viernes, septiembre 28, 2007

Gracias

Decían de él que era solitario y huraño, con un pronto que explosionaba sin más, y de igual manera se apagaba, introvertido y callado, pero los que habían rascado un poco más descubrían que no todo era así...

Un día, simplemente dejó de verse, se ocultó, y lentamente desapareció, se quejaba de los pocos amigos que tenía, de su soledad, aquella que un día fué su amiga.. y todo por que la vida en uno de sus innumerables juegos, estaba siendo dura con él, como si quisiera probar hasta que punto podía resistir, y él se cobijó en sus paseos y en sus cascos.

Pero se asomó a su ventana y vió en el camino un pequeño grupo de gente que se acercaba a su casa. Sabiendo como se encontraba, fueron llegando hasta su puerta, unos le enviaban alguna canción, otros se prestaban a escucharle, otros simplemente se dejaban ver, o le escribian, incluso alguno se ofreció para acompañarle en alguno de sus paseos.

Y así se dió cuenta que aunque lo pareciese, no estaba tan solo, aunque fuera en la distancia, que aquel viaje a través del desierto no seria tan solitario, oiría alguna cancion, leería algun mensaje, incluso compartiria su pesar y su charla.

Lloró, pero esta vez no fué por la honda tristeza que le embargaba, y aunque sabe que lo que está viviendo no se puede tapar, al menos sabía que en su eterna soledad habia en las sombras gente que le querían.

(Para todos aquellos que sabiendo que estoy cruzando mi desierto, me habeis traido algo de agua cuando sentí sed, me habeis traido vuestra paciencia para escucharme cuando necesitaba hablar, me habeis ofrecido consuelo cuando habeís sentido mis lagrimas, quizás no sea un tipo agradecido, pero os llevo en este maltrecho corazón)


GRACIAS

martes, septiembre 18, 2007

Estrellas

- "Pero papa, no tengo ganas de bajar, anda, no me hagas bajar, nos quedamos y jugamos con la wii..."

- "No, venga vamos tienes que ver una cosa"

Y bajamos a la playa, la arena aun caliente del día, el mar tranquilo, en una noche cerrada donde solo el brillo de las estrellas iluminaba las olas, y unos lejanos puntos de luz de aquellos barquitos que ya habían salido a pescar.

- "Sientate y mira..."

Levanté la mirada al cielo, cuajado de miles de estrellas, allí donde con la pureza del cielo podian verse limpias.

- Qué bonito papa, ¿es esto lo que querias que viera?

- Si hijo, este cielo pocas veces se ve, en este silencio, mira las estrellas, para algunos son sueños inalcanzables, allá lejanos, que no puedes tocar, otros les ponemos nombre a algunas ¿ves aquella? aquella es Adolfo y la que tiene cerca Julian, es una forma de acordarse de los seres queridos, de tu abuelo Adolfo y de tu tio Julian, un dia, tú vendrás aquí y a tu hijo le hablaras de lo mismo que te cuento yo y le enseñaras una estrella y le dirás que se llama Nicolás, espero que aunque sea chiquita, elijas una brillante...

- Pero papa que cosas tienes, tú aún estas aquí...

- Si peque, aún...

- Mira papa, mira, una estrella fugaz... ¿y a esas tambien le pones nombre?

- Yo he puesto nombres a mas estrellas, algunas para aquellas personas que pasaron y me gusta recodarlas por el brillo que dejaron y cuando veo una estrella fugaz recuerdo a algun amor que un dia estuvieron y centellearon dejando una estela tan impresionante como esa estrella fugaz...

- ¿Papa, estas llorando?

- Vamos peque, un día tú tambien tendras tus estrellas y seran algo más que puntos brillantes en el cielo... vamos a jugar a la wii

- Vale, te reto, yo sere sonic y tu eres el malo, pero no vale que me quites los rings...

Y mientras cogia su pequeña mano, volví a mirar la estela de aquella estrella fugaz.

viernes, septiembre 14, 2007

Otra canción

Ahora que la música es mi único refugio os dejo otra canción que me encanta





Efecto Mariposa

Quién roba el tiempo de tu boca
Quién me diría tantas cosas, que no fueran por decir
Quién te hiere es quien te importa
Quién irá contigo hasta el final

Quién te amaría tanto que moriría por tu fé
Quién daría todo lo que das y lo que no pediste
No hace falta una razón si se rompe un corazón
Sólo una palabra
Adiós, adiós, adiós, adiós, adiós...
Después de ti no hay nada

Quién me pegará donde más duele, va a mentirme y a quererme
Como haces tú
Quién te sacará de quicio
Quién me va a guardar un sitio, quién
Si no eres tú

Quién te amaría tanto que moriría por tu fé
Quién daría todo lo que das y lo que no pediste
No hace falta una razón si se rompe un corazón
Sólo una palabra
Adiós, adiós, adiós, adiós, adiós...
Después de ti no hay nada
Adiós, adiós, adiós, adiós, adiós... adiós


Quién me seguiría sin dudar
Quién si no eres tú
Después de ti no hay nada más

Quién te amaría tanto que moriría por tu fé
Quién secará mis lagrimitas cuando todo vaya triste
No hace una falta una razón si se rompe un corazón
Adiós, adiós, adiós, adiós, adiós...
Después de ti no hay nada
Adiós, adiós, adiós, adiós, adiós...
Después de ti no hay nada


(para ti, tu sabes..., despues de ti no hay nada)

Hoy...



Gracias a mi amigo Jorge allá por Mexico... que sabiendo como me encuentro me mandó esta canción, y aunque aún me encuentro lejos de sentirme asi, es de agradecer que en momentos como los que vivo haya amigos que te animen. Y quiero compartirlo....

Cuando un sueño se te muera
o entre en coma una ilusión,
no lo entierres ni lo llores, resucítalo.

Y jamás des por perdida
la partida, cree en ti.
y aunque duelan, las heridas curarán.

Hoy el día ha venido a buscarte
y la vida huele a besos de jazmín,
la mañana esta recién bañada,
el Sol la ha traído a invitarte a vivir.

Y verás que tú puedes volar,
y que todo lo consigues.
Y verás que no existe el dolor,
hoy te toca ser feliz.

Si las lágrimas te nublan
la vista y el corazón,
haz un trasvase de agua
al miedo, escúpelo.

Y si crees que en el olvido
se anestesia un mal de amor,
no hay peor remedio
que la soledad.

Deja entrar en tu alma una brisa
que avente las dudas y alivie tu mal.
Que la pena se muera de risa,
cuando un sueño muere
es porque se ha hecho real.

Y verás que tú puedes volar
y que todo lo consigues.
Y verás que no existe el dolor,
hoy te toca ser feliz.

Las estrellas en el cielo
son solo migas de pan
que nos dejan nuestros sueños
para encontrar
el camino, y no perdernos
hacia la Tierra de Oz,
donde habita la ilusión.

Y verás que tú puedes volar
y que todo lo consigues.
Y verás que no existe el dolor,
hoy te toca ser feliz.


Y verás que tú puedes volar,
y que tu cuerpo es el viento,
porque hoy tú vas a sonreír,
hoy te toca ser feliz.

viernes, septiembre 07, 2007

La ceguera




Simplemente era ciego.

Desde hacía años, pero no siempre lo fué, sólo que ahora ya se había acostumbrado, no dolía, sabía donde estaba cada cosa, cada sitio, su vida se movía en la oscuridad, pero aquella oscuridad era su hogar.

Recordaba poco la luz, o quizás no quisiera recordar, ya no le hacían daño aquellos recuerdos, pero temblaba con ellos, temblaba con sólo la idea de volver a ver, de ilusionarse y volver a la ceguera.
Por eso, se decía, mejor no ver mas, no sufrir ni ilusionarme, ya me he acostumbrado y mi mundo es este.

Un día, llamaron a su puerta, y él abrió, con su certeza de que nada alteraría su vida, que pondría todo de su parte para que fuera así.... y no lo fué.

Poco a poco el se dejó, creyendo que su ceguera era tal que ya nunca más volvería a ver , pero un dia fué un pequeño rayo de luz, otro un color, un gris que se tornaba en azul, y al azul se le unia el amarillo y el verde, y luego el rojo... y...

Y vió de nuevo.
Y sintió pena de si mismo por el tiempo que había vivido en su oscuridad.

La luz volvió a él, y miraba a cada cosa con los ojos abiertos de par en par, como un niño descubriendo el mundo al dar sus primeros pasos. Y sus calles se llenaron de color, las tiendas, la gente, las aceras, todo parecia estallar en un arco iris.

Pero le entró pánico de que aquella explosión de color y luz, le deslumbrara y volviera a su ceguera, y empezó a salir tapandose los ojos un poco, y luego otro más, hasta que tanto se tapaba que no llegaba a ver otra vez.

"Soy un estúpido, estoy dejando de ver otra vez por miedo", y salió a la calle sin miedos con los ojos abiertos, muy abiertos.

Pero la luz ya no estaba, ni los colores, ni el arco iris.. todo se fué convirtiendo en gris y luego en negro, un maldito fundido a negro...

Hay días que se le ve pasear, si te fijas bien, unas lágrimas caen de sus ojos, algunos extrañados se le acercan y le preguntan:

-¿Por qué lloras?

Y él responde:

"Por la nostalgia de todo lo que ví, por que mi ceguera no será la misma, y siento miedo a no volver a ver nunca mas..."

Mientrás sigue su camino, perdiendose entre las calles.

jueves, septiembre 06, 2007

Cerrado

A veces tienes la sensación de que el destino, la vida, se empeña en llevarte por caminos difíciles, y te cierra puertas y ventanas. Hace poco se entrecerró una habitación hermosa de mi corazón, hoy se cierra otra puerta, no ha sido mucho tiempo 6 meses, seis meses de mi vida compartiendo viajes y divs, paseos y floats. Hoy, me confirmaron que esa estapa tambien ha de pasar, que los sies meses de trabajo se esfuman y que no hay más, que pase a engrosar la lista del Inem, en este mercado de trabajo que son las consultoras. Ahora te necesito, ahora ya no hay nada para ti, como trabajadores del algodón, o de la recolección.

Quizás en otro momento, con otras fuerzas, hubiera resistido este envite, ahora este barco no tiene puerto donde refugiarse, no hay sonrisas al regresar, no hay un abrazo que calme el frío que siento.

Y me pintan las calles de Madrid de gris, no hay alegrías en ellas, por donde antes paseaba feliz, ahora solo me trae recuerdos que duelen como punzadas, ya ni siquiera mi soledad tantas veces buscada me quiere, se ha vuelto un fantasma que me aterroriza con su abrazo. Ni siquiera mi casa es amiga,se ha vuelto fría y lejana,y sólo cuando quiere y le apetece, Morfeo me lleva consigo, brevemente, a un mundo lejano, tan lejos de aqui, que creo que todo esto es sólo una pesadilla.

martes, septiembre 04, 2007

Habitaciones

Aquel corazón era un piso más bien pequeño, diríase chiquitín, y aún así tenia su espacio, y muy poquitas habitaciones. Dos, tres, esta última habia sido amplia, de colores vivos con olor a primavera. Su puerta se había abierto tras muchos años de estar cerrado aquel piso, y su suave frangancia habia inundado el espacio, como si la vida quisera brotar de nuevo en el. Pero al final la habitación resultó solo de alquiler, un leve tránsito que a pesar de ser corto habia dejado la casa "patas arriba".

Y ahora tenía que cerrar la habitación, la recorrí despacio, despegando de sus paredes las fotografías, guardando en una cajita todos los recuerdos de su estancia, me senté en la cama un ratito y miré alrededor, la luz brillaba a través de las cortinas como resistiendo a desaparecer, aun aquel leve aroma a nenuco lo invadia todo, apreté la cajita a mi pecho, y la sentía aún caliente, me resistia a levantarme.

Cogí el pomo de la puerta, en la otra mano llevaba la cajita con todos los recuerdos de la habitación, y torné la puerta. No, no voy a cerrarla del todo, la dejaré asi, entreabierta...

