*******************************************
- ¿Cómo dice...?
- Hola Laura, perdona mi broma, soy Fernando...
- Don Fernando, perdone pero... ¿le conozco de algo?
Su respuesta me deja unos segundos bloqueado, el silencio lo llena todo.
-
Fernando, creo que sabes gastar bromas, pero no encajarlas, te he
reconocido, no me digas que te has quedado otra vez atrapado.
- Ummm... para serte sincero, he apretado varias veces el botón de parada.
- ¿Cómo? ¿Por qué has hecho eso?
- Queria volver a hablar contigo, imagino que te habrán dicho cientos de veces que tienes una voz preciosa
- Pero Fernando, no debes pulsar el botón si no está justificado...
- Para mí había justificación, la reunión ha sido perfecta, un éxito, y quería compartirlo contigo.
- Gracias pero de verdad no sabes el problema que has ocasionado.
- ¿Por qué?
-
Porque nuestro software detecta cuando el botón se pulsa sin motivo
alguno, acto seguido se activa la cámara de vigilancia y son grabadas
las conversaciones, con un poco de suerte... espero que no pase nada.
- ¿Pero que tiene que pasar?
- Don Fernando, en breves momentos el ascensor se pondrá en marcha, le deseamos buenos días.
- Espera... Laura... ¿Laura?
El
ascensor recobra su vida, y desciende, se abren las puertas y
efectivamente aparece el conserje del edificio, preguntándome por el
motivo de la parada. Le contesto que he sufrido un mareo y que sin
querer he pulsado el botón de parada, me mira como no creyéndo mi
historia, pero sonrie, me desea que me encuentre mejor y desaparece por
el vestíbulo.
Salgo a la calle aún bajo el shock de lo que acaba
de pasar " no sabes el problema que has ocasionado..." Pienso en ello y
en las repercusiones que he podido ocasionarla, ¿y si por mi culpa
tiene problemas en el trabajo? Me remuerde la conciencia, entro de
nuevo en el vestíbulo del edificio, me encamino al ascensor y cuando se
abren las puertas observo el panel de los botones, apunto la dirección de la empresa y vuelvo a salir.
Llego
a las oficinas de la empresa UpandDown, aún no sé como voy a lograr dar
con ella, sólo tengo su nombre y la dirección del ascensor que le
correspondía.
La entrada es amplia, espaciosa, en su parte
central con forma de media luna está el acceso, junto a una señorita hay
un guardia jurado detras del control de seguridad, me acerco y
mostrando la mejor de mis sonrisas le pregunto por Laura dámdole todos
los datos posibles. Me mira algo sorprendida y sin dejar de sonreir me
contesta que esa información no puede facilitarla. Miro a mi alrededor,
en busca de alguien que me pueda ayudar pero es imposible. Decido
esperar en la calle, seguro que en la hora del desayuno alguien podrá
echarme una mano.
Empiezan a salir, a las dos primeras personas
que pregunto me miran extrañadas y no saben quien puede ser, me acerco a
una chica joven de veintantos, le cuento todo lo sucedido y me contesta
que en su sección ha llegado el rumor que a una compañera le han
cambiado de sector por tomarse ciertas libertades en las
conversaciones, pero que no sabe su nombre. Es desolador, no tengo
ninguna imagen de ella ni ningún otro dato, le pregunto si al menos
frecuentan alguna cafeteria y me contesta que generalmente suelen ir a
un VIPS por que allí hay espacio para todos.
Es mi última
oportunidad, la cafetería está llena de chicas, intento ver a quien
podría corresponder esa voz pero es imposible, me siento en la barra y
pido un café, me siento hundido, ella está pagando mi poca cabeza.
- ¡¡ Qué mierda !! - digo en voz alta sin percatarme de donde me encuentro.
- Hola, buenos días, ¿en que puedo ayudarle, algún que otro fallo en el ascensor?
Es esa voz... me giro y frente a mi está ella.
- Hola Laura...
- Hola Fernando...
**** FIN ***
jueves, abril 10, 2014
miércoles, marzo 19, 2014
El ascensor (parte 1)
Llegaba tarde, a mí que la puntualidad es algo que me trae de cabeza, corrí por el vestíbulo y apreté el botón del ascensor,
cómo no este se encontraba en los últimos pisos. Mientras bajaba miré el reloj con insistencia como si con aquello fuera a retrasar la hora.
Por fin llegó, se abrieron las puertas y accedí a aquel receptáculo metálico, presioné el botón que indicaba la octava planta, mientras en el espejo intentaba dominar mi pelo. En el led aparecen y desaparecen los números, y cuando el número cinco va a hacer el honor de ser visible, el ascensor frena de golpe, las luces parpadean y finalmente se detiene. Pulsó con frenesí el 8 hasta casi desgastarlo, luego el 6, el 7, el 2, y nada el ascensor está muerto. Una risa floja se desprende de mi garganta, y pienso en las malditas leyes de Murphy, está claro que no debía llegar a la reunión.
Intento controlar mi nerviosismo, aprieto el botón de emergencia y de él surge una voz femenina.
- Hola buenos días - ¿buenos días? me digo debe estar de coña.
- Perdone estoy atrapado en el ascensor y llego tarde a una reunión por favor necesito que esto funcione ¡ya! - le digo casi gritando.
- Estamos intenando solventar el fallo técnico, creemos que es un error de software, de todas maneras hemos avisado al conserje, para que si desde nuestras oficinas no podemos arreglarlo, lo haga él manualmente..." - me contesta con una voz tranquila y suave, que dista mucho de mi estado anímico
- Me parece correcto señorita, ¿pero podría decirme cuanto tiempo van a tardar?
- Intentaremos que sea lo más breve posible, ¿ es usted claustrofóbico?
- ¡No, por supuesto que no lo soy!, pero debía entregar un trabajo y ya me será imposible.
- Por favor no se ponga nervioso, seguro que entenderan que no es por culpa suya el retraso - su voz se vuelve mas dulce, como si con ello intentara calmar mis nervios.
- No me diga cómo me tengo que sentir, y arreglen el ascensor
- ¿Le importaría decirme como se llama?
- ¿Cómo? ¿Es que va a psicoanalizarme?...
- No señor, pero parece que va a llevar un poco de tiempo el subsanar el fallo técnico, pero si lo desea corto la comunicación aunque puede volver a contactar conmigo pulsando de nuevo el botón de alerta.
- Fernando, me llamo Fernando... - prefiero seguir oyendo su voz, quizás así el tiempo pase más rápido.
- Muy bien don Fernando....
- Por favor tutéame, no me hagas sentir peor de loq ue estoy en estos momentos.
- Bien Fernando, mi nombre es Laura, desde control me pasan que el tiempo estimado es de 15 minutos.
- ¡¡ 15 minutos!! pero bueno ni que estuvieramos aún en el siglo xx
- No se preocupe, quizás se subsane antes, y pueda llegar a tiempo a entregar su trabajo.
- Ya da igual, seguramente la reunión haya empezado, y tenga que regresar...
- Entonces problema solucionado, ¿ve cómo habia solución?
- ¿Solución? la mañana pérdida, dígame Laura, ¿mantiene esta conversación con todos los usuarios que quedan atrapados en el ascensor?
- No, Fernando, cada caso es un mundo, a veces sigo las directrices de la empresa, otras, como hoy, me tomo ciertas libertades.
- No sé si debo darte las gracias o no, Laura. Al menos estas haciendo que el tiempo pase más rápido.
- Esa es mi función, sirvo de enlace entre el usuario y el departamento técnico, y si es posible intento que los afectados no lo pasen mal.
- Vaya entonces... ¿soy solo un afectado?
- No... - en su voz hay cierto titubeo.
- Eso quizás se lo digas a todos los usuarios... afectados - y por primera vez en la mañana, sonrio.
En ese momento el ascensor suspira, vibra y empieza a ascender.
- Fernando ya está arreglada la incidencia, que pase un buen día y reitero las disculpas por las molestias ocasionadas.
- ¡Qué políticamente correcta te has puesto ahora Laura!, gracias por tu compañía.
Se abren las puertas y me quedo esperando una contestación de aquella voz suave y sugerente llamda Laura, pero sólo oigo el leve mecanismo de las puertas al cerrarse.
Una hora y dos discusiones después, vuelvo a estar en el ascensor.
Desciende lentamente, y pienso si volver a darle al botón, al menos por educación me debería despedir, aunque ¿no es cierto, que también me apetece vovler a oírla?
Aprieto el botón.
- Hola, buenos días. - dice con la misma voz.
- Hola Laura le contestó.
- No detecto ningún fallo, ¿va todo bien?
- Sí, sólo me apetecía despedirme de tí, gracias al retraso he de volver en dos días.
- Por favor, no utlice l botón de emergencia si no hay un motivo para ello.
Me quedo helado, ¿dónde está esa voz amable y dulce?
- Laura, ¡qué soy Fernando!
- Lo sé, pero no debes tocar... donde no debes tocar... - suelta con una risita.
- Jo... me habías asustado, creía que habías perdido toda esa amabilidad.
- Es mi trabajo, pero a veces me permito alguna licencia, ¿ha ido todo bien?
- Bueno alguna discusión...
El ascensor anuncia que llega al primer piso, y he de salir.
- Ya llego, si lo llego a saber le doy al botón de parada.
- ¡No hagas eso! A veces se queda bloqueado y podrías permanecer dentro otros 15 minutos.
- Bueno he de salir ya , que se van a abrir las puertas, gracias por esa voz tan dulce.
- Gracias a usted, perdone las molestias y vuelva a utilizar ascesores UpandDown, feliz dia.
Dos días después vuelvo a estar en las puertas de la oficina, dos días en los que inevitablemente he pensado como sería la persona a la que pertenece esa voz, es tan difícil recrear un rostro a partir de una voz. Me la he imaginado dulce, con un punto de picardia en la mirada, sensual, casa o con novio problablemente, quizas con una niña de bucles rubios, aunque tambien puede que no sea así, pero de esos pensamientos rehuía, es facil idealizar cuando no tienes la imagen delante, y deseas proyectar en esa persona todos tus deseos y fantasías. La he imaginado alta, con una sonrisa amplia que rie a cada momento, independiente, como dicen ahora proactiva, aventurera... bueno dejémonos de películas. Tengo que entrar y ver el resultado de mi trabajo.
Cuando subo en el ascensor, esta vez acompañado, cierro los ojos y aún me parece estar escuchándola. Una hora después, estoy esperando que se abran las puertas, todo ha ido mejor de lo que me esperaba, y tengo que entregar nuevos bocetos, me siento eufórico, con ganas de compartir mi éxito, espero a que nadie quiera tomar el ascensor, entro y cuando empieza a bajar presiono varias veces el botón de parada. El ascensor renquea y con un quejido frena y se para. Pulso el piso primero, pero no obedece, sonrío, y acaricio el pulsador de alerta.
- Hola, buenos días, ¿en que puedo ayudarle?
- Por Dios, es que este ascensor siempre falla cuando yo monto, y ahora que voy a hacer me juego mi trabajo, ¡haga algo! - le digo gritando auqnue en mi voz hay menos angustia de la que quisiera.
- Señor calmese, en unos instantes la avería estará subsanada, acabdo de pasar la incidencia al departamento técnico, en el caso que se retrasease, el conserje accedera de modo manual a abrirle las puertas, rogamos disculpe las molestias.
- ¿De verdad que te sabes todo eso de memoria, o lo estas leyendo... Laura?
**************** CONTINUARA ************************
cómo no este se encontraba en los últimos pisos. Mientras bajaba miré el reloj con insistencia como si con aquello fuera a retrasar la hora.
Por fin llegó, se abrieron las puertas y accedí a aquel receptáculo metálico, presioné el botón que indicaba la octava planta, mientras en el espejo intentaba dominar mi pelo. En el led aparecen y desaparecen los números, y cuando el número cinco va a hacer el honor de ser visible, el ascensor frena de golpe, las luces parpadean y finalmente se detiene. Pulsó con frenesí el 8 hasta casi desgastarlo, luego el 6, el 7, el 2, y nada el ascensor está muerto. Una risa floja se desprende de mi garganta, y pienso en las malditas leyes de Murphy, está claro que no debía llegar a la reunión.
Intento controlar mi nerviosismo, aprieto el botón de emergencia y de él surge una voz femenina.
- Hola buenos días - ¿buenos días? me digo debe estar de coña.
- Perdone estoy atrapado en el ascensor y llego tarde a una reunión por favor necesito que esto funcione ¡ya! - le digo casi gritando.
- Estamos intenando solventar el fallo técnico, creemos que es un error de software, de todas maneras hemos avisado al conserje, para que si desde nuestras oficinas no podemos arreglarlo, lo haga él manualmente..." - me contesta con una voz tranquila y suave, que dista mucho de mi estado anímico
- Me parece correcto señorita, ¿pero podría decirme cuanto tiempo van a tardar?
- Intentaremos que sea lo más breve posible, ¿ es usted claustrofóbico?
- ¡No, por supuesto que no lo soy!, pero debía entregar un trabajo y ya me será imposible.
- Por favor no se ponga nervioso, seguro que entenderan que no es por culpa suya el retraso - su voz se vuelve mas dulce, como si con ello intentara calmar mis nervios.
- No me diga cómo me tengo que sentir, y arreglen el ascensor
- ¿Le importaría decirme como se llama?
- ¿Cómo? ¿Es que va a psicoanalizarme?...
- No señor, pero parece que va a llevar un poco de tiempo el subsanar el fallo técnico, pero si lo desea corto la comunicación aunque puede volver a contactar conmigo pulsando de nuevo el botón de alerta.
- Fernando, me llamo Fernando... - prefiero seguir oyendo su voz, quizás así el tiempo pase más rápido.
- Muy bien don Fernando....
- Por favor tutéame, no me hagas sentir peor de loq ue estoy en estos momentos.
- Bien Fernando, mi nombre es Laura, desde control me pasan que el tiempo estimado es de 15 minutos.
- ¡¡ 15 minutos!! pero bueno ni que estuvieramos aún en el siglo xx
- No se preocupe, quizás se subsane antes, y pueda llegar a tiempo a entregar su trabajo.
- Ya da igual, seguramente la reunión haya empezado, y tenga que regresar...
- Entonces problema solucionado, ¿ve cómo habia solución?
- ¿Solución? la mañana pérdida, dígame Laura, ¿mantiene esta conversación con todos los usuarios que quedan atrapados en el ascensor?
- No, Fernando, cada caso es un mundo, a veces sigo las directrices de la empresa, otras, como hoy, me tomo ciertas libertades.
- No sé si debo darte las gracias o no, Laura. Al menos estas haciendo que el tiempo pase más rápido.
- Esa es mi función, sirvo de enlace entre el usuario y el departamento técnico, y si es posible intento que los afectados no lo pasen mal.
- Vaya entonces... ¿soy solo un afectado?
- No... - en su voz hay cierto titubeo.
- Eso quizás se lo digas a todos los usuarios... afectados - y por primera vez en la mañana, sonrio.
En ese momento el ascensor suspira, vibra y empieza a ascender.
- Fernando ya está arreglada la incidencia, que pase un buen día y reitero las disculpas por las molestias ocasionadas.
- ¡Qué políticamente correcta te has puesto ahora Laura!, gracias por tu compañía.
Se abren las puertas y me quedo esperando una contestación de aquella voz suave y sugerente llamda Laura, pero sólo oigo el leve mecanismo de las puertas al cerrarse.
Una hora y dos discusiones después, vuelvo a estar en el ascensor.
Desciende lentamente, y pienso si volver a darle al botón, al menos por educación me debería despedir, aunque ¿no es cierto, que también me apetece vovler a oírla?
Aprieto el botón.
- Hola, buenos días. - dice con la misma voz.
- Hola Laura le contestó.
- No detecto ningún fallo, ¿va todo bien?
- Sí, sólo me apetecía despedirme de tí, gracias al retraso he de volver en dos días.
- Por favor, no utlice l botón de emergencia si no hay un motivo para ello.
Me quedo helado, ¿dónde está esa voz amable y dulce?
- Laura, ¡qué soy Fernando!
- Lo sé, pero no debes tocar... donde no debes tocar... - suelta con una risita.
- Jo... me habías asustado, creía que habías perdido toda esa amabilidad.
- Es mi trabajo, pero a veces me permito alguna licencia, ¿ha ido todo bien?
- Bueno alguna discusión...
El ascensor anuncia que llega al primer piso, y he de salir.
- Ya llego, si lo llego a saber le doy al botón de parada.
- ¡No hagas eso! A veces se queda bloqueado y podrías permanecer dentro otros 15 minutos.
- Bueno he de salir ya , que se van a abrir las puertas, gracias por esa voz tan dulce.
- Gracias a usted, perdone las molestias y vuelva a utilizar ascesores UpandDown, feliz dia.
Dos días después vuelvo a estar en las puertas de la oficina, dos días en los que inevitablemente he pensado como sería la persona a la que pertenece esa voz, es tan difícil recrear un rostro a partir de una voz. Me la he imaginado dulce, con un punto de picardia en la mirada, sensual, casa o con novio problablemente, quizas con una niña de bucles rubios, aunque tambien puede que no sea así, pero de esos pensamientos rehuía, es facil idealizar cuando no tienes la imagen delante, y deseas proyectar en esa persona todos tus deseos y fantasías. La he imaginado alta, con una sonrisa amplia que rie a cada momento, independiente, como dicen ahora proactiva, aventurera... bueno dejémonos de películas. Tengo que entrar y ver el resultado de mi trabajo.
Cuando subo en el ascensor, esta vez acompañado, cierro los ojos y aún me parece estar escuchándola. Una hora después, estoy esperando que se abran las puertas, todo ha ido mejor de lo que me esperaba, y tengo que entregar nuevos bocetos, me siento eufórico, con ganas de compartir mi éxito, espero a que nadie quiera tomar el ascensor, entro y cuando empieza a bajar presiono varias veces el botón de parada. El ascensor renquea y con un quejido frena y se para. Pulso el piso primero, pero no obedece, sonrío, y acaricio el pulsador de alerta.
- Hola, buenos días, ¿en que puedo ayudarle?
- Por Dios, es que este ascensor siempre falla cuando yo monto, y ahora que voy a hacer me juego mi trabajo, ¡haga algo! - le digo gritando auqnue en mi voz hay menos angustia de la que quisiera.
- Señor calmese, en unos instantes la avería estará subsanada, acabdo de pasar la incidencia al departamento técnico, en el caso que se retrasease, el conserje accedera de modo manual a abrirle las puertas, rogamos disculpe las molestias.
- ¿De verdad que te sabes todo eso de memoria, o lo estas leyendo... Laura?
**************** CONTINUARA ************************
jueves, marzo 13, 2014
Cosas pares
Hago un inciso, para contaros que hay un blog, en este océano de blogs m que es como un islote verde, un oásis entre tanta información e imágenes. Hacen un juego de fotografías, a pares, un rincón especial.
Pues han tomado mi último relato y han creado un juego de letras e imágenes con dos fotos, que ha quedado maravilloso.
Os recomiendo que le hagáis una visita http://www.lascosaspares.es
El relato: http://www.lascosaspares.es/2014/03/el-bloc.html
Gracias a Emilia Vilaplana
Pues han tomado mi último relato y han creado un juego de letras e imágenes con dos fotos, que ha quedado maravilloso.
Os recomiendo que le hagáis una visita http://www.lascosaspares.es
El relato: http://www.lascosaspares.es/2014/03/el-bloc.html
Gracias a Emilia Vilaplana
miércoles, marzo 05, 2014
El bloc.
Tenía en su armario una colección de sonrisas olvidadas colgadas en perchas de madera.
Un cajón reservado para los "y si..." y una balda de adioses doblados por la mitad, junto a jerseys con la palabra "perdóname" cosida en el pecho.
Cada mañana se vestía de azul y blanco, si lucía el sol pero cuando este se tapaba con las nubes, ella prefería el negro y rojo.
En el primer cajón de su cómoda, a la derecha guardaba el corazón, junto a él, inseparablemente, siempre, siempre, una cajita de tiritas.
Tenia como costumbre bajar al café a las 12.20 de la mañana, como relevo de sus compañeras de trabajo. Se sentaba en la barra del viejo bar con la única compañía de un café y una rebanada de pan tostado con aceite y sal.
Tres mesas más allá, un chico con parca verde y gafas de pasta negra hundia su cabeza en un bloc de páginas blancas, bolígrafo en mano parecía mantener un duelo con el bloc, del que cada día salía perdiendo.
De vez en cuando sus miradas se cruzaban lo que provocaba en ella un rubor rosáceo en sus mejillas.
Ninguno de los dos se atrevía a cruzar la distancia que había de la mesa a la barra del café.
Aquel día, cuando ella daba sui último bocado al pan tostado, el muchacho se levantó, pasó a su lado y se marchó sin decir nada.
Sobre la mesa, como un naúfrago quedó el bloc.
Ella se levantó lentamente, se acercó a la mesa,, miró a un lado y a otro y tomó en sus manos aquel bloc.
Todas las páginas estaban en blanco excepto la última, donde ella leyó:
"Llevo años buscándote y ahora cuando por fin te hallo, siento miedo a encontrarte."
Un cajón reservado para los "y si..." y una balda de adioses doblados por la mitad, junto a jerseys con la palabra "perdóname" cosida en el pecho.
Cada mañana se vestía de azul y blanco, si lucía el sol pero cuando este se tapaba con las nubes, ella prefería el negro y rojo.
En el primer cajón de su cómoda, a la derecha guardaba el corazón, junto a él, inseparablemente, siempre, siempre, una cajita de tiritas.
Tenia como costumbre bajar al café a las 12.20 de la mañana, como relevo de sus compañeras de trabajo. Se sentaba en la barra del viejo bar con la única compañía de un café y una rebanada de pan tostado con aceite y sal.
Tres mesas más allá, un chico con parca verde y gafas de pasta negra hundia su cabeza en un bloc de páginas blancas, bolígrafo en mano parecía mantener un duelo con el bloc, del que cada día salía perdiendo.
De vez en cuando sus miradas se cruzaban lo que provocaba en ella un rubor rosáceo en sus mejillas.
Ninguno de los dos se atrevía a cruzar la distancia que había de la mesa a la barra del café.
Aquel día, cuando ella daba sui último bocado al pan tostado, el muchacho se levantó, pasó a su lado y se marchó sin decir nada.
