lunes, julio 23, 2012

Una canción


Desenfundó.
En aquella esquina que olía a prisas, a indiferencia.
Desvistió su guitarra, acomodó la funda y soltó sobre ella unas monedas.
Suspiró cansado, pero al menos nadie tiene que decir lo que tengo que hacer o dejar de hacer, pensó.
Deslizó los dedos por las cuerdas y estas fueron despertando.

La gente empezó a pasar por grupos, como si abrieran las compuertas de una presa y salieran a raudales.
Oían pero no escuchaban.
Miraban pero no veían.

A veces caía alguna moneda. otras alguna chiquilla rebosante de hormonas coqueteaba con la mirada,  con la inocencia tan corta como su falda.

Mientras cantaba:

"Hay silencios que lo son todo, un torrente de palabras.
Hay silencios que lo dicen todo.
Hay silencios que valen mas que mil palabras, que con ellos uno se viste y se desnuda.
hay silencios esperados y deseados, por que no hace falta decir más.
Hay silencios luminosos y de colores...."

Levantó la vista y sus ojos se encontraron con una mirada dulce, limpia, su pelo teñido de rojo fuego danzaba sobre sus hombros, le sonrió al pasar, él equivocó una nota mientras ella se perdía en las escaleras metálicas y terminaba su canción:

A veces, sólo a veces un simple rayo de sol entre las nubes te ilumina la razón.
A veces, sólo a veces la lluvia empapándote, arrastra las penas y se las lleva.
A veces, sólo a veces una sonrisa se dibuja y lo cambia todo.
A veces, sólo a veces, una simple mirada te desnuda y te enamora.

Al día siguiente él vuelve a estar en la esquina.
Tintineos de monedas, sonrisas e indiferencia, y el día transcurre como el agua corre en busca del mar.
Un fulgor rojo, y la misma mirada se acerca, guiña un ojo y coje el micrófono.
Se da la vuelta

- ¿Te importa?
- No - respondes.

Ella te indica una melodía y tu guitarra obedece al baile de tus dedos, ya no ves a la gente pasar, por que tú tocas para ella y ella canta para ti.

Cuelga el micrófono, tras dos canciones,  sonríe te da las gracias y se despide.

No dices nada, pero te escuchas susurrar: " Hay silencios luminosos y de colores".

Al día siguiente estas allí de nuevo en tu rincón, de la misma parada de metro.
No aparece.
El día muere.
Y cuando empiezas a recoger, alguien se ofrece a ayudarte.

- Gracias por dejarme cantar, ¿puedo invitarte a una cerveza?

Madrid se envuelve en su pijama, la luna se mira en los charcos que dejan los camiones de la limpieza.

Hay dos sombras que deambulan por las calles estrechas del centro, hay música en sus palabras.

Cuando ella sube a tu casa, tú deslizas el tirante de su camiseta, tus dedos recorren su piel como lo hacen con las cuerdas de la guitarra.
Dibujas un pentagrama, y ella entona una melodía diferente.

Pasan los días, entre  canciones en el rincón de la estación, y bailes desnudos bajo  acordes de  caricias.

Y una tarde cuando él recoge su guitarra, ella le espera al pie de las escaleras mecánicas

- Me voy.
- ¿Te vas?.
- Si, es la hora.
- ¿Buscaras mis canciones?
- Debajo de la mesa, las que se desparramaron, en los peldaños de estas escaleras, en el balcón donde tendimos los sueños. ¿ No miraras las faldas de las chicas?
- No, sólo buscare las canciones.
- Espero que las encuentres
- Yo tambien.
- Te quiero.
- Y yo. 
- Cuidate.
- Cuidate tu tambien. ¿Nos veremos?
- Si, sabes que si, cuando encuentres el acorde apropiado en tu guitarra.

viernes, julio 13, 2012

La guerra


El sol caía a plomo.
Mudo testigo de lo que en breve presenciaría.

Sudaba.
En aquel hueco al que llamaba trinchera, mi miedo y yo. ¿quien, a pesar de todo, no tendría miedo?
Mi madre diría que soy un niño, pero  ya no lo soy.
Alguien me contó que hasta los valientes tienen miedo.

Me asomo, intentando que no me vean, sobre el campo la hierba crece, a pesar del calor, a pesar de la batalla.
Hay un silencio,  el silencio que precede a la guerra.

Me sudan las manos, me aferro a mi arma, "He de salir, he de salir" me digo, pero mis piernas no responden.

Oigo sus gritos, vienen a por mi, y sin pensarlo salto de mi agujero apunto mi arma y disparo.

Un chorro de agua sale de mi escopeta Black.950, e impacta en la camiseta de mi hermano, pero mi primo
no tiene ninguna compasión y siento como me moja la cabeza.

Mi madre grita: "Vamos niños dejad de jugar  y a merendar..."

Pero yo ya no soy un niño.

martes, julio 10, 2012


Yacían en el suelo las fotos de aquel viaje.
Con su castillo y el verde de su jardín.

Sobre la mesa, desparramadas, las notas que había ido dejando formaban un puzzle de sentimientos.
Crepitaba una vela y las sombras reflejadas en la pared bailaban una bachata.

No había otra luz en la habitación y del equipo de música un violín y un piano respiraban música.

La puerta estaba abierta, nadie quedaba ya , sólo el aroma que dejó en el aire su perfume.

jueves, julio 05, 2012

Sin título

Las lágrimas caen por la mejilla como el arado crea surcos en la tierra. 
Una mano negra y fría aprieta su corazón hasta hacerlo tan chiquito como una habichuela. 
Sus sueños, sus ilusiones yacen desparramadas por el frío suelo de su caja de cerillas. 


Siente que atrás quedaban los castillos de naipes que había intentado construir, y que el simple soplo de la puerta al cerrarse los ha derribado. 
 Le ahoga el silencio. 


Y las letras que él tanto amaba se haban convertido en afiladas dagas que penetran profundo como un hacha en la mantequilla. 
Quizás nunca aprendió a querer cuando alguien dice te quiero, quizás nunca le enseñaron. 
 Pero siempre quiso, siempre sintió y siempre amó. 


 Algo se muere en el alma.. dice la canción. 


 Abre su arcón, donde tiene los recuerdos, los besos, las caricias, donde tiene las nubes de verano, la espuma de olas de mar, el frió y el humo y unas setas, el olor a especias, a la sonrisa pintada en rostros morenos,a la nieve y a vino caliente, a oriente y a occidente. 
Y sus dedos los rozan suavemente como haría una madre a su bebe. 
 Entorna el arcón pero no lo cierra, sabe que los recuerdos saldrán a danzar una y otra vez, una y otra vez. Las lágrimas caen por su mejilla y la luz se va apagando poco a poco en un fade out

lunes, julio 02, 2012

Emails

Levantó la tapa de su portátil, abrió la bandeja de correo y allí estaba el símbolo de correo nuevo.
Movió el ratón, puso el puntero sobre el icono e hizo click.
Mientras leía  aquella colección de palabras, en su rostro se dibujaba una sonrisa.

Hizo click en el botón de responder, y empezó a escribir.
Sus dedos bailaban sobre el teclado, igual que lo hacía su corazón en el pecho.

Cuando terminó guardó el correo en una carpeta de su ordenador, cogió el teléfono y llamó a su amigo.

- Me ha escrito de nuevo, estoy como loca, le he dicho que tenemos que quedar le he invitado a venir... aunque me dice que aún es pronto, que ya nos veremos.
- Pero si ni siquiera le conoces, hace nada que has empezado a escribirte con él, y no creo, sinceramente, que ahora debas, ya sabes... hace tan poco tiempo que pasó
- Lo sé, pero él parece tan dulce, tan sensible, y ha llegado en el momento justo, necesitaba algo así.
- ¿estas segura? no quiero que pienses que trato de desilusionarte pero...
- déjalo, no sigas, ya sé que te preocupas por mi, pero me siento feliz de nuevo
- Como tú quieras, aunque creo que deberíamos hablar.
- Vente, te enseñaré sus correos.

