abrazaba a él.
viernes, marzo 06, 2015
Dicen
Dicen que tenía un don para las palabras, que las engarzaba como un joyero hace con sus joyas.
Dicen que las cosía con sentimientos y lograba tejer historias que te envolvían como lo hace un jersey de lana en invierno.
Dicen que escribía por que guardaba nubes de verano en frascas, sentimientos olvidados en frascas, besos no entregados, cartas no mandadas, susurros nunca dichos.
Dicen que un día llegó a un pueblo de paredes blancas y mar azul de un azul tan intenso que diríase era turquesa.
Que llegó cargado con una sola maleta, con una sola frasca.
Un sola.. vacía.
Y dicen que contó que todo lo que contaban de él era solo fantasías, supersticiones, leyendas, que él sólo escribía cuando su corazón latía, porque a diferencia del resto de los mortales, su corazón no producía latidos, sino palabras.
Dicen que un día su corazón dejó de latir, dejó de lanzar palabras, y desde aquel día se le ve por el pueblo deambulando en las sombras, perdido en la playa de ese mar azul de un azul tan intenso que se diría que es turquesa.
Dicen.. pero yo no me creo lo que dicen, simplemente sé que espera, espera a que su corazón lata de nuevo palabras.
miércoles, marzo 04, 2015
Jaula
Paseaba con mi peque, bueno ya no lo era tanto, acaba de cumplir 16 años, y aunque para mi siempre sería "mi peque" ya no podía tratarle como tal.
Aquella tarde nos perdimos por el parque del Retiro, intentando alejarnos de la algarabía que se forma en las cercanías del estanque, mientras el silencio solo roto por el vuelo del viento entre las hojas nos envolvía, comencé a contarle una historia:
"¿Sabes? cuando yo era más pequeño que tú ahora, mis padres tuvieron un jilguero, este todas las mañanas cuando lucia el sol, cantaba. Yo le miraba en su jaula y me preguntaba por qué si estaba encerrado cantaba tan feliz. Nunca por aquel tiempo pude responder a esa pregunta, simplemente una tarde llegué del colegio abrí la jaula y le dejé volar.
No veas la que me cayó, "que si moriría de hambre, que si esos pájaros están acostumbrados a estar en la jaula, que si...." yo sólo recordaba como miró la puerta abierta, primero con miedo luego se acercó asomó la cabeza, desplegó las alas y se fue.
Siempre he pensado que se marchó en busca de sus sueños, por aquella época yo también tenía los míos, luego los fui guardando con el peor de los candados "ya lo haré, ahora no es el momento, ahora no puedo" y así uno a uno esos sueños están enterrados en algún lugar dentro de mi.
Por eso te digo nunca cierres la puerta por mucho que la jaula pueda parecer de oro, no dejes de volar, de perseguir tus sueños, ya sean que quieras ser el próximo astronauta que llegue a Marte, como irte a recorrer el mundo con una mochila.
¿Sabes? ahora que ya soy demasiado viejo para muchas cosas, pero demasiado joven para morir, he encontrado la respuesta a por qué cantaba el jilguero en su jaula, y creo que era por que sabia que podía volar, sabía que aun a pesar de estar encerrado tenía sus alas, y que en cualquier momento podría desplegarlas, por que no eres un prisionero en una jaula si no te sientes prisionero, si sabes que en tu mano, y solamente en tu mano está poder echarte a volar."
Yo sabía que más tarde o más temprano él echaría a volar, y por mucha tristeza que me diera, ¿quien soy yo para no abrirle su jaula?
viernes, febrero 20, 2015
Olvidar
Estábamos sentados alrededor de la mesa, quizás no tuviéramos otra cosa de que hablar, quizás fuera el azar, o por que surgió así, el caso es que empezamos a charlar sobre el olvido.
- Sencillamente olvidamos por que nuestro cerebro, las neuronas almacenan los recuerdos en áreas del cerebro y allí se va necesitando más espacio por lo que se eliminan recuerdos innecesarios.
- No estoy de acuerdo, yo creo que nuestro instinto de supervivencia hace que se eliminen los recuerdos dolorosos, los que han hecho sufrir a nuestras células y por ende a nuestro cuerpo y espíritu, los demás están almacenados, simplemente no ejercitamos la mente lo suficiente, no la adiestramos para recordar hechos antiguos.
- Pues difiero de los dos - dije yo - recordamos todo, lo bueno y lo malo, y somos nosotros mismos los que conscientemente olvidamos, olvidamos cuando matamos los recuerdos, que es como matar parte de nosotros mismos, como matar aquello que hemos vivido, ya nos duela o ya nos proporcione placer o alegría. Olvidar es como el anuncio del perro abandonado en la carretera, es dejar varado a un lado parte de tu vida, y lo más triste es que la mayoría de las veces es por que uno vive tan deprisa que no tiene tiempo para ello, simplemente es más fácil dejarlo oculto en un rincón en alguna especie de alacena de nuestra mente que se va llenando de polvo.
Dicho esto me levante y si queréis que os diga la verdad, a los cinco minutos ya había olvidado aquella conversación.
miércoles, enero 21, 2015
Ayuda
Trabaja de interno en un famoso hospital de la ciudad, tras una larga noche de guardia, fui a la cafetería a tomar un café y despejarme un poco, en una mesa estaban reunidos varios médicos contando sus anécdotas de años.
Uno de ellos, el más joven carraspeó, puso un semblante serio y se dispuso a contar sus anécdotas. Yo me senté lo más cerca posible con la intención de oírle lo mejor posible.
- Tengo pocas anécdotas ya que llevo poco tiempo ejerciendo...
- Venga ya... ¿un ginecólogo y trabajando en urgencias..? no te creemos... lo que habrás tenido que ver
- Bueno, está bien he visto de todo un poco, ya sabéis la típica botella que ha hecho el vacío, otro caso de un homosexual con una pierna de una Nancy grande que no podía sacársela del culo... Pero lo que quiero contaros no me pasó a mi sino a un colega mío que supuso una lección para lo que yo pensaba.
- Pues venga, lánzate y cuenta - le espetó un cardiólogo.
- Él ejercía en una clínica, es ginecólogo como yo, un día le llegó una paciente, joven, no llegaría a los treinta en sus brazos llevaba un pequeño de dos añitos y su incipiente barriguita delataba que estaba embarazada. El médico la hizo sentarse, mientras la enfermera preparaba todo para la revisión de rigor.
"Verá doctor no vengo para la revisión, vengo para pedir su ayuda".
Mi amigo la mira con estupor, hace salir a la enfermera y se sienta a su lado
"Bien , aquí me tienes, todo lo que esté en mi mano..."
"Me ha sido difícil tomar esta decisión, pero no puedo más, necesito descansar, no puedo cuidar del pequeño y ahora en puertas otro bebé, no podría, no me veo con las fuerzas suficientes... ¿lo comprende?"
