martes, abril 25, 2023

Nicolás

 Hace calor.
Sin embargo estamos aún en Abril, resuenan los gritos "es el cambio climático"... puede.. pero ¿Cuántas veces en este planeta llamado Tierra no ha habido sucesiones de cambios en el clima?

Camino por el retiro, temprano, evitando la avalancha de paseantes, corredores, familias sujetando a los pequeños que ansían correr al lado de ese enorme Picachu y un  oso polar.

En un recodo alejado del estanque le veo sentado, mi viejo, como si supera que estoy buscándole.

Y me siento a su lado.
Y me mira, y le miro.
Él sabe que esta vez no espero un cuento suyo, soy yo el que quiere hablarle.

Y empiezo...

"Quiero imaginar que a todos, en algún momento de nuestra vida, nos ha pasado, mirarse por la mañana en el espejo y no saber quien eres, no reconocerse, o simplemente preguntarte ¿soy ese reflejo el que alguna vez imaginé llegar a ser?.
Llevo un tiempo preguntándomelo, quizás pensar que mi padre se murió casi con la edad que yo tengo,  me ha hecho pensar mucho... hay un sentimiento en mi de que la vida ya no da para más, o que yo al menos no tengo más que dar a la vida, es como  en esas películas cuyo excesivo metraje ha terminado por tragarse el guion, y ya no tiene nada que decir.

Hay cosas cuando uno echa la vista atrás, de las que sentirse orgulloso, otras sin embargo son cicatrices en el alma, he hecho daño a gente que me quería,  y me pregunto ¿Cuál fue el motivo? seguramente un psicólogo aduciría a lo vivido en la infancia, y sin querer quitarme responsabilidades, en parte creo que es cierto.
Cuando creces en un ambiente donde no tienes ese abrazo, esas palabras que te dicen "lo has hecho bien, estoy orgulloso..." al final creces en el filo de que todo lo que haces no tiene mérito, no es suficiente, nunca llegarás, y te vas refugiando en ti mismo, en esos silencios que llenan la habitación, hasta que ese silencio llega a convertirse en el mejor compañero, alguien alguna vez me dijo "yo me lo guiso, yo me lo como" y tras años, ¿Cómo podría cambiarlo?

Debería haber algún modo de que te enseñaran a amar, de que no fueras mendigando un cariño, un abrazo, una palabra de aliento, por que al final lo que aprendes es a JODER cualquier relación sentimental.

Una vez alguien me escribió "Es agotador estar al lado de una persona que se siente víctima de todo y no saber qué hacer porque nada de lo que haga vale. Es así, nunca he sentido que mis palabras de aliento, que mis intentos para animarte sirvieran de nada. Que mi forma de quererte te llegara. Me he intentado acercar a ti y nunca lo he conseguido. Sólo piensas que das tú, eres tremendamente detallista y cariñoso, pero no te fijas ni pareces apreciar lo que te damos los demás. Nunca sentí que nada de lo que te dijera o hiciera te llegara lo más mínimo..."

Y he repetido ese patrón cada vez que he llegado a conocer a alguien,  quizás porque en el fondo hay un oscuro y profundo abismo donde uno se esconde, creyéndose a salvo de que no le harán daño, de que no merece ser querido,  de que al final, inevitablemente llegará el final.

En mi vida me he arrepentido de muchas cosas, cosas que dije, cosas que hice, y cosas que dejé de hacer... un viaje a Galicia, dejar ir a personas, no decir mas te quieros y menos lo siento, aislarme en mi mundo y pensar que soy víctima de todo y de todos...

Miro hacia atrás y siento nostalgia de aquel Nicolás que se disfrazaba de Caperucita Roja,  que escribía cosas en servilletas de papel, que extendía manteles blancos en noches estrelladas,  echo de menos a mi padre, y a mi tia, echo de menos ser quien debería ser , y no quien a veces resulto ser.

Quizás sea cierto aquello que decía la canción " Que no dejas que te quieran, sólo quieres que te abracen..."

No me gustaría pensar que hay algún gen hereditario, que en el fondo me parezca mas a la forma de ser de mi madre de lo que quisiera imaginar, de que en el fondo no se ser feliz,  o cuando puedo serlo no llego a aceptarlo.

Recuerdo haber soñado alguna vez con ser piloto, con tener una hija, con dormir todas las noches al lado de la persona con quien quieres amanecer, de conducir en noches de verano con la ventanilla bajada y Bruce Springsteen sonando... sueños que se quedaron en el tintero de un pasado que ya no llegará.

Pero, amigo mio, no todo es melancolía o desazón, he vivido, he viajado poco pero lo he hecho, he conocido personas maravillosas que pasaron por mi vida, algunas están otras... y sin lugar a dudas hay un hijo.

Esta es la vida, mi vida, marcada por una familia, por el devenir, y sobre todo por el destino marcado por que a una edad eres un viejo para trabajar pero aun lo suficientemente joven para seguir,  y esa presa que es sentirte "inútil" va mordiéndote las entrañas, devorándote poco a poco.

En fin mi viejo, quizás nunca debería haberte hablado de esto, quizás sólo que lo necesitaba..."

Me levanto, le doy un abrazo y le digo:  " Te prometo seguir con mis cuentos si tu sigues con tus historias y no volver a darte la "paliza" con mis cosas"

Sonrie, yo le devuelvo la sonrisa y me voy.


