lunes, junio 29, 2009

Gente

Hay gente que es y gente que no es.
Hay gente que jode y gente jodida.
Hay gente que sueña, y gente que no cierra los ojos.
Hay gente que se para y te mira, y gente que sigue sin verte.
Hay gente que nace para amar y gente que vive para que la amen.
Hay gente que mira y gente que ve.
Hay gente que escucha y gente que oye.
Hay gente que habla y gente que calla.
Hay gente que acompaña y gente que abandona.
hay gente que te de la mano, y gente que te la quita.
Hay gente que recuerda y gente que olvida.
Hay gente que es amiga, y gente desaparecida.
Hay gente que llega, se queda y se va, pero nunca se marchan y gente que llegan pero nunca se quedan.
Hay gente tonta que enamora, y gente que enamora tontamente.
Hay gente que tiembla y gente que hace temblar.
Hay gente que duele, y gente que calma.
Hay gente que sonrie y hay gente que llora.
Hay gente que vive y hay gente que muere en vida.

Hay gente que es simplemente es, y sin ellas el mundo no seria nada.

viernes, junio 19, 2009

Mandaré todo al carajo

Hay momentos en que uno mira atrás, a un lado o al otro, y siente que no está tan mal, que no tiene motivo de queja.
Sin embargo esa sensación amarga en la boca del estómago, esas ganas de darse de ostias con la vida, es algo irrefrenable, podría romper a llorar en cualquier momento, tanto como pegar un puñetazo en la mesa y mandarlo todo al carajo.

Y sin embargo ... no lo hago.

Veo esos rostros cansados todos los días en el cercanias, empujones de cuerpos muertos, olor a sudor, una pareja a lo lejos se come a besos, amor sobre sueños, y tengo envidia, ¡los envido joder, ¿y qué?! alguien en esos momentos diría "les quedan dos años" .... (¿verdad mi amigo?)
¿Será cierto?, tan breve es el sentimiento, o en este tiempo que nos toca vivir, ya no sabemos querer, somos como niños que nos casamos pronto del nuevo "juguete".

Sin embargo, me sigue encantando encontrarme con esa mirada, con esa sonrisa, con esa sensación de que todo está por llegar...

Pero hay momentos que me daría de ostias con la vida, mandaría todo al carajo.

Y sin embargo ... no lo hago.


Quizás sea por que de pequeño guardaba mis dientes bajo la almohada a la espera del ratoncito Pérez, y ahora guardo bajo ella los sueños, a la espera de que suene el timbre de mi puerta, y sean los sueños los que la abran.

Algún día os juro, que me daré de ostias con la vida, y mandaré todo al carajo.

miércoles, junio 10, 2009

Alas

Recuerdo de pequeño aquellos grabados de angeles blancos e inmaculados, donde lo que m.as me impactaba eran las alas que tenían.

Un niño con alas.

"los niños que mueren se convierten en angeles, en pequeños querubines"
"hay un angel con alas, con arco y con flechas, si te alcanza conoceras el amor"

Recuerdo aquellas noches de verano con la ventana abierta, el cielo estrellado, donde sólo puede ser asi, al lado del mar.
Soñando con esas alas, en poder saltar por la ventana y volar como un pequeño angel.

Nunca reparé en su bondad, en que los angeles debían ser inmaculados, los niños no piensan en esas cosas, más aún cuando ya se tiene la edad suficiente para ver la longuitud de la falda de las chicas, y el calor que produce un beso.

Pero yo seguía soñando con las alas, que más me daba ser un angel o no serlo, si de al menos pudiera tener esas alas y echarme a volar.

En algún momento alguien me robaba mis sueños, y mis alas se quedaban en la pintura de aquellos grabados, en la retina de mis ojos.

Pero incrédulo de mi, pensaba que las alas serían como los rabos de lagartija que de pequeño cortaba, "no te preocupes le volverá a crecer"

Y así crecí yo, pensando que por mucho que la vida me arrancara los sueños de tener alas, estas volverían a crecer.
Una y otra vez.

miércoles, mayo 27, 2009

Decían

Decían de él que era el último romántico.
Decían de él que era uno de los últimos caballeros.
Y quizás fuera así.

Gustaba de prepararse la ropa que iba a ponerse, desplagándola sobre la cama.
Era capaz de esperar en una esquina con tal de verla pasar, simplemente para cruzarse con su mirada.

Saludaba con un "buenos días" y una sonrisa, aunque fuera lunes por la mañana.
Siempre dejaba pasar primero y siempre cedía su asiento.

No cruzaba en el calendario los días de los cumpleaños, porque cualquier fecha le parecía perfecta para hacer un regalo.

Y sin embargo.
Sin embargo...

Su corazón se había roto demasiadas veces, ...tantas veces...
Que ahora sólo era un amasijo de pequeños trocitos.

Y él...

Él buscaba el pegamento que uniese aquellos trozos.

Lo buscaba,
en la comisura de unos labios,
en la silueta de una sonrisa,
en la espuma de las olas de un mar, de un mar verde esmeralda.

Decían de él que era el último romántico.
Decía de él que estaba loco.

Todo esto decían de él cuando recogieron los trocitos de su corazón de la arena.
Cuando él decidió perderse entre la espuma de las olas de un mar.
De un mar verde esmeralda.

viernes, mayo 08, 2009

Una historia...

Al píe de mi cama hay un gran arcón de madera envejecida por el tiempo.
Abro uno de sus cajones, e inspiro el aroma a nenuco, no sé como, pero nunca logré deshacerme de esa fragancia.

Entre mi ropa interior un lazo rojo abraza unas cartas, el tiempo se desliza entre sus letras, las palabras juegan entre los recuerdos, y una nube deja su lluvia en mi cabeza, gotas de abrazos, besos, promesas, que como la lluvia empapó mi corazón...

A su lado unas fotos antiguas amarillean, como lo hacen las hojas al saludar el otoño, Barcelona asoma en ellas, un puerto de mar, una sonrisa....

En otra una niña recorre la playa, tras de sí deja la huella de sus piececitos en la arena, busca caracolas que acercarse al oido para robarle al mar algo de su música...Mira a lo lejos, y en la arena con sus pequeños dedos escribe un "te echo de menos"...

Me miro en el espejo y sonrio, la vida no me ha tratado tan mal, he sentido el calor de sus besos, las caricias que me ha regalado entre mis piernas, me ha dejado el optimismo por vestido, y la soledad por compañera. Pero miro hacía atrás y siento el frió de las tardes que mueren en la luz de una bombilla y el eco mudo de una casa vacía, "como estas , que tal te ha ido el dia" sólo son frases escritas en el vaho del cristal cuando salgo de la ducha.

He salido corriendo, intentando huir de mis lágrimas en la arena, me he arropado con mis amigas, con besos furtivos en camas desconocidas, donde la ternura se esconde debajo de la cama y los amaneceres se apagan tras el cierre de una puerta.

Acaricio mis arrugas de los ojos, el tiempo corre por mi piel, pero en mi interior una niña salta de charco en charco, se columpia y persigue sueños como si fueran mariposas en un jardín de margaritas.

Siempre pensé que las prisas no son buenas, y ahora corro tras el tiempo para atraparlo entre mis manos, como si con ello pudiera reternerlo.

Guardo las fotos al lado de las cartas y cuando cierro el cajón sus letras caen al suelo, y forman castillos, castillos de arena como los que de pequeña construía en la playa hasta que una ola de mar los devoraba... Sueños devorados... devorados por el tiempo

Busco en los reflejos de mi espejo mundos lejanos, donde cuando se crece uno no deja de ser niño, donde la gente no te esquiva la mirada, donde no existen puertas que se cierran y si ventanas que se abren, donde si saltas con la suficiente fuerza logras volar sin que nadie te llame loco, donde mis lágrimas no se pierdan en el olvido, donde haya alguien que las recoja en la palma de sus manos.