"No, la verdad es que no se donde quieres ir a parar,¿ necesitas algunas vitaminas, algún complemento alimenticio...?"
"Doctor lo que le pido es que me ayude, quiero abortar, no puedo ni pensar en como sería cuidar a los dos a la vez, necesito su ayuda, tengo que abortar..."
"Bien, déjeme pensar, por lo que me dices no te ves con fuerzas para cuidar a los dos a la vez, y quieres desprenderte del que llevas en tu interior. "
"Sí, así es"
" Vamos a ver, y si en vez de acabar con él, no matamos al pequeño, sería más sencillo, además tendrías todos los meses del embarazo para descansar, y no correría tu vida peligro al abortar, creo que es la solución más favorable para ti..."
"Pero doctor ¿se ha vuelto loco? matar la niño, eso no puede ser, no puede matarlo, ¿cómo se le ocurre decirme eso, esa es la ayuda que me propone?"
"Piénsalo bien, has venido a que te ayude, me pides que acabe con la vida del ser que tienes en tu interior, ¿por que quitarle a él la oportunidad de ser?, piensa en el descanso que tendrías todos estos meses hasta que nazca y la falta de riesgo para tu vida..."
"Realmente está usted loco, si esta es la ayuda que me ofrece, puede metérsela...."
Y cerró la puerta de golpe.
- ¿Y esa es la anécdota...?
- Aún no he terminado, meses después llegó a su consulta la misma chica, con el pequeño y un bebé en sus brazos.
"Gracias doctor, gracias por no haberme ayudado, gracias por haberme abierto los ojos, ¿cansada? si por su puesto pero el cansancio lo borra una sonrisa." Le dio dos besos y se marchó.
Se hizo un silencio en la mesa, yo acabé mi café y pensé que fácilmente yo podría ser ese bebé.
jueves, enero 08, 2015
Mensajes de voz
La luz azul del móvil parpadeo como si fuera un ojo guiñando. Lo encendí y en la pantalla apareció un mensaje de voz de un numero desconocido.
En un principio pensé borrarlo, pero me pudo mi curiosidad y le di al play , "Hola, como te va? que tal han ido las vacaciones" era una voz de mujer, fuerte con personalidad. Imaginé que se habría equivocado pero no pude remediarlo y contesté suponiendo que ahí acabaria todo "hola, pues bien ya te puedes imaginar, las vacaciones son siempre buenas aunque hubieran podido ser mejores".
Dejé el móvil en la mesa, suponiendo que allí se había acabado todo, cuando la luz azul volvió a parpadear.
" bueno a lo mejor no han sido mejores por que no has querido, o no te lo has propuesto". Sonreí cuando terminé de leer el mensaje... "vaya le gusta el juego" me dije, pues sigamos.
- Querer, quiero, y proponerlo me propongo y estoy abierto a cualquier propuesta - le contesté.
- Vaya eres como las farmacias de guardia abierto las 24 horas? jajaja.
- Bueno, tanto como las 24 horas, tengo puesto el cartel de reservado el derecho de admisión
- Ummm ¿exigente, o simplemente cauto?" - su voz habia perdido su dureza del principio y había tomado un tono suave y seductor.
- Las dos cosas, pero como lema tengo carpe diem, la vida es breve, demasiado breve
- No es un mal lema... yo tengo otro "no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy"
Pensé la respuesta un instante, era aquello una proposición o simplemente seguía el juego.
- Tampoco está mal ese lema, y visto que ni tú ni yo nos conocemos ni siquiera sabemos nuestros nombres y no tenemos imagen en el whatsapp... te propongo... - lo dejé caer para ver por donde salia.
- ¿Qué propones?
¿Eso es que aceptaba? moví la siguiente pieza en aquel juego de voces.
- Te propongo ir a la tienda de apple en el centro, coges un ordenador y yo otro y nos escribimos e intentamos adivinar quienes somos... ¿atrevido?
- Acepto, me tienes intrigada y tu voz es de lo mas sugerente. A las 7.30, mi skype es mmadrid.
- Hecho
La luz dejó de parpadear, y por un momento dudé si aquello era real y si efectivamente sería capaz... ¿ella.. yo?
Sin embargo a las 7.30 estaba enfrente del ordenador tecleando mmadrid, aparecía como desconectada, cinco, diez minutos, suponía que se habría rajado cuando apareció un "hola, perdona el retraso"
Levanté la mirada, pero con las fiestas el centro estaba lleno de gente, imposible reconocerla.
- Va a ser más difícil de lo que pensaba, ¿me das una pista? - le dije
- No corras, esto tiene mucho morbo y me gusta...
- Está bien, - seguia escrutando cada ordenador esperando encontrar una mirada que también buscara, vi dos mujeres pero inmediatamente pensé que no sea ella por Dios, a una de ellas se le pegó un niño, por lo que deduje que no era... había una tercera distraída tecleando, no podía verla del todo pero para nada me importaría que fuera ella.
- Bien has pensado que hacer si nos reconocemos... - le dije
- Esas cosas no se piensan, lo que tenga que ocurrir ocurrirá, no estas abierto a cualquier propuesta?
- Si claro no me echo atrás tan fácilmente - le contesté mirando otra vez hacia donde estaba la chica que me había llamado la atención, mas el ordenador ahora estaba ocupado por un grupo de chavalines.
- No era tan dífícil, y lo que veo... me gusta - oí su voz a mis espaldas, me giré y era ella.
- Hola - me tembló algo la voz - "no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy"... - le solté sonriendo.
- No lo dudes carpe diem, no voy a dejar nada por hacer hoy... nada....
lunes, enero 05, 2015
NUEVO AÑO
Me había prometido que sería la última nochevieja que la pasaba en casa... solo, bueno solo no, estaba algún familiar, de eso que a las 11 abren la boca bostezan y se van a la cama.
Este año no se podia repetir lo mismo, así que en cuanto enfiló la cama, me vestí y salí a la calle.
Había poco ambiente, sin embargo las luces en las ventanas recortadas por siluetas ataviadas con gorros y sus mejores vestidos decían que la vida se desarrollaba dentro de las casas no fuera.
Caminé hasta el centro cerca ya de las 12 de la noche, logré entrar en un bar y sentarme en una mesa, obviamente el camarero ni se inmutó, con la mirada puesta en la televisión, maldiciendo tener que trabajar esa noche y pendiente de que en un vaso hubiera las 12 uvas.
Me acerqué a la barra y de mala gana me sirvió una cerveza, volvía la mesa mientras en la tele la pareja de todos los años explicaba por enésima vez como eran los cuartos antes de las campanadas de verdad.
Fue en ese momento cuando mi vista se cruzó con los ojos de ella, me miró levanto un botellin de cerveza e imaginariamente brindo conmigo.