Y despacito bajé las escaleras, sin mirar atrás, apretando contra mi la cajita...

lunes, septiembre 03, 2007

Silencios




Hay silencios que son todo un torrente de palabras, de frases, diálogos y conversaciones.
Hay silencios que lo dicen todo.
Hay silencios que valen mas que mil palabras, que con ellos uno se viste y se desnuda.
Hay silencios esperados y deseados, por que no hace falta decir más.
Hay silencios luminosos, y de colores.

Pero tambien hay silencios negros como alas de cuervos.
Hay silencios que lo cubren todo, dejando un gran frío, un paisaje desolado.
Hay silencios no esperados, agónicos, e interminables.
Hay silencios que pesan como las losas de una lápida, imposibles de levantar.

Y yo quiero romper esos silencios, rasgarlos como las cortinas de una habitación oscura, para que entre la luz de la mañana.
Y yo quiero romper esos silencios para volver al calor de las palabras.
Y yo quiero romper esos silencios para volverte a oir.

y quiero gritar:

A veces, solo a veces, un simple rayo de sol entre las nubes te ilumina la razon
A veces, solo a veces, la lluvia empapandote, arrastra las penas y se las lleva
A veces, solo a veces, una sonrisa se dibuja y lo cambia todo
A veces solo a veces, una simple mirada te desnuda y te enamora

A veces y solo a veces, un simple detalle lo es todo

Y ese todo se convierte en rayo de sol
y ese todo se convierte en lluvia
en sonrisa,
en mirada,
y lo es y será y lo que fué... volvió y fue todo.

viernes, agosto 31, 2007

quizás nunca sepas

Quizás nunca sepas… que ahora estoy muriendo de amor, aquel amor del que me protegí una vez, que me aterraba, que me negaba a ver. Aquel amor que había dejado mi vida hace tantos años, dejándome en un páramo helado, del que sólo tú has sabido sacarme.

Quizás nunca sepas… la rabia que bulle en mi interior por todo aquello que hice mal, por haberme dejado llevar por mis miedos, por levantar muros para no sentir lo que ahora estoy sintiendo, y sin embargo esos muros son los que me han traído hasta este momento.

Quizás nunca sepas… cuanto me duele aprender ahora de mis errores, de mis silencios, de no haber sabido dejar que tu calor derritiera mis hielos.

Quizás nunca sepas… que me enamoré de ti, calladamente, atenazado por el miedo a que un día me dejases y sufriera de la forma que ahora estoy haciendo.


Quizás nunca sepas… que tengo todo el día abierto el correo por si aparece uno tuyo, que miro el móvil cada segundo, y compruebo que está encendido por si llega un sms tuyo, que tengo tu foto en mi escritorio y en mi cartera, que sin darme cuenta me quedo mirandola con la vista pérdida.

Quizás nunca sepas… que añoro tus besos, esos que he dejado que volaran, mis labios se agrietan secos, ya no tienen esa agua de tus labios, mi piel se agrieta sin la suavidad de tus caricias, mi corazón se para a la espera de oír la llegada del tuyo, para acompasarse a su ritmo, mis ojos quieren ser ciegos, por que ya dejaron de verte, ver tu sonrisa que iluminaba la habitación, esa misma que se ha quedado oscura.

Quizás nunca sepas… que en mis manos ya no hay uñas, de tanto comérmelas, esperando poder entrelazarlas mis manos a las tuyas, que mi lengua se secó esperando tu boca, buscando tu cuello, queriendo besar tus orejitas.

Quizás nunca sepas… que un lado de mi cama se heló, por que tu ya no lo calientas, que el café ya nunca sabe igual por que no lo comparto, que las tostadas cuando se caen, siempre lo hacen por el lado de la mantequilla pero ya no me importa siquiera recogerlas.

Quizás nunca sepas… que aquella que era mi casa, ahora me parece extraña, y sus paredes son fantasmas que me ahogan, que está vacía, que suena a hueco pues ya se perdieron tus susurros, tus gemidos.

Quizás nunca sepas… que mis despertares ya no son los mismos, que venir a trabajar ya no es divertido, que volver a casa es un martirio, que mi soledad ya no me divierte, sino que duele.

Quizás nunca sepas… que aquella cajita que estaba cerrada a cal y canto, se abrió a tu paso, y a aquel que deambulaba por la vida como un fantasma supiste insuflarle vida de nuevo.

Quizás nunca sepas… que supiste devolverme los sueños y la ilusión, que aquello que sólo era gris se tornó en mil colores, que la vida no se vive bajo un soportal, sino corriendo por sus calles.

Quizás nunca sepas… que olvidé que era estar como un berraquito, que aún resuenan tus risas, esas que sabes que me gustaban tanto… que me aterroriza despertarme en medio de la noche y no verte allí, a mi lado, oyendo tu suave respiración, y deseando que la noche no acabe nunca para ver como simplemente duermes.

Quizás nunca sepas… que fuí tu alumno, que me enseñaste a ver las cosas de otro modo, a disfrutarlas de otra manera, a empezar a ver el mundo de un color diferente, pero nunca pude examinarme y enseñarte cómo había aprendido de ti.

Quizás nunca sepas… que quiero borrar del diccionario la palabra peque, por que como los dorsales de los jugadores que desaparecen y ya no lo viste ningún otro,yo ya no quiero oírla de otros labios.


Quizás nunca sepas…

Simplemente leedlo...

TERAPIA DE SOLEDAD
(Cuento de M. Benedetti)

Querido mío: Aquí estoy, en mi isla, que no es eminente eso, ya que no está rodeada de mar sino de vegetación, de árboles, de campo propiamente dicho. Pero es una isla en un sentido esquimal. Aunque tampoco es eso, ya que estoy rodeada de lejanas presencias y cercanas ausencias, del recuerdo de otros y de las corrientes de mi propia memoria. ¿Te parezco complicada? Puede ser. Bien sabes que de un tiempo a esta parte sentía la necesidad de aislarme, de reencontrarme con mi soledad perdida (¡Marcel Proust, viejo y peludo!). Por suerte lo entendiste y te confieso que esa comprensión aumentó mi amor (y también mi respeto) hacia vos. Estoy segura de que el respeto por la soledad del ser amado es una de las menos frecuentes, pero más entrañables formas de amor, ¿no te parece?
Creo que los diez años de bien llevado matrimonio precisaban de esta afirmación de nuestras identidades. Es un regalo del destino que seamos tan distintos, algo que nos habilita a descubrirnos casi a diario, a que cada uno celebre en su fuero interno el hallazgo del otro. Esto de “fuero interno” siempre me ha parecido una contradicción gastada, inadecuada e inútil. “Fuero” es tan parecido a “afuera” (ya sé que vienen de etimologías distintas) e “interno” tan cercano a “intimidad”. Esa expresión,”fuero interno”, ¿habrá querido expresar en sus orígenes una intimidad hecha pública, volcada hacia fuera, o sea lo contrario de lo que hoy significa?
Pero retomo el hilo de mi sabia reflexión. Seré caótica, pero no tarada. Una pregunta indiscreta: ¿Cómo te sentís sin mí? ¿Rodeado, como es habitual, de trabajo, de amigos leales y desleales, y también de mujeres guapas y guapísimas? Dada esa circunstancia, tendría buenos motivos para mis celos. Pero para mi condena, no soy celosa. Ah, no te ilusiones, puedo serlo. Vos en cambio, no tenés ninguna razón para los celos, ya que aquí no estoy rodeada de hombres guapos, sino de pinos, eucaliptos, ranas canoras, amaneceres y crepúsculos y, en ocasiones, de un silencio nocturno tan compacto que a veces me despierta y hasta me desvela, tan habituados estamos al ruido enloquecedor, cercano o lejano de las ciudades. Sólo en algunos insomnios me acompañan los grillos, cuya monotonía coral me los confirma como precursores del canto gregoriano. ¿No estarás celoso de los grillos, verdad? Te aclaro que su pequeñez los hace invisibles, así que ni siquiera sé si son guapos (como grillos, claro). Supongo que también entre ellos habrá cánones de belleza; que habrá grillos equivalentes a Robert Redford y otros feos como Meter Lorre.
Lo cierto es que, dormida o despierta, he estado haciendo balance de mí misma. No te voy a contar, por ahora, cuál es el saldo. Para hacerlo, tengo que decírtelo en la cama, desnudo vos y desnuda yo, después de fornicar como Dios manda, mirándote a los ojos para que esos ojos tuyos me vayan comunicando tu respuesta o al menos tu comentario. Todavía creo (te lo dije hace mucho, cuando ya vivíamos juntos, pero no habíamos cometido el pecado venial de casarnos) que nuestro mejor diálogo ha sido el de las miradas. Las palabras, consciente o inconscientemente, a menudo mienten, pero los ojos nunca dejan de ser veraces. Si alguna vez he pretendido mentir a alguien con la mirada, los párpados se me caen, bajan espontáneamente su cortina protectora, y ahí se quedan hasta que yo y mis ojos recuperamos la obligación de la verdad. Con las palabras todo es más complejo, pero aún así, si las palabras tratan de engañar, los ojos suelen desmentir a la boca.
Retomando de nuevo el hilo conductor, te diré que la soledad es como un tónico y también una cura de modestia. Un tónico porque, con tanto tiempo y espacio para reflexionar, una va detectando qué sirve y qué no sirve en los recovecos del alma propia. Y cura de modestia, porque en la estricta soledad no tienen cabida los halagos fallutos, ni los mimos a la vanidad, ni siquiera (no es mi caso) el perdón de los confesionarios.
Mi soledad está además poblada de pájaros. Siempre he sido una analfabeta en cuanto a ornitología, de modo que nunca pude ni podré diferenciar el canto de una calandria del de un zorzal, el monólogo de un mirlo del de un jilguero, y en este tramo de mi vida no pienso especializarme en ciencia pajarera, de modo que he decidido ponerles nombres. Verbigracia: a uno de esos cantautores alados lo llamo Fabricio; a otro, Segismundo, a otro Venancio; a otro más, Rigoberto. Lo cierto es que cuando los llamo por los nombres de mi particular nomenclatura, ellos me responden con una parrafada de trinos.
…Querido: retomo esta carta una semana después de la parrafada de trinos. Ya llevo más de un mes en mi isla verde. Se me ocurre que ya he reflexionado lo suficiente y además he empezado a extrañarte de una forma casi enfermiza. Así como antes sentí la imperiosa necesidad de un aislamiento, ahora tengo una añoranza terrible de tus manos, de tu boca, de tu abrazo, de tu cuerpo, en fin. Confío, compañero, que con estos conmovedores llamados no se le vaya a llenar el tafanario (aclaro que este sinónimo de culo lo aprendí ayer) de papelitos, eh.
Llegaré el lunes. Te aviso con tiempo suficiente como para que desalojes de nuestra confortable cama doble a cualquier intrusa y su cuerpo del delito. Te lo digo en broma, claro. O no. Te lo digo en serio. A desalojar, a desalojar, con música de Viglietti. Te anticipo que esta temporada de soledad me ha vuelto muy apetitosa. Besos y besos, de tu…

martes, agosto 28, 2007

Cuanto más bella es la vida
más feroces sus zarpazos,
cuantos más frutos consigo
más cerca estoy de perder...

quizas tarde en escribir, ahora es tiempo de oscuridad....

a tod@s besitos y gracias

Guerra

La noche se desliza en una lenta agonía, parece que el tiempo se deleita cuando a uno le es imposible dormir. Tumbado contra la pared, inmerso en la oscuridad, siento que donde debería estar mi pecho hay un profundo agujero negro que se lleva toda mi respiración y me ahoga, intento asomarme a él, pero me vence el vértigo, solo hay un gran vacio donde antes habia músculos y órganos.

La mina ha estallado con todo su poder devastador.
Así es la guerra, a veces se ve desde lejos y parece tan aséptica que no nos afecta, pero cuando uno entra en el campo de batalla, todo cambia, miradas perdidas, estrategias, vencedores y vencidos, compañeros perdidos en el fragor de la batalla, amistades que surgen y al dia siguiente desaparecen.

