lunes, agosto 22, 2005

Te echo de menos... I miss you


Son sólo unas palabras pero creo que me quedo con ellas como las que mas me llegan las que como dardos se me clavan.
Por que echar de menos a alguien supone que esa persona ha dejado huella, que cuando no está queda un hueco, un vacio que ninguna otra persona puede llenar, y sólo uno se da cuenta de ello justamente cuando no está y es ahí cuando florecen en nuestra boca: "te echo de menos", "te extraño".... i miss you.


Si, realmente echo de menos a mucha gente.....

Sueños son Parte 4

Llegué a casa, aún él no había llegado, me puse cómoda, tome un trago, y saqué la tarjeta del bolso. Llamé. Reservé mesa para cuatro, el sábado por la noche, aunque él cuenta cuentos esa noche no era el moderador sentía curiosidad por el lugar.

Cuando él llegó, le conté lo de la reserva, le dije que había llamado a una pareja de amigos y que estaban conformes, simplemente me sonrió, “si eso te gusta, está bien, iremos”, no hubo un asomo de sorpresa, simplemente estaba bien, si así había de ser, que fuera.

Al cerrar los ojos esa noche, pensé en ello, la vida, nuestra vida había llegado a un punto en el que todo era un simple fluir, invariable, quizás algo de alegría o felicidad, pero dosificada de tal forma que no alterase nuestra existencia. Igual que los problemas o las tristezas, todos tenían un punto, el cual no debía traspasarse, un límite soportable, nuestra vida en común, había tenido altibajos como la todo el mundo, al menos yo así creía, y sin embargo esa noche me parecía que estaba todo sujeto a un corsé cerrado, quizás como la burbuja en la que la protagonista del cuento quiso vivir, no había dolor, no había riesgo, pero tampoco había la capacidad de lanzarse al vacío con la incertidumbre de que podías fallar o podías acertar pero sentir en la piel que estabas viva.
Lloré. No sabía si era por impotencia, o por que de alguna manera sentía que todo aquello, me arrastraba a vivir en una rendición a unos sueños que alguna vez tuve. Y sin embargo yo quería a la persona que dormía a mi lado, y yo había elegido libremente la vida que estaba viviendo, nada me obligaba a seguir allí pero esa era mi elección.

Pasó el viernes, y yo seguía viviendo más en el futuro que en el presente, pero ahora algo había cambiado, a veces me sorprendía pensando, meditando en la vida que llevaba, en la gente que me rodeaba, pensando que significaba la felicidad, que significado tenía la muerte.

Y llegó el sábado por la noche, nuestros amigos se mostraron sorprendidos ante la novedad de ir a un local donde el acto principal era un coloquio entre gente desconocida, también eso me dio que pensar, habíamos llegado a un punto, ya no sólo nosotros, sino creo que en general donde la palabra ha perdido su uso, si, hablamos charlamos, nos comunicamos pero realmente ¿escuchabamos?, ¿somos capaces de decir y de expresar lo que sentimos? Creo que no, alguna vez he entrado en un chat y he comprobado lo necesitada que está la gente de comunicarse y de que ser escuchada, quizás por eso nos resultaba tan extraño un restaurante-copas-coloquio.

El restaurante era un lugar tranquilo, la decoración acogedora, con las paredes de ladrillo visto combinadas con madera, se respiraba tranquilidad, había bastante gente, pero el nivel de ruido era bajo, cosa que me sorprendió, dado lo aficionados que somos en España a hablar en voz alta.

viernes, agosto 19, 2005

Soñar y volar Parte 3

Algunos de los oyentes, le miraron asombrados, no era un cuentacuentos al uso, chocaba con sus mentes, ellos estaban allí para tomar un café, olvidarse del exterior, escuchar una historia, matar el tiempo y volver, sin embargo todos los reunidos tomamos el lápiz y escribimos el tema del cuento. A los dos minutos él se levantó, tomó los papeles y después de leerlos, reanudó su charla.

“.... veo que la mayoría quiere un cuento de amor, aquí hay alguno que quiere un cuento de suspense, y otro un cuento erótico, bueno este último lo dejaremos para un horario mas acorde con el tema, en cuanto al de suspense, ¿no hay mas suspense que un amor no encontrado, que un corazón a la espera de otro, de una llamada de un abrazo o de un beso?. Veo, que como siempre el amor es el tema preferido para los cuentos, pero nadie ha puesto si quiere un final feliz, supongo que si, ya que si yo os contara una historia de amor sin ese final, probablemente no os volviera a ver, más creo que en el fondo, cuando alguien quiere escuchar un cuento de amor, es por que su cuento, su historia, no está completa y busca reflejarse en ella o en él, en un castillo en cuya almena está la princesa esperando a que llegue su príncipe en un corcel blanco, luche contra el dragón y luego la libere. Pero hoy no será así el cuento, el tema será como habéis querido, de amor, pero no habrá ni príncipes ni princesas, ni hadas ni citas, ni chico encuentra a chica, habrá corazones rotos y esperanzas....”

Y contó un cuento de alguien que amaba con el alma hasta que un día ese amor, se fue, se sintió traicionado y se juró no volver a enamorarse más, pero uno no puede ser dueño de su corazón y al cabo del tiempo volvió a enamorarse, aunque había creado una coraza a su alrededor, nunca más los sentimientos le causarían dolor, y ocultó su amor, sus sentimientos, viviendo en una burbuja....

Yo escuché el cuento atenta, dejando que cada palabra penetrase en mi mente, por que no era un cuento lo que aquel chico estaba contando, en el fondo, hablaba de la vida, de los miedos, de las esperanzas, de las ilusiones y de cómo, de alguna manera todos estábamos perdiendo la fe en vivir. Por un momento sentí que hablaba de mi.

Su hora había acabado tan rápido como me pareció la primera vez, pero no me quise levantar, cuando él paso a mi lado, me sorprendí a mi misma hablándole:

- perdona, ¿pero actúas en algún otro café?
- Hola, si, una noche a la semana hago un círculo abierto, no es como aquí, no hay cuentos o historias, digamos que es una especie de tertulia, ¿te interesaría venir?

Vi en su mirada una ausencia total de aquellos que cuando una mujer les aborda creen que en el fondo buscan una cita, él simplemente me miraba como una persona que busca información, sus ojos sonreían, pero era por el placer que le causaba que sus cuentos habían llegado por lo menos a causar la suficiente curiosidad como para saber que no tendría que esperar hasta el martes siguiente.

- Si quieres te dejo una tarjeta, y te pasas, pero llama antes, el aforo es muy limitado y algunas noches se llena.

Me tendió la tarjeta, la tomé, sonreí y se despidió con una sonrisa.
Miré la tarjeta, era un centro coloquio, donde podías cenar, tomar una copa y luego se entablaba un diálogo entre los asistentes todos regidos por un moderador que se iba turnando. Imaginé que él seria el moderador de algunas noches. La guardé en mi bolso, salí y volví a mi vida, no sin antes sentir dentro de mi el cuento de aquella persona que decidió vivir en una burbuja.

miércoles, agosto 17, 2005

Sueños son Parte 2

...
Siguió con el cuento, y en mi mente la imagen de aquel mundo, de sus dos lunas, de su gente, de su forma de ver las cosas, de sus vidas y de sus sentimientos, me transportaron también a mi. Y en aquella hora, un soplo de aire nuevo entró en mi ser, de alguna manera me sentía como un preso que después de cavar un largo túnel veía la luz y escapaba por él.

Pero la luz se apagó nada más abrir la puerta del café, y salir a la calle, me paré y vi el letrero en la entrada.

“Martes y jueves cuenta cuentos a las 19.00 horas”

Caminé con la sensaciones del cuento y de su voz aún palpitando, ¿y si existiera un mundo así, un lugar donde refugiarte, donde todo pudiera resultar diferente?
Llegué a casa y allí estabas tú y mi mundo, ese con quien mucha gente dice que sueña, me besaste ligeramente, automáticamente.

- ¿qué tal te ha ido?
- Bien, un día más, algo cansada, ¿quieres que prepare la cena?
- Deja, ya preparé yo algo, siéntate va a empezar el telediario luego cenamos.
.......

Apagué la luz de la mesilla y cuando mis ojos se acostumbraron a la oscuridad, busqué la ventana, el resquicio que dejaba ver el exterior y pensé en el cuenta cuentos y en su estrella y con esos pensamientos me dormí.

Pasé el miércoles, deseando que llegara el jueves. Y el jueves deseando que llegaran las 7 de la tarde. Por un momento me vi viviendo mas el futuro que el presente, aunque me preguntaba si alguna vez había dejado de hacerlo.
De pequeña quería tener mas años para salir con las amigas, luego llegar a ser joven para tener mas libertad, luego soñaba con ir a la universidad, luego.. luego.... luego me vi dejándome llevar, terminar los estudios, encontrar un trabajo, un novio, romper, asentarme conocer a otra persona y dejar de luchar.

¿En que momento uno olvida los sueños y se deja vencer?

Entré en el café, esta vez en el rincón no había más de tres personas, era pronto. Él llegó, miró a su alrededor y se sentó.
Sonrió.
Yo le sonreí.
Dieron las 7, sacó dos o tres hojas, miró a su alrededor, tosió ligeramente y empezó.

“... el martes os conté una historia de una estrella, de un lugar donde una persona se alejaba de un mundo que él simplemente había elegido, nada ni nadie le había obligado a vivir, y sin embargo eran esas noches de viaje las que le hacían vivir un día más con la esperanza de volver. Los cuentos son soplos, ráfagas de esperanza para el que los vive y para el que los cuenta, son como gotas de lluvia en una tarde de verano sofocante, pueden que nos refresquen, y que luego se evaporen, esos son los cuentos que pasan ligeramente sobre nuestros sentidos, luego están los cuentos que penetran, nos hacen pensar y cuando uno menos se lo espera aparecen en nuestra retina, o nuestra cabeza e incluso en nuestro corazón, y esos son los cuentos que estoy aquí para daros, pero no como un lector ante un oyente pasivo, busco corazones, mentes y almas activos, que sepan percibir que un cuento es algo vivo que nace y crece dentro de cada uno, transformándose con las vivencias que se le aportan. La estrella era un mundo para cada uno que la visitaba, hoy esa estrella será otro mundo, pues el tema del cuento es de vuestra elección, en cada mesa hay un papel, sé que al principio es duro decir en voz alta que cuento quiere escuchar, así que hoy, me lo escribiréis en un papel, y el martes que viene, será en voz alta...”

.......

martes, agosto 16, 2005

Sueños son ... Parte 1

Hoy voy a emepzar con un nuevo estilo, tengo una historia larga que os voy a ir dejando por capítulos, todos los lunes miercoles y viernes pondré uno nuevo, como ayer fué fiesta pondré hoy uno, espero que os animeis a decirme que os parece como va , el cuento aún no lo tengo acabado por lo que si alguien se anima a darme pistas de como dirigirlo ... genial.

Ahi va:

Caía la tarde bajo el plomizo cielo otoñal de Madrid. El asfalto reflejaba el andar rápido de la gente por la lluvia caída. Y yo, mientras tanto, con mi mirada perdida, seguía pensando.
Acababa de salir del trabajo, debían ser cerca de las 7 de la tarde, y envuelta en mis pensamientos vagaba hacia la estación de metro más cercana.
¿era realmente lo que había deseado de pequeña? ¿Llevaba la vida que un día soñé o simplemente en un punto de mi camino dejé caer los brazos y simplemente me abandoné al transcurso de los acontecimientos? Decididamente pensaba que no era lo que había soñado que sería mi vida. Ahora todo se reducía a levantarme, ir al trabajo, el cual no me proporcionaba mas que un buen sueldo con el que vivir, y volver a casa, un par de “holas”, un beso, un “como te ha ido el día”, y caer en el sofá frente al televisor encendido. Quizás habría gente que me envidiaría, una buena casa, un coche, un trabajo, y un compañero, pero sin embargo algo dentro de mi se removía llevándome a una honda tristeza, a una desesperación en la que los días no eran mas que momentos repetidos, una y otra vez, hasta llegar al fin de semana donde volvían a repetirse, monótonas secuencias de momentos ya vividos.
¿Dónde estaba aquella persona amante de la aventura, aquella persona para la que la vida era un instante fugaz capaz de sorprender e ilusionar a cada momento?
Levanté la mirada y vi un café, entré, era un café chiquito, acogedor, con mesas de mármol redondas y sillas de madera, al final del mismo se abría un espacio, quizás antiguamente sirviera de pequeño almacén y allí, en una especie de altillo se erigía una silla y un atril. En él, un chico quizás de treinta y tantos, de aspecto algo desaliñado y con las gafas caídas, leía. A su alrededor seis o siete personas escuchaban atentas, algunas daban un lento sorbo al café sin perder de vista al cuentacuentos.
Decidí sentarme cerca y escucharle, tenía toda la tarde por delante, y el ambiente era acogedor. Pedí un café cargado y caliente, dejé mi bolso en la silla y me dediqué por un momento a observar. Sin escucharle.
Llevaba un jersey negro de cuello alto, y pantalones de cuadros, sus gafas plateadas caían ligeramente sobre su nariz, el pelo negro salpicado de canas y una voz suave, profunda.
La gente que lo escuchaba era diversa, quizás alguno como yo, había entrado a refugiarse de la tarde desapacible, otros sin embargo parecían que estaban allí oyéndole desde siempre.
El camarero me trajo el café, sentí su calor deslizándose por mi garganta y me dejé llevar por las palabras del cuentacuentos.

