martes, mayo 19, 2026

Mis frases

Formas de decir "Te extraño"


"Ahora que camino por las calles que recorrimos, mi sombra se pierde en busca de la tuya "

Formas de decir "Me gustas"

"Cada vez que te veo acaricias mi corazón para que lata al compás del tuyo "


lunes, mayo 18, 2026

El olvido

El olvido no se cimenta en la distancia, ni siquiera en los silencios que llenan el vacío que deja la persona que se va.

El olvido se hace real en un instante fugaz: cuando te encuentras —o más bien te reencuentras— con quien un día te hizo vibrar, y las miradas se cruzan.

Se cruzan como si tendieran un puente silencioso que ninguno de los dos se atreve a cruzar. Y entonces lo sabes. Si ya no tiembla nada, si no arden las mejillas, si el corazón permanece quieto, quizá aquello sí fue olvido.

Pero yo te vi.

Era un día cualquiera, una de esas mañanas soleadas de Madrid en las que el cielo se pinta de azul; ese azul limpio, inmenso, que parece pertenecer solo a Madrid.

A pesar del tiempo, aún percibí aquel brillo en tus ojos. El mismo brillo que antes me envolvía como papel de regalo. Y en el breve instante en que nuestras miradas chocaron, como una ola contra las rocas, mi alma tembló. Mi corazón latió deprisa. Y algo, dentro de mí, cedió.

Como si alguien hubiera hecho estallar una cerradura oxidada por los años, el arcón de los recuerdos se abrió de golpe. Tu sonrisa. Tu voz. Tus besos. Todo aquello que había intentado encerrar en una habitación remota de mi ser para que no doliera volvió de repente. No llamó a la puerta. Entró.

Y nuestras miradas fueron como trapecistas que se cruzan en el aire. El público contiene la respiración, temiendo la caída. Pero de pronto una mano encuentra a la otra, y los dos quedan suspendidos, flotando, sujetos a algo que nadie más puede ver.

Ahí comprendí que no había olvido. Que nunca lo hubo.

Solo había sido tiempo congelado.

Porque hay personas, hay amores, que no dicen adiós. Solo pronuncian un “hasta que volvamos a vernos” y se quedan dentro de nosotros, dormidos, esperando. Como si una parte de lo vivido permaneciera intacta, encerrada en una cápsula secreta del alma, aguardando la señal exacta para despertar.

En ese breve instante en que el pasado volvió a respirar dentro del presente, tuve la certeza de que lo vivido no muere del todo. Se transforma en recuerdo, sí, pero en un recuerdo vivo. Latente. Capaz de regresar con solo una mirada.

Hay miradas que son como un desfibrilador. No golpean el pecho: acarician el corazón hasta obligarlo a latir de nuevo.

Olvidar es dejar de sentir.

Pero tu mirada sobre la mía —y la mía perdida en la tuya— dejó claro que hay historias que sobreviven al tiempo. Historias que, aunque se detuvieran en un punto de nuestra vida, jamás terminaron del todo.

Cerré los ojos, impregnándome de la cálida sensación de que, por un momento, habías vuelto. Una lágrima, libre como un pájaro que escapa de su jaula, rodó por mi mejilla.

Me giré.

No quería que aquello se convirtiera otra vez en dolor. No quería regresar a la nostalgia, ni abrir de nuevo una herida que había aprendido a cubrir.

Y entonces…

Entonces oí tu voz.

—Nico… espera.




jueves, abril 02, 2026

El árbol

Aún recuerdo la primera vez que llegaste.

Sonreías, como lo has hecho siempre, con esa luz en tus ojos, en esa mañana de primavera, te tumbaste con la espalda pegada a mi tronco.

Mis ramas se inclinaron para verte mejor, las hojas se abrieron para darte sombra, y oí tu voz con ese acento tan particular.
Volviste otros días cuando el verano apretaba buscando el regazo que te ofrecía, escuchando como soñabas en alto, tus ilusiones y tus tristezas, yo procuraba refrescarte en esos días tan cálidos, y cuando te sentía triste mecía mis hojas para que el sonido de su movimiento acunara tus penas.

Otras llegabas entusiasmada y me abrazabas corrías dando vueltas, saltando y yo dejaba caer sobre ti los pétalos de mis flores.

Le diste nombre a nuestro rincón, más te enfadabas cuando alguien más buscaba cobijo y sombra,  yo nunca di la mejor sombra, ni el mejor frescor, pues ese lo tenía guardado para ti.

Y un día te vi aparecer con un hacha, "si este árbol no es solo para mi, no lo será para nadie" y sentí el primer corte profundo, la sabia regar la hierba, así un golpe tras otro, hasta que caí a tus pies.

Nunca supiste que mis hojas, mis ramas, y mi sombra eran para ti.

Ahora solo soy unos trozos de madera desperdigados por el campo, y aunque mis raíces siguen clavadas en este campo, ya nada será igual

martes, febrero 03, 2026

Serie de Libros AYLIN

 


Ya están a la venta en Amazon la serie de libros que he escrito


- Aylin

En Amazón

Aylin nació de una pregunta silenciosa:
¿qué haríamos si supiéramos que el tiempo no es infinito?