Sobre la mesa, como un naúfrago quedó el bloc.
Ella se levantó lentamente, se acercó a la mesa,, miró a un lado y a otro y tomó en sus manos aquel bloc.
Todas las páginas estaban en blanco excepto la última, donde ella leyó:
"Llevo años buscándote y ahora cuando por fin te hallo, siento miedo a encontrarte."
martes, febrero 18, 2014
Adios
- Te apagas.
- Si, lo sabias.
- Lo sé, y he intentado por todos los medios que no fuera así.
- Pero todo llega, incluso este momento.
- Te irás con un sordo golpe de puerta al cerrarse.
- No te preocupes, el tiempo lo borrará todo, te irás olvidándo de mí, seré sólo un recuerdo que se irá cubriendo de niebla en tu mente, con tu memoria de pez no tardará el día en que no seré nada más que un vago recuerdo que cruzará por tu cabeza inesperadamente, tan fugaz que , quizás, ni siquiera llegues a darte cuenta.
- No, eso no va a pasar, ha sido mucho tiempo contigo, no voy a olvidarte, no quiero olvidarte.
- Lo harás es inevitable, y lo sabes.
- ¿ Dónde voy a guardar todo este tiempo, toda la sucesión de días y meses a tu lado? ¿Hay suficientes cajas para guardar todas las sonrisas, los abrazos, los besos? ¿Hay vasijas con las que pueda llenar todas las lágrimas que he vertido, los reflejos del espejo, los sueños que dejé caer entre las sábanas, las ilusiones que se estrellaban en el suelo?
- Tendrás que hacerlo, si es lo que quieres, yo seguiré aquí.
- ¿Sabes lo que es lo peor?
- No, ¿me lo dices?.
- Tengo la sensación de que seguiran pasado cosas, y que seguiran pasando sin ti.
- Ójala que la vida siga pasando para tí, cosas que no hagan tanto daño.
- No puedo decirte nada.
- No tienes nada que decir, llegan momentos en que sobran las palabras.
- Quizás esas que nunca llegué a decir, esas que me gustaría haber dicho, esas mismas que ahora quemaría y con sus cenizas dibujaría en tu piel una sonrisa y un te quiero.
- Me basta con que cuando todo acabe lo hagas con una sonrisa.
- No puedo prometertelo, soy de lágrima fácil.
- ¿Y si te lo pido? por aquellas veces que no parabas de reir, por las veces que te vi bailar, desatado, saltando como un niño.
- Vale, pero no puedo prometertelo del todo...
....
- ... ¿estas?... ¿sigues ahi?...
.....
Diez años, que se quedan pegados en tus paredes, como si fuera ayer, cajas y cajas de recuerdos.
Adios mi caja de cerillas, intentaré cerrar despacio la puerta con un leve susurro y prometo que intentaré no llorar.
- Si, lo sabias.
- Lo sé, y he intentado por todos los medios que no fuera así.
- Pero todo llega, incluso este momento.
- Te irás con un sordo golpe de puerta al cerrarse.
- No te preocupes, el tiempo lo borrará todo, te irás olvidándo de mí, seré sólo un recuerdo que se irá cubriendo de niebla en tu mente, con tu memoria de pez no tardará el día en que no seré nada más que un vago recuerdo que cruzará por tu cabeza inesperadamente, tan fugaz que , quizás, ni siquiera llegues a darte cuenta.
- No, eso no va a pasar, ha sido mucho tiempo contigo, no voy a olvidarte, no quiero olvidarte.
- Lo harás es inevitable, y lo sabes.
- ¿ Dónde voy a guardar todo este tiempo, toda la sucesión de días y meses a tu lado? ¿Hay suficientes cajas para guardar todas las sonrisas, los abrazos, los besos? ¿Hay vasijas con las que pueda llenar todas las lágrimas que he vertido, los reflejos del espejo, los sueños que dejé caer entre las sábanas, las ilusiones que se estrellaban en el suelo?
- Tendrás que hacerlo, si es lo que quieres, yo seguiré aquí.
- ¿Sabes lo que es lo peor?
- No, ¿me lo dices?.
- Tengo la sensación de que seguiran pasado cosas, y que seguiran pasando sin ti.
- Ójala que la vida siga pasando para tí, cosas que no hagan tanto daño.
- No puedo decirte nada.
- No tienes nada que decir, llegan momentos en que sobran las palabras.
- Quizás esas que nunca llegué a decir, esas que me gustaría haber dicho, esas mismas que ahora quemaría y con sus cenizas dibujaría en tu piel una sonrisa y un te quiero.
- Me basta con que cuando todo acabe lo hagas con una sonrisa.
- No puedo prometertelo, soy de lágrima fácil.
- ¿Y si te lo pido? por aquellas veces que no parabas de reir, por las veces que te vi bailar, desatado, saltando como un niño.
- Vale, pero no puedo prometertelo del todo...
....
- ... ¿estas?... ¿sigues ahi?...
.....
Diez años, que se quedan pegados en tus paredes, como si fuera ayer, cajas y cajas de recuerdos.
Adios mi caja de cerillas, intentaré cerrar despacio la puerta con un leve susurro y prometo que intentaré no llorar.
miércoles, febrero 12, 2014
Feliz San Valentín
Hacía tres meses que el sonido al cerrarse la puerta retumbaba en mi cabeza.
No hubo tiempo para más, un te quiero cosido a un adios fue lo último que me dijo.
No volví a saber de él en semanas.
Luego llegaron las llamadas, "estoy arrepentido", "volvamos".
Pero cómo iba yo a pegar de nuevo los pedazos de mi corazón roto, sus palabras no eran el pegamento que los unieran de nuevo.
Soñaba con él, es más, incluso le veía andar por el salón, sentarse a mi lado, abrazarme, besarme, pero lo peor ocurría por la noche, cuando sentía como me acariciaba y me hacía el amor.
El dia 14 de febrero se cumplían tres meses, y yo, tonta de mí, aún le veía, en la esquina de la calle mirando mi ventana, sentado en la puerta de mi casa esperando que llegase.
Apagué el móvil cansada de whatsapps con mesajitos de cupido, con mensajes de mis amigas sobre los regalos que tenían de sus chicos.
Abrí la puerta de mi casa, y allí le vi, con un ridículo pañal, dos alas y un arco con flechas que terminaban en corazón.
- Quiero volver, soy capaz de salir a la calle así disfrazado si vuelves conmigo, por favor no me digas que no.
Cansada de tantas "apariciones fantasmales", corrí a la cocina, cogí el cuchillo jamonero y acercándome a aquel ridículo cupido se lo clavé en el corazón.
Pero cupido no desapareció, al contrario, de su pecho brotó sangre, que mancho mi alfombra persa.
No hubo tiempo para más, un te quiero cosido a un adios fue lo último que me dijo.
No volví a saber de él en semanas.
Luego llegaron las llamadas, "estoy arrepentido", "volvamos".
Pero cómo iba yo a pegar de nuevo los pedazos de mi corazón roto, sus palabras no eran el pegamento que los unieran de nuevo.
Soñaba con él, es más, incluso le veía andar por el salón, sentarse a mi lado, abrazarme, besarme, pero lo peor ocurría por la noche, cuando sentía como me acariciaba y me hacía el amor.
El dia 14 de febrero se cumplían tres meses, y yo, tonta de mí, aún le veía, en la esquina de la calle mirando mi ventana, sentado en la puerta de mi casa esperando que llegase.
Apagué el móvil cansada de whatsapps con mesajitos de cupido, con mensajes de mis amigas sobre los regalos que tenían de sus chicos.
Abrí la puerta de mi casa, y allí le vi, con un ridículo pañal, dos alas y un arco con flechas que terminaban en corazón.
- Quiero volver, soy capaz de salir a la calle así disfrazado si vuelves conmigo, por favor no me digas que no.
Cansada de tantas "apariciones fantasmales", corrí a la cocina, cogí el cuchillo jamonero y acercándome a aquel ridículo cupido se lo clavé en el corazón.
Pero cupido no desapareció, al contrario, de su pecho brotó sangre, que mancho mi alfombra persa.
lunes, febrero 10, 2014
Mentira
"Estoy bien, me encuentro bien.
Estoy bien, no es nada, no me pasa nada..."
Se decía, mientras desde su visión podía ver su cuerpo tendido en el frío suelo del cuarto de baño.
Era otra mentira más, otra más que se decía.
Todo empezó de pequeño, en su casa, cuando sonaba el teléfono y su padres le decían : "dí que no está papá,dí que no hemos salido, ni que nos hemos ido a comer fuera."
Él no lo entendía pues al otro lado de la línea de teléfono estaban sus tios, ¿por qué no decir la verdad? ¿por qué no decir que habían ido a comer al restaurante de al lado, o que papa estaba sentado al sofá pero no se quería poner?
Miraba extrañado a sus padres, y estos sólo le decían que a veces es mejor una metirijilla que no hace daño a nadie, que decir la verdad.
Y él lo tomó al pie de la letra.
Cuando su hermana salía con su noviio y le decía no digas nada, él sabia que era otra mentirijilla, "¿Dónde está tu hermana? " le preguntaba su madre, "ha ido a estudiar a la biblioteca" decía sonriendo. ¿De dónde vienes? le preguntaba su madre, "me he quedado a estudiar con Juan" le decía, cuando había estado toda la tarde en el parque.
"No hago daño a nadie", si digo la verdad mis padres se enfadaran, así es mejor.
Y aquello fue creciendo a medida que él crecía. Las mentiras pasaron a ser una parte fundamental en su vida, eran como una vida paralela,
a veces, le cogían en alguna y aunque era peor, siempre recordaba la frase de sus padres, "... mejor una mentirijilla que no hace daño a nadie..."
Empezó a creerselas, sus mentiras se conviertieron en verdades de tanto repetirlas, tanto que llegaba a vivir en mundos recreados a base de
mentirse.
Hasta que llegó aquel dolor, una punzada que le atravesába el pecho, "no es nada, estoy bien" se decía cada mañana al espejo, "es algo normal, un poco de flato".
Se mentía a si mismo, llegándose a creer que aquel dolor sólo era un acto de su imaginación.
Pero aquella mañana la punzada no se fue, aquella mañana no le bastó repetirse una y otra vez "no me duele, estoy bien, no es nada".
Aquella mañana mientras veía desde lo alto del techo su cuerpo tendido en el frío suelo del cuarto de baño, se dijo por primera vez una verdad: "estoy muerto".
Estoy bien, no es nada, no me pasa nada..."
Se decía, mientras desde su visión podía ver su cuerpo tendido en el frío suelo del cuarto de baño.
Era otra mentira más, otra más que se decía.
Todo empezó de pequeño, en su casa, cuando sonaba el teléfono y su padres le decían : "dí que no está papá,dí que no hemos salido, ni que nos hemos ido a comer fuera."
Él no lo entendía pues al otro lado de la línea de teléfono estaban sus tios, ¿por qué no decir la verdad? ¿por qué no decir que habían ido a comer al restaurante de al lado, o que papa estaba sentado al sofá pero no se quería poner?
Miraba extrañado a sus padres, y estos sólo le decían que a veces es mejor una metirijilla que no hace daño a nadie, que decir la verdad.
Y él lo tomó al pie de la letra.