Es un dia más en Madrid, un cielo azul de Abril, en el retiro los niños juegan a cogerse unos a otros, simplemente son felices.


PD. A todas aquellas personas que me quisieron, que me quieren, gracias por haber estado y por estar.

viernes, abril 14, 2023

Boomerang

 A veces los recuerdos, son como un boomerang, los lanzas lejos y siempre terminan por volver.

jueves, marzo 30, 2023

Mamá

 Es difícil ponerse bajo la piel de otra persona y más aún si esta es tu madre, voy a intentar pensar que se te pasaba por la cabeza, qué sentías, qué te llevó a ser la madre que fuiste.

Te imagino en aquellos malditos tiempos  de guerra y post guerra, en una familia de 13 hijos, algunos murieron en el camino, una familia obrera y pobre, una familia vasca donde tu madre, mi abuela a la cual no conocí, pero solo por sus fotos daba miedo, reinaba en casa, imagino con mano de hierro, en el matriarcado vasco, la mujer es dura como el hierro, el marido... bastante tiene con huir al txoko.

Tuviste que trabajar desde bien pequeña. eso moldearía tu carácter, tu maldad soterrada, quizás viniera heredada de tus ancestros, ¿quién sabe? meter ratones en los bolsillos de las compañeras de trabajo, o maltratar a los gatos... puede que ese fuera el principio.

Te imagino con esa belleza deslumbrante que tenias, una mujer bellísima, en los bailes siendo la acaparadorade todos,  hasta que... hasta que  viste a aquel chaval con aires pijos, de buena familia y acento andaluz, ¿te gustó, te enamoraste, o simplemente viste tu billete a una vida mejor, lejos de aquella pobreza y aquel Bilbao triste y oscuro?

Luego cuando recalaste en Madrid, y como dice el dicho "no es oro todo lo que reluce",  aquello no debió ser como esperabas, la familia de él, su padre presencia sobrada y omnipotente, que con su sombra todo lo abarcaba a una familia también numerosa cuyos hermanos, los varones,  tenían sus propias luchas, tu cuñada y su marido, quien a la postre llegó a ser el más listo de todos.

¿que pasó cuando casi yendo al altar ya estabas embarazada? ¿Qué pasó cuando al final de rebote, caíste a un piso de 50m2?  Qué debiste pensar de tus sueños con un niño de bien, cuando al final fue un hombre más con sus miedos, sus traumas y su lucha interna.

Tengo de ti, mamá, algunos recuerdos agradables, cuando nos llevabas al hoy desaparecido cine Imperial a ver las películas de Disney, cuando en tus buenos momentos eras un ser amoroso y nos hacias reir, e igual que pasa al final del verano cuando el sol es rápidamente tapado por las nubes y llega la tormenta... llegaba tu lado oscuro, ese que te transformaba en otra persona, la de la mirada de acero y de odio, la de tener que salir corriendo para que no nos metieras una de tus, ahora dices que nunca existieron, palizas ya fuera con la zapatilla, o con el palo de la escoba.

Recuerdo aquellas tardes, a la vuelta del colegio, oscuras, en aquel salón que también fue mi dormitorio, tú planchando y la radio escupiendo los pitidos de la señal horaria "... pi pi pi piiiiii,  son las 6 de la tarde aquí radio intercontinental Madrid..."

Recuerdo aquellos días donde como si fueran festivos a papa se le ocurría la idea de tomar el aperitivo en un bar al lado de casa, todos bajábamos con la ilusión de ver algo de felicidad, tú sonreías, papá se creía el rey del mundo, y de pronto esa nube en tus ojos, la misma que presagiaba que te estabas "convirtiendo", "quiero una ración de tortilla" pedias, papá que, no sabemos porque siempre calculaba hasta la ultima peseta, resoplaba, y tú venga dándole donde más duele "quiero la ración, quiero la ración" hasta que, quizás por no oírte, él cedía, y cuando llegaba la famosa ración de tortilla.. la apartabas, ¿es que habías triunfado sobre él, y ya no te interesaba el premio? y entonces soltabas "yo no la quiero la he pedido por vosotros"  y toda la ilusión y el momento desaparecían en un agujero negro e insondable.

Recuerdo tus buenos momentos, tus historias que nos contabas, ¿serian reales? no recuerdo besos ni abrazos, y si reproches y comparaciones, ¿has visto lo listo que es tu primo? ¿has visto las notas que ha sacado el vecino? ¿has visto el trabajo que le han dado?... quizás todo esto te deja una marca invisible, grabada a fuego en el alma, en el corazón, y en la memoria.

Recuerdo con arrepentimiento, aquel día del demonio, como si estuviera allí de pie, en una de vuestras discusiones, papá sentado en el sofá con un ataque de ansiedad o de taquicardia, tú en el dormitorio de mi hermana, gritando posesa por aquello que se adueñaba de ti, yo me acerque a intentar calmarte y me agarraste clavándome las uñas, gritando, mientras sentía que el aliento de papá se iba a pagando y entonces mi mano cobró vida, llena de aquellos recuerdos de las miradas de odio, de los gritos sin saber porque, de las palizas a mis hermanas, y se alzó y descargó, como nunca había hecho, un bofetón en tu cara, me miraste sorprendía, con el azul frio de tus ojos, parecía que decían "¿has sido capaz?"
ese golpe te trajo a la realidad, luego llego el samur, la policía, gritos por que creías que te queríamos encerrar...