“... aquella noche, tras cerrar los ojos, se abrió la ventana, aquella que podía llevarle a su mundo, un mundo quieto y distante. Como en un ritual, se asomó a la ventana, y saltó, hacia fuera, sintió la noche en su cara y empezó su viaje. La estrella no estaba lejana, y allí le esperaban, sabía el camino, lo que encontraría, y como cada noche viviría y sentiría cosas que aquí en su mundo ni de lejos soñaría y como cada amanecer volvería, con la esperanza de que a la siguiente noche, se asomaría a la ventana, y saltaría hacia fuera.....”

viernes, agosto 12, 2005

Soledades

Hay veces que el camino se vuelve seco y pedregoso, cuando quizas un solo abrazo una simple mirada puedan cambiarlo en un camino de verde y arena.

Sales, afuera hace frio, el aire casi corta la piel a tiras, y puedes sentir como la soledad muerde la carne hasta hacerla sangrar, pero cierras los ojos y ves en una sonrisa todo el calor, una playa de aguas cristalinas.

Las luces se apagan lentamente, como si a cada paso q uno diera ,fuera oscureciendose el camino, todo se torna en noche oscura y sombria, mas si logras sentir, veras como las luces vuelven a prender en el alma.

A veces uno se siente como una piedra envuelta de aguas, isla solitaria, lejana, cuyas arenas intentan llegar al continente, continente que se aleja poco a poco dejando la isla varada en su soledad. Oh mar alza tus olas tapa la isla, devórala hasta cubrirla con tus aguas, aguas de remanso y paz.

Sólo las lagrimas q corren camino abajo saben llevarse los sentimientos, los arrastran envueltos en papel de regalo, para que una sonrisa los trague.

Y aquella estrella que brilla pese a su fulgor sabe cuan lejos se siente de las demas, millones de años luz las separa y aun asi su brillo marca el camino, camino que se hace desierto.

Quizas una vez coleccioné nubes de verano, espuma de olas de mar, besos nunca entregados, te quieros perdidos en unos labios que nunca se atrevieron a decirlo, y con ellos haga un equipaje, ligero para mi viaje.


Viaje a un sol lejano y perdido, tan lejano que nunca logré alcanzarlo.

martes, agosto 09, 2005

Aquel verano




Me temblaban las manos.
El tiempo inexorable había hecho mella en mi cuerpo, dolía, pero era un dolor asumible, sabía que era así, y lo aceptaba, ¿cómo no iba a aceptarlo? al fin y al cabo había tenido una vida que cualquiera hubiera envidiado.
Cogí el libro, compañeros de mis días, al abrirlo una foto cayó de él. La cogí, estaba ya amarillenta y envejecida, como a mi, el paso del tiempo también la había marcado.
Me detuve a observarla, no era la primera vez que lo hacia, pero siempre descubría cosas nuevas.
El cielo limpio y azul, como era aquel verano, ese verano en el que nos conocimos, parecía como si el cielo con su azul intenso se alegrara de cobijarnos. Al fondo las montañas aquellas que tanto amabas, que tantas veces fuimos a recorrerlas dando grandes paseos, mientras me pedías que te fuera contando todo lo que veía, sintiendo como te agarrabas a mi brazo, el calor de tu piel en mi piel.

Empecé a recordar, mis ojos se cerraron y las imágenes volvieron a mi, como si no hubiera pasado tantos años.

Aquel verano trabajaba en el puerto, cuando llegaba el ferry, allí estaba yo preparado para descargar los equipajes de los residentes del hotel. Los llevaba hasta el autobús, los colocaba en el maletero y guiaba a la gente hasta estar completamente seguro que no faltaba nadie. Esa mañana el sol apretaba, aún no había llegado el ferry y ya el calor se hacia notar. Me arremangué la camisa, aun recuerdo como iba vestido, aquella camisa azul, unos pantalones vaqueros gastados y unas sandalias cerradas.
Sentado a la espera de la llegada del barco, observaba las montañas, deseaba que llegara la tarde, era mi mejor momento, tomaba mi canoa y remaba río arriba hacia las montañas, disfrutando de la soledad, oyendo el rumor de las olas golpeando la canoa, perdiéndome en aquel paisaje aun virgen de turistas.
El zumbido del motor me despertó de mi ensoñación, levante la vista y allí estaba amarrado el ferry, los empleados se afanaban en colocar la pasarela, las aguas aquel día estaban mas azules que nunca, parecían rivalizar con el cielo.
Bajé las maletas, en un ritmo automático, cuando ya estaba todo preparado, me dirigí a las personas que debían ir al hotel, y fue en ese preciso momento en el que te vi.
Recuerdo la primera impresión y aun siento el calor que ella me provocó, tu camisa negra de tirantes, aquellos pantalones cortos blancos, las alpargatas, tu piel bronceada, tus gafas que protegían tus ojos y sobre todo tu sonrisa una sonrisa cálida que iluminaba, vi como te desplazabas había una gracia sutil en tus movimientos.
Intenté acercarme pero me fue imposible, me resigne y seguí con mi trabajo una vez todos dentro del autobús busque el sitio donde pudiera seguir observándote, habías llegado con tus padres y estos a tu lado te contaban como era el camino hacia el hotel.
Cuando llegamos, te perdí, mientras sacaba las maletas desapareciste entre la gente.

Aquella tarde, mientras remaba río arriba soñaba con tenerte en mi canoa, con poder compartir mis lugares secretos, y sentía nuevas sensaciones desconocidas en mi, a pesar de la brisa sudaba y mi respiración se agitaba cada vez que pensaba en ello.

Habían pasado dos días, desde la primera vez que te había visto y aunque todas las mañanas había ido al hotel, solo pude verte de lejos, siempre con tus padres, pero esa tarde que decidí dejar la canoa y volver a intentar encontrarte, lo conseguí. Estabas sentada en el jardín, con la mirada perdida, me detuve a lo lejos y te mire durante un rato, tu imagen no desentonaba con el jardín, diriase que pertenecías a el, que te integrabas en el, y sentí un rubor que me paralizo las piernas, en mi mente las dudas volaban pero también sabia que quizás seria mi única oportunidad para acercarme.
Lentamente , paso a paso, llegué hasta ti.
- Hola, buenas tardes
Diste un pequeño respingo, imagine que mi presencia te había sacado de tus pensamientos.
- Perdona, no quise asustarte.
- No te preocupes , solo que no esperaba a nadie.
- ¿Puedo sentarme aquí?
- Claro, siéntate, dime ¿cómo te llamas?
- si, perdona me llamo Eliah y trabajo para el hotel, recojo los equipajes y luego hago algunas reparaciones por la mañana, hasta que viene ferry.
- Me llamo Thalía, encantada
Y tendiendo la mano, la cogí, sentí la suavidad de tu piel y me fije en ellas, suaves y cuidadas, empecé a reparar en ti, la fragancia de tu colonia, en la forma en la que te habías recogido el pelo, en la línea de tu boca y de nuevo en aquellas gafas. No pregunté nada.
El silencio llenó los primeros segundos de nuestro encuentro, parecieron interminables, hasta que tu volviste a hablar.
- dime ,¿ hay algo que pueda hacer por aquí? ¿Algún lugar interesante que visitar?
- Si, el pueblo tiene una iglesia antigua muy hermosa, a pocos kilómetros de aquí hay un gran lago donde pasan el verano muchas aves, un poco mas lejos están las montañas desde allí hay grandes paisajes.
Por un leve instante sentí una ráfaga de tristeza en tu rostro.
Oí la voz de tu madre que te llamaba, y te levantaste despidiéndote de mi, antes de irte te pregunte si volvería a verte, y tu me contestaste: “¿Quién sabe?

Desde aquella mañana todo cambió para mi, anhelaba el amanecer, salir corriendo al hotel y buscarte, miraba en el restaurante, en el jardín, en la piscina pero no te encontraba, no podía preguntar en que habitación te hospedabas por que nos tenían prohibido relacionarnos con los huéspedes, sólo podía esperar.
Pasó un día que se me hizo eterno, ni siquiera esa tarde en la canoa pude apartar mis pensamientos de ti, solo soñaba con volver a verte, oír tu voz y sentirte cerca de mi.
Era la primera hora de la mañana, me había acercado a l restaurante a por un poco de agua cuando volví a verte, estabas sentada en una mesa, la taza de café humeante, un vaso de naranjada a tu lado. esta vez hice algo de ruido al acercarme y antes de llegar a ti me saludaste.
- Hola Eliah, que tal? esperaba volver a verte.
Me sorprendió que estando de espaldas me reconocieras, pero la calidez de tus palabras y el que me dijeras que esperabas volver a verme, lleno mi interior.
- Hola Talía, que tal estas?, hace una bonita mañana
- Si, debe hacerla, aunque aquí dentro uno no puede sentirla
- Hoy tengo la mañana libre, te apetece dar un paseo?
- No puedo, de verdad que lo siento, en otro momento ¿vale?
sentí que algo se caía dentro de mi, una punzada de dolor me recorrió.
- Bueno no te molesto mas, nos vemos, adiós.
Cuando me había alejado tres pasos de ella, me llamó.
- Espera, espera, no te vayas, he dicho que ahora no puedo,pero a mediodía si, mis padres tienen que ir al pueblo, yo no iré con ellos, te parece que quedemos aquí mismo?
- si, a mediodía estaré esperándote, gracias
- No faltes eh?
Como iba a faltar, en ese momento hubiera gritado, hubiera saltado, pero me contuve, salí y me fui hasta el río, allí esperé hasta el mediodía, hable con las aguas y con los patos, los nervios sacudían mi cuerpo como un muñeco, ella había aceptado, había dicho que si.
Cuando entré en el restaurante ella ya estaba allí, un vestido estampado ligero, y suave unas sandalias abiertas y el pelo suelto, me detuve contemplándola, era la belleza, me acerque y le dije:
- ¿Preparada?
- si, lo estoy, donde iremos?
- Tengo una sorpresa para ti, ya veras.
De pronto ella se agarro a mi brazo, y lo que suponía se hizo realidad.
- No te importa ¿verdad? será más fácil para mi si me guías.
- No claro que no.
La piel se me erizo por un instante, su olor me lleno y cerré los ojos dejándome inundar por esas sensaciones, dejándolas fluir por el cuerpo.