Busco en mi armario y me visto con la mejor de mis sonrisas, me calzo con la fuerza de la ilusión, a pesar de que muchas veces haya gente que sólo vea mi vestido, y no lo que cubre, espejismos en desiertos de soledad.

Cruzo la calle, en mi bolsillo estan las caracolas que de niña robé a la arena, mudas, la música del mar perdió su compás. En el otro bolsillo llevo escrita una carta, palabras que jugaron al escondite un dia con mis labios, y se convirtieron en susurros no dichos.

Y llego a la playa, me descalzo, quiero sentir la arena bajo mis pies, dejo las huellas tras de mi como en la vieja foto de mi arcón.

Camino despacio y siento que el tiempo se detiene, y las agujas del reloj marcan el paso hacia atrás, y me regresan en un viaje sin maletas.

Saco las caracolas y las acerco a mi oido, la música ha vuelto a ellas, primero como un rumor que va convirtiendose en suave melodia. Sin pensarlo las lanzo al agua, donde quizas nunca debieron salir.

Y sonrio.

Camino mirando la arena, como si buscase entre ella las lágrimas que un dia dejé, acaricio la carta y la saco de mi bolsillo, la leo, leo sus palabras una vez más, palabras inacabadas, palabras que buscan otras palabras.

Carta sin remite, para que nunca sepas que fuí yo quién la escribió.

Como un naufrago, introduzco la carta en una botella, y la cierro en ella, me acerco a las olas que como en un diapasón van y vienen, vienen y van... la botella se queja entre mis manos deseando el abrazo de las olas, como si de alguna extraña manera regresase a su hogar.

Y la veo partir.
Perdiendose lentamente.

Me vuelvo, he recogido mis lágrimas de la arena y las he metido en mi bolsillo.

Ahora sé que un día volveré a encontrarte.

martes, abril 28, 2009

Nunca

Nunca...
es un pensamiento que se borra
cuando todo empieza.

Nunca...
es la palabra que se pinta en los labios
cuando todo acaba.

jueves, abril 23, 2009

Sueños

Sábanas desplegadas sobre una cama vacía, entre sus arrugas palabras que se cubren con el edredón.
Párpados que cierran el día como el telón que cae al acabar la función.

Horas, días, semanas, cruces en el calendario que se convierten en el relleno de mi almohada.

Y...

Hace tiempo, mucho tiempo, soñé un sueño... soñé con...

Pero los sueños se desvanecieron en el reloj, sin usarse, sin vivirse.
Aún sueño que mis sueños un diá volverán, y conmigo se quedaran, mientras en mis ojos todo perdurará.
Tengo la certeza que habrá sueños que nunca se cumplirán, y esos momentos me derrotarán.
Una vez soñé que mis sueños mi vida serían, más nunca llegué a pensar en lo lejos que de ellos me podría encontrar.

Esta noche soñaré que volveré a soñar.

martes, abril 14, 2009

El espantapajaros

Estaba alli clavado, sobre aquel campo de trigo y girasoles.

Estirado.
Inerte.
Con las brazos extendidos en perpendicular a su cuerpo.

La mirada... al infinito.

Echaba de menos en esa vision del "infinito" al "otro", un día amaneció y ya no estaba, asi sin más, y ese silencio le cubría del todo.

Un día, como otro cualquiera, mientras veía aquellos girasoles, una pequeña hada apareció ante sus ojos.

- Hola,hola

La miró fijamente y como no podia hablar, movió ligeramente la cabeza.

- Ya sé que no puedes hablar, que permaneces ahi todo el dia clavado, sin moverte, pero esta vez será distinto, voy a darte.... vida.

Y soplando insufló vida a aquel espantapajaros.

- Gracias.- contestó el espantapajaros.
- Ahora, podras hacer con ella lo que mas desees.

El espantapajaros sonrió, se sentia extraño, notaba que algo dentro de su pecho de paja hacia boom boom.
Sintio en sus brazos el posar ligero de unos gorriones, giró la cabeza y por primera vez en su vida sonrió.

Los gorriones, al ver que el espantapajaros se movia, salieron volando

Ahora ya no sólo miraba hacia el frente, pudo ver a los lados, pudo sentir que el mundo era mas grande.

A mediodia, unos niños se acercaron a él, y empezaron a dar vueltas, él escuchaba sus risas, miraba el brillo de sus ojos,y se sentia feliz, temía moverse no fuera a ser como los gorriones, que los niños se asustasen y salieran corriendo.
Y también, por primera vez, le dolió estar vivo.

Cuando los niños se marcharon, se quedo pensando, era un gran invento sentirse vivo, podia sentir el calor del sol en su cuerpo de paja, ver a los niños correr, y disfrutar del momento, pero también estaba aprendiendo lo que era la soledad, la nostalgia, el añorar, y en el fondo se preguntaba si todo aquello merecia la pena.

Un mañana, como otra cualquiera, cuando el creía que los niños se habian marchado, se movio un poco, se estiró y giró la cabeza para verlos desaparecer por el camino, y entonces alli abajo una pequeña niña de pequeños ojos,y pelo negro como el azabache, sonreia.

- Hola, señor espantapajaros
- Hola, vaya no te asustaste
- ¿Por que me iba a asustar?

Y ella sólo con su mirada, alejó un poco sus miedos.

Transcurrió la tarde, la niñita le contaba cosas de su cole, de su casa, de sus amigos, y él le hablaba del campo, de las clases de pájaros, de los dias de cosecha.

Y cuando se iba, sentía su ausencia, pero su corazon aún era de paja, y le costaba latir.

Fueron pasando los dias, él disfrutaba de cada pequeña cosa, y esperaba cada mediodia a que llegaran los niños y esperaba que estos se marcharan para quedarse con la niña un poco mas.

- ¿Por que no bajas un dia y juegas con nosotros?. Le preguntó
- No puedo, soy un espantapajaros, debo estar aqui, asi soy, y esta es mi labor.
- Pues no lo entiendo, por que si te apetece y quieres, deberias.

Y así, con esa duda, le dejó toda la noche pensando. ¿Sería su miedo, sería que había sido demasiado tiempo un espantapajaros inerte, sería que le faltaba valor para lanzarse y saltar del palo?

A veces pensaba en ello, en saltar de su palo, y correr con los niños, en sentarse al lado del rio y hablar con la niña, en visitar otros campos, pero y si lo hiciera, ¿como podría volver a ser espantapajaros?, si tuviera que volver a su palo, quizás ya no podría...
Y aquello le clavaba mas en la tierra.

Pasaron los días, él cada vez tenía más la necesidad de bajar, las risas de los niños, los ojos de la niña le invadian y ganaban terreno en la lucha contra su miedo.

Hasta que un amanecer, desprendió primero un brazo y luego el otro, agarró el palo y lo desenterró de suelo, lanzándolo muy lejos, corrió y corrío sintiendo el aire en su cara, el suelo en sus pies.

Cuando llegó al borde del camino, se encontró con el hada, esta batia las alas cerca de su cara.

- Enhorabuena, al final has sabido lo que tenias que hacer con el regalo que te hice, ahora mi misión ya esta cumplida.

Y desapareció.

Al final del camino los niños, como cada mañana venían saltando, pero esta vez él no les espero entre el trigal y los girasoles, sino que bajó al encuentro de ellos, donde una niña le esperaba con los brazos abiertos.

jueves, abril 02, 2009

MI web

Ya se que no tiene nada que ver con este blog ...
pero os presento mi web, espero que os guste y si quereis dejar algún comentario, crítica...

