lunes, julio 02, 2007

Final 1

Este es el final 1 del cuento vida.. si no lo has leido baja un poco y luego decide si quieres leer el final 1 o el 2... espero que lo disfrutes


.........................

En esto se abrió la puerta, el médico entraba se dirigió a nosotros y…


- Hola, hemos hecho todo lo que hemos podido…
- ¿Si? Eso quiere decir…
- Déjale hablar…
- Pues hemos extirpado el tumor, la zona está limpia, con un poco de recuperación, en nada volverá a hacer su vida normal, lo hemos cogido a tiempo.


Me lancé sobre el médico y le besé, gritos y sollozos llenaron la habitación.

- Ahora está bajo el efecto de la anestesia y le tendremos bajo observación, lo mejor es que vayan a celebrarlo o a descansar a sus casas, ya mañana podrán verle.

Salimos a la calle, el cielo parecía más azul, Madrid tenía un color diferente, lo celebramos en el primer bar que encontramos, y allí al ir a por un cigarro vi el dvd. Terminamos con las cervezas y fuimos a mi casa, todos expectantes por ver que había allí.


“ Ummmm … parece que estáis todos, a ver… si, si … venga pues juntaros un poco… jejej así esta bien. Bueno aquí estoy al menos tras la pantalla, y quién sabe si aun respirando… si así no fuera, ya he dejado dicho lo que hay que hacer, por eso no voy a repetirlo.
Solo quiero un ratito de vosotros, deciros que os quiero, que me he equivocado tanto, que ya es tarde, tarde para mí, pero no para vosotros, para deciros ese te quiero que encerráis tan dentro por miedo, para decir que lo sentís en vez de mantener ese orgullo, para levantar el teléfono y escuchar esa voz que está al otro lado, para dejarse empapar por la lluvia, para hacer el loco aunque los demás te lo llamen, para gastarse el dinero vivirlo y no guardarlo como si fuera a criar, para disfrutar de una sonrisa, para ver lo que tienes al lado y no pasar todo el día criticándolo, para viajar, para olvidarse de tantas y tantas cosas, para recordar tantas y tantas cosas, ahora sé por lo que pasó papá, ahora sé lo que luchó, lo que vivió, y el valor que tuvo ese que nunca nos dejó ver.

Echare de menos verte crecer enano, poder estar a tu lado, tus dudas, tus primeras chicas, picarte, animarte a que te vayas a estudiar fuera de este país al menos un año… a ver a tus hijos… pero no estes triste tienes una vida por delante, tan tan maravillosa que espero que no lo olvides nunca, cada dia es irrepetible , no lo olvides peque, y eso si, nunca nunca dejes de querer a tu madre, por mucho que pasara fue una de las cosas mas maravillosas que sucedieron en mi vida.


Y echare de menos a todas esas personas que pasaron por mi vida, aquellas a las que quise, por poco o mucho tiempo, con sus manias, con sus misterios, las que me enseñaron que la vida puede verse de tantas y tantas formas, que el amor tiene tantos caminos…


Ahora echo de menos el sonido del despertador, la ducha fría de la mañana, tus gritos mama, también los echo de menos, y odio si, aun sigo siendo así, odio las veces que me quedé en casa no pudiendo correr por las calles de Madrid, las veces que negué un beso, las veces que no rompí las distancias, odio la forma tan estúpida de dejarme llevar por la vida sin hacer nada.
Y perdones mil, a todas aquellas personas que hice daño, por no saber decir que no, por no saber ir con la verdad por delante, por mis errores, por el sufrimiento que causé, por mi ceguera, por huir hacia delante, por este dvd, por no tener el valor de decíroslo a la cara….

Bueno quizás ahora este tocando un arpa entre nubes de algodón, jajajaja, en serio os echaré de menos, pero no estad tristes, dicen que solo se olvida a una persona cuando dejas de tenerla en el corazón yo os llevo en él, y gracias, gracias por todos esos momentos … porque en esos momentos cada sencilla alegría se convirtió en un ciclón de amor.

Nos vemos.”

Y el dvd se quedó en silencio, nos miramos, nadie dijo nada, como si aquello hubiera calado, como si supieramos que quizás se quedarían en solo palabras…. O no…..


Han pasado unos meses, te veo sentado en la terraza, la vida te ha cambiado, como a mí, como a tu familia, quizás no tanto como deseaste, pero bueno no todo se puede conseguir aún estando al borde de la muerte. Vienes a mi, y tocas mi vientre, lo sientes, sientes una nueva vida que se mueve…. y sonries.

jueves, junio 28, 2007

Vida-...... FINAL 2

Si no habeis leido el relato VIDA, no leais esto que es el final n. 2, antes leer el relato anterior a este post, en breve y si alguien se decanta por el final n. 1 , lo subiré.


....... En esto se abrió la puerta, el médico entraba se dirigió a nosotros y....



- Hola, hemos hecho todo lo que hemos podido… pero el tumor estaba muy extendido… y muy débil, lo siento.

Me quedé mirándole, y mi primer pensamiento fue lo duro que tiene que ser decir algo así, no lo pude evitar, pero fue eso lo que pensé. Me dí la vuelta y allí estaba toda tu familia abrazada llorando, me acerqué a ellos y me uní al abrazo.

Al día siguiente hablé de tus deseos, de la fiesta, de que aprovecharan lo que pudieran de ti, de que te incineraran, y del dvd.

Lo pusimos…


“ Ummmm … parece que estáis todos, a ver… si, si … venga pues juntaros un poco… jejej así esta bien. Bueno aquí estoy al menos tras la pantalla, y quién sabe si aun respirando… si así no fuera, ya he dejado dicho lo que hay que hacer, por eso no voy a repetirlo.
Solo quiero un ratito de vosotros, deciros que os quiero, que me he equivocado tanto, que ya es tarde, tarde para mí, pero no para vosotros, para deciros ese te quiero que encerráis tan dentro por miedo, para decir que lo sentís en vez de mantener ese orgullo, para levantar el teléfono y escuchar esa voz que está al otro lado, para dejarse empapar por la lluvia, para hacer el loco aunque los demás te lo llamen, para gastarse el dinero vivirlo y no guardarlo como si fuera a criar, para disfrutar de una sonrisa, para ver lo que tienes al lado y no pasar todo el día criticándolo, para viajar, para olvidarse de tantas y tantas cosas, para recordar tantas y tantas cosas, ahora sé por lo que pasó papá, ahora sé lo que luchó, lo que vivió, y el valor que tuvo ese que nunca nos dejó ver.
Ahora echo de menos el sonido del despertador, la ducha fría de la mañana, tus gritos mama, también los echo de menos, y odio si, aun sigo siendo así, odio las veces que me quedé en casa no pudiendo correr por las calles de Madrid, las veces que negué un beso, las veces que no rompí las distancias, odio la forma tan estúpida de dejarme llevar por la vida sin hacer nada.