Aquel día, solo fue el principio, le enseñe el lago, las montañas, bajamos al pueblo y recorrimos sus calles, entrábamos en las tiendas, y yo le iba describiendo cada cosa, cada color, el verde esmeralda de las aguas, el recorte de las montañas sobre el azul del cielo, ella me escuchaba y asentía, yo sabia que en su mente se dibujaba todo lo que yo estaba viendo.
Pasábamos tardes sentados a la orilla del lago, ella me decía como era su vida en la ciudad, como eran sus calles, como las percibías tus sueños tus anhelos, y yo los saboreaba, los vivía contigo.
Una tarde nos cogió por sorpresa una tormenta de verano, dando un paseo por el bosque, yo temí que te asustaras y sin embargo corriste bajo la lluvia dejándote mojar por ella, tu vestido se empapo, y vi la silueta de tu cuerpo dibujado en el, sentí de nuevo un calor en mi cuerpo, cuando nos sentamos bajo el árbol y te pegaste a mi, no pude reprimirme mas y te bese, sentí el calor de tus labios en los míos y cuando abriste tu boca, sentí la humedad de tus besos, tus manos recorriendo mi cuerpo, mis manos deslizándose en tus pechos. Y nos amamos, hicimos el amor, bajo aquel árbol intentando detener el tiempo entre nuestra piel.
Y el tiempo pasó, los días se iba acortando de igual manera que el tiempo que nos quedaba para estar juntos.
La ultima mañana fue en la que te saqué esta foto, el barco “General-Ousian” inmóvil, varado, a la espera de engullirte y alejarte de mi, las banderitas colocadas solo eran sinónimo de lagrimas, y tu de pie entre macetas de grandes flores rojas y rosas, con el sol reflejándose en tu cuerpo, tal como te vi llegar, el pelo recogido, las manos levemente suspendidas en la barandilla, un suave oleaje en el puerto, al fondo el rompeolas y marcando el fondo de la foto, las montañas, nuestras montañas, aquellas que nos vieron tantas veces pasear entre sus caminos, hasta la cabaña donde nos parábamos al calor de un fuego y hablábamos de nuestros sueños.
Solo fue un instante, un clic, y allí en aquel papel quedaba grabado todo un verano, el primer amor, ese que nunca se olvida.
Te acompañe hasta la pasarela, allí tus padres volvieron a mostrar el desagrado que le causaba mi presencia, siempre intentado protegerte, aun a sabiendas que yo nunca te haría daño. Me besaste, fue un suave roce de tus labios pero en ellos estaba encerrado el amor mas hermoso que nunca he sentido.
Y te vi alejarte, subir aquellas escaleras, desaparecer tragada por el barco, sin mirar atrás, sin inclinar la cabeza. Y contigo se fue parte de mi ser.

Pasaron años, décadas, salí con chicas incluso tuve sexo con algunas de ellas pero nunca volví a sentir lo que sentí contigo, y fue entonces, una mañana en la que sentado en el puerto te vi llegar, a pesar del tiempo, aun tenias esa imagen esa luz esa belleza de la que me enamoré.
Me acerqué a ti, y cuando aun estaba a dos pasos, te oí decir
- Hola Eliah, hoy si puedo quedar contigo, ¿me llevaras al lago? ¿iremos a las montañas?
- Si, iremos, pero esta vez no volverás a irte.
- No Eliah, esta vez si quieres, vengo a quedarme.

Salgo al jardín y te veo allí, sentada, no has cambiado mucho quizás tu cabello gris delata el paso del tiempo, pero tu imagen sigue siendo la misma que conocí.
Me siento a tu lado, acerco la foto a tu mano y me dices.
- Eliah me la describes, dime que ves en ella
Y yo empiezo esta historia, la historia de cómo te conocí.

Y todo lo bueno acaba...




Ya estoy de vuelta con algo más de color, con las pilas un poco más recargadas y con el vacio que provoca volver a la rutina... pero no nos quejaremos... al menos por el momento.

Para aquellos que me leen, estuve en la playa, en un lugar llamado Dehesa de Campoamor en Alicante casi en la frontera de Murcia. Allí he veraneado toda mi vida, he pasado mi juventud mis primeros amores las primeras borracheras los amigos, todo ellos forman un grato recuerdo de una parte de mi vida, y con ellos el mar, ese mar que me llama y me posee en el qye me encanta perderme en la noche viendo los puntos de luz de los barquitos de pesca perdidos en la oscuridad de la noche, donde me gustaria perderme con ellos.

Y llegan los sentimientos, dicen que en el lugar donde has sido feliz no has de volver, y quizas tenga razón la canción, allá tumbado en la playa se forma un cúmulo de sensaciones, ves caras envejecidas por el tiempo de antiguas amistades o conocidos, y ahora ajeno a aquellas personas que pasaron levemente los miro y los observo veo a sus hijos su transformación , y siento que ando a traspies en la vida, como un escalón detras de todo, quizas sea por que mi imagen no esté acorde con los años que tengo o mi espiritu pero algo me hace sentirme muy lejos de ellos, y aún así siento un poco de envidia de una estabilidad de una familia "permanente" pero la vida es aventura y ahí andamos enzarzados en la aventura a punto de abrir una nueva temporada, echado el telón abramoslo de nuevo"the show must go on" con nuevas ilusiones y fuerzas.

Besitos y a vivir...

viernes, julio 22, 2005

Cierre por vacaciones


Y por fin llegaron. Y me voy , me voy, me voy...
Sólo son 15 días pero espero se me hagan eternos largos y sin fin, disfrutaré de la playa, ese océano verde esmeralda de un azul tan intenso que se diría.....
Y disfrutare de la compañía de mi peque, 15 días para mi solito, sin tener que esperar a los fines de semana alternos, sin tener que soportar esos domingos de despedida...

Y a vosotros, los que habéis pasado por aquí, algunos dejando vuestra huella, otros silenciosamente como voyeurs, espero veros por aquí ala vuelta, y deseo que mis letras alguna vez os hayan acompañado, os hayan hecho reír o sentir, o volar o perderse un poco de este mundo que nos absorbe y devora...

Para algunos mis disculpas si en algo que hice o dije les pudo hacer sentir mal, para los que me conocen que sigan teniendo paciencia conmigo, ser extraño donde los haya, en proceso de recuperación, quien sabe si algún día—

Para los que piensan que callo, para los que piensan que soy especial, para los que piensan que “vaya coñazo de tio”, para todos mis mejores deseos que este verano suponga algo más que arena y playa, algo mas que unos días de vacaciones, es el cierre de una temporada, como en las series, y cuando septiembre nos reciba, que se abra el telón, que empiece el espectáculo, que lleguen días de vino y rosas...

Hasta Pronto.

miércoles, julio 20, 2005

el hada del lago

Aquel bosque era frondoso, verde, sus árboles cubrían todo el paraje, lo hacían hermoso. Después de haber recorrido diferentes lugares, ese bosque era mi hogar, me hacía sentir bien, pero no podía hacerme olvidar el mar. Aquellas noches en las que el mar se funde con el universo, cuando sólo deseas perderte entre los puntos de los barcos que se ven en el horizonte negro, allá donde la soledad de la noche recorre cada alma, cada madero, cada corazón.
Allí perdido en la oscuridad del bosque, sólo me unía con mi pasado, la soledad que vivía cerca del mar.
Vagaba en aquel bosque, echando de menos las estrellas y la mar, acompañantes silenciosas, mudas, pero fieles.
Fue a la vuelta de un recodo, cuando apareció un pequeño lago. Me acerqué absorto por aquella imagen, la noche iluminada por la luna lo hacía aún más bello, y cuando me senté al borde del lago pude ver su imagen reflejada en el agua. Dulce, pura, y sonriente, sus pequeños ojos se clavaron en mi, y sentí una paz inmensa. Rocé el agua con mis manos intentado atrapar esa imagen, pero con las ondas su rostro desapareció.
Entonces una voz, el duende del bosque, me habló:

- Has visto al hada del lago, difícil es verla, sólo aquellos destinados a vagar pueden ver su hermosura. Más es un arma de doble filo, por que de igual manera que podrás ver su belleza cada vez que te acerques al lago, y sentir lo que nunca los mortales son capaces de sentir, no podrás ser suyo ni ella tuya, es el pago por llegar a verla. Ahora en ti está la decisión, seguir tu camino o quedarte en el lago.


Pasé días pensando, y al final tomé una decisión, me lancé al lago nadé hasta lo más profundo y.......




y fui feliz.

Cuento de una sirena

….. en un mar lejano donde el agua rompía contra unos riscos, Vivian allí unas sirenas… había una en especial a la que le encantaba nadar sola perderse por las profundidades y de vez en cuando salir a la superficie cerca de los barcos de pesca, cosa totalmente prohibida, si su padre se enterara e eso seguramente no podría volver a hacerlo, pero ella era feliz así disfrutaba de poder nadar en plena libertad. Un día se acerco mucho a uno de esos barcos y vio un chico joven como ella tirando de unos amarres pudo ver su mirada y cuando por un instante le pareció que el clavaba sus ojos en ella una sacudida recorrió su cuerpo, nunca había sentido algo así, y pos si la veía se zambulló rápidamente en las profundidades.

Estuvo varios días dándole vueltas a lo que había visto y sentido, no podía contárselo a nadie si alguien se enteraba de que había estado tan cerca de los humanos seria la ultima vez que podría hacerlo… pero siguió nadando al lado del barco… Una tarde vio al chico que tomaba una barca de remos y se alejaba el solo del gran barco, le siguió y cuando se quiso dar cuenta había desaparecido, empezó a dar vueltas buscándole pero no le encontraba y entonces cuando emergió de nuevo apareció ante sus ojos, él sorprendido de tal aparición soltó los remos asustado, pero ella le sonrió y él sintió una tranquilidad se sentó al borde de la barca y empezaron a hablar….. ella le contaba cosas de las profundidades como Vivian y él le hablaba de bailes y de viajes.. y así tarde tras tarde se enamoraron…..

Un día, al comienzo del otoño, tras una noche de espantosa tormenta, la sirena se acercó al lugar donde se reunían pero el marinero no apareció y así pasaron varios días, ella seguía yendo todas las tardes y cuando empezaba a anochecer regresaba llorando…..
Y así pasó el tiempo, ya no le divertía salir a nadar ya no le hacia gracia perseguir a los delfines o hacer de rabiar a los caballitos de mar, solo se acercaba a los riscos y cantaba por su amor perdido,.
Un amanecer en el que el mar andaba revuelto vio unas extrañas cosas entre las piedras, cuando se acercó y las cogió pudo ver que eran restos del barco de su amor allí estaban maderas del barco, ropa y algunas cosas mas, entonces recordó la noche de la gran tormenta, el día siguiente había sido el primer día que ya no lo había vuelto a ver… y en su corazón supo que su amor había muerto…
Un honda tristeza le embargo ya no tenia sentido el esperar ya no tenia sentido el mar y las estrellas y nado hacia donde los grandes balleneros buscan sus presas… y cuando estuvo allí se pego a una gran ballena … se oyó un ligero zumbido cruzar el aire y un silbido callado desgarraba la tarde y el arpón se hundió en su pecho y la sirena se dejo ir al fondo del mar al encuentro de su marinero….