Cuando su hermana salía con su noviio y le decía no digas nada, él sabia que era otra mentirijilla, "¿Dónde está tu hermana? " le preguntaba su madre, "ha ido a estudiar a la biblioteca" decía sonriendo. ¿De dónde vienes? le preguntaba su madre, "me he quedado a estudiar con Juan" le decía, cuando había estado toda la tarde en el parque.
"No hago daño a nadie", si digo la verdad mis padres se enfadaran, así es mejor.
Y aquello fue creciendo a medida que él crecía. Las mentiras pasaron a ser una parte fundamental en su vida, eran como una vida paralela,
a veces, le cogían en alguna y aunque era peor, siempre recordaba la frase de sus padres, "... mejor una mentirijilla que no hace daño a nadie..."
Empezó a creerselas, sus mentiras se conviertieron en verdades de tanto repetirlas, tanto que llegaba a vivir en mundos recreados a base de
mentirse.
Hasta que llegó aquel dolor, una punzada que le atravesába el pecho, "no es nada, estoy bien" se decía cada mañana al espejo, "es algo normal, un poco de flato".
Se mentía a si mismo, llegándose a creer que aquel dolor sólo era un acto de su imaginación.
Pero aquella mañana la punzada no se fue, aquella mañana no le bastó repetirse una y otra vez "no me duele, estoy bien, no es nada".
Aquella mañana mientras veía desde lo alto del techo su cuerpo tendido en el frío suelo del cuarto de baño, se dijo por primera vez una verdad: "estoy muerto".
martes, enero 28, 2014
¿ES? (Relato para adultos)
La meto, cuesta un poco, empujo y entra hasta el fondo.
Giro la llave y la puerta se abre con un quejido.
Estoy en casa.
No enciendo la luz un camino de velas me lleva hasta el baño. De la bañera asoman nubes de espuma, la casa permanece en silencio mientras yo me desnudo y siento el calor, casi abrasador del agua acariciando mi piel.
Me hundo en ella dejando que flote todo el cansancio del dia, y con ellos mis pensamientos, mi cuerpo se relaja y me dejo invadir por esa sensación dulce de abandono, mientras mis manos buscan un sitio cálido.
Me acaricio despacio, lentamente sintiendo en mi sexo la suavidad de la yema de mis dedos que se mueven en círculos acariciandolo, mientras juguetones entran y salen.
Jadeo, cuando imprimo más fuerza a la penetración, siento como crecen mis pezones hasta casi dolerme. El chapoteo del agua se asemeja a un tsunami, el mismo que avanza en cada poro de mi piel cuando mis dedos rozan mi punto G llevándome al orgasmo.
Me quedo quieta en el agua, sin tener constancia del tiempo que ha pasado, hasta que siento esta se enfría. salgo de la bañera, el espejo está lleno de vaho, me envuelvo en la toalla cuando noto que un cuerpo se pega al mio por la espalda, no puedo verlo en el espejo pero siento sus manos que me llevan hacia él. Su boca recorre mi nuca lentamente en ligeros mordiscos que me hacen estremecer.
Dejo caer la toalla, sus manos abarcan mis pechos, sabe lo que me gusta que me acaricie de esa manera, siento su sexo pegado a mi culo como crece de ansiedad. Bajo mi mano hasta alcanzarlo, lo envuelvo, palpita cuando lo masajeo despacio, oigo como suspira, su respiración se hace mas violenta, y él en contrapartida desciende su mano hasta mi sexo, depilado, como a él le gusta, y me acaricia presionando la parte superior. Aguanto unos segundos en esa posición, hasta que me giro y en cuclillas me llevo su pene a mi boca. Está duro, rozo con mi lengua su punta y despacio muy despacio me lo intrduzco, siento como tiemblan sus piernas cada vez que lo saco y vuelvo a metermelo mientras mi mano lo aprieta y se mueve. Me excitasentir el poder que tengo sobre él.
De repente me levanta, me coge por la cintura y me aprieta a su cuerpo, me besda con pasión salvajemente, mi boca es sólo una extensión de la suya, nuestras lenguas se unen, se buscan, salen y entran mientras sus manos aprietan mi culo para pegarme más, si cabe a él, yo casi de puntilla noto la dureza de su sexo buscandome que se unen a mis ansias por sentirla dentro de mi, como se abre y entra, pero él lo sabe y para torturarme se mantiene a la distancia suficiente para evitarlo.
Me arrastra hasta el salón, sin dejar de besarnos se deja caer en el sofa de cuero, y yo caigo sobre él, sentado me coge de nuevo de la cintura mientras clava sus dientes en mi hombro, me hace estremecer, pongo mis pies sobre sus piernas, y esta vez mi mano atrapa su pene y lo llevo hasta la entrada de mi sexo, ahora soy yo la que quiero que sufra, moviendo mi mano lo llevo arriba y abajo recorriendo todo mi sexo, que está mojado esperando que entre, él mueve su cintura buscando penetrarme, dejo su punta se deslice hasta que haya el lugar pero solo dejo que entre un poco, y moviendome en círculos voy introduciéndomela lentamente, siento el calor dentro de mi como me llena, como me invade y me inunda, Me quedo quieta un instante para sentirme llena de él, y entonces mi cintura empieza un baile frenético y ritmico, siento como la presiono, como cuando parece que va a dejarme vacia vuelve a rozarme haciendo que sacudidas electricas recorran todo mi cuerpo.
Él coge mi nuca, atrae mi cabeza a la suya y me besa mientras yo no paro de moverme encima de él, sus manos acarician mi sexo, su boca se desliza y atrapa entre sus labios mis pezones que responden a su lengua poniendose duros.
Me agarra fuerte y me levanta, llevándome a la cama, literalmente me tira encima, y cae sobre mi, me agarra con sus manos mis muñecas, me besa muerde mis labios, desciende por el cuello, mordiendolo igual que mis hombros, yo me estremezco, mientras él sige descendiendo hasta llegar a mi sexo, ha soltado mis manos, con una acaricio su pelo, con la otra me pellizco suavemente mi pezón mientras noto su lengua jugar en mi sexo, sabe lo que hace por que no puedo frenar las sacudidas de mi cuerpo, noto dura la punta de su lengua presionando, cambia y ahora lo lame, se mueve en círculos desciende y sube hasta que vuelvo a estallar en otro orgasmo y le pido que pare, sin embargo él no lo hace, solo que ahora me lo besa despacio, su lengua simplemente se desliza sobre mi sexo acariciandolo, dejando que descanse con suaves besos.
Sube lentamente hasta que se pone encima, separo mis piernas y abarco su cintura, con un movimiento entra en mi, me penetra de nuevo y empieza a moverse, noto como golpea su pene en mi interior, exhausta sigo sus moviemientos, mi cuerpo reacciona de nuevo, calvo mis uñas en su espalda mientras le ordeno que no pare, el se mueve más rapido, y de pronto para, grito, le agarro y le empujo mientras siento que sonrie, la luz de las velas no me deja verle la cara, pero se que se recrea mientras empieza a moverse de nuevo.
Repite la misma operación varias veces, llevándome casi hasta la locura, y sin entender como es posible que no llegue a correrse, se para y deja caer todo su cuerpo sobre el mio, me besa despacio, tiernamente mientras me siento poseida y llena, me encanta sentirle dentro sin que se mueva esa sensaciçon me embarga. estamos un largo rato asi besandonos, él me muerde los labios reocrre con su lengua mi boca. el perfil de mis labios, hasta que de un movimiento me gira y me pone boca abajo, yo me levanto en posición de a cuatro patas, pero el suvemente me empuja para que me tumbe del todo, sabe que esa posición me vuelve loca, cierro las piernas y el encima de mi me busca hasta que lo gra penetrarme de nuevo, arqueo mi cintura lo suficiente para introducir mi mano y acariciarme mientras el no para de moverse en mi interior, noto como gime como jadea, como su pene esta a punto de explotar, y yo, de nuevo también, "no pares, por favor esta vez no pares" - le suplico - y él me hace caso y cuando siento que vamos a llegar, oigo un zumbido, un extraño zumbido que me hace abrir los ojos.
Él no está, yo estoy sudorosa, la cama está vacía, miro hacia el extraño ruido, el despertador no para de zumbar, son las 7.00 de la mañana.
Ha sido un sueño.
Giro la llave y la puerta se abre con un quejido.
Estoy en casa.
No enciendo la luz un camino de velas me lleva hasta el baño. De la bañera asoman nubes de espuma, la casa permanece en silencio mientras yo me desnudo y siento el calor, casi abrasador del agua acariciando mi piel.
Me hundo en ella dejando que flote todo el cansancio del dia, y con ellos mis pensamientos, mi cuerpo se relaja y me dejo invadir por esa sensación dulce de abandono, mientras mis manos buscan un sitio cálido.
Me acaricio despacio, lentamente sintiendo en mi sexo la suavidad de la yema de mis dedos que se mueven en círculos acariciandolo, mientras juguetones entran y salen.
Jadeo, cuando imprimo más fuerza a la penetración, siento como crecen mis pezones hasta casi dolerme. El chapoteo del agua se asemeja a un tsunami, el mismo que avanza en cada poro de mi piel cuando mis dedos rozan mi punto G llevándome al orgasmo.
Me quedo quieta en el agua, sin tener constancia del tiempo que ha pasado, hasta que siento esta se enfría. salgo de la bañera, el espejo está lleno de vaho, me envuelvo en la toalla cuando noto que un cuerpo se pega al mio por la espalda, no puedo verlo en el espejo pero siento sus manos que me llevan hacia él. Su boca recorre mi nuca lentamente en ligeros mordiscos que me hacen estremecer.
Dejo caer la toalla, sus manos abarcan mis pechos, sabe lo que me gusta que me acaricie de esa manera, siento su sexo pegado a mi culo como crece de ansiedad. Bajo mi mano hasta alcanzarlo, lo envuelvo, palpita cuando lo masajeo despacio, oigo como suspira, su respiración se hace mas violenta, y él en contrapartida desciende su mano hasta mi sexo, depilado, como a él le gusta, y me acaricia presionando la parte superior. Aguanto unos segundos en esa posición, hasta que me giro y en cuclillas me llevo su pene a mi boca. Está duro, rozo con mi lengua su punta y despacio muy despacio me lo intrduzco, siento como tiemblan sus piernas cada vez que lo saco y vuelvo a metermelo mientras mi mano lo aprieta y se mueve. Me excitasentir el poder que tengo sobre él.
De repente me levanta, me coge por la cintura y me aprieta a su cuerpo, me besda con pasión salvajemente, mi boca es sólo una extensión de la suya, nuestras lenguas se unen, se buscan, salen y entran mientras sus manos aprietan mi culo para pegarme más, si cabe a él, yo casi de puntilla noto la dureza de su sexo buscandome que se unen a mis ansias por sentirla dentro de mi, como se abre y entra, pero él lo sabe y para torturarme se mantiene a la distancia suficiente para evitarlo.