Aquella tarde, ella rebosa de alegría mientras le lee los correos, se entusiasma con cada palabra con cada frase, su amigo calla y asiente.

- ¿quieres que prepara algo para cenar? - le dice.
- Bueno, mientras ¿puedo leer los correos?
- Si claro, ya verás  ¡ qué encanto es!

Mientras ella se va a la cocina, él trastea con el ordenador, busca en el servidor de correos,  apunta una IP, chequea otra dirección, y al final sus sospechas son ciertas, los correos llegan desde el mismo portátil.

Ella entra con la cena, él sonríe.

- Si, si que parece un encanto. - Le dice aunque él sabe es ella misma la que se escribe.

lunes, junio 18, 2012

El hombre


Sobre aquel pueblo la crisis había caído como un manto de nieve, cubriéndolo todo, dejando tras de si un poso de tristeza en aquellos habitantes que aún no habían emigrado.
Lentamente la desesperación, se filtro en el adobe de las casas, en la mirada de la gente, mientras el pueblo poco a poco agonizaba.
La primera mañana del primer día de Diciembre amaneció con una niebla densa como un puré de guisantes, cuando al final los rayos del sol lograron entrar, una figura llegó al pueblo.

Se acercó a la plaza y preguntó si alguien alquilaba alguna habitación. No hubo respuesta, le miraron con el temor con el que se miran las cosas nuevas, aquello que rompe la rutina.

- "Quizás Laura pueda alquilarte una habitación, ahora que se ha quedado...".

No terminó la frase, las miradas se clavaron en él como cuchillas.

- ¿Alguien me puede indicar cual es su casa?

Sin mediar palabra le indicaron el camino. Subió por la calle empedrada, el pueblo ascendía por una suave ladera que daba al mar, un pequeño puerto pesquero, una plaza central con su bar, y varias calles pintadas de blanco.

Llegó a casa de Laura, por el camino pocos le saludaron, a pesar de que ninguno apartó la vista.
Laura era una bella mujer que rondaría los treinta y tantos, sus ojos estaban enrojecidos, sin duda había estado llorando.
Se le quedó mirando sorprendida mientras él le solicitaba el alojamiento.

-"Seguramente en otro momento no le alquilaría la habitación, pero tal como están las cosas necesito el dinero."

Acordaron la cantidad, él pagó un mes por adelantado y dejó sus pertenencias en la habitación antes de volver a salir.

Cruzó el pueblo, bajó al puerto, el se bañaba en las aguas, mientras los barcos se recogían entre las sábanas del puerto y los pescadores descargaban la pesca
del día. Se acercó a uno de ellos.

- ¿Qué tal ha ido?
- Mal, fui al caladero del norte donde se supone que en estas fechas debería haber gran pesca, y vuelvo casi de vacío.
- Vaya lo siento, y ¿por que no prueba otro lugar?
- Tal como están los precios he de ir a lo seguro, no puedo aventurarme a volver de vacío de nuevo.
- Me gustaría acompañarle, puedo pagarle por el viaje y echarle una mano en que lo que me diga.

El pescador se lo pensó, una mano más y gratis le vendría bien.
Aceptó y quedaron al amanecer.

Pasea distraído de vuelta a su habitación, cuando casi se tropieza con un pequeño que malhumorado iba dando patadas a una lata.

- ¡ Ey !  muchacho, al menos podías disculparte.
- Déjeme tranquilo.

El hombre cogió al muchacho por el hombro.

- Ven camina un rato conmigo, soy nuevo aquí y podría perderme  así si quieres puedes contarme que te pasa.
- Bueno, la verdad,  es que... he llegado a casa llevaba una nota del profesor, y mis padres me han regañado, dicen que no sirvo para nada, que la escuela
  es una pérdida de tiempo, que debería ayudar a mi padre con la cosecha y aprender un oficio, pero a mi me gustan los libros, a veces hay cosas que no
  entiendo, pero  pongo todo mi interés.

Llegaron a un pequeño jardín, se sentaron en la hierba.

- Mira si tienes un sueño no permitas que nadie diga que eres incapaz de hacerlo, ni siquiera tus padres Si tienes un sueño debes llevarlo a cabo, si quieres algo esfuérzate en conseguirlo, ve a por ello con todas tus fuerzas,  ¿Sabes?, la gente que no logra conseguir sus sueños suele decirles a los demás que tampoco cumplirán los suyos, y en la medida en lo que puedas ayuda también a tus padres, ellos nunca dejaran de hacerlo por ti.  NO olvides nunca en que tú eres tu
propia fuerza.

El chico lo miraba con los ojos abiertos, sonreía. De pronto se echó a correr.

- ¿Dónde vas? - le dijo el hombre.
- Voy a echar una mano a mi madre con la cena, luego me pondré a estudiar, y esta noche empezaré a atrapar todos mis sueños.

El hombre sonrió, se metió las manos en los bolsillos y mientras el cielo encendía sus luces fue caminando hasta la casa de Laura.
Cuando llegó, olía a estofado, orégano y tomillo, sobre la mesa un pequeño mantel dos platos y dos vasos.

- Buenas noches, ¿llego tarde?
- No, no, pase, tampoco yo le dije la hora de cenar.
- Gracias eres muy amable, pero no quería ser más carga, sólo con un sitio donde dormir me vale.
- NO se preocupe, ademas hace tiempo que no cocino para nadie y ....

Se echó a llorar, desconsoladamente como sólo se hace cuando en el pecho sientes el corazón roto.
El hombre se acercó la abrazó  y la acercó hasta la mesa, apartó la silla y Laura se sentó. Sollozaba.

- Déjame que sea yo quien termine de poner la cena ¿vale? y si quieres podrías contarme lo que te pasa, a veces hablar con un desconocido ayuda
a decir cosas que a nadie más contarías.
- Yo... es difícil, pero podría decir que  me enamoré y mi vida empezó cuando él me beso, me sentí morir cuando el me abandonó y gocé de la vida el tiempo
que creí que me amaba, a pesar de las cosas que dijo a pesar de las cosas que me hizo, llegué a sentir que no era nadie.
- Pero Laura eres una mujer hermosa, fuerte por lo que has tenido que vivir,  pasar por lo que has tenido que pasar es duro, a veces las cicatrices que deja
se curan tan despacio que parece que nunca llegaran a dejar de sangrar, pero la vida cose los retales del corazón y este poco a poco vuelve a latir.

Él tomo sus manos, la miró a los ojos, marrones como las hojas del otoño.

- No dejes de sonreír, no merece la pena que alguien que no supo valorar tu belleza te haga sufrir. Venga voy a poner la cena en mi mochila creo que llevo una botella de buen vino.

Cenaron, bebieron e incluso el hombre bailo con ella, cuando al final de la noche ella acercó sus labios a los de él, él se deslizo en sus brazos, la abrazó y le susurró al oído:

- Yo no soy el hombre para quien debes guardar tus besos, pronto vendrá una persona, llamará a tu puerta y dirá tu nombre, te preguntará si hay una casita libre,tu sonreirás, el se sonrojará. Entonces sabrás que todos los besos que tienes guardados son para él.

Durmió poco, con las primeras luces del alba llegó al puerto. Allí le esperaba el pescador.

- ¿Preparado para un día duro?
- ¿Preparado para pescar como nunca había imaginado?

Los dos rieron, soltaron amarras y entraron a la mar, como un bebe se recoge en los brazos de su madre.

- ¿Vamos a los caladeros? - preguntó el hombre.
- Si allá vamos.
- Dígame y si no fuera así  ¿donde cree que podría estar la pesca?
- Siempre he pensado que tras la barrera del buque hundido habría buena pesca, pero allí las aguas son traicioneras y el riesgo es alto, podríamos
volver de vacío y perder una jornada.
- Y si le dijera que por una vez se deje de llevar por la intuición, que deje de hacer lo que hacen todos, que rompa las normas, que se arriesgue.
- El riesgo es demasiado alto,en el caladero están los demás barcos, no correriamos peligros y más vale una pequeña pesca que nada.
- Pero la vida es de quien arriesga ¿no?