Dicen los pescadores que allí e el golfo de Vizcaya cuando las galeras impiden a los barcos salir a pescar, cuando la tarde se torna en oscuridad si fijas la mirada a lo lejos puedes oír los cánticos alegres de una sirena y las olas parecen que brincan felices por que en su interior nadan el alma del marinero y de la sirena…..

jueves, julio 14, 2005

El café


Aquel pueblo era su hogar, pero también era su cárcel. Las casas, la gente, y su forma de vida se habían convertido en muros infranqueables.
Todo había construido una enredadera en si interior, tan espesa que ya era incapaz de ver la luz, y se acostumbró, y se dejó ir.
Empezó a ver su vida pasar a través de la ventana, sin mojarse, como el que ve llover debajo de un soportal.
Sólo había un momento de ilusión en su vida, todas las tardes a las 5 en punto, entraba en el café, se sentaba en la tercera mesa, al lado del gran ventanal, pedía un cafe con leche fría, dos sobres de azúcar, y el café en vaso, por supuesto. Cogía la cucharilla, la ponía en el platito, mientras vertía los dos sobres, tres vueltas con la cucharilla, y su mirada se perdía en el remolino del café.
Lentamente y sorbo a sorbo, esperaba la llegada del autobús, este, diariamente a las 17.30 paraba enfrente del ventanal, los viajeros tenían 20 minutos para estirar las piernas, ir al lavabo o tomar algún bocadillo. Eran los 20 minutos en los que su vida tenía un aliciente. Desde donde estaba podía ver como bajaban del autobús, luego los seguía con la mirada mientras entraban en el café. En esos momentos era capaz de vivir 20 vidas, sus ojos iban de grupo en grupo, sus oídos captaban todas las conversaciones y por ese tiempo él era de otra cuidad, o viajaba a otros lugares, veía sus ropas sus andares, y vivía en ellos.
Nunca se había relacionado con ninguno, le aterrorizaba la idea. Tan dentro de sí tenia los muros que ya no quería ver lo que había detrás de ellos.
Aquella tarde, mientras daba uno de sus reposados tragos al café, el autobús llegó con cinco minutos de adelanto como si quisiera traer algo nuevo y no pudiera esperar mas.
Llegaba repleto de pasajeros que salieron corriendo para tomar sitio en el café. Cuando parecía que todos habían bajado, y ya buscaba con sus ojos en que grupo fijarse, la vio descender, pausadamente, como si a cada paso que diera ella supiera que la estaban observando, el pelo largo, recogido, una cazadora vaquera con el cuello alzado, los pantalones ajustados y una especie de zuecos. No pudo apartar la mirada de ella, quizás por que aun no había podido distinguir su rostro, la siguió mirando fijamente, hasta que en la entrada la perdió entre tanta gente.
Bajó la mirada de nuevo al café, cuando oyó una voz dulce:
- Perdona, podría sentarme aquí?
Levantó la mirada, y vio unos ojos grisáceos que se clavaban en el, sonriéndole
Dudó un instante.
- Si, claro, siéntate.
- Gracias, perdona es que está todo lleno
Llamo al camarero y le sonrió.
- eres de aquí?
Intento esquivar la conversación mirando a través del cristal, pero sintió su mirada penetrándole.
- Si soy de aquí, de este pueblo, de toda la vida
Se podía notar un acento de amargura en sus palabras.
Sin quererlo empezó una conversación, primero fueron las típicas preguntas para romper el hielo, luego cuando se quiso dar cuenta, estaba hablando de si mismo, de cosas guardadas dentro por tanto tiempo que parecían olvidadas.
Ella le miraba atenta, y por un momento él sonrió, sintiéndose el centro de aquel café, de aquel pueblo, de su pueblo.
- Perdona tengo que hacer una llamada.
Algo creció dentro de él, al principio fue un sentimiento de ansiedad, luego fue un vacío enorme, miró el reloj, en 10 minutos el mundo volvería a ser el mismo a atraparle, incluso temió que ella no regresara.
Y volvió.
- Perdona
Te dijo y volvió a sonreírte.
- Bueno y hacia donde te diriges?
En ese instante la miraste a los ojos y viste una profunda tristeza, parecía que había estado llorando.
- La verdad es que cogí el primer autobús que salió, necesitaba alejarme, quizás es una huida no lo sé. O quizás simplemente me estoy buscando a mi misma pero no quiero agobiarte con mis cosas.
- Por favor, no lo haces, continua si quieres contármelo....
- Es algo que se ha quedado dentro de mi como los posos de café, poco a poco todo lo ha ido llenando y ahora me ahoga. No me deja ser yo misma ni sentir, creo que el miedo a sentir me ha vencido por eso espero encontrar de nuevo el camino a casa.
- Pero por lo menos has tenido el valor de hacerlo y eso es el principio
El tiempo iba pasando y cada vez te sentías más a gusto, como si la conociera de hace muchísimo tiempo.
Tembló, de reojo vio que era la hora de partida, el café se estaba vaciando de viajeros, de la misma manera que se iba sintiendo mas y mas solo.
Ella se levantó, te dio dos besos.
- Gracias por el rato que hemos pasado, te deseo que todo te vaya muy bien, chao
Cuando llegó a la puerta se volvió, él vio su sonrisa por ultima vez y sus ojos.
Desde el ventanal la vio subir al autobús, algo se había roto en él, bajó la mirada al vaso, vació como él se sentía, y empezó a dar vueltas a la cucharilla como si aun tuviese café.

- ¿Podría volver a sentarme?
-
Levantó la mirada, asombrado la viste allí delante de ti.

- Pero, pero no te ibas, y tu autobús....
- Se marchó, hay más, me gustaría quedarme por aquí algunos días, ¿sabes de algún lugar barato para dormir?
-
La acompañó a la pensión y luego quedó con ella para cenar.

Pasaron los días, y la veía a menudo, dentro de él fue creciendo sentimientos enterrados en el tiempo, aquel pueblo ahora le parecía incluso mas hermoso, aun cuando a veces temblaba de miedo al pensar que un día ella se marcharía.
Fueron aprendiendo el uno del otro, las cosas que tenían en común, las que les diferenciaban. Los dos tenían miedo en su interior. El, a cualquier cambio que supusiera empezar de nuevo, conocer gente nueva, quizás por ese motivo aun seguía anclado en aquel pueblo, aunque sintiera que era una cárcel, se sentía mas seguro dentro de ella, que descubrir el exterior.
Ella, por su lado, prefería olvidar lo que era confiar , lo que era volver a amar, antes que sufrir de nuevo ese dolor insoportable que la había desgarrado el alma.

Y los miedos se conocieron y salieron a la luz, unas veces parecían desaparecer con la luz del sol, otras resurgían para recordar el daño que aun podían sufrir.
Era como si al estar los dos juntos, cada uno pudiera vencer el miedo con la ayuda del otro miedo.

Y a pesar de que las paredes que él había formado eran altas, estas empezaron a agrietarse, dejando entrar la luz y la ilusión, pero a su vez también dejaba paso al sentimiento de perdida.
Desde el momento en que ella le pidió sentarse en el café, su mundo cambió, y ya no había marcha atrás, él lo sabia, nunca nada seria igual que antes.
La incertidumbre de no saber que pensaba ella, de cómo podría reaccionar ante su miedo, le carcomía.
Y él volvía al café, algunas tardes, cuando veía en los ojos de ella la soledad, el deseo de estar sola, cuando asomaba la cercanía de su marcha.
Y allí los autobuses ya no eran los mismos, ni la gente que bajaba, ni sus mundos, solo los sueños que corrían por su mente eran lo que daban vida a ese café.

Una mañana, fue a buscarla a la pensión, pero allí le dijeron que ella había partido a primera hora, el corazón se le acelero mientras un frió helado corría por sus venas. Llegó al café y allí estaba... una nota

- Gracias. Me hubiera gustado poder decírtelo pero me da miedo, me das miedo, Tengo que vencer lo que siento y creo que debo hacerlo yo sola. Adiós, un beso muy fuerte y gracias.

Todo se desmoronó ante sus ojos.

Y los días volvieron a ser los mismo, y la cárcel volvía a ser la misma con las paredes mas altas aun.

Y a las 5 en punto, entraba en el café

Y se sentaba en la tercera mesa, al lado del gran ventanal, pedía un café con leche fría, dos sobres de azúcar, el café en vaso, por supuesto. Cogía la cucharilla, la ponía en el platito, mientras vertía los dos sobres, y al dar las tres vueltas con la cucharilla, lloraba.
A las 17.30 cuando la viajeros empezaban a entrar en el café, se le podía ver saliendo de el, caminando hacia ninguna parte.

Volar


Estaba al borde del precipicio y..........

Sonreia.

Alli se sentia libre y feliz, lejos del poblado, se dejaba llevar por la brisa del mar, en sus ojos brillaba la ilusión de ver como los albatros se dejaban caer para luego remontar el vuelo, una y otra vez, una y otra vez...

Soñaba.

Entonces le llamaban, salia de su ensoñación y sintiendo que alli se quedaba parte de su alma, volvia al poblado.
Al principio nadie le preguntaba nada, pero un dia, lo que él habia esperado tanto tiempo, surgió como un golpe frío:

-¿Pero que haces todas la mañanas alli, perdiendo el tiempo?
- Estoy aprendiendo a volar. Contesto simplemente

Las risas de la muchacha que le habia preguntado, inundaban todo su ser, y aunque al principio se llenó de rabia, esta dejó paso a la indiferencia.

- Riete si quieres, pero un dia volaré

Cada dia pasaba mas tiempo en el acantilado, y cada dia eran mas las burlas que le hacian. Ya no sólo era la chica, casi todo el poblado se reia de él, unos incluso se apartaban, no fuera a ser contagioso, y cuanto mas sentía el desprecio, más crecian en él los sueños de volar.

Unicamente habia una persona que no se burlaba, el hombre mas viejo del poblado, sólo le miraba, sin decirle nada, le escuchaba cuando contaba como los albatros abrian sus alas y tomando el aire caliente bajo sus alas, se dejaban arrastrar por el sin mover una pluma.
Cuando terminaba de contarlo, el viejo se levantaba, se le quedaba mirando, le sonreia, y murmuraba unas palabras.

El nunca las oyo.

Era un dia claro, el sol iluminaba las aguas, convirtiendo su azul en un verde esmeralda que invitaba a sumergirse en ellas.
Avanzó hasta el borde, allá abajo el mar rompia entre las rocas, finas gotas mojaban su cara y entonces saltó.

Al principio se mantuvo en el aire unos instantes y luego empezó a caer, caer y caer....

Sólo estaba el viejo, apoyado en una roca, cerca del mar, como si presintiera lo que iba a suceder, le vió, le vió caer, caer y caer...y al llegar a ras de agua, remontó el vuelo.
Y se alejó de allí para siempre, volando. Volando como habia soñado.

Y el viejo regresó al poblado riendo a carcajadas

miércoles, julio 13, 2005

Callas...



Hay quien me pregunta, quien incluso afirma o asevera, eres callado, reservado, ocultas algo o simplemente callas.
Y realmente me doy cuenta que es así. Muchas veces por que me gusta más escuchar que hablar quizás por que escuchando ejercito algo que me encanta y que es intentar comprender ponerme en la piel del que me habla y si así me lo pide aconsejarle o simplemente estar atento a lo que me dice. Pero a la vez es un arma defensiva por que mientras me hablan yo callo, no por vergüenza o timidez, no, quizás sea por que es una forma de protegerme de no dejar al descubierto excesivos flancos de llegar a ser vulnerable, y otras callo por que en mi eso se convirtió en costumbre. Una forma de pensar en como reaccionará mi interlocutor y entonces vuelvo a callar a no contar las cosas y así es como creen que engaño u oculto cosas, y nada mas lejos de mi intención solo que me acostumbre a pensar en como pensarían si dijera esto y aquello y he ahí mi error por que yo pienso desde mi perspectiva y no desde la del otro, y por tanto yerro de pleno.
Intento evitarlo, aunque no me crean, pero en serio es algo que llevo muy en serio intentar que no vuelva a ser.
Para empezar lo expongo aquí, que ya es un paso.

lunes, julio 11, 2005

Oscuridad




Amanecía.
Aquel poblado cerca del mar empezaba a ponerse en movimiento, los hombres se preparaban para otro día de pesca, mientras las mujeres ya hacia tiempo que estaban ocupadas en preparar el desayuno, leche de cabra, y una pasta hecha con harina, miel e hierbas, todo bien machacado para dar fuerza y vigor con los que afrontar el día.
Mientras, los niños correteaban ajenos a los que los mayores hacían, todos menos uno, este seguía dentro de su choza, escuchando las risas, los cánticos de las mujeres y el quehacer de los hombres.

Uno de sus amigos entró a buscarle.
- Vamos es hora de desayunar no te hagas la remolona.

Y la llevó hasta el resto de pequeños que esperaban su ración de desayuno.
Era un día mas, y como tal, sabia lo que vendría después, daría un paseo hasta el mar, llevada por los pescadores, allí estaría cerca de unas cuantas mujeres que se dedicaban a reparar las redes, era su momento, pocas veces la dejaban sola, quizás en la cabaña alguna vez, el resto siempre había alguien a su lado.
No le molestaba, pero necesitaba sentirse sola, poder concentrar todos su sentidos en cada cosa que la envolvía, y simplemente la presencia de alguien la desconcentraba.
Adoraba ese momento, como el momento cuando con las primeras sombras de la noche se reunían todos alrededor del fuego y escuchaba como contaban la jornada de pesca, o como habían salido a la selva a por mas especies, o a algún viejo contar historias de su tribu, cuando no estaban apartados y la jungla era suya, amiga y enemiga a la vez. Imaginaba las caras del resto escuchando como ella, pero no como lo sabia hacer ella, cada palabra cada letra susurrada era una imagen que se formaba como humo en su mente, que se dibujaba en la arena y tomaba forma, vida.
Así imaginaba los primeros rayos del sol reflejándose en la arena, cuando los cuerpos ya sudorosos de los hombres empujaban las barcas, arenas doradas que besaban los pies, aguas verde esmeralda que se tornaban de un azul intenso en la lejanía perdiéndose con el horizonte, confundiéndose con el azul de un cielo inmenso coronado por una gran bola de fuego, ese mismo fuego que la acariciaba la piel.
Recreaba en su mente el verde oscuro de la selva, y tomando las frangancias las convertia en un sin fin de colores, rosas, amarillos y turquesas bailaban en su mente formando las mas extrañas flores.
Y luego lo que mas amaba. la noche, repleta de sonidos, ella podía separar cualquier sonido que procedia del interior de la jungla y saborearlo, un grito de un macaco, el crujido de las hojas cuando la serpiente pasaba por encima, las pisadas de un felino en búsqueda de cena, el aletear de un murciélago cruzando la noche, que como ella, percibia, sentia donde se hallaba su presa.

