jueves, abril 02, 2026

El árbol

Aún recuerdo la primera vez que llegaste.

Sonreías, como lo has hecho siempre, con esa luz en tus ojos, en esa mañana de primavera, te tumbaste con la espalda pegada a mi tronco.

Mis ramas se inclinaron para verte mejor, las hojas se abrieron para darte sombra, y oí tu voz con ese acento tan particular.
Volviste otros días cuando el verano apretaba buscando el regazo que te ofrecía, escuchando como soñabas en alto, tus ilusiones y tus tristezas, yo procuraba refrescarte en esos días tan cálidos, y cuando te sentía triste mecía mis hojas para que el sonido de su movimiento acunara tus penas.

Otras llegabas entusiasmada y me abrazabas corrías dando vueltas, saltando y yo dejaba caer sobre ti los pétalos de mis flores.

Le diste nombre a nuestro rincón, más te enfadabas cuando alguien más buscaba cobijo y sombra,  yo nunca di la mejor sombra, ni el mejor frescor, pues ese lo tenía guardado para ti.

Y un día te vi aparecer con un hacha, "si este árbol no es solo para mi, no lo será para nadie" y sentí el primer corte profundo, la sabia regar la hierba, así un golpe tras otro, hasta que caí a tus pies.

Nunca supiste que mis hojas, mis ramas, y mi sombra eran para ti.

Ahora solo soy unos trozos de madera desperdigados por el campo, y aunque mis raíces siguen clavadas en este campo, ya nada será igual

No hay comentarios: