domingo, febrero 25, 2024

Lo inesperado

 Aquella tarde pintaba, como los brochazos que das en blanco sobre una pared blanca.
Dejó el portátil, y tirándose literalmente en el sofá, cogió su móvil. Trasteo con la aplicación que un amigo le había recomendado, - ¡qué diferente es ahora conocer gente! - se dijo, mientras deslizaba una tras otras a la izquierda las imágenes que aparecían en pantalla.

De pronto, se paró en una, deslizó hacía arriba para ver el resto de fotos, aunque se quedó en la primera, leyó su breve descripción, y miró un buen rato aquel rostro que parecía mirarle. 
Deslizó a la derecha, y apagó el móvil, en su retina se había quedado grabada esa imagen como lo hace la luz en el sensor de una cámara fotográfica.

Dos días después cuando casi ya se había olvidado,  saltó la notificación de que ... ¡¡tenía un match!! y para su sorpresa era ella.

Se pensó que escribir, un  "hola ¿ cómo estás ?" muy soso, ni hablar del.. "que haces por esta aplicación", ni un "que buscas", y con un "me gusta tu mirada" se presentó.

Y ella y él, él y ella se montaron en un carrusel de conversaciones por el chat, de llamadas por teléfono, de voces que se balancean en el silencio de una noche, con el testigo mudo de la almohada.

Y así una tarde, quedan, como dos chiquillos que se citan en el patio, y pasean y hablan y se miran y hay silencios que no lo son, porque guardan conversaciones mudas.
Sienten esa conexión que tan pocas veces se da en la vida,  que te acabo de encontrar pero te conozco de toda la vida...

La vida a veces guarda regalos, y él se abrazó a ese regalo inesperado, a una mañana donde las miradas juegan a esconderse y encontrarse, a noches de largas conversaciones en las que, como aquel beso del príncipe a la Bella Durmiente,  se despierta su niño interior, ese que tenia hibernando desde hacia tanto tiempo que se había olvidado de él.

Aquella tarde pintaba de colores, colores como el arco iris, como los brochazos que das para pintar una sonrisa.
Se puso los cascos, puso las canciones que había escuchado junto a ella en su coche, subió el volumen y se aisló del mundo, solo estaba ella, las canciones y su música.

Afuera en la tercera planta del edificio donde vivía, algo prendió, una pequeña llama que bebió todo lo que encontró a su lado, creciendo cual gigante.

Él bailaba pensando en la cena que le iba a preparar a ella, recordando esa mirada que un día tanto le dijo, no oyó el crujido de la ventana, solo vio llegar un humo negro que le envolvió y se lo llevó para siempre.

Era una tarde cualquiera, Valencia se preparaba para las fallas...

viernes, febrero 23, 2024

Cuentos por teléfono

 Suena el teléfono.

- Hola.. - contesto.
- Hola, soy yo... - y su voz está rota y apagada.
- ¿Cómo estas? Hacía tiempo que no sabía nada de ti...
- Si, bueno, la verdad es que te he echado de menos, pero conocí a alguien... y el tiempo pasa tan deprisa.
- Cuánto me alegro, ¿y que tal? 
- Mal, acabó.. si se puede decir que terminó, aunque es un fin... sin final...
- ¿Quieres contármelo?
- Si no te importa, quizás uno de tus cuentos, una de tus historias, me ayude
- Sabes que tendré una, si te ayuda o no, serás tú quien decida, cuéntame...
- Hace tiempo, empecé a charlar con un chico, de la manera más insospechada, ya sabes, como dice la canción: "Fue sin querer...Es caprichoso el azar. No te busqué ni me viniste a buscar. Tú estabas donde no tenías que estar; y yo pasé, pasé sin querer pasar." Y quedamos, ¿sabes, cuando conoces a alguien por primera vez, y crees que le conoces de toda una vida? así me sentía yo, y creo que él también. Nos contamos despacito nuestras vidas, cosas que quizás no cuentas a tus amigos, que están guardadas dentro de ti, pero que son tan fáciles de contar a la otra persona. Y así día a día, charlas por teléfono, conversaciones por whatsapp, y sientes que encajas, que es la pieza que te falta del puzle, que la encuentras sin sospecharlo y cuando la colocas, encaja como si hubiera estado ahí esperándote. Viví cosas que se han quedado guardadas en un rincón de mi corazón que ya no es mío, lo bueno o lo malo según se mire es que yo sentía que por su parte era igual un "tengo ganas de verte" "voy a enseñarte un sitio especial" pero luego había un espacio que no se llenaba, le faltaba un beso una palabra tierna, y hablamos... y entonces me dijo que algo le faltaba, que nadie le había tratado como yo, pero... siempre un pero flotando. Y así empezó a desaparecer, las conversaciones se hicieron más cortas, la distancia se hizo más grande, y se fue diluyendo como tu cuento de los azucarillos, había días que no sabía de él, y luego pasó a ser semanas, y lo peor es que yo no podía sacármelo de la cabeza, y además ahí estaba en mis redes sociales dando like a lo que posteo. Y bueno, esta es mi historia, intento aferrarme a lo que faltó para decirme a mi misma que no iba a ser, pero luego saltan los recuerdos, salta todo lo que me hizo volver a sentir, volver a creer en mi niña interior, esa que yacía dormida hace mucho, mucho tiempo....