Era su mundo, donde realmente vivía, donde se sumergía cada vez que la manta oscura de la tristeza la cubría. Muchas veces la habían visto con la cabeza entre sus manos, llorando desconsoladamente, y aunque se habían acercado dándole el calor que solo una mano una caricia puede dar, ella se sentía sola, sentía la pesada carga de la soledad de sentirse diferente al resto, el sabor amargo en su boca de la inutilidad.

Empezó a aislarse, primero sus palabras se hicieron mudas, luego sus ojos perdieron brillo y por ultimo pedía que la acompañaran a los lugares mas extraños y la dejasen allí durante horas.
Y así aquel mundo interior se fue adueñando del real, ahora las imágenes recreadas, los sonidos, sustituían a las caricias, la imagen de una cascada con el fragor de las aguas chocando una contra otra reemplazo la compañía de sus amigos.

Sus amigos se preocuparon, veían como cada día ella se iba desvaneciendo en su mundo, alejándose de ellos sin poder hacer nada.

Recurrieron al mas viejo de la tribu.

Tras dos noches de oraciones y plegarias, de hechizos y canticos, el chaman reunió a todos.
- La solucion es dificil, pasaremos por una dura prueba, pero si todos la amamos con el corazón ella volverá a nosotros.

Todos guardaron silencio durante unos momentos, las miradas se cruzaban, el fuego se refelejaba en aquellos ojos negros danzando, de repente uno de los mas pequeños con lágrimas en los ojos gritó:
- Hacedla volver, es mi mejor amiga.

El chaman volvió a hablar:

- Esta será la prueba. ella se ha alejado de nosotros por que no se siente util, por lo tanto estaremos tres dias como si fueran tres noches, el sol no aparecerá mañana, se ocultará y no habrá luna, dependeremos de ella, como ella depende de nosotros.

Al dia siguiente el sol no apareció, las mujeres empezaron a entonar canticos al sol, los hombres danzaban alrededor, ella preguntó que es lo que sucedia y se lo contaron.
A media mañana el sol seguia sin aparecer, los canticos cesaron y el jefe se aproximó a la chica.

- El sol se ha ocultado, nuestro chaman dice que no volvera, los dioses estan enfadados con nosotros, asi no podremos sobrevivir, nadie se atreve a salir del poblado, sin ver no quieren ir a pescar no encuentran el camino, por favor ayúdanos.

Su cuerpo se estremeció, un ligero temblor le sacudió su pecho, sintió una oleada de calor, ella tan pequeña, tan insignificante, y ahora toda la tribu dependía de lo que pudiera hacer.

Se levantó, e hizo que la llevarán ante los pescadores, los formó en una hilera dándose la mano uno a otro, colocándose la primera.
Sabia que camino tomar, en que momento debía girar a la derecha, tomar la suave pendiente y luego volver a girar a la izquierda, cuando sus plantas de los pies notasen el terreno mas arenoso.
Asi los llevo hasta la playa, alli la sentaron en una de las barcas y guió al resto, dejó que sus sentimientos percibieran el olor del aire, la temperatura del agua, el sonido del mar susurrándole donde estaba la pesca.
Volvieron con las redes llenas, recorrieron el camino de nuevo y como si el sol estuviera iluminando sus pasos, llegaron a la aldea.
A tientas preparon algo para comer, ella enseñó a las mujeres como podían ver con sus manos, la suavidad de una hoja, la rugosidad de una piel, la dureza de la roca contra la que preparar la masa.
Después de la comida, y como no podian hacer nada, le pidieron que contase como habia logrado llegar hasta el mar, encontrar la pesca, poder hacer la comida y ella les narró como los sonidos le hablaban, como los olores le susurraban, y dibujo para ellos los paisajes mas coloridos, el mar más bello que nunca habian visto y su mundo se abrió como una flor ante el resto de la tribu.
Al tercer día el sol brilló con más fuerza que nunca, cuando oyó la alegria de todos, pensó que aquel maravilloso sueño habia terminado, que ahora todo seria como antes, mas cuando el desayuno finalizó, el jefe de los pescadores fue a buscarla.

- ¿Vamos a que esperas, no sabes que el mar nos espera? Sin ti ya no podemos volver a salir a pescar, eres nuestra mejor guia, vamos.

Sintió el calor de las lagrimas correr por su cara, mientras su amiga le decia.
- No te olvides de contármelo todo esta noche, ¿lo haras?

Y en su interior su corazon brincó de felicidad.

Una tarde LOMO




El viernes participe en una reunión LOMO, para todo aquellos que no lo sepais Lomo es un tipo de cámaras fotográficas, www.lomospain.com, las hay con flash de colores, con 8 diafragmas, etc.
En esta ocasión era una camara de ojo de pez, nos daban una a cada uno y hacian un pic-nic en el Retiro de Madrid.
Cuando llegamos sobre el cesped un mantel de hule unas tortillas jamon sandwiches, coca colas y un vino (Villa Cohelo) que para que contaros, entraba de una manera... Lo cierto es que hacía tiempo que no disfrutaba tanto, la gente encantadora, fotografias de aqui y de alla, cada uno buscando el ángulo mas dificil, mas extraño y entre foto y foto un vasito de vino.
Lo disfrute, si, quizas por que me encanta la fotografia, por la gente y por el vino, que hizo que volviera a encontrarme como yo pienso que realmente soy.

Agradezco a mi amigo Emilio, www.ek10.com, la gran idea que tuvo de invitarme y hacerme pasar una gran tarde de viernes.

Al resto os animo a que entreis en la web y os apunteis por que hacen más actividades y seguro que vereis que estas cámaras son una pequeña maravilla.
Cunado tenga las fotos os las pondre.

El poder del volumen




Unos las llaman pechos otros tetas, peras, globos, melones etc...
Cuando llega el verano y las calles se llenan de camisetas, blusas y escotes, volvemos a saber del gran poder que tienen estos dos volúmnes esféricos, con ese poder de atracción como si de un iman se tratase es el objeto de todas las miradas, de todos los deseos y fantasias. ¿Pero que llegan a tener que tanto atrae a los hombres e incluso a las mujeres? Algo mágico e hipnotico, pero mientras nos hacemos estas preguntas seguiremos disfrutando de esa vision tan maravillosa.


¿Y tú que opinas?

jueves, julio 07, 2005

¡¡¡¡ BASTA YA !!!!

¡¡¡¡¡¡ BASTA YA !!!!

No sé quien leera este blog, pero desde esta ciudad, Madrid, que sufre el castigo de unos miserables terroristas (ETA, TERRORISMO ISLAMICO) quiero unirme al dolor del pueblo londinense en estos dificiles momentos ANIMO, nunca esos mal nacidos nos venceran y exigo como español que nuestro gobierno deje de bajarse los pantalones ante el terrorismo de cualquier signo.
¡¡¡¡¡ BASTA YA ¡¡¡¡


Un abrazo desde el corazón para todos los que sufren.

martes, julio 05, 2005

El accidente

El aire entraba por las ventanillas del coche.
Día de sol, música en la radio, risas del peque desde el asiento de atrás.
Las líneas discontinuas volaban sobre el asfalto, el auto parecía deslizarse suavemente.

Y ella...

Ella, conducía con vista fija en la carretera, primer día de vacaciones, el mar nos esperaba. Me giré, el pequeño juega con dinosaurios... ¡¡ Aurghh, aurghhh !!

Me recosté en el asiento y dejé vagar mi mente, cerré los ojos, aquella grata sensación de relax me invadió y me sumergí en ella. De pronto ya no oía la radio del coche, ni las risas del peque, solo la imagen de ella conduciendo dulcemente con su vestido de lino meciéndose al compás del aire...

Un estruendo.
Una sacudida.
Un fuerte impacto.

Mi cabeza se estrella contra un muro y siento como este estalla en mil esquirlas que impactan y arañan mi rostro.
El mundo gira, recibo golpes por todo el cuerpo y sin más... silencio.

Abro los ojos, estoy tendido en el asfalto, a mi alrededor todo son cristales y restos metálicos, no muy lejos una masa de hierro sobresale entre el humo.

Intento gritar, ni un grito sale de mi garganta.
Intento hablar, ni una palabra se desprende.
Y llega la noche a mis ojos...

Silencio.

Vuelve la luz, ahora veo la escena , los restos del coche, volcado, están a unos metros de la carretera, otro vehículo entre el humo, pero mi perspectiva es desde.... ¡¡ ARRIBA ¡!

¿ Qué me está pasando ?

A mi lado veo a un desconocido, también él flota, me sonríe y es absorbido por el espacio, así aparecen ante mí dos personas más, las veo como pasan a mi lado y en el mismo instante desaparecen.
Y el peque, y ella ,¿dónde están?. ¡ Por Dios, que sigan vivos !

Veo sus cuerpos en el coche, pero desde aquí no puedo saber si aún viven, ... parecen tan dormidos.

Oigo su voz. Es ella.

Tiene al peque en sus brazos y me sonríe, me siento aliviado. Se acercan a mi, flotando, suspendidos como lo estoy yo y sin embargo la distancia sigue siendo la misma.
Detrás de ellos aparecen otras personas, no las reconozco, pero puedo sentir quienes son, sí, son sus padres, su hermano... pero.... si ellos... están muertos... entonces....

¡¡ No, nooooooooooooo , no es posible...!!

Se alejan, ella y el peque, se alejan con ellos. Grito, intento moverme pero me es imposible. Y me miran y sonríen.
Y les miro... como se van.

Sin hacer nada, sin poder hacer nada.

Ahora me veo tirado de nuevo en el asfalto, veo llegar gente corriendo hacia mi, les oigo, gritan: “... aquí, sigue vivo, está vivo...” pero yo sólo quiero morir.

Algo cae sobre mis piernas y abro los ojos.

Es un dinosaurio.
¡¡ Aurghhhh ¡!
Miro.
Y allí estan, ella y el peque, el peque y ella.

- “Cariño, te quedaste dormido”.

Veo el cruce y le digo:

- “Rápido párate en el arcén”

Nos adelanta un coche velozmente.
Frena y empieza a dar vueltas de campana, cuando para, entre el humo veo salir a las tres personas.
Flotan y desaparecen.

Ella me mira y pregunta:

- “¿¿ Cómo, cómo lo has sabido...?? “


Y yo... ¿ que puedo contestarle ? ....

lunes, julio 04, 2005

Uno de esos mails...

No soy muy dado a reenviar los tipicos mails de ayuda o relatos pseudo religioso, pero este me ha gustado, a veces es bueno leerlo y pensar un poco. Por que con mucha facilidad nos dejamos llevar por la autocompasión y el victimismo, cuando quizas no estemos tan mal como pensamos...


-¿"Qué es lo más importante que ha hecho en su vida"?.

Considerando el auditorio profesional el disertante consideró que los asistentes deseaban escuchar anécdotas sobre su trabajo, entonces respondió:

-"Lo más importante que he hecho en la vida, tuvo lugar el 8 de octubre de 2004.

Comencé el día jugando al golf con un amigo mío al que no había visto en mucho tiempo. Entre jugada y jugada me contó que su esposa y él acababan de tener un bebé. Mientras jugábamos, llegó el padre de mi amigo,que consternado, le dijo que al bebé se lo habían llevado de urgencia al hospital.
En un instante, mi amigo se subió al auto de su padre y se marchó.

