- ¿Es en serio? - le dijé
Levanté la mirada para clavar mis ojos en los de ella.
- ¿El qué?
- Que me digas que debería dejarte, que te cuestiones porque estoy contigo.
Me miró en silencio, esperando encontrar las palabras adecuadas.
- Eres fotógrafo, captas la belleza, miro tus fotografías, son todas personas bellas, sus cuerpos, sus caras...
- ¿Y?
- Y yo...
Bajó la mirada, contuvo el aliento.
- Yo no soy esas...
- ¿De verdad me estas diciendo... vamos a hablar de eso ahora?
- Si
- Pero...
- Pero siento que no soy suficiente, estas rodeado de belleza, y yo me pregunto que ves en mi, no tengo sus medidas, ni sus años, ni... ¿no te arrepientes?
- ¿Arrepentirme...?
- Si, de estar perdiendo el tiempo conmigo.
Tomé mi copa, y le di un breve trago.
- ¿Sabes los años que tengo?
- Claro, ¿ qué pregunta es esa?
- Tengo demasiados, los suficientes para saber con quien quiero pasar mi tiempo, el que me quede, a quien quiero ver antes de cerrar los ojos, y con quien quiero levantarme cada mañana.
- Sabes utilizar las palabras muy bien, pero detrás de ellas... ¿ y si estar conmigo te cierra a conocer a otras personas?
- Puede ser, pero qué necesidad tengo de conocer a otras, cuando sé donde estoy y que estoy con la persona que quiero.
En sus labios se deslizó una ligera sonrisa.
- Cuando fotografío, no miro una cara bonita, no miro si su cuerpo es delgado, o con curvas, miro que me dicen sus ojos, que intentan atrapar sus manos, que pensamiento navega por su cabeza, ¿transmite tristeza, transmite pasión?
Ella me mira fijamente.
- No busco a la persona perfecta, es más si pudiera fotografiaría sus defectos, sus imperfecciones, por que una fotografía debe provocar...
- Pero...
- No... no sigas, tú me provocas, me provocas con tu mirada, con tu sonrisa, me provocan tus pensamientos, tu forma de entender la vida, de luchar, de caer y levantarse, me provocas cada noche que compartes mi cama y cada desayuno, me provoca tu inteligencia para estar a tu altura, por que cada provocación tuya es una fotografía que te hago desde el corazón.
¿No te parece motivo suficiente?
Si alguien hubiera tenido una cámara en ese momento, hubiera fotografiado el beso apasionado de dos personas.
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