Me arrastra hasta el salón, sin dejar de besarnos se deja caer en el sofa de cuero, y yo caigo sobre él, sentado me coge de nuevo de la cintura mientras clava sus dientes en mi hombro, me hace estremecer, pongo mis pies sobre sus piernas, y esta vez mi mano atrapa su pene y lo llevo hasta la entrada de mi sexo, ahora soy yo la que quiero que sufra, moviendo mi mano lo llevo arriba y abajo recorriendo todo mi sexo, que está mojado esperando que entre, él mueve su cintura buscando penetrarme, dejo su punta se deslice hasta que haya el lugar pero solo dejo que entre un poco, y moviendome en círculos voy introduciéndomela lentamente, siento el calor dentro de mi como me llena, como me invade y me inunda, Me quedo quieta un instante para sentirme llena de él, y entonces mi cintura empieza un baile frenético y ritmico, siento como la presiono, como cuando parece que va a dejarme vacia vuelve a rozarme haciendo que sacudidas electricas recorran todo mi cuerpo.
Él coge mi nuca, atrae mi cabeza a la suya y me besa mientras yo no paro de moverme encima de él, sus manos acarician mi sexo, su boca se desliza y atrapa entre sus labios mis pezones que responden a su lengua poniendose duros.
Me agarra fuerte y me levanta, llevándome a la cama, literalmente me tira encima, y cae sobre mi, me agarra con sus manos mis muñecas, me besa muerde mis labios, desciende por el cuello, mordiendolo igual que mis hombros, yo me estremezco, mientras él sige descendiendo hasta llegar a mi sexo, ha soltado mis manos, con una acaricio su pelo, con la otra me pellizco suavemente mi pezón mientras noto su lengua jugar en mi sexo, sabe lo que hace por que no puedo frenar las sacudidas de mi cuerpo, noto dura la punta de su lengua presionando, cambia y ahora lo lame, se mueve en círculos desciende y sube hasta que vuelvo a estallar en otro orgasmo y le pido que pare, sin embargo él no lo hace, solo que ahora me lo besa despacio, su lengua simplemente se desliza sobre mi sexo acariciandolo, dejando que descanse con suaves besos.
Sube lentamente hasta que se pone encima, separo mis piernas y abarco su cintura, con un movimiento entra en mi, me penetra de nuevo y empieza a moverse, noto como golpea su pene en mi interior, exhausta sigo sus moviemientos, mi cuerpo reacciona de nuevo, calvo mis uñas en su espalda mientras le ordeno que no pare, el se mueve más rapido, y de pronto para, grito, le agarro y le empujo mientras siento que sonrie, la luz de las velas no me deja verle la cara, pero se que se recrea mientras empieza a moverse de nuevo.
Repite la misma operación varias veces, llevándome casi hasta la locura, y sin entender como es posible que no llegue a correrse, se para y deja caer todo su cuerpo sobre el mio, me besa despacio, tiernamente mientras me siento poseida y llena, me encanta sentirle dentro sin que se mueva esa sensaciçon me embarga. estamos un largo rato asi besandonos, él me muerde los labios reocrre con su lengua mi boca. el perfil de mis labios, hasta que de un movimiento me gira y me pone boca abajo, yo me levanto en posición de a cuatro patas, pero el suvemente me empuja para que me tumbe del todo, sabe que esa posición me vuelve loca, cierro las piernas y el encima de mi me busca hasta que lo gra penetrarme de nuevo, arqueo mi cintura lo suficiente para introducir mi mano y acariciarme mientras el no para de moverse en mi interior, noto como gime como jadea, como su pene esta a punto de explotar, y yo, de nuevo también, "no pares, por favor esta vez no pares" - le suplico - y él me hace caso y cuando siento que vamos a llegar, oigo un zumbido, un extraño zumbido que me hace abrir los ojos.
Él no está, yo estoy sudorosa, la cama está vacía, miro hacia el extraño ruido, el despertador no para de zumbar, son las 7.00 de la mañana.
Ha sido un sueño.
lunes, enero 20, 2014
Más allá
Sobre la mesa una vela en forma de número se ha deshecho.
En su casa ya no suena el despertador. Siempre abre los ojos una hora antes, silenciosamente, para no despertar a nadie, lo apaga, entra en el baño y se mira al espejo.
"Me siento joven" - se dice - "pero soy ya tan viejo para algunos..."
Imagina, mientras ve su rostro, que alguien con una enorme goma de borrar marca "milan" ha hecho desaparecer su sonrisa, como si la hubieran dibujado con un lápiz.
Tan fácil de borrar.
Prepara el café, unas tostadas, un beso triste y lacónico que deja caer en una mejilla, sonidos de alguien que se viste, de alguien que se ducha,de una puerta que se cierra y que unicamente deja tras de sí un silencio que se le aferra a la garganta y aprieta... y aprieta....
Recoge las cosas, las lava despacio, tiene todo el tiempo del mundo, contra el que lucha en una batalla que tiene perdida.
Se viste en silencio, y sus zapatos le miran sabiendo que recorrerá el camino una vez más, el mismo camino que ya hace meses recorre, cada mañana.
Echa andar, cruza la calle y se sumerge en el parque, su mirada perdida cruza los árboles, cruza las nubes, que ese dia tapan su Madrid, porque más allá, se dice, seguro que hay un cielo azul...
Más allá...
Se sienta en el banco, dentro de poco llegarán los que lo habitan de 11 a 1 de la tarde.
Una chica de cuarenta y pocos, licenciada, un señor de cincuenta que desde los dieciseis no dejó de trabajar.
Se saludan, hablan poco, quizás porque no saben que decirse, aunque tengan tanto en común, el señor saca de su bolsillo un bolsa llena de migas de pan, y las lanza mientras los gorriones y las palomas se pelean por el trofeo.
Ella abre el periódico, con la vista cansada, como si su esperanza también la hubiera echado a las palomas. Y recorre, bolígrafo en mano, las ofertas de empleo.
Les mira, hasta hace unos meses eran extraños, en una situación ajena.
Ahora es uno más, es como ellos.
Y sobre Madrid empieza a llover.
En su casa ya no suena el despertador. Siempre abre los ojos una hora antes, silenciosamente, para no despertar a nadie, lo apaga, entra en el baño y se mira al espejo.
"Me siento joven" - se dice - "pero soy ya tan viejo para algunos..."
Imagina, mientras ve su rostro, que alguien con una enorme goma de borrar marca "milan" ha hecho desaparecer su sonrisa, como si la hubieran dibujado con un lápiz.
Tan fácil de borrar.
Prepara el café, unas tostadas, un beso triste y lacónico que deja caer en una mejilla, sonidos de alguien que se viste, de alguien que se ducha,de una puerta que se cierra y que unicamente deja tras de sí un silencio que se le aferra a la garganta y aprieta... y aprieta....
Recoge las cosas, las lava despacio, tiene todo el tiempo del mundo, contra el que lucha en una batalla que tiene perdida.
Se viste en silencio, y sus zapatos le miran sabiendo que recorrerá el camino una vez más, el mismo camino que ya hace meses recorre, cada mañana.
Echa andar, cruza la calle y se sumerge en el parque, su mirada perdida cruza los árboles, cruza las nubes, que ese dia tapan su Madrid, porque más allá, se dice, seguro que hay un cielo azul...
Más allá...
Se sienta en el banco, dentro de poco llegarán los que lo habitan de 11 a 1 de la tarde.
Una chica de cuarenta y pocos, licenciada, un señor de cincuenta que desde los dieciseis no dejó de trabajar.
Se saludan, hablan poco, quizás porque no saben que decirse, aunque tengan tanto en común, el señor saca de su bolsillo un bolsa llena de migas de pan, y las lanza mientras los gorriones y las palomas se pelean por el trofeo.
Ella abre el periódico, con la vista cansada, como si su esperanza también la hubiera echado a las palomas. Y recorre, bolígrafo en mano, las ofertas de empleo.
Les mira, hasta hace unos meses eran extraños, en una situación ajena.
Ahora es uno más, es como ellos.
Y sobre Madrid empieza a llover.
viernes, enero 10, 2014
Hay
Hay cajas de cartón abiertas por las esquinas.
Hay paredes que se van desnudando, poco a poco, pero carentes de todo erotismo.
Que se desnudan como los árboles en el otoño.
Hay huecos vacios, marcas de cuadros, estanterias desiertas.
Hay una mirada limpia como la lluvia en abril, llena de esperanza, que brilla.
Hay una frasca con letras de promesas que se quedaron en el aire, y otra cargada de adios.
Hay reflejos en el espejo lascivos, reflejos de noches inacabadas, de noches donde el alba sólo era algo que nunca debería haber llegado.
Hay una mesa de madera, sobre la cual yacen mudos recuerdos de copas brindando.
Hay sobre el suelo, dias que pasaron sin pena ni gloria, y otros que se cogieron en las manos.
Hay pisadas de aqui para allá cuando uno se mueve como un león enjaulado, pero tambíen hay pasos de baile, de saltos, de cuerpos que yacen en el suelo.
Hay cajas de cartón que se van llenando,
Hay fantasmas en el corazón.
Hay recuerdos de un tu y yo, que se volvió en un yo solitario.
Hay saltos de un niño sobre la cama, que el tiempo lo ha convertido en adulto.
Hay velas consumidas, y hay algunas que aún esperan encenderse.
Hay una puerta por abrir y una puerta por cerrar.
Hay una casa vacia.
Y ahora hay un nuevo camino por andar.
Hay paredes que se van desnudando, poco a poco, pero carentes de todo erotismo.
Que se desnudan como los árboles en el otoño.
Hay huecos vacios, marcas de cuadros, estanterias desiertas.
Hay una mirada limpia como la lluvia en abril, llena de esperanza, que brilla.
Hay una frasca con letras de promesas que se quedaron en el aire, y otra cargada de adios.
Hay reflejos en el espejo lascivos, reflejos de noches inacabadas, de noches donde el alba sólo era algo que nunca debería haber llegado.
Hay una mesa de madera, sobre la cual yacen mudos recuerdos de copas brindando.
Hay sobre el suelo, dias que pasaron sin pena ni gloria, y otros que se cogieron en las manos.
Hay pisadas de aqui para allá cuando uno se mueve como un león enjaulado, pero tambíen hay pasos de baile, de saltos, de cuerpos que yacen en el suelo.
Hay cajas de cartón que se van llenando,
Hay fantasmas en el corazón.
Hay recuerdos de un tu y yo, que se volvió en un yo solitario.
Hay saltos de un niño sobre la cama, que el tiempo lo ha convertido en adulto.
Hay velas consumidas, y hay algunas que aún esperan encenderse.
Hay una puerta por abrir y una puerta por cerrar.
Hay una casa vacia.
Y ahora hay un nuevo camino por andar.
jueves, enero 02, 2014
Desprenderse
"Hay algo.." - pensó mientras doblaba el jersey para meterlo en el segundo cajón de su armario, que olia a jabón de marsella - " hay algo que cuesta soltar, como si te arrancases una parte de ti, algo tan pegado que llega a ser parte de la esencia de uno, y sin embargo aunque te resistas en el fondo sabes que debes soltarlo, como si fuera un lastre que impide que el globo aerostático se eleve, pero como deshacerte de ello, si a veces es lo que de alguna extraña manera te hace recordar lo que es sentir."
Se sienta en la cama y mira tras la ventana el árbol desnudo, y asi se siente, desnudo, "por que no hay mas ciego que el que no quiere ver", se dice. Y aunque alguien le dijo alguna vez que sus historias tenían un final sin peso, apresurado como si todo lo contado hubiera formado un nudo gordiano que ya no había forma de desenredarlo y lo acabase de un solo tajo, él sabía que un final es un final, a pesar de los pesares, a pesar de todo.