Yo, por un momento, me quedé donde estaba, sin saber qué debía hacer.
¿Seguir a mi amigo al hospital?.

Mi presencia allí, me dije, no iba a servir de nada, pues la criatura estará al cuidado de médicos y enfermeras, y nada de lo que yo hiciera o dijera iba a cambiar las cosas.

¿Brindarle mi apoyo moral?. Eso, quizás, pero tanto él como su esposa provenían de familias numerosas, y sin duda estarían rodeados de parientes, que les ofrecerían el apoyo necesario. Lo único que haría yo sería estorbar.

Así que decidí ir más tarde al hospital a visitar a mi amigo.

Al poner en marcha mi auto, me percaté que mi amigo había dejado su camioneta con las llaves puestas, estacionada junto a las canchas. Decidí pues, cerrar el auto e ir al hospital a entregarle las llaves.

Como supuse, la sala de espera estaba llena de familiares.
No tardó en presentarse un médico, que se acerca a la pareja y, en voz baja les comunica que su bebe había fallecido.

Los padres se abrazaron y lloraron, mientras todos los demás los rodeamos en medio del silencio y el dolor.

Al verme mi amigo, se refugió en mis brazos y me dijo: "Gracias por estar
aquí".

Durante el resto de la mañana, permanecí sentado en la sala de urgencias del
hospital, viendo a mi amigo y a su esposa sostener en brazos a su bebe y despedirse de él.

Esto, es lo más importante que he hecho en mi vida", y aquella experiencia
me dejó tres enseñanzas:

· Primera: lo más importante que he hecho en la vida, ocurrió cuando no había absolutamente nada que yo pudiera hacer.
Nada de lo racional que aprendí en la universidad, ni en el ejercicio de mi profesión, me sirvió en tales circunstancias.
A dos personas les sobrevino una desgracia y lo único que pude hacer fue acompañarlos y esperar. Pero estar allí, era lo principal.

· Segunda: aprendí que al aprender a pensar, casi me olvido de sentir.

· Tercera: aprendí que la vida puede cambiar en un instante.

Así pues, hacemos planes y concebimos nuestro futuro como algo real, y
olvidamos que perder el empleo, sufrir una enfermedad grave o un accidente y muchas de otras cosas más, pueden alterar ese futuro en un abrir y cerrar de ojos.

Desde aquel día, busqué un equilibrio entre el trabajo y la vida; aprendí
que ningún empleo compensa perderse unas vacaciones, romper con la pareja o pasar un día festivo lejos de la familia.

Y aprendí que lo más importante en la vida, no es ganar dinero, ni ascender
en la escala social, ni recibir honores.

Lo más importante en la vida, es el tiempo que dedicamos a cultivar una
relación.

· POR ESO AGRADEZCO:

a) Por mis hijos que NO limpian sus cuartos, pero están viendo la tele, porque significa que están en casa y no en las calles.

b) Por los descuentos en mi sueldo/honorarios, porque significa que estoy
trabajando.

c) Por el desorden que tengo que limpiar después de una fiesta, porque
significa que estuvimos rodeados de seres queridos.

d) Por las ropas que me quedan un poco ajustadas, porque significa que tengo más que suficiente para comer.

e) Por mi sombra que me ve trabajar, porque significa que puedo salir al
sol.

f) Por el césped que tengo que cortar, ventanas que necesito limpiar,
cañerías que arreglar, porque significa que tengo una casa.

g) Por las quejas que escucho acerca del gobierno, porque significa que
tenemos libertad de expresión.

h) Por que no encuentro estacionamiento, porque significa que tengo auto.

i) Por los gritos de los chicos, porque significa que puedo oír.

j) Por la ropa que tengo que ordenar, porque significa que me puedo vestir.

k) Por el cansancio al final del día, porque significa que fui capaz de trabajar duro.

l) Por el despertador que suena temprano todas las mañanas, porque significa
que ¡¡estoy vivo!!.

Y finalmente, por la cantidad de mensajes que recibo, porque significa
que tengo amigas y amigos que piensan en mí.

lunes, junio 27, 2005

Otra historia...

Gracias Campos por tus comentarios. Aquí te dejo y os dejo otra historia que escribí ya hace algún tiempo, espero que os guste:

Miércoles, 8 de Mayo. 17.15

Treinta y dos años. Hace 4 horas que no me sucede, la última vez fueron cerca de 5 horas y media, es un descanso, quizás a algunos pueda parecerles un don, para mi es una tortura.
¿Cuándo empezó? Quizás desde siempre, aunque al principio pensase que eran voces dentro de mi, pero eran tan espaciadas en el tiempo, que pensaba que todo acabaría. Ahora son varias veces al día.
Llegan con un zumbido lejano, por un instante todo se vuelve blanco, el zumbido se intensifica y ahí están, las voces, las oigo claras y fuertes. Sólo tengo que mirar a la persona, es como si la enfocase, y entonces oigo sus pensamientos. Y si me concentro lo suficiente puedo incluso, percibir lo que va a pasar a continuación a esa persona.
Estoy escribiendo estas líneas, sentado en el café de siempre, con la esperanza de que algún día alguien me comprenda, por que nadie me cree.

Jueves, 9 de Mayo 0.20

Volvió, dos veces más, una de ellas en el café, fue como siempre, el zumbido, la luz cegadora, las voces. Gente que piensa en su futuro, gente que critica mentalmente mientras sonríe al mismo que en sus pensamientos odia, reflexiones, meditaciones, todo puedo oírlo.
Lo único bueno, es que he aprendido a aislar las voces, apagándolas, sólo tengo que “enfocar” en una persona y el resto de las voces se convierten en un murmullo.
La segunda vez que vino, fue durante la cena, con unos compañeros de trabajo, ellos no lo saben.

Sábado, 11 de Mayo 15.20

Estoy preocupado, ayer antes de salir de la oficina, volvió y sin quererlo “enfoqué” sobre mi compañera de trabajo, sobre Elvira.
Sé que tiene sida, nadie más lo sabe, sólo ella, pero vi en sus pensamientos que no descarta el suicidarse, no quiere contárselo a nadie.
He pasado el resto del día angustiado, me encantaría ayudarla, pero no sé como hacerlo.
Las otras veces, han sido “lecturas” mas ligeras, alguna infidelidad, algún rollo entre los compañeros que solo ellos y claro, yo al “leerlos” lo sabíamos.
Pero lo de hoy es grave, creo que al final la llamaré y hablaré con ella, no sé como haré para explicárselo pero es lo mejor. Quizás con una demostración....



Domingo 11 de Mayo 21.05

Al final quedé con ella en el café. Fue duro decírselo, se enfadó conmigo, me acusó de que le había vigilado, de que le habría mirado el bolso, que la había espiado, pero esperé a que “volviese” y entonces le leí los pensamientos. “Enfoqué” en varias personas y al final me creyó.
Le he pedido que no diga nada, yo tampoco diré nada de su enfermedad, sé que lo hará, por que lo he “leído” en ella, pero también sé que ahora me tiene miedo y que se alejará de mi, se siente desnuda ante lo que ella llama mi don. Le he prometido que no la “enfocaré”.
Esto sólo hace confirmar como me siento. Solo.


Miércoles 14 de Mayo 23.21

Elvira me ha estado evitando, es lógico, he hablado con ella por teléfono, por lo menos ha decidido hacer frente a la enfermedad, aquella maldita transfusión, lo ha contado y pronto empezará con las sesiones médicas.
Ahora las visitas del “don” se han acelerado, la media es de 3 horas entre cada una de ellas.


Viernes 16 de Mayo 22.30

No puedo resistirlo más, hoy he ido a visitar a un amigo al hospital, cuando ha llegado el “don”. He intentado aislar las voces pero al enfocar a las personas he visto su enfermedad, eran halos oscuros sobre la zona donde tenían la enfermedad, algunos más oscuros que otro, creo que cuanto más oscuros más grave es la dolencia. Ha sido horrible, he podido ver la muerte en alguno de ellos.

Jueves 22 de Mayo 12.10

No he tenido fuerzas para escribir, me he tomado la semana de vacaciones. El “don” viene ahora casi continuamente, y al enfocar a las personas para aislar las voces, se repite la experiencia del hospital. He empezado a tomar tranquilizantes, es la única manera de soportarlo.

Domingo 24 de Mayo 04.13

¡¡ Algo extraño me ha sucedido ¡!
Esta noche vinieron a buscarme los compañeros del trabajo, para salir y tomar alguna copa, no pude decirles que no. Cuando estábamos en el bar, llegó el “don”, enfoqué en una chica y me vi, sí, sentí mis pensamientos y al enfocar mas intensamente en ella pude ver lo que iba a suceder a continuación pero... ¡¡ a mi ¡!
Intenté alcanzarla pero al verme salió corriendo del local y no pude seguirla. Ahora no paro de pensar en ella, quizás haya una solución al “don”.

Domingo 24 de Mayo 22.30

Voy al local donde la vi por si vuelve.

Lunes 25 de Mayo 7.00

No ha ido.

Martes 26 de Mayo 23.30

No la he visto ni ayer ni hoy.

Viernes 29 de Mayo 20.32

Me siento desesperado, no la he podido localizar en toda la semana, ¿y si ella supiese como frenar todo esto?

Sábado 30 de Mayo 8.37

¡¡ He estado con ella ¡! La vi entrar y esta vez no salió corriendo, es más, me dijo que me estaba esperando. No había aparecido en la semana por que se asustó, cuando me vio ella también pudo sentir sus pensamientos y huyó de mi. Tiene el “don”, el mismo “don” que yo, cuando llega al enfocar el uno en el otro, creo que actuamos como espejo, reflejándonos el uno en el otro. Sin embargo el “don” pierde fuerza, es como si ese efecto de espejo absorbiera su energía.

Lunes 1 de Junio 23.13

Ayer estuve de nuevo con ella, y efectivamente el “don” se suaviza cuando estamos juntos, es maravilloso estar a su lado, creo que me estoy enamorando de ella.

Miércoles 3 de Junio 20.47

He quedado con ella, ayer no pudimos vernos y el “don”actuó con la misma intensidad que antes.

Jueves 4 de Junio 3.30

Siguen sucediendo cosas extrañas, nos hemos besado y ha sido como si un haz de energía me atravesara el cuerpo, una sacudida de fuerza, no se lo he comentado, pero creo que a ella le sucedió lo mismo.

Viernes 5 de Junio 19.50

Hoy cenaremos en mi casa, creo que haré el amor con ella, la deseo.

......


Acabo de leer este diario, lo recogí del apartamento dónde los bomberos hallaron el dormitorio con las paredes quemadas y en el colchón de la cama la silueta de dos personas, ningún resto de cuerpos, otro caso de energía implosiva, no lo sé, no sé si creer aún en el “don” de estas dos personas.

Resultado de mi informe: SIN EXPLICACIÓN.
Sugerencia: ARCHIVARLO

Firmado: Nicholas Bretney, Director Centro Investigación C.I.A.

jueves, junio 23, 2005

Sin título

Aquella mañana me dio por ordenar un poco mis cajones, los nervios, el calor de un verano mas en Madrid, me empujaban a no parar. Mientras colocaba los papeles apareció la foto, como si se deslizase entre ellos con vida propia. La miré detenidamente, iba a hacer un año ya de aquella foto y la sentia aún viva. Podía sentir en mi todo lo que viví en esos dias.
La tomé entre mis manos y me senté en la cama, cerré los ojos y recordé.

Había ido con mi novio por aquel entonces a una boda, un fin de semana en un pueblo costero. Quien viera la foto podría pensar en una pareja feliz, pero por aquel entonces mis sentimientos ya agonizaban, aquella mano en mi hombro era como una cadena, una losa que me atrapaba bajo su peso. Habíamos dejado la ilusión de los primeros dias atrás y por mucho que yo intentaba hacer de cada día una sorpresa, él sólo sentía que ya estaba todo hecho que yo estaria alli siempre.

Mis sentimientos morian lentamente.

Fue entonces cuando te conocí. Por las mañanas aprovechaba el amanecer para recorrer la playa desierta, necesitaba encontrarme un poco a mi misma, y las primeras luces del alba con la arena aun fria de la noche, y el mar, ese mar que adoraba yo tanto....