Sin más el pescador giró su timón, reía a carcajadas cuando su barco enfiló hacia la barrera del buque hundido.

- Creo que se siente bien.
- Si me siento bien, siento que me dejo llevar, que realmente soy yo.

Soltaron las redes, compartieron sobre la borda la comida que llevaba el pescador, hablaron de la vida, de lo duro que se había vuelto vivir, de como
se había perdido el disfrute de las pequeñas cosas sustituyéndolas por el tener y cuanto mas mejor aunque no sirva de nada.

Llegó la tan temida hora y cuando empezaron a subir las redes el barco casi se escora del peso, estaban llenas.

- Ha sido la mejor pesca de mi vida, pero lo mejor ha sido descubrir que ya no tengo miedo a ser yo.

Llegaron a puerto y por más que el pescador quiso llevar al hombre a la taberna y celebrar el día, este rehusó.

- He de irme pero nos volveremos a ver.
- Gracias, gracias por todo no sé como podría pagarle.
- Ya lo ha hecho compartiendo el día conmigo.

De vuelta a casa de Laura, en la plaza estaba reunido casi todos los habitantes del pueblo.
El alcalde hablaba de la crisis, de que la gente se iba a la ciudad en busca de trabajo y que si no hacían algo el pueblo terminaría muriendo.
Un gran murmullo  se levantó entre la gente, unos decían que ya no había solución, otros que no podrían hacer nada, la resignación había
calado hasta los huesos de aquella gente.
El hombre se adelantó y pidió permiso al alcalde.

- No me conocen, quizás piensen que es un atrevimiento por mi parte dar consejos, pero tengo el privilegio de poder verlo desde fuera, sé
que las posibilidades del pueblo se han mermado, pero tienen dos potenciales, el paisaje natural donde se hayan y el grupo humano.

- ¿ Y con eso que podemos hacer? déjese de palabrería- gritó alguien entre la gente.
- Sencillo he visto que a las afueras hay varias casas abandonadas, podríais arreglarlas y crear un centro de casas rurales. Creo que Laura
es una persona muy apropiada para llevarlo adelante, además dará trabajo, entre mantenimiento, personal para ocio...

- ¿Y de donde vamos a sacar el dinero para montarlo?
- Creo que no hará falta, cada uno sabe hacer algo o tiene un oficio, algunos son carpinteros, otros fontaneros,  la comida puede salir de lo que cosecháis,
asi sucesivamente

La gente se fue animando, el alcalde intentó apaciguar los ánimos.

- Me parece una buena idea, aunar nuestros esfuerzos y crear algo que sea del pueblo, y beneficie al pueblo.

Todos se fueron contentos e ilusionados.

El hombre caminaba junto a Laura.

- ¿Quién eres, que eres realmente? El pueblo se moría, yo me moría y no sé como ni por qué pero has traído esperanza e ilusión, has hecho que todos
volvamos a creer en nosotros mismos.
- No soy mas que un caminante, que dice lo que todos sabéis pero no os atrevéis a escuchar, vivir con miedo es morir, dar un paso adelante aterra, salir
de lo conocido, descubrir algo nuevo y arriesgarse es para muchos algo que no está en su forma de ser, sólo se necesita un pequeño empujón, como
para ver un paisaje desde una ventana a veces hay que correr la cortina que lo tapa, yo sólo he movido un poco vuestra cortina.

A la mañana siguiente el pueblo amaneció con una niebla densa como un puré de guisantes, sobre la mesa de la habitación del hombre una carta.
En la carta unas letras.
En las letras unos sentimientos.

Nunca más volvieron a verle, el pueblo construyó unas cabañas y creo un centro rural.
El pescador dejó de seguir los caladeros conocidos y solo navegaba allá donde le llevará su instinto.
El pequeño ayudó a su padre con la cosecha y en el tiempo libre atrapaba sus sueños para convertirlos en realidad.

Pasados unos meses, alguien llegó al centro de las casas rurales, llamó a la puerta y Laura abrió.

- Hola,me llamo Carlos,  imagino que usted es Laura, me han comentado que hay alguna choza libre, vengo de vacaciones y querria alquilarla.
Laura sonrió acordándose de las palabras de aquel hombre.
Carlos se ruborizó cuando vio a Laura sonreir.

Carlos nunca abandonó el pueblo.

viernes, junio 08, 2012

Estrellas


Cogí la mano del pequeño, me miró y sonrió dulcemente.
Salimos al parque, donde las luces de la ciudad no molestaban tanto para ver el cielo estrellado de una noche de verano.

- ¡Cómo brillan! - me dice.
- Si, es algo que impresiona ¿verdad?
- Son muchas, pero  ¿porqué brillan?, ¿por que algunas desaparecen de pronto?

Por un momento pensé en hablarle de que la enorme presión y la gran temperatura que existe en el interior de las estrellas hacen que el helio se fusione, esa gran cantidad de energía se libera y se emite la luz que tarda años y años en llegar... pero cómo decírselo a un pequeño que te mira con esos ojos, asi que opté por una explicación más sencilla, mas dulce.

En el universo hay tantas estrellas como seres humanos en la tierra, cada uno tenemos una estrella, somos una estrella, brillan tanto como podemos brillar en nuestra vida. Cuando no ves una estrella es que ha bajado a la tierra para estar con nosotros, la estrella se convierte en persona nos acompaña, es como si subiese a nuestro tren  y está allí, y nos ilumina y nos hace felices, hasta que un día decide bajarse, decide volver a ser estrella y es cuando la vuelves a ver brillar.

- Pero y que pasa si la estrella se va y luego yo quiero que  vuelva,  que se vuelva a subir al tren conmigo.
- Sólo tienes que desearlo, pensarlo y soñarlo,  entonces, a veces, la estrella vuelve a bajar a la tierra, otras no regresa, pero la verás brillar con más fuerza, por que sabe que tú estas pensando en ella.

Nos quedamos callados mirando las estrellas, y por un momento pensé que todo aquello que le había contado era la verdad, que a veces una estrella se sube a nuestro tren, que a veces en alguna estación se baja para volver a brillar, y que bastará con pensar en ella con soñar con ella, para que brille con más fuerza.

lunes, junio 04, 2012

El acróbata

Decían, los que tuvieron la suerte de haberlo visto, que era como una pluma en el aire, de gráciles movimientos, suaves e increíbles
Piruetas y triples saltos mortales.

Decían que podía flotar en el aire mientras giraba una y otra vez.
Decían...

Pero un día cayó, como si le hubieran agarrado por los pies y tirado con fuerza hacia el suelo.
El acróbata se estrelló contra el suelo, como cae una estrella fugaz.
Y se hizo añicos.

Entonces empezó a ponerse una prenda tras otra encima, como si montara una coraza que le protegiera de otra caída, que amortiguara los golpes.
Y por cada prenda que se ponía sus movimientos se hicieron más lentos, ya no volaba, únicamente se lanzaba al aire para cogerse rápidamente
al trapecio.


Dicen los que ahora le ven, que ya no flota en el aire, simplemente se balancea como un péndulo, de un lado a otro

jueves, mayo 31, 2012

Tic tac

Tic tac
Despertador, romper, soñar.

Tic tac
Seres humanos convertidos en autómatas

Tic tac
Trabajos que engullen la felicidad

Tic tac
Nómina, hipoteca, pagos, carreras, prima de riesgo, paro, jubilación, suicidio

Tic tac
noche, cansancio, insomnio

Tic tac

La vida pasa tic tac, solo oyes un tic tac, tu ritmo de vida en un tic tac.

En algún lugar lejos de esa vida que llamamos civilizada, los ojos de un niño sonríen cuando alguien sin tener otra recompensa que esa sonrisa,
le ofrece una oportunidad.

