lunes, noviembre 02, 2026

Antes de decir te quiero... (Capt. 13)


 

CAPÍTULO 13

Ha pasado la semana. No he parado de darle vueltas a lo que ocurrió. Hemos quedado, necesito hablar con ella.
O quizá necesito escuchar algo que me permita seguir creyendo que todavía podemos arreglarlo

El pub es tranquilo. La decoración recuerda a los cuentos de los hermanos Grimm .

Me mira, acaricio su mano.

— ¿Qué pasa, qué nos pasa? – le pregunto.

—Mira, Nico. Tengo la sensación de que siempre esperas más de mí. Tus modelos, con esos cuerpos, tan guapas… ¿Qué haces conmigo? ¿Por qué estás conmigo? No te gusta cómo visto, no me dices cosas bonitas, no me dices…

—Sabes que no soy de palabras. Que me cuesta.

La miro.

—Pero voy a verte al trabajo. Intento sorprenderte. Si me dices que estás enferma, voy a tu casa aunque solo pueda estar cinco minutos.

Me detengo.

—Y cuando voy, me preguntas para qué he ido si solo son cinco minutos.

—Pero es lo que siento.

—Ya.

No sé qué más decir. Para mí, estar ahí significa algo. No entiendo por qué para ella parece no ser suficiente.

— Si estoy contigo es porque quiero estar contigo. Nadie me obliga.

— Entonces ¿por qué siento que nunca es suficiente? —me dice casi en un susurro.

No sé qué contestarle.

— Y lo de las modelos… — le digo.

— ¿Qué pasa con las modelos?

— No te gusta que haga fotos a otras mujeres, pero sabes perfectamente a qué me dedico. Las ves. Están en mi Instagram. Nunca te he ocultado nada.

Me quedo mirándola. No puedo convencerla de que es ella, si estoy a su lado es por ella, si mi tiempo es su tiempo es por ella, si después de tanto tiempo la sigo eligiendo es por que es ella, y nada más que ella.

— Quizás deberías preguntarte otra cosa.

— ¿Qué? – me contesta.

— No son una comparación contigo.

— Pero yo me comparo.

No sé qué responder.

—Cuando hago fotos, estoy trabajando. No significa que quiera estar con esas mujeres. Pero entiendo que decirte eso no cambia cómo te sientes.

Me mira, pero no dice nada.

Y yo tampoco sé qué más añadir.

—Nico… a veces siento que ves la vida, y que me ves a mí, a través del visor de tu cámara. Como si fuera tu manera de no enfrentarte a una realidad que quizá no te gusta.

Tomo aire.

—Yo también tengo mis problemas —me dice—. Pero sé que hay algo en ti. Algo que no me cuentas. Algo que te impide ser como dices que eras antes.
No contesto. Porque, esta vez, no tengo cómo defenderme

La miro a los ojos, y ella baja la mirada.

— ¿Qué voy a hacer? me gustas y te quiero…

No quiero que acabe la frase, y la beso, ella responde al beso.

Un beso que encierra entre paréntesis todo lo que no queremos decirnos.