Yazco aqui, en la noche, con las sombras corriendo tras de mi, puedo ir sus carcajadas, a la espera de lanzarse sobre lo que quede.
Mientras las sensaciones se ahogan en mi garganta, siento flotar lo sueños de niño a mi alrededor. Un día los abandoné, como hace casi todo el mundo, por otros sueños más falsos e irreales llenos de una felicidad vacua.
¿Dónde estaran los bosques por los que corría mi corazón sobre la hierba mojada detrás de hadas que revoloteaban como luciernagas? Aquellos gnomos que salian a contarme historias al anochecer en playas de arena suave, trolls que jugaban a asustarme... "hay un monstruo en mi armario, debajo de mi cama..." Sirenas y delfines, águilas que me transportaban a otros mundos donde aún quedaban piratas, emborrachandose de ron en la taberna de un puerto perdido, mientras su barco se resquebrajaba de viejo.
Cielos de dos lunas, que iluminaban de colores nunca vistos aquellas noches estrelladas.
Todos aquellos sueños se perdieron en la lluvia del tiempo.

Y ahora, en esta noche amarga como la hiel, mi agujero se acrecienta como esos agujeros negros del espacio que devoran toda la energía a su paso, tragandose hasta el mas pequeño haz de luz.

Me ahoga esta sensación, y a veces,, solo a veces me atrae el dulce sabor de la muerte, como si fuera el único y último tren que pudiera sacarme de aquí.

¡Qué lejos me sentía yo de esta maldita guerra! Sufrí una y no quise volver a ella, pero ¡ay! destino cruel el de los hombres que se obzecan en volver por sus pasos, en desear aquello que puede hacer tanto daño como procurar una felicidad inmensa.

Y ahora aqui tendido me teneís, herido de muerte, de esta guerra, una guerra que no tiene ni principio ni final, y que más tarde o más temprano se cobra sus víctimas, aunque digan que aquellos que la sobreviven son eternamente felices.
Yo he caido, sencillamente por mi propia estupidez, arrogancia de los que se creen inmortales, sin saber que el camino está plagado de minas tan fáciles de activar que sólo con mirarlas pueden estallar.

Quizas sea el destino, el que me haya traido hasta aqui, con su ciega sabiduria para mostrarme el abismo negro que se abre en mi pecho.

Ahora solo el tiempo maneja los hilos del destino, como si fuera Gepetto manejando a Pinocho, marionetas en sus manos.

Cierro los ojos anegados en lágrimas, mientras la noche se desliza en su lenta agonía.

sábado, agosto 25, 2007

El hombre de hielo


Cuentan la historia de un hombre que un día decidio meterse en su casa, cuando la vida no paraba de zarandearle...
Quizás, penseis, pues vaya historia, cuantos nos hemos metido en casa cuando la vida nos ha dado un revés, si llevaís razón, pero esperad un poco y dejadme contar su historia.

Aquel hombre se acostumbró a refugiarse en su casa, era como si allí lejos de todo y de todos la vida no le persiguiera, de alguna manera la soledad era su compañera y aunque a veces dolia, no era mayor que el dolor de estar fuera. Y el tiempo pasaba, y él cada vez se alejaba un poco más, aprendió a hablar solo, a contarse sus historias sin tener que compartirlas con nadie, a comerse sus problemas, digerirlos y que pasasen como las tormentas.

Y así, sin darse cuenta, su interior se fué cubriendo, primero de escarcha y cuando esta se enfrió aún más, se convirtió en hielo. Los pies, las piernas, el estomago, y entró hasta que heló su corazón.

Pero él no se percataba de eso, por que al fin y al cabo la vida ya no le dolia, quizas a veces era como un pequeño dolor de cabeza, que en cuanto llegaba a su casa se pasaba. Pero el hielo no se conformó con cubrir su interior y empezó a salir, como las capas de la cebolla y fue cubriendole.

Algunos de los que le conocian empezaron a llamarle ice man en tono jocoso, los más cercanos se atrevían a decirle que se estaba volviendo un asocial, que no era el mejor camino, pero a él sólo le importaba no volver a sufrir, y bueno en realidad él no se sentía tan mal.

No hay mayor ciego que aquel que no quiere ver.

Pero no contó con la naturaleza, que es sabia, y siempre empuja hacia la vida, y un día, timidamente se le acercó alguien, lentamente, poco a poco, y él, ¡ay! aquel hombre pensó que su hielo era ya lo suficientemente grueso como para protegerle y bajó la guardia, lo suficiente para que la cercanía de aquella persona derritiera el hielo, a pesar de él y a pesar sus costumbres.

Y un día el hombre sintio una ligereza tibieza, "uys, esto es nuevo, se dijo, bueno será algo pasajero, nada sin importancia, llevo tanto tiempo que es lógico un poco de calor". Le gustaba y dejó que aquel calor que le estaban ofreciendo empezase a deshelar sus capas, una tras otra, "quizas no sea tan malo sentir un poco de aquel calor de hace tiempo..." Y así fue, poquito a poquito descubriéndose, hasta que un dia el calor empezó a deshelar su corazón y fue tan fuerte la sensación, que le entró pánico y corrió a su casa, encerrándose de nuevo, esperando que el frio cubriera de nuevo aquel profundo agujero que tenía. Y se volvio hosco y hermético de nuevo.

Pero el calor ya había profundizado tanto que no había frío suficiente para apagarlo, y cuando quiso volver al manantial que le proporcionaba ese calor, se dió cuenta que su frío lo habia secado y que aquel calor se había apagado.

Dicen que un dia le encontraron en su casa con los ojos cubiertos de lágrimas heladas, al final el mismo frió que él había creado, lo habia matado.

jueves, agosto 23, 2007

Mañana

Te hundiste en el sillón, un ráfaga de viento frió te sacudió:
"Mierda, para ser agosto hace tiempo de otoño.."
Sentias la pena de dejar el verano atrás, y no por que hubiera sido un verano para recordar, pero de alguna manera habia invernado tu mente, y ahora, esta, empezaba a despertarse de nuevo.

Pusiste la tele, no había sido un buen día, el proyecto tocaba a su fin, y ya te estaban llegando rumores de que no contaban más contigo, otra vez a empezar e incluso a saber si habría más proyectos en cartera.
Tu vista se perdió en el televisor, mientras un cateto llamado Zapatero sonreía estupidamente hablando del empuje de la economía española, del número de nuevos puestos de trabajo....

"Hijo de la gran puta..." soltaste, con toda la rabia escupiendo de tu boca, "a mi me gustaria verte con un contrato de obra y servicio... cabrón...". Apagaste la televisión, no querias encenderte más de lo que estabas, hay días en los que uno no deberia dejar la cama...

Las sensaciones olvidadas volvian a ti como trozos de cristal tras el estallido de una ventana, cortantes, incrustándose hasta lo más profundo. De nuevo a empezar, y ya van... habías olvidado las veces... esa sensación de cansancio, de estar al comienzo de nuevo del camino, y cada vez con menos fuerzas.
Te pusiste tu vino con gaseosa y ahogaste tus pensamientos en él, es hora de olvidarse de todo, y dejaste que unas sonrisas llenaran tus recuerdos... su calor apaciguó un poco tu ira, al menos esta vez el camino no es tan solitario...

Apagaste la luz, encendiste tu CD y dejaste que Bruce rompiera el silencio con sus historias de fábricas perdidas, de motores de coches rugiendo en la noche, de fracasados en busca de su chica, del consuelo de un beso, de la búsqueda de la tierra prometida...

Y así,cerraste los ojos, perdiéndote en tus sueños, donde mañana saldría el sol,y quien sabe, quien sabe... quizás... un día mejor, ¿por que no?.

martes, agosto 14, 2007

Regreso




... y levantó el cierre que hace tan poco eché. Se pierde en el recuerdo esos días que tan fugazmente han pasado, dejando un poso de sabor agridulce, un año más, y la sensación de moverme en círculos concentricos no deja de acompañarme como si fuera mi mas fiel amiga.

He podido disfrutar de mi "enano" y esa sensación nada ni nadie podrá quitarmela, pero aún así, queda una bruma que me envuelve, un año mas de mi vida que se va por el sumidero, de que trás un año de tumbos, necesitaba perderme lejos, de vivir algo especial y nuevo. Un nuevo sitio, un nuevo lugar...

Dejar aparcada la vida en la 3 planta del parking, para que cuando uno vuelva no sepa ni en que lugar se quedó....

Levanto el cierre, y el asfalto de Madrid de nuevo me saluda, crujiendo de calor, la soledad de esta ciudad en vacaciones me reconforta. En estas fechas te toma en sus brazos abiertos, lejos de la muchedumbre, de las prisas, se gozan sus ventanas abiertas, sus terrazas, la ligereza de sus ropas.... simplemente es Madrid, como deberia ser todo el año. Y ahora miro el horizonte, en el se dibujan nuevas siluetas, que antes no estaban, que lo embellecen, que lo hacen distinto. Y también como no, nubes, nubes de una tormenta lejana pero que más tarde o más temprano llegará y descargará, como cada cierto tiempo, como si tuviese una cita programada conmigo y a la que inevitablemente no puedo faltar...

Pero mientras llega, aqui estoy, aquí he vuelto, espero que pronto con nuevas cosas que contar, que sentir y que compartir...

Y una vez más, gracias a todos aquellos que hacen un huequito en su tiempo y se asoman por este pequeño rincón llamado sinlatidos.

Gracias.

viernes, julio 27, 2007

Ciclos

Un año más ha pasado, se cierra el balance, es hora de echar cuentas de mirar atrás para afrontar lo que venga.... dos semanas de descanso de encontrarse con uno, de disfrutarlos de volver a encontrarse con un lugar que fué y que ahora solo guarda recuerdos....

Volveré espero que con cuentos nuevos con historias con sueños y con ilusiones... y que mientras tanto los que por aqui os pasais os deseo un feliz verano que lo agarreis como si os fuera la vida en ello, que no dejeis que se os escurra entre los dedos, zambulliros en el como si fuera un oceano verde esmeralda dejaros empapapar por ese tiempo...


y nos volveremos a ver.....

jueves, julio 19, 2007

Cruce de caminos

Agotado.
Se dejó caer en aquel cruce de caminos.
Era el mismo punto que una y otra vez había recorrido, como si todo su caminar se resolviera en circulos concentricos que terminaran... en aquel cruce de caminos.

Cansado.
Su vista se clavó en el suelo, dejó de ver el paisaje, y solo veía aquel suelo pedregoso por donde unas cuantas hormigas se empeñaban en subir y bajar por unas pequeñas piedras, hasta llegar al hormiguero, soltar su carga y vuelta a empezar. Por un instante se sintió una de aquellas hormigas.


El polvo de aquel camino habia cubierto sus ropas, su pelo, su cara, pero lo que era peor es que le habia calado hasta el alma, cubriendola de una capa que se adhería a ella como el cemento.


¿Y si ya no hubiera remedio y no se pudiera desprender nunca mas de aquella capa que le arrastraba con su peso?


Levantó la mirada.
Y vió una mano, una mano tendida hacia él.


- Ven, vamos es hora de seguir.
- Pero, ¿otra vez?

Una sonrisa inundo el camino

- Si, otra vez, y lo que tenga que ser... será....

jueves, julio 12, 2007

Encuentro

Un día más, pensé. Cerré los ojos, la sensación de que vivía en un eterno bucle donde los días eran unos iguales a otros, me inundó. Tuve que sujetarme al quicio de la puerta para no caer.

Intenté con un poco de maquillaje alegrarme la cara, sonreí ante el espejo, y me dije - alla vamos - pero esas dos palabras me sonaron vacias y repetidas.



Recorrí el mismo camino de siempre, casi como un automata, sin fijarme en nada de lo que me rodeaba, perdida en mis pensamientos.



Cuando llegué a la puerta de entrada, me crucé con él, sólo fue un instante pero hubo algo que me llamo la atención, me detuve a mirarle cuando pasó a mi altura y creí ver un esbozo de sonrisa en su cara.... ¿sería por mi? intenté creerlo así, al menos sería algo que me alegraría el día.