<< albatrosland.es >>

martes, marzo 31, 2009

Otro encuentro con el viejito

Hoy ha hecho uno de eso dias que Madrid, renace, el sol se desviste de sus nubes, y el cielo enseña su camison azul, las calles llaman, las chicas vacian sus armarios, y la gente abandona sus guaridas.

Y subi en un paseo interminable hacia el rastro, me encanta ver las ventanas abiertas de par en par como si invitaran a miradas indiscretas, como si invitaran a que la vida se siente en la mesa.

En la plaza, tenderetes que huelen a marruecos, a la india, sandalo y cuero, collares, camisetas, plantas, brazaletes, y gente, gente de fuera mezclando lenguajes, miradas curiosas. ¿cuanto vale? lo piensas y sigues buscando...

Y sigo mi camino, me pierdo, ahora hacia la plaza Mayor y alli la venta cambia, ahora son sellos y monedas, preparativos para el dos de mayo, ...parate, quieto, y alguien inmortaliza la fachada con una sonrisa.

Me gusta el ambiente, la gente se sienta en la plaza, estatuas vivas, un tango, un vaquero, una bruja que cambian sueños por monedas.

Bajo hasta la Puerta del Sol y como un guiri más, me acerco al oso y el madroño y allí me lo encuentro, mi viejito, en sus arrugas se nota el paso por el hospital, su tez mas blanca de lo normal, pero en sus ojos se refleja esa alegria por la vida.

- Hola, ¡¡ cuanto me alegro de verle de nuevo por aqui!! ¿qué tal está?
. Bien ya me encuentro mejor, algo cansando aún pero disfrutando de este sol.
- Si, hace un dia precioso, ¿quiere que nos sentemos?
. Si sentemos nos por aqui, me gusta esta algarabia de la gente, parecen que salen de invernar, y bueno uno a pesar de ser viejo sigue admirando la belleza, y las mujeres nos muestran un poco mas de ellas.

Su sonrisa se vuelve algo pícara, y un brillo especial aparece en sus ojos.

- Y cuenteme que tal esta, ya no tendra que volver al hospital todo esta bien?
- Si,solo fué un pequeño susto, y alli uno se da cuenta del valor de la vida, y del peso del miedo.
- ¿del peso del miedo?
- Si, ese que nos impide vivir, allí en el hospital pude darme cuenta de que la gente no vive por que sienten miedo, a cada paso que dan, el miedo les atenaza. el miedo anticipa cosas que uno solo las tiene en su mente.
Miedo a perder el trabajo, y no disfrutas de los momentos que alli vives, miedo a no llegar a fin de mes, y no disfrutas de un pequeño capricho, miedo a perder a tu pareja, y anticipas todo lo malo, todo lo negativo y al final abandonas lo dejas, tiras la toalla, miedo a no levantar la mirada y ver que no hay que pensar en el futuro lejano ,quizas en mañana pero no mas alla, y entonces dejas de disfrutar de las cosas del presente anticipando las del futuro. Miedo de uno mismo, que solo atenaza y ata a esa persona que somos, y nos paraliza e inmoviliza.
Hoy no hacen falta cuentos, solo tienes mirar alrededor de ti, ¡cuantas personas viven en el miedo! y, o huyen o se paralizan, no ven que hay muchas mas cosas y prefieren aferrarse, anclarse, otros corren sin mirar atras, sin pelear, prefiriendo dejar todo sin pensar como si nada de ello hubiera existido.

Todas sus palabras iban cargadas de verdad, de esa verdad que cae por su propio peso. Le miré por unos instantes , y él siguió.

- Hay un miedo atroz a la muerte, y yo la espero, por que cuando uno llega a una edad, cuando los seres mas queridos te han ido abandonando sabes que mas tarde o mas temprano, llegara tu momento y te encontraras con ellos, sin miedo, es solo un transito una nueva sensación.
te contare el caso de un hombre, que un dia abrió la puerta al miedo, salía con una bella chica, diferente a él, y empezó a tener miedo, miedo,a que los sentimientos le vencieran y antes de que eso pasara el miedo anticípó las diferencias, anticipó problemas que solo existian en el propio miedo, y huyó de aquella situación sin mas, como quien pasa la pagina de un libro y ya no recuerda lo leido.
Y ese miedo anego los campos de la amistad, y tuvo miedo de perder a sus amigos y que esto le hiciera daño, que le conocieran mas alla. que se convirtiera en una persona vulnerable y el miedo anticipo la soledad, y al final se alejó y sus amigos fueron desapareciendo.
Y le entró miedo a que la muerte viniera a buscarle, y cerró ventanas por donde pudiera colarse, y cerró puertas por donde pudiera entrar, y el miedo anticipo la llegada de la muerte, que no lo tenía en su lista, pero tanto miedo le entró, que cuando pensó que la parca estaba buscandole, salió corriendo, cayó por las escaleras y se partió el cuello. Cuando la muerte lo recogió, mostró su sorpresa,
"no te tenia en mi lista hasta dentro de muchos años, tu solo te anticipaste"

Y sentí que yo tambien habia tenido miedo, miedo a no sentir, miedo a no aprender a lanzarme, a vivir sin pensar si hay red o no.

Y cuando me despedí de mi entrañable viejo, llené mi mochila con una enseñanza mas. Me puse mi ipod, disfruté del calor ya del mediodía y baje por la calle Huertas hasta Atocha, mientras dentro de mi conducia una excavadora que se llevase mis miedos bien lejos.

miércoles, marzo 18, 2009

Un cuento... diferente

A veces, quizas sólo a veces, un cambio puede serlo todo, puede sorprendernos, dejarnos atónitos, pero leches, que bueno llega a ser.

y aqui os dejo un giro radical, espero que os guste:

las 6 de la mañana, aquellas lucecitas verdes parecian luciernagas bailando sobre mis ojos, aun me quedaba una hora para levantarme y empezar un día más...

Deslice la mano sobre la sábana y sentí el frio de aquel espacio vacio, mi mente se sumergió en recuerdos, cuando no hacía mucho un timbre sonaba a mi puerta, un brillo de unos ojos, una sonrisa y unas manos que se deslizaban por mi espalda, sin casi darme tiempo a cerrar la puerta de la calle.

"Sus labios rozaban los mios mientras sentia como su cuerpo buscaba el mio, a esa distancia sus ojos dos almendros otoñales, refulgian. Yo le abrazaba, queriendo sentirme su sombra, él sabiendo mis gustos deslizaba su boca por mi cuello mientras sus manos acarician mi trasero sobre los vaqueros, noto la humedad de su lengua como desciende desde el lobulo de mi oreja hasta el principio de mi hombro, se para, me mira y me sonrie, sus labios se entreabren, creo que me va a decir algo pero solo asoma su lengua para rozar la comisura de mis labios."

Las sábanas notan mi calor mientras mis manos se deslizan por mi pecho y sienten como se me endurecen los pezones al contacto con las yemas de mis dedos...

"Él sigue besandome, me levanta un poco la camisa y siento el contacto de sus manos sobre mi piel , ascienden por mi espalda siguiendo mi espina dorsal como si subieran por la ribera de un rio, noto sus ligeros mordiscos en mi cuello y echo la cabeza hacia atras, él empuja mis caderas a su pelvis, noto la dureza de su sexo, que palpita bajo sus pantalones.

Desliza el tirante de mi sujetador lentamente mientras con su lengua dibuja circulos que bajan hacia mi pencho, mis piernas tiemblan y flaquean, deseo estar tumbada y sentir el peso de su cuerpo, pero él sabe retardar el juego para excitarme aun mas, no quiero ser solo un mero espectador, y le agarro del pelo echo su cabeza hacia atras y soy yo la que le muerde el labio inferior, lo succiono, sé que le encanta, y siento que de sus labios un suspiro se escapa.