Se levanta y se enfrenta a aquello que en el fondo desea y sin embargo aún le aterra, levanta despacio su mano, y acaricia suavemente el filo.
El filo de la hoja, hoja de calendario, calendario que dibuja un mes, mes de diciembre, diciembre del 2013, para ser exactos 31.
Y él lo arranca, a la vez que siente que algo dentro de él también se desprende quizás para siempre.
A lo lejos se oyen las doce campanadas, sonidos de petardos y gritos.
Un año nuevo comienza.
lunes, diciembre 23, 2013
La cajita
Encendió la lamparita de aquella mesita redonda, una luz cálida inundó su pequeña estancia.
Miró las paredes de color amarillo, ya habían perdido el brillo de antaño, diez años hacía que por primera vez cruzó el umbral de esa casa.
Las paredes, mudas, a veces parecia que le sonreían, sin embargo, ella sabia que no era así, que simplemente eran testigos del paso del tiempo, que en su interior guardaban las sonrisas, los sueños , los gemidos y las ilusiones que un tiempo atrás se dibujaban en su cara, en su piel y que ella, a su vez, había dibujado en una cara ,en una piel, la misma que tras esa puerta había dicho adios.
Junto a la cajita de madera, como si fuesen dos bailarines de vals, una copa de vino proyectaba una sombra carmesí sobre la mesita. Ella tomó la copa, como lo haría con un bebe que coges de su cuna, y dejó que el calor del vino inundara su boca. Por un momento quiso que esa dulce sensación traspasara cada poro de piel, que le llenara la cabeza ahogando todos los pensamientos, de tal manera que estos solo flotasen inertes en un mar rojo.
Despacio acarició la cajita, con un suave click giró la llave, el resorte cedió y el muelle alzó la tapita.
En su interior mil pedazitos de un corazón roto yacían dormidos, ella acarició uno a uno, con la yema de sus dedos, suavemente, casi sin llegar a tocarlos, como si temiera que fueran a convertirse en polvo.
Con cada toque, un rio de recuerdos recorria una autopista de sensaciones, proyectando en su retina imágenes añejas que incluso sin ser de papel ya amarilleaban como las viejas fotografías.
Había ciudades lejanas con aires de Oriente, sudores tropicales con ritmos Africanos, mariposas en forma de besos que rozaban sus labios el tiempo suficiente para sentirlos, pero no tanto como para que anidaran en ellos. Miradas de ojos alegres, que chisporroteaban como el fuego de una chimenea.
Había sábanas blancas que envolvián cuerpos enredados en lascivos besos de sudor, en jeroglificos de brazos y piernas, donde el humo de un cigarillo pone un punto y seguido, donde alguien desnudo dispara una foto.
Había una colección de días sin voz, sin luz, simples tachaduras en un calendario. Y había una colección de días envueltos en cintas de colores, donde desparramados entre hojas se garabatean un "boom" "boom", latidos de corazones que laten al unísono.
Había pedacitos con sonrisas de niño, con juegos, con saltos en la cama, con manchas de tinta en los dedos.
Todo esto y más, había en aquellos mil pedazos de un corazón roto, a los que ella no quería despertar.
Cuando al fin, la copa se quedó vacía, ella cerró la cajita, una lágrima y sólo una, recorrió su mejilla, saltó al vacío y se perdio entre los poros de la madera de su cajita.
Apagó la luz, desnuda se metió en la cama sintiendo el frio de aquel invierno pegado al edredón.
Cerró los ojos y se durmió.
Miró las paredes de color amarillo, ya habían perdido el brillo de antaño, diez años hacía que por primera vez cruzó el umbral de esa casa.
Las paredes, mudas, a veces parecia que le sonreían, sin embargo, ella sabia que no era así, que simplemente eran testigos del paso del tiempo, que en su interior guardaban las sonrisas, los sueños , los gemidos y las ilusiones que un tiempo atrás se dibujaban en su cara, en su piel y que ella, a su vez, había dibujado en una cara ,en una piel, la misma que tras esa puerta había dicho adios.
Junto a la cajita de madera, como si fuesen dos bailarines de vals, una copa de vino proyectaba una sombra carmesí sobre la mesita. Ella tomó la copa, como lo haría con un bebe que coges de su cuna, y dejó que el calor del vino inundara su boca. Por un momento quiso que esa dulce sensación traspasara cada poro de piel, que le llenara la cabeza ahogando todos los pensamientos, de tal manera que estos solo flotasen inertes en un mar rojo.
Despacio acarició la cajita, con un suave click giró la llave, el resorte cedió y el muelle alzó la tapita.
En su interior mil pedazitos de un corazón roto yacían dormidos, ella acarició uno a uno, con la yema de sus dedos, suavemente, casi sin llegar a tocarlos, como si temiera que fueran a convertirse en polvo.
Con cada toque, un rio de recuerdos recorria una autopista de sensaciones, proyectando en su retina imágenes añejas que incluso sin ser de papel ya amarilleaban como las viejas fotografías.
Había ciudades lejanas con aires de Oriente, sudores tropicales con ritmos Africanos, mariposas en forma de besos que rozaban sus labios el tiempo suficiente para sentirlos, pero no tanto como para que anidaran en ellos. Miradas de ojos alegres, que chisporroteaban como el fuego de una chimenea.
Había sábanas blancas que envolvián cuerpos enredados en lascivos besos de sudor, en jeroglificos de brazos y piernas, donde el humo de un cigarillo pone un punto y seguido, donde alguien desnudo dispara una foto.
Había una colección de días sin voz, sin luz, simples tachaduras en un calendario. Y había una colección de días envueltos en cintas de colores, donde desparramados entre hojas se garabatean un "boom" "boom", latidos de corazones que laten al unísono.
Había pedacitos con sonrisas de niño, con juegos, con saltos en la cama, con manchas de tinta en los dedos.
Todo esto y más, había en aquellos mil pedazos de un corazón roto, a los que ella no quería despertar.
Cuando al fin, la copa se quedó vacía, ella cerró la cajita, una lágrima y sólo una, recorrió su mejilla, saltó al vacío y se perdio entre los poros de la madera de su cajita.
Apagó la luz, desnuda se metió en la cama sintiendo el frio de aquel invierno pegado al edredón.
Cerró los ojos y se durmió.
NOCHEBUENA
23 de Diciembre.
En una casa pequeña del centro de Madrid, dos hermanas están sentadas a la mesa, las arrugas y su pelo gris marcan el largo camino de su vida.
Sobre una pequeña hoja escriben el menú para la cena de Nochebuena.
- ¿ Invitaremos a un indigente, no? - le pregunta una a la otra.
- Si, como todos los años, si quieres este año lo elijo yo - le contesta dulcemente.
Su hermana asiente, mientras le indica: "si tu lo elijes, yo preparo la cena".
Sonríen mientras lo piensan.
Todo está dispuesta, tres cubiertos, en una mesa de madera vestida con el mejor mantel que tienen.
El mendigo mira incrédulo a sus anfitrionas, mientras ellas terminan de decorar la mesa.
Aún no se cree la suerte que tiene, dos ancianitas que le invitan a cenar al abrigo de una noche fría y lluviosa. Sus ojos recorren el enorme salón de esa vieja casa, sobre un arcón hay una bandeja de plata con un juego de té.
Brilla, como los ojos del indigente al pensar cuanto le podrían dar por ella.
- "Puedes cenar lo que quieras, y si lo decides, te hemos preparado una habitación, para que puedas dormir caliente"
El mendigo sonrie enseñando los huecos que ha dejado una dentadura perdida ya hace tiempo.
En la cocina una de las hermanas sirve un consomé caliente, la otra mira desde atrás y le pregunta: "¿Ya está listo el consome? recuerda que debes poner la cantidad justa, acuerdate lo que nos pasó el año pasado..." La otra la mira molesta, y le señala el plato que debe poner al invitado.
Ha sido una cena perfecta, cansados todos se retiran a sus habitaciones. El mendigo se pone un pijama antiguo que le han prestado, escucha como las hermanas apagan la luz, él permance despierto aunque siente que el sueño se va apoderando de su cuerpo.
Va a la cocina, abre un cajón y acaricia con su mano el mango de un cuchillo, sus dedos se cierran e intenta aguantar el peso del mismo , sin embargo el cansancio le vence, "puede esperar, estoy muy cansado, mi estómago no está acostumbrado a tanta cena, mejor será que duerma un poco, ya tendré tiempo para..."
A la mañana siguiente las hermanitas abren la puerta de la habitación, el mendigo está tumbado en la cama, parece dormido.
- Bueno, una Nochebuena más, seguro que estará mejor en el cielo que en la calle.
- Seguro - le contesta - ahora vendrá nuestro sobrino, dejémos que él se encargue.
- A ver si este año no se enfanda tanto como el pasado, ¿desayunamos, hermana?
- Si, un vasito de leche caliente me vendrá genial - le contesta cerrando la puerta de la habitación.
Ya tengo los primeros comentarios/críticas al libro "RAICES AL VIENTO".
Os agradezco vuestras palabras y que estas sean tan positivas.
*** Reseña del libro ***
http://www.cursoscoachingmadrid.es/index.php/blog
*** MARCOS***
Yo no tengo tanta facilidad para ecribir como los comentarios que aquí se recogen, pero cayó en mis manos tu libro y sólo decirte que me ha encantado. Como te comentan es una historia que te atrapa y te identificas con muchas cosas que suceden, Me gusta como describes los parajes, el paisaje de madrid, y como son los personajes de tu libro, sobre todo el prota y la enfermera.
Felicidades, espero que sigas escribiendo.
*** ELENA***
Acabo de terminar el libro, me ha dado pena hacerlo por lo que me estaba gustando. Es de esos libros que no sólo cuentan historias, también te hace pensar, te sumerge, te atrapa, no ya por lo que va sucediendo, sino por las emociones que me provoca, las emociones de los personajes. Aunque a veces pueda parecer triste, es un canto a la vida. Mi más sincera enhorabuena.
*** PAM ***
"Raíces al Viento", me parece que es una historia maravillosa, muy real, que deja ver entre lineas la realidad misma de cada uno de sus personajes.
Queda de manifiesto que te encanta escribir y
que eres muy bueno en lo que haces, he reído, llorado y me he sentido
muy tocada por cada uno los personajes desde que comencé su lectura
hasta que termine.
Raíces al Viento te atrapa de tal forma que
duele tener que dejar su lectura para continuar tu propia vida, es
entretenida, real, contemporánea y sobre todo tiene ese toque tan
especial que es muy tuyo.
Tiene tu firma en cada una de las
expresiones, tanto que el lector que no te conoce podría llegar a pensar
que quizás uno de los protagonistas podrías ser tu, como en las
películas donde su director de forma fugaz aparece en alguna de sus
escenas, en algunas de las historias se ve reflejada una cuota de tu
imaginación desenfadada que a veces puede estar en el extremo de todo.
***BELÉN***
Es un libro lleno de sentimiento, en el más amplio sentido de la palabra.
Desde el primer momento engancha. Me ha gustado mucho que relates la historia desde el punto de vista del protagonista y su mujer. Alternándolo, es muy interesante descubrir cómo van viendo y sintiendo todo los dos.
