jueves, enero 09, 2020

Y tú tan guapa

Te fuiste con el silencio de la primavera, dejando en el vaho del espejo del baño "te lo dije tantas veces, pero es tu forma de ver las cosas".

Te fuiste con las maletas cargadas, de nuestras risas, de nuestros besos, del sudor de nuestra piel en cada breve encuentro.
Te llevaste bajo el brazo mis miercoles,y tus miercoles, y ese olor  a jazmin.

Y solo dejaste la ceguera de un tiempo perdido en el tiempo.

Y ahora desde esta esquina del ring, agarrado a las cuerdas intentando no caer en un K.O. del que te cuentan hasta diez y no te levantas, intentado olvidar el silencio,  salgo a la calle, buscando en los rincones de Madrid, los charcos que no pisamos.

Y en uno de esos rincones, en aquellos bares en los que soliamos parar, con olor a café y madera, me asomo a sus cristales y te veo reir, intento no cruzarme con tu mirada, pero estás tan guapa...

Parece que fue ayer cuando nos sentabamos en esa mesa y era yo el que escuchaba tus risas, aun a sabiendas que un dia me podrias olvidar... y tú tan guapa

Sigo mirandote a escondidas, para atraparte entre mis pestañas como si con ello pudiera congelar la imagen para tenerla para siempre, y me ves, y me miras, como si por un momento no supieras quien soy, "ya verás como me olvidas", pero de tus labios cae una sonrisa, y yo sonrio.

Atrás te quedas, quizás te hayas acordado, o simplemente sonreiste a un desconocido que te miraba.. "ya verás como me olvidas", y serás algo que un dia cuente...

y tú tan guapa.


Sueños

Camino por la playa, de mi mano vas tú con esos ojos que lo miran todo sorprendido, con la inocencia colgando de tus pestañas, largas y oscuras como la noche que nos envuelve.

Nos sentamos en la arena, y miramos el cielo cuajado de estrellas, el silencio solo rasgado por el murmullo del beso de las olas en la arena, nos abriga.

"Yo tambien estuve aquí con mi padre", le digo, "cargado de sueños, tantos como estrellas".
Y él me contesta: " y tus sueños ¿brillan tanto como esas estrellas, llegaste a alcanzarlos o son como las estrellas que por mucho que alce la mano no llego a tocarlas?

Me callo, cómo puedo decirle que los sueños son como una ruleta en la que  nunca sabes donde caerá la bola.

A mi se me han dio cayendo, como los cometas que atraviesan la atmosfera y caen en algun lugar de este planeta, pero nunca sabes donde, tanto sueños dejados atrás...

"Sólo puedo decirte que nunca dejes de perseguir tus sueños, por muy lejanos que te parezcan, por muy imposibles que alguna vez te lleguen a parecer, nunca dejes de ir trás de ellos"

Volvemos a casa, intento apagar esa lágrima que desciende por mi mejilla, en la arena enterrados,quedan esos sueños que un dia con mi padre vi brillar en el cielo.

lunes, diciembre 30, 2019

Adios 2019

Se va, por fin este año de mierda

He dejado por el camino letras sin escribir, cuentos escondidos en algun susurro del viento, te quieros sin decir por mucho que explotaran en mi corazón.

He escrito amarguras en mi cara, me he vuelto algo. más si cabe, gruñón, he cerrado la ventana al optimismo, y he bailado con el lado oscuro de la tristeza.

Se han ido,  se han llevado trozo de un corazón mal herido, lo han dejado en la UVI, sin ganas ya de latir, las ilusiones se cayeron por la escalera haciendose añicos como si fueran de cristal

Te vas maldito 2019, al menos me dejas unas fotos, unos compañeros de fotografia, pero tambien me dejas un vacío enorme otro jirón más, donde ya no queda espacio para mas cicatrices.

NO espero nada del 2020, ni curas, ni remiendos, será simplemente otro año más

miércoles, diciembre 18, 2019

No luchaste

Los fantasmas rasgaron la niebla de tu mente
llenandola con pensamientos falsos.

 Y no luchaste,

Dejaste que camparan por la llanura, que lentamente impregnaran
tu piel con sus mentiras,

Y no luchaste

Hasta que se hicieron con tu cuerpo, con tu mente, con tu corazón,
daba igual que en algún insospechado y recóndito de tu ser hubiera un leve susurro,
un susurro que te decía que todo aquello era mentira.

Y no luchaste.

Entonces, la cuerda se rompió, el castillo de naipes voló hecho pedazos,
las viejas fotos se quemaron, los recuerdos se cerraron en el arcón.

Y ya nada fue igual.
Porque no luchaste.

No hay

No hay un cielo azul,
no hay escaleras hacia el cielo
no un final  del arco iris.

No hay un y comieron perdices
no hay un beso que despierte a una princesa
ni principe azul montado a caballo

No hay un amor eterno
no hay una mirada que despeje las sombras en la noche
ni una luz al final del tunel

Pero hay momentos que parecen eternos
palabras que se quedan colgadas en las sábanas de un dormitorio
abrazos que aún conservan su calor

Hay recuerdos que vuelven en noches de insomnio.

viernes, diciembre 13, 2019

Faro

Las madres esperan.
Esperan los hijos.
Las esposas esperan.
Esperan las novias.

Y ellos miran, miran aquella luz que les indique el camino.
Camino de volver.

Volver con sus madres
Volver con sus hijos
Volver son sus esposas
Volver con sus novias.

Y llegan y se abrazan,
se abrazan a sus madres .
se abrazan a sus hijos,
se abrazan a sus esposas,
se abrazan a su novias

Y mientras, allí, no muy lejos, el faro, la luz que los guió,
sigue solo, en su peñasco, esperando a guiarles de nuevo a que vuelvan

con sus madres que les esperan,
con sus hijos, sus esposas y sus novias.

Frío

Hace frío.
Hace frío ahí fuera y también...
tambien aquí dentro...

porque me desnudaste de tus sonrisas,
porque me despojaste de tu voz,
porque te llevaste el calor de tus besos,
porque arrancaste, sin compasión, las lágrimas de un niño, la ilusión de un verte, el latido de un corazón.

Hace frío.
Hace frío ahi fuera y aquí también...
tambien dentro muy dentro de mí

domingo, diciembre 08, 2019

Missing

Echo de menos.
Te echo de menos.
Te echo de menos , mi mar, el mar.

Recuerdo cuando aún podia verte, bajar hasta tu orilla, sentir en mis pies el suave tacto de la arena.
Aquellos miercoles sentado en la orilla viendo como las olas rompian en un blanco de espuma,
con el suave rumor de una nana.
Aquellas noches mirando el techo del que colgaban cientos de miles de estrellas, mientras el olor a salitre lo inundaba todo como lo hace el incienso en un dormitorio.
Recuerdo las veces que viaja solo por verte, ese azul intenso, tan intenso que parecia convertirse en verde esmeralda, momentos  fugaces, historias de una vida.

Y sin embargo cuando en tu orilla construí ese castillo de arena con la ilusión que todos tenemos de pequeño, con sus defectos pero con sus almenas, con sus grietas pero con su puente levadizo, despacio pero sin prisa, y entonces... entonces llegaste tú, con aquella ola que surgío sin más, arrasándolo todo, llevandote el castillo, la arena, y las ilusiones de aquel pequeño.

Dicen que nunca debes fiarte de la mar, dicen tantas cosas...

Pero yo sé que a pesar del tiempo, del tiempo que llevo sin verte, sin pisar tu arena, sin olerte...

Echo de menos.
Te echo de menos.
Te echo de menos, mi mar, el mar

viernes, diciembre 06, 2019

Algodón

Nunca imaginé que un algodón pudiera tener un corazón más duro que el diamante

jueves, noviembre 28, 2019

Ojos de gata


Me encontré con tus ojos una tarde cualquiera.
Ni yo te esperaba, ni tú me esperabas, pero alli estabas tú, alli estaba yo.
Y como una gata te enroscaste a mis piernas, ronroneaste a mi corazón.
Y soñé con tus ojos de gata.

 Esquiva, y suave, maullabas búscandome con tus ojos de gata.
Y allí me tenías, acariciando tu pelo, dejandome llevar por tu sigilo,
ignorando las veces que te ausentabas.
Y soñe con tus ojos de de gata.

Saltas de mi cama a la tuya, huyes cuando mis caricias te casan,
vuelves cuando las echas de menos.
Y soñe con tus ojos de gata.

Más un día, cual gata que eres, dicen que me encontraron rígido y frío,
me habias arrancado el corazón, me habias devorado el corazón.

Y yo aún sueño con tus ojos de gata


lunes, noviembre 25, 2019

Faltas tú

FALTAS TÚ.

Faltan tus manos para agarrarme cuando mis fuerzas flaquean, para empujarme y seguir adelante cuando tengo miedo.
Faltan tus manos, para acariciarme, para sentir el calor de ellas en mi mejilla, para poder entrelazarlas cuando estamos juntos.

Falta tu mirada, para que me cubra , me vista y me acune, para que me devore y me desnude, para que me intimide, para que me sonria y me ilusione.

Faltan tus ojos, para que pueda ver a traves de ellos la vida en color, para sentir que centellean, para ver como me sonrien.

Faltan las yemas de tus dedos, para que recojan mi lagrima cuando se desliza por mi mejilla, para poder besarla y llevarmela a la boca.

Falta tu cuerpo, para que me provoque ,para que se enrede entre mis sabanas, para que se pegue a mi mientras bailamos.

Faltan tus piernas para que se entrelacen en mi cintura, para andar con ellas en paseos interminables por Madrid, para dar un paso y luego otro cuando me siento inmovilizado.

Falta tu inteligencia, para sacar una sonrisa de mi boca, para sacarme del atolladero que mi ignoracia tantas veces me mete, para iluminarme con tus historias.

Falta tu sombra, para que llene el vacio de mi casa, de mi sofá, de mi cama, para que me sienta Peter Pan y poder ver como retozan las dos.

Falta tu voz, que se adueñe de mis oidos, que me cuenta historias con las que sueño , la ultima que quiseria oir antes de dormir, y la primera voz que me deseara buenos dias.

Me falta tu corazón, para que sus latidos acompasen los mios.

Faltan tus oidos, para susurrate, para poder jugar con mi lengua en ellos, para decirte en voz baja que te quiero.
Por que faltas tú.


jueves, octubre 31, 2019

Cerraste la puerta

Cerraste la puerta...
Y aunque yo sabía que un día pasaría, no me acostumbro

Cerraste la puerta...
Sin motivo, simplemente dijiste "es el momento"

Cerraste la puerta...

Y por debajo entra un frió que cala los huesos,
tras ella sólo ha quedado un silencio que se pega a las paredes, como cuadros colgados sin marcos

Cerraste la puerta en el otoño, como si quisieras ser una hoja más que se desprende del árbol,
y a pesar de todo, a pesar de esa oscuridad que dejas tras la puerta, pienso que un viento te habrá
hecho volar, allá donde hace tiempo querias ir, aunque no lo dijeras, aunque ahora  te extrañe, como se extraña el verano en los días de otoño.

Cerraste la puerta, y de pronto las fotos amarillearon, los recuerdos se convierten en escarcha, no hay voces, no hay bailes, ni risas, ni reproches,  solo queda una puerta cerrada y tras ella.. el vacío.

domingo, julio 07, 2019

A mi me valia

A mí me valía...

A mí me valía... cobijarme en tus palabras para salir de mis silencios
A mí me valía... columpiarme de vez en cuando entre tus labios
A mí me valía...que me dejaras, de vez en cuando, tumbarme en la orilla de tu mar
A mí me valía... el pequeño espacio de tu paraguas
A mí me valía...sólo el tramo del recorrido de las agujas de tu reloj
A mí me valía...el cuando, el donde, y el ahora
A mí me valía...conjugar verbos en gerundio
A mí me valía...lo que para muchos no les valdría
A mí me valía...el quiero pero no puedo
A mí me valía...ya no ver millones de colores, pero ver sólo uno

A mí y sólo a mí, me valia...

sábado, junio 22, 2019

Tiempo - ¿Quien soy?