Sigue jugando con sus manos, ha desabrochado mi sujetador y siento mis pechos libres de esa presion, sus manos bajan y se deslizan por la cintura de mi vaquero noto los dedos como funambulistas sobre la cintura del pantalon, hasta que alguno cae sobre el boton y le deja volar libre. Siento sus dedos deslizarse buscando el calor de mi sexo, y me mojo, mi lengua busca la suya y se entrelazan como las nubes con el viento. Mis manos se deslizan sobre su pantalon, lo dejan caer, siento como le libero de su presion."

Ya no siento el frío de la mañana con los ojos cerrados mis manos recorren las zonas mas erogenas de mi cuerpo, me dejo llevar por esas sensaciones mientras mis dedos juegan con mis labios...

"Muerde el lobulo de mi oreja, me encanta que me haga eso sabe que se me eriza la piel, mientras le desnudo del todo, yo tambien me reservo para cosas que le vuelven loco, mi lengua recorre su pecho mientras mis manos atrapan su sexo, me las humedezco y juego con su piel subiendola y bajandola despacio, mi boca desea tenerla.
estoy en cuclillas y le miro, siento la pasion y el deseo en su mirada, me suplica sin decir nada, mi lengua roza la punta de su sexo la rodea juga un poco con ella, el gime, se tambalea, abro mis labios y dejo que note el roce, le miro a sus ojos se que le pone, me gusta sentirme salvaje dejarme llevar por mis impulsos que me sienta como si fuera la mujer mas golfa de la tierra.

saboreo su sexo, mi boca se llena, se desliza, y se separa, noto como se endurece, como si fuera a estallar de placer, no quiero parar, pero él me toma de los brazos termina de desnudarme y casi con una violencia contenida me lanza sobre la cama. Se para y mira mi desnudez, se que le encanto, a mis oidos llegan susurrantes palabras "te deseo, y deseo devorarte, despacio... muy despacio"

Se echa a un lado y vuelve a morderme la nunca, las orejas, me mete su lengua por la oreja y eso me vuelve loca, auunque me provoca tantas cosquillas que no paro de reir, pero para los dos las risas es uno de nuestros juegos sexuales, sus dedos han encontrado ya mis pezones erguidos y los acarician despacio, preparando el camino a su boca.
Siento la humedad de su lengua como los moja ,los absorve los muerde y succiona, no se olvida de sus manos que recorren mi cuerpo se mojan en mi sexo y lo acarician lentamente sabiendo la tension que provocan en mi hasta que los voy sientiendo dentro, primero uno luego otro.

Me dejo llevar quiero disfrutar de cada sensación, cuando él desciende su cabeza y la entierra entre mis piernas, me mira y sabe que ardo en deseos, siento el calor de su aliento que me penetra, y su lengua recorriendo mis labios, despacio en circulos, buscando ese punto que tanto placer me da, lo encuentra, lo roza despacio para luego golpearlos con la punta de su lengua deslizandose sobre el , provocando en mi espasmos de placer, sabe lo que hace, y lo sabe muy bien, sus dedos no se quedan atras y con mi humedad juegan por los rincones mas prohibidos, su boca como una montaña rusa me eleva para luego dejarme caer..."

No puedo mas solo recordarlo me lleva al extasis, mis dedos no paran y yo queiro seguir recordando....

"Sigue jugando con su boca, mi pasion se desborda y siento como avanza el orgasmo entre los pliegues de mis piernas, y bajando por mi estomago y entonces, él bruscamente para.
levanta la cabeza y sonrie, en esos momentos lo mataria, peor me encanta que juegue asi conmigo que me lleve al limite para luego dejarme en ese estado,
Me voltea y me pone boca abajo, se tumba encima y siento todo el peso y el calor de su cuerpo, su lengua recorre mi nuca, mis hombros, se sienta sobre mi culo, y sus manos acarician suavemente mi columna vertebral mientras con su lengua moja toda mi espalda, cubre el camino de mi nuca hata el nacimiento de mi culito, recorre la columna vertebral con besos, con la punta de su lengua hasta que besa la parte interna de mis muslos forzandome a abrir un poco las piernas, y entonces se tumba todo lo largo que es sobre mi, noto como su sexo bucsa el mio arqueo mi cintura y siento como va entrando despacio, como se abre paso, como si desde dentro de mi alguien abriera una puerta por donde entra una corriente de placer salvaje.
me acoplo a el y a sus movimiento, siento todo su peso y como entra mas y mas en mi.

Estamos asi durante un tiempo excitandonos mientras el me va besando.
Me giro, quiero sentirlo encima mio, y ese gesto es el inicio definitivo de nuestros juegos, el encima empujando suavemente para luego agarrandome de los tobillos elevar mis piernas y sentir como esta dentro de mi como se para por unos instantes y luego sigue con su frenetico movimiento.
Cambiamos de posiciones segun nos gusta en ese momento, no hay un guion establecido, solo dos cuerpos que luchan piel con piel, palabras a veces tiernas otras tan obscenas que no las podria repetir, pero que me excitan tanto como él sabe, risas muchas risas entre nuestro combate, ahora de lado ahora me pongo de perrito, hasta que al final quiero estar sobre el, mi postura favorita, yo le manejo yo llevo el movimiento, el coje de mis caderas y me aprieta contra su pelvis, le siento muy muy dentro mientras nuestras pelvis se rozan salvajemente, y esta vez sé que no parará, y la descarga va apareciendo a lo lejos primero con lentas sacudidas para avanzar e ir cubriendome todo el cuerpo, vibro gimo jadeo me retuerzo de placer y como si una chispa saltase sobre dinamita, mi cuerpo estalla, pierdo la conciencia... y grito.

Luego caigo sobre el, mi cabeza reposa en su pecho, los besos son ahora pausados, leves roces de labios, manos entrelazadas, siento su sexo como va cayendo aunque mis dedos siguen jugando con el, nos miramos, y un beso estalla en nuestras bocas...... "

Un pitido, dos , tres, el despertador me saca de mi ensoñación. Dulce despertar, hoy es viernes, voy a la ducha aun caliente pero relajada, dejo caer el agua sobre mi piel, cierro los ojos y pienso que esta noche quizas, suene el tiembre de mi puerta y .......

jueves, marzo 12, 2009

Viento

Me deslizaba sobe las aceras de frías y mojadas de Madrid, en uno de esos dias que el invierno regala como despedida, cuando se inclina ante la llegada de la primavera, pero queriéndole decir: "Ahí te dejo un recuerdo".

Inmerso en el viento cruzaba el centro de la ciudad, pequeñas callejuelas adoquinadas, a veces rozaba el rostro de alguien que rapidamente tapa con la solapa de su abrigo, o me entretenia en alborotar la melena de la primera chica que se me cruzaba.

Me paré cuando una puerta a mi pasó se abrio y una corriente caliente me atrajo hacia dentro, era un pequeño café, de paredes verde manzana, alli fuí entrando en calor, me posé un poco en la barra, y miré a mi alrededor, el café dispuesto en dos salas estaba lleno de mesas pequeñas y sillas de madera cuya primera impresión no era de gran comodidad.

En algunas mesas, la presencia de un portátil y un café eran la unica compañia de la persona, en otras, las conversaciones se cruzaban con el ritmo frenético de las teclas del de al lado.