Estaba sola como yo, en aquel océano de gente que ya puesta en pie celebraba el año nuevo que aún no había llegado.
Seguí un extraño impulso, me levanté y me acerqué a ella, le pregunté si iba a entrar el nuevo año allí y sola, me miró se pensó unos instantes la respuesta y con una voz dulce me dijo "creo que como la ibas a pasar tú".
"No tiene por que ser así", le dije "¿te parece que tomemos las uvas fuera de aquí?. Ella asintió, tomó su abrigo, y salimos a la calle. Una marea de gente nos empujó hacia la Puerta del Sol, tras pasar el cacheo de dos guardias municipales, estábamos alli, frente al famoso reloj a punto de dar los cuartos. Debíamos ser los únicos que no llevábamos gorros ni uvas, una pareja de ancianos, que decían venir todos los años desde Albacete, nos ofreció un cucurucho con 12 uvas, " compártanlas, a nosotros con uno también nos basta".
Empezaron a sonar los cuartos, la gente se arremolinó para ver más de cerca como caía la bola, nos pegamos más mientras yo sujetaba aquel cucurucho, "una tú y una yo" me dijo.
"Dong, dong, dong..." fuimos comiendo una uva ella y otra yo, hasta completar las doce. Cuando empezaron a estallar los fuegos artificiales, la gente se abrazaba, se besaban, otros soplaban sus trompetas de cartón, ella se acercó me miró y pegó sus labios a los míos, "feliz año" susurró.
Sentí un empujón, la gente tiraba petardos y unos se apartaban empujando a los demás, cuando levanté la vista ella ya no estaba, miré a mi alrededor, pero fue imposible, intenté encontrarla pensando que los empujones la habrían separado, fue inútil.
Volví al bar, con la esperanza de volverla a encontrar, pero no estaba, quizás, pensé, ella fue como la última campanada breve pero que aún así sigue sonando en los oidos.
Y con el sabor de sus labios dejé la plaza y empecé el nuevo año.
miércoles, diciembre 31, 2014
Habitación 2015
Marca el calendario un 31 de Diciembre, miro a través de mi ventan y veo las luces de colores parpadear, enfrente una chica luce sus mejores galas, la fiesta espera, hoy se cierra un año, otro espera llegar.
Hace tiempo escribí que los años son como habitaciones de hotel donde uno reside, este año mis maletas son más ligeras, ligeras de equipaje, un equipaje que se queda en la otra habitacion esa que me dieron hace 365 dias con el número 2014.
Echo de menos la vieja mesa de madera con olor a antiguo, echo de menos vestirla de blanco con sus dos copas, sus velas, una botella de lambrusco y maxwell sonando. Echo de menos unos ojos brillantes, una sonrisa, una orilla al otro lado de la cama.
Cuando dejas una habitacion ya sea la 2014 la 2013 o la 2006 se acumulan los echo de menos, quizas se queden pegados a la puerta que se cierra, mientrás se abre otra.
Espero que ahora que las luces se apagan, que dentro de nada se oirán los petardos y la algarabia lejana, que cuando abra los ojos, si Dios quiere, estaré en otra habitación una habitación blanca a la que decorar dia a dia , a la que pintar sus paredes, a la que asomarme de nuevo, desde la que, sin duda, echáre de menos mi vieja mesa de madera, mi cajita de cerillas que con ella tantas cosas viví.
Feliz Habitación 2015
Hace tiempo escribí que los años son como habitaciones de hotel donde uno reside, este año mis maletas son más ligeras, ligeras de equipaje, un equipaje que se queda en la otra habitacion esa que me dieron hace 365 dias con el número 2014.
Echo de menos la vieja mesa de madera con olor a antiguo, echo de menos vestirla de blanco con sus dos copas, sus velas, una botella de lambrusco y maxwell sonando. Echo de menos unos ojos brillantes, una sonrisa, una orilla al otro lado de la cama.
Cuando dejas una habitacion ya sea la 2014 la 2013 o la 2006 se acumulan los echo de menos, quizas se queden pegados a la puerta que se cierra, mientrás se abre otra.
Espero que ahora que las luces se apagan, que dentro de nada se oirán los petardos y la algarabia lejana, que cuando abra los ojos, si Dios quiere, estaré en otra habitación una habitación blanca a la que decorar dia a dia , a la que pintar sus paredes, a la que asomarme de nuevo, desde la que, sin duda, echáre de menos mi vieja mesa de madera, mi cajita de cerillas que con ella tantas cosas viví.
Feliz Habitación 2015
miércoles, diciembre 17, 2014
Cuida a tu tía
Hacía una tarde de perros, de esas que lo que más apetece es estar en casa y ver como llueve. Sin embargo todo iba a truncarse cuando sonó el móvil.
- Dime ¿pasa algo?
- Lo siento pero la que cuida a la tía no puede ir y a mi me es imposible, ¿puedes quedarte tú con ella esta noche?
- No me jodas... ¿esta noche?
- Si... venga ya sabes que...
- Sí ya se... pero es que es inaguantable...
- Lo sé... pero no puede estar sola.
- Está bien, vale voy para allá.
La tía era una anciana de 90 años, con demencia senil pero forrada de dinero, algo que aunque costara reconocerlo era un buen motivo para aguantar una noche. Vivía en una casa grande y desde hacía tres años no había vuelto a pisar la calle, las visitas que le había hecho su sobrino siempre terminaban en discusión, era una mujer con un terrible carácter que siempre había hecho en su vida lo que le había dado la gana y le habían consentido.
Cuando llegó al portal ya era noche cerrada pese a ser las 6:30 de la tarde, la lluvia arreciaba y maldijo cuando apretó el botón del portero automático. Como era habitual tardó en abrir lo cual solo logró enfadarlo aún más.
- Ya te vale casi me quedo helado abajo - le soltó nada más abrir la puerta
- Es que no he oido nada
- Claro tienes la tele a todo volumen no me extraña.
- Anda que nada mas entrar y ya me estas regañando, ¿no me traes tabaco?
- ¡¡Ya estamos!! no acabo de entrar y siempre con el tabaco, ¿a que te has fumado lo que te dejan?
- No lo sé voy a ver.
Le hace la cena, ella sentada no se mueve para ayudarle simplemente le mira hacer, y se queja de la ciática. "Te ayudaria, pero es que no puedo moverme" - le dice. Él masculla un " ya, cuando quieres bien que te mueves no te jode" y se sienta a verla cenar.
- ¿Te vas a quedar? dame un pitillo anda - le dice mientras sigue masticando la tortilla francesa que asoma por su boca
- Si me quedo, sola no puedes estar, y tabaco no hay así que cena y tómate las pastillas.
- Pero ¿porque? dame un pitillo si tu fumaras yo te lo daría...
- ¡¡Que no!! No puedes fumar y por favor no me lo digas más, siempre igual que si un pitillo...