Ha pasado tiempo.
Mucho tiempo.
Desde que no vengo a verte, desde que no me enfrento a estas páginas en blanco.
Sin fuerzas
Sin ideas

Quizás algo se haya quedado atrás, quizas la bruma del olvido haga que las palabras de la frasca, aquellas con las que tejía historias se hayan dormido entre el pasado y el olvido.

Quizás sea yo,  sumergido en un bote de formol, como esos cuerpos en lo laboratorios médicos.

Sin embargo hoy quiero dejar unas palabras, no mias, tomadas de una serie de tv pero cuanta verdad encierran

"beberás honda y repetidamente y parte de esa calidez y estupor crecerá y se expandirá...
 y reiremos a cuenta de los días de antaño y brindaremos por los camaradas caidos y aún por caer, y olvidaremos por todo lo que has pasado... Y recordarás, al final, quuien eres"

¿Quien soy?

jueves, octubre 18, 2018

Silencio

Silencio.
Recorro las calles de un domingo cualquiera cuando aún las luces de las farolas no se han despedido.
Hay un silencio callado, y aunque te pudiera parecer una redundancia, no es asi, este era un silencio callado, donde los coches, pocos, no emitían ruido, donde las personas pocas, susurraban sin hablar en voz alta.

Silencio.
Abro la caja de las viejas fotografías,  tiempo atrapado en un papel, rostros mudos, sentimientos grabados en color y blanco y negro, y tras ellos un silencio, el del tiempo que pasó.

Silencio.
En el rincón de la cama, donde antes se deslizaban suspiros y jadeos, ojos cerrados envueltos en un sueño. Ahora solo queda ese lazo que los envuelve, el lazo del silencio

Silencio.
En un tarde, donde un niño deberia estar jugando,  solo hay un vacio, y del aire cuelga un silencio.

Silencio, dejad que los niños duerman

lunes, junio 04, 2018

No iré a ningún lado

No iré a ningún lado porque el enemigo está ahí fuera...
No iré a ningún lado aunque el enemigo tire la puerta y nos arranque el corazón
No iré a ningún lado porque desde el principio siempre quise estar aquí
No iré a ningún lado aunque sienta que el enemigo está dentro de mi y aún asi tu me quieras tal como soy
No iré a ningún lado porque contigo sólo puedo estar donde tú estes
No iré a ningún lado aunque quiera estar en miles de sitios a la vez, aunque a veces dude si este es mi lugar
No iré a ningún lado aunque te vayas y no  vuelvas porque aquí están mis recuerdos. por que aquí estarán tus recuerdos
No iré a ningún lado aunque sepa que te irás por si alguna vez decides regresar y yo estaré aquí
No iré a ningún lado porque ya no me quedan sitios donde ir
No iré, no, auqnue tú ya no me quieras.

viernes, abril 27, 2018

Signos de puntuación y otros

 

Nos conocimos entre dos puntos y como la distancia más corta entre dos puntos es la línea recta, la recorrimos, despacio, hasta llegar al centro de lo que sería nuestra cicunferencia que dibujamos con signos de exclamación.

Por aquella época, abríamos corchetes, nos besábamos entre paréntesis interminables... y de vez en cuando susurrábamos tras dos puntos y abriendo comillas "un te quiero".

Cambiamos las interrogaciones por signos de admiración y aprendimos a utilizar más las mayúsculas que las minúsculas. No rimábamos juntos pero nuestro poema era más hermoso que cualquiera de los escritos por Bécquer.

Me enamoraron tus puntos suspensivos, esos que siempre terminaban  en onomatopeyas.

Quizás usé demasiados puntos y aparte, llenos de saltos de líneas cuando a lo sumo tendrían que haber sido alguna coma suelta o un punto y seguido.

Ahora echo de menos que pongas tilde a mis palabras esas que dejaba desnudas sin acento para que tu se lo pusieras.

Al final, como en todos los finales, escribiste un punto final, no fué ni un punto y a parte ni siquiera un pequeño espacio en blanco.

Echo de menos tu ortografía ahora que hay tantas y tantas faltas de gramática.

sábado, diciembre 23, 2017

Una historia de Navidad

Te encontré, casi escondido, mirando el cruce, semáforo en rojo, semáforo en ámbar, semáforo en verde. Me acerqué a ti, hacía tanto tiempo que no te veía que sentí reparo al rozar tu hombro.
Te giraste y me dedicaste esa mirada tan tuya, cansada pero llena de vida, tu vida.

- Hola - te dije casi en un susurro
- Hola viejo amigo...
Bajé la mirada, aún a sabiendas que no tenías nada que reprocharme, sentí que algo se había quedado colgando entre lo dos. Tú lo notaste, ¡cómo no!

- No te preocupes, ha pasado mucho tiempo, pero eso no significa que me haya ido, estoy aquí siempre que quieras encontrarme...
- Lo sé,  te he echado de menos.
- El momento llega, cuando llega el momento. es asi aunque a veces parezca que ya no volverá, simplemente sigue adormecido... como te pasa a ti...
- ¿A mi? - le dije, intentando hacerle creer que no sabía de lo que hablaba.
- Si... es como aquella que vez.. ¿te cuento una historia?
- Claro  - le contesté, mientras nos sentábamos en un banco de la plaza
- Recuerdo el frío que hacía en aquel invierno, no como esté, que parece un otoño sin fin,  aquellas escaleras de madera que crujian cuando las pisabas, sin saber si era por su vejez o por el tiritar con las bajas temperaturas.
Subía aquellas escaleras despacio,  recordándome otros tiempos donde de pequeño visitaba una ciudad oscura y triste, sin embargo yo sabía que aquel ascenso era para llegar a un rincón feliz. ¡qué ironía de pensamientos!
Tras subir, uno casi se daba de bruces con una puerta de un color verde azulado que se quedaba trancada nada mas meter la llave, parecía que tras de si guardara un secreto con tal celo que abrirse fuera sacrilegio.

Sin embargo, y como siempre, cedía quejandose con un siseo.
Dejamos las bolsas, y ella corrío a prender la calefacción, sin saber que sólo con que me mirase el calor ya prendía en mi.

Se acercó y me besó, cogiendome de la mano, destripó las bolsas sobre la mesa. He de contarte que aquella casita era pequeña...

- ¿Cómo mi caja de cerillas ?   - le interrumpí sin querer.
- Más grande, era alargada con unos balcones, y una cocina a la que ahora llamáis cocina americana, pero bueno déjame seguir.
Te decía que había vaciado las bolsas sobre la mesa  y del armario saco una caja alargada, sonreía como un niño mientras yo la miraba perplejo. "¿Me ayudas?" me preguntó, mientras de la caja sacaba un árbol de navidad.
Dispuso sobre la mesa las bolas, el espumillón, unas luces,  y unos angelitos.
Sonreía mientas desplegaba las ramas, yo por aquel entonces ya había dejado de sentir "la navidad", demasiadas ausencias, demasiados desengaños, demasiados "este año será distinto".
Ella canturreaba unos villancicos mientras decoraba el árbol, unas bolas aquí, unos angelitos allá. "¿te gusta, está quedando bien?" me preguntaba, y yo, la verdad, no me fijaba en como colgaban aquellas bolas, o como los angelitos quedaban suspendidos de las ramas, la miraba a ella, a ese momento en el que la navidad estaba allí, simplemente en colocar los adornos.
Cuando hubo terminado se giró el árbol era casi tan alto como ella, extendió su mano sobre el y lo coronó con una estrella, "anda hazme una foto" - me dijo - "es mi primer árbol en mi casa". Yo tomé una cámara destartalada y vieja de esas que ahora te reirias de ella, y mientras ella sonreía disparé.
Posiblemente sea la única foto donde he logrado tener el sentido de la navidad, aquel momento me devolvió ese hormigueo que se siente cuando eres niño y sabes que llegarán los reyes, que cantarás villancicos, que las sillas de la mesa en la cena de nochebuena están todas ocupadas, y nunca pensarás que se irán vaciando con el paso de los años.

Yo tuve que contener mis lágrimas, mis navidades se habian vuelto opacas, demasiados vacíos como para sentir aquello que aquel viejo me estaba contado.

- Lo sé - me repitió - el tiempo mata muchas veces ese sentimiento, esa sensación, ahora parece que vosotros sólo pensais en que pase,  como a mi me pasaba hasta que ella desplegó aquel árbol y supe que en cualquier momento con  cualquier pequeño detalle uno puede  volver a encontrar la navidad.

Le abracé mientras mis lágrimas libres ya de cualquier sujección rodaban por mi cara.
- Feliz Navidad - le dije
- Feliz Navidad - me contesto con aquella voz.

Me giré para secarme las lágrimas, y cuando me volví hacia él, ya no estaba.
Pensé en su cuento, en la cena que tendría que hacer y todos esos asientos vacios, en como uno recrea lo que debería ser una Nochebuena y lo que al final acaba siendo.

Al llegar a casa encendí las luces de mi arbolito y me le quedé mirando, recordando su historia.


Feliz Navidad y 2018


Para los que se fueron, y ya no están...
para los que se fueron y están sin estar...
para los que volvieron... y volvieron a irse...
para los que llegaron y se quedaron
para lo que han estado, estan y ... estarán ¿?
para los que recuerdo y me han olvidado
para los que me aguantan
para los que quiero y me quieren
para los que quiero y ya no me quieren
para todos...

OS DESEO UNAS FELICES NAVIDADES Y UN AÑO 2018 COMO SIEMPRE SOÑASTEIS.

lunes, septiembre 18, 2017

Corazón Perdio

- ¿Y dices que no puedes enamorarte?
- No, no puedo
- ¿Es que no tienes corazón?
- No, no tengo, sólo hay un hueco vacío
- Eso será por que te lo robaron, o simplemente lo perdiste
- Quizás sea eso... lo perdí
- ¿Por qué no vas a la oficina de objetos perdidos?
- ¿Tú crees?

Y fuí. Y allí, en la oficina de objetos perdidos, en una cajita ,estaba mi corazón con un cartelito que decía: "CORAZÓN PERDÍO"

viernes, agosto 18, 2017

Se nos fueron

A veces se nos va alguien a quien amas, da la vuelta y cierra la puerta, quizás con un adios, quizás con un simple movimiento de una mano, quizás sólo dejando un silencio tras de sí.

A veces se van y no puedes hacer nada más desear que sea feliz, aunque uno ya no esté.

Pero a veces se nos va alguien a quien amas, por que te lo arrebatan con un salvaje y desgarrador mordisco, y solo queda tras de sí la desesperanza, el vacío, y la tristeza.

No hay palabras, ni abrazos, ni consuelo, que pueda curar ese terrible mordisco que nos han dado a la vida, de una dentellada han sesgado una vida, un amor, un sueño.

Sólo queda pensar, desear y soñar, que aunque pueda ser una gran mentira, haya otro lugar donde ahora estén, donde no quepa lugar para el odio ni el rencor, donde los besos sean lo único que una boca pueda y sepa dar.

martes, julio 18, 2017

Las letras, mis letras

Era temprano, como las otras veces que habia ido a ese bar a tomar un café.
Lo pensó, tampoco habían sido tantas, y sin embargo recordaba aquel bar con mucho cariño.
Se sentó lejos de la puerta, pidió un cafe largo con unas gotas de leche, sacó su vieja moleskine un bolígrafo, y la abrió dejando a la luz dos hojas en blanco.