Dejé la barra y volé por encima de alguno de ellos, una pareja miraba absorta la luz de la pantalla. En ella se dibujaban unos garabatos formando intrincadas frases, él la miraba mientras la chica seguia debatiendose en cómo seguir el trabajo. Pude percibir que el chico hacia caso omiso a lo que ella escribía, la miraba, no como él que escudriña un objeto en busca de sus formas, y defectos, aquella mirada tenia el lazo de los sueños, ese lazo que encierra en un vuelo los sentimientos mas inesperados.
Ella seguía tecleando y él con su mirada susurraba a su oido lo mucho que le gustaba tenerla tan cerca, el deseo de poder acariciar su mano y sentir su piel sobre la suya, por un momento el chico miró lo que ella teclea y en sus pupilas veo como atrapa las yemas de ella para escribir "te quiero", pero en la pantalla letra a letra sólo aparece :" Aristoteles nacido en el año 384 a.C. en una pequeña localidad macedonia cercana ...." Él ahoga en el café su sueño, deslizó la página del libro y le expuso como sería el siguiente parrafo del trabajo.

Paso de soslayo por otras mesas, donde las conversaciones se entrecruzan unas con otras, palabras que se deslizan de una boca a otra y se pierden entre las grietas de la madera, como si se quisieran refugiar alli, para ,quien sabe, un dia volver a bailar en el aire. Conversaciones casuales, que llenan el tiempo, que alli se quedarán.

Rozo la nuca de un chico y este siente un ligero escalofrío, también él está con su portatil, sus dedos bailan sobre las teclas a gran velocidad como si tuviera miedo a que si se para ya no podrá continuar. Miro lo que escribe, sus letras dibujan casas de paredes blancas cerca de un mar verde esmeralda, donde un viejo no tan viejo sonrie mientras cruza el puerto y ve las barcas salir un día más a pescar. Pinta con las teclas la mirada de aquel hombre que se pierde en el horizonte, sus arrugas echan raices en su sonrisa, y recuerda los tiempos felices, aquellos de cenas a la luz de una vela, cuando el frió de la noche huia al encontrarse con el calor de dos cuerpos, cuando sobre la pared colgaba las sonrisas, fotos de dos seres abrazados mirando a una cámara. Y escribe, que de sus ojos unas lagrimas caen sobre la arena, dejando la huella del pasado, y cuando las lágrimas golpean la arena suenan a puertas que se cierran, a tiempos que no regresaran.

Siento frió, aunque sea tan etérea a veces me conmueven los seres humanos, miro a mi izquierda y veo una pareja sentada uno enfrente del otro, rien, ella habla y habla mientras el chico escucha sus palabras. Ella le cuenta como su corazon está jugando con la vida, voy o me quedo, me lanzo como lo hacia antes de que alguien estrellara mis ilusiones contra el suelo, o me quedo tras el rompeolas donde sé que alli nada me hace daño. El chico la mira y sonrie, se cruza de piernas y se mesa el cabello, si me aventurase podria decir que es un gran escuchador, y teje palabras en su boca: "lanzate, ve, vive, la vida fluye, no te ancles..." Ella las atrapa pero le queman entre las manos, siente la sensacion que da el vacio de haberse perdido una vez en el camino y no haberse encontrado, "si acaso volviera a ser la que era... iría..". El coje los hilos y vuelve a coser con las palabras, "...quizas él te devuelva lo que fuiste, a veces hay alguien que te devuelve a la vida, que te arranca la sombra que se te ha pegado a la espalda y te hace sentir de nuevo como Peter Pan". Y siento que esas palabras tejen abrigos para aquellos a los que se las cuenta, pero él anda desnudo,porque nunca se atrevió a vestirse con ellas.

Los dejó allí, disfrutando de confidencias de amigos, cuando la confianza abraza.

Alguien abre la puerta, y un remolino de aire frio me llama, vuelvo a deslizarme cuando me estrello contra unos labios, me atrapan entre sus dos bocas, y me mojan con sus lenguas, cuando llegan a separarse, sólo puede ver un mundo ante ellos, donde todo está por descubrir, no hay muros, ni vallas, ni peros, ni lo siento. donde las palabras son escritas con silencios, y los silencios se llenan de palabras.

Hay un quicio en la puerta, y he de marcharme, la noche ha caido sobre madrid, y una vez más, la recorro en soledad, luces amarillentas se reflejan en algunos charcos, y yo asciendo sobre los edificios, buscando alguna nube, hasta que llego a ella.
la llamo y ella abre su boca y me traga, no lo sabe, no sabe que ahora se ira disolviendo en gotas, que yo la haré llorar, y llorará sobre ese asfalto que acabo de recorrer, para volver a mojar las callejuelas frias de mi Madrid.

miércoles, febrero 25, 2009

Una historia

A veces una canción sugiere una historia, quizas sea su banda sonora, pero me gustaria que pudierais escuchar esta canción mientras leeís este pequeño cuento.

escúchala

:D)

Es otra tarde más que corre sobre las amarillentas hojas de un calendario.
Otra tarde más en aquel café , con sus escaleras que llevan a unos sillones, no muy cómodos, pero alejados de la planta inferior, del ruido y del bullicio.
Él abre su portatil, se sube las gafas y empieza a escribir.

Una tarde más.

Levanta la vista y su mirada se cruza con unos ojos del color del almendro en primavera, y se desliza patinado en esa mirada como lo haria un funambulista sobre el alambre. Ella sonrie. Él no sabe si aquella sonrisa que revolotea lleva en el sobre su dirección.

Y una tarde más, sube las escaleras y abre su portatil, y ella vuelve a aparecer, vestida con su sonrisa, con los almendros en flor. Él ya no trabaja, dibuja con palabras paisajes donde se abraza a sus besos y baila con palabras susurradas al oido, mientras ella sujeta un te quiero con el hilo de una cometa.

Una tarde más.
Sólo cruzan miradas y pequeñas sonrisas, coqueteando como niños en el patio de colegio, sin atreverse a más. Nadie cruza ese puente que establecen sus miradas, más cuando ella se va, él cierra su portatil, y las palabras que mueren en su boca, acaban disolviendose en el café.

Un día levanta la vista, pero ella ya no está, en la calle llueve, y él se olvida de escribir.
El café se queda frío.
Él espera. Y espera...

El tiempo corre sobre las amarillentas hojas de un calendario.

Una tarde más, el eco de unas palabras caen sobre sus teclas, alguien habla de ella, de su ingreso en el hospital, de la espera de un transplante, él mudo recoge las palabras en sus manos y las guarda en el bolsillo. Ahora sabe, ya sabe.

Y esa noche en un banco frio con el olor que sólo tienen los hospitales, pasa la noche, delante de una puerta, de un número.
Alguien pasa y le toca el hombro, -"no puede estar"- , déjeme quedarme es lo único que me queda, esperar... -.

Esperar, él no puede esperar, y se levanta a otro banco donde firma unos papeles, y a cambio le devuelven una cicatriz.

Es otra tarde más.
Otra tarde en ese café de escaleras que llevan a unos sillones, y él abre su portatil se sube las gafas y empieza a escribir.
Ella llega un poco más tarde y se sienta donde solía hacerlo, él levanta la vista y sus miradas se cruzan una vez mas, ahora los almendros son mas oscuros, pero siguen brillando.

Y él sonrie mientras se acaricia la cicatriz de su costado.

jueves, febrero 12, 2009

Comerse el mundo

Estaba delante de su mesa.

La misma mesa donde tenia su portatil, donde trabajaba, donde escribia, donde habia desayunado, comido, cenado, pasado noches de insomio, donde tumbada sobre ella le habian hecho el amor. Y ahora ante si, aquel diario, el mismo en el que volcaba sus sueños, sus ilusiones, como el niño vuelca su cubo lleno de arena para crear el mas fantastico de los castillos.