Y así pasé mi día de trabajo, entre el aburrimiento y el calor, con ese eterno deseo de que llegase la hora de volver a casa, mi hogar, esa pequeña "cueva" donde me refugiaba cada día, en la que me encontraba tan feliz, como algún amigo habia llamado el lugar del descanso del guerrero. Recordé que tenía que hacer la compra, y se me torció el gesto, lo odiaba, cuando ya llegaba al supermercado, era como si una campana llamara para que se llenara en el acto, largas colas ante la caja, carritos que te empujan como si se tratara de encontrar la pole position. Me resigné, y me deje llevar por la inercia, las ganas de tirarme al sofa a dejar pasar el resto de la tarde inundar mi mente, tan distraidamente iba que solo percibí un apagado hola que no me dió tiempo a contestar, levanté la vista y tras de mi, estaba el chico de la mañana llenando una cesta, me miró y volvió a repetir - "hola". Me quede parada, en unos segundos interminables, -"hola? es a mi?- pensé, y sin más solté - ah , hola -. Tonta , pensé vaya respuesta. Él siguió llenando su cesta, me fijé mas detalladamente, realmente era atractivo, su pelo moreno, esos vaqueros, y sus gafas negras le daban una imagen que me atraia.



Seguí a lo mio, al fin y al cabo era un desconocido, que tan solo me había dicho buenos días. Fuí pasillo a pasillo cogiendo lo que me faltaba de mi lista mental, y con la esperanza de volvermelo a encontrar, por lo menos que algo me alegrara la vista en este día tan pesado. Pero sólo fué en la cola de las cajas cuando volví a verlo, estaba dos mas alla de la que yo me encontraba, le miré disimuladamente, parecia distraido a lo suyo, con los cascos puestos como si estuviese en otro planeta, levantó la vista y nuestras miradas se cruzaron, me noté nerviosa, como si me hubieran pillado haciendo algo malo, pero él me volvió a sonreir, y me hizo un gesto como indicandome que me esperaba fuera.



No podía creerlo, empecé a ponerme nerviosa, un desconocido, venga a saber quien es y que quiere, pero por otro lado , no era eso lo que deseaba, algo que hiciera tambalear mi monotona vida?. La voz de la cajera me despertó de mi ensoñación, pagué y al salir allí estaba él.



- Hola, espero que no te molestes por que esté esperandote

- Bueno, no..- balbucee- pero me parece extraño solo que...

- No te preocupes, lo entendería si quieres irte, pero si te quedas me encantaria tomar algo contigo en alguna terracita



Mi cabeza hervia, si, venga algo que te de vida, no, pero tu estas loca, si ni le conoces...



- Bueno vale...



Y cargados con nuestras bolsas nos encaminamos a la terraza más cercana. Yo seguía mi inspección visual, quien seria ese chico que sin mas me invitaba a tomar algo , el miedo pero a la vez ese morbillo ...



Lo pasé genial, su presencia en vez de intimidarme me relajaba, me transmitia una paz y una confianza que hacía tiempo que no sentía, reimos, nos contamos algunas intimidades, charlamos distraidamente, y al final nos contamos un poco nuestras vidas. Me sentía cómoda.



El tiempo pasó en un soplo:



-Se me hace tarde ya, y mañana madrugo..

- Si es cierto... te importa que te acompañe hasta casa

- Ummm no,no me importa



El camino no era largo, pero mi cabeza daba vueltas como una lavadora, que hara, que intenciones tendrá, querra subir, le invito, la verdad hacia tanto tiempo que nadie visitaba mi cama... pero estaba loca pensando eso?



Llegamos.

Cuando me giré para decirle que ese era mi portal, el ya se habia inclinado poniendo sus labios sobre los mios, me cogio de improviso, noté el calor de su boca y me deje llevar por esa tibia sensación él entreabrió sus labios y note su lengua como rozaba los mios ...y el beso se volvia más apasionado.



Dejamos caer de golpe las bolsas nada mas abrir la puerta. El desenfreno se adueño de nuestras manos, yo le quitaba la camisa mientras el acariciaba mi cuerpo por encima de la ropa, le llevé hasta el dormitorio y caimos sobre la cama, me desnudo lentamente besando cada parte de mi cuerpo que era descubierta.

La primera vez fue casi violenta, hicimos el amor como si la vida nos fuera en ello, despues el me abrazó y me acurruqué a su lado sentia mi espalda pegada a su cuerpo sus besos en mi nuca, el silencio cubriendonos como si fuese una sabana, no deciamos nada, por que ese silencio lo decía todo, me acaricia con una ternura que incluso me hacia daño, daño por que la tenia olvidada... y volvimos a hacer el amor, él se dedicó por completo a mi, me acariciaba mientras besaba mi cuello , mis pechos mordisqueando suavemente mis pezones, entreteniendose en mi ombligo, bajando a mi sexo y bebiendo de esa fuente que era yo. Le enlace con mis piernas mientras entraba en mi, acompasando los movimientos, rodando por la cama...



En algun momento perdí la noción del tiempo, sabía que solo había esa ocasión, ese momento.. y que no iba a dejarlo escapar..



Amaneció, sentía sus brazos sobre mi, estuve mirandole un rato mientras dormia, su respiracion, su pelo negro, fresco como la brisa del mar...



Abrió los ojos y me besó.

Casi no hubo palabras, él sabía que debia irse, yo sabía que no volvería a verle.



Cuando estaba ya en la puerta, se volvió a mi, me abrazo y en un susurro me dijo:



- Recuerda, aunque todo parezca que no puede cambiar, llega un dia y tu mundo se trastoca, como un lago quieto en el que cae una piedra y se llena de ondas... Puedes volver a sentir, a amar y a vivir ... como lo has hecho esta noche...



No volvi a verle...



Pero cada vez que lo recuerdo, mi cuerpo se estremece y mis días ya no son iguales....

miércoles, julio 11, 2007

Un nuevo día

Las luces rasgaban la oscuridad agonizante de la noche. Lentamente me despertaba, y odiaba aquella sensación. El sueño era el refugio donde cada día desparecian los miedos, esos que se ocultaban tras cada esquina a la espera de saltar sobre mi.



Apagué el despertador con el movimiento automático de cada mañana. Y fuí al baño. Me miré en el espejo y este me devolvió una imagen que no era yo.. ¿o si?. Me miraba y sin embargo no podia reconocerme, era realmente ese que reflejaba el espejo, el dolor volvió de su pozo oscuro, golpeandome de nuevo con tanto furor y tanta capacidad,que incluso podría haber dado parte de él. Me tambaleé, reconocia esa sensación, mezcla de nostalgia y tristeza que se envolvia en un dolor sordo, no físico.



La ducha fué reparadora, me sentí mejor, como si el agua se hubiera llevado parte de esas sensaciones, aunque cuando volví a mirarme al espejo seguía sin reconocerme.



En verdad era yo ese? o quizas siempre había sido asi y lo unico que habia hecho era camuflar, mentirme a mi mismo y huir de esa realidad. Me debatia entre la imagen que yo palpaba y sentia, y la que reflejaba el espejo.



Perdido.



Intenté que la sensación desapareciera, tenía un nuevo día por delante, otro más, tan igual como ayer y supuestamente como mañana, y sin embargo...



Cogí el camino al cercanías, cargado de recuerdos, como en un deja vú. Pero el sol apaciguó el frío interior, y la musica de mi mp3 apago las voces, lentamente una sonrisa se dibujó en mi rostro, quizás sólo quizás, no era la imagen del espejo sino como la veía y yo, y si así fuera esa visión podría cambiar con tan solo un poco de ánimo.



Una mirada desconocida, una sonrisa, otra nueva canción y este día, quien sabe, podría ser distinto.

martes, julio 03, 2007

.... amanecia, las primeras luces rasgaban la oscuridad.
Amor y pasión, sueño e ilusiones, caminos trazados en surcos de sábanas.

Y un deseo ...

"Quedate sólo un minuto más, sólo un minuto, donde el tiempo se tornará eterno"

lunes, julio 02, 2007

Final 1

Este es el final 1 del cuento vida.. si no lo has leido baja un poco y luego decide si quieres leer el final 1 o el 2... espero que lo disfrutes


.........................

En esto se abrió la puerta, el médico entraba se dirigió a nosotros y…


- Hola, hemos hecho todo lo que hemos podido…
- ¿Si? Eso quiere decir…
- Déjale hablar…
- Pues hemos extirpado el tumor, la zona está limpia, con un poco de recuperación, en nada volverá a hacer su vida normal, lo hemos cogido a tiempo.


Me lancé sobre el médico y le besé, gritos y sollozos llenaron la habitación.

- Ahora está bajo el efecto de la anestesia y le tendremos bajo observación, lo mejor es que vayan a celebrarlo o a descansar a sus casas, ya mañana podrán verle.

Salimos a la calle, el cielo parecía más azul, Madrid tenía un color diferente, lo celebramos en el primer bar que encontramos, y allí al ir a por un cigarro vi el dvd. Terminamos con las cervezas y fuimos a mi casa, todos expectantes por ver que había allí.


“ Ummmm … parece que estáis todos, a ver… si, si … venga pues juntaros un poco… jejej así esta bien. Bueno aquí estoy al menos tras la pantalla, y quién sabe si aun respirando… si así no fuera, ya he dejado dicho lo que hay que hacer, por eso no voy a repetirlo.
Solo quiero un ratito de vosotros, deciros que os quiero, que me he equivocado tanto, que ya es tarde, tarde para mí, pero no para vosotros, para deciros ese te quiero que encerráis tan dentro por miedo, para decir que lo sentís en vez de mantener ese orgullo, para levantar el teléfono y escuchar esa voz que está al otro lado, para dejarse empapar por la lluvia, para hacer el loco aunque los demás te lo llamen, para gastarse el dinero vivirlo y no guardarlo como si fuera a criar, para disfrutar de una sonrisa, para ver lo que tienes al lado y no pasar todo el día criticándolo, para viajar, para olvidarse de tantas y tantas cosas, para recordar tantas y tantas cosas, ahora sé por lo que pasó papá, ahora sé lo que luchó, lo que vivió, y el valor que tuvo ese que nunca nos dejó ver.

Echare de menos verte crecer enano, poder estar a tu lado, tus dudas, tus primeras chicas, picarte, animarte a que te vayas a estudiar fuera de este país al menos un año… a ver a tus hijos… pero no estes triste tienes una vida por delante, tan tan maravillosa que espero que no lo olvides nunca, cada dia es irrepetible , no lo olvides peque, y eso si, nunca nunca dejes de querer a tu madre, por mucho que pasara fue una de las cosas mas maravillosas que sucedieron en mi vida.


Y echare de menos a todas esas personas que pasaron por mi vida, aquellas a las que quise, por poco o mucho tiempo, con sus manias, con sus misterios, las que me enseñaron que la vida puede verse de tantas y tantas formas, que el amor tiene tantos caminos…


Ahora echo de menos el sonido del despertador, la ducha fría de la mañana, tus gritos mama, también los echo de menos, y odio si, aun sigo siendo así, odio las veces que me quedé en casa no pudiendo correr por las calles de Madrid, las veces que negué un beso, las veces que no rompí las distancias, odio la forma tan estúpida de dejarme llevar por la vida sin hacer nada.
Y perdones mil, a todas aquellas personas que hice daño, por no saber decir que no, por no saber ir con la verdad por delante, por mis errores, por el sufrimiento que causé, por mi ceguera, por huir hacia delante, por este dvd, por no tener el valor de decíroslo a la cara….

Bueno quizás ahora este tocando un arpa entre nubes de algodón, jajajaja, en serio os echaré de menos, pero no estad tristes, dicen que solo se olvida a una persona cuando dejas de tenerla en el corazón yo os llevo en él, y gracias, gracias por todos esos momentos … porque en esos momentos cada sencilla alegría se convirtió en un ciclón de amor.

Nos vemos.”

Y el dvd se quedó en silencio, nos miramos, nadie dijo nada, como si aquello hubiera calado, como si supieramos que quizás se quedarían en solo palabras…. O no…..