Cerró los ojos como si con aquel acto pudiera atraer las letras que hacía tiempo habían desaparecido. Estaba allí,  pensando que de alguna manera podrían volver, y sin embargo sólo encontraba un vacío enorme y hueco.

El camarero le trajo el café, inspiró su aroma, y le trajo recuerdos de aquellas mañanas frías, casi a la carrera, un ratito, cinco minutos,  el suficiente para tomar un café, sonreir, desearse un feliz día y dejar que aquella mirada le acompañara el resto del día. Sin duda merecía la pena madrugar, caminar por las viejas calles de Madrid para esos cinco minutos,  un café y un beso.

Abrió y los ojos y pensó que quizás no había buscado bien donde se encontraban sus letras perdidas, o que quizás se habían quedado encerradas en su caja de cerillas.
Sí, sin duda era eso, estarían alli, en aquellos platos de patatas fritas con aceite de oliva que hacía para cenar, estarían enredadas en la musica de Maxwell, flotando en aire, estarían bailando en aquel puf rojo que ahora languidece en una habitación olvidada, si pudiera hablar...

Estarían escondidas entre las sábanas de una cama, mientras la luz apagada albergaba a alguien que de pie  se deja llevar por una colección de canciones.
O a lo mejor seguían bañándose en aquella media bañera que mecia un cuerpo que no era el suyo, mientras en la cocina se hacía la cena.

¿Jugarían aún sobre un mantelito blanco y dos copas de lambrusco? sonriendo a  unos ojos  que chisporroteaban de alegría y de vida.

Bebió un poco de aquel café, y pensaba que seguirían alli, buscando a su viejito en algún rincón de Madrid, volando tras algún beso perdido, dando calor a aquel lado de la cama que se lleno de escarcha.

Terminó de beber el café, echó una mirada al bar sabiendo que probablemente nunca más volvería, y dejando trás de si la Puerta del Sol, se encaminó para su casa, ahora en otro lugar, en otro barrio, pensando que sus letras, sus queridas letras ya fuera de las frascas, fuera de la alacena, estén aún jugando con sus recuerdos en la caja de cerillas, su cajita de cerillas.

domingo, julio 16, 2017

¿Te sientes...?

¿te sientes como ese jugador de pinball que lanza la ultima bola aún a sabiendas que no logrará partida extra?
¿te sientes como si hubieras llegado al final del camino sin haberlo iniciado?
¿te sientes como si hubieras recorrido un largo camino dejando migas de pan para saber volver y cuando te das la vuelta ya no están?
¿te sientes como aquel actor en el dia de la marmota, que todos los días se repiten y sin embargo tienes un miedo atroz a salir de ese bucle?
¿te sientes que deslizas de noche el brazo por la cama y en el otro lado sólo hay un acantilado que te salva de caer abrazándote a la almohada?
¿te sientes como si te hubieran mentido cuando te dijeron que "cuando una puerta se cierra, se abre una ventana"?
¿te sientes como un naufrago en una isla deseando que llegue la noche para poder cerrar los ojos y soñar con lugares lejanos?
¿te sientes como un niño al que acaban de decir que los reyes magos son los padres?
¿te sientes como que dejaste de sentir?

Si te sientes así,  sientes como yo siento.

lunes, junio 05, 2017

Que te diría

Son las ocho de la tarde, la puerta se cierra.
Ha acabado mi jornada laboral.
Perdonad, no os he dicho, soy psicologo, y tengo una consulta, a las ocho se va  mi último paciente.
Ordeno mis notas, y en ellas siempre encuentro la misma palabra "miedo", miedo a que el pasado sea mucho mejor que el futuro, miedo al desengaño, miedo a no ser quien espera la gente que sea, miedo a no creer en uno mismo.
Estamos llenos de miedos, y el peor de todos, es ese miedo al mismo miedo, que nos atenaza y no nos deja vivir el presente, disfrutar de las cosas.

Creo que el miedo es el arma más poderosa de la Tierra, ahora hay miedo a que unos locos religiosos cojan un auto y se lleven por delante a todo el que pillen, miedo a ir a un concierto, miedo a estar en una concentración y al final ese miedo nos llevará a encerrarnos, una vez más.

Pero yo no quería hablaros de esos miedos, que todos conocéis, entre mis últimos pacientes ha surgido una duda, quizás incluso otro miedo, que a mi me ha hecho pensar si yo también lo tengo, o mejor aún, ¿hemos pensado alguna vez en ello?, ¿estamos preparados para si sucediera?

No, sinceramente, no estamos preparados.

Y os preguntaréis que es, dejadme que os haga la pregunta pertinente "¿Qué  dirias si le volvieras a ver?, a él o a ella". Seguro que pensaréis en ex, pero la pregunta abarca mucho más, no solo a ex parejas, sino a seres queridos.
Le he dado muchas vueltas, ¿qué le diría si le volviera a ver?, que le diria a mi padre... y no lo sé, quizás me echaría a llorar, quizás solo le abrazaria, pensando en que estaría él pensando de como es mi vida. Y tú ¿que dirias?

Pienso que nos deberian preparar para ello, para estar listos cuando volvieramos a ver a esa persona, ¿qué le dirias tú a un amor pasado, a un amigo de la infancia?

¿que te diria a ti, papa, si te volveria a ver?
¿qué te diría, si te volviera a ver? ... a ti.

jueves, mayo 11, 2017

Vivir día a día

La oscuridad reinaba en aquella habitación, a pesar de que aún faltaba mucho tiempo para levantarse, ella tenía los ojos abiertos, como si fuese capaz de ver sin luz.

Sin embargo no veia nada, navegaba entre sus pensamientos, aquellos que le decían que su vida no era la que ella una vez de pequeña habia imaginado, ahora casi ya en los cuarenta se sentía cansada.
Un cansancio que provenía de todos esos frentes que tenía abiertos, su ex, alguien del que una vez estuvo enamorada y ahora es un extraño que se había convertido en un enemigo implacable,  varios trabajos con el que apenas llegaba a fin de mes, y un hijo al que educar.

¡Qué lejos estaba aquello, de lo que una vez soñó!

A sus años debería tener la vida resuelta, una hipoteca, alguien a quien esperar o que la esperase a ella al final del dia, y dos hijos como siempre había deseado.
Ahora en la oscuridad de su habitación, le gustaría acurrucarse con esa otra persona que habia conocido por casualidad, poder compartir su tiempo, su cama... y no era posible.

Él le habia dicho que añoraba su presencia, que le dolían sus ausencias, aunque las comprendiese, pero que al final se estaba acostumbrando a ellas.
Ella no podiá hacer más, su vida se perdía entre trabajo y trabajo, pasar todo el tiempo posible con su hijo, el mismo,  que  como hace un  león marcó su territorio al sentirse amenazdo por otra presencia que pretendía llevarse el cariño y el amor de su madre,  eso él no podía permitirlo, era su madre, lo único que tenía y no quería compartirlo.
Ella no iba a hacer nada que menoscabara la felicidad de su hijo.

Había sido sincera desde el principio, incluso le había dicho que estaría mejor con otra persona que pudiera darle lo que ella no podía, y él simplemente, recordando lo que alguna vez le decía su madre, le contestaba "son como las lentejas, si quieres las comes y sino las dejas", yo he decidido comerlas.
Aún así ella sentía que él se estaba acostumbrando a su ausencia.

Encendió su móvil, buscó en la carpeta de fotos y abrió aquella en la que aparecían los dos, se quedó un rato mirándola, hasta que el sueño empezó a cerrar las cortinas de sus ojos, "vivir dia a dia, sólo día a día..." fue su último pensamiento antes de quedarse dormida

miércoles, mayo 10, 2017

Acostumbrarme a tu ausencia

Las primeras luces del alba, atraviesan las rendijas de la persiana y bailan sobre las sábanas anunciando un nuevo día.

Él estira el brazo intentando encontrarla, aún a sabiendas de que no está. Siente un ligero pinchazo en el pecho, antes, en otros amaneceres no muy lejanos sentía como su interior se rompía un poco más, ahora, de aquel dolor sólo queda un pinchazo en el pecho.


"No quiero", se dijo, pero en el fondo sentía que se estaba acostumbrado a su ausencia.
No era una ausencia total, y sin embargo cada vez eran más espaciados los días en los que se encontraban.


Él lo sabía, no había mentiras, ni medias verdades, lo tomaba así o no, era como las lentejas , como decía su madre "hoy,  lentejas o las comes o las dejas".

Se levantó de la cama y bajó del todo la persiana, las luces del alba dejaron de bailar en sus sábanas, cerró los ojos, estiró el brazo, y se dijo "no quiero acostumbrarme a tu ausencia".

martes, marzo 14, 2017

El corazón es lo único que no envejece

La primavera se asoma sigilosa, con miedo a que el invierno aún de su último zarpazo en la tierra y se agarre a ella resistiendose a marcharse


Aprovecho ese cielo azul, único en madrid y me deslizo por los caminos de piedra y arena de mi querido parque del retiro. A estas primeras horas de la mañana sólo hay algun corredor y alguna persona mayor a la que su médico recomendó caminar, quizás sea una de las pocas cosas que el médico no le haya prohibido.


Inspiro fuerte, como si quisiera inhalar la vida que se desprende de las ramas aún desnudas pero que ya visitan su guardaropa, sólo algún almendro  aparece vestido para la ocasión.
Allá abajo está él. Mucho tiempo hacía que no le había vuelto a ver, perdido entre una corriente de rutina y desgana, el tiempo pasa y se desliza como el agua de lluvia que se pierde en las alcantarillas.
Me siento a su lado, su mirada aún tiene ese brillo que recuerdo de los días donde nos encontrábamos en la cafeteria de la puerta del Sol, aquella mesa que me había visto sonreir al  el calor de una mirada.


- Hola - me dice con su voz profunda y serena - hace ya tiempo que no te dejas ver.
- Si, es cierto, y no tengo excusa, los días se me van sin apenas hacer nada, como si en algún momento me hubiera desenchufado y sólo estuviera encendida esa luz roja que marca que el aparato está en standby.
- Pues no es muy halagüeño lo que me cuentas
- Lo sé, pero me domina ese sentimiento, me siento viejo, siento que no  soy el que siempre quise ser, el que en el fondo creo que debería ser,  simplemente una sombra, una sombra vieja.
- ¿sabes? creo que lo peor de una persona es que se de por vencida, que se de por derrotada, cuando aún queda tanto por hacer, cuando... el  corazón es lo único que no envejece en una persona. Te contaré una historia.


Me acomodo en el banco, una ligera brisa mece las ramas, y a mi me llega un olor a salitre, a mar, a pesar de lo lejos que está, lo echo tanto de menos.


- Hace muchos años, pasé por un tiempo donde simplemente no me encontraba, no sabía que podía hacer con mi vida, me sentía como un caminante ante una bifurcación en el camino, ¿cual tomar? ¿derecha, izquierda, seguir recto?. Entonces la conocí, no la esperaba, ni ella a mi,  fue sin querer o quizás el fondo ella lo quería y yo también. Y cuando la ví supe que llevaba toda la vida esperándola sin saberlo. Era la persona que sabía cuando me tenía que decir "un te quiero", la que sabía que su silencio me hacía compañia, que sabia lo gruñón que era y sin embargo todo lo borraba con un beso y una mirada. Debería haberla atado a mi sombra, debería haberla cosido a mi corazón, debería haberla escrito, deberia haberle repetido una y mil veces lo que me hacía sentir, debería saber que el peor invento del hombre fue el reloj, debería saber que cuando algo empieza, a veces empieza para terminar.
Y me encontré un día recogiendo los pedazos de un corazón roto, mirando los montones de momentos que pasé con ella y que ya no iban a volver.
Fue entonces cuando mi padre me dijo que en la vida hay que aprender a ganar y muchas veces a perder, y nunca olvidaré cuando en un susurro, casi imperceptible de sus labios se deslizaron estas palabras " el corazón es lo único que no envejece en una persona"
Al principio no le creí, metido en mi propio duelo,  y sin embargo cada dia más despacio pero siempre volviendo a comenzar, el tiempo transcurrió , y conocí a otra persona que llenó no aquel espacio vacío sino otro, por que no hay dos amores iguales, ni nunca se quiere de igula manera.
Entonces comprendí las palabras de mi padre, " el corazón es lo único que no envejece en una persona"

Pone su mano sobre mi rodilla, me mira y me dice:

- El corazón no envejece nunca, sólo hasta que deja de latir.