Mi hermana, la pequeña se quedó en casa, la mayor voló la primera, y yo en dos actos, uno a casa de los tios, empujado por la obra en casa, o simplemente un acto de supervivencia-cobardia por mi parte, luego cuando ya me fui a vivir por mi cuenta, y aquella hermana pequeña, que seguramente no cuenta todo lo que fue aquello  vivó tu infierno,  tu maltrato, tus golpes e imagino que también tus buenos momentos.

Luego murió papá, y te fuiste, ahora dices que quisimos nosotros, pero te fuiste por que allí en Torrevieja estaba tu hermana, y el destino quiso que una bella persona se enamorara de ti, y que la vida te diera otra oportunidad, quiero pensar que en estos años has sido feliz, y ahora entiendo que "tu enfermedad" es ser bipolar, y aún la sufres.
Ya a tus años vives en una vida paralela, aquella que tu mente ha escondido haciéndote creer que nunca existió y otra que es la que te creas, y la verdad es que no me importa, no me importa que creas que nunca nos pegaste, que nunca valoraste ni nuestros estudios ni nuestros triunfos, si los hubo, que hiciste feliz a papá, que tú no tuviste culpa de nada...

Sencillamente tenias un maldad calada en tus huesos, no se de donde, pero que una persona llegue a decirle a la mujer de su hijo "cuidado con la profesora que seguro quiere a mi hijo" o que teniendo a tu nieto en brazos y dándome la matraca con que tiene hambre le pellizcaras para que llorara y así poder decirme "ves como tiene hambre"... 

Es tu lado oscuro.

Quizás por eso, aunque nunca he dejado de quererte, no me sale llamarte, no me sale acercarme, ni ir a verte más a menudo, desde pequeño no he sentido amor ni de ti ni de papa, y eso lo he pagado en mi vida y muy caro, por que quizás no haya aprendido a amar, y cuando he empezado a sentirlo me ha dado tanto miedo de que no fuera real o que me destrozaran una vez más, que me encerraba en mi mundo, haciendo con ello daño a los demás.

Te quiero mamá, a pesar de todo, pero es cierto que hay una parte de mi tan congelada, quizás tan muerta,  que no es el amor que un hijo debería tener por su madre.

A mi madre, con sus luces y sus sombras... siempre serás mi madre.

lunes, marzo 27, 2023

Papá

 Sólo queda una imagen en algún rincón de mis recuerdos.
Aunque la palabra papá, padre lleve tantas connotaciones,  a mi me evoca una figura, de pie, en silencio,  quizás la imagen que más puedo y quiero recordar es esa foto con mamá en la playa, dos jóvenes, enamorados, con la mirada hacia .. ¿el futuro?

Sin embargo qué lejos está de lo que, ahora, con el paso del tiempo creo que fue "nuestra realidad"

No sé si por mi falta de espacio neuronal, digamos mi mala memoria, o bien por que creo que esa memoria es como aquel hotel de la película de Kubrick "Overlook", lleno de habitaciones donde se esconden los recuerdos, y muchas de esas habitaciones están bajo llave, ¿una forma de sobrevivir? quizás,  otras están simplemente vacías.

Los recuerdos se pierden.
No sé si alguna vez existieron, o se perdieron en la nebulosa de los tiempos, pero no tengo recuerdos de jugar contigo, de un abrazo, de un te quiero...

Siempre he pensado que tu vida no fue, simplemente, lo que esperabas que fuera, lo que alguna vez aquel muchacho de Málaga, que vivía "la vida loca" en Bilbao pensó que llegaría a ser.

Imagino que vivir bajo la alargada sombra del abuelo, tu padre,  que por lo que cuentan era, como se debía ser en aquellos tiempos, una persona distante, de alguna manera un símbolo, un patriarcado en toda regla, quiero pensar que de alguna manera quisiste ser él, quisiste parecerte a él, ser tanto como él, que él se sintiera orgulloso de ti,  y eso marcó tu vida.

Y así debió ser,  porque elegiste ser como él, el que traía el dinero a casa, el que trabajaba como debía ser, y el que solo era él mismo en fechas determinadas, navidad, nunca la cena de nochebuena y algún que otro cumpleaños.

Marcaste tu espacio, quisiste ser el faro de una familia, que iluminase, pero eso conllevó también ser el farero que vive solo en su torre, y así nos lo hiciste ver, aunque creo, en el fondo eras más el barco que necesita del faro, que el faro.

Yo te recuerdo lejano, llegando a casa muchas noches tarde, quizás fuera una de tus formas de huir de un hogar que hacía mucho tiempo que dejó serlo, sentado en aquel viejo sillón, con tu gin-tonic, y tus puñetazos en el reposabrazos intentando mitigar el dolor, esos mordiscos que te iba dando el cáncer mientras te devoraba por dentro.

Te fuiste demasiado pronto, para ti, y para mi,  cuando rozabas con la yema de los dedos la jubilación,  después de haber estado trabajando primero en la empresa familiar, esa que la cubrió un velo de silencio y misterio y nunca supimos que pasó, luego en otra empresa, hasta que enfermaste, yo era aún muy pequeño y tampoco se habló mucho de ello, y al final,  como si la vida tuviera un macabro juego contigo, trabajaste bajo en la empresa del marido de tu hermana, como si otra vez tuvieras que estar a la sombra de alguien, como así fue tu vida casi hasta el final de ella, cuando ya una vez que habiamos crecido algo, te deshiciste un poco de aquel "yugo" y escapabas a tu querido Bilbao, donde creo que, seguramente ayudado por el alcohol que era tu bálsamo y tu flotador, tuviste tus momentos de felicidad.