Aunque a mi me ha costado comprender a Lucía. Es muy tuyo que el libro esté lleno de "poesía" con esos relatos-cuentos que transmiten tantos sentimientos y enseñanzas. Especialmente me gustó mucho el cuento a las niñas (algo largo quizá).
Queda abierto a una segunda parte que estoy deseando leer o...¿eso lo dejas a nuestra imaginación?
Espero que no, no por falta de imaginación, si no porque lo haces muy bien y sería una lástima no poder disfrutar de su lectura. Desde aqui te animo a que sigas escribiendo. Siempre lo he pensado y te lo he dicho "TU PUEDES, TU VALES". Tienes un talento que sería genial que siguieras aprovechando ahora que has cogido carrerilla.
*** CHARO ***
Gracias Nicolás, porque con tu libro has despertado en esta humilde lectora cosas
en
mi interior que no sabía que las tenía.Me has ayudado a ver la vida de
otra manera.Me has hecho recordar cosas que quería olvidar y estaba
equivocada.
Pero sin duda he podido leer esta historia gracias a una nueva amiga que he hecho en el camino."
Tu libro contiene una historia donde el lector se puede hacer tantas preguntas a sí mismo...!!
Que tengas mucho éxito en tu libro y mucha suerte en la vida.
*** J.CARLOS ***
A mi me gustan las novelas históricas, no soy muy seguidor de este tipo de libros, pero cayó en mis manos y me atrapó la historia, se lee fácil y entras en una dicotomía, quieres terminar de leerlo para saber el final, pero a la vez quieres que no se termine... Enhorabuena.
*** GEMA ***
la verdad, es que los comentarios que tienes en tu
blog
coinciden bastante con lo que opino yo.
Tu libro engancha desde el principio.
Todos los personajes me han gustado mucho. A todos
les has dado una
personalidad, diálogo, forma de pensar, ... que se
amolda perfectamente al papel que desempeñan.
El jugar con que unas veces es Alberto y otras
Lucía los que nos
van enmarcado la historia, me ha parecido genial.
Yo, personalmente , me quedo con Lucía, la veo una
mujer que,
a pesar de todo, sabe estar en su sitio y sabe
hacer las cosas
con coherencia pero con un toque de cariño. Me ha
parecido más
realista que Alberto.
También con la coleccionista.
Es una dura historia llena de muchísimos
sentimientos,
que lo sabes transmitir muy bien, como en casi todo
lo que escribes.
Llegan de verdad a emocionar, a poder imaginarlos,
sentirlos...;
te hacen reír y LLORAR....
Tus descripciones son tan humanas y sutiles que
también tocan la
fibra sensible.
Desde la descripción de las paredes del hospital,
las calles
de Madrid, un amanecer...hasta una mirada, el
roce de una mano...
Y lo que acontece en la historia se puede
extrapolar a cualquier
acontecimiento de la vida de cualquier humano.
Quiero decir, que
a Alberto le sucede lo que le sucede, pero como tú
dices
"hay veces que la vida te cambia de un
soplo"
y te hace despertar a la realidad, te saca de la
cotidianidad,
de la monotonía, del darle el valor a las cosas que
en realidad
no lo tienen o preferencia a las cosas que deberían
ser secundarias..
Los cuentos y las historias que entrelazas también
son muy bonitas, llenos, como no, de ternura y sentimientos que hasta nos
enseñan cosas de la vida.
En fin, todo en su conjunto te ha quedado
fenomenal. La portada con el árbol que ilustra el título, la combinación
del blanco y el azul celeste, los títulos de los capítulos.
A pesar de toda la historia con un fondo duro, el
final.....ya sabes.
Sólo te digo que tengas cuidado con las segundas
partes, porque será difícil que se iguale a la primera.
Es verdad que te quedas con ganas de saber más de
los personajes, hasta días después de leerlo, porque ya los haces tuyos.
*** ESME ***
Ya he terminado de leerlo y me ha encantado. Es muy....tú.
*** CRISTINA ***
Buenos días me llego tu libro a través de un gran amigo, y he de decirte que has conseguido, en tu primer libro, que me enganche de tal manera que esperaba hasta el mínimo momento para leer, no lo podía dejar, no quería que acabara.
Con tu libro he llorado y he
reído, porque has sabido trasmitir todos los sentimientos y emociones de
todos sus personajes, en cada momento de la historia que cuenta.
En resumen, que no me quiero enrollar demasiado, ENHORABUENA por un gran libro en todos los aspectos.
Para cuando el próximo?? Esperare impaciente....
En primer lugar, felicitarte y darte mi más cordial enhorabuena por este tu primer libro y espero no sea el último, sino que sea el comienzo a un nuevo mundo, que te abra las puertas de par en par con los siguientes que escribas porque realmente lo haces muy bien.
Desde que lo tuve en mis manos ya me gustó, la sencillez de la portada, el formato del libro ,el título es precioso, muy profundo, transmite mucho al lector a simple vista.
Cuando comencé a leerlo me llamó mucho la atención el título de cada capítulo y la relación que tenía con cada uno de ellos.
El Cd de música ha sido muy original y le da vida al libro al escucharla.
Me ha encantado ese detalle y ver que te ha servido de inspiración a lo largo de su elaboración.
Decir que ,es un libro que atrapa al lector, desde que comienzas a leerlo no quieres dejar de leer; de hecho, estaba deseando tener un ratito para estar desconectada del mundo solo con el libro en mis manos y yo.
A mí personalmente la historia me ha llegado directa al corazón y al alma..me ha hecho sentir emociones que entremezclan
tristeza ,melancolía ,añoranza ,pasión y a la vez me ha hecho sonreír y llorar…
El mensaje que transmite es precioso ..muy emotivo..
A veces la vida te cambia en un segundo, como relatas en tu libro ,a veces no sabemos vivirla, a veces aun teniéndolo todo o creer que lo tienes todo no te hace feliz, a veces algo así como lo que le sucede a Alberto y a Lucía hace que te des cuenta de que realmente lo que quieres en tu vida no es lo que tienes ,sino otra vida bien distinta…
Y vivirla con intensidad aunque sea demasiado tarde, pero nunca es demasiado tarde para encontrar aquello que no tenías.
El libro realmente te hace cuestionarte la vida, hace que veas lo que cambia en un segundo ,hace sentir lo importante que es vivir.
El personaje de la coleccionista me ha parecido muy bonito.. (se ha suprimido parte del comentario ya que descubre parte de lo que sucede en el libro ) ...
En definitiva ,Nico reflejas a la perfección en tu libro el amor visto desde distintos puntos de vista.
Espero que haya una segunda parte; otro libro, porque
cuando terminas de leer “Raíces al Viento”
al lector le pide continuar esa historia.
*** MARISOL ***
Hace unos días que terminé de leer tu libro, pero quería tener
tiempo para darte mi opinión sobre él y por eso he esperado a hoy para
escribirte.
Sinceramente te doy mi enhorabuena, tu libro me ha
hecho pasar horas muy intensas, de hecho estaba deseando tener un rato
para continuar leyendo.
Es un libro cargado de amor,
sentimientos, emociones, dolor de lo podría haber hecho mejor, creo que
cualquiera que lo lea, en buena medida, se siente identificado con
Alberto y con su entorno.
Desde el punto de vista del lector
que no conoce al que escribe es un libro que te hace pensar sobre la
vida, sobre tus relaciones, sobre cómo tiene que pasar algo en tu vida
para que despiertes y darte cuenta de lo que has vivido, cómo lo has
vivido y cómo te hubiera gustado vivirlo, sin embargo cuando has logrado
comprender te queda poco tiempo para hacerlo y pero eso no evita que lo
hagas porque es así cómo sientes la persona que eres. Nunca es tarde
para vivir plenamente.
Desde el punto de vista del lector que
conoce al escritor, aunque fugazmente, es un libro en el que has puesto
todas tus energías y en el que has sacado sentimientos escondidos que
has querido compartir y que han fluido con amor y emociones que estoy
segura han hecho resbalar alguna lágrima, porque a mí leerlo me ha
puesto lágrimas en los ojos y nudos en la garganta, aunque es cierto que
también me ha hecho sonreir y me ha hecho pasar momentos muy
agradables.
Me gusta su estructura, cómo habla Lucía y luego
Alberto y al revés, se mezclan diferentes posiciones ante un hecho, cómo
lo vive uno y cómo lo vive el otro.
En cuanto a la
coleccionista es un personaje que me ha gustado mucho.
También me han gustado mucho las frases que encabezan cada capítulo y la relación que tienen con él, ha sido muy acertado.
La portada, el título del libro, tu foto y lo que es el libro en general, es perfecto.
Muchas gracias, porque he disfrutado mucho leyendolo.
Un abrazo.
Muchas gracias, porque he disfrutado mucho leyendolo.
Un abrazo.
jueves, diciembre 19, 2013
Que hubiera pasado si...
Su mano temblaba intentado no verter el café sobre el plato. Su marido, sentado, en ojeaba el
periódico deportivo, sin preocuparse lo más mínimo de lo que sucedia a su alrededor.
De vez en cuando emitía un pequeño gruñido, no había dormido bien, y se había levanto con
un humor de perros.
Depositó la taza sobre la mesa, y cuando exhaló un suspiro por no verterlo, su pulgar se enganchó
en el mantel, dió un pequeño tirón, y la taza bailó sobre el plato, jugando con la gravedad, hasta que esta
pudo más y cayó el periódico.
Lanzó un gruñido, que esta vez ella si oyó, mientras su mano impactaba en el rostro de su mujer. Esta,recibió el golpe, se tambaleó hacia atrás golpeándose contra el frigorífico y cayó al suelo.
"Ni para poner un café sirves" - le dijo, al cerrar la puerta de casa.
Ella se levanto, notaba su mejilla ardiendo y un dolor que subía por el costado, "menos mal que el niño ya está en el cole" pensó.
No era la primera vez que la pegaba, ni la primera vez que en sus manos tenía el móvil, había marcado pero al final nunca apretaba el botón de llama,da.
Que hubiera pasado si...
... apretó el botón, su mano temblaba cuando oyó el "Hola, ¿cómo estas?", balbuceó un "me ha vuelto a pegar". A los pocos minutos su amiga apareció en la puerta, le ayudó a hacer la maleta, recogieron a su hijo a la salida del colegio, y después de presentar la oportuna denuncia ya no volvió más a verle.
*************************************************
Eran las 8.40, en dos minutos el tunel se iluminaría con el ojo del tren. Se había colocado justo en la tercera puerta del cuarto vagón, un ritual que hacía desde cuatro meses, cuando tras varios intentos,
descubrió que ella siempre estaba en ese vagón.
Nunca se sentaba y desde la esquina la observaba. Su pelo negro que cae sobre sus hombros, sus ojos que siempre sonríen, sus labios... Algunas veces sus miradas se cruzan, y él siente que sus piernas flaquean, y nunca ha tenido el valor de dar un paso hacia ella.
Hoy es su último día de trabajo, su última oportunidad de hablar con ella, de decirle que se ha enamorado, de la forma con la que sostiene el libro, de sus ojos y la suavidad de sus manos.
Le separa de ella cuatro metros y tres estaciones, antes de que tenga que bajarse, pasa el tiempo, cuatro
metros y dos estaciones... cuatro metros y sólo una estación.