En algún lugar un voz suave desliza letras en el aire... dhanyavaad... alguien las atrapa, cotizan su valor en felicidad.

Tic tac tic tac

Amanece, mientras la vida cobra otro sentido, donde el dinero no es el alma, donde un gesto, un beso, una lágrima y una mirada es el cheque
que paga cualquier hipoteca.

Tic tac

Llámame loco, por que yo no quiero ni coche ni casa ni vacaciones en hotel de 5 estrellas
Quédate con tu tictac,  quédate con tu tarjeta visa oro y tu vacaciones en la nieve.
Quédate y déjame..

Por que mi tic tac es el sonido que hace mi corazón cuando miro a mi alrededor y la vida cobra el sentido que alguna vez tuvo, y dejamos escapar.

viernes, mayo 25, 2012

El coleccionista


Hay quien colecciona monedas, hay quien colecciona sellos, incluso hay quien colecciona botellas vacías.

Pero aquel tipo era un tipo extraño.
Coleccionaba canciones inacabadas, poemas sin rima, caminos rotos, esos que no te llevan a ninguna parte pero te dejan en cualquier sitio,
pedacitos de corazones encontrados en el parque, y deseos lanzados a la fuente de la plaza.

Todos los guardaba en su alacena, junto a una caja cerrada de la cual colgaba un cartel ¿Por ques? y un block que se titulaba "perdones no dichos",
también tenía una gran vasija llena de letras.

Se decía que cuando escribía, abría la vasija y desperdigaba las letras por la mesa, luego abría un cajón secreto donde tenía guardado los recuerdos, estos
salían volando, atrapaban las letras y formaban un cuento.

Una noche de las que nunca se olvidan, cuando el verano empieza a dar sus últimos suspiros, y  en la bóveda del cielo
alguien ha cosido las estrellas al terciopelo.
El coleccionista se encuentra con una mirada de almendra, y una sonrisa que le baña en las aguas quietas de un lago.
Ella deposita en sus labios un suave beso como el aleteo de una mariposa, breve como un sueño.

Cuando vuelve a casa, acaba cada canción inacabada, rima cada poema sin rima, toma todos los pedacitos de corazón y los suelta entre las flores del parque.
Cierra con llave la puerta de su alacena.

Y se echa a andar por los caminos rotos esos que no te llevan a ninguna parte pero te dejan en cualquier sitio.

lunes, mayo 21, 2012

En el momento oportuno, en el lugar oportuno.

Iba tarde, maldiciendo por el camino, lunes por la mañana, con un tráfico de mil demonios.
Fue a coger el móvil pero este se desliza entre sus dedos y cae.
Él se agacha a recogerlo y cuando vuelve a poner la vista en la calle, todos estan parados.
Frena bruscamente da un volantazo y de pronto es el coche el que toma vida,  golpea contra el bordillo y se eleva como una hoja en otoño mecida por el viento.
El aire se llena de pequeños trozos de cristal, siente mil agujas incrustándose en su cara, el coche gira lentamente como lo haría una bailarina en una pirueta.
Cae boca abajo sobre el asfalto, él siente un golpe duro y sordo.
Todo se vuelve rojo y negro.

No muy lejos de allí, una chica está dejando a su hijo en la escuela, le besa y sonríe, pero tras su mirada hay un pozo de tristeza insondable, se siente sola. Ese día ha tenido que dejar el coche en el taller, y para ir a trabajar tiene que coger un taxi, alza la mano y para uno.
Da los buenos y le indica donde ha de llevarla.
- Perdone, pero me han avisado de un accidente, si no le importa podemos acortar por la calle 85.
Ella asiente, mientras mira un cielo teñido de azul.

Se está lavando las manos queda poco para terminar su turno, la noche ha sido dura, y espera dar el relevo para volver a su casa.
Siente un escalofrío cuando piensa en ella, y recuerda lo que una vez alguien le dijo, "lo importante, lo más importante es 
alguien que te espere, tener a alguien a quien esperar".

El taxi llega a la entrada del trabajo de ella, mira el reloj media hora antes de su hora de entrada. Bueno alguien me lo agradecerá.
Entra, ficha y se cambia de ropa, cuando se encuentra con el turno de noche se extrañande verla tan pronto.
- Venga ya que estoy aquí, me encargo yo de esto, vete a casa - le dice a quien  tiene que relevar.
Se lo agradece, está cansada, y quiere volver ya, su mente está puesta en su cama y... y en esas notas que lleva encontrando una semana al abrir su puerta, al principio no le dio importancia, en el trabajo se reían - "vaya te ha salido un admirador" - ella hacía
que las rompía y cuando nadie mira las guarda celosamente en su bolsillo.
Toma su coche, y conduce tranquilamente,  - ¡qué bien me viene que haya llegado tan pronto, hoy desayunaré tranquila, sin prisas!- se dice.
Deja el coche en el garaje, en la bolsa las porras aún están calientes, las puertas del ascensor se abren mientras ella busca las llaves en su bolso
y cuando llega delante de su puerta, alguien está empujando una nota por debajo.

Ha terminado de lavarse las manos, cuando se dirige al vestuario para cambiarse.
Un enfermero corre tras él.
- No puede irse todavía, debe doblar turno, ha habido un accidente y traen al conductor, está muy grave, y el doctor  está en el atasco.
"Mierda", piensa para sus adentros, aunque quizás mejor así, la soledad era lo único que me esperaba entre las sábanas.

Se da la vuelta y en el pasillo tropieza con una enfermera.

- Perdona, voy hacia urgencias, no te había visto
- No pasa nada, doctor, yo también voy para allá
- ¿Eres nueva?
- No, sólo que no pertenezco al turno, de noche. llevo trabajando en este hospital años, pero hoy llegué pronto a causa de un accidente.
- ¡Ah! debe ser el mismo accidente del que nos traen al conductor.
Los dos caminan en silencio hacia el quirófano, él la mira de reojo, ella se ruboriza.

Ella le mira, él incómodo se incorpora con la nota aún en su mano.
- ¡Carlos! ¿qué haces?
- Bueno... yo... la verdad... te echo de menos, no he conseguido olvidarte.
- Pero.. no me has dicho nunca nada, desde que .. rompimos...
- Dejaste muy claro que no querías saber más de mi, que necesitabas tiempo
- Y no has firmado nunca ninguna nota, si hoy no llega a ser que llego pronto por que me han relevado antes ¿habría sabido que eras tú?
- No, creo que nunca te lo habría dicho, prefería mantener mi ilusión con las notas que volver a sentir que soy un extraño para ti, y no quería
que te convirtieras en alguien a quien solía conocer.
- Carlos... yo... ¿quieres entrar?, las porras que traigo se están enfriando.

Tras ellos se cierra una puerta.
El café y las porras se enfrían en la mesa.

La operación ha durado mas de cuatro horas, el agotamiento se refleja en sus rostros, sin embargo la sensación del deber cumplido les embarga.
- Has hecho un gran trabajo, - le dice él.
- Gracias, no es común que un doctor felicite a una enfermera.
- ¿Ya estamos con los tópicos?
- No son tópicos , os creéis dioses y nos tratáis casi como si no existiéramos, algunas veces sólo falta que os traigamos el café. 
- Eso tiene arreglo, que tal si lo hablamos esta noche mientras cenamos.
Ella le mira a los ojos, nota un  calor extraño, sonríe y piensa - tengo que llamar a mi madre, para que se quede con el peque- mientras acepta.
Él sonríe y oye en su cabeza... "alguien a quien esperar..."

En la habitación 406 la máquina marca los latidos, alguien comenta que se ha librado de milagro, que el coche quedó destrozado.
Una mano sujeta otra, él abre los ojos y ve como unas lagrimas se deslizan por la mejilla.
- Papá, papá.
Hace años que no oye esas palabras.
- Hijo, yo... te quiero.