Echare de menos verte crecer enano, poder estar a tu lado, tus dudas, tus primeras chicas, picarte, animarte a que te vayas a estudiar fuera de este país al menos un año… a ver a tus hijos… pero no estes triste tienes una vida por delante, tan tan maravillosa que espero que no lo olvides nunca, cada dia es irrepetible , no lo olvides peque, y eso si, nunca nunca dejes de querer a tu madre, por mucho que pasara fue una de las cosas mas maravillas que sucedieron en mi vida.

Y echare de menos a todas esas personas que pasaron por mi vida, aquellas a las que quise, por poco o mucho tiempo, con sus manias, con sus camisetas de lentejuelas formando en letras sexy, las que me enseñaron que la vida puede verse de tantas y tantas formas, que el amor tiene tantos caminos…

Y perdones mil, a todas aquellas personas que hice daño, por no saber decir que no, por no saber ir con la verdad por delante, por mis errores, por el sufrimiento que causé, por mi ceguera, por huir hacia delante, por este dvd por no tener el valor de decíroslo a la cara….

Bueno quizás ahora este tocando un arpa entre nubes de algodón, jajajaja, en serio os echaré de menos, pero no estad tristes, dicen que solo se olvida a una persona cuando dejas de tenerla en el corazón yo os llevo en él, y gracias, gracias por todos esos momentos … porque en esos momentos cada sencilla alegría se convirtió en un ciclón de amor.

Nos vemos.”


Y el dvd se quedó en silencio, nos miramos, nadie dijo nada, como si aquello hubiera calado, como si supieramos que quizás se quedarían en solo palabras…. O no…..

Han pasado meses, veo a tu familia a menudo, han cambiado no tanto como quizás tu pensabas, pero ya sabes uno vuelve a la vida a la rutina y todo queda tan lejano como un vago recuerdo.

Estoy sentada leyendo ese libro que siempre regalabas Seda, y te recuerdo, recuerdo aquellos días… y la vida sigue… seguro que desde donde estes nos estaras viendo….

miércoles, junio 27, 2007

Vida

Hoy voy a proponer un juego... os dejo un cuento, sin final... y cuando lo leais podeis escribir un comentario pidiendo el FINAL 1 o el FINAL 2.... y en unos dias subiré el final con el numero elegido....

VIDA

Se dejó caer en la silla, vieja y gastada, el eskay no mentía sobre los años que llevaba allí. Levantó la mirada, y se cruzó con la de él.

- ¿Ha venido solo?
- Si, creo que es mejor, y por favor sin rodeos.
- Como Ud. quiera.

Se agarró a la silla, y resistió el envite lo mejor que pudo, solo dos palabras y su vida había cambiado.
Pero no tenía tiempo de dejarse abatir, ahora debía sacar todas sus fuerzas, no podría mentir, por mucho tiempo, al menos.
Fue directamente a casa y allí como un plan largamente meditado, sacó sus notas, lo primero sería un cambio de destino por unos meses, un nuevo proyecto, al menos así pensarían que estarías fuera, quizás al menos por un tiempo.
Era sencillo, tu siempre habías dicho que nunca querrías hacer daño a las personas que quieres y menos a las que están a tu lado, y aunque en el fondo sentías el enorme peso de la soledad venirte encima, lo tenias decidió y no habría vuelta atrás.

Fue mas complicado explicar que dejarías la ciudad unos meses, los motivos, el nuevo proyecto, donde cuanto tiempo, como te acoplarías, la casa... pero seguiste tu guión y todos te fueron creyendo, todos menos yo. Me bastó con mirarte a los ojos para saber que estabas mintiendo. Pero no lo entendía, ¿por que si fuera por mí, si acaso quisieras abandonarme o dejarme, no tendrías que involucrar a los demás?

Y así estaba yo, con la duda del motivo de tu supuesta marcha, con esa duda que genera tener que respetar tu decisión a pesar de saber que era mentira, de no montar un numerito, de no pedir explicaciones como un día me dijiste, y sobre todo porque en tu mano obraba un contrato de cambio de destino, y si dudaba de aquello tu salida hubiera sido tan fácil como ponerme el papel en la cara.

Así que solo tuve que seguirte la corriente e intentar comprender por donde iban tus pensamientos, y ver que iba a hacer yo, dejarte sin más, no podía, tenía que saber la razón de eso que para mi suponía una huida.

Quedamos esa noche para cenar, tu sonrisa parecía más fría y lejana o era yo que me había dejado invadir por mis dudas, sin embargo no me dijiste nada, no advertía en tus ojos ni un solo atisbo de que en algún momento me dirías la verdad.

Y ya en tu casa me amaste como si fuera la última vez, con tal pasión y ternura como nunca lo habías hecho antes, y juraría que cuando te estabas quedando dormido, te oí llorar.

Pasaron dos semanas sin ti, llamabas desde tu móvil y me contabas cómo te iba en el trabajo, que el proyecto quizás se alargase más de lo debido, pero que cuando estuvieras instalado podría ir a visitarte… y a mí tus palabras me sonaban huecas y vacías.

Recuerdo que era miércoles, cuando recibí un e-mail de mi amigo Miguel, me pedía que lo llamara sin falta…

- Hola Miguel, acabo de leer tu correo, dime ¿te pasa algo?
- La verdad es que no sé como decírtelo
- Venga por favor me estas poniendo muy nerviosa.
- Bien el caso es que tuve que ir ayer al hospital y cuando salía, creo que vi a Héctor,
- Pero eso es imposible está trabaj….
- Lo siento pero era él, hable con un colega y le pedí el favor que mirara las fichas, y tenía cita en el hospital
- Cita en el hospital, pero no, en serio que no es posible…
- Mira no quiero decirte más, quizás no debería habértelo dicho, pero ya puestos, la próxima es mañana a las 4, sala 24
- Pero que le pasa por favor dímelo ¡¡¡¡
- No, no puedo, deberías entenderlo, si él ha querido que sea así, sus motivos tendrá, es mucho más de lo que tendría que haberte dicho yo.
- Gracias, Miguel, sé que es un compromiso para ti, en serio muchas gracias.