- Lo siento - le digo - se que nada, ni nadie puede consolarte , porque cuando alguien llega a rozar con la yema de sus dedos el corazón de otra persona para despertarlo, y aviva el fuego de ilusiones que estaban cubiertas de escarcha, no hay palabra que pueda coser un corazón roto. Puedo contarte una historia, pero no se si te ayudará mucho - Hazlo, al menos pensaré en otras cosas. - No es lo mejor pero vamos... "Hace tiempo, en un rincón de la ciudad vivía un hombre, un hombre con su corazón roto, roto en parte por su culpa, en parte por aquellas manos que lo dejaron caer. Dicen que tenia una tristeza insondable en su mirada, que había dejado enterrado aquel niño interior, ese que todos tenemos y que la gran mayoría soltamos al crecer. Solía pasear por el parque, con la mirada perdida, unos dicen que algo buscaba, otros cuentan que solo paseaba mientras escuchaba música. Un día, que hubiera sido como otro cualquiera, un pajarillo se coló en su casa, quizás cansado de tanto volar, quizás solo vio sobre la mesa unas migas de pan. El caso es que aquel hombre se acercó al pájaro despacio, con cuidado con miedo que este de nuevo echara a volar, y sin embargo no lo hizo, se quedó quieto a la espera de lo que hiciera aquel hombre. Y lo que hizo fue mojar un trozo de pan en leche y dárselo. El pajarillo se quedó aquella noche, para sorpresa del hombre, - se irá mañana seguro - se dijo, pero no se fue, y día tras día se cogieron cariño, el pajarillo piaba y se posaba encima de su hombro. La sonrisa se dibujó de nuevo en la cara de aquel hombre, su corazón volvió a latir con fuerza. Dicen que incluso se paseaba con el parque con el pajarito, que volaba entre los árboles, pero siempre acababa por regresar. Así hasta que una mañana, el pájaro salto por la ventana y se fue, regresó al atardecer, cuando el hombre seguía asomado esperándolo. Y una sombra se cernió sobre su corazón, sabía que tarde o temprano no volvería, más nunca cerró la ventana y lo encerró en una jaula, tanto amor le había dado que no se merecía nada malo.

Y el pajarillo se iba y cada día tardaba más en volver, hasta que un día pasó tiempo sin saber de el, aunque tuviera la ventana abierta esperándolo. Y dicen que el hombre todos los días se asomaba a la ventana, que no había atisbo de tristeza en su rostro, y el pajarillo de vez cuando en un rama del árbol frente a la casa piaba como si le saludara..." A veces hay personas que nos encienden para luego desaparecer, quizás nos tenemos que quedar con eso, que lograron encendernos de nuevo, que nos regalaron un tiempo que pensábamos que nunca volveríamos a vivir, y aunque nos deja el interior como un solar, aún queda ese recuerdo. - Así es - me dice entre sollozos - es bonita tu historia, pero esta vez no me cura, quizás tenga que irme curándome poco a poco, y aunque los recuerdos duelan me quedo con ellos. Gracias por escucharme, prometo volver a llamarte pronto. - Aquí estaré, cuídate mucho, y no dejes de llamarme.


miércoles, febrero 07, 2024

QUIERO...

 
"Quiero estar y que estés, pero que cuando no tengas que estar no estés y sin embargo me pienses.

Quiero esperarte a la salida de tu trabajo y pasear bajo los árboles, quiero que me llames para decirme que vienes, y prepararte un baño de agua caliente mientras hago la cena.

Quiero que vayas a tomarte una copa con tus amigas, y al día siguiente tengas resaca y me pidas que vaya a verte porque te apetece tenerme entre tus brazos y que te abrace y que nos acurruquemos.

 Quiero que hablemos en la cama por la mañana de todo tipo de cosas, sin tener prisa por levantarnos mientras huele a café recién hecho, quiero estar en la cama contigo también por la tarde mientras te veo sentada con mi camisa blanca y me cuentas tus planes para la semana, y quiero que cada uno haga lo que quiera durante el día.


Quiero que me hables sobre las noches que sales con tus amigas. Que me digas que había una chico en el bar que no dejaba de mirarte.