Cuando está ya en el último escalón de la puerta del vagón, vuelve su mirada y se encuentra con la de ella, como si de alguna manera ella también se estuviera despidiendo.
Que hubiera pasado si...
Siente que el corazón va a salir de su boca, cuando los metros se acortan, cuando se sienta frente a ella y de sus labiios se desprende un "Hola", ella levanta la vista, cierra el libro de sus manos, y con una sonrisa le dice: "creía que nunca te ibas a atrever..."
****************************************************
Suena el despertador, otra noche de insomnio, de dar vueltas, de sentirse fracasado.
Cada vez le faltan más las fuerzas para ir a la ducha, para vestirse, para coger el transporte
público, para ir a un trabajo que no es lo que un día pensó, que... al final es un martirio, un sufrimiento.
"Eres afortunado, tal como está ahora el trabajo", "De qué te quejas, con tu trabajo te pagas la casa, y tus gastos", "¿Y vas a dejar tu trabajo, por montar algo? estás loco, tal como estan las cosas, más vale lo seguro", son frases que rebotan en su cabeza, la famila, sus amigos, y entonces piensa.. entonces le surgen las dudas, le surgen los "y si...", y se echa para atrás, se olvida de sus sueños... la vida pasa...
Suena el despertador, otra noche de insomnio.
Que hubiera pasado si...
Suena el despertador, otra noche de insomnio. Pero esta vez la falta de sueño es por otro motivo, Llega al trabajo se sienta, escribe un correo, se levanta y se despide.
Desde aquel día duerme de un tirón y se despierta poco antes de que suene el despertador, con una sonrisa que cruza su cara.
Es el momento de empezar su sueño.
lunes, diciembre 09, 2013
Coincidencias
1ª Coincidencia. Frío.
Bajandel avión, un frío gelido les recibe en Madrid. El violonchelista siente una mano helada que le agarra el pecho hasta penetrar dentro de él.
Los componentes del cuarteto de cuerda corren hasta la sala de aduanas, allí alguien recuerda el calor de su Argentina natal, donde ahora
disfrutan de un cálido verano. "Un tour es un tour" dice el segundo violinista, mientras muestra su pasaporte.
Lejos de allí, en el centro de la capital, las paredes de ladrillo sin proteger hacen de transmisor del frió que llena el pequeño apartamento. Él
se enfunda en un jersey de lana, y aunque este intenta guardar su calor corporal, el frío ya se desliza por sus huesos, pegándose a ellos, como
un sello lo hace a una carta.
2ª Coincidencia. Resfriado.
En cuanto llegan a la habitación del hotel, pueden quitarse las prendas de abrigo, el violonchelista siente una sensación agradable al verse por fin
libre de su pesado anorak, pide al servicio de cafetería un café caliente, y se tira sobre la cama, dejando que el cansancio corra por las sábanas.
Siente un cosquilleo en la nariz, acompañado por un leve escalofrio, de repente un estornudo estalla de su boca.
Huele a café, llena su vaso y cierra las manos abarcándolo, dejando que el calor penetre a través de ellas. Los ojos lloroso,s la nariz moqueando.
Como puede se levanta saca un ibuprofeno y se lo traga. "Vaya resfriado me estoy cogiendo" se dice, cuando en su ordenador suena la alerta de un nuevo
mensaje.
3ª Coincidencia. A pesar de todo hay Concierto.
La sala está vacia. Sobre el escenario cuatro músicos afinan sus instrumentos. Los tres violinistas se afanan en sacar el alma musical a sus violines, tensan el
clavijero, miman el arco como si fuera un bebe, dejando que este acaricie las cuerdas. El violonchelista suda, agarra el mástil con fuerza, por que a pesar de su
resfriado, a pesar de todo, esta noche hay concierto.
Mira el correo, le ha llegado una invitación al Concierto de cuerda en el Círculo de Bellas Artes, es la primera vez que asistiría a un concierto de música clásica,
mira la pantalla, y su dedo se desliza sobre las teclas, acaricia la tecla "Intro", a pesaar de estar casi sin fuerzas, a pesar de todo, presiona la tecla, mañana irá
al Concierto.
4ª Coincidencia. Malas sensaciones.
Quedan pocas horas, El violonchelista mira a sus compañeros, no se encuentra bien ha estornudado varias veces, y tiene una rara sensación en el estómago.
Sus compañeros le dan ánimo mientras niegan con la cabeza, "no podemos suspender el concierto, esas sensaciones son supersticiones tontas, venga, todo saldrá
como siempre perfecto", sin embargo esa extraña sensación no se va.
Se viste con su traje, informal, pero la ocasión lo requiere, entra en la cocina y cuando se va a poner un vaso de agua golpea accidentalmente el salero que cae al suelo
haciéndose añicos. "¡Ufs! eso es señal de mala suerte", se dice mientras barre los restos. Una extraña sensación se va adueñando de él.
5ª Coincidencia. Cambio de sitio
Es la última prueba, los músicos se sientan en sus sillas, sacan sus instrumentos y tocan brevemente, todo parece perfecto, pero llega técnico de sonido y pide que se cambien de lugar
"si el violenchelista se pone el primero más cercano a las butacas, el sonido es perfecto". Nadie pone pegas, Se cambia de sitio.
LLega al Círculo de Bellas Artes, ya hay gente entrando, entrega su invitación, y busca un asiento, la sale está llena, no le gusta estar en las primeras filas, y opta por sentarse en un lateral, pero cuando se quitando el abrigo, llega una señorita que le indica si no le importa dejar esos asientos libres ya que hay una pareja de ancianos que no encuentran dos asientos contiguos,
además hay uno en primera fila desde donde podrá verlo mucho mejor. Mira a los ancianos y a pesar de que no le atrae la idea, se cambia de sitio.
6ª Final
El concierto ha comenzado, las luces han bajado de intensidad, la música llena la sala, el violonchelista toca con pasión.
En la primera fila él se deja llevar por la fuerza del adagio, cierra los ojos mientras la música le invade.
El violonchelista siente un cosquilleo en la nariz, intenta reprimirlo, pero es inutil tensa el arco para la última nota, en el justo momento que un estornudo sale de su boca, el arco
se engancha en la cuerda y sale despedido como si fuera una flecha, el violonchelista mira el vuelo del arco, "maldición" se dice, "esa rara sensación en el estómago..."
El chico en la primera fila abre los ojos, y de repente una imagen aparece en su mente mientras el arco atraviesa su pecho.
Lo último que vió fue el salero hecho añicos en el suelo y una voz que le susurra "... que se caiga la sal trae mala suerte..."
Bajandel avión, un frío gelido les recibe en Madrid. El violonchelista siente una mano helada que le agarra el pecho hasta penetrar dentro de él.
Los componentes del cuarteto de cuerda corren hasta la sala de aduanas, allí alguien recuerda el calor de su Argentina natal, donde ahora
disfrutan de un cálido verano. "Un tour es un tour" dice el segundo violinista, mientras muestra su pasaporte.
Lejos de allí, en el centro de la capital, las paredes de ladrillo sin proteger hacen de transmisor del frió que llena el pequeño apartamento. Él
se enfunda en un jersey de lana, y aunque este intenta guardar su calor corporal, el frío ya se desliza por sus huesos, pegándose a ellos, como
un sello lo hace a una carta.
2ª Coincidencia. Resfriado.
En cuanto llegan a la habitación del hotel, pueden quitarse las prendas de abrigo, el violonchelista siente una sensación agradable al verse por fin
libre de su pesado anorak, pide al servicio de cafetería un café caliente, y se tira sobre la cama, dejando que el cansancio corra por las sábanas.
Siente un cosquilleo en la nariz, acompañado por un leve escalofrio, de repente un estornudo estalla de su boca.
Huele a café, llena su vaso y cierra las manos abarcándolo, dejando que el calor penetre a través de ellas. Los ojos lloroso,s la nariz moqueando.
Como puede se levanta saca un ibuprofeno y se lo traga. "Vaya resfriado me estoy cogiendo" se dice, cuando en su ordenador suena la alerta de un nuevo
mensaje.
3ª Coincidencia. A pesar de todo hay Concierto.
La sala está vacia. Sobre el escenario cuatro músicos afinan sus instrumentos. Los tres violinistas se afanan en sacar el alma musical a sus violines, tensan el
clavijero, miman el arco como si fuera un bebe, dejando que este acaricie las cuerdas. El violonchelista suda, agarra el mástil con fuerza, por que a pesar de su
resfriado, a pesar de todo, esta noche hay concierto.
Mira el correo, le ha llegado una invitación al Concierto de cuerda en el Círculo de Bellas Artes, es la primera vez que asistiría a un concierto de música clásica,
mira la pantalla, y su dedo se desliza sobre las teclas, acaricia la tecla "Intro", a pesaar de estar casi sin fuerzas, a pesar de todo, presiona la tecla, mañana irá
al Concierto.
4ª Coincidencia. Malas sensaciones.
Quedan pocas horas, El violonchelista mira a sus compañeros, no se encuentra bien ha estornudado varias veces, y tiene una rara sensación en el estómago.
Sus compañeros le dan ánimo mientras niegan con la cabeza, "no podemos suspender el concierto, esas sensaciones son supersticiones tontas, venga, todo saldrá
como siempre perfecto", sin embargo esa extraña sensación no se va.
Se viste con su traje, informal, pero la ocasión lo requiere, entra en la cocina y cuando se va a poner un vaso de agua golpea accidentalmente el salero que cae al suelo
haciéndose añicos. "¡Ufs! eso es señal de mala suerte", se dice mientras barre los restos. Una extraña sensación se va adueñando de él.
5ª Coincidencia. Cambio de sitio
Es la última prueba, los músicos se sientan en sus sillas, sacan sus instrumentos y tocan brevemente, todo parece perfecto, pero llega técnico de sonido y pide que se cambien de lugar
"si el violenchelista se pone el primero más cercano a las butacas, el sonido es perfecto". Nadie pone pegas, Se cambia de sitio.
LLega al Círculo de Bellas Artes, ya hay gente entrando, entrega su invitación, y busca un asiento, la sale está llena, no le gusta estar en las primeras filas, y opta por sentarse en un lateral, pero cuando se quitando el abrigo, llega una señorita que le indica si no le importa dejar esos asientos libres ya que hay una pareja de ancianos que no encuentran dos asientos contiguos,
además hay uno en primera fila desde donde podrá verlo mucho mejor. Mira a los ancianos y a pesar de que no le atrae la idea, se cambia de sitio.
6ª Final
El concierto ha comenzado, las luces han bajado de intensidad, la música llena la sala, el violonchelista toca con pasión.
En la primera fila él se deja llevar por la fuerza del adagio, cierra los ojos mientras la música le invade.
El violonchelista siente un cosquilleo en la nariz, intenta reprimirlo, pero es inutil tensa el arco para la última nota, en el justo momento que un estornudo sale de su boca, el arco
se engancha en la cuerda y sale despedido como si fuera una flecha, el violonchelista mira el vuelo del arco, "maldición" se dice, "esa rara sensación en el estómago..."
El chico en la primera fila abre los ojos, y de repente una imagen aparece en su mente mientras el arco atraviesa su pecho.
Lo último que vió fue el salero hecho añicos en el suelo y una voz que le susurra "... que se caiga la sal trae mala suerte..."
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