Cierro los ojos y vuelvo a inspirar esa brisa dejando que inunde mis pulmones, y su fragancia abre la puerta a los recuerdos.

Cuando los abro. él ya no está, aunque aún oigo el eco de sus palabras " el corazón no envejece...."
Mientras la primavera asima su cabeza, y Madrid, mi Madrid se tiñe de su luz particular.

martes, febrero 21, 2017

Lápices de colores

Compré una caja de lápices de colores para que pintaras mi vida de color, aún sabiendo que un día te irás y que con mi lágrimas borraré tus dibujos.

martes, febrero 14, 2017

Globos

Ataré tus besos a globos de helio para que cuelguen de mi techo, asi aún podré besarte cuando tú no estes.

jueves, febrero 09, 2017

La Piel

Me aferré a tu piel como lo hace un bebe al pecho de su madre, sin saber que eras como las serpientes, y cuando mudaste de piel me dejaste tirado.

lunes, febrero 06, 2017

Lo cortés no quita...

"Lo cortés no quita lo valiente", le dijo entregándole en sus manos su corazón.
Y ella lo guardó en el cajón de su mesita de noche.

sábado, diciembre 31, 2016

You're missing

Estoy sentado, contemplo el cielo encapotado en estos días típicos del invierno de Madrid, grises, fríos, con la niebla cayendo...

Suena el teléfono

- Hola, hace tiempo que no te llamaba , sólo quería desearte un feliz año
- Para ti también , te he extrañado... tanto tiempo...
- Lo sé, quise hacerlo, pero siempre lo dejaba para más tarde y luego pasaban los días...
- No te preocupes, sé que estás ahí
- Bueno... sólo era eso, desearte un feliz año
- ¿qué tal se cierra el tuyo?
- el mio... ha sido un año extraño, de esos que quizás no llegas a tocar con la yema de los dedos, por que es tan imperceptible... a pesar de que sabes que está ahí, no lo ves, no lo sientes
- Lo mejor es que llega otro, siempre llega otro y como en ese anuncio "Me encantan los comienzos... nunca sabes donde pueden llevarte..." nunca sabes donde podrá llevarte este 2017
- si nunca sabes donde te llevará. ¿me dejas citarte un pedacito de canción, hoy me siento melancólica, será por que otro año se va y siento que se me pierde el tiempo
- Dime
- la canción es en ingles y la estrofa es...

"Everything is everything
Everything is everything
but you're missing
you're missing when I close my eyes,
you're missing when i see the sun rise

Your house is waiting
your house is wating
for you walk in
But you're missing"

- es triste, pero es preciosa...
- feliz año
- feliz año para ti... y espero que no te pierdas
- para ti: https://www.youtube.com/watch?v=AyAF0UQ4cmk

viernes, diciembre 30, 2016

2017

Miro el calendario, y parece ser que aquel alumbramiento de hace 365 días muere hoy.
 Intento recordar las ilusas ilusiones que hice cuando se parió el año, ahora no quedan ni los recuerdos de aquello.
No quiero que parezca triste,  se puede contar otro año, pero este me deja el sabor de que... ¿ha llegado a existir? es como si hubiera sido sólo un soplo, quizás ni eso, un simple parpadeo, donde realmente no ha pasado nada, un año que nunca recordaré ni por tristezas ni por alegrias, y eso si que puedo decir que es triste, pero es así, sin más, no hay remordimientos ni pena, las cosas suceden a veces por que tienen que suceder y pensar en el por qué sólo es una pérdida de tiempo.

Hará algunos años imaginé que esos años eran omo habitaciones donde tenias que entrar el 1 de enero e ir decorándolas, mi habitación de este año permanece con las paredes vacías, el suelo de hormigón, me llevaré los recuerdos de los otros años, y esta vez mientras espere en el soportal a coger la llave de la habitación 2017, dejaré que la nebulosa del tiempo borré esa última estancia, eso sí, si algo me ha enseñado es que cuando abra la puerta del 2017 lo haré desnudo de proyectos, vacio de ilusiones, hueco de promesas, intentaré hacer de cada día algo que recordar, intentaré hacer aquellos viajes que nunca hice, intentaré reir más. llorar más, enojarme menos, hablar menos de política (cosa harto difícil), intentaré vivir más y pensar menos (eso ya es casi un imposible). intentaré desfibrilar mi corazón, intentaré besar más, abrazar más, intentaré intentarlo, y al menos cuando, si Dios quiere, esté en el soportal para devolver la llave del 2017, pueda llevar en mis baules  recuerdos para colgar, o quien sabe si en vez de una solitaria cama necesite dos.

Y aún así, quiero agradecer a aquellos que me han soportado en este año, los que me han apoyado y seguido ahí, a mi lado, los que se han ido, ójala les vaya bonito, quizás sea el momento de soltar amarras, dejar atrás pesos innecesarios, depositarlos en  el trastero, siempre serán parte de mi, pero...

No tengo pensado abrirte esta noche cuando haya algarabia y griterio, cuando los petardos, malditos petardos, asusten a los niños y a los perros,  sólo espero estar abrazado a mi almohada...

Y mañana , según el calendario, sera año nuevo,  aunque yo sé que simplemente será un día más...

para todos feliz año, feliz 2017

sábado, diciembre 24, 2016

Feliz Navidad

Otra Nochebuena más...
Gracias por seguir ahí, por entrar de vez en cuando a leerme, por, a pesar del tiempo, manteneersu inido a estas letras..

Espero que tengais unas felices Navidades y que el 2017 venga con algún sueño hecho realidad.

Gracias.

viernes, diciembre 16, 2016

Tic - tac

A veces parece que el corazon ha detenido su tic - tac.
Pero no es verdad.
Sólo se ha ido a dormir para soñar otra vez

Navidad

Ya no queda caja de cerillas.
Ya no hay mantelitos blancos, aunque me hayan regalado unos hermosos.
Ya no suena Maxwell, ni hay velas encendidas...
Los recuerdos están embalados.

Ya no hay alacenas.
No hay letras en las frascas, sólo quedan frascas vacías.

El sol ha rasgado la cortina de nubes.
Hace frío en Madrid.
El frío húmedo de Diciembre, impregnado de la soledad de  unas navidades en las que ya no eres aquel niño que las sentía como mariposas en el estómago.
Ahora tan sólo quedan sillas vacías, huecos que son imposibles de rellenar.

¿Dónde se quedaron aquellas soñadas navidades en las cuales habría una mesa alargada llena de gente, familia, amigos...?
Envuelvo en pequeños paquetes todos mis sueños que se quedaron colgados en mi cajita de cerillas, una cabalgata de reyes,  un despertar temprano para intentar "pillar" a los reyes,  esas sonrisas cuando abren los regalos.
Todos esos pequeños paquetes se quedan en mi mente, en un rincón iluminado por un árbol de navidad gigante, imaginario claro.

A veces la Navidad sonríe, pero a veces la Navidad duele cuando del árbol sólo cuelgan los recuerdos, aunque estos estén envueltos en papel de regalo y lazos rojos.

martes, noviembre 15, 2016

Tranquilidad

El sol había logrado descorrer las cortinas de nubes, que antes de despedirse habian dejado su tarjeta de visita.
Hacía frío, un frío acentuado por la humedad de la lluvia reciente y en el parque del retiro esa sensación solo la apaciguaba el olor a la hierba mojada.
El suelo se había convertido en una alfombra de tonalidades anaranjadas, el color del otoño había tomado posesión del parque.
Caminé, como siempre, con mi música, recordando que a esas horas hacía algún tiempo bajaba a tomar café con los compañeros de trabajo, lo echaba de menos, aunque nada es comparable con caminar por el parque, aún lo echaba de menos.
Lo encontré sentado en un banco, con la mirada perdida, esperando sin esperar.
Me senté a su lado, no hacía falta que le dijera nada, él ya sabía que iba a llegar.

- Llegaste... - me dijo, sin dejar de mirar más allá del seto.
- Sí, aunque no sabía que estarías aquí.
- Hace tiempo que te espero, y sé que llegarías cuando tuvieras que llegar.
- Es verdad, realmente llevo demasiado tiempo sin... me siento como si hubiera caido en el mar, pero no me hundo ni tampoco estoy a flote, me mantengo entre dos aguas, y ahí permanezco indiferente entre si voy al fondo o salgo a la superficie, y el tiempo pasa, dias, semanas, meses, no hay una corriente, ni olas, no hay nada mas que estar entre las aguas, mirando a mi alrededor... sin más.
- Quizás lo veas así pero sigues adelante aunque tengas la sensación de no mover los pies,  quizás sólo estas inmovil porque esperas una señal para elegir un camino, ese camino que quieres que te lleve a esa felicidad que tanto os venden y que aún no entendeis que no existe como tal.
- La felicidad... si, es posible que la hayan envuelto en papel de regalo y lazos pero que cuando lo abres solo encuentres una caja vacía.
- Te voy a contar algo
- Lo esperaba...
- Hace mucho, mucho tiempo, yo por aquel entonces era más joven que tú, estaba en una situación como la tuya, pensando si todo lo que había vivido merecía la pena, y si lo que quedaba por venir iba a merecerlo, ¿dónde se había quedado esa fuerza que me empujaba a saltar de la cama para vivir un día diferente? ¿dónde se habían quedado esas ganas de encontrar la felicidad, la ilusión por descubrir, por soñar despierto? y sin más, lo tuve frente a mi.
Había una puerta de color verde, y tras ella había una escalera de madera que crujía cada vez que la pisabas, y otra puerta que daba a un pequeño apartamento, blanco, muy blanco.
Una mesa circular blanca bajo una lámpara industrial, y un pequeño sofá.
Había un cuarto de baño frío, como solo se puede sentir en las madrugadas de escarcha, y había un dormitorio pequeño,  que se convertía en una isla lejos de todo.
Habían unos balcones con parpados de madera, blancos también.
Y allí, había una tranquilidad que solo podía compararse a cuando los ojos caen por el peso del sueño pero aún eres consciente de que no estas dormido.
Había noches que sólo mesaba unos cabellos, en silencio, en aquel pequeño sofá, y cuando sus ojos se reflejaban en los mios esa tranquilidad lo invadia todo, y habia felicidad en esos momentos, por que la felicidad es cuando , por fin, te sientes tranquilo, tu mente está tranquila no piensa, tu cuerpo está tranquilo no hay cansancio, ni estres, ni agobio, tu mirada es tranquila por que sabe que habra otra mirada para tomarla, y tu corazon está tranquilo por que sabe que se acompasa a los latidos de otro corazón.
Quizás para algunos la felicidad sea otra cosa, pero yo te puedo decir que allí habia felicidad, porque había una tranquilidad inmensa e infinita que lo abarcaba todo...
- ¿Y que pasó?
- Pasó.. que había demasiadas cosas en mi cabeza que terminaron echando esa tranquildad, y todo lo que era se conviertió en un había. pero no te contaba esto por nostalgia o tristeza, sólo quiero decirte que a veces la felicidad son sólo momentos de tranquilidad, no como se entiende estar tranquilo, sino TRANQUILIDAD en mayúsculas cuando todo tu espacio, tu ser, tu espíritu se encuentra en ese estado que ya ni siquiera es terrenal, quizás es solo el preludio a  la tranquilidad de la que hablan los que estan a punto de morir, los que han pasado esa línea y dicen que no quieren regresar porque en ese más allá hay paz, hay tranquilidad, quizás la felicidad que tenemos aqui pueda que sean retazos de esa tranquilidad.
- Creo entenderte, porque muchas veces, la parte más feliz de mi día es cuando me invade el sueño y no hay pasado ni presente, el futuro está en ese cerrar de ojos, en los sueños que van a llegar sin ser consciente de toda la presión, de la rutina del día, de la centrifugadora que es no parar de pensar.
- Así es, deberían enseñar en las escuelas a vivir, a encontrar esa tranquilidad en las cosas, en las personas, enseñarnos a amar, a querer...
- Tengo que irme, he de volver, ahora no puedo estar mucho tiempo sin volver...
- Lo sé, hoy no he podido contarte un cuento, pero la próxima vez lo haré, no tardes, yo tambien te echo de menos
- No sabes cuanto lo hago yo - le digo a mi viejito, que me sonríe al oirlo.