Nunca llegué a saber que pasaría por tu cabeza, que esperabas de mi, y qué sentirías cuando tu mujer, mi madre, sufría de "su enfermedad". esa  depresión que devoraba cualquier atisbo de felicidad, ahora sin duda creo que más que depresión era bipolar.

Recuerdo muchas miradas de odio, miradas cargadas de resentimiento, de culpa, por un lado y por el otro, quizás en esas miradas había el reproche al unísono de dos personas que esperaban otra vida, mi madre por que pensó que había encontrado a su príncipe azul, un niño de papá, y tú, por que te sentías encerrado en demasiadas jaulas, incluso en tu hogar.

Yo siempre quise que estuvieras orgulloso de mi, tu primogénito, y sin embargo de alguna manera me dabas miedo, un miedo que me hizo perder años, pero no solo fue culpa tuya, también mía.

Cuantas cosas se nos quedaron por hacer, por decir, aquellos últimos años viviendo  donde tú tenias la oficina, donde ya. silenciosamente el cáncer se había adueñado de ti, y tú nunca dijiste nada, te recuerdo abrazando a tu nieto, y ahora entiendo que en aquella mirada iba un adiós, por que en el fondo tú sabias que ya habías perdido la guerra.

No nos dijimos mucho, tuvimos muchos encontronazos, tú entendías una forma de ser padre, mas apegada a la que debiste mamar de tu padre, entendiendo que ser un buen padre era ejercer una autoridad,  "se hace lo que yo digo, y al que no le guste, ahí está la puerta"...

Te fuiste demasiado pronto, demasiado pronto para conocernos "ya de adultos", para que vivieras  tu tiempo con tu único nieto, demasiado pronto para que la vida te devolviera algo de lo que realmente merecías.

Y al final nos diste una lección a todos, cuando de siempre habías sido un cobarde con los médicos, donde la mentira para vivir fuera de aquel mundo cerrado que era tu hermana y su marido, nuestros segundos padres, era lo que imperaba. Te habían arrebatado la libertad, para bien o para mal, y alli en ese tiempo de hospital demostraste que dentro de ti había una ser fuerte, valiente, independiente y con ganas de vivir.

Demasiado pronto, para no dejarte que te conociéramos de verdad, que quizás de alguna manera dejaras todo tu pasado, dejaras atrás a tu padre, todo lo que te condicionó, y fueras tú,Adolfo, un persona y no el hijo de Nicolás.

Demasiado pronto para ti y  para los que nos quedamos aquí.

Quiero pensar que estarás en algún lugar siendo feliz a tu manera, viéndote disfrutar como aquellos, breves, muy breves momentos, de nuestros cumpleaños, de alguna Navidad...

Te fuiste en silencio, agarrándome la mano con fuerza, como si de alguna manera pensaras que yo podría tirar de ti lo suficiente para que la parca no te llevara, y haciéndome prometer que cuidaría de mis hermanas.

No se que pensarías si ahora pudiera hablar contigo y vieras como ha ido la vida de tus hijos, quizás estarías orgulloso de algunas cosas, de otras, seguro que no.

Demasiado pronto.

Te debo un abrazo y un te quiero, y nos debemos una charla, de esas de reir y de llorar, de terminar abrazos y de tirarnos las cosas esas que nos callamos tantas veces.

Que sepas que te echo de menos, que odio a la vida que te pagó tan injustamente y te llevó tan repentinamente.

Ójala algún día podamos encontrarnos de nuevo... 

miércoles, marzo 22, 2023

No estoy peleado

no estoy peleado contigo
no me he escondido de ti
no me he perdido en callejones sin salida

simplemente me sigo buscando
en  bolsillos llenos de agujeros
en fotos amarillentas por el tiempo
en cajones sin fondo
en alguna canción que remueva el interior

No, no estoy peleado contigo, mi frasca de palabras
mis escritos, mi viejo, mi corazón sinlatidos, no, no estoy peleado

Simplemente me sigo buscando.

sábado, diciembre 24, 2022

Llevamos...

 Llevamos demasiado tiempo diciendo...

Se pasará

Ya vendrán tiempos mejores

El año que viene será mejor

Confía en el destino

Ojala se cumplan todos tus sueños

Dejándolo todo de un día para otro

Las cosas que no decimos

Palabras sin sentido

Excusas tras excusas

Que no nos decimos nada


Llevamos tanto tiempo diciendo...

Que se nos ha parado el corazón

Que se nos han acabado las palabras que revoloteaban en tu corazón

Que la esperanzas se fueron por la ventana


pero ahora miro a tu ojos y quiero gritarte "TODO VA A IR BIEN"

Un match

Una foto
Una foto y una descripción

Un match

Estaban uno frente al otro,  conociéndose como realmente se han de conocer dos personas cara a cara.
Después de aquella cena, regada con sonrisas y miradas pícaras, ella le dijo "hay dos opciones,  opción A subes a mi casa a tomar una copa, opción B llamamos a un Uber y nos despedimos"

La cama, con aquel edredón blanco, sábanas blancas y paredes blancas, fueron escenario de la batalla de dos cuerpos, ansiosos por besarse, por recorrer la piel con la yema de los dedos, con la punta de la lengua,  ella lo cabalgó como si estuviera en la fiesta del asturcon, él beso y lamió cada rincón de ella, hasta penetrarla, ella gritó y el gimió, él grito y ella gimió,  hasta caer rendidos.