 Quiero que me mandes mensajes cuando estés de fiesta con tus amigas para que me digas chorradas, o me susurres algo subido de tono, sólo para que puedas estar segura de que yo también estoy pensando en ti.


Quiero que antes de que salgas tu sola con tus amigas, te vistas para mi, me enseñes esa ropa y me dejes que te diga lo que me gustaría que te pusieras, quiero ver que ropa interior te vas a poner, para pensar que cuando vuelvas de madrugada con sabor a alcohol en tu boca podré quitártela, quiero ver tu falda y tu blusa y pensar que más de un chico se moriría por tenerte en sus brazos, pero solo deseas estar en los míos.


Quiero que nos riamos mientras hacemos el amor. Y que probemos cosas nuevas aunque no tengan sentido.

 Quiero que estemos con nuestros amigos, para que me cojas de la mano y me lleves a otra habitación porque ya no puedes aguantarte más y tengas ganas de hacerme el amor ahí mismo.


Quiero comer contigo en un restaurante caro y ver la cara que pones cuando sientas mi pie entre tus piernas, quiero comer contigo en un parque, en casa o en un bar y que me hables de tus sueños, de tus ilusiones de cuando eras pequeña y de tu abuela y quiero hablarte de mi, de mis sueños de mis ilusiones y de mi padre.

 Quiero que discutamos sobre cuál viaje es mejor, si nos vamos a la playa o a la montaña, si quieres un pueblo o una ciudad si nos vamos de viaje de aventura con las mochilas o quieres ir a un spa en un hotel .

 Quiero imaginar el apartamento de nuestros sueños, aun sabiendo que probablemente nunca vivamos juntos.

Quiero que me cuentes tus planes, esos que no tienen ni pies ni cabeza.

Quiero sorprenderme diciéndote: "Haz la maleta, que nos vamos".


Quiero tener miedo contigo.

 Quiero ver Cuarto Milenio con la luz apagada y que te abraces a mi y me digas que te quedas a dormir por que no quieres dormir sola en tu casa. Hacer cosas que no haría con nadie más, porque contigo me siento seguro. Volver a casa muy borracho después de una buena noche con amigos. Para que me cojas la cara, me beses, me uses como tu cojín y me abraces muy fuerte por la noche. Y me digas q me quieres y que todo va a ir bien.


Quiero que tengas tu vida, para que decidas irte de viaje unas semanas por puro capricho. Para que me dejes aquí, solo y aburrido, deseando que salte el whatsapp para saber de ti.

No quiero que siempre me invites a tus juergas, y no quiero invitarte siempre a las mías. Así, al día siguiente puedo contarte cómo fue la noche y tú puedes contarme la tuya.

Quiero algo que sea simple y, a la vez, complicado. Algo que haga que, a menudo, me haga preguntas a mí mismo, pero que, en el momento que esté contigo ya no tenga ninguna duda de con quien quiero pasar el resto de mis días.

 Quiero que pienses que soy guapo, que estés orgullosa de decir que estamos juntos. Que me lleves de la mano y me presentes a tu gente.


Quiero que me digas te quiero y, sobre todo, poder decírtelo yo a ti.

Quiero que me susurres y poder abrazarte por la espalda mientras te digo como la canción "aprende a querer la espina para poder amar la rosa, que las nubes grises también forman parte del paisaje"


Quiero hacer planes sin saber si al final los realizaremos.

Quiero ser ese amigo con el que adoras quedar.

Quiero que sigas teniendo el deseo de tontear con otras chicos pero que me busques a mí para terminar la noche juntos. Porque quiero ir contigo a casa y encender unas velas y hacerte el amor.


Quiero ser ese al que le haces el amor y después te quedas dormida.

Quiero despertar antes que tu para así verte dormir a mi lado, Quiero que deshagas la escarcha del rincón de mi cama que siempre está vacío hasta que tú lo llenas. Él que te deja en paz cuando estás trabajando y al que le encanta cuando te pierdes con tu música y te pones a bailar.

 Quiero que me lleves a bailar, que pegues tu cuerpo al mio, y que no paremos hasta que me duelan los pies y tenga que volver descalzo a casa.


Quiero tener vida de soltero contigo. Porque nuestra vida de pareja sería igual que nuestras vidas de solteros de ahora, pero juntos.