Termina de cenar se toma las pastillas y cuando él está llevando los platos a la cocina se pone un vaso de vino con gaseosa que se lo bebe de un trago.
- Venga dame un pitillo aaaanda -le dice arrastrando las palabras en su boca
- ¿Pero que has hecho? ya te has tomado el vino si sabes que con las pastillas de dormir no puedes que te afecta ....
- Si... bueno.... y ese pitillo ¡¡damelo!!
Su cara se descompone mueve las manos como si quisiera atrapar algo en el aire, las pastillas para dormir ya empiezan a hacerle efecto y él se asusta un poco.
- Vamos que te llevo a la cama.
. Y mi pitillo ... anda... no seas malo...
- ¡Qué no! basta ya, a la cama
La mete en la cama ella coge el mando de la tv y la enciende, "no me cierres la puerta del todo" - le dice. El vuelve al salón y busca algún canal de televisión donde haya algo interesante que ver.
Desde la cama ella grita.
- ¿Me vas a traer el pitillo? me voy a comprar cuatro cajetillas y voy a fumar cuando yo quiera...
Él hace oídos sordos, mientras ellas sigue de vez en cuando preguntando por el tabaco. Hasta que pasado un rato se hace el silencio.
Cansado él se va a su dormitorio, apaga la luz y cierra la puerta. Las paredes de aquella casa como papel de fumar dejan oír cualquier ruido. En su habitación brillan unas estrellas fosforescentes, no puede dormir, le parece que su tia se ha levantado y oye como arrastra los pies, sin embargo no ve ninguna luz encendida por debajo de la puerta de su habitación.
- No te obsesiones, no se ha levantado - se dice, e imagina que ella en un ataque psicótico entra en la habitación a reclamar su tabaco. No suele ser miedoso pero esa imagen de su tía abriendo lentamente la puerta le hiela la sangre.
Vuelve a oír ruidos en el pasillo, - ¿tia? - grita, pero nadie contesta, mira el hueco de la puerta no hay luz pero juraría que la puerta se está abriendo, justo en ese momento se oye un tremendo relámpago y la luz del despertador parpadea antes de apagarse.
- Mierda, no me jodas que se ha ido la luz.
Intenda ver en la oscuridad algún reflejo que pueda indicarle si la puerta se está abriendo, su mente le traiciona y cree ver la silueta de la vieja en el quicio de la puerta "vengo a por mi tabaco... dame mi pitillo..."
Se pone nervioso, su imaginación se dispara, y si su tía alterada por la mezcla del vino y las pastillas para dormir fuera capaz de... " no digas tonterias, es una vieja..." se dice intentando tranquilizarse. A tientas toca el pomo de la puerta del dormitorio e intentado no hacer ruido abre la puerta, se asoma al pasillo y casi susurrando - "¿tía, estas despierta?" - No hay respuesta.
La casa es grande y no sabe donde puede haber alguna vela, duda si acercarse hasta la habitación de su tía, pero paso a paso avanza hacia ella, intentando oír si duerme. Con la mano pegada a la pared avanza recuerda que el pasillo gira a la izquierda antes de llegar al dormitorio, se para e intenta escuchar, silencio. De repente un crujido a sus espaldas, lanza un grito, su corazón parece salirse de su pecho, se agarra a la pared esperando ver si ella está detrás, - "Tia, por Dios, ¿estas ahí? " - pero nadie contesta, ahora el ruido parece amortiguado. Se detiene y vuelve a escuchar, otra vez el crujido, pero no viene de atrás sino de arriba, "malditas paredes, !!joder!! es el vecino".
Por fin llega al dormitorio de su tia, empuja la puerta, todo está a oscuras y no se oye nada. Duda si acercarse a la cama y tocar por si está allí, - "y si se ha muerto.."- piensa mientras se concentra en si puede oir su respiración, cuando ya está casi pegado a la cama la luz de la mesilla se enciende y se apaga repentinamente. lo justo para ver que ¡¡¡ la cama está vacía!!!
El amago de volver la luz, se ha quedado en eso, y todo sigue a oscuras.
- Tiaaaaa - grita - ¿pero donde estas?
- continuará -
domingo, diciembre 14, 2014
Círculo rojo
Miraba el calendario absorto como si nada de lo que ocurría a su
alrededor tuviera importancia, solo la sucesión de números y días, y
realmente nada sucedía a su alrededor.
Tachó los numeros hasta llegar al último que rodeó con un círculo rojo, dejó el rotulador en la mesa y se quedó mirando el trazo que había hecho, entonces bajó a la calle, se acercó a la papelería y compró otro calendario.
Tachó los numeros hasta llegar al último que rodeó con un círculo rojo, dejó el rotulador en la mesa y se quedó mirando el trazo que había hecho, entonces bajó a la calle, se acercó a la papelería y compró otro calendario.
lunes, noviembre 24, 2014
Yo te diria
Te encuentro en ese viejo café, sentada en un rincón, con la mirada perdida en el humo que asciende de tu taza de té.
Y yo te diria, no sé, que las cosas van a ir bien.
No levantas la mirada, quizas por que tus ojos estén nadando en un lago que nunca quieres mostrar.
Y yo te diria, no sé, que las cosas van a ir bien.
Pareces cansada, como el boxeador que se sienta en su esquina después de haber estado al borde del K.O.
Y yo te diria, no sé, que las cosas van a ir bien.
Siento que ahora solo escribes palabras que empiezan con des, desilusionada, depechada, destrozada, desencantada, desengañada...
Y yo te diria, no sé, que las cosas van a ir bien.
Yo te diria, no sé, que las cosas van a ir bien, aunque sólo sean palabras, aunque a veces las escuches como la brisa que llega y se va.
Las cosas van a ir bien.
Y aunque no me escuches, y no me creas, yo te diria no una, sino mil veces, no sé, que las cosas van a ir bien, que las cosas te van a ir bien.
Y yo te diria, no sé, que las cosas van a ir bien.
No levantas la mirada, quizas por que tus ojos estén nadando en un lago que nunca quieres mostrar.
Y yo te diria, no sé, que las cosas van a ir bien.
Pareces cansada, como el boxeador que se sienta en su esquina después de haber estado al borde del K.O.
Y yo te diria, no sé, que las cosas van a ir bien.
Siento que ahora solo escribes palabras que empiezan con des, desilusionada, depechada, destrozada, desencantada, desengañada...
Y yo te diria, no sé, que las cosas van a ir bien.
Yo te diria, no sé, que las cosas van a ir bien, aunque sólo sean palabras, aunque a veces las escuches como la brisa que llega y se va.
Las cosas van a ir bien.
Y aunque no me escuches, y no me creas, yo te diria no una, sino mil veces, no sé, que las cosas van a ir bien, que las cosas te van a ir bien.
domingo, noviembre 23, 2014
Qué te gustaría ser...