Cuando él abrió los ojos, con las primeras luces del día, ella le miraba sonriendo... y le dijo

"Quizás no te lo creas, pero lo que me ha encantado es que te quedaras a dormir"

sábado, octubre 08, 2022

Adios verano, adios

 El verano pasó como se va una brisa al abrir una ventana.

Y no sólo se llevó el calor, sino también los miércoles que no eran miércoles día del espectador, y los cuentos en sábanas blancas, y los churros y las porras de mañanas de domingo inteminables, y cafés en viejos cafés...


Y ahora el otoño parece más gris, más apagado,, más frío... más triste.


martes, julio 05, 2022

Sillas voladoras

Recuerdo aquel viejo que no era tan viejo, pero que sus palabras, siempre tan sabias, le hacían parecer que había vivido mil vidas, que tendría cientos de años en casa surco de su piel.


Recuerdo aquel atardecer, cuando aún el asfalto de Madrid ardía, y las hojas del Retiro habían perdido su color verde, allí sentados en aquel viejo banco de madera, donde él solía contarme sus historias.

Recuerdo aquella historia como si me la estuviese contando ahora mismo...

"...cuando era pequeño, cuando llegaba el viento del sur trayendo el olor a salitre y ese frescor que se te anudaba en la piel, era cuando salía corriendo al descampado a las afueras de mi pueblo, y allí, unas casetas desperdigadas, dos o tres camiones y el grito de los hombres.
Montaban la feria, una feria que duraba solo una semana, una semana que yo esperaba y que se pasaba tan rápido que apenas me daba cuenta.


y ¿sabes? me encantaba montar en las sillas voladoras, a mis padres siempre se lo oculté, quizás por aquella historia de una tía que sufrió un accidente al caerse de la silla, y perdió su riñón.


Guardaba las pesetas en una caja de galletas debajo de mi cama, y cuando ya había anochecido y las luces de la feria brillaban como luciérnagas, cuando la música, las risas, las carreras, era todo lo que uno podía ver y escuchar, yo me ponía en la fila a la espera de subir a aquellas "sillas voladoras" y cuando montaba, cuando montaba extendía mis brazos y simplemente ... volaba...

Recuerdo ver las cosas girar a mi alrededor, y lograr detenerlas en un punto, yo giraba a toda velocidad pero mi alrededor iba despacio casi a cámara lenta y  entonces me dejaba llevar.

Ahora con el paso del tiempo recuerdo aquella atracción y la siento como si fuera la vida, en aquel momento todo pasaba despacio, y ahora si me sentase en esa silla mi alrededor sería solo una mancha borrosa circulando a toda velocidad, intentando detener cada instante, cada momento, como si existiera un botón de "pause", un "cámara lenta".

Cuando volvía casa, mi padre me miraba, fijamente y callado, el día ante de su "marcha", muchos años después, en su cama, me dijo "yo sabia donde ibas y que hacías, nunca se lo dije a tu madre, porque a ella le daba mucho miedo, pero cuando volvías veía el brillo en tus ojos, tu pelo revuelto... intenta no perderlo, intenta volver a ser ese niño de "las sillas voladoras", la vida nos devora lentamente y no nos damos cuenta de que a cada mordisco se nos lleva una ilusión una parte de nuestra infancia, y queremos correr y correr tan deprisa que todo a nuestro alrededor se vuelve desenfocado y borroso..."

Yo paré alguna vez aquella silla, y ahora cuando siento que las alas de murciélago se extienden en la noche y la oscuridad se acerca, quiero decírtelo a ti, siéntate en esa silla, pero no dejes que todo corra, páralo en la medida que sea posible y alarga cada momento, cada instante, por que de la misma manera que los feriantes tras una semana se van, los momentos, la vida, al final levanta el campamento para no volver"




lunes, abril 04, 2022

Asteroide

 Hacía un frío de mil demonios, entrado ya Abril parecía más que Noviembre había vuelto a recorrer el asfalto de Madrid.

Me abrigué y salí, un cielo raso y azul cubría la bóveda de la ciudad, de un color que sólo se puede ver en esta ciudad, anduve por una de las zonas mas chic de Madrid, calle Goya, Serrano, Velaquez, cruce la famosa plaza de Colón y me encamino para pasear por lo bulevares.

Las terrazas ahora vestidas con una especie de pirámide de fuego calienta los cafés tardíos y las primeras copas de la tarde.
Es sorprendente cuando paseas sin prisa fijarte en los detalles que te brinda una ciudad tan cosmopolita, chicos de varias nacionalidades con sus motos y bicis a la puerta de un restaurante a la espera de que salgan a darles el encargo de alguna app para montar y salir "zumbao" a su destino. 
Chicas jóvenes desafiando las bajas temperaturas, tops y mini faldas  cercadas por unas botas que trepan mas allá de sus rodillas, maquillaje a gogo y móvil en la mano, imposible no exponer lo que harán esa tarde a sus suscriptores, vidas colgadas en el balcón de la curiosidad.