Tomó el lápiz y escribió:

"A veces el mundo se empina, se obceca en ser una cuesta, como esa montaña el Turmalé de la ronda ciclista a Francia, y por más que lo intentas, que sigues paso a paso, subiendo, la cima cada día parece mas lejos. Pero no decaigo, sigo en mi lento caminar, no voy a ponerme límites, sé que puedo con ello, ¿quien opina? ¿quien critica? ¿quien puede pensar sobre mi?, ya da igual, sólo existe el presente, quizas el pasado existió y está ahi, pero soy yo, sólo yo y mi presente, y la cima no se mueve, estará ahí, y cuando llegué habrá otras que alcanzar, otros sueños, otras ilusiones, quizas me paré en el camino más de una vez, no es un sprint, es una carrera de fondo, mejor dicho, es un paseo, un paseo donde estoy aprendiendo a disfrutar del paisaje, de lo que me va rodeando. Quizas nos han engañado y la felicidad como estado permanente no existe, sólo son momentos, ratitos que uno debe saber apreciarlos, en cada cosa pequeña, en cada gesto, ya sea por que amanece un dia azul, o por que sentado en una terraza disfrutas de una cerveza bien fría. De esa mirada de un desconocido, o de una sonrisa, de un mail, o un mensaje al movil inesperado, del beso robado, o del sueño por el que vendrá, de una lagrima por los recuerdos, por lo que fue, y por lo que no llegó a ser, por el mañana que no existe, pero que si coges el bote de pintura está en uno poder colorearlo, por esa capacidad de sorprender, por la soledad, y por la compañia, dónde nos enseñaron que la felicidad quizas, sólo quizas resida verdaderamente en sentirse viva."

Y cerró su diario, se vistió con su mejor vestido, un toque de color en su cara, unas gotas de perfume, y salió...

...a comerse el mundo.

viernes, enero 30, 2009

Reencuentro.

Hacía tiempo que no paseaba por el rastro.
Hacía tiempo que no cogía mi ipod y me perdía por las estrellas calles del antiguo Madrid.

Hacía tiempo ... de tantas cosas.

Volví a recorrer aquellas calles, una mañana de domingo más, mientras las nubes corrian tras el sol, luces y sombras, como si quisieran pintar el asfalto.

La gente fluía a mi alrededor, o quizás era yo el que lo hiciera. En sus rostros se notaba el "estado de ánimo" de aquella palabra que nos habia asaltado a todos sin esperarla, había entrado por las ventanas, por debajo de las puertas y se habia quedado con nosotros, "crisis", y todos la llevabamos sobre los hombros.

Aún podía oirse el eco de las últimas risas de fin de año, pero ya tan lejanas que era como si no nos perteneciesen.
La gente es así, a veces olvida demasiado pronto.

Y me lo encontré allí, donde siempre, en aquella silla de madera de aquel café, como si el destino y la vida me lo hubiera grapado a la espalda, ese café, esa mesa, la mesa y dos sillas, dos sillas y una ilusión.

Quien iba a saber lo poco que duraría.

Le encontré envejecido y cansado, me saludó.
Y entré, y me senté a su lado.

Sus ojos..., nunca os he hablado de sus ojos, gris perla, brillaban como si los acabaran de pulir.

- "Un café con leche por favor, templada".- pedi.

Mojé su sonrisa en el café.
Sus palabras descendieron por su pecho y descansaron en la mesa.

- ¿Que tal han ido las navidades?, ¿cómo estas en este año nuevo?.- me preguntó.
- Un poco más viejo,- le dije. - las navidades muy tranquilas, demasiadas ausencias para recordarlas como unas buenas navidades.
- Suele pasar cuando uno crece y se hace mayor, pierde la esencia de las navidades el verlo con ojos de niño, y entonces sólo piensas en la cena, en las compras, y en la gente que no está. ¿Una historia?
- Por favor, desde que le he visto estaba deseándolo.

- Hace tiempo, en una casita pequeña de pueblo, corrían tres niños, dos chicos y una chica, para ser exactos un jovencito y dos mocosos. Llegaban las navidades y aunque por aquel entonces no había mucho que celebrar, la familia se reunía frente a un buen cordero, abuelos, padres, hijos, primos y nietos, todos juntos celebrando unas navidades.
Nadie supo cuando brindaron, que ese sería el último brindis para muchos de ellos, aquel invierno fué muy frió, la abuela no resistió mas alla de Marzo, unos dijeron que fué la edad, otros, aquel viento helado que nada bueno presagiaba.
Para aquellos dos mocosos, la pérdida de su abuela no fué muy dolorosa, preguntaron los primeros dias que por que no estaba, pero luego la rutina se llevó la ausencia, y la vida a esa edad duele sólo un poco.
Llegó el verano y cogido de su mano llegó el odio entre hermanos, la insensated vestida de guerra, y visitó la casa, y se llevó al padre y al hijo.
Esas Navidades, sobre un pequeño y seco trozo de madera que hacía de árbol navidad, los niños dejaron colgadas las ilusiones y los sueños, crecieron como nunca deberian hacerlo los niños, mirando en la mesa unas sillas vacias.
La madre no pudo evitarlo, o no quiso, o fué su manera de decirse: "están aquí, unos presentes aunque se hayan ido para simpere, otros ausentes pero volverán". Y el pequeño mocoso, al ver la silla vacia y la cara de su madre, se preguntaba: "¿les esperamos?"

Esperaron, el tiempo suficiente para saber que aquella tierra se cobraría su parte, una silla más se quedó vacía para siempre, una silla se volvió a ocupar, pero ya no de aquella persona que se fué, sino de una piel y un cuerpo vacio.

Y el peso de las sillas vacias llenó aquella casa de pueblo, se quedó flotando en al ambiente para no irse jamás.

El hijo no volvió, el padre si. ¿Por que yo y no él? Fué lo primero que el padre dijo a su esposa.

Aquellos dos mocosos fueron creciendo, y cada navidad la madre siempre dejó una silla vacia. nadie dijo nada, ni cuando ponía el plato, ni cuando lo retiraba.

Con el tiempo aquel niño fué el que puso la mesa, al que un día alguien le ayudó a poner la mesa, el que vió a otros dos mocosos correr alrededor de un árbol, y en vez de colgar sus sueños e ilusiones, él colgaba calcetines vacios para llenarlos de juguetes. Y cuando se sentaba a la mesa por Navidad, por unos momentos veía las sillas vacías, y escuchaba la promesa que se hizo, "nunca, nunca más una silla vacía en mi mesa"."

Esa es la historia. A veces nos aferramos a las personas que ya no están, y empezamos a dejar sillas vacias, quizás creamos que es la mejor manera de no olvidarlas, pero esas sillas ocupan un espacio, ocupan un lugar, creemos que asi evitaremos que las reemplacen, que se sienten en su lugar, y no nos damos cuenta que la habitación se llena de lugares huecos, donde ya no entra nadie.

Imagino que tú tienes tus sillas vacias, y que estas navidades han debido ocupar mucho espacio en tu habitación, sacúdelas, no tiene porque ser así. Piensa en que hubo un tiempo que alguien las ocupó y quédate con ello, guarda ese espacio en tu corazón, donde no hay límites de espacio, pero no dejes que tu habitación se llene de sillas vacias.

Intenté decir algo, pero las palabras se convirtieron en piedrecitas cuando llegaron a mis labios, y cayeron y las oi botar hasta salir del café.

El silencio llenó el espacio que nos separaba. Y cuando desapareció, mi mano rozó la suya y la sentí cálida.

Hablamos por espacio de media hora más, de los regalos, de este Enero loco, incluso nos atrevimos a buscar soluciones a la crisis.

El café se me quedó frió.

En esa mesa, la de las dos sillas, las dos sillas y una ilusión.

Cuando salí, eché un último vistazo, allí se habia quedado con la taza entre sus dedos, mojando su sonrisa en el café.

lunes, enero 19, 2009

El coleccionista de sueños

Déjame que te lo presente con este nombre, "el coleccionista de sueños", quizás te cuente por que lo llamo así, o quizás seas tan listo, que tú mismo lo adivines.