Tomo el camino de regreso a casa, sin mirar atrás, sé que ya no estará en el banco, seguramente estará tras esa puerta de madera, sintiendo y viviendo su tranquilidad.

martes, octubre 25, 2016

Esperando

Entra la luz por la pequeña ventana, hoy el cielo se viste de nubes.
Y me asomo,
y el mar se ha convertido en un arenal por donde ya no pasea aquel niño pequeño, que creció y se fue, y quien sabe si algún día volverá.
Ya no está el viejo, aquel que en un café solía estar sentado a la espera,  a la espera de que yo llegase para contarme alguna de sus historias.
Ya el teléfono no suena y cuando llamo una voz metálica y aburrida me contesta " teléfono apagado o fuera de cobertura".

Y en mi mesa la hoja de papel, en blanco, me devora, esperando que vuelva a abrazarla con los surcos de mi bolígrafo.

lunes, septiembre 12, 2016

11 de Septiembre

11 de Septiembre.

No hubo tarta.
No hubo fiesta de cumpleaños.
No hubo velas , ni cancion.

No hubo comida de las que te gustaban, ni larga sobremesa de las que todos odiabamos menos tú.
Ni regalos, ni tirones de oreja.

No hubo reuniones.
No hubo celebraciones.

Y sin embargo es 11 de Septiembre.
Y sin embargo sigue siendo tu cumpleaños aunque no estes.
Y sin embargo aún está tu espacio, y tu tarta y tus velas y tu canción.

Felicidades Papá

martes, septiembre 06, 2016

Aún

Dedicado a todos aquellos que han perdido a un ser querido...


Aún me despierto en medio de la noche.
Aún abro la puerta cuando llego a casa y espero verte
Aún digo tu nombre cuando nadie me oye
Aún espero, y espero y se que todo está acabado, que ya no estas.

Aún lloro por las noches tapandome con la almohada para que nadie oiga
Aún sigo viviendo, pero esta vida es ya sin ti.
Aún creo que todo es una maldita pesadilla de la que despertaré o simplemente me despertaras tú.

Pero todo está acabado, está acabado y ya no estas.

Y sin embargo...

Aún me quedan tus recuerdos cuando me cogias de pequeño/a y me abrazabas
Aún me quedan tus susurros y tus besos y tus reproches
Aún me queda tu imagen junto a mamá sentado en tu butacón
Aún me queda tu olor, tu presencia y tu cariño

Porque aún y por siempre,
aunque todo esté acabado, esté acabado y ya no estes,
te llevo en mi corazón

domingo, septiembre 04, 2016

Echo de menos

Echo de menos a aquel viejo que solía aparecer cerca de la Puerta del Sol.
Echo de menos las llamadas al contador de historias, y que me cuente una de ellas.
Echo de menos esas frascas de letras y palabras con las que tejer un relato que abrigue mi corazón.
Echo de menos a aquel niño que se sentaba en la arena y me daba la mano mientras mirábamos las estrellas y me preguntaba si alguna vez sería una de ellas
Echo de menos sentir la arena caliente en mis pies mientras juego a que no me pillen las olas
Echo de menos a aquel niño que una vez fuí, y que hoy seguramente, no reconoceria en lo que se ha convertido
Echo de menos reir sin parar y no saber por qué
Echo de menos no tener miedo del miedo
Echo de menos a aquel que un día sin pensarlo tomó un avión  sin saber ni siquiera donde acabaría
Echo de menos jugar contigo mientras me miras y me dices papá
Echo de menos llenar el rellano de la escalera de huellas de dinosaurio y de globos
Echo de menos el olor del café recien hecho cuando solía llevarlo a la cama
Echo de menos extender mi brazo y encontrarte durmiendo a mi lado
Echo de menos las notas bajo el mantel, tapar los ojos y llevarte a un lugar que ni siquiera conoces
Echo de menos cocinar para ti, vestir la mesa de mantelitos blancos mientras Maxwell nos canta
Echo de menos los viajes, montar en avión sabiendo que en la distancia podré encontrarme de nuevo
Echo de menos los amaneceres en un autobus donde la ciudad aun despertaba en mañanas frías de invierno
Echo de menos aquellas escaleras de madera que sonaban cuando las subía
Echo de menos la estación, mi estación de atocha, estación de despedidas y encuentros
Echo de menos la mar, mi mar, el verano, el acento de su tierra.
Echo de menos aquel cine de verano donde una vez te abracé
Echo de menos mi caja de cerillas, esa pequeña cajita que me ha visto amar y llorar
Echo de menos los miércoles
Echo de menos la porra y las porras de los domingos por la mañana
Echo de menos tu acento de tierras del sur
Echo de menos el brillo de unos ojos que abrigan en invierno y excitan en verano
Echo de menos tu cuerpo desnudo
Echo de menos mis lágrimas
Echo de menos estar solo en mi soledad
Echo de menos a aquellos que ya no están y nunca más volverán

Me echo de menos, mucho, mucho me echo de menos.

lunes, agosto 29, 2016

Colgado

La puerta se cerró, mejor dicho, cerraste la puerta.

 Y dejaste tras de ti, un te quiero,  que cayó del cuadro que habiamos hecho para quedarse colgado de aquel pequeño salón.

Cambio de planes

Caía la tarde sobre Madrid, el sol lanzaba sus destellos ya lejanos de aquel calor de Agosto, sus rayos mecidos con la brisa de Septiembre anunciaban el parto venidero del otoño.

Todo había empezado unos días antes, con una charla en un foro,  hasta que ella se lanzó y le preguntó "¿Te apetece un cambio de planes?, quedemos hoy sin más sin pensar".
Y él, cambio de planes, allí estaba en la puerta de aquel pub esperando a alguien del que sólo tenía unas fotos y unas líneas escritas en una pantalla en blanco.

No era la primera vez que tenía una cita a ciegas, pero nunca terminaba a acostumbrarse a ese "miedo escénico" a no poder dominar la situación, a estar a merced del destino.
Ella llegó, y con ella, un brillo en sus ojos, una sonrisa pintada de ligero carmín.
Era tal como estaba impresa en aquel papel fotográfico.

La tarde transcurrió  entre palabras y sonrisas, entre un deseo de besarla  que colgaba  como un trapecista sin red  que salta gira y en el último momento se aferra al trapecio.
Castillos en el aire.

Cuando la noche cubrió las aceras del color amarillento de las farolas, en aquel soportal  ella se acerca y le susurra:

"Que haras, que haras a partir de hoy si hay un cambio de planes"



 PD: Leelo oyendo CAMBIO DE PLANES

martes, agosto 23, 2016

AGT

Acababa de cerrar su portátil y aún mantenía su sonrisa en la boca.
"Estas loca", se dijo, "acabas de quedar con un chico que ni siquiera conoces, bueno en las fotos parecia muy guapo, ¿y si no es él? a tus años y estas haciendo cosas que hacias a los veinte".

Frente al espejo se hablaba a si misma. Hacía tiempo que no sentía ese cosquilleo en el estómago, esos nervios de una cita. Tras ocho meses duros de papeleos, abogados y luchas tenía el divorcio, se había quitado una losa de encima y ahora le apetecia saborear su libertad.
Ademas su cuerpo le pedía sentirse vivo, acariciado por otras manos que no fueran las suyas, sentirse mujer y deseada.

Llamó a su hermana,  y le contó la larga tarde conversación y risas con un desconocido tras una pantalla, su hermana algo más alocada que ella le animó a que no dejase de disfrutar un poco, unas copas una cena, déjate llevar, pero ante  todo me mandas un mensaje de donde estas, a pesar de ser la pequeña no podía reprimir un aire de "mamá"  respecto a su hermana mayor.

Se duchó despacio, dejando que el agua recorriera su piel, sacó la ropa del armario, una, dos, tres veces se probó diferentes modelos, al final optó por uno sensual pero sin ser demasiado provocativo, zapatos de tacones y un ligero toque de maquillaje.

La tarde caía en Madrid,  bañando el asfalto de toques anaranjados. Cuando llegó, él estaba esperandola, con unos pantalones de lino y una camisa blanca que reforzaba su tez morena.
"Luce mejor que en las fotos" se dijo ella, mientras sintió un ligero escalofrío, "espero que no sólo sea fachada"

Se sentaron en una terraza, su ojos se cruzaron a mitad de camino, entre el bol de las patatas fritas y un par de cervezas. El tiempo pasaba entre risas, y confidencias, palabras que se deslizaban sobre la mesa, anécdotas e historias, entonces él dejó caer la pregunta, suave como se deslizan las hojas en otoño.

- ¿Cenarías conmigo?
- Si - fue la respuesta de ella.

Él la llevo a un italiano coqueto, ella coqueteó con él, él entró en su juego, ella se dejó jugar.

Cuando quiso darse cuenta, estaba sentada en el sofá de la casa de él, sonaba un suave soul de voz feménina, sobre la mesa se enfríaban dos copas, ella no decía nada, él tan solo la miraba, se acercó y  ella fue a su encuentro.

Mientras sus bocas se buscaban sus labios se rozaban, ella murmuró "no suelo hacer esto nunca", creyó oir un "yo tampoco" cuando sintió la lengua de el en la comisura de sus labios. Su mano se deslizó tras su nunca y el beso se hizo más intenso. El tirante de su vestido resbaló por su hombro, mientras el le besaba el cuello, mordiendolo despacio, provocando en ella descargas, soltó un gemido,  y él respondió mordiendo su cuello.
Ella se inclinó hacia atrás sintiendo el peso de él sobre su cuerpo, sentía una excitación que añoraba, que se había perdido en el tiempo y que deseaba recuperar.
Empezó a desabotonar la camisa, el alzó los brazos ayudandola, se irguió y pudo ver un brillo especial en los ojos de ella, ella saco su lengua y humedeció sus labios,mientras se quitaba la camiseta. Se desnudaron mutuamente, el bajó su boca y recorrió con su lengua sus pechos mientras ella enredaba sus dedos entre su pelo, lamió sus pezones, y siguió su viaje hasta llegar a su sexo. Ella se estremeció cuando noto la boca de él, los dedos de él, la lengua de él.
Y cerró los ojos, y dejó que él hiciera, despacio, sin prisas se abandonó a un placer que soló una mujer puede sentir, abrió su boca " no pares, ahora no pares", y él obedeció hasta que sintió los espasmos de ella, una descarga de placer recorrio su columna vertebral de abajo arriba, mientras entre sus piernas explotaba un deseo encerrado en el tiempo.