Es entonces cuando, en un banco  reconozco a mi viejito, sentado con su viejo abrigo, levanta la vista y me ve, se echa a un lado indicándome que me siente a su lado.

- Lo creas o no, te estaba esperando - me dice, con esa mirada que podría hablar sin que él moviera los labios.
- No lo dudo . le respondo, mientras me acomodo como me es posible a su lado.
- Tengo una historia que contarte...
- Y yo tengo una historia que escuchar

Con su voz pausada, empieza...

"Hace mucho, pero mucho tiempo cuando yo era una chaval y vivía aún en mi pueblo llegó un hombre con una furgoneta destartalada pero llena de cajas. Yo me acerqué, más por curiosidad que por el afán de ayudarme, pero al verme, me preguntó si querría ganarme unas pesetillas acarreando algunas cajas.

Y como nunca vienen mal, ahí estaba yo, con mis brazos como dos palillos sosteniendo las cajas y recorriendo el empedrado, más pendiente de que no se me cayeran que de el tortazo que podría darrme.
Cuando fui a coger una,  aquel hombre se adelantó y me dijo "esa no la cojas son cosas muy frágiles y no me perdonaría que se rompieran".
Luego me explicó que le encantaban las estrellas y que en esa caja iba su más preciado tesoro uno de los mejores telescopios que había por aquella época.

Me aficioné a subir a su casa, incluso algunas noches me escapaba por la ventana, subía a una especie de torreón que había fabricado aquel hombre y me dejaba ver las estrellas.
Un día, mientras volvía del colegio me lo encontré en la plaza, estaba eufórico...

- Tienes que venir esta noche,  te voy a enseñar lo que no me deja dormir las ultimas semanas...

No quiso contarme más, y aquella noche con una sonrisa que le llegaba de oreja a oreja y con alguna lágrima asomando a sus ojos me enseñó un asteroide, era algo pequeño, pero aquel hombre me lo describió como una belleza tal que cualquiera diría que se había enamorado de esa roca que surcaba el universo.

Pasaron semanas, a veces había días que no lo veía y otros casi no quería soltarme.
Hasta que una noche de verano, cuando el asteroide iba a pasar muy cerca de nuestra orbita,  encontré el torreón iluminado...

- Hoy es la noche,  vamos a verlo en todo su esplendor... tan cerca...

Y dejo caer esas dos últimas palabras con todo el amor que puede guardar un primer beso.

Y el asteroide brilló y se acercó tanto, que la gravedad de la Tierra lo atrajo para sí, entró en la atmosfera y se diluyó en una explosión, la explosión más hermosa que jamás he visto."

El viejito se para y me mira, en mis ojos ve el deseo de que termine la historia.

- Pero... ¿que pasó? no puede terminar asi...
- Aquel hombre me regaló el telescopio, recogió sus cajas y se marchó del pueblo, nunca más le volví a ver, aunque siempre he pensado que se fue a otro lugar, que compraría el mejor telescopio del momento y que buscaría alguna estrella, otro asteroide, o quizás una nueva galaxia...

Mi viejito se levantó, "es hora de irme, espero verte de nuevo", y le ví alejándose camino de la Plaza de San Bernardo.

Cuando volvía a casa, pensé en esa historia, en esas personas que las vemos, que las queremos y que se nos acercan, se acercan y cuando creemos que ya están tan cerca como para no irse nunca más... estallan


domingo, abril 03, 2022

Y me decía

 Y me decía...
"no soy lo que tú esperas..."
pero yo moría por esperarla

 Y me decía...
"búscate a alguien que te de más."
pero yo ya tenía todo de ella

 Y me decía...
"somos tan distintos"
pero yo amaba nuestras diferencias

 Y me decía...
"tú eres agua, yo soy aceite"
pero yo contestaba, tú eres el yin de mi yan

Hasta que un día decidió no decir nada más... y como en las viejas películas hizo "fade out"

domingo, marzo 27, 2022

Saldo bancario

Recorro las calles del viejo Madrid.
Estrechas.
Con olor a tabaco de liar y humedad.
Balcones que se asoman unos contra otros, viejas sillas de madera frente a los portales, como en los pueblos de nuestra piel de toro.

Chicas de raza gitana maquilladas hasta el exceso bajan sonriendo, domingo de rastro en Madrid.
Algarabía de gritos, saludos,  café con churros y porras, y algún rezagado con su lata de Mahou.

Cruzo calles con nombres curiosos, calle del Ventorrillo, calle de Mira el Sol, o de la Huerta del Bayo, paso por la calle Laurel...

Y entro.
Entro en el banco, donde me esperan.
Un señor, con su traje color crema y una corbata azul que destaca por su falta de armonía, me recibe.
Me acompaña a un reducido despacho, y me indica que me siente.

La silla es de un verde aterciopelado, y sobre su mesa se apilan carpetas y folios sueltos, una calculadora antigua, y una bola de las de nieve sirve de sujeta papeles.

Abre un sobre, y me entrega una hoja.
- Su saldo actual - me dice.

Miro la hora y lo primero que percibo es la cantidad de números rojos en negrita.
El epígrafe dice "Saldo actual de la cuenta del Sr. Nicolás Carrera Peña"
En un pulcro excel se detalla el balance de mi cuenta.

"Saldo de abrazos ..... - 85%
  Saldo de besos    ....  - 78%
  Balance de "te quieros susurrados" ...  -114%..."