Bueno, al menos era la confirmación de que había mentido, pero en un hospital, ¿por qué? ¿Qué hacía él en un hospital? No tenía ninguna duda a las 4 estaría allí.

Temblaba, siempre he odiado los hospitales, su olor, esas miradas tristes, los médicos y las enfermeras con sus prisas ajenos a todo, sí, sé que es su trabajo pero a mi aquello me descolocaba totalmente.

Allí estaba a la entrada del hospital mordiéndome las uñas, no resistía la espera, cuando a lo lejos te vi, estabas pálido y demacrado, y lo que más me llamó la atención fue la tristeza de tu rostro.

-Hola – le dije.
Él me miró, se quedó quieto mirándome, en unos segundos que me parecieron eternos, su mirada era fría, lejana, perdida… como si le faltara vida.

- ¿Qué haces aquí? ¿Cómo es posible? Vete, déjame, no deberías estar aquí.

Su voz tenía fuerza y rabia, toda la que le faltaba a su rostro.

- Necesito una explicación, un porqué de tanta mentira, de ese engaño…
- Está claro no lo ves, mírame, no creo que deba decirte nada mas.
- Pues creo que si, a la vista está que tienes algo ¿pero que es? Tan grave, ¿como para abandonarnos a todos?
- Mira es mejor que lo dejemos aquí, en su día tendrás la respuesta ahora no puedo quedarme, tengo una cita esperándome.
- No te vas a ir sin mi, me da igual entrar contigo o después de ti, así que decide.
- No tengo fuerzas para discutir contigo, sé que al final harás lo que te plazca.

Y se puso a caminar hacia la entrada del hospital, corrí un poco para ponerme a su altura, el silencio entre los dos se me antojaba como un muro insondable.
Le miré, en sus manos se marcaban sus huesos, y la ropa le colgaba, había adelgazado mucho.
Entramos en el ascensor, el olor del hospital volvió a marearme, pero no quise mostrar mi debilidad, ahora no era el momento, necesitaba saber que era lo que le sucedía.

Ahora has de quedarte aquí, espérame si quieres, pero no puedes pasar, y no te esfuerces esta vez mi negativa no tiene vueltas.

Asentí con mi cabeza, en sus ojos había tristeza, tanta que se me fueron las ganas de llevarle la contraria, me senté donde él me indicó y le vi alejarse despacio.

Ya no tenia dudas, estaba entrando en la sala para recibir quimioterapia, ahora encajaban todas la piezas, todas excepto esa forma de huir de mi, de su familia y de todo. Sentí que el alma se me caía a los pies, que el mundo se me derrumbaba sin poder sujetarme a nada, cuando dijo que se marchaba estaba hecha a la idea de que sería algo temporal, pero ahora y si su marcha fuera para… no quería pensar en ello, no debía, por él y por mi, y mientras me tragaba mis lágrimas, me juraba que no le dejaría pasase lo que pasase.

Pasó más de media hora hasta que la puerta se abrió de nuevo y te ví salir, la media hora más larga de mi vida.

Te acercaste.

- ¿Aún sigues aquí? Creo que te dije que no deberías estar aquí.
- No vas a lograr que me marche, esta vez no.
- Bueno eso está por ver, ahora estoy muy cansando, si no te importa…
- Si, si me importa, he traído el coche, dime donde vives ahora y te llevo.
- Bueno por esta vez y porque es justo. Te debo una explicación.

Estaba viviendo en la casa vacía de un amigo, medio destartalada. Se dejó caer en el sofá, mientras yo iba a la cocina a por un par de vasos de agua, esperando sus palabras.

- Imagino que estas esperando que empiece…. No voy a retrasarlo más, pero promete que te irás después y no volverás.
- Sabes que no voy a hacerlo.
- Pero es mi deseo, es lo que te estoy pidiendo.
- Y yo no voy a cumplir.

Su mirada cansada dejó entrever que se daba por vencido, yo no iba a renunciar a abandonarle pero no habría podido enfrentarme por más tiempo a él.

- Fue en una revisión rutinaria de esas que te hacen en el trabajo, todo empezó ahí, luego una biopsia, recuerdo lo que me decías sobre ellas, notas la inyección y el punza miento como va entrando luego ese quemazón insoportable. La espera a los resultados, y ahora el largo proceso de la quimioterapia.
- Entonces es cáncer.
- Si así es,
- Pero, dime porque has decidido pasar por todo esto tu solo.
- Mira, sé lo que es, sé el sufrimiento que pasa la gente que está al lado, el ir viendo como la quimio se cobra su peaje, y yo no quiero eso, no quiero que me miren como un apestado, que nadie se compadezca de mi, y si tiene que ser lo peor, mejor que se guarde un recuerdo de cómo era, no dé en que me estoy convirtiendo.
- Eso es un acto egoísta y cobarde por tu parte, no te importa el dolor de los que te queremos, ni siquiera tu hijo….
- No, al contrario, lo hago por qué os quiero en exceso y no deseo que sufráis por mi, que paséis esta agonía, esas horas de espera, el dejar de hacer cosas…
- Sigo pensando que para ti puede ser un acto de rebeldía y considerarte un valiente afrontándolo tú solo, pero eres en el fondo un cobarde que no rechazas.
- En serio que no es así, para mi es duro no veros no sentiros no poder estar a vuestro lado, pero sé lo que es esto y decidí que con mi sufrimiento era suficiente.
- Pues ya no lo será, ahora no volverás a estar solo.
- Te he dicho que no, y es que no, no me lo hagas más difícil, quedan solo unas semanas para que me operen, hoy era el último día de la quimio, en cuanto tenga suficientes fuerzas para afrontar la operación, la harán.