Han pasado unos meses, te veo sentado en la terraza, la vida te ha cambiado, como a mí, como a tu familia, quizás no tanto como deseaste, pero bueno no todo se puede conseguir aún estando al borde de la muerte. Vienes a mi, y tocas mi vientre, lo sientes, sientes una nueva vida que se mueve…. y sonries.

jueves, junio 28, 2007

Vida-...... FINAL 2

Si no habeis leido el relato VIDA, no leais esto que es el final n. 2, antes leer el relato anterior a este post, en breve y si alguien se decanta por el final n. 1 , lo subiré.


....... En esto se abrió la puerta, el médico entraba se dirigió a nosotros y....



- Hola, hemos hecho todo lo que hemos podido… pero el tumor estaba muy extendido… y muy débil, lo siento.

Me quedé mirándole, y mi primer pensamiento fue lo duro que tiene que ser decir algo así, no lo pude evitar, pero fue eso lo que pensé. Me dí la vuelta y allí estaba toda tu familia abrazada llorando, me acerqué a ellos y me uní al abrazo.

Al día siguiente hablé de tus deseos, de la fiesta, de que aprovecharan lo que pudieran de ti, de que te incineraran, y del dvd.

Lo pusimos…


“ Ummmm … parece que estáis todos, a ver… si, si … venga pues juntaros un poco… jejej así esta bien. Bueno aquí estoy al menos tras la pantalla, y quién sabe si aun respirando… si así no fuera, ya he dejado dicho lo que hay que hacer, por eso no voy a repetirlo.
Solo quiero un ratito de vosotros, deciros que os quiero, que me he equivocado tanto, que ya es tarde, tarde para mí, pero no para vosotros, para deciros ese te quiero que encerráis tan dentro por miedo, para decir que lo sentís en vez de mantener ese orgullo, para levantar el teléfono y escuchar esa voz que está al otro lado, para dejarse empapar por la lluvia, para hacer el loco aunque los demás te lo llamen, para gastarse el dinero vivirlo y no guardarlo como si fuera a criar, para disfrutar de una sonrisa, para ver lo que tienes al lado y no pasar todo el día criticándolo, para viajar, para olvidarse de tantas y tantas cosas, para recordar tantas y tantas cosas, ahora sé por lo que pasó papá, ahora sé lo que luchó, lo que vivió, y el valor que tuvo ese que nunca nos dejó ver.
Ahora echo de menos el sonido del despertador, la ducha fría de la mañana, tus gritos mama, también los echo de menos, y odio si, aun sigo siendo así, odio las veces que me quedé en casa no pudiendo correr por las calles de Madrid, las veces que negué un beso, las veces que no rompí las distancias, odio la forma tan estúpida de dejarme llevar por la vida sin hacer nada.

Echare de menos verte crecer enano, poder estar a tu lado, tus dudas, tus primeras chicas, picarte, animarte a que te vayas a estudiar fuera de este país al menos un año… a ver a tus hijos… pero no estes triste tienes una vida por delante, tan tan maravillosa que espero que no lo olvides nunca, cada dia es irrepetible , no lo olvides peque, y eso si, nunca nunca dejes de querer a tu madre, por mucho que pasara fue una de las cosas mas maravillas que sucedieron en mi vida.

Y echare de menos a todas esas personas que pasaron por mi vida, aquellas a las que quise, por poco o mucho tiempo, con sus manias, con sus camisetas de lentejuelas formando en letras sexy, las que me enseñaron que la vida puede verse de tantas y tantas formas, que el amor tiene tantos caminos…

Y perdones mil, a todas aquellas personas que hice daño, por no saber decir que no, por no saber ir con la verdad por delante, por mis errores, por el sufrimiento que causé, por mi ceguera, por huir hacia delante, por este dvd por no tener el valor de decíroslo a la cara….

Bueno quizás ahora este tocando un arpa entre nubes de algodón, jajajaja, en serio os echaré de menos, pero no estad tristes, dicen que solo se olvida a una persona cuando dejas de tenerla en el corazón yo os llevo en él, y gracias, gracias por todos esos momentos … porque en esos momentos cada sencilla alegría se convirtió en un ciclón de amor.

Nos vemos.”


Y el dvd se quedó en silencio, nos miramos, nadie dijo nada, como si aquello hubiera calado, como si supieramos que quizás se quedarían en solo palabras…. O no…..

Han pasado meses, veo a tu familia a menudo, han cambiado no tanto como quizás tu pensabas, pero ya sabes uno vuelve a la vida a la rutina y todo queda tan lejano como un vago recuerdo.

Estoy sentada leyendo ese libro que siempre regalabas Seda, y te recuerdo, recuerdo aquellos días… y la vida sigue… seguro que desde donde estes nos estaras viendo….

miércoles, junio 27, 2007

Vida

Hoy voy a proponer un juego... os dejo un cuento, sin final... y cuando lo leais podeis escribir un comentario pidiendo el FINAL 1 o el FINAL 2.... y en unos dias subiré el final con el numero elegido....

VIDA

Se dejó caer en la silla, vieja y gastada, el eskay no mentía sobre los años que llevaba allí. Levantó la mirada, y se cruzó con la de él.

- ¿Ha venido solo?
- Si, creo que es mejor, y por favor sin rodeos.
- Como Ud. quiera.

Se agarró a la silla, y resistió el envite lo mejor que pudo, solo dos palabras y su vida había cambiado.
Pero no tenía tiempo de dejarse abatir, ahora debía sacar todas sus fuerzas, no podría mentir, por mucho tiempo, al menos.
Fue directamente a casa y allí como un plan largamente meditado, sacó sus notas, lo primero sería un cambio de destino por unos meses, un nuevo proyecto, al menos así pensarían que estarías fuera, quizás al menos por un tiempo.
Era sencillo, tu siempre habías dicho que nunca querrías hacer daño a las personas que quieres y menos a las que están a tu lado, y aunque en el fondo sentías el enorme peso de la soledad venirte encima, lo tenias decidió y no habría vuelta atrás.

Fue mas complicado explicar que dejarías la ciudad unos meses, los motivos, el nuevo proyecto, donde cuanto tiempo, como te acoplarías, la casa... pero seguiste tu guión y todos te fueron creyendo, todos menos yo. Me bastó con mirarte a los ojos para saber que estabas mintiendo. Pero no lo entendía, ¿por que si fuera por mí, si acaso quisieras abandonarme o dejarme, no tendrías que involucrar a los demás?

Y así estaba yo, con la duda del motivo de tu supuesta marcha, con esa duda que genera tener que respetar tu decisión a pesar de saber que era mentira, de no montar un numerito, de no pedir explicaciones como un día me dijiste, y sobre todo porque en tu mano obraba un contrato de cambio de destino, y si dudaba de aquello tu salida hubiera sido tan fácil como ponerme el papel en la cara.

Así que solo tuve que seguirte la corriente e intentar comprender por donde iban tus pensamientos, y ver que iba a hacer yo, dejarte sin más, no podía, tenía que saber la razón de eso que para mi suponía una huida.

Quedamos esa noche para cenar, tu sonrisa parecía más fría y lejana o era yo que me había dejado invadir por mis dudas, sin embargo no me dijiste nada, no advertía en tus ojos ni un solo atisbo de que en algún momento me dirías la verdad.

Y ya en tu casa me amaste como si fuera la última vez, con tal pasión y ternura como nunca lo habías hecho antes, y juraría que cuando te estabas quedando dormido, te oí llorar.

Pasaron dos semanas sin ti, llamabas desde tu móvil y me contabas cómo te iba en el trabajo, que el proyecto quizás se alargase más de lo debido, pero que cuando estuvieras instalado podría ir a visitarte… y a mí tus palabras me sonaban huecas y vacías.

Recuerdo que era miércoles, cuando recibí un e-mail de mi amigo Miguel, me pedía que lo llamara sin falta…

- Hola Miguel, acabo de leer tu correo, dime ¿te pasa algo?
- La verdad es que no sé como decírtelo
- Venga por favor me estas poniendo muy nerviosa.
- Bien el caso es que tuve que ir ayer al hospital y cuando salía, creo que vi a Héctor,
- Pero eso es imposible está trabaj….
- Lo siento pero era él, hable con un colega y le pedí el favor que mirara las fichas, y tenía cita en el hospital
- Cita en el hospital, pero no, en serio que no es posible…
- Mira no quiero decirte más, quizás no debería habértelo dicho, pero ya puestos, la próxima es mañana a las 4, sala 24
- Pero que le pasa por favor dímelo ¡¡¡¡
- No, no puedo, deberías entenderlo, si él ha querido que sea así, sus motivos tendrá, es mucho más de lo que tendría que haberte dicho yo.
- Gracias, Miguel, sé que es un compromiso para ti, en serio muchas gracias.

Bueno, al menos era la confirmación de que había mentido, pero en un hospital, ¿por qué? ¿Qué hacía él en un hospital? No tenía ninguna duda a las 4 estaría allí.

Temblaba, siempre he odiado los hospitales, su olor, esas miradas tristes, los médicos y las enfermeras con sus prisas ajenos a todo, sí, sé que es su trabajo pero a mi aquello me descolocaba totalmente.

Allí estaba a la entrada del hospital mordiéndome las uñas, no resistía la espera, cuando a lo lejos te vi, estabas pálido y demacrado, y lo que más me llamó la atención fue la tristeza de tu rostro.

-Hola – le dije.
Él me miró, se quedó quieto mirándome, en unos segundos que me parecieron eternos, su mirada era fría, lejana, perdida… como si le faltara vida.

- ¿Qué haces aquí? ¿Cómo es posible? Vete, déjame, no deberías estar aquí.

Su voz tenía fuerza y rabia, toda la que le faltaba a su rostro.

- Necesito una explicación, un porqué de tanta mentira, de ese engaño…
- Está claro no lo ves, mírame, no creo que deba decirte nada mas.
- Pues creo que si, a la vista está que tienes algo ¿pero que es? Tan grave, ¿como para abandonarnos a todos?
- Mira es mejor que lo dejemos aquí, en su día tendrás la respuesta ahora no puedo quedarme, tengo una cita esperándome.
- No te vas a ir sin mi, me da igual entrar contigo o después de ti, así que decide.
- No tengo fuerzas para discutir contigo, sé que al final harás lo que te plazca.

Y se puso a caminar hacia la entrada del hospital, corrí un poco para ponerme a su altura, el silencio entre los dos se me antojaba como un muro insondable.
Le miré, en sus manos se marcaban sus huesos, y la ropa le colgaba, había adelgazado mucho.
Entramos en el ascensor, el olor del hospital volvió a marearme, pero no quise mostrar mi debilidad, ahora no era el momento, necesitaba saber que era lo que le sucedía.

Ahora has de quedarte aquí, espérame si quieres, pero no puedes pasar, y no te esfuerces esta vez mi negativa no tiene vueltas.

Asentí con mi cabeza, en sus ojos había tristeza, tanta que se me fueron las ganas de llevarle la contraria, me senté donde él me indicó y le vi alejarse despacio.

Ya no tenia dudas, estaba entrando en la sala para recibir quimioterapia, ahora encajaban todas la piezas, todas excepto esa forma de huir de mi, de su familia y de todo. Sentí que el alma se me caía a los pies, que el mundo se me derrumbaba sin poder sujetarme a nada, cuando dijo que se marchaba estaba hecha a la idea de que sería algo temporal, pero ahora y si su marcha fuera para… no quería pensar en ello, no debía, por él y por mi, y mientras me tragaba mis lágrimas, me juraba que no le dejaría pasase lo que pasase.

Pasó más de media hora hasta que la puerta se abrió de nuevo y te ví salir, la media hora más larga de mi vida.

Te acercaste.

- ¿Aún sigues aquí? Creo que te dije que no deberías estar aquí.
- No vas a lograr que me marche, esta vez no.
- Bueno eso está por ver, ahora estoy muy cansando, si no te importa…
- Si, si me importa, he traído el coche, dime donde vives ahora y te llevo.
- Bueno por esta vez y porque es justo. Te debo una explicación.

Estaba viviendo en la casa vacía de un amigo, medio destartalada. Se dejó caer en el sofá, mientras yo iba a la cocina a por un par de vasos de agua, esperando sus palabras.