Pasaron una lista en el instituto, un cuestionario para ser más
exactos, en el se hacía hincapié en los gustos y las preferencias del
que lo rellenaba, y como colofón del test una última pregunta. ¿Qué te
gustaría ser, si pudieras ser lo que más sueñas?
A pesar de haber cerca de cincuenta hojas, las respuestas a esta ultima pregunta se podian agrupar en pocas tipologias, las mas usuales futbolista, modelo, actor, actriz, algunos iban a los mas sencillo tertuliano de televisión, otros se decantaban por profesiones lucrativas médicos de cirugia plástica, astronautas y políticos.
Sin embargo hubo una que por su extensión llamó la atención.
"Tras mucho pensarlo, me decanté por dos. La primera sería actor, lo cual lejos de la fama y el dinero que podría darme, me llenaría más que en una vida podría vivir cientos, unas veces espía, otras un super héroe, otras un simple mortal viviendo situaciones inversimiles, otras viviria a cientos de años de mi epoca ya sea en el futuro o en el pasado. ¿qué mejor profesión hay que pueda darte la oportunidad de ser César, o Cristobal Colón, o cruizas el espacio interestelar, vivir un romancce en desayuno con diamentes o un amor imposible en Memorias de África?, pero despues de pensarlo mejor creo que hay una profesión mucho mejor que la de actor, una que puedes vivir todas esas vidas sólo que está en tu mano como hacerlo, como iniciarlas, como cambiarlas y como terminarlas.
Poder rehacer aquello en lo que te equivocaste, volver a enamorarte y que se enamoren de ti, curar un corazon roto, cruzar el desierto o el océano, ser no sólo un personajo por qué no ser dos tres o casi todos, creo que la mejor profesión que me gustaria tener, mas que profesió lo que más que me gustaria ser es.... poder hacer sentir,llorar, reir, tocar el corazón, lo que me gustría ser es... lo que ahora estoy haciendo... ser simplemente alguien que con palabras entreteja una historia o mil historias, donde yo las viva las sienta las termine,, donde pueda sentir que lo que una vez se ha perdido puedes recuperarlo, que lo que sueñas que llegue llega de verdad, que al poner fin y cerrar la última página sientas que algo ha queddao guardado en el corazón.
Querria ser escritor."
A pesar de haber cerca de cincuenta hojas, las respuestas a esta ultima pregunta se podian agrupar en pocas tipologias, las mas usuales futbolista, modelo, actor, actriz, algunos iban a los mas sencillo tertuliano de televisión, otros se decantaban por profesiones lucrativas médicos de cirugia plástica, astronautas y políticos.
Sin embargo hubo una que por su extensión llamó la atención.
"Tras mucho pensarlo, me decanté por dos. La primera sería actor, lo cual lejos de la fama y el dinero que podría darme, me llenaría más que en una vida podría vivir cientos, unas veces espía, otras un super héroe, otras un simple mortal viviendo situaciones inversimiles, otras viviria a cientos de años de mi epoca ya sea en el futuro o en el pasado. ¿qué mejor profesión hay que pueda darte la oportunidad de ser César, o Cristobal Colón, o cruizas el espacio interestelar, vivir un romancce en desayuno con diamentes o un amor imposible en Memorias de África?, pero despues de pensarlo mejor creo que hay una profesión mucho mejor que la de actor, una que puedes vivir todas esas vidas sólo que está en tu mano como hacerlo, como iniciarlas, como cambiarlas y como terminarlas.
Poder rehacer aquello en lo que te equivocaste, volver a enamorarte y que se enamoren de ti, curar un corazon roto, cruzar el desierto o el océano, ser no sólo un personajo por qué no ser dos tres o casi todos, creo que la mejor profesión que me gustaria tener, mas que profesió lo que más que me gustaria ser es.... poder hacer sentir,llorar, reir, tocar el corazón, lo que me gustría ser es... lo que ahora estoy haciendo... ser simplemente alguien que con palabras entreteja una historia o mil historias, donde yo las viva las sienta las termine,, donde pueda sentir que lo que una vez se ha perdido puedes recuperarlo, que lo que sueñas que llegue llega de verdad, que al poner fin y cerrar la última página sientas que algo ha queddao guardado en el corazón.
Querria ser escritor."
viernes, noviembre 14, 2014
Quizás
Hacía ya varios meses desde que el sonido de la puerta de su casa al
cerrarse habia llenado todo de un vacío que él nunca pudo llegar a
imaginar.
El silencio se acomodó en su sillón, cubrió como si fuera un mantel blanco , el mismo que utilizaba para aquella cena con velas, la mesa de madera, y por último se hizo un hueco en su cama.
Intentó resistir, adaptarse a la idea de que ella ya no estaba, que se había ido, que la había perdido, sin embargo cada dia que pasaba sus fuerzas flaqueaban, empezaba a ser consciente de la realidad, de que había jugado con fuego y se había quemado, de que de alguna extraña manera él había sido el artifice de su marcha.
Aquel día de noviembre amaneció lluvioso, las gotas se estrellaban en el cristal de su dormitorio con un repiqueteo constante que solo conseguian aumentar el sentimiento de nostalgia que le ahogaba.
Cogió su móvil, y navegó entre los números de sus contáctos grabados en la tarjeta SD, no estaba, recordó entonces que una tarde en un ataque de furia borró las fotos y los teléfonos que le uníana ella, como si aquello fuera romper el amarre que une el barco al puerto y pudiera otra vez echarse a la mar.
Abrió el whatsapp, y deslizó la yema de sus dedos por las teclas... " quizás te lo hubiera tenido que decir antes, quizás te lo tendría que haber escrito antes, quizás te lo tendría que haber hecho sentir antes, no soy nada sin ti... vuelve" intentó recordar su número de móvil, era cinco u ocho se decía, ocho era un ocho, tembló un poco antes de dar a enviar, la pantalla brillo y apareció la marca de mensaje enviado.
Esperó, un día, "es demasiado pronto", dos días "quizás esté pensando que decirme", tres días "ya deberia haber escrito", una semana "no va a hacerlo", un mes "¿cómo es posible que me ignore, después de todo lo que hemos vivido..?", tres meses "un amargo recuerdo que aún duele".
Había pasado un año desde que escribió el mensaje, la vida continuaba y auqnue a veces aquello dolía como una dentellada en el alma, había aprendido a convivir con ello.
Era otra tarde gris de noviembre cuando volvió al bar de siempre, ya los recuerdos se habian vuelto más difusos, dicen que el paso del tiempo va creando un velo en la memoria por el cual las imágenes van perdiendo nitidez y se vuelven más y más borrosas aunque nunca lleguen a desaparecer. Se sentó en una mesa apartada, pidió un café con leche, sacó su pequeña libreta un lápiz y se quedó mirando fijamente aquella página en blanco que hacia tiempo le retaba y siempre ganaba.