A veces sucede algo, en el momento oportuno, en el lugar oportuno .

lunes, mayo 14, 2012

El árbol de la lluvia


El árbol de la lluvia


Vivía en una aldea, en el centro de África. Donde nunca llovía y cuando digo nunca, es ningún día del año.
Había árboles y vegetación, por que por debajo de aquellas tierras  existía un gran acuífero.
Pero nadie conocía lo que eran las nubes, ni como de ellas caían gotas de agua.

Era un chico pequeño al que le encantaba jugar, nunca tenía suficiente y en su afán por la aventura llegaba a desobedecer a sus padres.
Tanto fue así que un día se alejó de la aldea y se perdió. Estuvo dando vueltas hasta que cayó la noche y bajo un baobab se durmió.
Cuando despertó unos ojos le miraban fijamente, su rostro pintado de blanco y rojo le indicaba que no era de su tribu no tó como le
agarraba y se lo llevaba.

Anduvieron muchos días, por la noche descansaban. Al final tras cruzar unas montañas, llegaron a un poblado.
Este era muy diferente al suyo, las chozas no estaban desperdigadas sino que formaban un círculo.
Dormía en una choza junto al hombre que lo había traído, no hablaban su lengua y sólo se podían comunicar por signos.
Le trataban como uno más, pero él no se sentía de allí, deseaba salir y volver a su aldea.

Un día una nube tapó el sol, y después llego una más, y otra y otra hasta que el cielo se oscureció y empezó a llover.
El muchacho miraba extrañado el agua que caía y presa de miedo corrió hasta la choza a refugiarse.
El hombre llegó y con sus manos le explicó lo que era la lluvia, que esta sólo era agua que caía de las nubes y las nubes
eran como la lana de las ovejas que flotaban en el cielo.

El niño pensó que su sueño sería llevar la lluvia a su aldea, lo primero que tendría que hacer era cazar una de esas nubes.
Al día siguiente en un descuido se escapó. Miró al cielo y pensó: "He de ir hacía las montañas, la más alta que pueda para capturar las nubes"

Consigo llevaba algo de comida, y un recipiente de caña trenzada donde pensaba meter las nubes.
Tardó tres y tres noches en alcanzar la cima de la montaña, "estoy persiguiendo un sueño", se decía, y pensaba en la cara de asombro
que pondría en la aldea al ver la lluvia.
En el cuarto día una densa niebla cubría la cima de la montaña.
- Estas deben ser las nubes.- se dijo.

Abrió la cesta y giró sobre si mismo con ella abierta como si estuviera cazando mariposas, con rapidez volvió a cerrarla.
Una vez que se cercionó que la cesta estaba bien cerrada, empezó a bajar de la montaña.

- Tengo que llegar a mi aldea y enseñar las nubes, quiero que mi sueño se convierta en realidad, y que vean la lluvia.

Por fin tras un largo y duro camino encontró el camino de regreso.
Nadie creía que siguiera vivo después de tanto tiempo y aunque sus padres le regañaron era más fuerte la alegría de verlo vivo de nuevo.
Al día siguiente anunció al poblado que quería enseñarles algo nuevo que había visto en su viaje.  Su sueño estaba a punto de cumplirse.
Alzó los brazos, abrió la cesta y...

Todos esperaban pero no paso nada, un momento , otro y nada.
Algunos comenzaron a reírse, otros se marcharon.
Él cerro su cesta y huyó corriendo.

No puede ser mi sueño no puede desaparecer, si había atrapado a las nubes.
Se pasó toda la mañana pensando en las nubes y en la lluvia hasta que se le ocurrió una idea.

Dos días después volvió a reunir al poblado, los llevo hasta un pequeño baobab.

- Os he traído aquí por tenía el sueño de mostraros las nubes y la lluvia, a veces los deseos los sueños no se cumplen cuando nosotros
queremos o no son de la forma que desearíamos, pero no por ello hay que dejarlo atrás. Mi sueño se ha convertido en el
"árbol de la lluvia", y es mi sueño para todos vosotros.

Y tiró de una liana.
De pronto del árbol empezó a caer una fina lluvia, de alguna manera parecía que estuviera lloviendo, incluso alguno diría que el árbol lloraba.

Toda la gente se puso debajo dejándose empapar.
Todos menos uno, el brujo de la tribu.

El brujo de la tribu se acercó al muchacho.

- ¿Es eso la lluvia?
- No pero es lo más parecido que he podido lograr. Fue simple cogí varios recipientes los llene de agua e hice unos pequeños orificios, luego
los fui atando uno a uno de tal manera que cuando tirara de esta liana se volcara, el agua saldría por los pequeños agujeros y sería como una pequeña lluvia.

Desde aquel día aquel baobab se llamó "el árbol de la lluvia"

miércoles, mayo 09, 2012

El secreto un cuento para niños

Hace mucho mucho tiempo, cuando los niños no jugaban con la play o con la wii ni siquiera con la nintendo, por que no existían, bajaban
a la calle y con las tapas de las botellas hacian carreras entre la arena, o daban patadas a un balón hecho de retales de tela y cuerdas,
las niñas jugaban a la cuerda y cuando se reunian todos jugaban al "pilla pilla".

Bueno he dicho que jugaban todos, y no es verdad siempre, siempre un niño pequeño se quedaba en una esquina mirando.
Cuando nació, ya era mas pequeñito que los demás, y al ir creciendo esa diferencia iba aumentando.
Sus hermanos y sus compañeros de clase siempre se reían de él por lo pequeñito que era, incluso en casa sus padres a veces
no le hacían caso por que no llegaban a verle.
 
Así que decidió que no hablaría con ellos, ni con sus padres, ni con sus hermanos y hermanas, ni con sus compañeros de colegio.
En el recreo cuando todos salían a correr y jugar el se iba a un banco apartado y se quedaba mirando, pensando que el también
podría ganar a las chapas, o que daría la patada mas fuerte,´luego se quedaba mirando las nubes.
Un día oyó una vocecita que le llamaba.
 
- oye oye aqui abajo que me has pisado el pantalón.
 
Él no podía creerse que  hubiera alguien  más pequeño aún y ademas le hablara.
 
- Sí, tú grandullón, ¿quieres levantar un poco el pie?
 
El pequeño levantó el pie, y el gnomo pudo así soltarse, trepó por la pata del bancoy se sentó junto al bolsillo del niño.
 
- Gracias, otro quizás se habria reido de mi por ser tan pequeño, ummm veo que no eres muy hablador ¿eh?
 
- Bueno, yo... no tengo amigos, y en casa todos se rien de mi, asi que decidí no volver a hablar nunca más.
 
- Uy, uy, uy muy mal, cuando uno es pequeño, tiene que tener sus secretos y la fuerza para ser único.
 
- Pero yo no sé hacer eso, ¿me enseñarías?
 
- Y tú que me darías a cambio, a ver,  venga tu me llevas en el bolsillo y me enseñas como son las clases y yo te digo el secreto.
 
Dicho y hecho, el niño cogió al gnomo y lo metió en su bolsillo.
 
Así pasaron todo el día el gnomo vió como era la vida de aquellos gigantes y al acabar la tarde cuando salió de clase lo dejó junto al banco.
 
- Gracias, eres muy amable, mañana te contaré el secreto.
 
Aquella noche el niño no durmió, estaba nervioso, ¿sería verdad que ese secreto haría que los demás se fijaran en él? ¿que no fuera siempre
el pequeño al que nadie hacía caso?
 
Al día siguiente cuando salió al recreo, corrió hasta el banco, se sentó y esperó y esperó, cuando ya pensaba que el gnomo le había engañado, apareció.
 