- Imagino que estas esperando que empiece…. No voy a retrasarlo más, pero promete que te irás después y no volverás.
- Sabes que no voy a hacerlo.
- Pero es mi deseo, es lo que te estoy pidiendo.
- Y yo no voy a cumplir.

Su mirada cansada dejó entrever que se daba por vencido, yo no iba a renunciar a abandonarle pero no habría podido enfrentarme por más tiempo a él.

- Fue en una revisión rutinaria de esas que te hacen en el trabajo, todo empezó ahí, luego una biopsia, recuerdo lo que me decías sobre ellas, notas la inyección y el punza miento como va entrando luego ese quemazón insoportable. La espera a los resultados, y ahora el largo proceso de la quimioterapia.
- Entonces es cáncer.
- Si así es,
- Pero, dime porque has decidido pasar por todo esto tu solo.
- Mira, sé lo que es, sé el sufrimiento que pasa la gente que está al lado, el ir viendo como la quimio se cobra su peaje, y yo no quiero eso, no quiero que me miren como un apestado, que nadie se compadezca de mi, y si tiene que ser lo peor, mejor que se guarde un recuerdo de cómo era, no dé en que me estoy convirtiendo.
- Eso es un acto egoísta y cobarde por tu parte, no te importa el dolor de los que te queremos, ni siquiera tu hijo….
- No, al contrario, lo hago por qué os quiero en exceso y no deseo que sufráis por mi, que paséis esta agonía, esas horas de espera, el dejar de hacer cosas…
- Sigo pensando que para ti puede ser un acto de rebeldía y considerarte un valiente afrontándolo tú solo, pero eres en el fondo un cobarde que no rechazas.
- En serio que no es así, para mi es duro no veros no sentiros no poder estar a vuestro lado, pero sé lo que es esto y decidí que con mi sufrimiento era suficiente.
- Pues ya no lo será, ahora no volverás a estar solo.
- Te he dicho que no, y es que no, no me lo hagas más difícil, quedan solo unas semanas para que me operen, hoy era el último día de la quimio, en cuanto tenga suficientes fuerzas para afrontar la operación, la harán.

Me quedé callada, en el fondo quizás yo hubiera hecho lo mismo, pero iba a afrontarlo junto a él, quisiera o no.

- Está claro que no me harás caso pero si quiero que me jures por Dios que no se lo dirás a mi hijo, no quiero que me vea así, que no sea este su ultimo recuerdo de mi.

Volví a apretar los dientes, no quería llorar delante de él pero no aguantaba más.

- Bien es tu decisión y en esa no me voy a meter, no me parece justo pero si es así. Ahora voy a casa haré una maleta y me vendré aquí, Tengo las vacaciones pendientes, las reservaba para ir a verte, aunque nunca pensé que fuera aquí.
- Ok, tu ganas.

Fueron unas semanas duras, la incertidumbre, el estar cogiendo fuerzas de cualquier parte para no venirme abajo, luchar junto a él, verle llorar por las noches sin poder abrazarle ni decirle nada para que no supiera que yo sabía las veces que lloraba. Sentir por momentos que se iba… Pero se me ocurrió una idea, hacer algo para que no se dejara vencer, para que él iniciase también su lucha.

- Hoy te vas a dejar llevar, ¿vale?
- Estoy muy cansado, no salgamos por favor, veamos algo de tele.
- No, venga vístete, que hoy tenemos cosas que hacer.
- Pero el qué, anda por favor déjame aquí si quieres sal tu, lo necesitas.

Al final lo convencí, tomamos el coche, y fuimos a una gran tienda de juguetes.

- Vaya que piensas regalarme un scalextric, algún juego de mesa..
- Calla tonto no son para ti, egocéntrico…. – Le dije, era la primera vez en días que le veía sonreír sin forzarlo.

Llenamos el maletero de juguetes, él se quejaba del dinero que me estaba dejando, pero en el fondo le veía como disfrutaba con las compras.

- Bien y ahora donde vamos a ir con todos estos regalos, no es Navidad, por si no lo sabes…
- Espera y veras.

Lo supo en cuanto vio la entrada del hospital Niño Jesús.

- Así que ahora traemos juguetes para los niños, ¿y eso?
- Si, para unos niños especiales, tanto como tú.

Fue maravilloso, la sonrisa y la felicidad que despedían todos aquellos renacuajos, ajenos a su enfermedad, con sus cabezas llenas de gorros unos, otros calvos, abrazándonos , y él contándoles cuentos poniéndose el disfraz de payaso, riendo… riendo a carcajada

Cuando nos fuimos, le costó dejarlos allí.

- Volvamos, volvamos otro día.
- No podemos, es un favor especial que le han hecho a Miguel para que podamos venir.

Me miro con lágrimas en los ojos.

- Gracias, de verdad, es lo mejor que has podido hacer por mí.

Desde ese día su actitud cambió radicalmente, estaba con fuerzas, deseando que llegara la operación, con la fe en que todo saldría bien. A lo único que se había negado es a decírselo a su familia, a ver a su peque. Me dolía, esa irracionalidad, pero no podía hacer nada, a lo sumo un día me pidió llevarle hasta la puerta del colegio, fue el día más duro. Allí dentro del coche verle a lo lejos gritar a sus amigos…, fue triste. Volvimos a casa en silencio, no sabía que decirle, y dejé que se sumiera en sus pensamientos.

Pasó unos días meditabundo, más silencioso, como si hubiera olvidado el día del hospital. Hasta que llegó el momento del ingreso, entonces cambió, volvió a él la energía, su humor acido y negro que tanto odia… “ cuando vaya al infierno quieres que le de algún te pasa mensaje al diablo, seguro que no se está tan caliente como a tu lado”.
Le ingresaron.

Volví a los días de hospital, a los uniformes verdes, la comida insípida, a la incomodidad de un sillón, a las esperas mientras las enfermeras le cambiaban a verle como cada día que pasaba era un día más que perdía su esencia. Sin embargo él intentaba sonreir siempre que podía, hacer sus chistes, burlarse de aquella situación aunque a veces rayase lo soez.
Él que siempre había temido a los hospitales, ahora se presentaba voluntario para alguna prueba, no se quejaba en absoluto de las veces que vinieron a pincharle, gastaba bromas a las enfermeras…

Una noche, le oí moverse en sueños, sudaba, y se despertó agitado, me miró dulcemente.

- Tengo miedo, no miedo a la muerte, sino a saber que aquí dejo lo que más quiero, a esa sensación extraña de no haber apurado la vida al máximo, el no ver crecer al enano, el no estar contigo, tantas y tantas cosas que se te pasan, que cuando las vives están ahí y no las valoras. Tengo miedo al dolor, a ir al quirófano y no volver a abrir los ojos.
Tengo miedo a que no haya nada más, a que esto sea el punto final.

Lo abracé, sin decir nada, sentía como tiritaba, intente calmarlo, acunarlo como a un niño, hasta que se volvió a quedar dormido.

Salí a la fría noche de Madrid, era madrugada, las calles mojadas por los barrenderos reflejaban la luz amarillenta de las farolas, encendí un cigarrillo, y maldije la vida, maldije a Dios por llevarse a las personas que menos se lo merecen sin hacer nada, como si de un juego macabro se tratase, y en mi furia le hubiera dado de ostias en ese momento.

Y lloré, lloré por todos los malditos días que me había tragado mis lagrimas, llore con esa rabia contenida que da la impotencia, lloré hasta que me dolieron los ojos y me quedé sin lágrimas.

Subí a la habitación, intenté quedarme dormida, al fin y al cabo mañana era el día de la operación y habría que recuperar fuerzas.

Me despertó el ruido de la persiana cuando la enfermera sin cuidado alguno pegó el tirón para abrirla.

- Llegó el día, ya veras que pronto vuelves y te recuperas.

No la contesto, sólo la miraba en la lejanía.
Cuando se fue me agarro de las manos.

- Sabes que te quiero, quizás no te lo haya dicho tantas veces como debería, pero es así, no te ofendas, pero este camino he de recorrerle solo, vete a casa dúchate, no te quedes aquí esperando, no sirve de nada, será un día largo.

Y se lo llevaron. Lo ví desde lejos escondida para que él no supiera que aún seguía allí. Cuando ya iba a salir, se me acercó una enfermera.

- Me dio esta caja para Ud., menos mal que la he encontrado, creía que ya se había marchado.
- Gracias.

La abrí.

En ella había un papel mal doblado y un dvd.


“ Hola.

Bueno quizás sea hora de decir hasta pronto, porque por ahí andaré dando la murga, como un fantasma rondando en el armario, espero que no te asusten los ruidos extraños, imagínate podré entrar por fin en el lavabo de chicas y oír que cosas os decís cada vez que vais juntas…
He dejado dicho que si hay algo que sea aprovechable que lo utilicen, por favor si hiciera falta firma los papeles que sean, en cuanto a mi familia, en este dvd esta todo, hay también un mensaje para ti, no llores, no merece la pena, no merezco la pena, quiero que montes una fiesta en casa, bueno sobrara espacio no creo que vaya mucha gente, pon mucho de beber, y mucho springsteen y mis discos de música negra jajaja esos que no falten, nada de tristezas, mucho ron y alcohol, ahora me esperan, si si… que ya voy hacia luz, joer con san Pedro a veces le entran unas prisas…

Nos vemos. “

Volví a llorar, y a reir, maldito humor el suyo hasta el último momento, tomé el móvil, ahora no estaba él para impedírmelo y llamé a su familia, me costó explicarles todo, entre sollozos y voz entrecortada.

No tardaron mucho en llegar, fuimos a la cafetería y allí les expliqué como había sido todo, la forma de encontrarle, las semanas con la quimio, los preparativos… No me reprocharon nada, el no haberles llamado, sabían cómo era él, y en el fondo lo agradecían.

La espera fue eterna, a veces el silencio llenaba la habitación, las miradas bajas, sin saber que decir, otras las banalidades rompían el vacío, intentando llenar algo que era imposible…

En esto se abrió la puerta, el médico entraba se dirigió a nosotros y…

(sin final…. Aún)

viernes, mayo 25, 2007

Singles

Hoy en un blog al que suelo visitar y de vez en cuando participar.. sacaron el tema de los singles.. ese, dicen, nuevo estilo de vida. Aquí va mi opinión. ¿Y la vuestra?



Mi experiencia personal de la soledad, de vivir como un "single", depende del momento, o del día... quizas sea esa sensacion de desear lo que no se tiene...

Me encanta llegar a casa y poder soltar todo, y hacer lo primero que se me ocurra....
Odio llegar a casa, y pensar que nadie me espera o que no tengo a nadie a quien esperar para contarle como me ha ido el día, o para oir sus aventuras.


Me encanta poner el dvd y no pelearme por el mando, ni discutir por qué canal ver o qué película.
Odio no poder comentar una peli con alguien, ni arrebujarme bajo una manta y unos brazos y compartir nuestra serie favorita.

Me encanta no madrugar sin tener que estar pendiente si la otra persona ya se despertó o aún tengo que guardar silencio para no despertarla.
Odio levantarme y no preparar un desayuno para dos ,llevarle el café, el beso de buenos días y compartir la mañana tirados en la cama.

Me encanta conectarme a internet sin que nadie me diga nada y ver.. lo que queria ver.
Odio no tener a alguien al lado, que se siente conmigo a indagar por internet cosas nuevas, echarnos unas risas, contratar un viaje de fin de semana.

Me encanta no depender de nadie, poder elegir si salir o no, si quedarme en casa o ir a la calle.
Odio a todos aquellos que por el echo de vivir solo se creen que se folla más y mejor.

Me encanta cuando por fin alguien calienta el lado vacio de mi cama.
Odio estirar el brazo y tocar la frialdad de las sábanas, el despertar a medianoche y no ver unos ojos cerrados a mi lado.

Me encanta no tener que pensar en que me haré de cenar, abrir el frigorifico y coger lo primero que se me ocurra.
Odio no preparar una cena, un buen vino, una musica y unas velas, y mientras ver sus ojos y su sonrisa.

Me encanta vivir solo.
Odio vivir solo.

jueves, mayo 24, 2007

.... no comment ....

La vida es eso que pasa.... mientras esperamos que algo interesante nos suceda.