No se percató que la puerta del bar se abrió, ni que, no muy lejos pero tampoco muy cerca una pareja se sentaba, una cerveza y una coca light, una concersación y unas risas.
Él seguía mirando la página en blanco, el lápiz trazaba círculos en sus dedos, pero sin atreverse a cruzar el espacio que le separaba de aquella libreta, se deslizo entre el índice y su pulgar dió un ligero brinco y como un polluelo que salta del nido, se lanzó a volar, giró y cayó al suelo.
Fué entonces cuando al levantarse se percató de su presencia, era ella, parecía más cansada, sus ojos no brillaban tanto, pero su sonrisa... aquella sonrisa. Intentó pasar desapercibido pero ya era tarde, sus miradas se cruzaron, un instante fugaz pero suficiente para delatar que ella estaba allí y que él estaba mirándola.
Fue ella la que se levantó y se acercó a su mesa, él cerró torpemente la libreta, apreto el lápiz en su mano, y sintió como su boca se secaba.
- Hola... ¿no pensabas saludarme?
- Yo... bueno... no queria interrumpirte.. esta con tu chico.. y yo...
- No es mi chico, es un compañero de trabajo, ¿puedo sentarme o te molesto?
- Para nada.. por favor sientate - dijo él levantándose y apartando la silla para que ella pudiera acomdarse.
- Me quedo aqui un rato, luego te veo en la oficina - dijo ella a su compañero mientras este pagaba la cuenta y salía del bar.- Bueno y qué es de tu vida.
- Ahi voy, ya sabes, un poco de allí un poco de alla...
- jajaja sigues siento tan explícito como siempre.
- ¿Y tú?
- No me puedo quejar, cabié dos veces de trabajo y ahora estoy muy agusto, tengo buenos compañeros y trabajo en lo que siempre estuve buscando.
- ¡ Cuánto me alegro!
La conversación fluyó por temas intranscendentes, como si ninguno de ellos quisiera ahondar más alla de la superficie por temor a ahogarse.
- He de irme - le dijo ella - aún me quedan cosas por terminar en la oficina.
- Siempre tan liada como ....
- ¿cómo...?
- Como antes, como cuando... estábamos juntos.
- Si, y si te digo la verdad aún más liada, pero bueno ya me conoces...
- Pensaba que te conocía.. me ha alegrado mucho volver a verte.
- A mi también- dijo ella levántadose, echado la silla hacia atrás.
Él temblaba, le costó ponerse en pie para despedirse, las palabras escalaban sus labios intentando llegar a la cima y desprenderse.
- ¿Lo recibiste? - le prenguntó.
- Si recibí... ¿ el qué?
- Mi mensaje hará un año más o menos.
- No he tenido noticias tuyas desde.. bueno ya sabes...
- ¿De verdad no te llego nada? te lo mandé a tu móvil 825 38 45 72
- Aysss pero qué cabeza tienes, ni siquera recuerdas mi número no es 38 es 35
"¡¡ Dios!! no era un ocho era un cinco " pensó él.
- ¿Algo importante?
- Bueno quizás en aquel momento.. ahora ya no creo.
- Ya... tengo que irme ¿vale?. Ya nos veremos.
Volvió a cerrar la puerta del bar, él cogió el móvil, buscó aquel mensaje, esta vez puso un cinco un vez de un ocho y dió a reenviar.
Salió un check gris, luego otro y acto seguido uno doble azul. Lo había leido.
Cerró la mano tapando el móvil, y segundos después este vibró.
Era su respuesta:
"Quizas si, quizás tendrías que haberlo hecho... quizás... si ... quizás aún estemos a tiempo de borrar los quizás"
El silencio se acomodó en su sillón, cubrió como si fuera un mantel blanco , el mismo que utilizaba para aquella cena con velas, la mesa de madera, y por último se hizo un hueco en su cama.
Intentó resistir, adaptarse a la idea de que ella ya no estaba, que se había ido, que la había perdido, sin embargo cada dia que pasaba sus fuerzas flaqueaban, empezaba a ser consciente de la realidad, de que había jugado con fuego y se había quemado, de que de alguna extraña manera él había sido el artifice de su marcha.
Aquel día de noviembre amaneció lluvioso, las gotas se estrellaban en el cristal de su dormitorio con un repiqueteo constante que solo conseguian aumentar el sentimiento de nostalgia que le ahogaba.
Cogió su móvil, y navegó entre los números de sus contáctos grabados en la tarjeta SD, no estaba, recordó entonces que una tarde en un ataque de furia borró las fotos y los teléfonos que le uníana ella, como si aquello fuera romper el amarre que une el barco al puerto y pudiera otra vez echarse a la mar.
Abrió el whatsapp, y deslizó la yema de sus dedos por las teclas... " quizás te lo hubiera tenido que decir antes, quizás te lo tendría que haber escrito antes, quizás te lo tendría que haber hecho sentir antes, no soy nada sin ti... vuelve" intentó recordar su número de móvil, era cinco u ocho se decía, ocho era un ocho, tembló un poco antes de dar a enviar, la pantalla brillo y apareció la marca de mensaje enviado.
Esperó, un día, "es demasiado pronto", dos días "quizás esté pensando que decirme", tres días "ya deberia haber escrito", una semana "no va a hacerlo", un mes "¿cómo es posible que me ignore, después de todo lo que hemos vivido..?", tres meses "un amargo recuerdo que aún duele".
Había pasado un año desde que escribió el mensaje, la vida continuaba y auqnue a veces aquello dolía como una dentellada en el alma, había aprendido a convivir con ello.
Era otra tarde gris de noviembre cuando volvió al bar de siempre, ya los recuerdos se habian vuelto más difusos, dicen que el paso del tiempo va creando un velo en la memoria por el cual las imágenes van perdiendo nitidez y se vuelven más y más borrosas aunque nunca lleguen a desaparecer. Se sentó en una mesa apartada, pidió un café con leche, sacó su pequeña libreta un lápiz y se quedó mirando fijamente aquella página en blanco que hacia tiempo le retaba y siempre ganaba.
No se percató que la puerta del bar se abrió, ni que, no muy lejos pero tampoco muy cerca una pareja se sentaba, una cerveza y una coca light, una concersación y unas risas.
Él seguía mirando la página en blanco, el lápiz trazaba círculos en sus dedos, pero sin atreverse a cruzar el espacio que le separaba de aquella libreta, se deslizo entre el índice y su pulgar dió un ligero brinco y como un polluelo que salta del nido, se lanzó a volar, giró y cayó al suelo.
Fué entonces cuando al levantarse se percató de su presencia, era ella, parecía más cansada, sus ojos no brillaban tanto, pero su sonrisa... aquella sonrisa. Intentó pasar desapercibido pero ya era tarde, sus miradas se cruzaron, un instante fugaz pero suficiente para delatar que ella estaba allí y que él estaba mirándola.