- Y el secreto, ¿donde está?
- No tengo que darte nada, no es un objeto, es algo que llevas contigo desde hace tiempo, pero que no has sabido utilizar.
- ¿Qué ya lo tenía , pero si lo tenía por que no me hacen caso?
- Por que no has sabdio utilizar el secreto, por que te lo has guardado.
- Bien pues dímelo.
- El secreto es.... el poder de las palabras.
- ¿Te estas riendo de mi?
- No, no me rio, es cierto lo que te digo. Y para ello te voy a mandar una tarea, cuando llegues a casa dile a tu mami "mami te quiero"
  verás el poder de las palbras, por que seguro que llora.
- No lo creo,  no creo en el poder de las palabras, pero te haré caso.
 
Cuando llegó a casa, se plantó delanta de su madre la miró a los ojos y le dijo "mami te quiero", su madre se quedó con la boca abierta,
empezó a llorar, y abrazo a si hijo,
 
- "Yo también te quiero, pensaba que no nos querías por que no decias ninguna palabra y estabas enfadado todo el día"
 
El pequeño durmió esa noche con una sonrisa, "es cierto lo que decia el gnomo, las palabras tiene poder, tengo que preguntarle por más"
 
Y así el pequeño fue aprendiendo más palabras y como entonarlas para que hicieran efecto.
 
Aprendió a decir "te echo de menos, te extraño, te amo, me siento feliz contigo, eres mi amigo, quiero jugar contigo," también le enseñó
que había palabras que hacian daño mucho daño y que no debería utilizarlas como " te odio" o aquellas a las que los adultos llamaban
insultos.
Le enseó que cuando la gente se enfada lanzan las palabras como si fueran piedras y aunque no viera que provocaban heridas, si las hacían
pero dentro en el corazón y dolían mas que un corte o un golpe en la rodilla.
Le enseñó que a veces es bueno decir "no" aunque cueste por que evita problemas.
 
Y por último la palabra mas poderosa, la más magica, "te perdono".
 
El niño se aprendío todas ellas, y cómo entonarlas y decirlas, y desde aquel día nadie se fijó en que era pequeño, fue uno más querido y respetado
 
Ahhh y se me olvida deciros que ganó varias carreras a las chapas, y peó una patada tan fuerte tan fuerte a la pelota, que salió por encima de la valla del colegio, cuando fue a por ella con la profesora, dijo un perdón tan sonoro al dueño de la tienda donde había caido la pelota, que este
le regaló una de verdad.
 
 
 Esto pasó hace mucho mucho tiempo cuando no existian las consolas y los niños aún creían en los gnomos, ahora  todos juegan a la play, o
la xbox o con la nintendo, ya nadie ve gnomos y todos han olvidado el secreto.

jueves, mayo 03, 2012

Rhythm and Blues

Olía a  madera mojada, a whisky barato. 
El local no estaba lleno, pero tampoco es uno pudiera moverse con facilidad.
Me acerqué a la barra y pedí un bourbon, mientras el líquido corría por mi garganta, miré al escenario.
Esa noche había una sesión de rhythm and blues, y cantaba ella.

La había conocido hace años, en una sesión de jazz, y creedme si os digo que desde el primer momento que la vi me enamore de sus ojos.
Estaba nerviosa, pese a llevar tiempo cantando aquella era una oportunidad de las que si las dejas pasar te arrepientes toda la vida. En la sala
había algún productor musical a la caza de nuevos talentos.
Me la presentó un amigo, con su aire medio despistado y aquellas gafas de pasta negra nadie diría que en unos minutos se transformaría en otra mujer
encima del escenario.

Decir que triunfó, sería quedarme corto, decir que aquello fue el principio de una carrera fulgurante seria, como mínimo, insultar a vuestra inteligencia.
Pero así fue, al menos unos meses después de aquella actuación.

En ese tiempo nos conocimos, jugamos a enamorarnos, a pelearnos y a dejarnos. Hasta que éxito la llevo lejos, aún así de vez en cuando llegaba
un correo, una cinta de casset con sus composiciones, y unas estrofas de la canción que tanto me gustaba.

Después... nada.

Leí que tuvo varias relaciones, que coqueteó con el alcohol y las drogas y que una noche aquel que decía que la amaba la dejo inconsciente en la
habitación de un hotel tras una paliza.

De aquello guardó unas cicatrices y las cuerdas vocales dañadas. Su carrera se rompió como vaso lo hace al estrellarse contra el suelo.

Se encienden las luces y sale ella, sus ojos han perdido el brillo del que me enamoré pero aún impone verla en el escenario, sin querer
me pregunto si aún usará esas gafas  de pasta negras.

Llamo a la camarera, le pido si puede decir a la banda que toque "I'll be by your side, always", dice que no admiten peticiones pero junto al papel deslizo
un billete que ella acepta encanta. La veo que se acerca al pianista, este coge el papel lo lee y sonrie.
Cuando termina su repertorio, el pianista empieza a tocar, ella lo mira extrañada, luego sé que sus ojos me buscan, pero no quiero que me encuentre al menos aún no.  

Cierro los ojos y vuelvo a oir su canción.

El bar está cerrando cuando llamo a la puerta de su camerino.
Tras la puerta ella dice:

"Pasa, llevo mucho tiempo esperándote".

viernes, abril 20, 2012

En el andén

7.15 de la mañana.
Se levanta despacio, como si la noche sólo hubiera sido un leve suspiro y no le hubiera dado tiempo a cerrar los ojos.
El agua de la ducha corre por su piel, mientras el olor a café recién hecho termina de despertarlo.

Se viste, y sale a la calle. 
No tarda mucho en llegar a la estación, baja al anden  número 4.
Sobre los railes el tren parado asemeja a una ballena varada en la arena.

Él esta quieto mirando a la ventanilla, como un soldado que espera le llamen otra vez para volver al frente, como el marino que mira la mar a la espera
que se calme y volver a navegar, como el agricultor que mira al cielo esperando que las nubes del horizonte traigan la lluvia.

No hace ningún gesto, sin embargo todo el mundo pensaría que se está despidiendo de alguien, o bien que espera que alguien llegue.

Suena un pitido, la vieja ballena traquetea sobre los railes, y empieza a alejarse.
Él mira como se va, hasta que en sus retinas sólo queda un anden vacío.

Un vacío y una lágrima.
Gira sobre sus talones, sube por las escaleras mecánicas, nunca se para en ellas simplemente sube.
Vuelve a su casa con esa sensación de que alguien ha hundido su mano en su pecho arrancando de cuajo todo lo que en el había.

Son las 7.15 de la mañana. El despertador suena.
Se levanta, se ducha y sale de casa.

No mucho más tarde en el andén 4, frente al tren  miara a la ventanilla  como un soldado que espera le llamen otra vez para volver al frente, como el marino que mira la mar a la espera que se calme y volver a navegar, como el agricultor que mira al cielo esperando que las nubes del horizonte traigan la lluvia.

No hace ningún gesto, no saluda despidiéndose, no abre los brazos para quien llega, sólo se queda hasta que el tren ha desaparecido de su vista.
Y se gira sobre sus talones y sube por las escaleras mecánicas, nunca se para en ellas simplemente sube.

Sabe que algún día alguien regresará en ese tren.

viernes, abril 13, 2012

Torpeza

Nadie entendía por que había cambiado de trabajo, y más aún por aquel.
La pérdida había sido dura, pero tanto como para ese cambio tan radical.

Sin embargo él era feliz, le habían enseñado el respeto a la familia y a los muertos.
Limpiaba la zona 23F.
Con sumo cuidado quitaba la hojarasca y el polvo, tiraba las flores secas y cada último domingo de mes,
sobre aquellas 25 lápidas que componían la zona 23F ponía una rosa roja en recuerdo de su padre.

Si el torpe del cura no hubiera tropezado tirando las cenizas de su padre al viento, su vida no habría cambiado.

Ahora su padre yace sobre la zona 23F.

lunes, abril 09, 2012

La decisión

Los rayos del sol se desnudaban entre las hojas de los árboles.
La primavera me  abraza mientras estoy sentado en el banco de mi parque.
Con una mano sujeto un libro, con la otra acaricio su nuca.
Ella se gira.
Me mira y sonríe. Hay paz en su mirada.