Me quedé callada, en el fondo quizás yo hubiera hecho lo mismo, pero iba a afrontarlo junto a él, quisiera o no.

- Está claro que no me harás caso pero si quiero que me jures por Dios que no se lo dirás a mi hijo, no quiero que me vea así, que no sea este su ultimo recuerdo de mi.

Volví a apretar los dientes, no quería llorar delante de él pero no aguantaba más.

- Bien es tu decisión y en esa no me voy a meter, no me parece justo pero si es así. Ahora voy a casa haré una maleta y me vendré aquí, Tengo las vacaciones pendientes, las reservaba para ir a verte, aunque nunca pensé que fuera aquí.
- Ok, tu ganas.

Fueron unas semanas duras, la incertidumbre, el estar cogiendo fuerzas de cualquier parte para no venirme abajo, luchar junto a él, verle llorar por las noches sin poder abrazarle ni decirle nada para que no supiera que yo sabía las veces que lloraba. Sentir por momentos que se iba… Pero se me ocurrió una idea, hacer algo para que no se dejara vencer, para que él iniciase también su lucha.

- Hoy te vas a dejar llevar, ¿vale?
- Estoy muy cansado, no salgamos por favor, veamos algo de tele.
- No, venga vístete, que hoy tenemos cosas que hacer.
- Pero el qué, anda por favor déjame aquí si quieres sal tu, lo necesitas.

Al final lo convencí, tomamos el coche, y fuimos a una gran tienda de juguetes.

- Vaya que piensas regalarme un scalextric, algún juego de mesa..
- Calla tonto no son para ti, egocéntrico…. – Le dije, era la primera vez en días que le veía sonreír sin forzarlo.

Llenamos el maletero de juguetes, él se quejaba del dinero que me estaba dejando, pero en el fondo le veía como disfrutaba con las compras.

- Bien y ahora donde vamos a ir con todos estos regalos, no es Navidad, por si no lo sabes…
- Espera y veras.

Lo supo en cuanto vio la entrada del hospital Niño Jesús.

- Así que ahora traemos juguetes para los niños, ¿y eso?
- Si, para unos niños especiales, tanto como tú.

Fue maravilloso, la sonrisa y la felicidad que despedían todos aquellos renacuajos, ajenos a su enfermedad, con sus cabezas llenas de gorros unos, otros calvos, abrazándonos , y él contándoles cuentos poniéndose el disfraz de payaso, riendo… riendo a carcajada

Cuando nos fuimos, le costó dejarlos allí.

- Volvamos, volvamos otro día.
- No podemos, es un favor especial que le han hecho a Miguel para que podamos venir.

Me miro con lágrimas en los ojos.

- Gracias, de verdad, es lo mejor que has podido hacer por mí.

Desde ese día su actitud cambió radicalmente, estaba con fuerzas, deseando que llegara la operación, con la fe en que todo saldría bien. A lo único que se había negado es a decírselo a su familia, a ver a su peque. Me dolía, esa irracionalidad, pero no podía hacer nada, a lo sumo un día me pidió llevarle hasta la puerta del colegio, fue el día más duro. Allí dentro del coche verle a lo lejos gritar a sus amigos…, fue triste. Volvimos a casa en silencio, no sabía que decirle, y dejé que se sumiera en sus pensamientos.

Pasó unos días meditabundo, más silencioso, como si hubiera olvidado el día del hospital. Hasta que llegó el momento del ingreso, entonces cambió, volvió a él la energía, su humor acido y negro que tanto odia… “ cuando vaya al infierno quieres que le de algún te pasa mensaje al diablo, seguro que no se está tan caliente como a tu lado”.
Le ingresaron.

Volví a los días de hospital, a los uniformes verdes, la comida insípida, a la incomodidad de un sillón, a las esperas mientras las enfermeras le cambiaban a verle como cada día que pasaba era un día más que perdía su esencia. Sin embargo él intentaba sonreir siempre que podía, hacer sus chistes, burlarse de aquella situación aunque a veces rayase lo soez.
Él que siempre había temido a los hospitales, ahora se presentaba voluntario para alguna prueba, no se quejaba en absoluto de las veces que vinieron a pincharle, gastaba bromas a las enfermeras…

Una noche, le oí moverse en sueños, sudaba, y se despertó agitado, me miró dulcemente.

- Tengo miedo, no miedo a la muerte, sino a saber que aquí dejo lo que más quiero, a esa sensación extraña de no haber apurado la vida al máximo, el no ver crecer al enano, el no estar contigo, tantas y tantas cosas que se te pasan, que cuando las vives están ahí y no las valoras. Tengo miedo al dolor, a ir al quirófano y no volver a abrir los ojos.
Tengo miedo a que no haya nada más, a que esto sea el punto final.

Lo abracé, sin decir nada, sentía como tiritaba, intente calmarlo, acunarlo como a un niño, hasta que se volvió a quedar dormido.

Salí a la fría noche de Madrid, era madrugada, las calles mojadas por los barrenderos reflejaban la luz amarillenta de las farolas, encendí un cigarrillo, y maldije la vida, maldije a Dios por llevarse a las personas que menos se lo merecen sin hacer nada, como si de un juego macabro se tratase, y en mi furia le hubiera dado de ostias en ese momento.

Y lloré, lloré por todos los malditos días que me había tragado mis lagrimas, llore con esa rabia contenida que da la impotencia, lloré hasta que me dolieron los ojos y me quedé sin lágrimas.

Subí a la habitación, intenté quedarme dormida, al fin y al cabo mañana era el día de la operación y habría que recuperar fuerzas.

Me despertó el ruido de la persiana cuando la enfermera sin cuidado alguno pegó el tirón para abrirla.

- Llegó el día, ya veras que pronto vuelves y te recuperas.

No la contesto, sólo la miraba en la lejanía.
Cuando se fue me agarro de las manos.

- Sabes que te quiero, quizás no te lo haya dicho tantas veces como debería, pero es así, no te ofendas, pero este camino he de recorrerle solo, vete a casa dúchate, no te quedes aquí esperando, no sirve de nada, será un día largo.

Y se lo llevaron. Lo ví desde lejos escondida para que él no supiera que aún seguía allí. Cuando ya iba a salir, se me acercó una enfermera.

- Me dio esta caja para Ud., menos mal que la he encontrado, creía que ya se había marchado.
- Gracias.