Fue ella la que se levantó y se acercó a su mesa, él cerró torpemente la libreta, apreto el lápiz en su mano, y sintió como su boca se secaba.
- Hola... ¿no pensabas saludarme?
- Yo... bueno... no queria interrumpirte.. esta con tu chico.. y yo...
- No es mi chico, es un compañero de trabajo, ¿puedo sentarme o te molesto?
- Para nada.. por favor sientate - dijo él levantándose y apartando la silla para que ella pudiera acomdarse.
- Me quedo aqui un rato, luego te veo en la oficina - dijo ella a su compañero mientras este pagaba la cuenta y salía del bar.- Bueno y qué es de tu vida.
- Ahi voy, ya sabes, un poco de allí un poco de alla...
- jajaja sigues siento tan explícito como siempre.
- ¿Y tú?
- No me puedo quejar, cabié dos veces de trabajo y ahora estoy muy agusto, tengo buenos compañeros y trabajo en lo que siempre estuve buscando.
- ¡ Cuánto me alegro!
La conversación fluyó por temas intranscendentes, como si ninguno de ellos quisiera ahondar más alla de la superficie por temor a ahogarse.
- He de irme - le dijo ella - aún me quedan cosas por terminar en la oficina.
- Siempre tan liada como ....
- ¿cómo...?
- Como antes, como cuando... estábamos juntos.
- Si, y si te digo la verdad aún más liada, pero bueno ya me conoces...
- Pensaba que te conocía.. me ha alegrado mucho volver a verte.
- A mi también- dijo ella levántadose, echado la silla hacia atrás.
Él temblaba, le costó ponerse en pie para despedirse, las palabras escalaban sus labios intentando llegar a la cima y desprenderse.
- ¿Lo recibiste? - le prenguntó.
- Si recibí... ¿ el qué?
- Mi mensaje hará un año más o menos.
- No he tenido noticias tuyas desde.. bueno ya sabes...
- ¿De verdad no te llego nada? te lo mandé a tu móvil 825 38 45 72
- Aysss pero qué cabeza tienes, ni siquera recuerdas mi número no es 38 es 35
"¡¡ Dios!! no era un ocho era un cinco " pensó él.
- ¿Algo importante?
- Bueno quizás en aquel momento.. ahora ya no creo.
- Ya... tengo que irme ¿vale?. Ya nos veremos.
Volvió a cerrar la puerta del bar, él cogió el móvil, buscó aquel mensaje, esta vez puso un cinco un vez de un ocho y dió a reenviar.
Salió un check gris, luego otro y acto seguido uno doble azul. Lo había leido.
Cerró la mano tapando el móvil, y segundos después este vibró.
Era su respuesta:
"Quizas si, quizás tendrías que haberlo hecho... quizás... si ... quizás aún estemos a tiempo de borrar los quizás"
lunes, noviembre 03, 2014
Todo se detiene
Hay momentos en que todo se detiene.
Siempre he pensado que uno escribe cuando siente que surfea en sus sentimientos, en mi caso mas que surfear ha sido nadar e incluso ahogarse en ellos.
Pero hay momentos en que todo se detiene.
Se detienen incluso los latidos. Sinlatidos.
Hace tiempo que las frascas de letras están vacías.
Que ya no encuentro hilo con que coser letras y palabras.
Que una página en blanco no es una invitación a llenarla de garabatos, sino un monte imposible de escalar.
Incluso mi viejito ya no regresó más.
Hay momentos en que todo se detiene, los latidos, las sonrisas, las lágrimas y la tinta de mis letras.
Quien sabe cuanto durará, pero por ahora sólo tengo frascas vacias, agujas sin hilos de palabras que coser.
Por que hay momentos en que todo se detiene, incluso la vida.
Siempre he pensado que uno escribe cuando siente que surfea en sus sentimientos, en mi caso mas que surfear ha sido nadar e incluso ahogarse en ellos.
Pero hay momentos en que todo se detiene.
Se detienen incluso los latidos. Sinlatidos.
Hace tiempo que las frascas de letras están vacías.
Que ya no encuentro hilo con que coser letras y palabras.
Que una página en blanco no es una invitación a llenarla de garabatos, sino un monte imposible de escalar.
Incluso mi viejito ya no regresó más.
Hay momentos en que todo se detiene, los latidos, las sonrisas, las lágrimas y la tinta de mis letras.
Quien sabe cuanto durará, pero por ahora sólo tengo frascas vacias, agujas sin hilos de palabras que coser.
Por que hay momentos en que todo se detiene, incluso la vida.
martes, septiembre 30, 2014
Pedacito de mar
El silencio habia trepado por las paredes hasta rodear mi cama, cubriéndolo todo, arropándome.
Hacía días que se habían apagado las risas, los gritos de mi madre llamándoe a cenar, como se apagan las luces al llegar el alba.
Me había acostumbrado a sus llamadas, en voz alta, pero con toda la ternura del mundo.
Por las mañanas, como si fuera un despertador "¡¡ a desayunar!!", cuando hacía la comida. "¡¡deja eso!! y pon la mesa", y por la noche: "¡¡vamos a cenar!!, cena, límpiate los dientes y a la cama", luego se acercaba se cercionaba que estaba bien tapado y me besaba con un "dulces sueños".
Esa era mi rutina diaria, marcada por las llamadas de mi madre, ahora el silencio lo llena todo.
Ella recostada en la cama, blanca como las sábanas que mi padre pone cada día.
Yo me acerco tembloroso, como si ella fuera de cristal y con un leve roce mio se hiciera mil pedazos.
- No dejes de ver el mar - me dice - cuando puedas viaja a conocerlo es lo mas grande que he visto en mi vida, ¡cómo me gustaria volver a verlo!
Y cierra los ojos, y yo pienso que ella soñará de nuevo con volver a pisar la arena y ver el azul que se convierte en verde turquesa del mar que la vió nacer.
Y cada vez que la dejo, pienso cómo puedo traerla el mar, como hacer que una vez más vea su mar.
Cojo a mi hermano pequeño de la mano y corremos a la cocina a por un bote de cristal.
- Ve a por arena - le ordeno. Mientras yo saco la sal del armario.
Lleno el frasco de agua y la mezclo con la sal y cuando mi hermanito llega echamos la arena. esperamos a que se pose en el fondo.
Entonces vamos a por el pequeño pez que nada distraido en su bola de cristal, lo cojo y lo echo en el frasco.
El pez da una bocanada, como si con ello pudiera respirar en aquel pequeño trocito de mar, pero es un pez de agua dulce y lentamente empieza a flotar boca arriba.
Me echo a llorar, mientras mi hermano pequeño mete el dedo empujando al pez como si con ello pudiera insuflarle un poco de vida.
- Abuelo, el pez, el pez se ha muerto y no puedo llevarle a mama mi pedacito de mar.
- No te preoupes, traeme un poco de hilo.