La boda

Los años habían caído sobre mi como una pesada losa. Perdida en aquella ciudad, un mundo conocido pero distante. Había decidido dar una vuelta de tuerca más a mi vida, la tentadora oferta de cambio de trabajo era irrenunciable, por más que ello significase, cambiar de ciudad, dejar amigos y familia atrás… y a él.

Le había conocido de la manera más extraña, y para mi, cuando ahora lo pienso, imposible, pero ahí estaba, después de mi azarosa vida sentimental, había llegado de improviso, cuando menos lo esperaba. Y ahora que comenzaba a conocerlo un poco, la distancia se ponía entre los dos.

Dos meses daban para poco, pero aún así me reconfortaba la idea de saber que le había conocido. Su imagen distaba mucho de lo que en mente podría ser mi “hombre” ideal, de hecho era el polo opuesto a mi ex. En nuestros pocos encuentros había conseguido sacar de mi, mi parte mas dulce pero también sabía como sacar mi genio. Era, en definitiva, una persona dual. Su imagen podría dar a engaño pues tras una aparente dulzura, se refugiaba una rabia contenida, como si en el fondo estuviera peleado con el mundo.

Y sin embargo, había sabido conquistarme, añoraba su sonrisa, como me ruborizaba ante él, cuando sentía que iba a intentar besarme, y muchas veces me llamaba a mi misma tonta, a mis años no podía demostrarme tan frágil.

Cuando llegó la propuesta, lo primero que hice fue llamarle, mi decisión estaba tomada, pero aún así necesitaba…. Bueno en realidad necesitaba oírle decir que no me fuera, que me iba a extrañar, que aún siendo tan poco tiempo y conociéndonos tan poco. Pero su reacción fue todo lo contrario a lo que yo quería y deseaba. Lejos de intentar que no me fuera, parecía que ardía en deseos de verme lejos, y lo peor fue su silencio a mis preguntas, no dijo nada sobre lo que sentía o deseaba, era una decisión mía y por tanto el no tenía ningún derecho en inmiscuirse en la decisión, eligiese lo que eligiese el lo aceptaría, aunque su opinión era que no debía dejar pasar aquella ocasión.

Y no lo hice.

Fue doloroso, ahora que sentía que mi vida podría de nuevo estabilizarse, era como si el destino jugase de nuevo conmigo. Y ahora, me hallaba lejos de todo y de todos.

Lo peor era la sensación de soledad que nuevamente me embargaba, y para colmo la compañera de piso, con su feliz maridito, a la espera de que le destinaran también a él a la ciudad para reintegrarse a la vida marital, y aquellas miradas, esas que tantas otras veces había sentido como se clavaban en mi como agujas, “mírala, otra vez viene sin pareja” “pues no se a que espera…”.

Lo había intentado, pero él pareció reacio a conocer a mis amigos, y las dos o tres veces que salió el tema terminamos discutiendo, no quería forzarlo, pero no entendía que le costara tanto entrar en mi mundo.

En el fondo suponía que sería cuestión de tiempo, pero aquella forma de actuar, provocaba en mi serias dudas, su reticencia parecía ocultar algo que yo no llegaba a comprender.

Y de nuevo el destino jugó sus cartas, una boda, de una de mis mas antiguas amigas, y con ello otra vez el torrente de si iría sola o acompañada.
No pude aguantar la presión, esta vez no, demasiado dolía la soledad que me había impuesto con el cambio de ciudad, como para aparecer allí, de nuevo sola y aguantar el chaparrón de preguntas, miradas y risitas.
Pero esta vez no iba a ser así, estaba dispuesta a apretar hasta donde hiciera falta para que me acompañara, al menos eso me decía a mi misma, aunque a la hora de oír su voz pudiera derrumbarme y flaquear.

Cogí el móvil y le llamé.

- Hola peque
- Hola bebe, ¿que tal va todo?
- Bien, oye que no tengo mucho tiempo, ya sabes yo y mis prisas, dentro de dos semanas tengo una boda y me gustaría que vinieras.
- Ummmm, ya sabes como pienso al respecto, no sé si sería una buena idea, tendrías que estar pendiente de mi y….
- Déjate de excusas, creo que al menos por mi, deberías hacerlo.
- Ok, estará bien, ya me dirás la fecha exacta, espero que no te arrepientas.

Me dejó perpleja, que aceptara tan rápidamente y ese: “espero que no te arrepientas”

- Pero ya me conoces tendrás que dejarme ser tal cual soy, y entrar en mi juego.
- ¿Juego? Bueno vale, si vienes lo acepto, pero no te pases ¿vale?, ahora tengo que dejarte una nueva reunión, besitos peque
- Besitos y no te preocupes ya me conoces.

Seguí toda la tarde dándole vueltas a no arrepentirme, pero ya empezaba a hacerlo, sabía que podía ser capaz de cualquier cosa, y además se vanagloriaba de ello, acciones que mas de una vez me habían provocado más de una jaqueca.
Intenté no pensar en ello, además la sensación dulce de ir acompañada borró cualquier atisbo de duda, ahora sólo tenía que concentrarme en el vestido para la ocasión, y que no supusiese una nueva discrepancia entre los dos.

Me sentí como una niña y no dejé pasar mucho tiempo sin coger el móvil y llamar a mis amigas para confirmar que ese fin de semana iría a la boda y acompañada. La perplejidad que mostraron algunas de ellas me resultó insultante, acaso, ¿no tenía derecho a ir acompañada? No dejaría que me estropeasen ese momento, puse mi CD y empecé a bailar solo con la imagen de los dos juntos en la boda en mi mente.

Aquellas dos semanas fueron una lenta agonía, no podía concentrarme en mi trabajo y las reuniones me parecían largas y tediosas. La elección del vestido fue otra tortura, estuve a punto de ir con el último que había llevado, pero sabía que alguien me lo recordaría y además quería darle una sorpresa a él. Pero la elección no fue fácil, sin nadie que me aconsejara buscar un punto intermedio entre mi gusto y el suyo, se tornó en un acto que me dejó exhausta.

El día de la boda llegó y él estaba en su línea me pareció encantador que se hubiera
comedido en su vestimenta, pero aún así no dejó de dar su estilo personal, sin duda no era el estilo de la boda. Le sonreí y el disimuladamente me miró de arriba abajo, esos segundos fueron eternos, pero la sonrisa que me regaló lo justificó todo.
Me tomó por la cintura y me besó suavemente en los labios.

- Estas realmente encantadora, solo por verte merece la pena venir a la boda.

Mis palpitaciones subieron aceleradamente y me separé de él para que no las notara. No tardaron mucho tiempo en ir apareciendo mis amigas y haciendo las inevitables presentaciones.

Con un gesto tierno rehusó entrar en la iglesia, era demasiado forzar la situación y le dejé a la puerta.
En cuanto me vieron sola, dos de mis amigas se acercaron para sentarse a mi lado en uno de los últimos bancos de la iglesia.

- Por fin, podemos charlar.
- Pero que estamos en misa, luego si quieres.
- No puedo esperar, es él ¿no? El chico del que nos has estado hablando. La verdad es que no está nada mal.
- Si es él, pero por favor no le acoséis a preguntas, no le gustan los eventos sociales.

En ese momento di las gracias al cura, cuando hizo sonar la campanilla, y mis amigas dejaron el interrogatorio.

Sentí algo de envidia cuando pasaron los dos a mi lado, no salí de la iglesia hasta después del lanzamiento de los pétalos y el arroz, aún me daba la cabeza vueltas al verle allí, al fin y al cabo era como una presentación en sociedad, pero para mi suponía un paso más en nuestra relación, era como si él se acercase mas a mí, a mi mundo y lo aceptase.

Le sonreí, y él me devolvió la sonrisa, estaba allí apoyado contra la pared del edificio de enfrente de la iglesia ajeno a todo, le pedí con un gesto que se acercara, teníamos que acercarnos a los novios a felicitarles y esperaba hacerlo juntos.
No vi un atisbo de negación en sus ojos, y eso me alegró aún mas, me tomó de nuevo ligeramente por la cintura y nos acercamos a los novios. Le miraron inquisitivamente intentando disimular, pero yo sabía que mi amiga no había dejado pasar ni un detalle sobre él. Me miró disimuladamente y me sonrió como si me diera su aprobación.

Fuimos a los coches, y aprovechó el momento que íbamos solos para hablarme.

- Te sientes feliz, al final lo has conseguido, aquí estoy, pero ya sabes que hicimos un trato.
- ¿Trato?

Un escalofrío me recorrió la espalda, de que se trataría.

- No te preocupes, solo seré yo mismo, tu me conoces…

Miedo me estaba dando la conversación, pero nada podía hacer. Llegamos al coche, y este nos llevó hasta donde cenaríamos, no volvió a hablar de ello, ni yo quise sacarle más el tema, quizás solo era un juego para devolverme el mal trago que debía estar pasando, aunque no lo creía, justo era lo que le había prometido.

Llegamos al lugar elegido, una amplia zona verde con una carpa rodeada de mesas circulares, un pequeño grupo musical y un catering. Le miré, sentí su nerviosismo, sabía que estas cosas le ponían nervioso, y que cuando ello ocurría tendía a crear un pantalla de protección. Sin embargo me sonrió, se acercó y me susurró al oído un te quiero dulce y suave, que dejó temblando mis piernas, levanté la vista y me crucé con su mirada, pícara y traviesa con un brillo especial, que nunca antes había visto.

La cena estuvo muy bien, el grupo donde nos sentamos fue muy agradable, y aunque en un principio le costó integrarse, en cuanto cogió confianza se hizo con las riendas de la conversación.

Empezaron a servir las copas, y la gente se animó a bailar mientras el alcohol hacia el resto, yo estaba con mi Bombay saphire, él no se había apartado mucho de mi, como si temiera juntarse al resto de la gente, no me desagradaba, al contrario sentía un poder de posesión raro en mi, pero que dejé que me invadiera lentamente, como si disfrutara por la pírrica victoria de estar con alguien rodeada de mis amigos.

Llegó una prima de la novia, y mirándome de soslayo me preguntó:

- No te importa que te lo robe un ratito, a ver si baila tan bien como parece.

Noté en su mirada un atisbo de que corriera en su ayuda, pero a pesar de que no me hacía gracia, quise ver su reacción.
Al poco de estar bailando le vi que hablaba con ella con soltura, y reían, sentí un leve ataque de celos, cuando me vi rodeada por el resto de mis amigas. La verdad es que no las había hecho mucho caso y ahora ellas no me dejaban respirar.

- Bueno, nos tienes que contar muchas cosas, como le has conocido, cuanto tiempo llevas con él, a que se dedica
- Si, si cuenta nos tienes a todas en ascuas, la verdad es que su forma de vestir ha llamado mucho la atención.
-
Imaginé por un instante la cara que él pondría cuando le contara el éxito de su vestimenta.
Por mucho que había pensado que llegaría el momento de decir cómo le conocí, solo pude balbucear que era un amigo de un amigo de Carlos. Parecí convincente, cuando dejaron esa pregunta por otras más inquisitivas e intimas, intenté zafarme de ellas pero me era imposible. Alcé la vista buscándole, y le vi entre otro grupo de amigos y amigas mías, charlando amistosamente. Temblé, no sabía si diría en que forma nos conocimos, y eso aún me aterraba. Me buscó con su mirada y rápidamente interpreto que esperaba me sacara del compromiso de mis amigas, se giró saco algo de su bolsillo y sonriendo vino hacia mí.

Detrás de él, alguien recogía algo del suelo, me fijé en su gesto extrañado miro lo que había recogido, luego a él y fue a hablar con una de mis compañeras de facultad. No quise darle importancia, él se estaba acercando con su grácil y rápido andar, cuando vi que se arremolinaban alrededor de mi compañera y esta mostraba una especie de tarjeta.

- Hola ya estoy aquí, ¿No me presentas al resto de tus amigos?

Había perdido la noción del lugar donde estaba, ignorando que aún mis amigas y algunos de sus chicos estaban a mi lado.

- Sí claro.- Le sonreí.