 Sé que un día te encontraré y entonces... entonces... quiero que nunca más te vayas".











lunes, enero 29, 2024

El Problema

El problema no fue que el destino nos cruzara aquella tarde.
El problema es que no pueda sacarte de mi cabeza

El problema no es  que tu voz construyera mis sueños
El problema es que dejaste que solo fueran sueños

El problema no es lo que dijiste
El problema es lo que no dijiste y yo me creí

El problema no fue que yo me columpiara en tu mirada
El problema es que ya no me mires

El problema no es que ya no oiga tu voz ni lea tus escritos
El problema es que sigo abriendo el buzón, sigo queriéndote escuchar

El problema no eres tú
El problema sigo siendo yo.

jueves, enero 25, 2024

Hay

 Hay cuentos que empiezan con un latido y sin acabar te dejan el.corazon muerto

Hay besos que se caen de los labios sin remitente ni entrega

Hay abrazos  vacíos que te erizan la.piel

Hay un rincón en un parque que es un baúl de recuerdos

Hay una mano que sostiene otra como despedida

Hay canciones que quedaron flotando en el.aire a la espera de ser bailadas

Hay un corazón que llora por otro que ignora

Hay una vida que se quedó una noche colgada en el.tiempo

Hay lo que pudo haber y nunca fue

lunes, enero 22, 2024

Hormigonera

 Me han roto tantas veces el corazón
que ahora alquilo una hormigonera
para que me rellene los huecos.

viernes, enero 19, 2024

El (tu, nuestro, mi) tiempo

El (tu, nuestro, mi) tiempo ha pasado.
Ha pasado (tu, nuestro, mi) tiempo.

Sobre las sábanas duermen los sueños que al final quedaron en solo sueños, hay escarcha donde debió haber una mirada, hay frio donde debió haber el calor de tu piel.

En el cajón, en un rincón, languidecen tus fotos, vistas una y mil veces, pero están ausentes aquellas que no nos hicimos.

Sobre la mesa del salón, como trozos de  un cristal roto, están los retazos de tu voz, aquellos audios que me abrigaban por la noche y que me destapaban cada mañana con una sonrisa.

El silencio ha asesinado a (tu, nuestro, mi) tiempo.

En una vasija de cristal flotan los recuerdos, aquellos que uno a uno fui metiendo, para que en los momentos de ausencia, pudiera sacarlos y proyectarlos en mi memoria.

Hay colgadas en las perchas de mi armario, todas las promesas que me hiciste, se quedaron a la espera de que me vistiera con ellas.

Y en mis cascos, suenan aún como ecos olvidados, las canciones que oíamos, las que no llegamos a bailar.

Y en mi mano, como un camino sin recorrer, está la huella de tu mano, la misma que una noche sostuviste, en un viaje sin retorno.

Hay una frasca, donde bucean los días buenos y no tan buenos, entre la arena de una playa.

Hay un libro que empezó a escribirse, pero la tinta  no dio ni para el primer capítulo.

Ahora, en el sofá, en la cama, en la cocina y en el baño, en el aire y en la mente, revolotean los (tus, mis, nuestros) recuerdos.

El (tu, nuestro, mi) tiempo ha pasado.
Ha pasado (tu, nuestro, mi) tiempo.

Y Bruce Springsteen canta... "for you, for you, I came for you, for you I came for you..." 




lunes, enero 15, 2024

A veces

 A veces...
Se dibuja con el pincel un arco iris en un lienzo gris.

A veces...
Alguien dispara un desfibrilador sobre un corazón y este vuelve a palpitar

A veces...
Descubres una mirada y tras ella hay fuegos artificiales

A veces...
Una sonrisa te da más calor que la mayor de las chimeneas

A veces...
Alguien pone una canción y te saca a bailar

A veces...
Solo con sus palabras logra vestirte y también desnudarte

A veces...
La vida se llena...  de vida

jueves, enero 11, 2024

Mi última lágrima

Déjame que te cuente
bajo una noche de estrellas
lo que hay escrito en mi última lágrima

miércoles, enero 10, 2024

Carta para ti

Sobre mis sábanas blancas dibujadas con la luz de una lampara están las sombras de un corazón roto.
Recojo  cada uno de los trocitos y los guardo en un sobre.
Es mi carta para ti

En un cajón envueltas en un lazo están mis fotos de ti
Las guardo en el sobre.
Es mi carta para ti.

De la frasca de cristal tomo los recuerdos que pasé contigo uno a uno
Y los meto en el sobre.
Es mi carta para ti.

En el salón flotan los acordes de las canciones que oíamos
Y meto en el sobre la melodía y las ganas de haberlas bailado contigo.
Es mi carta para ti.

Meto la mano bajo mi almohada.
Y como mariposas atrapo todos los sueños donde tú  aparecías
Aún hay sitio en el sobre, y allí se acurrucan
Es mi carta para ti.

Y ahora, sobre este lienzo en blanco escribo todo lo que no te dije
todo lo que callamos, todo lo que nos dijimos, todas las promesas que no llegaron
Y caminan dentro del sobre...

Porque esta carta, es mi carta para ti


lunes, enero 08, 2024

Tiempo

 Es 1 de Enero, da igual el año, hace tiempo que el 31 de Diciembre es el mismo, las uvas (¿hay uvas?), los deseos para el nuevo año, la celebración...