Te vi pasar, ibas descalzo con los pantalones remangados las manos en los bolsillos una imagen tranquila y serena, te cruzaste conmigo y me dio tiempo sólo a fijarme en tus labios y en tus ojos. Tus labios sensuales invitaban a un beso y en tus ojos se podia ver un punto de nostalgia, casi, casi apagado por ese brillo que da el sentirse vivo.
No pude reprimirme y me giré para verte, tu te habias dado la vuelta, parecia que suponias que te iba a mirar, levantaste la mano y me saludaste, un calor recorrió mi cuerpo, mis mejillas ardieron de vergüenza, me quedé parada mientras te veía desaparecer al final de la playa, sentí que algo dentro de mi se perdia contigo.

Pensé que no te volvería a ver, y el resto del paseo solo pensaba en tu mirada. Cuando regresé al hotel supe que ya no hacia nada alli, que la oportunidad que le daba a mi novio en aquel fin de semana se habia desvanecido en la arena entre las huellas de tus pies. Sólo quería que fuese lo menos doloroso posible.
Ese dia era el día de la boda, y mi novio me presento como una posesión mas, como si fuese su coche, su casa...mientras él hacia esto yo seguía pensando en aquella mirada, en aquellos labios, en como besarian.

Nos sentamos a la mesa, mi novio me puso el brazo como para que vieran que yo era suya, fue cuando sentí que debía girar la cabeza, y entonces te vi. A lo lejos, en la barra me sonreíste, yo te devolvi la sonrisa y fue cuando sentí el flash de la foto.
Me hiciste una señal y no lo dude, aparté el brazo de mi novio, cuando me preguntó solo le conteste: “Ahora vuelvo” y siguió indiferente. Tomé mi bolso y te busqué al final de la barra, al principio me asusté pues no te encontraba, abrí la puerta y afuera estabas esperándome.
- Crei que no saldrías nunca.- me dijiste
Mientras tomabas mis manos y rozabas con tus labios los mios.
- ¿ Nos vamos?.- me preguntaste

Ya no volví a ver mas a mi novio. Contigo estuve unos meses, meses en lo que volvía descubrir el amor, el sabor de un beso, el valor de una caricia.
Volví a sentir la vida deslizarse en mi piel.

Un dia me despertaste con el beso mas dulce que nunca me habian dado, Pude ver la nostalgia en tus ojos, y supe que te ibas.

- “Ya no puedo enseñarte mas, yo tambien he aprendido de ti, pero hay gente que me necesita como tu me necesitabas aquel dia”.

No sé porque, pero sabía que ese día llegaría, y no senti pena, te tenia dentro de mi, y aunque te fueras en el fondo sabia que nunca me dejarias.

LA CHICA DEL LAGO

Hacía un calor insoportable, la radio del coche anunciaba el día más caluroso del verano, mientras yo me dirigía al lago.
La semana había transcurrido lenta y cansina, necesitaba alejarme de mi rutina y un día en el campo, solo, sería el mejor remedio para olvidar aquella semana.
Llegué, aparqué el coche, y recorrí el pequeño camino salpicado de amapolas hasta la orilla. Tendí la toalla, me despojé de la ropa, y me puse los cascos mientras sentía la brisa y dejaba que mi cuerpo se relajara al sol.
No sé cuanto tiempo había transcurrido hasta que una sombra tapó el sol por unos instantes, me incorporé y la ví.
Estaba arrodillada, dejando que el agua mojase sus pies, su cabellera rubia caía hasta sus hombros, reflejando la luz del sol, su piel blanca, mostraba los primeros colores de quien ha estado tomando el sol durante unas horas.
Era una imagen casi idílica, el suave vestido, corto parecía deslizarse sobre su piel, había logrado atrapar mi mirada, cuando se dio la vuelta y me miró fijamente, sus ojos azules se clavaron en mi, haciendo que desviara la mirada, aun así me dio tiempo a percibir en ellos una sonrisa.
Cuando volví a mirar hacia la orilla, ella ya no estaba, volví a colocarme los cascos y al ir a recostarme en la toalla, surgió una voz.

-“Hola, es la primera vez que te veo por aquí.”

Era ella, a mi lado, pude observar de cerca su inmensa belleza.

- “No, vengo de vez en cuando, pero esta es la primera vez en este año”. Consteté.
- “Yo vengo a menudo, desde la primavera, me encanta perderme aquí, dejar todo a un lado y aprovechar que es un lugar solitario para recuperar fuerzas”
- “Si, a eso vine, necesitaba descansar de la semana y olvidarla un poco, ha sido dura.”

Poco a poco la conversación se fue haciendo mas fluida, sin saber por qué, me sentía muy a gusto a su lado, y una confianza desconocida en mí se abrió paso.

- “¿Te gustaría cenar esta noche conmigo? Conozco un mesón chico, pero lindo no muy lejos de aquí.” Pregunté.
- “Me parece perfecto”. – Me dijo.- “¿No te importa si voy con este vestido?
- “ No, estas preciosa”.
- “Gracias, eres muy amable, bien, entonces, ¿vamos?

Y me tomó de la mano para ayudarme a levantar, su mano estaba fría, y una sensación extraña recorrió mi piel, más su sonrisa me devolvió la confianza.
Conduje hasta el mesón, la visión de la chica a mi lado, después de tanto tiempo de soledad, me confortaba, por un instante empecé a sentirme enamorado. Bajamos y al ir a entrar en el mesón ella se giró y me besó dulcemente en los labios.

- “Gracias, por ser tan amable”. Dijo.

Lo improvisado del beso, me dejó algo fuera de juego, y ella dándose cuenta, me cogió de la mano y me llevó hasta la mesa.

- “Venga, no seas tonto, no tienes por que avergonzarte, sólo ha sido un beso, me caes bien, y hay algo en ti que desprende ternura y confianza.”
- “A mi me pasa lo mismo contigo, tu presencia hace que me sienta tan tranquilo... como no me sentía hace tiempo.”

Pedimos la cena, cada momento que pasaba me sentía mas prendado de ella, ahora a la luz de la vela sus ojos chisporroteaban y su sonrisa me envolvía una y otra vez.

- “Ya sé que puede sonar rutinario, pero dime, ¿vives en la ciudad?, ¿trabajas allí?”
- “ En cierta manera, si, allí trabajé y allí viví, pero, ¿no crees que no deberíamos hablar de eso?, es mejor disfrutar de esta cena, de esta noche, ya habrá tiempo de hablar de nosotros.

Y me llenó la copa.

Aproveché para rozar su mano, y de nuevo sentí la frialdad, quise darle calor con mis manos y tomé la suya entre las mías, pero el frío seguía persistiendo.

-“ No te molestes”. Me dijo. “ Debo ser de sangre fría, si notases mis pies te quedarías helado”.

Ambos reímos, en verdad que me aquella chica me estaba enamorando, me incliné y esta vez fui yo quien la besó, ella abrió sus labios y me ofreció su boca, y esta sabia a... si, al agua del lago....


- “Me gustaría....”. empecé a decirle.
- “Te gustaría pasar la noche conmigo”.
- “¿Cómo supiste que te iba a decir eso?, me dejas sorprendido.
- “ Lo sentí, sentí lo que me ibas a decir, y sí, yo también deseo pasar la noche contigo.”

Mi corazón se aceleraba, todo iba muy rápido y sin embargo no tenía ningún temor a que fuera así.

- “Bien pues qué te parece si nos vamos”
- “Si, vamonos ”. Le dije. “¿Vamos a mi casa?.
- “Perfecto, quiero saber cuales son tus gustos”.

Tomamos el coche, la noche había refrescado un poco, pero ella bajó del todo la ventanilla. Su pelo se mecía con el viento, lo cual la hacia aun más bella.

- “Esta noche, va a ser muy especial”. Me dijo.

Sonreí, y ella me besó de nuevo.
Alcanzamos mi apartamento, cuando salimos del coche, ví que todo su asiento parecía empapado de agua, pero no le dí mucha importancia. En el ascensor pude, al fin abrazarla y ya no eran sólo sus manos, a través del vestido pude notar lo fría que era su piel.
Entramos, y se quedó algo sorprendida por la decoración, esta era ligera con un suave toque minimalista.

- “Pensé que tendrías la casa mas revuelta, pero veo que eres muy ordenado.”

Reí.
- “Lo que pasa es que ayer estuvo la asistenta, suelo ser algo desordenado, espero no te moleste.”

Se acercó al acuario, que había en el salón y se quedó mirándolo, largo rato.

- “¿Quieres tomar algo?
- “Ponme un whisky con hielo”. Dijo sin apartar la mirada del acuario.

Al volver con las copas, ella tenía el brazo dentro de la pecera.

- “¿Pero que haces?”
- “Oh, perdona, solo quería sentir el agua y acariciar a los peces.”

Tomó su whisky y de un tragó lo apuró.

- “No te habrás molestado, ¿verdad?
- “No, sólo me pareció raro”
- “Vamos no me digas que no te gusta hacer locuras”
- “Uhmmm si creo que como a todo el mundo, pero es la primera vez que veo a alguien tan absorto con un acuario y además con su brazo dentro de él”
- “Creo que podríamos tener nuestro propio acuario, en tu bañera ¿qué te parece?

No pude resistirme ante aquella petición, y al rato estábamos sumergidos en la bañera.
Parecía que ella se sentía en su medio, la bañera circular dejaba espacio para que dos personas se pudieran mover con total libertad, y ella así lo hacía, me atrapó con sus piernas y sentí como su cuerpo se pegaba al mío, me besaba con furia con tal fuerza que me arrastraba al fondo de la bañera asiéndome con sus piernas.
Más de una vez, tuve que sacar la cabeza fuera del agua casi sin respiración.

- “Que te parece si vamos a la cama, creo q allí estaremos mas cómodos”

Y dicho y hecho, ella salió corriendo sin secarse siquiera invitándome a que la siguiera. Caí en sus brazos y giramos sobre la cama, noté como esta se iba mojando por momentos, y mientras la besaba mi boca se llenaba a ese extraño sabor del lago. Nuestros cuerpos producían un extraño sonido como si fuera..... sí, era como un chapoteo como si estuviéramos entre agua y de pronto...

¡¡¡¡ La cama era agua ¡!!!!

La miré extrañado y ella me sonrió.

- “Ven amor mío, ven conmigo.” Y abrazándome con fuerza me atrajo hacia si.

Vi como me iba llevándome hacia las profundidades, ya no estaba en mi habitación, la cama era ahora el lago, y ella me tenía atrapado llevándome consigo, mas y mas abajo.

Noté como el agua entraba en mis pulmones y los inundaba hasta que poco a poco todo se volvió oscuro...


Ahora estoy aquí al borde del lago, siento mi piel fría y busco una chica con quien poder pasar esta noche.... espera veo una allí... tomando el sol.....

- “Hola, es la primera vez que te veo por aquí.......” Le dije.

....

miércoles, junio 15, 2005

¿Verdad o mentira?




Hace poco he leido en un blog, me estoy convirtiendo en devorador de blogs, esta frase: "Los chicos mienten para conseguir sexo, las chicas usan el sexo para conseguir amor", naturalmente está escrito por una chica, pero me hizo pensar, ¿es verdad o mentira que los hombres utilizan la mentira para llegar a tener sexo?. Yo opino que mayoritariamente sí, quizas a veces sean mas mentiras pequeñas para ligar y conseguir terminar la noche en la cama, algo aasí como una estrategia, puede que sea para tapar otras carencias, puesto que si uno espera mantener una relación mas estable, simpere se coge antes a un mentiroso que a un cojo. Y en el caso de ellas, creo que basicamente tienen la sarten por el mango realmente no les hace falta mentir si quieren conquistar a alguien , pero de ahí a utilizar el sexo para conseguir amor, yo lo pongo en duda. Utilizaran el sexo para cazar a alguien, quizas y mas hoy en dia cierto tipo de mujeres utilizan el sexo para atrapar una suculenta cuenta bancaria, ¿pero amor? No creo que ese sea el camino más indicado.
De todas formas ahí queda la pregunta..

Y vosotros ¿qué pensais?

martes, junio 14, 2005

Una deuda...