Este libro no es solo una historia de amor ni una novela sobre el destino. Es un homenaje a la fragilidad, a las personas que viven con una grieta en el pecho y aun así eligen amar, crear, acompañar y quedarse un rato más. Aylin no es un personaje perfecto: es humana, luminosa y mortal. Y quizá por eso resulta tan real.

Quise escribir sobre la urgencia de vivir sin prisa. Sobre quienes leen el mundo con una sensibilidad distinta, sobre los encuentros que parecen casuales pero nos transforman para siempre. Sobre el miedo a quedarse… y el miedo, aún mayor, a marcharse.

- Aylin Libro II. La brújula del corazón

En Amazón

Escribir esta segunda parte de la historia de Aylin y Nico ha sido un viaje personal hacia las dualidades del alma humana: la fragilidad y la resiliencia, el silencio y el grito, el hogar y el frente de batalla.

En esta obra, he querido explorar cómo los hilos del destino no solo nos unen a quienes amamos, sino también a aquellos que, incluso en la muerte, nos permiten seguir viviendo. La trama se construye sobre la idea de que un corazón trasplantado no es solo un órgano que bombea sangre, sino un archivo de memorias y deudas pendientes que reclaman su lugar en el mundo.

- Aylin Libro III. El corazón de Yaroslav

En Amazón

Escribir esta historia ha sido, ante todo, un ejercicio de memoria y gratitud. A través de las páginas de "El Latido de Yaroslav", he intentado capturar la fragilidad de nuestra existencia, pero sobre todo, la invencible fuerza que emerge cuando todo parece perdido.

Esta novela es un homenaje a los que ya no están. A los "Yaroslav" que, con su último aliento, permitieron que otros siguieran respirando. Vuestra ausencia es el motor que nos obliga a contar la verdad, a no permitir que el silencio gane la última batalla.

- Aylin. Libro IV. El último rio

En Amazón

Escribir esta historia ha sido, en muchos sentidos, un descenso personal a mis propios búnkeres. A través de Nico, he querido explorar esa herida que muchos cargamos: la de sentirnos espectadores de nuestra propia existencia, protegidos tras una barrera invisible para no ser heridos por la realidad.

La guerra en Ucrania sirve aquí no solo como un escenario de conflicto geopolítico, sino como el espejo de la lucha interna entre la desesperanza y la luz. Personajes como Dmytro o Witch representan a esos héroes anónimos que, en mitad del barro y la nieve, no solo defienden una bandera, sino la idea misma de humanidad.

Esta novela es un homenaje a las víctimas silenciosas, a los niños cuya infancia fue robada en la oscuridad, y a todos aquellos que, como Lev, están dispuestos a convertir su propio cuerpo en un mapa de resistencia por un ideal.

Pero, por encima de todo, es una carta de amor a la esperanza.

sábado, enero 31, 2026

Cuarenta y seis estrellas más


A través del invierno
bajo el cielo oscuro de Enero
hay cuarenta y seis luces camino del infinito.

Nadie lo sabe, nadie lo siente
pero en esa noche maldita
cuarenta y seis estrellas más prenden en el cielo

Todos se echan la culpa, a ver a quien le toca
uno dice: "solo he dormido tres horas"
y al que llaman el galgo de Paiporta ni aparece

Pero en esa noche maldita
hay cuarenta y seis estrellas más en el cielo
cuarenta y seis familias que lloran buscando consuelo

Nadie lo sabe, nadie lo siente
pero en esa noche maldita
cuarenta y seis estrellas más prenden en el cielo

Sacan sus armas escritas, llamando bulos a la verdad
porque uno solo ha dormido tres horas,
el otro se esconde y se lava las manos
pero tú eres un facha si no les dices a todo amén

Contra sus mentiras ya no bastan las lágrimas falsas
ni las promesas que se pierden en el tiempo
hay un corazon unido
un pueblo que no olvidará.

Nadie lo sabe, nadie lo siente
pero en esa noche maldita
cuarenta y seis estrellas más prenden en el cielo

Ahora dicen que no volverá a pasar
ahora nadie se hace responsable
pero hay un alma rota
de un pueblo que no olvida

Por que cada vez que miren al cielo
verán cuarenta y seis estrellas brillar


jueves, diciembre 25, 2025

EN EL FILO (Parte 7 Final)

 


La ducha ha parado, hace frió, las baldosas que antes estaban empañadas ahora parecen llorar.

Ya no hay vapor.

El frío exterior ahora coincide con el frío interior.
Mis dedos están entumecidos alrededor del metal.

Es ahora o nunca. El tiempo se acaba.
Cierro los ojos, intento visualizar una balanza, una hoja en blanco PROS y CONTRAS, SI y NO.

El platillo del SI pesa una tonelada, el fin al cansancio, el silencio absoluto de mi mente, el final de la lucha diaria por levantarme, por tragarme las lágrimas. El final de las decepciones, de darlo todo para no recibir nada, de la frialdad de la gente, del ghosting, de que te echen en cara cosas que nunca hiciste, entregarte a personas que luego te ignoran, o en el peor de los casos te utilizan.

El final de sentirse un fracaso, de que tu vida ha sido un fraude para ti mismo, de la incapacidad de amar o ser amado como corresponde. El SI a que ese dolor se detendrá, que todo parará, la anestesia final. La seducción de la nada es poderosa, hipnótica. Me susurra que ya he sufrido suficiente, que merezco descansar.