La abrí.

En ella había un papel mal doblado y un dvd.


“ Hola.

Bueno quizás sea hora de decir hasta pronto, porque por ahí andaré dando la murga, como un fantasma rondando en el armario, espero que no te asusten los ruidos extraños, imagínate podré entrar por fin en el lavabo de chicas y oír que cosas os decís cada vez que vais juntas…
He dejado dicho que si hay algo que sea aprovechable que lo utilicen, por favor si hiciera falta firma los papeles que sean, en cuanto a mi familia, en este dvd esta todo, hay también un mensaje para ti, no llores, no merece la pena, no merezco la pena, quiero que montes una fiesta en casa, bueno sobrara espacio no creo que vaya mucha gente, pon mucho de beber, y mucho springsteen y mis discos de música negra jajaja esos que no falten, nada de tristezas, mucho ron y alcohol, ahora me esperan, si si… que ya voy hacia luz, joer con san Pedro a veces le entran unas prisas…

Nos vemos. “

Volví a llorar, y a reir, maldito humor el suyo hasta el último momento, tomé el móvil, ahora no estaba él para impedírmelo y llamé a su familia, me costó explicarles todo, entre sollozos y voz entrecortada.

No tardaron mucho en llegar, fuimos a la cafetería y allí les expliqué como había sido todo, la forma de encontrarle, las semanas con la quimio, los preparativos… No me reprocharon nada, el no haberles llamado, sabían cómo era él, y en el fondo lo agradecían.

La espera fue eterna, a veces el silencio llenaba la habitación, las miradas bajas, sin saber que decir, otras las banalidades rompían el vacío, intentando llenar algo que era imposible…

En esto se abrió la puerta, el médico entraba se dirigió a nosotros y…

(sin final…. Aún)

viernes, mayo 25, 2007

Singles

Hoy en un blog al que suelo visitar y de vez en cuando participar.. sacaron el tema de los singles.. ese, dicen, nuevo estilo de vida. Aquí va mi opinión. ¿Y la vuestra?



Mi experiencia personal de la soledad, de vivir como un "single", depende del momento, o del día... quizas sea esa sensacion de desear lo que no se tiene...

Me encanta llegar a casa y poder soltar todo, y hacer lo primero que se me ocurra....
Odio llegar a casa, y pensar que nadie me espera o que no tengo a nadie a quien esperar para contarle como me ha ido el día, o para oir sus aventuras.


Me encanta poner el dvd y no pelearme por el mando, ni discutir por qué canal ver o qué película.
Odio no poder comentar una peli con alguien, ni arrebujarme bajo una manta y unos brazos y compartir nuestra serie favorita.

Me encanta no madrugar sin tener que estar pendiente si la otra persona ya se despertó o aún tengo que guardar silencio para no despertarla.
Odio levantarme y no preparar un desayuno para dos ,llevarle el café, el beso de buenos días y compartir la mañana tirados en la cama.

Me encanta conectarme a internet sin que nadie me diga nada y ver.. lo que queria ver.
Odio no tener a alguien al lado, que se siente conmigo a indagar por internet cosas nuevas, echarnos unas risas, contratar un viaje de fin de semana.

Me encanta no depender de nadie, poder elegir si salir o no, si quedarme en casa o ir a la calle.
Odio a todos aquellos que por el echo de vivir solo se creen que se folla más y mejor.

Me encanta cuando por fin alguien calienta el lado vacio de mi cama.
Odio estirar el brazo y tocar la frialdad de las sábanas, el despertar a medianoche y no ver unos ojos cerrados a mi lado.

Me encanta no tener que pensar en que me haré de cenar, abrir el frigorifico y coger lo primero que se me ocurra.
Odio no preparar una cena, un buen vino, una musica y unas velas, y mientras ver sus ojos y su sonrisa.

Me encanta vivir solo.
Odio vivir solo.

jueves, mayo 24, 2007

.... no comment ....

La vida es eso que pasa.... mientras esperamos que algo interesante nos suceda.

La boda

Los años habían caído sobre mi como una pesada losa. Perdida en aquella ciudad, un mundo conocido pero distante. Había decidido dar una vuelta de tuerca más a mi vida, la tentadora oferta de cambio de trabajo era irrenunciable, por más que ello significase, cambiar de ciudad, dejar amigos y familia atrás… y a él.

Le había conocido de la manera más extraña, y para mi, cuando ahora lo pienso, imposible, pero ahí estaba, después de mi azarosa vida sentimental, había llegado de improviso, cuando menos lo esperaba. Y ahora que comenzaba a conocerlo un poco, la distancia se ponía entre los dos.

Dos meses daban para poco, pero aún así me reconfortaba la idea de saber que le había conocido. Su imagen distaba mucho de lo que en mente podría ser mi “hombre” ideal, de hecho era el polo opuesto a mi ex. En nuestros pocos encuentros había conseguido sacar de mi, mi parte mas dulce pero también sabía como sacar mi genio. Era, en definitiva, una persona dual. Su imagen podría dar a engaño pues tras una aparente dulzura, se refugiaba una rabia contenida, como si en el fondo estuviera peleado con el mundo.

Y sin embargo, había sabido conquistarme, añoraba su sonrisa, como me ruborizaba ante él, cuando sentía que iba a intentar besarme, y muchas veces me llamaba a mi misma tonta, a mis años no podía demostrarme tan frágil.

Cuando llegó la propuesta, lo primero que hice fue llamarle, mi decisión estaba tomada, pero aún así necesitaba…. Bueno en realidad necesitaba oírle decir que no me fuera, que me iba a extrañar, que aún siendo tan poco tiempo y conociéndonos tan poco. Pero su reacción fue todo lo contrario a lo que yo quería y deseaba. Lejos de intentar que no me fuera, parecía que ardía en deseos de verme lejos, y lo peor fue su silencio a mis preguntas, no dijo nada sobre lo que sentía o deseaba, era una decisión mía y por tanto el no tenía ningún derecho en inmiscuirse en la decisión, eligiese lo que eligiese el lo aceptaría, aunque su opinión era que no debía dejar pasar aquella ocasión.

Y no lo hice.