Sonrio, y una luz blanca, brillante lo inunda todo...todo se desvanece.

En la habitación un pitido estridente suena sin parar.
La enfermera esconde la jeringuilla, y se enjuga las lágrimas, mientras se aleja de la cama.
-"He cumplido su último deseo".

Médicos y enfermeros llegan corriendo y rodean la cama.
Nada se puede hacer.

Cuando salen de la habitación, la enfermera oye a su paso:

- "¿Has visto su sonrisa? Ha muerto feliz,  es lo mejor que le podía pasar, su agonía era insoportable."

Ella esboza una pequeña sonrisa.

viernes, marzo 30, 2012

La Mano



Aquel domingo paseaba por el Retiro aprovechando la bondad de esos días de primavera que son una invitación a echarse a la calle y disfrutar de la ciudad.
Caminaba con unas amigas, en dirección al estanque. Gente disfrazada de Mickey y Bob Esponja, lo odio, daba globos a los niños mientras los padres  no sabían
si sonreír al niño o echarse al cuello del disfrazado que pese a las negativas había dejado el globo en la mano del pequeño.
Es un microcosmos, donde puedes encontrarte negros que extienden sus mantas para vender bolsos, gafas y cinturones, hasta aquellos en diez minutos te
dibujan una caricatura.

Cuando nos acercamos se me echa encima una gitana.

- "Ay niña, dejame tu mano que te digo la bienaventura"

Yo intento acelerar mi paso, pero ella sabiendo mi reacción, presta coge mi mano y extiende la palma delante de sus ojos.
Abre la boca y balbucea, yo espero que me suelte la consabida retahíla, pero sin más suelta mi mano y se da la vuelta.

- "Oiga, oiga, ¿que le pasa" - le grito.

Ella se da la vuelta y sin querer acercase, escupe al suelo y me dice:

- "Mal fario, mal fario".

Mis amigas le gritan de todo,  y yo me quedo mirando mi mano, como si tuviera la culpa de algo. Nunca he creído en estas gitanas que te leen el destino y te dan 
un ramillete de romero, pero su cara llena de pavor, me asustó.
Intenté tranquilizarme, sólo son tontas supersticiones, pero no podía olvidar su gesto, y como quiera que a veces el destino juega con uno, un chico repartiendo
propaganda le da uno a mi amiga, ella lo lee  y cuando lo va a romper, le digo.

- "A ver déjame ver, que prisas, por romperlo "
- "Es que no es nada mas que propaganda"

Se lo quito de la mano,y lo abro.

Feria Esotérica y Alternativa en la estación de Atocha.

- "Vamos, seguro que hay cosas interesantes"

Tuve que arrastrar a mis amigas, por que como yo, ellas sabían que lo que quería era comprobar lo que había dicho la gitana.

Entramos en el reciento, y me acerqué a un stand donde una vieja con cara agradable echaba las cartas y leía la mano.
Olía a incienso, la señora me sonrió, señalo el cartel donde indicaba que el precio de la lectura de manos era de 10 euros, 
y después de dejárselo sobre la mesa, extendió sus manos a la espera de que yo pusiera la mía sobre ella.

Me acarició despacio  con la punta de los dedos las líneas de mi mano, y su cara empezó a cambiar, como si hubiera recorrido con sus dedos un
camino no esperado.

- "Toma coge tus 10 euros, no veo nada, y no voy a cobrarte"
- "Sé que me está mintiendo,  no es cierto, lo he visto en su cara, dígame que ve, no me importa que sea malo, pero no puedo irme sin saberlo..." - le digo casi gimiendo.
- "Está bien, si es así como lo quieres..., veo sangre y cristales, veo muerte, pero la muerte es en el pasado, hace años, es como si esta mano estuviera muerta, a pesar
de que por ella corra la sangre, tu mano está muerta y la línea de la vida se paró hace años, intento ver lo que pasó pero a mi me llegan gritos, cristales, sangre, alguien que ha muerto, el dueño de esta mano"
- "Usted está loca, es mi mano, y no estoy muerta... ¡¡NO ESTOY MUERTA!!"
- " Lo sé niña, pero me pediste que te dijera lo que veo, y eso es lo que ví, un accidente en el pasado cuando tú debías ser casi un bebe, cuando esa mano murió."

Salí de allí corriendo, sin poder contener mis lágrimas.
Volví a casa, las palabras de la anciana no dejaban de resonar en mi cabeza, ¿tendría razón? ¿sería verdad que algo pasó?
En ese instante como si alguien encendiera una luz en una habitación a oscuras, recordé el cajón de la cómoda de mis padres ese que siempre está cerrado con llave.
Algo me empujó a ir a su habitación y a abrirlo, como si supiera que allí encontraría las respuestas.

Con el abrecartas de mi padre, forcé la cerradura del cajón.
Hay un viejo libro de fotografías.
Abro despacio el libro, hay fotos de mis padres cuando eran jóvenes, me incorporo para sentarme al borde de la cama y del libro caen unos recortes  de prensa, en ese momento no les presté atención absorta con las fotos.
Fuí pasando las páginas, mis padres de novios, la boda, el embarazo, y de pronto...
En brazos de mi padre dos bebes, gemelos,  hay mas fotos, los dos bebes con mi madre, uno en cada brazo de ellos, fotos en casa y luego páginas vacías, no hay mas fotos.
Cojo los recortes de prensa del suelo y el corazón se me para.
Hablan de un accidente de coche, uno de los bebes que iba en el coche ha muerto el otro tiene seccionada la mano, y hablan del primer trasplante que se realiza en el país, y que tras 14 horas de operación  han injertado la mano de su hermano muerto...

De pronto la puerta se abre, mis padres me miran, yo les miro, y cuando les veo llorar sólo puedo secar sus lágrimas con mi mano, "su" mano.


lunes, marzo 26, 2012

El metro

Estaba de pie, en aquella estación de metro.
El cartel luminoso anunciaba la llegada del tren en 4 minutos.
Acaricié, una vez mas las fotos que llevaba en el bolsillo de mi chaqueta, y recordé como un día todo se vino abajo.
El ERE en la empresa, el despido, y el irme aislando poco a poco.
No sentía rencor ni pena, había amado y me habían querido, de alguna manera sabía que todo estaba bien, y que, por fin todo estaba en paz.
Miré al andén, la gente se arremolinaba, quedaba un minuto para la llegada del tren, a mi lado un señor movía las manos nervioso, sudaba.

Vi la luz llegar por el túnel. y cerré los ojos, di un paso adelante...
Mientras caía noté un golpe de un bulto en mi costado, oía el eco sordo de unos gritos, cuando impacte contra el raíl, abrí los ojos. A mi lado había
una cara mirándome, el hombre sudoroso se había tirado también, de la frente le manaba sangre como si de una fuente tratara.
El fuerte pitido de la maquina del tren me hizo reaccionar, aunque aún hoy no sé como pasó, me vi tirando de su chaqueta, arrastrándole hasta que en el
último instante logramos saltar al otro lado de las vías.

Lo que vino después fue un aluvión de equívocos, de los que no dije nada, y de una extraña manera pasé a ser un héroe, el tipo que saltó a salvar a aquel señor que desesperado intentó suicidarse.

Un noche en el hospital, pasé a verle, cuando abrió los ojos, le conté la verdad. No había saltado para salvarlo, sino para salvarme a mi mismo de mi vida.
Por unos segundos me miró sorprendido, después rompimos a reír a carcajadas hasta que pasó la enfermera y nos dijo: "están ustedes locos, locos de verdad".

viernes, marzo 02, 2012

Te dije



Tu pelo largo, sedoso y rizado. Esos ojos dicharacheros llenos de vida, y tu boca, insinuante, pecaminosa.
A pesar de todo, a pesar de mi, me habías cautivado.