Pongamos un ser más o menos alto, más o menos delgado, más o menos inteligente. Y pongámosle en una casita pequeña, una casita como una caja de cerillas, sin encender claro está.
Ahora que ya lo tienes situado, ¿te hacen falta más datos?, creo que no, y de todas maneras no harían falta para contarte esta historia.

Hagamos un ejercicio mental e imagina un niño, un niño de pelo negro como la noche, con un cazamariposas. El niño, y un cazamariposas en su mano, suena extraño ¿no?, pues no te adelantes, no lo imagines cazando mariposas, ni siquiera dientes de león, sólo intenta atrapar sus sueños, ¿lo tienes?, sí es así, digamos que ya sabes algo más de su infancia.

Y ahora adelantémosnos en el tiempo, es lo bueno de contar historias, que puedes ir donde quieras, en el momento que quieras.

Está sentado en un rincón de su caja de cerillas, en penumbra, como a él le gusta, aún huele a una vela de cumpleaños que nadie llegó a soplar, y sobre el suelo corren los deseos.

Déjame que me adelante un poco más, aunque parezca que voy a destripar la historia, pero en unos instantes se levantará e irá al baño, y en el lavabo encontrará trocitos de su corazón esparcidos, desparramados, dejando rastros rojizos sobre el blanco inmaculado del lavabo...

Pero no nos adelantemos más, por el momento sólo debes saber que guardó su cazamariposas en el fondo más oscuro de su armario.

ya se que me vas a preguntar si atrapó alguno de sus sueños, sería una buena pregunta, sino se viera claramente, echa un vistazo a las parades ¿ves? no, no hay cuadros, son unicamente sueños lo que ves allí, sueños estampados contra la pared.

Uno y otro, y otro, y otro más.

¿Tengo, entonces que explicarte por qué lo llamo así?


continuara....

martes, enero 13, 2009

Un día de Enero

El despertador, como una mano invisible zarandea los sueños, y sin piedad te saca de ellos.
El otro lado de la cama parece la losa de una lápida, fría como el invierno.

E intentas sumergirte en el abrazo de las sábanas, que forman un nido que no quieres abandonar.

Agua caliente y olor a café.
La única realidad agradable de despertares solitarios.

Despertares de un enero, un enero del 2009.
Sales a la calle y sobre las acera de Madrid, una fina capa de nieve, como si un desfile de niños hubieran vertido saquitos de harina.

Y las personas se encogen en sus abrigos, algunas sólo asoman sus ojos, ánimas que caminan sobre la harina.

Desde aquí puedo ver, como lentamente la noche corre a esconderse, un día mas, y las nubes tejiendo su jersey dejan caer copos de algodón.

La estación de Atocha abre su boca y engulle, avanzas entrando en su garganta a la espera de que
llegue el tren.

Y subes, y te acurrucas en una esquina, desde donde puedes ver como la mirada de la gente se desparrama entre los asientos, mientras sus esperanzas y sueños cubren de vaho los cristales, de ese tren que arranca, reptando sobre las vias.

Y quieres escribir sobre el vaho, trazar líneas con tus dedos recogiendo los sueños y las ilusiones que alli quedan presas en gotas que se deslizan por el cristal.

El tren se abre paso sobre los campos, estos parecen pequeñas ensaimadas cubiertas de azucar, mientras la tierra asoma su cara.

Rostros que cierran los ojos queriendo detener un momento más, entre sueños, el inevitable comienzo del dia.
Miradas que se cruzan, historias encerradas entre tapas de cartón que se abren y son lanzadas al aire de la imaginación.

Otros rostros simplemente miran, y no ven, cuerpos inertes, mentes perdidas en un mundo muy lejano a ese tren.

El cielo sigue escupiendo algodón y en el suelo se teje un gran jersey blanco.

A lo lejos la sierra de madrid se yergue como testigo mudo, el tren frena y las ruedas chillan en silencio. Las puertas se abren y decenas de autómatas salen como si Dios tuviera un radio control, y los moviera a su antojo.

Figuras que caen sobre el adoquinado, dibujando pasos recorridos una y otra vez, una y otra vez.

Y tú sonries. Nieva, y nieva mucho, te hace sentir un niño pequeño deseoso de coger una gran bola y lanzarsela al destino, esperando que estalle en su cara.

Saltas y pisas ese gran jersey blanco, y sueñas, sueñas con sueños en blanco...

Es hora de entrar, te quitas el abrigo, enciendes tu pc, y esperas a que el monitor cobre vida.

Ahora tus dedos bailan sobre el teclado, letra tras letra, palabra tras palabra, intentando engarzar alguna historia, una historia quizás como la que yo ahora relato, la de una mañana cualquiera en un dia cualquiera de este enero, enero del 2009 en Madrid...

Y te dejo con tus letras y el baile de tus dedos, sé que de alguna forma ese baile te lleva lejos muy lejos de allí.

lunes, enero 05, 2009

Reyes Magos...

Frió.
Hace tiempo que dejé de oler la Navidad.
Sólo encuentro sillas vacías y huecos que nada ni nadie los cubre.

- Cierra los ojos.
- Lo intento, pero sólo veo un manto negro.
- Cierra los ojos.
- Los cierro.
- Ahora intenta no pensar, encierra los recuerdos que te atan como si fueran lianas, y deja que los sueños corran, como cuando eras niño...
- Hace tiempo que dejé de serlo, creo que uno no deja de ser niño por ir creciendo, sino por que te van robando los ideales, los sueños, las creencias, y uno cree que si se hace mayor si se hace mas duro todo le irá mejor y por el camino deja de ser un niño
- Pero puedes volver a serlo, cierra los ojos y piensa en todo aquello que sentias cuando eras niño, recupera esos sueños, piensa en tres reyes, tres reyes magos, tres reyes magos cuyas capas un dia dijiste que viste...
- Ya, pero los resyes magos son...
- Los reyes magos son lo que tu quieras que sean, tus sueños, tus deseos, tus ansias tus esperanzas, cierra los ojos y simplemente velos.
- Espera, creo que si, me veo en la cama, pronto, quiero dormir, dicen que si llego a ver a los reyes mis regalos no llegaran
- Si, no debes ver a los reyes, no debes preguntarte por que, ni como, ni donde, sólo concentrate en tus deseos, en todo lo que has querido, en cómo te han querido, en todo lo que fué y en todo lo que ha de venir...

- Creo que llego a sentirlo, si, ahí está, es esa noche mágica donde los sueños se convierten en realidad, tengo los ojos cerrados y ahora sé que mañana cuando los abra, no será un simple recuerdo, será un sentimiento...
- Es real, cierra los ojos y sientelo.
- Gracias.
- No las des, está en ti, sólo tienes que sentirlo y creerlo.
- Tengo que dejarte, quiero seguir con los ojos cerrados, quiero sentir que de nuevo llegan los reyes, como un día cuando los ví en una cabalgata de reyes, ese día que sentí por primera vez que los reyes magos se acordaban de mi, despues de mucho tiempo...
- Shhh... no hables, solo siente..

- Adios, mañana te cuento
- Adios, mañana te espero, y me cuentas.
- Te contaré como vinieron los reyes magos...

lunes, diciembre 22, 2008

Feliz tiempo de navidad y 2009


...

No pares...
Y él seguia deslizando sus dedos sobre el piano mientras ella lo miraba.
No pares, por favor...
La lluvia golpeaba los cristales, y el frío de la noche llamaba a su puerta.
No pares...
Mientras, la música navegaba en el aire.
No pares, por favor...
Acercándose le besaba su cuello, y sus dedos seguían bailando entre las teclas.
No pares, le decía.Con el miedo de que aquello acabara.
Y él dejó de tocar el piano.
Y tomándola, la beso,y dijo: “No parare nunca más.”