Hace tiempo, mucho tiempo chateaba con una persona unos años mayor que yo, una argentina a quien la crisis de aquel país zarandeó y echó de Buenos Aires a un pueblo perdido en busca de una supervivencia, como a muchos otros. Con su hija en Madrid, con la soledad como unico equipaje, y con la ventana del chat como esperanza. Hablamos mucho tiempo, llegue a conocer a su hija como un favor que le hice por que no sabia como estaba y para darle un mensaje. Y un dia recibí una llamada de su hija, acababa de recibir dos días antes un mail de su madre, y entre cortada la voz, la hija me comunicó que su madre había muerto, su corazón no aguantó más y la dejo.
Yo ese día prometí escribirle un cuento y aunque ha pasado ya un tiempo nunca es tarde.
Para ti Iris desde ese cielo austral donde disfrutaras de la libertad que unos políticos de mierda te robaron un día.

" Llegó como el atardecer de los veranos que acaban , como una ligera brisa que se agradece, con una sonrisa perdida, ya cansada de tanto viajar.
Atrás quedo su Buenos Aires querido, sus tangos, sus noches y su bendito Maradona.
Ante si, todo un pueblo de aquellos que describia Vargas LLosa, de gente que te mira tras los tablones de la ventana, de gente que tras pasar puedes oir sus cuchicheos, de miradas que se clavan como agujas. Y allí ella, intentando encajar en un mundo anclado en el pasado.
Al menos tenia una casa chiquita si, de blancas paredes, desde la cual pòdía verse a traves de los tejados un mar no muy lejano.
Y pasó el final del verano, acoplandose a ese nuevo mundo, cosiendo, cocinando haciendo trueques para seguir viviendo.
Cada martes había un mercadillo de trueque y al pueblo llegaban gente de los pueblos de alrededor, unos a pie, otros en una destartalada guagua y otros en sus pequeñas barcas.
En esos martes el mercado cobraba vida, bajo un griterio se cambiaba un jersey antiguo por un saco de patatas, un remendón a un abrigo por unos tomates.

Ella llevaba algunos guisados, tambien se ofrecia para coser o para dar clases a alguno de los chicos, y asi fué como lo conoció. El llego con un jersey desgarrado, un anzuelo se habia enganchado en la lana y lo habia dejado para el arrastre, al ver que ella cosia se lo ofreció por si podía hacer algo con él, a cambio le traeria pescado durante varias semanas.
Se miraron un instante, solo fué un suspiro, pero ella sintió una calidez como hacía tiempo que no sentía, y se ofreció a coserselo.
Pasó noches remendandolo deshaciendo y rehaciendo para que aquel jersey quedase como nuevo, le puso parches de cuero viejo en los codos, añadió lana para hacerle una capucha, para que el siguiente martes cuando él llegará tuviera el jersey preparado.
Esperó hasta media mañana y allí apareció él, con su cara surcada por las arrugas de la madurez su pelo canoso y su mirada profunda. En su mano llevaba la pesca del día como la habia prometido y ella ruborizandose ligeramente le entrego el jersey. Se sorprendió del gran trabajo que había hecho con el trozo de lana que le habia dado, sonrió prometiendole que el martes y durante un mes no tendria que preocuparse por el pescado por que no faltaria a la cita.
Y fué cierto, durante los tres martes siguientes él no faltó al mercado llevandola el pescado prometido. Así en el tercer martés y antes de que él se fuera ella al devolverle la bolsa dejó caer una nota invitandole a cenar.
Se arregló como pudo para aquel cuarto martes, y como siempre al mediodia apareció él, la miró y simplemente le dijo "si".
Aquella tarde ella le preparó la mejor cena que él habia probado, bebieron y bailaron y cuando el vino empezó a hacer efecto ella acercó su boca a él, y él se dejo besar. Las manos de él recorrieron su cuerpo su boca buscaba la de ella con pasión y tras aquellas paredes blancas se amaron. sus cuerpos se enlazaron con el ansía que da el tiempo, con las prisas que dan el pasado y el futuro.
Ella dormia cuando él se fué, tras de si, dejaba el jersey, y un pedazo de papel que decia: "quiero que te lo pongas asi sabré que sigo estando en ti. el martés que viene volveré quiero hablar contigo y volver a hacerte el amor".
Lloró, cuando leyó aquel pedacito de papel se lo acerco a su pecho se puso el jersey y salió a la calle.

La miraron, si, murmuraron, si, pero ella sólo miraba al frente, ella y el jersey.

Esa noche cuando iba acostarse sintió una punzada, fue un ligero cosquilleo al principio. pero repentinamente se convirtió un agudo dolor que la atravesó el pecho,
sintió que las fuerzas le fallaban, que su corazon dejaba poco a poco de latir, y en un último esfuerzo agarró el papel lo introdujo dentro de su sostén se puso el jersey y calló muerta.

Cuando abrió los ojos todo era una luz brillante y blanca pero no la cegaba, ante ella un anciano le daba su mano.
- Ven Iris. Alguién te está esperando.
- Pero donde estoy, qué es este lugar.
- Ya lo comprenderas, ahora tienes que venir conmigo.

De algo estaba segura, no estaba en el pueblo, aquel lugar le daba una sensación de paz y tranquilidad muy diferente a lo que sentía en el pueblo.

Entonces apareció él, llevaba el jersey puesto, y sonreía. Cuando la tuvo enfrente la besó y la dijo: "Te estaba esperando, desde aquella mañana que dejé tu casa"

Ella lo miró se abrazó a él y lentamente se perdieron en la playa.

Rupturas



¿Quién no ha tenido una o varias?. Tengo una amiga que está pasando por una, despues de mas de 5 años con el novio, este la deja con una llamada telefónica, sin mas, con las explicaciones que solo los hombres sabemos dar: "que te mereces alguien mejor que yo, que no quiero hacerte daño". Y ella se ha sumido en una depresión , es dificil entender el cambio que sufrimos cuando vivimos una situación asi, primero pasa por la fase "Cómo me puede pasar esto a mi, que he hecho yo para merecer esto" luego "no salgo de casa me encierro con musica triste llorar por los rincones" hasta pasar a la fase "tengo que hacer algo para que vea lo jodida que me ha dejado" algo que muchas veces no pega con las persona en cuestión.
Yo creo que a pesar que es duro pasar por una situación asi, yo la he vivido después de muchos años de convivencia, y para algunos aún no superada, lo dificil es aceptar que esa etapa ha pasado, que el amor como llega tiene su fin, saber adaptarte a la nueva vida que tienes que aforntar, nada de ser víctima ni autoflagelarse o compadecerse de unos mismo, creo que ante una ruptura uno debe guardar los recuerdos, ver en que se falló, (el fallo siempre es mutu0) y aprender la lección, dicen que cuanod una puerta se cierra una ventana se nos abre, quizas sea verdad quizas es todo parte del camino que tenemos que recorrer ir madurando aprendiendo creciendo con lo que cuesta a veces eso. Y luego cuanod tengamos un momento de reposo de soledad recordar esas cicatrices como algo vivido no como parte de un lastre de nostalgia, por que en el fondo se ha tenido la suerte de amar y ser amado.

miércoles, junio 08, 2005

¿ Qué nos pasa ?

Realmente qué nos pasa?, estamos tan lastrados que no nos damos cuenta de que la vida pasa en un soplo, de que fantaseamos, soñamos idealizamos, pero seguimos viviendo en la misma rutina.

Pensamos en ser otro/a, nos encanta el cine por que vivimos en el pellejo/a del protagonista, y sin embargo cuando las luces se pagan volvemos a nuestra rutina como si nada hubiera pasado.

¿es tan dificil lanzarse? ¿soltar lastre, soltar esas "fajas" que nos oprimen ? y pensar que la vida solo se vive una vez, que el pasado es ya historia, que el futuro es una ilusión y que el presente es un regalo. Quizas sea un mecanismo de protección, algo que que nos aisle de esta locura que a veces es vivir... pero en momentos como este con una botella de cerveza ya vacia con el calor del verano sintiendolo en la piel, yo me digo "La vida es para vivirla"

lunes, junio 06, 2005

Sexo mejor en verano o en invierno



Aqui os dejo una pregunta a ver que opinion teneis.
Es indudable que el verano las noches cortas la poca ropa el moreno de la piel, salir tiene un efecto las feromonas a flor de piel, todo nos arrastra a una lujuria de sensaciones de placeres como invitandonos a disfrutar de la vida.
Pero luego a la hora de practicar el sexo quien no ha ehcado de menos un buen aire acondicionado, quien no se ha agotado con los primeros movimientos en estas noches de calor abrumador echando de menos esas noches frias de invierno arropados en una manta o ya puestos a idealizar, haciendo el amor frente a una chimenea.

Y esta es mi pregunta, que estacion preferis mas para hacer el amor, el verano o el invierno, la playa o bajo las mantas, algun sitio loco?

animaros y escribidme

Ya llegó el verano



y Madrid se despierta, bajo el abrasador calor del asfalto, adios a los abrigos jerseys bufandas, bienvenidas las camisetas las minifaldas los ombligos al aire, los escotes.
Por que ha llegado el momento de despojarse no solo de la ropa sino de la pereza del invierno, las terrazas abarrotas, alagarabia en la calle, balcones abiertos donde ver el interior de las casas...

Y mientras absorto uno se pierde en el movimiento oscilante de unas caderas de mujer, ¿ ese movimiento que atenta contra cualquier ley de la gravedad? ¿no os habeis fijado? parece que se van a deshacer una pierna alli y otra alla, y ellas sabedoras de todo su poder, quiebran más aún esa curva, crujen nuestras cervicales ante tal ondulación.

Quizas todo se remonte a que han leido o escuhado desde pequeñas el famoso cuento de "El falautista de Hamelin" y ahora ellas en vez de flauta utilizan sus caderas y nosotros a su paso nos convertimos en pequeños ratones.

Cuanto mas me gusta mi soledad




... mas odio estar solo.

¿POr que srá? No os ha pasado a vosotros, adoro mi espacio, mi terreno, mi pequeño hogar, entrar y gozar de ese momento de paz, después de un día duro, poder desvestirse, poner mi musica, darle un poco a las teclas del ordenador y depues tumbarme a lo largo de la cama..

Y sin embargo cuantas veces añoro al abrir la puerta oir una voz un beso poder contarle a alguien como me fué el día oir como le fué a ella, preparar la cena, ver una película y terminar la noche retozando entre las sábanas.

Quizas sea por que deseamos aquello que no tenemos? o será que en el fondo soy una mezcla de yin y yan blanco y negro noche y dia...

¿ y vosotros, lo sois?

Si sólo pudiera

>

Si solo pudiera.... coger el camino y partir.
Si solo pudiera.... saber que es lo que hay dentro de mi.
Si solo pudiera....dejar fluir los sentimientos

Entonces viviria.

Si solo pudiera....compartir y recibir.
Si solo pudiera....deslizarme en tu mirada
Si solo pudiera....anidar en tus pensamientos

Entonces amaría

Si solo pudiera....tenerte una noche mas.
Si solo pudiera....encontrar la calle en la ciudad de las calles sin nombres
Si solo pudiera....dejar que el viento bese mis parpados

Entonces te encontraria.

Si solo pudiera....amarte
Si solo pudiera....sentirte
Si solo pudiera....ser yo

Entonces no moriria.

Tiempo




Intemporal.
Imperecedero.
Eterno.

Y sólo en el breve instante de un parpadeo.

Final.
Pasado.
Derrumbe.

Todo se pierde por el sumidero, dejando posos de añoranza y nostalgia.
Ruinas humeantes, tambaleándose aún del delgado hilo que une pasado y futuro.
Frágiles pasos de cristal, detenidos en el cruce de ir hacia delante con el peso del pasado.

Tiempo detenido en un vacio.
Vacio que absorbe el tiempo.
Lenta muerte que llega de noche.
Noche que muere en el despertar del alba.

Sentimientos que se volatilizan con el aleteo de una mariposa.

Morir y volver a nacer.

miércoles, junio 01, 2005

Gracias a todos y ... bienvenidos

Quiero desde aqui agradecer a todos los que leeis este blog vuestros comentarios y apoyos , sin ellos no tendria la fuerza para seguir escribiendo, pensando y mostrandome un poco más, y tambien quiero dar la bienvenida a los nuevos: valen y spyrr, espero que os guste lo que leeis que participeis con sugerencias, ideas, críticas, que esto pueda ser un punto de encuentro.

Gracias a todos.