Te dije que no quería que te enamoraras de mi, te dije que apenas me conocías, te dije que había cosas de mi que era mejor que no conocieras.
Pero..
Me dijiste que te hacía sentir cosas que tenías olvidadas, me dijiste que habría tiempo para conocernos, me dijiste que mi pasado era pasado
que no te importaba lo que hubiera hecho.

Y no me hiciste caso.

Te dije que me olvidaras, que estarías mejor sin mi, te dije que continuaras con tu vida, que no podrías vivir en la mía.
Pero...
Me dijiste que ya era posible pensar en vivir sin mi, que mi vida sería la tuya, y que estarías dispuesta a todo para no dejarme ir.

Ahora me llevas de tu mano a tu casa, yo he intentado resistirme, pero el fuego de mi interior no me deja, me besas mientras me desnudas
intento contenerme mientras te desnudo, y cuando inclinas tu cabeza ofreciendote....

Te dije que no podías confiar en mi, te dije que guardaba un secreto.
Pero...
no me creiste, hasta que ahora muerdo tu cuello y siento correr tu sangre caliente entre mis colmillos.

No te dije que un día podrías ser como yo... para toda la eternidad.

lunes, febrero 27, 2012

Cajas de cartón




Voy apilando las cajas de cartón como si fueran un rompeolas...

No hace mucho donde ahora coloco estas cajas, cruzaba las puertas y me sonreían tratándome de usted.
Pero todo vino rodado, primero fueron los recortes en la empresa, luego en casa la tensión en aumento, la humillación
de ir dejando todo atrás, de ir vendiendo y pidiendo, hasta que nos pudo y tuvo el valor para marcharse.

Todo fue convirtiéndose en un desfile, un camino sin regreso, familia, amigos y conocidos.
Y de la noche a la mañana ya no sabes quien eres, cual es tu vida.

Ahora en este hueco de la sucursal del banco en la que antes me abrían la puerta y que con mi dinero se repartían bonos y beneficios,
apilo las cajas de cartón, una bolsa con pan y un brick de leche que me han dado por compasión.
despliego la manta y suspiro...

Sobre el cielo suspendidas las estrellas... me miran, sólo ellas.

martes, febrero 21, 2012

Dos minutos veinte segundos


Sólo dos minutos veinte segundos.

¿Mucho o poco? quien puderia saberlo.

Dos minutos veinte segundos que separan de la gloria o del infierno.
Sólo un problema, como rellenar esos dos minutos veinte segundos, si con la primera frase da pie a que haya una segunda y ya sólo me queden
dos minutos para no dejarte ir, no dejarte ir .. una vez más.

Tengo que encontrar las palabras adecuadas, para que solo me mires y no digas nada, solo me escuches y no me contestes.
Cuales pueden ser aquellas palabras que te hagan sonreir, que hagan que me mires y no me ignores, que se posen en tus labios y te besen.

Si lo consigo sólo me quedaran  menos de  dos minutos, para seguir a ti lado, esperando que ... esperando que sigas escuchando...

Sólo encontrar en mis palabras la llave que provoque que te quedes, ya solo me queda un minuto para poder ver que mi voz llega a tu puerto
Sólo susurrar sin que te rías de mi, en los 20 segundos que me quedan, las palabras que abran tu mano.

Dos minutos  veinte segundos, ya sólo me quedan 10 segundos, para que deje mi esperanza entre tus dedos. 
Cinco segundos y me quedaré mirándote como te vas, sonriendo...

dos minutos veinte segundos y ahora toda una vida, una vida entera esperándote

lunes, febrero 13, 2012

Nunca más

Estaba sentada en el café, no me había quitado las gafas de sol aunque dentro la luz no me molestaba. 
Simplemente era una manía de hacía tiempo, la forma que tenía de evitar miradas y preguntas.

Cogi la cucharilla, di varias vueltas al café, un cortado con unas gotitas de leche desnatada, y me lo lleve a los labios.
Fue entonces cuando le vi.

Hice fuerzas para que la taza no se me escapara de las manos, recordé el sonido sordo de los golpes,  y como el dolor llegaba en oleadas.
Volví a oir los sollozos, las súplicas, los perdones, los no lo volveré a hacer... hasta la siguiente vez.  

Cuando se giró para pedir al camarero, puede ver que estaba con otra chica. Llevaba unas gafas de sol, como yo solía llevar, temblaba como yo solía temblar, y él le apretaba la mano, como solía hacerme a mi.

Todo ocurrió muy rápido, me puse en pie, me acerqué a la mesa y cuando él levantó la mirada...

No le dió tiempo a decir nada, mi mano se estrelló contra su cara, mientras con la otra agarraba a la chica y la sacaba de allí.

Unas pocas palabras bastaron.
Nunca más volví a aquel café.
Ella nunca más volvió con él.

viernes, enero 20, 2012

La sanadora de pájaros

La sanadora de pájaros



Estaba siendo un invierno muy duro, según los mas viejos del lugar no se recordaba que hiciera tanto frío y lloviera tan crudamente en los últimos treinta años.
La calle con sus adoquines antiguos parecía un espejo tras la intensa lluvia de la noche.
Sobre aquellos adoquines unos botines saltan, izquierda ,derecha, otra vez derecha y ahora izquierda, esquivando los charcos.
En una esquina un pequeño gorrión pía mientras unas manos lo cogen suavemente sus ojos lo miran con dulzura, no muy lejos alguien observa la escena.

La chica saca las llaves de su bolsillo y llega a su casa, en una caja pone algodón y deposita con mucho cuidado al gorrión, saluda a su cotorra mientras coge algo de alpiste.
No es la primera vez que lo hace, desde que encontró aquella cotorra casi muerta en el parque, adopta a todos los pajarillos que encuentra,
alguna vez ha sido una paloma, otras gorriones, incluso hubo una vez que encontró una cría de gavilán que terminó en manos de la sociedad
protectora de animales.

Su sentimiento era nuevo, quizás desde aquella vez que se sintió un pajarillo en manos de aquel chico, al principio la mimó, y ella sintió que  lo que le estaba entregando era amor. Sin embargo con el paso del tiempo comprendió que estaba encerrada en una jaula, una jaula de oro, si pero al fin y al cabo una jaula.

Cuando, por fin, decidió salir de ella, sus alas se quebraron y de alguna manera se olvidó de volar.
Fue cuando encontró a su cotorra, como ella malherida, temblando de frío, y así empezó a cuidar de los pájaros.

Así es como la empezaron a conocer, así es como la llamaban, la sanadora de pájaros.

Una vez curados, cogía su coche y los soltaba lejos de la ciudad, al verlos volar, lloraba, alguna vez le dijeron que no lloraba por los pájaros, sino por que la tristeza que sentía al no poder extender sus alas de nuevo y volar. Ella sabía que era verdad, pero nunca lo reconoció.

Semanas después volvía a su casa con una paloma, esta había chocado contra un coche y tenia una pata rota. Desde el soportal alguien mira, y tras su mirada hay sentimiento y temor.

Quiere acercarse, ver los ojos de la sanadora de pájaros, oír su voz, pero no reúne el valor suficiente para hacerlo, pero tiene una idea.

A la mañana siguiente cuando la chica llega a su portal se encuentra una paloma atada a la puerta, mira a los lados, la toma en sus manos extrañada, y se la lleva a casa.
Cuando la deja en la jaula ve que tiene en su pata una anilla con un papel.
- Vaya una paloma mensajera - se dice.

Abre el papel.
Lee.

Escribe, enrolla el papel, lo mete en la anilla de la paloma, va a la terraza y la suelta.
Es así como aquella mirada se siente mas cerca, es así como ella siente que empieza a volar.

Un día ella regresa pronto con la intención de cazar a quien deja a la paloma en la puerta.
Y allí está él con la paloma en sus manos, asustado al verla llegar, la paloma vuela.

Vuela alto, ya no regresará más.

Pero no hace falta, por que desde aquel momento son ellos los que emprenden un nuevo vuelo...

¿a dónde? ¿quien sabe, quien lo puede saber?