En el otro platillo está el NO, en un principio no pesa, pero tras este rato en la ducha, solo con mis pensamientos, con la cuchilla jugando entre mis dedos, he ido llenando este lado. La devastación que puedo causar a las personas que me quieren, pongo la culpa y el platillo de esta balanza cruje con su peso, su peso no me alivia pero me aplasta, comprender que para mi puede ser un punto final pero para los otros será un punto de inicio sin retorno a ese lado oscuro del dolor y del porqué.

Si lo hago, no estoy matando al monstruo de la depresión; simplemente le estoy abriendo la puerta para que pase a otros. Les estoy pasando la antorcha de la tragedia.


Mi mente grita que continúe, que pare con ese centrifugado eterno, pero mi corazón ese músculo lleno de tiritas, se contrae ante la imagen del daño que voy a causar.
Estoy atrapado entre el egoísmo supremo del suicida y el sufrimiento insoportable del que se queda vivo por los demás. Ambas opciones duelen. Ambas parecen imposibles.

Y la decisión queda tambaleándose en el filo.

En el filo de una cuchilla de afeitar.

sábado, diciembre 20, 2025

EN EL FILO ( Parte 6)

 

Tengo la cuchilla entre mis dedos, es extraño lo fría que está, algo tan pequeño puede acabar con algo que debería ser, de alguna manera, grande.

Siento una sensación agridulce, por un lado las cosas que se van a perder, la personas, los momentos, los recuerdos, la música, los libros, lo que podría llegar inesperadamente… y la otra cara de la moneda, la paz, la tranquilidad, el olvidarse de esa presión en el pecho constante, de esos amaneceres donde levantarse cada día supone como si fueras a escalar el Everest. Las ganas inmensa de llorar, y tener que reprimirlas para que nadie te vea.

Sonreír cuando el alma está rota.

Miro su filo, y en el reflejo veo otros ojos, con una mezcla de lástima e impotencia. ¿Qué dejas a las personas que te quieren? Un cuerpo inerte. un cúmulo de preguntas sin responder, y dolor, un dolor que no se va a curar nunca, que quedará siempre flotando junto a las preguntas que se harán ¿Por qué? ¿Puede hacer algo más? ¿Porqué no lo vi venir?

El dolor se propaga como el fuego si le echas gasolina, yo me libraré del mío, pero no es librarse del todo por que lo estas transfiriendo, se lo pasas a las personas que te quieren.
El golpe de la persona que te encuentra, las llamada telefónicas con la noticia, el silencio ensordecedor que llena el cuerpo, se pega a cada pliegue de la piel, y viene grapado con las preguntas ¿Había señales que no vi? ¿Fue mi culpa?

Y lo que dejas es la duda eterna, que se convertirá en un fantasma que va a acompañarles toda la vida… y entonces surge la duda ¿es mi acto un acto de valentía o es el acto más egoísta que puede realizar un ser humano?

Es el acto más egoísta imaginable. Es priorizar mi necesidad de silencio sobre su necesidad de paz. Es elegir mi alivio a costa de su tormento. Es dejarles una herida abierta que nunca, jamás, podrá cicatrizar del todo.

Mi mano tiembla. La cuchilla ya no es una salvación, es un arma. Un arma que no solo apunta contra mí, sino contra todos los que alguna vez me importaron. Y el peso de esa revelación es tan insoportable como el dolor que me trajo hasta aquí.

El egoísmo. La última barrera. La más difícil de franquear.

miércoles, diciembre 17, 2025

AYLIN LIBRO I

 Rectificado enlace


Como agradecimiento a los que me leéis... os dejo el volumen 1 de Aylin, os agradecería que si lo leéis, me dejéis alguna reseña GRACIAS

PD:  No ha pasado por corrección así que pido perdón por los posibles errores,

AYLIN LIBRO I

lunes, diciembre 15, 2025

EN EL FILO (Parte 5)

 
PARTE 5

El peso de una madre.
Ante la ausencia de un padre, cuya labor paternal y como cabeza de familia, era traer el dinero a casa y poco más. Mi madre tuvo un peso especial en nuestra familia, quizás excesivo, y no lo que esperábamos.


Porque ahora cuando uno puede pensar las cosas en la distancia, en este refugio que es la ducha, ante el frío y pequeño metal, surge la pregunta, la más antigua de todas, y se clava en mi pecho: ¿Es esto mío? ¿Este peso, esta losa, esta falta de aire, es el resultado de la vida que he vivido, de mis fracasos, de mis miedos, de mis decisiones...? ¿O es algo más profundo, algo innato, algo químico que corre por mis venas, heredado de ella?

Es complicado hasta de contároslo, una madre que es capaz de echarse a sus hijos a la espalda de cuidarlos, llevaros al cine a ver las películas de Disney pero un momento después esa mirada fría, esa mano que surca el aire y te cruza la cara, esa duda ¿Qué he hecho… que te pasa?, los gritos desmedidos, rasgando el papel pintado de aquella casa de cincuenta metros cuadrados, su depresión, su bipolaridad, vivir con el miedo de abrir la puerta y no saber si te vas a encontrar con una sonrisa, un silencio sepulcral, o un estallido de rabia.