Se miraron y ella cogiendole del cuello lo atrajo hacia sí y le beso con fuerza, le empujo, le tumbó "es mi turno" le dijo, deslizo su boca sobre su pecho mientras sus manos agarraban su pene duro y excitado, ella lo apretó suavemente jugando con él, en movimientos ritmicos, arriba y abajo, sin prisas, lo justo para que siguiera excitado. Deseaba sentirlo en su boca, rozarlo con sus labios, volverle loco, y sentir el poder de tenerlo, de poseerlo,  cuando lo hizo y sintió que él ya no aguantaba más. ascendió sobre su cuerpo y cogiendolo entre sus manos se lo introdujo. Entró despacio abriendose como las olas rompen contra el muelle, arqueó su espalda para sentirlo aún mas adentro, profundo y empezo a moverse, presionado su pubis contra el de él, cosa que  le excitaba aún más.
Él no estuvo pasivo, con un golpe de sus caderas la descabalgó y se puso encima, se puso de lado y detrás, la llevó contra la pared y de pie, y cuando por fin acabaron en al cama, él la obsequió con un orgasmo brutal.
Abrazados él le dice que no quiere que sea un rollo de una noche, ella le besa, "¿me llamaras?" le pregunta él, "claro, dime tu móvil"," mejor apuntalo" "tengo una memoria increible, venga" Y él le dice su numero y ella se lo repite a la primera.

Abrió los ojos, el móvil zumbaba a su alrededor, estaba en su cama, y su hermana no paraba de llamarla.

- ¡¡¡Por Dios!!! ¿es que no vas a coger el teléfono? llevo llamándote horas, imagino que habrás tenido una noche agotadora ¿no?
- La verda es que he dormido muy bien, pero que te pasa para que me llames tantas veces, ¿ha ocurrido algo?
- ¿algo ? Anda monina no te hagas de rogar y cuentame
- No tengo nada que contar, a que te refieres
- Ahora no te hagas la tonta, tu cita, la cena  y lo que paso después...
- ¿Cita? ¿Cena?, no me acuerdo de nada, solo de haber despertado  por tu culpa
- A ver ¿me lo estas diciendo en serio?, me estas preocupando, ayer hablaste con una chico toda la tarde por el chat, me dijiste que habías quedado para tomar algo,  ¿no lo recuerdas?
- No, no lo recuerdo, no me estaras gastando una broma...
- Espera que voy para allá

Cuando su hermana llega, ella está en el salón, tomando un café.

- A ver, ayer quedaste, por lo que sé ya que, mira - y le enseña un whatsapp - me dices que estas cenando con él.
- No puede ser, no me acuerdo de nada
- No... no te habrá dado algo en la bebida,  ¿no?
- No lo recuerdo.
- Y fuiste asu casa, ¿tuviste sexo con él?
- Pues la verdad es que no lo sé, creo que sí por que tengo unas marcas en mis pechos y el cuello pero de verdad que no lo sé
- Ahora mismo te llevo a Urgencias, a ver si ese tio te drogó...

Y llegan a urgencias. Una amable enfermera escucha la historia, y hace esfuerzos para no echarse a reir, parece increible, despues de mucho tiempo sin sexo y no se acuerda, o salió a celebrar su divorcio y bebio más de la cuenta. Pero aún así la enfermera se lo cuenta a la doctora.

- Por lo que cuentas ha estado en una temporada de estres, y me dices ¿que tuvo sexo, y no se acuerda de nada de las ultimas 24 horas? - pregunta la doctora
- De nada.
- Vaya, pues es un caso de Amnesia Global Temporal
- ¿En serio? - pregutna riendo la enfermera
- Si, y no es el primer caso, suele darse que en casos de estres y de mucho tiempo sin sexo, se sufre tal descarga con el orgasmo que digamos el cerebro se desconecta provocando una amnesia temporal, no dura mucho problamente mañana ya empiece a recordar.

La enfermera va al box y les cuenta, ellas tranquilas regresan a casa.

Pasan los días y el chico espera una llamada.
Ella ha recordado la cena, las risas, el sexo, y sin embargo ¡¡¡ no recuerda el número de móvil !!!

lunes, agosto 15, 2016

Bus

 El verano terminaba, él sabia que debia volver a su rutina.
 Saco su billete de bus mientras el sol se bañaba en las aguas del mediterraneo.

 Ella se despedía de su famila. 
Un nuevo rumbo. Una nueva escuela, un mundo nuevo

Tres filas les separaban en el autobus.
Él se puso los cascos, ella cogio su libro.

 Sus miradas se cruzaron una vez cuando el pasó por su asiento.
 La segunda  fue en la.parada de rigor frente a la maquina de bebidas.
 Él sacó una coca cola, ella iba a por una botella de agua, no tenia cambio, él la invitó

.Cuando el autobus llegó a su destino  ya no bajaron separados.

viernes, agosto 05, 2016

Sigo aquí

Sigo aquí.
Aunque parezca mentira, aunque no haya relatos, ni cuentos, ni llamadas, ni viejitos.
Sigo aqui.

Hay veces que las letras, las palabras son como nubes de verano dibujadas en un terciopelo azul, que con sólo una brisa se deslizan sumisas a la fuerza de ese viento y a pesar de que parezca que puedes acariciarlas son imposibles de atrapar.

Sigo aquí, pero no logro  atrapar las palabras, no logro enhebrar las letras para confeccionar una frase, dos frases, un relato.

Sigo aquí, huyendo de una realidad que no quiero ver, cerrando los ojos, las manos, escondiendo la cabeza como lo haría una avestruz.

Sigo aquí deslizandome, como en aquella hermosa película, "voy a la deriva, es tan fácil ir a la deriva", porque no hay nada más sencillo que cerrar los ojos y dejarse llevar, como un púgil que tras todos los esfuerzos baja los brazos consciente de que aguantará todos los golpes, que seguirá de pie, pero sin las fuerzas suficientes para levantar sus guantes y contestar.

Sigo aquí y aunque parezca que todo es triste y negativo, no lo es, sigo aquí disfrutando del sol de Madrid, sigo aquí disfrutando de mis paseos por el retiro, de tus sonrisas, del viento fresco de la noche, sigo aqui viviendo dentro de mis sueños, sigo aquí abriendo arcones, destapando frascas...

Sigo aqui refunfuñando, diciendo no cuando es si, anclandome como las cabras a una roca, simplemente por que soy un cabezota perdido.

Sigo aquí y aquí estaré a la espera de que en cualquier momento pueda atrapar esa nube de verano que llueva, otra vez, palabras e historias,  que tras de ella aparezca mi viejito, que quizás lleve  en su algodón el número de teléfono del contador de historias...

Mientras tanto, sigo aquí.

miércoles, julio 06, 2016

Jalil


Paseo por el parque del Retiro,  bajo un sol de Julio, pero a primeras hora de la mañana aún tiene piedad de los que transitamos. El parque a estas horas casi está vacio, en una de sus calles veo algo que me llama la atención, una silla de ruedas vacia atada con una cadena a un banco, como si fuera una bicicleta que atas a una farola.

Intento imaginar cual puede ser su historia, me detengo y la fotografío con el móvil, desde un banco contiguo un anciano observa mi acción y con su voz entrecortada me dice "¿curioso, verdad?". Asiento con la cabeza y cuando paso a su lado se dirige a mi.

- En Madrid puedes ver cosas insólitas, pero todas tienen trás de sí su historia.
- ¿Y usted sabe cual es la historia de la silla de ruedas?
- Algo me contaron, ¿le interesa?
- Claro - le contestó mientras me siento a su lado - pero por favor no me trate de usted, me llamo Nicolás
- Está bien Nicolás,  yo no sé la hisotoria de primera mano, pero dicen que...

Hace un alto, como si estuviera buscando en un recodo de su memoria la historia, me he percatado que no me ha dicho su nombre, pero lo paso por alto.

- ... dicen que hará como unos  tres meses, alguien de piel morena con aspecto moro, llegó  y ató la silla al banco, se quedó mirando un rato murmurando unas palabras como un rezo, sonrió y se fue.
Parece ser que el dueño de la silla era un señor de avanzada edad al que le gustaba venir al parque y pasear, andaba rápido, todo lo que le dejaban sus piernas y sus años.
Tuvo la mala fortuna que una tarde en casa tropezó y se fracturó la cadera, a partir de ahí se dejó ir, perdió la ilusión por volver a andar, no quería salir de casa, pasaba las horas sentado en un butacón frente al mirador viendo la calle, su hijo lo intentó todo, pero no había forma. Ya le habían avisado en el hospital que a veces se dejan ir, se quedan esperando a que llegue su hora, simplemente viendo lo que les queda de vida pasar.
El hijo no se dió por vencido y   como su trabajo no le permitía pasar tiempo con él, buscó a alguien, hizo varias entrevistas pero nadie le  gustaba lo suficiente, hasta que conoció a Jalil.
Jalil había llegado a España tres meses antes, su patera alcanzó una de las playas de Cadiz, huía del hambre y la desesperación esperando que aquí fuera distinto, pero  la realidad era mucho más diferente de lo que él imaginó, pasó unas semanas en Cadiz, durmiendo entre cartones, escapando de otros mendigos, comiendo de lo que Cáritas le daba. Alguien le dijo que en Madrid podría tener más posibilidades,  y con lo que habia conseguido de la mendicidad, compró un billete de autobús.
Los primero días fueron más de lo mismo, dormir en algun cajero autómatico, aguantar los insultos e incluso los golpes de los otros mendigos,Jalil nunca pensó que hasta entre los más pobres hubiera  racismo.
Probó a vender klinex,  intentó limpiar los cristales de los coches, pero las mafias le pagaron con un brazo roto, y un montón de golpes. Fue en la iglesia donde le ayudaron a salir adelante, la iglesia y su enorme fuerza de voluntad.
 Allí le dijeron si se veía capacitado para cuidar a ancianos, él contestó que ya había cuidado a su abuelo, y de esta forma fué como le presentaron a un hombre que necesitaba de alguien que cuidara de su padre.
Cuando llegaron a casa del padre, este reaccionó de una manera que nadie imaginaba, montó en colera, "¿quien coño es ese moro para cuidar de mi?, Él se podía cuidar bien solo sin necesidad de nadie y menos de un moraco" Su hijo no daba crédito a lo que estaba escuchando, nunca su padre se había mostrado de esa manera y menos   con ese ataque racista.
 Pidió perdón a Jalil, y le quiso pagar el  tiempo que había perdido, pero Jalil le dijo que él podria ayudarle, estaba curtido ante el rechazo y los insultos, que le dejara una semana de prueba, si no podía con él, se iría.
Y acordaron que se quedaría una semana, con la condición de que el hijo no pasara por allí hasta que acabara la semana.

Los primero días fueron duros, el viejo se negaba a comer, le tiraba los platos al suelo, se negaba a todo lo que Jalil le decia, se orinaba en la cama exclusivamente para fastidiarle. Por las noches se levantaba,  encendía todas las luces de la casa, abría el frigorífico y comía dejando los restos tirados. Pero lo que no suponía era que Jalil tenía mucha más paciencia de la que él podría imaginar, recogía todo, lo limpiaba, cocinaba lo mejor que sabía.
Por la tarde se sentaba a su lado y aunque le viejo le ignoraba, Jalil le contaba cosas de su pueblo, un pueblo perdido en Marruecos, de sus costumbres, de la lucha por salir de allí.
Y el viejo le miraba de reojo cuando creía que Jalil no  miraba, sorprendido de sus historias.
Al tercer día Jalil cogió la silla de ruedas e intentó sacarlo de casa, el viejo se tiró al suelo, gritó, le amenazó con que llamaría a la policía y diría que le estaba maltratando mientras se golpeaba las piernas. Jalil lo abrazó, lo cogió por las axilas y lo volvió a sentar en su silla. No dijo nada, no hubo ningún reproche, hizo un té y se lo sirvió.
Al día siguiente lo volvió a intentar y el viejo hizo lo mismo, así dos días más, al tercero, el viejo cansado se rindió.