Fue doloroso, ahora que sentía que mi vida podría de nuevo estabilizarse, era como si el destino jugase de nuevo conmigo. Y ahora, me hallaba lejos de todo y de todos.

Lo peor era la sensación de soledad que nuevamente me embargaba, y para colmo la compañera de piso, con su feliz maridito, a la espera de que le destinaran también a él a la ciudad para reintegrarse a la vida marital, y aquellas miradas, esas que tantas otras veces había sentido como se clavaban en mi como agujas, “mírala, otra vez viene sin pareja” “pues no se a que espera…”.

Lo había intentado, pero él pareció reacio a conocer a mis amigos, y las dos o tres veces que salió el tema terminamos discutiendo, no quería forzarlo, pero no entendía que le costara tanto entrar en mi mundo.

En el fondo suponía que sería cuestión de tiempo, pero aquella forma de actuar, provocaba en mi serias dudas, su reticencia parecía ocultar algo que yo no llegaba a comprender.

Y de nuevo el destino jugó sus cartas, una boda, de una de mis mas antiguas amigas, y con ello otra vez el torrente de si iría sola o acompañada.
No pude aguantar la presión, esta vez no, demasiado dolía la soledad que me había impuesto con el cambio de ciudad, como para aparecer allí, de nuevo sola y aguantar el chaparrón de preguntas, miradas y risitas.
Pero esta vez no iba a ser así, estaba dispuesta a apretar hasta donde hiciera falta para que me acompañara, al menos eso me decía a mi misma, aunque a la hora de oír su voz pudiera derrumbarme y flaquear.

Cogí el móvil y le llamé.

- Hola peque
- Hola bebe, ¿que tal va todo?
- Bien, oye que no tengo mucho tiempo, ya sabes yo y mis prisas, dentro de dos semanas tengo una boda y me gustaría que vinieras.
- Ummmm, ya sabes como pienso al respecto, no sé si sería una buena idea, tendrías que estar pendiente de mi y….
- Déjate de excusas, creo que al menos por mi, deberías hacerlo.
- Ok, estará bien, ya me dirás la fecha exacta, espero que no te arrepientas.

Me dejó perpleja, que aceptara tan rápidamente y ese: “espero que no te arrepientas”

- Pero ya me conoces tendrás que dejarme ser tal cual soy, y entrar en mi juego.
- ¿Juego? Bueno vale, si vienes lo acepto, pero no te pases ¿vale?, ahora tengo que dejarte una nueva reunión, besitos peque
- Besitos y no te preocupes ya me conoces.

Seguí toda la tarde dándole vueltas a no arrepentirme, pero ya empezaba a hacerlo, sabía que podía ser capaz de cualquier cosa, y además se vanagloriaba de ello, acciones que mas de una vez me habían provocado más de una jaqueca.
Intenté no pensar en ello, además la sensación dulce de ir acompañada borró cualquier atisbo de duda, ahora sólo tenía que concentrarme en el vestido para la ocasión, y que no supusiese una nueva discrepancia entre los dos.

Me sentí como una niña y no dejé pasar mucho tiempo sin coger el móvil y llamar a mis amigas para confirmar que ese fin de semana iría a la boda y acompañada. La perplejidad que mostraron algunas de ellas me resultó insultante, acaso, ¿no tenía derecho a ir acompañada? No dejaría que me estropeasen ese momento, puse mi CD y empecé a bailar solo con la imagen de los dos juntos en la boda en mi mente.

Aquellas dos semanas fueron una lenta agonía, no podía concentrarme en mi trabajo y las reuniones me parecían largas y tediosas. La elección del vestido fue otra tortura, estuve a punto de ir con el último que había llevado, pero sabía que alguien me lo recordaría y además quería darle una sorpresa a él. Pero la elección no fue fácil, sin nadie que me aconsejara buscar un punto intermedio entre mi gusto y el suyo, se tornó en un acto que me dejó exhausta.

El día de la boda llegó y él estaba en su línea me pareció encantador que se hubiera
comedido en su vestimenta, pero aún así no dejó de dar su estilo personal, sin duda no era el estilo de la boda. Le sonreí y el disimuladamente me miró de arriba abajo, esos segundos fueron eternos, pero la sonrisa que me regaló lo justificó todo.
Me tomó por la cintura y me besó suavemente en los labios.

- Estas realmente encantadora, solo por verte merece la pena venir a la boda.

Mis palpitaciones subieron aceleradamente y me separé de él para que no las notara. No tardaron mucho tiempo en ir apareciendo mis amigas y haciendo las inevitables presentaciones.

Con un gesto tierno rehusó entrar en la iglesia, era demasiado forzar la situación y le dejé a la puerta.
En cuanto me vieron sola, dos de mis amigas se acercaron para sentarse a mi lado en uno de los últimos bancos de la iglesia.

- Por fin, podemos charlar.
- Pero que estamos en misa, luego si quieres.
- No puedo esperar, es él ¿no? El chico del que nos has estado hablando. La verdad es que no está nada mal.
- Si es él, pero por favor no le acoséis a preguntas, no le gustan los eventos sociales.

En ese momento di las gracias al cura, cuando hizo sonar la campanilla, y mis amigas dejaron el interrogatorio.

Sentí algo de envidia cuando pasaron los dos a mi lado, no salí de la iglesia hasta después del lanzamiento de los pétalos y el arroz, aún me daba la cabeza vueltas al verle allí, al fin y al cabo era como una presentación en sociedad, pero para mi suponía un paso más en nuestra relación, era como si él se acercase mas a mí, a mi mundo y lo aceptase.

Le sonreí, y él me devolvió la sonrisa, estaba allí apoyado contra la pared del edificio de enfrente de la iglesia ajeno a todo, le pedí con un gesto que se acercara, teníamos que acercarnos a los novios a felicitarles y esperaba hacerlo juntos.
No vi un atisbo de negación en sus ojos, y eso me alegró aún mas, me tomó de nuevo ligeramente por la cintura y nos acercamos a los novios. Le miraron inquisitivamente intentando disimular, pero yo sabía que mi amiga no había dejado pasar ni un detalle sobre él. Me miró disimuladamente y me sonrió como si me diera su aprobación.

Fuimos a los coches, y aprovechó el momento que íbamos solos para hablarme.

- Te sientes feliz, al final lo has conseguido, aquí estoy, pero ya sabes que hicimos un trato.
- ¿Trato?