...

jueves, diciembre 11, 2008

Es tiempo

Amanecía.
En algunas casas las luces prendian tras los cristales, y el color rojo de las flores de pascua despertaban de su letargo.

Su cristal se empañaba con el vaho de su aliento. Dibujó un pequeño sol, y recordó cuanto echaba de menos el verano.

Navidad. Otro año más.

Miró a su alrededor, había decorado un poco la habitación, unos angelitos colgando de una lámpara de cáñamo, y unas luces de la tienda del chino.

Sintió frío. Encendió la cafetera y dejó que su aroma lo inundara todo, aquel olor le trajo recuerdos de otros tiempos. Donde las risas, los abrazos y los besos habían dibujado una navidad diferente, llena de figuras de un belén gigante sobre el adoquinado de una ciudad antigua.
Un invierno que duró lo que tardó en llegar la primavera, pero esta, aquella vez, traía la esperanza de un futuro.

Y ahora todo aquello le parecía tan lejano.

Decidió darse una ducha caliente, dejó caer el agua sobre su piel, mientras sus manos le iban recorriendo, cerró los ojos y añoró aquellos abrazos, aquel suave roce de unos labios sobre los suyos, preludio de una pasión contenida durante tiempo, ejerció una leve presión sobre su sexo, deseando que evocara el peso de su cuerpo sobre el suyo, cuando él descendia lentamente recorriendo con la boca su cuello, aquellos mordiscos en el lobulo de su oreja que tanto le gustaban, las risas entremezcladas con las caricias, sentir la proximidad de su boca sobre su sexo y como él retrasaba ese momento. para que luego ella rodeara con sus piernas su cintura, abriéndole el camino, arqueando su cintura, mientrás él, se deslizaba dentro de ella, mordiendo sus labios, en un baile frénetico ... y luego, apoyar la cabeza sobre su hombro sentirse acompañada en un abrazo que la llevaba a un sueño donde mañana sería un día distinto, donde no habría monotonía, donde alguien la esperaría, ya sea en un café, en un sms, o tras la puerta de su casa.

Cerró el grifo de la ducha mientras de sus ojos se desprendian unas lágrimas, volvió a sentir el frío de aquel invierno, pero ahora venía acompañado de otro frío, el que te cala hasta el alma, el frío de la soledad.

Decidió que aquella víspera de nochebuena no la pasaria sola, no estaba acostumbrada a ligar al primero que se le pusiese a tiro, pero aquella noche quería dormir acompañada, y dejarse llevar simplemente por una noche de sexo sin compromiso.

Se vistió y salió a la calle, decidió pasar la mañana viendo escaparates, tenía tiempo, estaba decidida y nada le echaría atrás.

Se probó varios modelos, anduvo calle abajo y arriba, entre mareas de gente con su afan consumista, en algún momento se había perdido el verdadero sentido de aquellas fiestas.

Entró en un buffet y se sirvió una ensalada, pensó en todo el año que ya terminaba, cómo se habia ido desarrollando su vida, lejos de aquello que cuando era joven soñaba, una familia, unos niños corriendo por el salón, y alguien a quien esperar.

Sin embargo la vida le había deparado otras sorpresas, unos cuantos desengaños, y mucha lucha, no era que se quejase de ello, al fin y al cabo había disfrutado de sus buenos momentos, pero el presente pesaba y el silencio de cada dia era una losa pesada.

Levantó la mirada y sus ojos se cruzaron con los de un chico que la miraba fijamente, él la sonrio y ella bajo sus ojos, ¿era posble que estuviera coqueteando?, le encantaba ese juego y entró en el.
Un cruze de piernas, miradas perdidas, una imperceptible sonrisa. Sintió un vacio en el estómago, ¿sería capaz de terminar lo que estaba empezando? o sólo se quedaría en un juego más.

Miró como él se levantó, se acercó a la caja y pagó, pensó que ahí acababa todo y volvió a concentrarse en su ensalada, cuando una mano rozó su hombro.

- ¿Puedo sentarme?

Dudó un instante, el tiempo que sus ojos se posaron en los suyos.
Luego todo fué rodado, un café, un paseo, una invitación a cenar, el deseo de no sentirse esa noche sola, y un momento de duda, cuando él la acompaña al portal y ella le invita a pasar, una eternidad vestida en segundos, los que tarda él en cogerla de la cintura y entrar al portal.


Ella se pone cómoda, sirve dos copas, y elige una música tranquila, él la espera en el sofá abre sus brazos y ella se cobija en ellos.
Cierra los ojos, y por un momento desea que todo fuera así, ".. mañana se habrá ido.." como un tren de mercancias ese pensamiento cruza su mente y ella intenta frenarlo, descarrilarlo.

Mañana no existe.

Se gira y acerca los labios a los de él, sólo un roce un suave roce. Le toma de la mano y ella lo lleva a la cama, despacio acaricia su pelo y vuelve a rozar los labios de él. Siente el calor de su beso, pero en él sólo hay ternura. Le mira a los ojos, y él asiente, ella lo abraza, mientras él vuelve a recoger su cabeza sobre su pecho.

Nadie dice nada, pero el silencio es tan diferente al que ella sentía ayer.
De pronto él rompe ese silencio, y sus palabras se enredan en su pelo, descendiendo sobre su piel, tapandola con un calor nunca antes sentido.

Y sus ojos se cierran lentamente, y se pierde en el abrazo de él, como lo hacen las olas en la arena.

Despierta, él ya no está, aún siente el calor de las sábanas y sonrie, quizás fué mejor así, ahora sentiría el vacio que suele dejar una noche de sexo por sexo, -piensa-, e intenta recoger entre los pliegues de la cama sus últimos sueños, aún queda en el aire una sensación extraña, una sensación de que algo va a cambiar, lo percibe.

Va a la cocina y sobre su taza de café, una nota.

".. recuerdo cuando era pequeño, el frió de las calles, las luces de la ciudad, esa sensación en el estómago de que es un tiempo mágico, de villancios, de reyes magos y papa noel, de sopresas inesperadas, anoche fuiste mi sorpresa inesperada. Espero que te sirva para creer que a pesar de todolo que te ha pasado, este es un tiempo mágico..."

Ella toma la nota, abre su libro preferido y la guarda entre las páginas, "quien sabe, quizás tenga razón y vuelva a creer.."

Mira de nuevo por la ventana, y sobre el vaho se redibuja el sol, sonrie, es hora de ir a la oficina, la fiesta de nochebuena, no debo faltar, al menos, se dice, no pasaré todo el día sola.

Y llega.
Y la gente sonrie.
Sonrisas de navidad...
A veces solo se necesita una excusa.

Una compañera se acerca.

- Hola, con eso de tus vacaciones te perdiste la presentación del nuevo compañero.

Se lo presenta, acaba de llegar a la ciudad, y no conoce a nadie.
Allí los dos solos pasan la fiesta, mientras algunos cantan villancicos, mientras se oyen saltar los tapones de las botellas de champan.

Cae la tarde, y ella le pregunta donde cenara.
Una habitación solitaria de hotel, ¿y tu?...

Ella mira a través de la ventana de ese pequeño restaurante, es nochebuena y sobre el asfalto caen los primeros copos de nieve, alguien pasa despacio delante de la cristalera, envuelto en un abrigo blanco, con una llamativa bufanda y un gorro al estilo ruso.

Ve sus ojos y él la sonrie.
Reconoce esa sonrisa, la misma que la pasada noche veló sus sueños.

Alguien roza su mano, y ella mira a su nuevo compañero de trabajo, quien sabe, quizás todavía esté a tiempo de creer.