En mi infancia, solo era "mamá", y ese nombre venía con el terror de una moneda lanzada al aire, sin saber de qué lado caería.

Recuerdo su sonrisa, grande, luminosa, contagiosa, y sus locuras, que solo ella podía hacer. Esos momentos en los que nos reíamos juntos, los cuatro, como una familia normal. Momentos de efímera felicidad que se sentían como oro puro. Era la calma antes de la tormenta. Porque la otra cara de la moneda nunca tardaba en aparecer.
De repente, un ceño fruncido, una palabra mal interpretada, un tono de voz que cambia por completo el ambiente. El cristal se rompe. Y la niebla. Esa niebla que la envolvía, que transformaba su rostro en una máscara de ira y desesperación. Los gritos. Las palabras lanzadas como cuchillos. Y luego, la mano, la zapatilla, el palo de la escoba, pero los golpes no eran lo peor, por que el dolor físico se pasa, lo peor era el miedo, ese miedo psicológico de nunca saber cual va a ser el momento en que la espita de la bomba va a hacer clic y todo estalla.

Miedo a no saber qué versión de mi madre me esperaría al volver del colegio, al cruzar la puerta del salón, al preguntarle cualquier cosa.

Aprendí a anticiparlo. A leer las microexpresiones. A saber cuándo era el momento de correr, de esconderme bajo la cama, en el armario, o en cualquier rincón oscuro donde sus gritos no pudieran alcanzarme. De cuando los tres teníamos que escondernos... de nuestra mandre.

Mi casa no era un hogar, era un campo de minas emocional.

Y si ese germen, el de la depresión, esa tristeza pegada al alma, se hereda, se transmite, o simplemente es la ausencia de un entorno, de sentirse querido y valorado, es lo que te marca a fuego, y lo arrastras toda tu vida, buscando en cada rincón, en cada mirada, un abrazo y una palabra, el sentirse querido, una eterna búsqueda que te lleva a despojarte de ti mismo, a que no seas tú tu propia prioridad sino a mendigar un poco de cariño con el miedo, siempre el miedo a que si no lo tienes, si lo pierdes, volverás a esa infancia, y lo peor es saber que ese miedo a querer y que no te quieran, o a que te quieran y te dejen, te lleva a la derrota una y otra vez.

Me pregunto si todo este tiempo he estado huyendo de un fantasma que llevo dentro. ¿Es esta mi herencia? ¿Este vacío, esta ausencia de alegría, este agotamiento vital, es solo la depresión crónica de mi madre que ha mutado y se ha manifestado en mí?

Si es así, entonces no hay salida.

Si es una condena genética, un error químico, una cadena que se ha transmitido de generación en generación, entonces nada de lo que he hecho, ni lo que he dejado de hacer, importaba realmente. 
Significa que siempre estuve destinado a terminar así, en el suelo de una ducha, mirando un filo de metal.

Y si no hay salida para el alma, quizás solo quede una salida para el cuerpo.


miércoles, diciembre 10, 2025

EN EL FILO (Parte 4)

 La parte 5 saldrá en 5 días


PARTE 4


Quiero dejaros claro una cosa, esto no es una apología sobre el suicidio.
Es mi historia, lo que siento, lo que vivo, lo que he vivido, busco respuestas, busco porqués, y a veces tampoco llego a saber si lo que busco puede dar un sentido a todo o una salida.


El agua se está quedando fría y golpea mi piel.
El eco de mi respiración.
Mis propios pensamientos, que no hacen más que torturarme.

La imagen de la playa se desvanece, arrastrada por el desagüe junto con los recuerdos.
Me quedo aquí, en la cruda realidad de este instante. Sentado. Desnudo. Viejo.
En la soledad de un cuarto de baño que es, a la vez, mi refugio y mi prisión.

Este no es un refugio para la nostalgia, ni para la tristeza romántica. Es el espacio más pequeño y honesto de mi vida. Aquí no hay disfraces, no hay responsabilidades que cumplir, no hay roles que interpretar para mi hijo, mis hermanas, o el mundo exterior.
Aquí solo soy yo, con mi piel flácida, mis arrugas, mi falta de pelo en la coronilla y esta abrumadora sensación de que ya no queda nada.
Hay un espejo que refleja la realidad, sin caretas, cruda tal como es, no juzga, no acusa, no halaga, no miente.
El cuarto de baño es uno de los lugares donde me permito ser vulnerable, donde nadie me ve desmoronarme. El otro, mi cama, cuando ya la casa duerme, todos duermen.
El cuarto de baño, u
n acto final de mi introversión: incluso para morir, busco el lugar más íntimo, el más aislado.
Me pregunto cuántas personas habrán tomado la misma decisión en un espacio así.
Es
tos pequeños rectángulos de baldosas que guardan secretos inconfesables. Que me han visto llorar, bailar, reír… incluso caer desmayado.

Ahora puede convertirse en la última frontera antes de mi decisión.