Un escalofrío me recorrió la espalda, de que se trataría.

- No te preocupes, solo seré yo mismo, tu me conoces…

Miedo me estaba dando la conversación, pero nada podía hacer. Llegamos al coche, y este nos llevó hasta donde cenaríamos, no volvió a hablar de ello, ni yo quise sacarle más el tema, quizás solo era un juego para devolverme el mal trago que debía estar pasando, aunque no lo creía, justo era lo que le había prometido.

Llegamos al lugar elegido, una amplia zona verde con una carpa rodeada de mesas circulares, un pequeño grupo musical y un catering. Le miré, sentí su nerviosismo, sabía que estas cosas le ponían nervioso, y que cuando ello ocurría tendía a crear un pantalla de protección. Sin embargo me sonrió, se acercó y me susurró al oído un te quiero dulce y suave, que dejó temblando mis piernas, levanté la vista y me crucé con su mirada, pícara y traviesa con un brillo especial, que nunca antes había visto.

La cena estuvo muy bien, el grupo donde nos sentamos fue muy agradable, y aunque en un principio le costó integrarse, en cuanto cogió confianza se hizo con las riendas de la conversación.

Empezaron a servir las copas, y la gente se animó a bailar mientras el alcohol hacia el resto, yo estaba con mi Bombay saphire, él no se había apartado mucho de mi, como si temiera juntarse al resto de la gente, no me desagradaba, al contrario sentía un poder de posesión raro en mi, pero que dejé que me invadiera lentamente, como si disfrutara por la pírrica victoria de estar con alguien rodeada de mis amigos.

Llegó una prima de la novia, y mirándome de soslayo me preguntó:

- No te importa que te lo robe un ratito, a ver si baila tan bien como parece.

Noté en su mirada un atisbo de que corriera en su ayuda, pero a pesar de que no me hacía gracia, quise ver su reacción.
Al poco de estar bailando le vi que hablaba con ella con soltura, y reían, sentí un leve ataque de celos, cuando me vi rodeada por el resto de mis amigas. La verdad es que no las había hecho mucho caso y ahora ellas no me dejaban respirar.

- Bueno, nos tienes que contar muchas cosas, como le has conocido, cuanto tiempo llevas con él, a que se dedica
- Si, si cuenta nos tienes a todas en ascuas, la verdad es que su forma de vestir ha llamado mucho la atención.
-
Imaginé por un instante la cara que él pondría cuando le contara el éxito de su vestimenta.
Por mucho que había pensado que llegaría el momento de decir cómo le conocí, solo pude balbucear que era un amigo de un amigo de Carlos. Parecí convincente, cuando dejaron esa pregunta por otras más inquisitivas e intimas, intenté zafarme de ellas pero me era imposible. Alcé la vista buscándole, y le vi entre otro grupo de amigos y amigas mías, charlando amistosamente. Temblé, no sabía si diría en que forma nos conocimos, y eso aún me aterraba. Me buscó con su mirada y rápidamente interpreto que esperaba me sacara del compromiso de mis amigas, se giró saco algo de su bolsillo y sonriendo vino hacia mí.

Detrás de él, alguien recogía algo del suelo, me fijé en su gesto extrañado miro lo que había recogido, luego a él y fue a hablar con una de mis compañeras de facultad. No quise darle importancia, él se estaba acercando con su grácil y rápido andar, cuando vi que se arremolinaban alrededor de mi compañera y esta mostraba una especie de tarjeta.

- Hola ya estoy aquí, ¿No me presentas al resto de tus amigos?

Había perdido la noción del lugar donde estaba, ignorando que aún mis amigas y algunos de sus chicos estaban a mi lado.

- Sí claro.- Le sonreí.

Fui haciendo el resto de presentaciones sin perder de vista al grupo que parecía mirarme con extrañeza. Una sensación de desasosiego subía por mi pecho, que era lo que habían recogido del suelo que tanto alboroto había creado, sin duda era algo de él.

- Una cosa, - le dije- ¿se te ha caído algo del pantalón?

Él se metió las manos en los bolsillos, comprobó su cartera y su móvil.

- No nada, ¿porqué me lo preguntas?
- No, por nada tenía la sensación de que al sacar la cartera se te había caído algo.
- Pues no, aquí tengo las tarjetas del banco el dni, no nada.

Y sonrió, en otro momento esa sonrisa hubiera bastado, pero yo miraba al grupo que seguían cuchicheando y levantando la vista disimuladamente como si quisiera evitar que yo les viera mirarme.


Del grupo salió Ángel dirigiéndose hasta nosotros, hablo con Silvia su novia, y esta me miró y me dijo:

- Ahora vuelvo no te me vayas.

Me estaba sintiendo mal, no entendía lo que estaba pasando y una punzada en mi cabeza presagiaba otra de mis jaquecas, él se dio cuenta, y se acercó a mi hasta abrazarme.

- No pasa nada bebe, no te preocupes por ellos, déjales y veremos como reaccionan.


-“¿Reaccionan?”- pensé a qué, busqué en su mirada una respuesta pero solo obtuve un cálido beso, que me reconfortó, dejé que esa sensación me inundara y que la seguridad se instalara de nuevo en mi.

No sé si fue su intención por bailar conmigo, o por tranquilizarme, pero me abandoné en sus brazos, y dejé llevarme por él, mi mente voló y por un momento solo eramos él y yo bailando.

La canción terminó antes de lo que yo hubiera deseado.

- ¿Te traigo otra copa?
- Está bien, ya sabes lo que me gusta.

Le ví alejarse, mientras se giraba y me ofrecía otra de sus cálidas sonrisas.
Busqué con la mirada al grupo de mis amigos, ahora era menos numeroso pero con elementos distintos, aunque seguían mirándome disimuladamente, volví a sentir ese desasosiego cuando noté un leve roce en el hombro.

Me volví y me encontré con la mirada de mi mejor amiga, era una mirada llena de ternura pero a la vez inquisitoria.

- Hola, bueno la verdad es que me gustaría hablar contigo,¿ tienes un momento?


Un nudo se estaba haciendo en mi garganta, recordaba sus palabras “… no pasa nada bebe…”, intenté serenarme pero me era imposible. Nos partamos del resto de la gente.