Bajaron a la calle, cruzaron y se internaron en el parque, en ese mismo banco donde está ahora la silla de ruedas atada, se sentaron y fue ahí cuando el viejo le contó a Jalil, como andaba todos los días, como se acercaba hasta el estanque y veía a los niños echar migas de pan a los patos, y como se sorprendían cuando una boca asomaba entre las aguas y se llevaba el trozo de pan. Lo mucho que le gustaba andar entre los árboles escuchando sólo el silencio del aire entre las ramas. Y en un acto reflejo, Jalil cogió al viejo, lo levantó y muy despacio lo arrrastro hasta el cesped, alli le descalzo, le masajeó los pies y las piernas, volvió a levantarlo y poniendo sus pies sobre los suyos empezarón a andar.

Al pasar la semana el hijo regresó, abrió la puerta y allí estaba su padre, sentado a la mesa con Jalil al lado, tomando una cerveza y un plato de aceitunas.
El viejo sonrió a su  hijo y cuando le abrazó le susurró al oido "gracias, gracias por traerme a Jalil"

Jalil estuvo con el viejo cinco meses, entre el hijo y Jalil surgió una gran amistad, cinco meses dan para mucho, cinco meses son solo un soplo.
Pero cada día en esos cinco meses, todas las tardes el viejo y Jalil bajaban al parque, y andaban, el viejo recuperó se recuperó un poco y aunque necesita de dos bastones, lo que más disfrutaba era cuando  apoyaba sus pies en los de  Jalil y caminaban juntos.

A los cinco meses el viejo enfermó, una neumonia, fue rápido, Jalil no se separó de él ni un segundo,  cuando el viejo se fue, allí estaba su hijo y Jalil.
Después de su muerte Jalil volvió a la iglesia por si podían darle otro trabajo,  le dijeron que el hijo le había estado buscando que quería hablar con él.

Quedaron en la casa, el hijo le entregó una carta.
La abrió, y empezó a leer...

"Querido Jalil, mi amigo.
Sólo escribirte unas palabras para agradecer el tiempo que has pasado conmigo, quizás no fuera todo lo bueno que debí ser, y te pido perdón por como te traté los primeros dias, pero me diste una lección que nunca olvidaré.
Has sido ante todo un amigo, un compañero sé que no hay forma de agradecertelo lo suficiente, pero al menos déjame que haga algo.
He dado orden a mi hijo para que te entrege un cheque, no es mucho, pero espero que sea lo suficiente para que vuelvas a tu pueblo, sé lo que lo echas de menos, y espero que con ese dinero puedas montar algo o llevar a cabo tus sueños.
No lo rechaces, sé que eres orgulloso, pero por favor tómalo como algo que te regala un amigo, un amigo de corazón.
Hasta siempre mi amigo, hasta siempre Jalil"

Unas lágrimas cayeron sobre la carta, el hijo le tendió el otro sobre, pero antes de cogerlo se levantó y se abrazó a Jalil.

"Aquí tienes tu hogar, siempre que quieras, siempre que vuelvas, serás bienvenido"
Jalil entre lágrimas le pidió un último favor.

El último favor fue que le diera la silla de ruedas y que bajara con él en un último paseo.
Y asi fue, dicen que llegaron los dos con la silla vacía, que se sentaron en el banco y que hablaron de sus proyectos de futuro, de que nunca perderían el contacto, y cuando la tarde moría y el sol se ocultaba tras los árboles, Jalil ató la silla de ruedas al banco, murmuró algo, seguramente un rezo, y cuando acabó sonrió.

Jalil volvió a su pueblo.  Y por lo que sé sigue en contacto con el hijo, que algunas tardes baja limpia la silla, y se sienta aquí un rato.

lunes, julio 04, 2016

Cuentos por teléfono- EL HOMBRE QUE ALQUILABA SU TIEMPO

Descuelgo el teléfono, su voz llega desde el otro lado del hilo teléfnico vestida de nostalgia.
- Hola - me dice, y sus palabras se descuelgan de su boca como lo haria la lluvía de una hoja.
- Hola, tengo la sensación de que algo te pasa...
- Bueno... ¿sabes? creo que ya sé por qué te llamo, hablar contigo es como si en el fondo acompañaras mi soledad, em acompñas a estar sola, por que no hay peor cosa que sentirse sola, no es estar sola, sino sentirse sola, y me siento sola cada vez que rozo el otro lado de mi cama y sólo hay escarcha ni siquera conserva ya su perfume. Hay soledad en mi cocina, cuando sólo tengo que cocinar para mi, cuando lleno de vino solo un vaso, cuando mi cintura añora sus abrazos por detrás mientras me besaba el cuello. Hay soledad en mi mesa, esa mesa de madera que desnudé un día y tirita de frío. Hay soledad en las películas que veo por que no tengo un hombro donde apoyarme ni un cuerpo al que abrazarme cuando de la tele salta un miedo. Hay soledad en el silencio del acto de apagar la tele y caminar a la cama, sin poder comentar como ha sido el programa, o la pelí, sin poder besar un sueño de buenas noches, hay soledad en el abrazo que doy a mi almohada como si ella fuera su sustituto. Hay soledad en mis pasos por las calles de madrid, que a veces suenan a hueco, por que no hay un destino, no hay principio  ni final, no hay una despedida por que no hay una bienvenida. hay soledad en mi amanecer, cuando me estiro en la cama y siento el frió de la ausencia, de su voz de su mirada, de sus beso de buenos días, del olor a café que algunas veces me hacía.  Hay soledad en los viernes por la noches  por que ya no hay planes, hay soledad en los sábados por que no tengo con quien remolonear en la cama sintiendo que el lunes está tan lejos que quizás nunca llegue. Me siento como esos relojes de arena que miden el tiempo por los granos que pasan de un lado a otro, sólo que esta vez nadie girará el reloj para que vuelvan a caer, cada grano de arena es un momento que no volverá un momento cargado de soledad. Y hay soledad en mis recuerdos que cada día que pasa se enturbian más en mi mente como si se fueran desenfocando perdiendo en algún lado de mi cerebro al que cada vez más me cuesta llegar...
- Siento oirte decir eso, por que sé que hay soledades que son difíciles de llenar, de igual manera que hay soledades que acompañan por que gracias a ella podemos encontrarnos, yo sólo soy un contador de historias, si quieres puedo contarte una para que así al menos este ratito no te sientas tan sola.
- Gracias...
"Había una vez un hombre que se sentía tan solo como quizás te sientas tú ahora, había tenido la suerte de amar, se decía, pero nunca llego a comprender que uno se pierde pensando en lo que no se tiene cuando debe pensar en lo que tiene, y así sin verlo, sin desearlo se quedó solo.
Caminaba todos los días, maldiciendo su mala suerte, aunque en el fondo él sabía que no era cuestión de mala suerte, sino de que uno tiene lo que se busca, uno de esos días que se creía el ser mas trsite de la tierra pasó por delante de la puerta de un gran hospital, y sin saber por qué, entró.
Recorrió los pasillos mirando las habitaciones, oyó lamentos, y oyó rezos, vió lágrimas pero también vió esperanza y sonrisas, algunas de esas habitaciones estaban llenas de gente que iban a visitar a sus parientes, otras sin embargo solo guardaban a los enfermos que intentaban dormir para que la estancia en el hospital se les hiciera mas corta.
Al rato salió del hospital pensando en la soledad de estar tumbado en la cama hora tras hora sin que nadie fuera a visitarles.
entonces tuvo una idea, al día siguiente volvió al hospital y entró en una de las habitaciones en las que no había visitantes, se presentó y le dijo al enfermo, "hola, soy tu acompañante de alquiler", el enfermo le miró extrañado "¿es una broma?  ¿una terapia nueva del hospital?" "No" contestó él, simplemente creo que no es bueno estar solo todos los días y yo tengo tiempo me gustaría alquilar mi tiempo para acompañarle. "Ya ..  vale... pero cuanto me va a cobrar por ello...", inquirió el enfermo, "nada, sólo le pido que si alguna vez yo termino en un hospital usted me alquile su tiempo". Al enfermo le pareció algo extraño aquel trato, pero eso era mejor que no estar sólo todo el día.
 Y de aquella forma aquel hombre llegaba por las mañanas al hospital y alquilaba sus horas, una por paciente, hasta que terminaba el horario de visitas.
Dicen que estuvo cinco años visitando todos los días el hospital, hasta que un día cuando estaba alquilando una de sus horas, entró una chica en la habitación, "hola, ¿eres tú el visitante que se alquila?" le dijo, él la miró sorprendido, " sí soy yo, ¿por qué?". "me gustaría hacer lo que tú haces,  y no sé a quien dirigirme, y me llegó que había alguien que ya lo hacía... y aquí estoy"

Dicen que fué de esa forma que crearon una asociación, voluntarios que alquilan su tiempo, solitarios que apagan su soledad, sabiendo que el día que ellos puedan estar en una cama de hospital también tendrán compañía."
- Es una bonita historia...
- Lo es, pero no quiero que te lo tomes como una moralina por lo que me has contado, lo que sientes es como la sombra que todos tenemos cuando luce el sol, hay que aprender a convivir con ella, quizás algún día tu sombra pueda ser como la de Peter Pan y abandonarte por haga llegado alguien que la descosa de tus pies.
- Gracias, quien sabe... al menos tú me acompañas a no estar sola, un beso contador de historias.
- Un beso y dulces sueños.

martes, junio 21, 2016

Recuerdos

El sol de junio, en uno de esos atardeceres  que huelen y sienten a verano, calienta el asfalto de esta ciudad, una ciudad a la que amo y odio a  partes iguales.
El cielo como si Dios hubiera soplado está desnudo de nubes, y me recuerda a aquel cielo de la playa, de un azul intenso que rivaliza con las aguas del Mediterráneo.

Y se pegan a mi piel los recuerdos como se hacia antes con un sello al sobre, carta de recuerdos que un día tendría que mandar sin destinatario y sin remitente, como esos mensajes que se lanzan en una botella al destino.

Olor a patatas fritas, doble ración, a la espera de que suene un timbre, que trae en su sonido unos ojos y una sonrisa y un susurro.

Una caja de cerillas, pequeña, como un rincón perdido en la inmensidad de un espacio sin fin, amaneceres con olor a café, desayuno en la cama, cama desnuda tras la lucha de dos cuerpos, cuerpos en los que el sudor dibuja sonrisas, sonrisas que al final terminan colgadas  como cuadros en la pared, pared de esa caja de cerillas.

Un puf rojo, mudo, que calla situaciones tan rojas como el color de su piel.

Mesa de madera vestida de blanco, copas de vino, Maxwell, Bruce, luz de una vela, susurros que se deslizan en una liana que son las miradas que se cruzan.

Noches de música, de botella de lambrusco, de sentidos embotados por el alcohol, donde los sueños revolotean como mariposas en busca de una luz, luz que calienta e ilumina, esas noches de música.

Tiempo que pasa, que corre veloz y se desliza entre los dedos como los granos de arena de una playa lejana que ya no se alcanzará nunca, y un niño crece, sin verlo, pero crece, sin apenas notarlo, pero crece, cumpleaños de dinosaurios que dejan paso a mando de consolas,  dientes debajo de la almohada que dejan paso a vasos de leche y hojas de lechuga que un dia los camellos de unos reyes magos se comieron, ilusiones que el tiempo va cubriendo  de polvo.

En aquella caja de cerillas se quedó parte de un corazón roto, la otra parte aún la llevo incrustada en mi pecho, llena de aquello que sintió, como en un cuento, en ese pedazo aún quedan habitaciones que un día alquilé y que aunque ahora están vacias siguen ahí como si fuera ayer.

Son recuerdos, recuerdos de una vida.

lunes, junio 06, 2016

Cuentos por teléfono - ESPERAR

Sonó el teléfono.