La vida ha pasado tan rápido, que parece arena escurriéndose entre los dedos, me gustaría aprovechar cada momento, cada instante, si algo he aprendido con la edad, es que muchas cosas dejan de importar, y el presente es lo que vale… pero esa asignatura no la tengo aprobada.
Y haces balance, entonces te das cuenta de que no es lo que esperabas, ni lo que habías pensado, no te ves como creías que te ibas a ver a esta edad… faltan demasiadas cosas…

Y la soledad, esa incansable amiga. No es la soledad buscada del que disfruta de su propio espacio. Es la soledad impuesta por años de no saber conectar, de no atreverse a abrirse, de construir muros en lugar de puentes. La soledad que se te pega a la piel como el frío del suelo de la ducha. La soledad que se convierte en un peso ineludible.

Miro de nuevo la cuchilla. No es una solución. Es el fin de una búsqueda incesante de algo que nunca encontré. O de algo que nunca supe ver. Y en este momento, en este cuarto de baño helado, la distinción ya no importa. Solo queda el acto. 


viernes, diciembre 05, 2025

EN EL FILO (Parte 3)

 

PARTE 3


Tengo las manos arrugadas por el agua caliente, me pregunto: ¿Cómo he llegado hasta aquí? ¿Qué es lo que me ha traído hasta este punto, malas decisiones, la vida…? Y estas preguntas son como una grieta por donde se cuelan los recuerdos…

Me miro la mano arrugada por el agua… y veo una mano pequeña también arrugada pero por el agua de mar, me inunda una de ola de nostalgia, quizás aquellos momentos fueron los más felices de mi niñez, el mediterráneo y yo, el mediterráneo y mis hermanas, y mis tios y mis padres.

Dos meses de vacaciones, cuando uno es niño no hay futuro en el que pensar, ni pasado que sea un lastre.
Disfrutaba mucho aquellos días, la piel morena, caminar por la orilla, “cazar” algún pescadito, las primeras tonterías con las chicas. Pero ahí ya se labraba sin que yo lo supiera lo que iba a ser mi vida sentimental.
Mientras mis amigos “picoteaban”, yo solo quería a alguien a quien querer y que me quisiera, tímido donde los haya… y claro las chicas no buscaban ese “romanticismo”.

Supongo que ahí se empezó a fraguar todo, y llegan los por qué.
Mi padre, siempre que lo recuerdo, es como una imagen alta, lo veo desde abajo, marcando distancia, nunca mirando hacía mi, al menos no como un niño necesita. Ahora intento comprenderlo, el rol de marido, de padre, de un pasado de padre triunfador y autoritario, demasiada sombra para una persona como él. Supongo que fue una extensión de lo que él sintió, y yo no recuerdo un abrazo un beso, una palabra cariñosa.

Su cariño era una ausencia.
Una palmadita rara en la cabeza que se sentía más como un trámite que como un gesto de amor.
Mi cuerpo se acostumbró a su perímetro de seguridad, a su distancia.

Sin embargo ahora siento una onda tristeza por él, le veo sentado en su sillón, e imagino lo vacía que debía sentir su vida. Quizás si me queda tiempo, pueda contar como era mi vida en casa con mis padres y su relación.

Estos recuerdos me hacen temblar, abro la puerta de la ducha, tengo una cerveza, una voll-dam, como las que tomaba en la terraza de aquel piso que daba al mar, con Bruce cantando en noches estrelladas.
Ahora echo un trago, y el frio líquido se desliza por mi garganta llevándose el sabor amargo de esos recuerdos.

Mi padre… y mi madre.
Mi madre es otra historia en muchas historias, por un lado, creo, nunca imagino como sería su vida cuando conoció aquel “hijo de papá” en Bilbao, imaginaria su futuro casada con alguien adinerado, ella que venía de una familia pobre. Un matriarcado vasco, duro, recio, donde tampoco cabría lugar a una caricia, ni a un te quiero.
Recuerdo ir a un cine de la gran vía “Imperial” a ver las películas de Disney, quizás los momentos más maternales, por que luego estaba su lado oscuro, el que se asomaba más de lo que debería, todo era una condición, una comparativa sucesiva “has visto al vecino qué bien se porta” “mira que notas ha sacado tal y cual” y más tarde “los estudios de los demás, los trabajos, sus novias…”
Cada éxito era minimizado, cada fracaso magnificado.
La ilusión se me desdibujaba al instante, sustituida por la sensación de ser una eterna copia de un original inalcanzable. Ella nunca nos miró de verdad; nos miraba a través del prisma de lo que éramos en comparación con otros.


Quizás la cuchilla, el suelo de la ducha, la ausencia de ilusión... todo es una consecuencia directa de un niño que aprendió muy pronto que no era suficiente.

Un niño que se hizo hombre con el eco constante de "podrías ser más" en la cabeza.

lunes, diciembre 01, 2025

EN EL FILO ( Parte 2 )

 

PARTE 2


El agua sigue cayendo, me mantiene caliente, aunque el sonido se ha vuelto lejano como cuando me sumergía en el mar Mediterráneo y las voces se volvían apagadas.
Ahora mi mundo gira en torno a esa diminuta cuchilla.


¿Merecerá la pena? ¿Solucionará algo, o simplemente es una huida hacia delante? Mis dudas rebotan en las baldosas, que por si no os lo había dicho son de un verde sucio, la separación entre unas y otras que debería ser de un blanco puro es solo una franja gris oscura, ¿cómo lo llamó el que vino?… ¡ahh.. si… lechada! Pues ahora esa lechada es más bien un café con poca leche.