Sigo descendiendo por las columnas, absorto, y cuando termino de leerlo levanto la vista, y encuentro, una mirada  inquisitoria, a la par que algo compasiva.

- ¿Está Usted de acuerdo? - me pregunta, y su voz me resulta algo aspera.
- Sí... - asiento, y de mis labios se cae una disculpa - hice lo que pude, lo que sabía..."

De nuevo me tiende un papel, este es de un grosor mayor,  de un gramaje que denota calidad, sobre el, con el mismo color rojo pero esta vez en letras muy grandes y flanqueado por dos líneas gruesas, tres palabras.

" EJECUCIÓN DE DESAHUCIO"

Le miro y sin ningún sentimiento aparente, y adelantándose a mis palabras, me suelta:

- Ya no hay vuelta atrás.

Sin decir nada más, me levanto de la silla verde aterciopelada,  y me acompaña a una pequeña sala, donde un tubo fluorescente baña de una luz verdosa la estancia.
Hay una especia de estanterías, con cubos de metacrilato que dejan ver su contenido., y en su esquina superior izquierda un nombre.

El señor del traje color crema y su horrenda corbata azul, me entrega uno de estos cubos, veo en esa esquina superior izquierda inscrito mi nombre.

 - Tengo que hacer efectivo el desahucio - me dice.

Y sin más, acerca sus manos a mi pecho y sin ninguna contemplación, como si llevara haciéndolo toda la vida... 

...me arranca el corazón.


Lo mete en el cubo de metacrilato y lo deja en la estantería.

- Hemos terminado, Sr. Carrera, si no le importa le acompaño hasta la puerta.

Cuando saldo del banco alzo la vista.... y en Madrid empieza a llover.





viernes, marzo 25, 2022

Venció

 Y al final venció.

Y dejó tras si un vacío y una tristeza insondable.

martes, marzo 22, 2022

Busco

 Busco en la alacena, la frasca de las letras, aquella que vaciábamos para escribir tus poemas.
 Busco el aroma de tu te para encontrar en el, el sabor de tus besos
 Busco en los armarios esos miércoles escondidos
 Busco, mientras paseo por el parque del Retiro, todos los bancos donde no nos sentamos.
 Busco en el olor a café, aquellas mañanas de sábanas enredadas y cinco minutos más.

 Busco en el silencio de la noche, el susurro de tu sonrisa.
 Busco en la oscuridad más profunda de mi alma, el brillo de tus ojos.

Busco.

Busco el sonido de un timbre, de una puerta que quizás nunca más se abrirá.
Busco el sabor amargo de una cerveza, mientras tranquilo, espero que llegues de la cocina.

Busco

Busco, por las calles de mi Madrid, un portal por donde saldrás mientras yo espero que me esperes.
Busco, café tras café volver a encontrarte donde solía encontrarte.

Busco.
Busco con la esperanza de que me encuentres.

domingo, marzo 13, 2022

Un corazón en un cajón

 Y llegó el 2022...

Sueños y esperanzas...

Ilusiones y proyectos...

Pero el destino, la vida o lo que fuera trajo una pandemia, una Filomena, un gobierno de mentirosos y asesinos, y ... UNA GUERRA 

y en su pequeño país ese que todos tenemos tras una puerta llegó el frió invierno, un espacio vacío, una escarcha en las sábanas...

Y dicen que cuando le ven por la calle va con un hueco en su pecho... Por que dicen, que se deja el corazón en un cajón, para que así, no se lo vuelvan a quitar.




sábado, marzo 12, 2022

Perdido

 Hola mi viejo allá donde quiera que estés, te recuerdo más de lo que imaginas...

Las letras se perdieron escaleras abajo y los cuadros se derriten como lo hacen las velas encendidas.

Hay veces que uno pierde la cuenta de las veces que se equivocó, donde y cuando 

miércoles, febrero 23, 2022

Hoy

Hoy me gustaría llorar hasta llenar la arena de una playa y convertirla en mar.

Hoy me gustaría ver una película de amor de esas que te rompen el corazón y luego te lo pegan con cola

Hoy me gustaría abrazar aquellas sábanas que cobijaron esos cuerpos que ame

Hoy me gustaría acurrucarme en unos brazos como lo hacen los polluelos en su nido

Hoy me gustaría volver a ver tu mirada, esa, que a la vez podía cubrirme como una manta o dejarme totalmente desnudo

Hoy me gustaría volver atrás y cambiar tantas cosas que probablemente no sé por dónde empezaría

Hoy me gusta decir todo aquello que no dije, besar todo lo que no bese y ser valiente donde no lo fui

Hoy me gustaría que no fuera hoy.

martes, febrero 01, 2022

RECUERDOS II (LEED ANTES RECUERDOS)

La miro.
Me mira.

Ha cogido mi mano, y dentro de mi busco cualquier atisbo que pueda decirme... quien es ella... ¿quien ..?

Su mirada es suave, dulce, y su sonrisa... su sonrisa se desliza como lo haría un esquiador en la nieve virgen, zinzageante.

Se acerca a mi, y de repente... de repente su olor rasga una cortina blanca  y se hace la luz, la veo...