Paseo temprano por unas calles que aún huelen a cava, a pólvora, tropiezo con deseos de un feliz año, y en las ramas de los árboles, ahora desnudas cuelgan los besos que caen en cuanto suena la última campanada.

Y allí en un banco de una plaza, está mi viejito, con una sonrisa cansada, como si quisiera irse donde sabe que ella le está esperando, pero aún tiene mil historias que contarme.

Me abrazo a él, y sin palabras le deseo... que voy a desearle, mi silencio lo dice todo.

- Vaya frio, tan pronto por aquí - me dice
- Bueno ya sabes... que te voy a contar de mis nocheviejas
- No te diré lo consabido de feliz año, que se cumplan todos tus sueños, toda esa palabrería que siempre me ha parecido tan estandar, tan... lo suelto y quedo bien.
Sólo te diré algo que todos sabemos pero no hacemos caso, o lo obviamos, el tiempo pasa, ya no vas a ser más joven, no te diré eso de y si fuera tu último año, porque eso no lo sabemos, pero si que es cierto que cada día que pasa eres un día mayor, y las ganas y las fuerzas no son las mismas, que estamos en el fin de semana de la vida y ya es viernes, y que mirar la vida a través de la ventana, no es vida, ya no es que tengas que hacer paracaidismo, o viajes de aventura, que sí, qué por qué no, pero es momento de no dejar pasar el tiempo, de hacer el amor en cada oportunidad que tengas, de pasar el tiempo con la familia, de compartir el tiempo con los amigos, de besar y bailar, de bailar y besar, de no guardarte un te quiero, de decirlo y escribirlo.
De arrinconar el miedo en una esquina, y decir lo que sientes, de saltar en los charcos, de ver el mar, de tumbarte al sol y cerrar los ojos, de vivir tus sueños, de que aunque haya días grises tengas consciencia de que tras las nubes se esconde el sol, de ver atardeceres al lado de la persona que amas, y si no está contárselo, por que cuando uno es feliz es cuando debe compartirlo con los seres que quiere.
Extrañamente, creemos que vamos a ser eternos, y dejamos para mañana lo que podríamos hacer y decir hoy, en este mundo donde todo es deprisa, y queremos que sea "para ya" a veces pensamos que no es el momento, no es la persona, por que se nos ofrece, como en un catálogo, más momentos, más personas, y perdemos oportunidades únicas que probablemente nunca más volverán.
No dejes que el tiempo pase, es lo único que no podrás comprar nunca...

Y me miró, como solo él sabe hacerlo, me dio un abrazo, y despacio se puso en pie, y caminó dirección de  la estatua del  ángel caído.
Le vi marcharse, y sentí un profundo vacío, temía perderle, pero también sabía que todos esos momentos que estaba con él, son regalos, que nunca se perderán.

Volví a casa, el cielo azul de mi Madrid, invitaba a pasear, y me perdí entre los caminos solitarios del parque del Retiro, ese mismo que un día me regaló una tarde inolvidable que guardo dentro de mi.


domingo, diciembre 31, 2023

Maldito cabrón

 

  • Te vas.
  • Si, me voy...
  • Y no se si alegrarme, si te echaré de menos, si has sido mi amigo o alguien que vino a joderme un poco más.
  • Eso te lo dejo a ti.

¿Sabes? Cree una frasca de "buenos momentos y otros no tan buenos", al final que ahora que te vas, miro su contenido y hay más "no tan buenos" que "buenos", pero si tuviera que ponerlos en una balanza, sin duda se inclinaría por los buenos momentos, pesan más, me han dado más,..

...Han sido... un viaje inolvidable...

Y sin embargo me has quitado más de lo que me hubiera gustado, en un momento dado, cuando me enseñaste tu cara bonita, esa que dibujas con tu sonrisa, ¡quién no se puede rendir a tu sonrisa! te lo di, con cicatrices, con marcas, cosido a retales, y cuando lo tuviste jugaste con el como si fuera un montaje de lego, y me lo devolviste con las piezas desperdigadas, ahora cuando te vas, y empiezo a montarlo de nuevo, tengo la sensación de que te llevas alguna de las piezas guardada en tu bolsillo, y habrá otro hueco más sin rellenar, y de alguna extraña manera, que aún no atisbo a comprender, se que la voy a extrañar, que la echaré mucho, mucho de menos.

Gracias por el desfibrilador, aunque luego me dejaras en paro cardiaco.
Gracias por dejar que sigan junto a mi, esas personitas que me dan la vida.
Gracias por esos momentos que me has regalado, no se si envueltos en papel de tornasol, para deslumbrarme y luego has acabado llevándotelos, en ese juego que tanto te ha gustado jugar conmigo, ahora te doy, ahora te quito.