Fui haciendo el resto de presentaciones sin perder de vista al grupo que parecía mirarme con extrañeza. Una sensación de desasosiego subía por mi pecho, que era lo que habían recogido del suelo que tanto alboroto había creado, sin duda era algo de él.

- Una cosa, - le dije- ¿se te ha caído algo del pantalón?

Él se metió las manos en los bolsillos, comprobó su cartera y su móvil.

- No nada, ¿porqué me lo preguntas?
- No, por nada tenía la sensación de que al sacar la cartera se te había caído algo.
- Pues no, aquí tengo las tarjetas del banco el dni, no nada.

Y sonrió, en otro momento esa sonrisa hubiera bastado, pero yo miraba al grupo que seguían cuchicheando y levantando la vista disimuladamente como si quisiera evitar que yo les viera mirarme.


Del grupo salió Ángel dirigiéndose hasta nosotros, hablo con Silvia su novia, y esta me miró y me dijo:

- Ahora vuelvo no te me vayas.

Me estaba sintiendo mal, no entendía lo que estaba pasando y una punzada en mi cabeza presagiaba otra de mis jaquecas, él se dio cuenta, y se acercó a mi hasta abrazarme.

- No pasa nada bebe, no te preocupes por ellos, déjales y veremos como reaccionan.


-“¿Reaccionan?”- pensé a qué, busqué en su mirada una respuesta pero solo obtuve un cálido beso, que me reconfortó, dejé que esa sensación me inundara y que la seguridad se instalara de nuevo en mi.

No sé si fue su intención por bailar conmigo, o por tranquilizarme, pero me abandoné en sus brazos, y dejé llevarme por él, mi mente voló y por un momento solo eramos él y yo bailando.

La canción terminó antes de lo que yo hubiera deseado.

- ¿Te traigo otra copa?
- Está bien, ya sabes lo que me gusta.

Le ví alejarse, mientras se giraba y me ofrecía otra de sus cálidas sonrisas.
Busqué con la mirada al grupo de mis amigos, ahora era menos numeroso pero con elementos distintos, aunque seguían mirándome disimuladamente, volví a sentir ese desasosiego cuando noté un leve roce en el hombro.

Me volví y me encontré con la mirada de mi mejor amiga, era una mirada llena de ternura pero a la vez inquisitoria.

- Hola, bueno la verdad es que me gustaría hablar contigo,¿ tienes un momento?


Un nudo se estaba haciendo en mi garganta, recordaba sus palabras “… no pasa nada bebe…”, intenté serenarme pero me era imposible. Nos partamos del resto de la gente.

- Bien, dime ¿pasa algo?
- Bueno como pasar, la verdad no sé como decírtelo, hemos…
- ¿Hemos?
- Si, no lo hemos podido evitar, nos importas y…

Ahora si que temblaba….
- Mira esto se le ha caído a tu chico.

Me tendió una tarjeta, Albatros Consulting, una web y un móvil, sin embargo en la letra pequeña se podía leer, “chicos de compañía”.

- Lo siento, quizás no lo sabías…

Sonreí un poco, ¿sería eso?... porque aunque no lo conocía del todo, no me lo imaginaba como un chico de compañía. Me miró y al ver mi leve sonrisa me dijo:

- Vaya, sí que lo sabías, eso habíamos comentado algunas pero no te creíamos capaz de ello, no tenías por qué, sabes que nunca te diríamos nada si vinieras sola, pero recurrir a esto, imagina que tu madre se enterase.
- Bueno… yo…. es que……
- No se en que estarías pensando, no somos así, además besarte con él… ya se que eres mayor pero no crees….

En ese momento llegó él.

- Hola, estabais aquí.
- Si, aquí me estaba contando que se te había caído esto.

Le dí la tarjeta, la miro y sin mover un músculo de su cara, nos dijo

- Bueno, con que era esto, por lo que os he visto cotillear todo rato, que deciros, parece que vosotros lo habéis hablado todo.
- Quizás debería dejaros solos
- No espera, -le dije a mi amiga- quizás deberíamos decirte …
- No hace falta, no vine para pedirte explicaciones, sólo quería q supieras que somos tus amigos y que no necesitas de estas argucias, si vienes sola nadie te iba a decir nada…

Yo la miraba, no me podía creer lo que había sido capaz de hacer, y él me miraba a mi con su sonrisa pícara, no podía estar enfadada con él, sabía que era capaz de eso y de mucho más, y bueno era un juego, esperaba que mis amigos lo comprendieran

- La verdad, - dije- es que no quería sentirme sola, y busque en internet y lo encontré. Quedamos hace dos días para conocernos y me he enamorado de él.

Me miraron los dos con incredulidad, pero él sonrió ligeramente, entendió que yo había entrado en su juego.

- Ahora quizás él que se deba ir soy yo.
- No, no te vayas solo entiende que es una situación rara –dijo mi amiga- nos extrañamos que ella llegara al extremo de llamar a un chico como tu, bueno quiero decir… ya sabes.
- La verdad es que no te imaginas que tipo de chicas suelen contratarme.
- Pero, espero y deseo que no se haya enamorado nadie más de ti… - le dije-
- ¿De verdad estás diciendo que te has enamorado de él?
- Si – fue mi respuesta tajante-.
- Entonces os dejo, quizás deberíais hablar entre vosotros.
-
La ví alejarse y no dudé que no tardaría mucho en comentar nuestra conversación, nos miramos y no pudimos evitar reir, aunque me sentía un poco arrepentida por la mentira, estaba disfrutando de ello como una niña.

Me acerqué a él y tome su cara entre mis manos, le besé, al separarme le dije:

- Sabes que eres malo, muy malo.

Sin duda mis amigos nos estaban mirando, y ya no pude más, los veía con cara de asombro, yo que siempre había dado una imagen de chica seria y más o menos formal y ahora estaba rompiéndoles los esquemas, la seria se volvía la mas loca enrollándose con un loco chico de compañía. Me reí, nunca pensé que llegaría a hacer una cosa así y sin embargo me sentía bien como si aquello me diera un aire de libertad.

- Creo que es hora de hablar con ellos, ¿no crees?
- Si, - me contestó- espero que no se hayan molestado, al menos se han preocupado por ti, pero antes me dejaras terminar el juego ¿no?
- Si claro.

Nos acercamos a mis amigos y justo unos metros antes de llegar a ellos, se giró, me apretó contra su cuerpo y me beso largamente en un beso apasionado.

Cuando terminó, todos tenían la boca abierta mirándome sorprendidos.

- Bueno chicos, no es lo que pensáis, era simplemente una broma, le seguí el juego, estaba harta de que siempre me miraseis con cara de compasión pensando que nunca traería a nadie, y bueno esto le dio pie a él…


Sus caras se tornaron del asombro a las risas, algunas a la incredulidad, pero al final se acercaron y entre soplidos me dijeron que menudo susto les había dado, su amiga con un chico de compañía… ja ja ja ja….. aunque yo me preguntaba y ¿Por qué no podría ser verdad?


- Bueno esta ronda es mía, -dijo él- pero que conste que es Albatros Consulting quien paga………

Y todos rieron.

Aunque yo vi un brillo especial en su mirada cuando lo dijo, ya me lo explicaría mas tarde… ¿estaría con un chico de compañía? Por si acaso guarde bien la tarjeta, mientras me abrazaba a él.

viernes, mayo 04, 2007

Un cuento

A veces uno se sienta y piensa en las cosas que se quedaron en el camino, en que en ese camino uno se ha dejado mas de un jirón de piel, pero lo que es peor es que se ha quedado gran parte de lo que uno fué, sus risas, sus ilusiones, su alegría, y entonces se pregunta por qué... quizas este cuentito ayude recuperar el camino.

Había una vez un niño que leía cuentos donde los castillos de arena eran infranqueables, el dragón con su fuerte fuego no podía quemarlo, el viento por más que soplara no podría derribarlo, y el niño cada vez que leía el cuanto más creía que los castillos de arena eran indestructibles.


En ellos habitaban felices princesas, que con su principe azul vivían en perfecta armonía, dentro del castillo todo era felicidad, y la princesa nunca se preocupaba que habría más alla de sus paredes de arena, - que más da - , se decía, aquí tengo todo lo que una princesa podría desear, afuera hará frio, habrá soledad, y dias de lluvia...



Y el niño asi lo creía.



Un día sus padres lo llevaron a la playa ,era su primera vez y él se moría de alegría, no veía el momento de bajar a la arena y construir su primer castillo, ese que el dragon con su fuerte fuego no podía quemarlo, y el viento por más que soplara no podría derribarlo...

Y lo construyó, con su cubo y con su pala, y allí sentado miraba su castillo alzarse inexpugnable.


Mi castillo es indestructible.
Es inexpugnble.
Es......


Y llegó una ola y se lo llevó.

viernes, abril 27, 2007

Enamorarse

De noche.
Siento la frialdad de mi cama.

Y los recuerdos.
Sentimientos perdidos.

Y alli está, invisible y muda.

-¿volvere a enamorarme?
- volveras...

-¿Cuando?
- cuando llegue el momento...

-¿Cómo lo sabre?
- lo sabras... no dudes.

- ...¿y entonces?
- amala, amala como si nunca hubieras amado

- ¿durara?
- durara lo que dura el amor, el tiempo que dura un amor.

Y cierro los ojos, esperando el dia.

Y los dias pasan, pasan las semanas y los meses, y cada noche:

-¿volveré a enamorarme?
- volveras...

-¿Cuando?
- cuando llegue el momento...

-¿Cómo lo sabre?
- lo sabras... no dudes.

- ...¿y entonces?
- amala, amala como si nunca hubieras amado

- ¿durara?
- durara lo que dura el amor, el tiempo que dura un amor.


Y hay noches de insomio. En las que el mundo parece conjurar en contra mia. Y peleo, y pierdo y me levanto y vuelvo a pelear.

Entonces un día, de esos dias que parecen ser igual que el anterior y que otro más, levanto la vista, miro sus ojos y....

quizas, quizas sea el tiempo, el tiempo que dura un amor

jueves, abril 26, 2007

He vuelto

Dejé la lluvia atrás, odiaba esos días donde anochece tan pronto y la lluvia caé sin parar como una cortina que tapa cualquier resquicio de luz.

El bar olia a antiguo, a humo y alcohol, aún así se agradecía el calor. Me acerqué a la barra, y me dejé caer sobre un taburete que crujió con mi peso. Un camarero gordo y cansado se acercó.

-¿qué quieres tomar?

Le miré a los ojos, ojos cansados de horas y horas delante de desconocidos que seguramente se sentaban allí, igual que yo, a soltarle sus miserias.

- un whisky, doble y sin hielo.

- cargadito lo quiere el señor- ironizó, aunque yo no me diera por aludido.

Saqué un paquete arrugado de tabaco, el último cigarro pensé, pero ese pensamiento lo había tenido ayer y anteayer...

Lo acaricié como si fuera la piel de una mujer.

Dos golpes en la mesa, y a la boca.

Prendo una cerilla la acerco y veo el rojo crepitar del tabaco.

Inspiro profundamente, dejando que el humo llene mis pulmones, lo retengo alli aguantando la respiración, hasta que lo exhalo en una larga bocanada, miro el humo, mientras el camarero deja caer el vaso a mi lado.

Ni le miro.

Tomo el vaso, y doy un largo trago, noto el calor del whisky atravesar mi garganta, y me siento de pronto viejo y cansado.

La lluvia arrecia afuera, y mis ojos se pierden en la poca luz del local. Una antigua gramola suena a lo lejos, y yo intento cerrar los ojos y perderme de alli, en mis recuerdos.

Y duelen.

Duelen hasta hacer sangrar el alma, y ese dolor lo apago con otro trago.

La puerta se abre, y un aire fresco me saca de mis recuerdos. Pero yo sigo con mi mirada perdida en mi vaso.

De pronto ella se acerca, coge mi cara y me da un dulce beso, siento su boca en la mia, como muerde mis labios dulcemente.

Se separa un poco de mi.

Me mira.

La miro.

- Has vuelto. Has vuelto a tu hogar.

Y yo la miro, asiento y no digo nada, por que no hay nada que decir.

He vuelto.