Es raro en lo que uno se fija cuando todo se reduce a un si lo haré o no lo haré.
La vida, imagino que de alguna manera siempre merece la pena… hasta que no, ahora la vida se ha convertido en una sala de espera incómoda.
Me refiero al acto. A este final sucio, húmedo y patético.

Imaginemos que existe el más allá, y que desde algún punto en otra dimensión pudieran vernos… si, si vernos nuestros seres queridos, pienso que diría mi padre, viéndome aquí como un espantapájaros caído, ¿sentiría tristeza, se compadecería de mi? O quizás me dijera “no tienes los huevos suficientes para hacerlo…” quiero pensar que no, que se echaría a llorar… por mi.

Siempre he pensado en este momento, en el valor que se debe tener, en esas personas que se lanzan desde una ventana o se tiran a las vías de un tren ¿habrán pensado en lo que van a sufrir? ¿habrá dolor? Porque tiene que haber una determinación brutal, sentir que es la única vía de escape, hace poco leí que una chica de catorce años, ¡¡catorce!! se había lanzado desde la ventana por acoso escolar...¿qué debió sentir? ¿qué debió pensar? En el momento breve de abrir una ventana, o subirse a un alféizar, ¿un terror absoluto? O una paz por que todo va a acabar. Siento casi una envidia enfermiza en esa capacidad de decisión. Otros lo llaman cobardía… quizás se así.

Yo, en cambio estoy aquí acurrucado, como un feto viejo, hablando con vosotros, negociando con esa cuchilla. Por qué así, me preguntaríais si estuvierais aquí, no se, creo que es lo menos doloroso, no tengo bañera que sería más fácil, el dolor del corte, siempre en linea con el brazo no en perpendicular, dejando que el agua caliente corra, y lentamente todo se vuelva rojo, poco a poco, me hace gracia… incluso para esto soy introvertido, incapaz de hacer ruido, irse por bambalinas.


Intento imaginar esos momentos de los otros, justo después de saltar, de soltarse, sin oportunidad de una marcha atrás ¿qué pensarán? Se arrepentirán mientras caen, o simplemente cerraran los ojos sintiendo el viento en sus caras hasta el “black out”

martes, noviembre 25, 2025

EN EL FILO ( Parte 1)

 

PARTE 1


El rectángulo de la ducha me recuerda a un ataúd pero en vertical.
Estoy desnudo, el agua de la ducha cae, no he cerrado del todo el grifo.
Mi espalda apoyada en el frio de las baldosas de un color verde sucio.
Nunca me gustaron.
El cuarto de baño no es muy grande, la luz, blanca lo inunda como si derramara un vaso de leche sobre el. En una esquina hay una bandeja de arena, limpia, aún Odín no ha venido a estrenarla.
Tengo una radio de aliexpress en el lavabo, suena Bruce Springsteen “One Step Up”…


Somos la misma triste historia, eso es un hecho,
un paso adelante y dos hacia atrás.


En la repisa, los botes parecen soldaditos de plástico alineados uno tras otro, dos botes de champú, uno que, según dicen prevé la caída del pelo, el otro para alguien que no lo necesita, hay uno que es un suavizante y los demás son jabón de ducha, miro el de color rosa, de forma octogonal, marca Moussel, no es que sea mejor o peor, pero es el mismo que usábamos en la casa de la playa, y su olor, siempre su olor me lleva a aquel lugar donde fui feliz… hace ya tantos años.

También hay una maquinilla de afeitar, abierta, le falta la cuchilla.
La cuchilla, frio metal, afilado.
Y esa cuchilla esta en el suelo de la ducha, entre mis piernas, desnuda como yo.

El agua cae despacio.
No es una ducha, es una lluvia mansa, artificial.

Cae sobre mí, resbala por la piel cansada de mis sesenta y tres años.
Dicen que la lluvia limpia.
Mentira.
Esta lluvia solo moja. Hace tiempo que se llevó la ilusión por el desagüe, dejando atrás solo un mecanismo roto que sigue respirando por inercia.

Vuelvo a mirar la cuchilla, fijamente, parece tan poca cosa.
Y me pregunto, si ahí, en ese trozo de metal barato, está la solución que llevo esperando y buscando toda la vida.

lunes, noviembre 24, 2025

SAGA AYLIN

 Aylin Libro I  - Un corazón que no es solo mío

Aylin Libro II - Claro de Luna la resistencia

Aylin Libro III - La sombra del corazón - la guerra

Aylin Libro IV - Llantos bajo tierra

Ha costado, y ahora que llega el punto final, es duro despedirse de los que han sido mis compañeros de noches de insomnio, de soledad, de pensamientos...

До побачення, друзі! Хай живе вільна Україна!




miércoles, noviembre 19, 2025

AYLIN LIBRO I

 


Como agradecimiento a los que me leéis... os dejo el volumen 1 de Aylin, os agradecería que si lo leéis, me dejéis alguna reseña GRACIAS

PD:  No ha pasado por corrección así que pido perdón por los posibles errores, estoy con AYLIN LIBRO 4


descarga AYLIN LIBRO I

lunes, noviembre 10, 2025

AYLIN...Una historia

Llevo tiempo sin publicar... a veces ocurren cosas... inexplicables.
La vida es un simple soplo, algo tan breve que cuando queremos darnos cuenta ha pasado, y lo peor es que nos obcecamos en ponerle trabas, en poner palos a las ruedas, en ver gigantes allá donde solo hay molinos, y se nos van momentos hermosos como si fuera arena entre los dedos.