Te odio por todo lo que te llevas y me da miedo pensar que aunque pensé que lo tuve, no voy a tenerlo más.
Te odio porque me prometiste muchas cosas que luego se las llevó el viento.
Te odio porque con el frío de Enero te prometí muchas cosas que se han quedado en el olvido.
Te odio porque cuando me regalaste lo que tu y yo sabemos aceleraste tanto las agujas del reloj, que no me di ni cuenta, y se pasó tan, tan rápido, que  parece que solo fue un sueño.
Te odio porque me gustaría pensar que podría reiniciarte para volver a tomar, coger, sentir, atrapar, guardar, rehacer, decir, cambiar, reír, llorar, abrazar, besar, bailar, volver a besar y volver a bailar, todo aquello y todas las veces que no lo hice, que se me murieron las ganas en los brazos del miedo.
Te odio pero te quiero, aunque tenga la sensación de que me has maltratado más de lo que deberías.
Te odio por el daño que me has hecho, pero te quiero porque ese daño fue por los regalos que me hiciste.

Vete, vete ya, no se si te echare de menos, o te extrañaré toda una vida. pero se que nunca te olvidare.
Vete 2023 antes de que me arrepienta, antes de que te eche a patadas.

Y cuando vayas a cerrar la puerta, acuérdate de lo que te llevas de mi, de esas piezas de lego.
Y deja la puerta entre abierta que llega tu hermano.

Y si, no digas nada, ven dame un abrazo maldito cabrón. me jodiste bien jodido, y aún así... te quiero.

martes, diciembre 26, 2023

Encuentro

 Recuerdo la primera vez que quedé contigo, una de esas cita a ciegas, donde nunca sabes lo que vas a encontrar, quizás parodiando a Forrest Gump es como abrir una caja de bombones y meter en ella la mano sin verlos, quizás tengas la suerte de encontrar el que te gusta, quizás te toque alguno relleno de lo que más odias.


Sin embargo, aquel día yo metí la mano en la caja y desde el primer mordisco que di al bombón, siempre en sentido figurado, por que el primer mordisco tardó un tiempo en llegar, supe que era mi sabor favorito, un exquisito bombón de tres chocolates, que se derretiría en mi boca lenta, muy lentamente como lo hace la nieve en los abrazos de los primeros rayos de sol.

Nuestro encuentro, a parte de formalidades, de preguntas de formulario,  transcurrió como esos juegos de tenis en que los dos rivales pelotean en el fondo de la pista, sin ninguno querer subir a la red, por miedo a una bola alta, un pase in shot, sin embargo, quizás por esa deformación que tienen aquellos que les gusta la fotografía,  y que nunca te pregunté si a ti te pasó lo mismo, yo no dejaba de buscar gestos, gestos en tus dedos cuando hablabas dibujando las palabras, gestos en el movimiento de tus labios, en esa lenta cadencia que los sumía en un tango, gestos en el suave aleteo de tus pestañas que cual diafragma de una cámara se abrían y cerraban para dejar ver aquel pozo imenso como un océano que eran tus ojos, he de reconocer que algunas de tus  palabras se me perdieron en el funicular de tu mirada, hipnotizado, como si pudiera montarme en ese funicular y dejarme llevar donde simplemente tú quisieras.

Maldije a aquel que inventó el reloj, y acordándome de Einstein y sus teorías, quedó demostrado que el tiempo no es como lo conocemos sino como lo vivimos, a veces raudo como la velocidad de la luz, otras lento como un diapasón marcando el ritmo.

Sin embargo pese a la brevedad de aquel momento, que quizas fuesen horas y vaya usted a saber si lo fueron, no hay sensación tan opuesta como la que deja un encuentro así, las infinitas ganas de volver, la rabia contenida porque ese momento se quedó atrás y aún quedan horas para que llegue otro, diferente, si, pero prometedor.

No os cansaré con mi segundo encuentro, el recuerdo que tengo de aquel, no fueron sus palabras, aunque si las recuerdo como se deslizaban de entre sus labios, como lo hace un riachuelo cuando se deshielan las primeras nieves, lo que más recuerdo fueron aquellas infinitas, otra vez la palabra infinita, las infinitas ganas de besarte, de acercarme lentamente a tu boca susurrando "quiero besarte", con ese temblor que produce el miedo a si te gustaría que lo hiciera.
No hay nada comparable a ese momento, a que el deseo, a que la mirada se quede enganchada en su boca, y sientas como se desboca el ritmo cardiaco, como lentamente te desplazas en tu asiento para estar más cerca, más cerca, más cerca...

No, no os diré si llegué a besarla, eso se queda entre ella y yo, pero sí os diré que  como decía aquel bolero "aunque pasen más de mil años en la boca llevaré sabor a ti"

lunes, diciembre 18, 2023

La moneda

 Madrid se viste de invierno, la gente recorre sus calles envuelta en mil capas, donde solo son visibles unos ojos, ojos que se pierden en pantalla de móviles.