- ¿Hola?
- Hola, ¿qué tal estas? - me dice una voz conocida
- Bien, pensé que ya no volvería a saber de ti, ha pasado tanto tiempo
- Es verdad, lo siento. Pero un pariente mayor mio se cayó y se partió el hombro y la cadera... y ya sabes, hospital, rehabilitación, ha perdido mucha movilidad y el tiempo se pasa volando...
- Lo sé, y siento lo de tu pariente, espero que pronto mejore
- Bueno, no lo sé, es muy mayor y esta vez parece... en fin, la verdad es que viendole y viendo los ancianos en la residencia te da que pensar, que hace uno con su vida, y tengo la sensación de que estoy a la espera, a la espera de que algo pase, a la espera de que algo cambie, a la espera de que un dia todo sea diferente, pero hago poco o nada para que esto sea diferente
- Al menos lo tienes claro, ¿un cuento?
- Por supuesto, me apetece escucharte, te echaba de menos
- "Hace mucho mucho tiempo, en una ladea lejana vivía una chica de ojos claros y pelo suave como la seda. Ayudaba en su casa a su madre, y por las mañanas iba a ordeñar a las vacas, a adecentar el establo y a echar un mano a su padre.
Cuando tenía tiempo libre paseaba hasta el rio, charlaba con los pajaros de sus sueños, sueños que le llevaban muy lejos del pueblo, a la gran ciudad donde viviría con un principe que se enamoraría de ella y su vida sería completamente diferente.
Había tardes que se quedaba asomada a su ventana mirando el puente por donde ella soñaba que pasaría su principe, entonces él la vería  y tomándola de la mano la llevaría a su castillo.

Su madre la miraba y le decía "ya estás con sus sueños pero los sueños hay que perseguirlos no vienen a buscarte a la ventana"."Pero mamá, él pasará por aquí y cuando suceda se enamorará de mi, y seremos felices"

Pasaban los días, las semanas y los meses, pero por el puente unicamente lo cruzaban los rebaños de vacas, ovejas y algún que otro comerciante. Más ella estaba convencida que no tendría que hacer nada, solo esperar.
Una tarde llegarón al pueblo unos caballeros, reunieron a todos en la plaza y anunciaron:
                                 "El principe parte para visitar su reino, y conocer a su futura esposa, engalen sus casas y preparense para recibirle"

Ella no podía creerselo, tanto tiempo esperando y ahora el principe llegaría cruzaría el puente, se fijaría en ella y su vida cambiaría para siempre.
Algunas amigas suyas no esperaron,   hicieron las maletas y cuando le pregutaron si se iba con ellas en busca del principe, ella contestó "no, prefiero esperarle aquí, él cruzará el puente y cuando me vea se enamorará de mi"

Incluso su madre al verla tan ilusionada le dijo que lo mejor era partir y encontrarle en el camino, de esa manera no tendría oportunidad de conocer otros pueblos a otras chicas, más ella decidió esperar, " el principe tiene que cruzar el puente si quiere conocer su reino..." se decía.

Y pasaron los días y pasaron las semanas, hasta que se escucharon unos caballos cruzar el puente, ella salió corriendo en busca del príncipe, más no era él.
Al pueblo llegaron unos caballeros que anunciaron que el príncipe había elegido otra ruta y que en una posada llegaron unas doncellas en su búsqueda, se hizo una fiesta y quedó prendado de una de ellas, la boda tendría lugar en el castillo en poco tiempo.

Ella no podía creer lo que estaba escuchando, ella que le había estado esperando tanto tiempo, tantas tardes mirando el puente, sentada en su orilla y ahora él la habia traicionado, se casaba con alguien que no era ella.
Quedó destrozada, se encerró en su habitación y se negó a comer.
Al tercer día, sus padres entraron en su habitación, la madre llevaba en su mano una maleta, era su maleta.
"Hija mia" le dijo " tu padre y yo aunque nos duela queremos que te vayas a la ciudad, alli vive una tia tuya con la que vivirás, pero los sueños no vienen a buscarte, no se esperan, hay que salir a por ellos, hay que buscarlos, hay que luchar por conseguirlos, aquí ya no tienes nada que hacer, no esperes más, la vida te espera en cuanto cruces el puente"

Ella con los ojos anegados en lágrimas se dió cuenta de lo tonta que había sido, cogió la maleta, abrazó y besó a sus padres y cruzó el puente camino de la ciudad.

Dicen que unos meses después volvió al pueblo, pero esta vez no volvió sola, no era un príncipe, pero era el rey de su corazón.
Se casarón en el pueblo fue un día muy feliz...

Y después... después lucharon para que cada día tuviera algo de especial, por que en este cuento no hay y se casaron y vivieron felices, ellos sabían que los sueños las ilusiones cuestan hay que pelearlas, algunas veces las consigues... otras tardas un poco más."
Y este es el fin
- Bonito cuento, y me parece que lo has pensado para mi, por lo que te he dicho
- Bueno tómalo como quieras, pero  estar esperando no te lleva a ningún sitio, es como si te sentarás en un anden a la espera del tren, pero si no sacas el billete y subes nunca saldrás a ningún sitio, siempre estarás anclada a esa estación.
- Gracias de verdad, tienes toda la razón
- Me alegro ¡ah! y espero que tu pariente se mejore
- Yo también lo espero, hasta pronto
- Hasta pronto, ciao

martes, mayo 10, 2016

Una canción

Llueve sobre Madrid, dias grises, como si el sol hubiera decidido retirarse, huir dejando tras de si un manto de nubes cargadas de agua.

A pesar de todo, camino por el retiro aprovechando una tregua en la lluvia.  
No hay nadie en el parque, y el silencio lo abarca todo, de las hojas caen gotas que rebotan en
la arena prensada.
El estanque, vacio, ahonda ese sentimiento de soledad, hasta los patos parece que esperan la vuelta del astro rey para salir de sus casas de madera.

A lo lejos en un banco, bajo una capa de lluvia, veo a mi viejito,  sabía que hoy le encontraría.
 
Me acerco deprisa mirando al cielo, pidiendo que es nube de un gris oscuro perlado nos deje el tiempo suficiente para poder charlar.

- Hola, a pesar del día, no sé porqué sabía que hoy le encontraría
- Me gustan los días lluviosos, cuando no hay nadie y respiro el silencio de este parque, aunque sabía que vendrías no las tenía todas conmigo.
- Gracias por esperarme
- No tienes po que darlas...
- ¿Sabes? No sé si es el tiempo o la lluvia, pero siento que  mi vida es un completo error, que en algun tramo del camino me perdí,  me equivoqué y sigo cometiendo error tras error en un intento vano por que reecontrar un camino, mi lugar,  pero cada vez queda menos tiempo...
- Debes recuperar tu canción, entonces encontrarás tu camino
- ¿Mi canción?
- ¿Te cuento una historia?
- Claro que sí, ¿mi canción?...
- Pues tu canción, sí, todos tenemos una, o eso al menos cuentan en...

"En un poblado de Africa central perdido entre la selva, cuando nace un niño, ya sea chico o chica, todo el poblado se reune y cantan por el recien nacido, es su canción, única para él, no hay dos canciones iguales, cada habitante del poblado tiene una canción diferente.
Esa canción le acompañará siempre, cuando va creciendo y en sus días especiales, recordatorio de cuando nació, su ritual de iniciación, su ingreso en la tribu como miembro activo, esos días se reunen todos y le cantan la canción. " su canción".

Pero cuando obra mal, hace algo malo, o se equivoca, no hay reproches, no hay castigo como aquí entendemos el castigo, simplemente se reune toda la tribu le rodean y permanecen en silencio durante horas, desde el amanecer hasta el anochecer, un silencio sepulcral, indicando que con su acto ha perdido su canción, la canción de su vida, y en ese momento, ese silencio es lo mas humillante que le puede pasar. 
Sentir que ha perdido su canción que nadie de la tribu le cantará más, y que él o ella no podrá cantar lo que aquí llamaríamos su banda sonora, es lo peor que le puede pasar, peor incluso que le desterraran.
Por eso hará todo lo posible para recuperar, para que cuando la tribu  considere oportuno, considere que con sus actos es merecedor de ello, vuelvan a reunirse y vuelvan a cantarle la misma canción que cuando nació, la misma canción que su madre le cantaba cada noche para que se durmiera, la misma canción que le cantaron cuando pasó a la pubertad, o se casó o tuvo a su primer hijo.

Y cuando mueren es la canción lo último que oirán , lo único que se llevarán al otro lado."

-
Es preciosa tu historia
- Lo es, tú  has perdido tu canción, te pierdes en pensar que dejaste de cantarla en algún recodo, o que te la robaron cuando te rompieron por dentro, pero lo único, lo único que debes hacer es recuperarla, volver a tenerla, a desear oirla, por que ahora estas sordo, y persigues solo silencios, en cuanto vuelvas a tener tu canción, entonces seras tú de nuevo, y seguro que volveran a cantartela hasta el último de tus días.

Sólo puedo mirarle, a veces sus historias, sus cuentos me parecen ... de loco, pero cuando los pienso, cuando los siento, llego a comprender toda la verdad que hay en ellos. 

En algún lugar dejé de cantar mi canción, dejé de escuchar a quien me la cantaba, quizás por que yo mismo dejé de cantarla y mis oidos quedaron sordos, como él dice, es hora de que vuelva a encontrar mi canción.

La nube no espera más y empieza a caer lentamente sobre nosotros.
Vuelvo a mirarle, y sus ojos se despiden de mi.

Me coloco mi sombrero de lluvia, y aprieto el paso, cuando miró hacia atrás él ya no está, solo hay un banco vacío,  un banco de madera empapado de lluvia.

Y yo intento encontrar mi canción.

lunes, mayo 02, 2016

Un cielo azul

Hay un cielo azul sobre Madrid.
Un azul que seguramente no lo haya en ningún otro rincón del mundo, algunos lo llaman la luz de Madrid.
Es como si alguien hubiera abierto las nubes con una cremallera dejando al aire todo un tul de un azul intenso y brillante.

Camino por el retiro, a estas horas tempranas de un día festivo, sólo un puñado de corredores recorren sus calles de arena.
De los árboles cuelgan letras y palabras, con las que conformo historias que se quedan en el suelo, en las ramas o simplemente se disuelven en mi memoria, una memoria que
a veces parece ser la memoria de un pez.

Llego al estanque y en una esquina veo a una pareja bailando, no hay musica, y sin embargo se que dentro de ellos hay una sinfonía que quizas dejó de sonar hace tiempo, los observo, él ha cerrado los ojos, ella también, mientras giran despacio, una vuelta sólo una dan, y se separan.
En la cara de él hay una pincelada gruesa de tristeza como si se arrepintiese de algo que sucedió una vez, pero veo en sus mirada que hay algo más, una sombra de muerte. Ella le sonríe y le brillan los ojos mientras vuelve a ponerse los cascos. Su forma de mirarle me convence de que una vez estuvieron enamorados, y sin embargo ahora ella se aleja, se gira y se despide alzando la mano, él parado asiente con la cabeza y aquí desde lejos juraria que alguna lágrima recorre su mejilla.

Lentamente se van y desaparecen de ese paisaje que es el estanque, un chico lanza un palo a un perro que saltando alegremente lo atrapa antes de que caiga al suelo y yo me acerco al árbol más próximo y recojo de sus ramas letras y palabras, quizas escriba una historia donde hace tiempo había una pequeño edificio en un pequeño pueblo con una pequeña puerta de madera, y había unas escaleras antiguas que crujian cuando subías por ellas, y había un puerta a la izquierda,  una puerta que daba a piso...

Quizas escriba una historia, quizás había una historia que contar con las palabras de ese árbol.

Y sobre Madrid hay un cielo azul, como seguramente no  hay en ningún rincón del mundo, y yo camino sólo, solo hacia ningún lugar.