En estos ultimas semanas con todo el tiempo del mundo, para pensar, para abrazarse a la soledad, me he dedicado a escribir... estoy en la tercera parte de una trilogia titulada AYLIN.

Seguramente nunca verá la luz, pero estas semanas he vivido en una librería llamada Claro de Luna, por la calle de Embajadores, los avatares de Aylin.

Escribir debe ser algo cercano a ser actor o actriz, te sumerges, al menos yo, en la piel de otros, vives, sufres, creas, imaginas...

Os adelanto como empieza AYLIN


"Os voy a contar una historia.

Pero antes de empezar, quiero presentaros a Aylin, ella es la protagonista de mi historia.

Su nombre es de origen Mapuche/Turco, significa “Claridad” “Luz de luna”, algo libre, etéreo.
Aylin es bajita, de 1,65, su voz es envolvente, serena, amable y cálida, transmite paz, como si nada fuera capaz de alterarla.

Su mirada es urgente, y sus ojos grandes, de un verde ámbar con pequeñas motas doradas, profundos, llenos de prisa y misterio. Parecen saber más de lo que dicen como si hubiera leído todas las páginas que el destino le tiene escritas. Su mirada es lenta, penetrante, como si pudiera ver mas allá de lo evidente.
Y es que Aylin cuando mira, mira de verdad.

De pelo largo y oscuro con hebras rebeldes que el viento mueve creando una imagen de libertad. Cuando lo lleva suelto cae como una cortina sobre sus hombros, cuando se lo recoge recuerda a una colegiala desenfadada.

Su rostro es ovalado de facciones suaves, expresión serena, parece que escuchara cosas que los demás no percibimos.

De piel clara, con un suave toque dorado por el sol, dos hoyuelos en sus mejillas le dan un aire gracioso cuando sonríe, Apenas unas pecas suaves en la nariz y en los pómulos.

Sus cejas están bien definidas, curvas y suaves, sus labios llenos, de color frambuesa con una sonrisa clara, que solo la muestra cuando está segura.

Su cuerpo es delgado, de una feminidad tranquila, hombros estrechos, manos finas coronadas por dedos largos, perfectos para barajar sus cartas de tarot.

Aylin desprende una sensación de paz y gravedad al mismo tiempo y un aura de secreto inconfesable.

Cuando entra en una habitación no llama la atención, pero al segundo todos la buscan.

Suele vestir con tonos tierra o negro, pero cuando se siente feliz busca vestidos largos y vaporosos o faldas fluidas de colores, que encajan con sus botas altas. Suele llevar algún collar con alguna piedra y un anillo viejo, regalo de su abuela.

En la muñeca derecha en la parte interna tiene tatuada la silueta de su gato de nombre Tilo, un gato atigrado gris.

Aylin es bella, no la más bella, pero sobre todo es inolvidable, su atractivo nace de los ojos, la energía y el silencio que deja detrás.

Aylin es tarotista, entre otras muchas cosas, echa las cartas con una sensibilidad especial. No adivina el futuro, lo interpreta, como quien descifra símbolos, emociones, caminos imposibles.

Nunca huye de las cartas difíciles, podría mirar un Arcano XIII “La Muerte” sin miedo, porque para ella no es el final sino una transición.
Ella nunca se echa las cartas, nunca consultaría las cartas sobre su muerte, no por que no pueda, sino por que ya lo sabe.

Y ella lo sabe desde pequeña, su corazón es un reloj con fecha de caducidad, aunque no sepa cuando se parará, un defecto congénito en el corazón.

Esto a muchos nos rompería el alma pero a ella no.

Esta fragilidad la convierte en alguien muy viva, vive con urgencia que no es vivir con prisa, cada momento es un regalo, una urgencia por vivir.
Aylin en vez de oscurecerse, ama la vida con ferocidad como si esta fuera su mayor religión.

Porque es su secreto, sabe que su corazón se detendrá algún día, pero no lo proclama, no lo dice, no quiere compasión, y el día que se detenga, sin aviso, ya habrá hecho las paces con el destino.

Su misión, me dice sentirlo así, es encender una luz en otros que sin saberlo la tiene apagada. Y lo logra en cada lectura de cartas, en cada consejo, en cada libro recomendado, en cada una de sus sonrisas.

Yo sé, porque la he visto alguna noche, en la trastienda de su librería, cuando cree que nadie la ve, como dos lágrimas se deslizan por su mejilla y no es por miedo a morir sino por la nostalgia anticipada de las cosas que no le dará tiempo a vivir. Se seca las lágrimas, respira hondo, acaricia a su gato Tilo y vuelve a la vida como si nada le sucediese.

Aylin es libre, luminosa, intensa… mortal… por eso Aylin es inolvidable.

Y ahora que la conocéis un poco, voy a empezar mi historia, y esta empieza una tarde cualquiera, de un día cualquiera, el aire de Mayo trae olores a verano..."


domingo, noviembre 09, 2025

Me gustaría

Me gustaría quedarme en la cama todo el día...