La acera cruje, las manos se esconden, y los pájaros han dejado de cantar. El parque del Retiro se ha desnudado, y el suelo se endurece intentándose proteger de las heladas de la noche.

No muy lejos, le distingo, con un jersey de lana blanco que hace juego a su pelo, y un abrigo de paño.
Su mirada es caliente, igual que su mano cuando me saluda y me indica que me siente a su lado.

- Hola, con el frío que hace, aquí sentado, vas a coger un buen constipado - le digo
- Te esperaba - venga caminemos un poco.

Dejamos a un lado el Palacio de Cristal, caminamos hacia la zona zen del parque, y me invaden los recuerdos de una conversación sobre la hierba, ya muy lejana.

- A veces - le digo - encuentras personas que lucen, que parece que tiene un brillo propio, y quedas cegado por su luz, pero te das cuenta que son como la luna, su brillo no emana de dentro, es simplemente un reflejo, como la luna, quieres desear que su luz y su brillo sea propio, pero tan solo es el reflejo de la luz que le llega del sol.

Me mira, y asiente, pero no alivia mi pena, una pena y una impotencia que muerde fuerte en mi interior.

- Podría contarte una historia, aunque tengo poco que ver con lo que me cuentas, ¿quieres?
- Claro - le contesto, mientras cruzamos un puente de madera, y no puedo contener que una lágrima se deslice por mi mejilla, como lo haría una gota de lluvia en un cristal.

- Hace tiempo, en una calle muy transitada, había en el suelo una moneda, a simple vista parecía un vulgar céntimo. Muchas personas pasaban y ni siquiera se fijaban en ella, otras, la miraban pero no hacían movimiento alguno para recogerla, seguramente pensaban que no merecía la pena el esfuerzo de agacharse para recoger un centimito, y así aquella moneda permaneció tirada en la calle un día entero.
Hasta que una persona llegó, se agachó y la recogió, la miró por unos instantes y se la guardó en el bolsillo.
Cuentan que la tuvo un tiempo en su bolsillo, que de vez en cuando  metía la mano y la acariciaba, hasta que un día la sacó y se fijó que aquella moneda, aquel céntimo era diferente y esa diferencia es la que le daba un valor incalculable.

Se quedó mirándome, esperando que le dijera algo.

- Así es, a veces  no nos damos cuenta de que la vida nos pone delante ante cosas, personas, que no sabemos valorar,  incluso la vida nos da esa oportunidad y la dejamos pasar,  y es cuando surge la pregunta a algunos, de ¿porqué la vida te pone delante de oportunidades que cuando la tienes en la mano se pierde como si fuera arena entre los dedos? Dime, mi viejo amigo.

- No hay respuestas a eso, yo al menos no la tengo, solo sé que duele ...

Y si, duele y mucho, quizás la vida sea eso a veces lo que nos enseña llega a través de un dolor, que puede ser insoportable, pero hasta eso llegar a pasar con el tiempo, aunque deje cicatrices que nunca se olvidan.

Le dí un abrazo a mi viejo, le desee unas felices navidades, allá donde fuera a celebrarlas, y tomé el camino a casa, me abroché el abrigo, y me perdi por las calles de Madrid

La Hoja y la Estrella

Un árbol.
Unas ramas.
Y en las ramas unas hojas.

Una estación.
Primavera, verano, otoño.

Otoño.
Y las hojas caen.

Con una ligera brisa, llevándoselas lejos de allí.

Lejos. Muy lejos.

Sólo una hoja.
Una hoja sólo.
Que se aferra al árbol.
Árbol que tiene sus raices clavadas en la tierra y no se mueve.

Pero al final la hoja cae, amarilla, en un leve balanceo hasta al suelo, lo mas cerca del tronco, abandonando la rama, sin dejar al árbol.

Arriba.
Un poco más arriba.
Más aún.

Una estrella cae.
Simplemente cae, por que si, da igual porqué, pero cae.

Y cae al lado de la hoja.
No mas allá, justo al lado.

viernes, diciembre 15, 2023

¿El final?

Abrió su armario y eligió la mejor ropa que tenía. Sin duda era una ocasión única y especial.
Se alisó la camisa, y frente al espejo se dió los últimos retoques con un suave maquillaje,
una ligera sombra de ojos y un leve toque de carmín en sus labios.

Él se había ido,dejando tras de si una estela de silencio y soledad.
La puerta se había cerrado, como se apaga el día cuando el sol muere tras el horizonte.