Y el abuelo ata al pescadito.
- Ahora tira despacio, ¿ves? parece que nada, súbelo y enséñaselo a mamá.
Subimos a la habitación y allí mi hermanito y yo le eseñamos a mama, el frasquito llenos de agua y arena de sal y de un pequeño pececito que se mueve... se mueve a tirones de hilo.
- Mira mama un pedacito de mar para ti.
Y ella sonrie, no dice nada, pero sonrie.
Ahora soy yo quien le grita a mi hermanito, por las mañanas como si fuera un despertador "¡¡a desayunar!!" y cuando la comida está hecha "¡¡vamos deja eso!! y pon la mesa", y por la noche: "¡¡vamos a cenar!!, cena, límpiate los dientes y a la cama", luego me acerco, me cerciono que está bien tapado y le doy un beso con un "dulces sueños".
En algún lugar donde hay un mar azul que se torna en verde turquesa, allí estará mi mamá.
Hacía días que se habían apagado las risas, los gritos de mi madre llamándoe a cenar, como se apagan las luces al llegar el alba.
Me había acostumbrado a sus llamadas, en voz alta, pero con toda la ternura del mundo.
Por las mañanas, como si fuera un despertador "¡¡ a desayunar!!", cuando hacía la comida. "¡¡deja eso!! y pon la mesa", y por la noche: "¡¡vamos a cenar!!, cena, límpiate los dientes y a la cama", luego se acercaba se cercionaba que estaba bien tapado y me besaba con un "dulces sueños".
Esa era mi rutina diaria, marcada por las llamadas de mi madre, ahora el silencio lo llena todo.
Ella recostada en la cama, blanca como las sábanas que mi padre pone cada día.
Yo me acerco tembloroso, como si ella fuera de cristal y con un leve roce mio se hiciera mil pedazos.
- No dejes de ver el mar - me dice - cuando puedas viaja a conocerlo es lo mas grande que he visto en mi vida, ¡cómo me gustaria volver a verlo!
Y cierra los ojos, y yo pienso que ella soñará de nuevo con volver a pisar la arena y ver el azul que se convierte en verde turquesa del mar que la vió nacer.
Y cada vez que la dejo, pienso cómo puedo traerla el mar, como hacer que una vez más vea su mar.
Cojo a mi hermano pequeño de la mano y corremos a la cocina a por un bote de cristal.
- Ve a por arena - le ordeno. Mientras yo saco la sal del armario.
Lleno el frasco de agua y la mezclo con la sal y cuando mi hermanito llega echamos la arena. esperamos a que se pose en el fondo.
Entonces vamos a por el pequeño pez que nada distraido en su bola de cristal, lo cojo y lo echo en el frasco.
El pez da una bocanada, como si con ello pudiera respirar en aquel pequeño trocito de mar, pero es un pez de agua dulce y lentamente empieza a flotar boca arriba.
Me echo a llorar, mientras mi hermano pequeño mete el dedo empujando al pez como si con ello pudiera insuflarle un poco de vida.
- Abuelo, el pez, el pez se ha muerto y no puedo llevarle a mama mi pedacito de mar.
- No te preoupes, traeme un poco de hilo.
Y el abuelo ata al pescadito.
- Ahora tira despacio, ¿ves? parece que nada, súbelo y enséñaselo a mamá.
Subimos a la habitación y allí mi hermanito y yo le eseñamos a mama, el frasquito llenos de agua y arena de sal y de un pequeño pececito que se mueve... se mueve a tirones de hilo.
- Mira mama un pedacito de mar para ti.
Y ella sonrie, no dice nada, pero sonrie.
Ahora soy yo quien le grita a mi hermanito, por las mañanas como si fuera un despertador "¡¡a desayunar!!" y cuando la comida está hecha "¡¡vamos deja eso!! y pon la mesa", y por la noche: "¡¡vamos a cenar!!, cena, límpiate los dientes y a la cama", luego me acerco, me cerciono que está bien tapado y le doy un beso con un "dulces sueños".
En algún lugar donde hay un mar azul que se torna en verde turquesa, allí estará mi mamá.
miércoles, septiembre 24, 2014
Encender la Luna
Vivía en un pueblo de casas blancas, verdes, rojas, a la orilla del mar.
Algunos decían que parecía un pueblo de la costa Irlandesa, pero tan sólo era un pequeño pueblo de Almeria.
Mi padre había trabajado en el faro desde siempre, pero cuando llegó la tecnología él solo recibió una carta, un cheque y un adios.
Los barcos con su gps, sus radares ya no necesitaban de los viejos faros.
Y allí estaba en casa todos los días todas las noches... excepto una.
Cada 29 días más o menos, sin decir nada y antes de anochecer desaparecía.
Mi madre no decía nada y yo por más que preguntaba sólo obtenia un "ya lo sabrás, aún eres pequeño".
Y aquel misterio nacía una y otra vez cada 29 días más o menos.
Hasta que una tarde justo antes de anochecer, mi padre me miró y cuando se levantó me dijo "ya es hora que vengas conmigo".
Seguí sus pasos hasta el viejo faro, él abrio la puerta de madera que crujió como si fuera a deshacerse. Subimos los peldaños hasta el lugar donde mi padre había pasado gran parte de su vida.
Metió una llave, giro la luz y la dirigió hacia el pueblo.
Justo cuando el sol se ocultó, él encendió la luz que iluminó la noche.
- ¿Qué haces papá? - le pregunté.
- Enciendo el faro...
- ¿Es esto lo que haces cada 29 días?
- Si hijo, enciendo la luna cuando es luna nueva, para que la noche no sea oscura, para que la luna siga con nosotros.
- ¿Y que hago yo aquí?
- Aprender, aprender a encender la luna.
martes, septiembre 02, 2014
Ella
Hoy, cuando el calor del verano aún no quiere despedirse, en una pequeña plaza frente a un banco de madera, la parca vino a sentarse junto a un anciano. Le miró, como suele hacerlo antes de llevarse a alguien, quizás dandole la oportunidad de que pudiera revisar su vida, pero sin tiempo para despedirse.
Imagino que sintió el frio brazo de ella rodearle hombros, imagino que en ese instante supo que todo acababa, o quizás no.
Ella lo abrazó, y se elevó con él. abajo quedó su cuerpo que pese al calor de Madrid, se quedó frío.
Ahora sólo queda un a especia de papel metálico amarillo cubriendole, y una extraña sensación en el aire. La gente pasa se detiene un momento y sigue su camino, como si ella, la parca, nunca fuera a venir, como si esa visita solo fuera para los demás, y mientras seguimos viviendo con prisas, estresados, pensando en qué nos falta sin saber lo que tenemos.
Ella, sin duda volverá, vendrá a por todos un día.. y en ese momento lo mejor sería esbozar una sonrisa por que haya merecido la pena vivir.
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