Está sentada en un banco de una catedral, su brazo extendido sobre el alargado banco vacío, y yo.. yo y mi cámara, mi cámara y yo, apunto hacia ella, que esboza una sonrisa, es su sonrisa la que suele poner cuando me  a regañar, por que ella me regaña dulcemente, como lo haría una madre a su pequeño cuando hace alguna trastada, por que no le gusta que la fotografíen, porque sabe que me encanta fotografiarla, esa es la labor de un fotógrafo... coleccionar recuerdos.

Y de repente todo se oscurece, con una espesa niebla, desaparece.


Y la miro.
Y me mira.

No se quien es, solo veo su mirada que es suave y dulce, y una sonrisa que se desliza como lo haría un esquiador en la nieve virgen, zizageante.

Recuerdos

 Estoy sentada frente a él.
Le tomo la mano, sigo sintiendo el mismo tacto que hace años, como la primera vez que su mano se posó en la mía, como lo hacen los copos de nieve sobre la hierba.
Ahora está mas huesuda sus pequeños dedos que tantas veces jugaron en mi pelo, son casi dos líneas, finas y rugosas.

Le miro.
Me mira.

Su mirada no era vacía pero no encontré la luz que siempre tuvieron, ahora era como un diminuto brillo, como el de las velas de té que parece que pueden apagarse en cualquier momento.

De mis labios cayeron dos palabras amarradas -"Soy yo"-  le digo, esperando que al oírlas el brillo, ese de las velitas de té, se encienda.
Sin embargo se queda quieto mirándome,  como lo hacen las personas que se te cruzan en la calle, como si no existieras, como si no te vieran.

Recordé aquella tarde, dentro de esa catedral, cuando era la primera vez que te la enseñaba, tu sacaste tu cámara de fotos, tu inseparable cámara de fotos, como una segunda piel, y la recorriste como lo hacen los ojos de los niños a la tarta de cumpleaños.
Estaba en el banco mirándote y te giraste, fruncí el ceño, sabes que no me gusta que me fotografíes pero... también se que nunca me haces caso.

Ese recuerdo... ¿lo tendrás tú? ¿Estará escondido?, oculto en alguna neurona que ahora sucumbe a la oscuridad del olvido, de esta maldita enfermedad.

Los recuerdos se cubren de niebla, y van desapareciendo poco a poco, hasta convertirse en una mancha lechosa, blanca, que algunos llaman olvido.

Tu mano se escapa de la mía, y en un requiebro asciende hasta mi mejilla y la acaricia.

Abres los labios y un "te quiero" revolotea en el aire.

- "Estas aquí ". me dice. "me gusta verte, así inesperadamente, como cuando te esperaba a la salida del metro en la Puerta del Sol, cuando, como siempre, nunca llegabas puntual, como, casi siempre, yo te fruncía el ceño..."

Y entonces todo se apaga, la niebla surge de lo más profundo y la claridad desaparece, y él vuelve a sumergirse en un mundo inalcanzable, en un fundido a negro.

Y le miro.
Y me mira.

Recuerdos.

sábado, enero 01, 2022

2021

 Te has ido.

Mutis por el foro, como hacen los actores al final de la función, pero tú no saldrás a recibir aplausos, ni te inclinaras en señal de reverencia.

Te has ido.

Y aún no sé siquiera, si has dejado algo que merezca la  pena, o sin embargo con el paso del tiempo llegaré a recordarte.

Sólo se que te has ido, en silencio, como lo haces siempre desde hace tanto tiempo que ya no recuerdo cuando empezaste a hacerlo de esa manera.

Te has vestido con mascarilla que oculta sonrisas, mientras seguías dibujando miradas de miedo, te has vestido de rabia y confrontación, te vestiste de blanco dejando sobre Madrid, tu nombre escrito en la calle sobre la nieve, como si de esa forma nunca te olvidáramos,

Te vestiste de luz y calor, más yo te vi igual bajo tu ropa.

Me trajiste fotos, y personas que desfilaron delante de mi objetivo, sets y shootings, libros impresos, y escenarios de un cuadrilátero vacío de boxeadores.

Moda en la calle Gran Vía, y destellos de flashes.

Conservé, a pesar de ser, esos rincones donde como islas, uno llega a ser feliz.

Paseos por Madrid, cafés y algún cine,  olor a madera de viejos bares ahora todos con terrazas donde se vive sobre las aceras.

Cerraste los viajes, aquellos que tanto añoro y echo de menos, refugiado en un mundo de pixels en pantalla gigante donde leones y océanos me trasportan a otros lugares soñados.

Y en tu estancia, en esas noches de radio, desnudo mis sueños para que se alojen bajo las sábanas conmigo, y con las primeras luces del alba les susurre una y otra vez, una y otra vez, "no te vayas, quédate conmigo cinco minutos más".

Hay ronroneos y fantasmas que recorren mi pasillo, hay recuerdos que se escapan del armario cada vez que sin querer o queriendo los abro, quizás para quitarme el frio de encima.

Hay... hay un chiquillo que ya no lo es, hay... hay un hombre que es un chiquillo, y que sin saberlo y sin decírselo lo es todo y todo lo es.

Te has ido, y me siento más viejo y mas cansado, no llegaste a abrir las cajas de deseos que tras unas luces parpadeantes te dejamos, y lo único que me diste fue la distancia de la sangre.

Es hora de decirte adios, que te vaya bonito, nunca más regresaras, y ahora abro las puertas y ventanas, extiendo mis brazos y dejo unas nuevas cajas de deseo... bienvenido 2022, adios 2021