Sonaba su artista preferido en aquel aparato viejo de música, que todo le mundo le decía debía cambiarlo por un reproductor de ipod. Sin embargo ella no veía en el solo la antigüedad, sentía las horas que la
había acompañado cuando bailaba en la oscuridad.

Pensó en todo el tiempo que había pasado, los años transcurridos, el sabor agrio de la decepción, de
volver a sentir que a pesar de todo el camino recorrido, del bagaje, del cúmulo de sentimientos, enseñanzas y experiencias, estaba otra vez sola, y por primera vez desde que se lo dijera sintió el aliento frío del miedo en su espalda.

Intentó no llorar, pero unas lagrimas traicioneras se asomaron al balcón de sus ojos, mientras su viejo equipo susurraba: 
".. Good night, it's allright Jane. I'll meet you tomorrow night on Lover's Lane.
 We may find it out on the street tonight baby Or we may walk until the daylight maybe.."

Abrió la puerta, dejó que el aire frío de la noche se enredara en su pelo, sonrió y sin volver la vista atrás,
se lanzó a vivir.

lunes, diciembre 11, 2023

Acordes

 Una canción


Desenfundó.
En aquella esquina que olía a prisas, a indiferencia.
Desvistió su guitarra, acomodó la funda y soltó sobre ella unas monedas.
Suspiró cansado, pero al menos nadie tiene que decir lo que tengo que hacer o dejar de hacer, pensó.
Deslizó los dedos por las cuerdas y estas fueron despertando.

La gente empezó a pasar por grupos, como si abrieran las compuertas de una presa y salieran a raudales.
Oían pero no escuchaban.
Miraban pero no veían.

A veces caía alguna moneda. otras alguna chiquilla rebosante de hormonas coqueteaba con la mirada, 
con la inocencia tan corta como su falda.

Mientras cantaba:

"Hay silencios que lo son todo, un torrente de palabras.
Hay silencios que lo dicen todo.
Hay silencios que valen mas que mil palabras, que con ellos uno se viste y se desnuda.
hay silencios esperados y deseados, por que no hace falta decir más.
Hay silencios luminosos y de colores...."

Levantó la vista y sus ojos se encontraron con una mirada dulce, limpia, su pelo teñido de rojo fuego danzaba sobre sus hombros, le sonrió
al pasar, él equivocó una nota mientras ella se perdía en las escaleras metálicas y terminaba su canción:

A veces, sólo a veces un simple rayo de sol entre las nubes te ilumina la razón.
A veces, sólo a veces la lluvia empapándote, arrastra las penas y se las lleva.
A veces, sólo a veces una sonrisa se dibuja y lo cambia todo.
A veces, sólo a veces, una simple mirada te desnuda y te enamora.

Al día siguiente él vuelve a estar en la esquina.
Tintineos de monedas, sonrisas e indiferencia, y el día transcurre como el agua que corre en busca del mar.
Un fulgor rojo, y la misma mirada, sin embargo se acerca, guiña un ojo y coje el micrófono.
Se da la vuelta

- ¿Te importa?
- No - respondes.

Ella te indica una melodía y tu guitarra obedece al baile de tus dedos, ya no ves a la gente pasar que os mira, por que tú tocas para ella
y ella canta para ti.

Cuelga el micrófono, tras dos canciones,  sonríe te da las gracias y se despide.

No dices nada, pero te escuchas susurrar: " Hay silencios luminosos y de colores".

Al día siguiente estas allí de nuevo en tu rincón, de la misma parada de metro.
No aparece.
El día muere.
Y cuando empiezas a recoger, alguien se ofrece a ayudarte.

- Gracias por dejarme cantar, ¿puedo invitarte a una cerveza?

Madrid se envuelve en su pijama, la luna se mira en los charcos que dejan los camiones de la limpieza.

Hay dos sombras que deambulan por las calles estrechas del centro, hay música en sus palabras.

Cuando ella sube a tu casa, y tú deslizas el tirante de su camiseta, tus dedos recorren su piel como lo haces con las cuerdas de la guitarra.
Dibujas un pentagrama, y ella entona una melodía diferente.

Pasan los días, entre  canciones en el rincón de la estación, y bailes desnudos bajo  acordes de  caricias.

Y una tarde cuando él recoge su guitarra, ella le espera al pie de las escaleras mecánicas

- Me voy.
- ¿Te vas?.
- Si, es la hora.
- ¿Buscaras mis canciones?
- Debajo de la mesa, las que se desparramaron, en los peldaños de estas escaleras, en el balcón donde tendimos los sueños.
- ¿ No miraras las faldas de las chicas?
- No, sólo buscare las canciones.
- Espero que las encuentres
- Yo tambien.
- Te quiero.
- Y yo. 
- Cuidate.
- Cuidate tu tambien.
- ¿Nos veremos?
- Si, sabes que si, cuando encuentres el acorde apropiado en tu guitarra.