Me gustaría oler el café recién hecho por la mañana...

Me gustaría enredarme entre las sábanas...

SI ES CONTIGO.

Me gustaría un paseo por el parque...

Me gustaría bailar bajo la lluvia...

Me gustaría  cantar en la ducha...

SI ES CONTIGO 

Me gustaría preparar una cena...

Me gustaría poner una canción...

Me gustaría que anocheciera siempre...

SI ES CONTIGO 

Me gustaría enredarme en una piel...

Me gustaría tener el sabor de unos labios...

Me gustaría tener sexo...

SI ES CONTIGO 

y si no lo es... Si no lo fuera

YA NO ME GUSTARÍA.

sábado, octubre 18, 2025

Fue un hermoso viaje

Si quieres oir la canción : "Fue un hermoso viaje"

Fue un hermoso viaje.
Un viaje con el que cruzamos caminos de piedra pero también circulamos por autopista,

Y aunque tú no lo sepas, fue un hermoso viaje
Aunque a veces no te gustara la música que ponía, aunque a veces no me gustara la tuya.

Fue un hermoso viaje
cuando bajabas la ventanilla y dejabas volar tu sonrisa

Fue un hermoso viaje
Aunque tu no lo sepas, 
dibujé en la piel de tu espalda
caminos de arena
tracé mapas de tesoros con la punta de mi lengua.

Si, fue un hermoso viaje
Aunque te empeñaras en ver 
que el cristal estaba empañado,

Aunque tú no lo sepas
se empañaba por el calor de mi piel en tu piel

Fue un hermoso viaje
cuando parábamos por momentos
cuando nos quedábamos sin palabras
pero esos vacíos los llenábamos con besos

Lo fue, aunque tú no lo sepas
y creas que en aquel vehículo
viajaba más gente
y aunque tú no lo sepas
solo estábamos tú y yo.

Fue un hermoso viaje
y ahora que te bajaste
aún suena tú música, aunque no me gustara
con las ventanillas bajadas
y la brisa del verano.

Quizás en cualquier parada
en cualquier hostal
en cualquier esquina
vuelva ese viaje... aunque tú no lo sepas

jueves, septiembre 18, 2025

No puedo

Si quieres oir la canción NO PUEDO


Todas aquellas palabras
todas aquellas caricias
todas aquellas miradas

Todos aquellos años...

Quiero guardármelos 
para las noches que vendrán
quiero quedarmelos
para  no olvidar lo que fue

Porque no puedo quererte 
de la forma que eres
porque no puedo quedarme
en tu mundo sino es el mio

No me mires así
sabes que no es la primera vez
y si lo haces no tendré el valor
para marcharme

Crees que estoy loca
que nunca me comprendes
pero las dudas crecieron en mi
y ya nada es como debería ser

Porque no puedo quererte 
de la forma que eres
porque no puedo quedarme
en tu mundo sino es el mio

No me escribas pidiendo que vuelva
he dado el paso 
y me ha costado tanto
que aún no se si podré seguir en pie

Eras mi mundo
y por más que te dije
sentí que nunca me hiciste caso

Porque no puedo quererte 
de la forma que eres
porque no puedo quedarme
en tu mundo sino es el mio

Y te echo de menos
en cada noche
y te echo de menos
en cada espacio que no estas

Pero ahora no quiero volver atrás
no me llames más
hay un mundo que nos separa
y no tengo mas fuerzas

Me dices que todo está bien
me dices que después de tanto tiempo
pero ya no lo siento
ya no te veo

Porque no puedo quererte 
de la forma que eres
porque no puedo quedarme
en tu mundo sino es el mio

No quiero hacerte daño
fuiste lo que siempre soñé
pero ya no puedo seguir
no quiero sentirme derrotada

Porque no puedo quererte 
de la forma que eres
porque no puedo quedarme
en tu mundo sino es el mio

Porque no puedo quererte, por que no puedo quedarme.
porque ya no puedo, no puedo.


lunes, septiembre 08, 2025

En aquel bar

 Cuando el tiempo haya pasado
y las calles de Madrid hayan envejecido

Cuando las primaveras sean solo otoños perdidos
y las navidades un mero recuerdo

Cuando los árboles del parque hayan perdido sus hojas
y los recuerdos solo sean unas fotos amarillas

Seguro que nos encontraremos en aquel bar
con las sonrisas apagadas
y la mirada perdida

Me acercaré a verte
y quizás ya ni me reconocerás
en aquel bar 

Cuando el tiempo que perdimos
sea irrecuperable
sin que nadie lo tome
seguro que nos encontraremos en aquel bar

Dejaremos las promesas que nos hicimos
en tazas de café rotas
y los sueños con olor a cerveza
en aquel bar

Cuando las arrugas surquen mi piel
y tu sonrisa sea una mueca cansada

Cuando nadie nos recuerde
y las despedidas sean el gesto de amor

Seguro que nos encontraremos en aquel bar
con la sonrisas apagadas
y la mirada pérdida

Y sonará nuestra canción
que nunca la bailamos
pero siempre era nuestra canción

en aquel bar
en aquel bar

en aquel bar, aquel viejo bar

Oyela CANCIÓN