- Bien, dime ¿pasa algo?
- Bueno como pasar, la verdad no sé como decírtelo, hemos…
- ¿Hemos?
- Si, no lo hemos podido evitar, nos importas y…

Ahora si que temblaba….
- Mira esto se le ha caído a tu chico.

Me tendió una tarjeta, Albatros Consulting, una web y un móvil, sin embargo en la letra pequeña se podía leer, “chicos de compañía”.

- Lo siento, quizás no lo sabías…

Sonreí un poco, ¿sería eso?... porque aunque no lo conocía del todo, no me lo imaginaba como un chico de compañía. Me miró y al ver mi leve sonrisa me dijo:

- Vaya, sí que lo sabías, eso habíamos comentado algunas pero no te creíamos capaz de ello, no tenías por qué, sabes que nunca te diríamos nada si vinieras sola, pero recurrir a esto, imagina que tu madre se enterase.
- Bueno… yo…. es que……
- No se en que estarías pensando, no somos así, además besarte con él… ya se que eres mayor pero no crees….

En ese momento llegó él.

- Hola, estabais aquí.
- Si, aquí me estaba contando que se te había caído esto.

Le dí la tarjeta, la miro y sin mover un músculo de su cara, nos dijo

- Bueno, con que era esto, por lo que os he visto cotillear todo rato, que deciros, parece que vosotros lo habéis hablado todo.
- Quizás debería dejaros solos
- No espera, -le dije a mi amiga- quizás deberíamos decirte …
- No hace falta, no vine para pedirte explicaciones, sólo quería q supieras que somos tus amigos y que no necesitas de estas argucias, si vienes sola nadie te iba a decir nada…

Yo la miraba, no me podía creer lo que había sido capaz de hacer, y él me miraba a mi con su sonrisa pícara, no podía estar enfadada con él, sabía que era capaz de eso y de mucho más, y bueno era un juego, esperaba que mis amigos lo comprendieran

- La verdad, - dije- es que no quería sentirme sola, y busque en internet y lo encontré. Quedamos hace dos días para conocernos y me he enamorado de él.

Me miraron los dos con incredulidad, pero él sonrió ligeramente, entendió que yo había entrado en su juego.

- Ahora quizás él que se deba ir soy yo.
- No, no te vayas solo entiende que es una situación rara –dijo mi amiga- nos extrañamos que ella llegara al extremo de llamar a un chico como tu, bueno quiero decir… ya sabes.
- La verdad es que no te imaginas que tipo de chicas suelen contratarme.
- Pero, espero y deseo que no se haya enamorado nadie más de ti… - le dije-
- ¿De verdad estás diciendo que te has enamorado de él?
- Si – fue mi respuesta tajante-.
- Entonces os dejo, quizás deberíais hablar entre vosotros.
-
La ví alejarse y no dudé que no tardaría mucho en comentar nuestra conversación, nos miramos y no pudimos evitar reir, aunque me sentía un poco arrepentida por la mentira, estaba disfrutando de ello como una niña.

Me acerqué a él y tome su cara entre mis manos, le besé, al separarme le dije:

- Sabes que eres malo, muy malo.

Sin duda mis amigos nos estaban mirando, y ya no pude más, los veía con cara de asombro, yo que siempre había dado una imagen de chica seria y más o menos formal y ahora estaba rompiéndoles los esquemas, la seria se volvía la mas loca enrollándose con un loco chico de compañía. Me reí, nunca pensé que llegaría a hacer una cosa así y sin embargo me sentía bien como si aquello me diera un aire de libertad.

- Creo que es hora de hablar con ellos, ¿no crees?
- Si, - me contestó- espero que no se hayan molestado, al menos se han preocupado por ti, pero antes me dejaras terminar el juego ¿no?
- Si claro.

Nos acercamos a mis amigos y justo unos metros antes de llegar a ellos, se giró, me apretó contra su cuerpo y me beso largamente en un beso apasionado.

Cuando terminó, todos tenían la boca abierta mirándome sorprendidos.

- Bueno chicos, no es lo que pensáis, era simplemente una broma, le seguí el juego, estaba harta de que siempre me miraseis con cara de compasión pensando que nunca traería a nadie, y bueno esto le dio pie a él…


Sus caras se tornaron del asombro a las risas, algunas a la incredulidad, pero al final se acercaron y entre soplidos me dijeron que menudo susto les había dado, su amiga con un chico de compañía… ja ja ja ja….. aunque yo me preguntaba y ¿Por qué no podría ser verdad?


- Bueno esta ronda es mía, -dijo él- pero que conste que es Albatros Consulting quien paga………

Y todos rieron.

Aunque yo vi un brillo especial en su mirada cuando lo dijo, ya me lo explicaría mas tarde… ¿estaría con un chico de compañía? Por si acaso guarde bien la tarjeta, mientras me abrazaba a él.

viernes, mayo 04, 2007

Un cuento

A veces uno se sienta y piensa en las cosas que se quedaron en el camino, en que en ese camino uno se ha dejado mas de un jirón de piel, pero lo que es peor es que se ha quedado gran parte de lo que uno fué, sus risas, sus ilusiones, su alegría, y entonces se pregunta por qué... quizas este cuentito ayude recuperar el camino.

Había una vez un niño que leía cuentos donde los castillos de arena eran infranqueables, el dragón con su fuerte fuego no podía quemarlo, el viento por más que soplara no podría derribarlo, y el niño cada vez que leía el cuanto más creía que los castillos de arena eran indestructibles.


En ellos habitaban felices princesas, que con su principe azul vivían en perfecta armonía, dentro del castillo todo era felicidad, y la princesa nunca se preocupaba que habría más alla de sus paredes de arena, - que más da - , se decía, aquí tengo todo lo que una princesa podría desear, afuera hará frio, habrá soledad, y dias de lluvia...



Y el niño asi lo creía.



Un día sus padres lo llevaron a la playa ,era su primera vez y él se moría de alegría, no veía el momento de bajar a la arena y construir su primer castillo, ese que el dragon con su fuerte fuego no podía quemarlo, y el viento por más que soplara no podría derribarlo...

Y lo construyó, con su cubo y con su pala, y allí sentado miraba su castillo alzarse inexpugnable.


Mi castillo es indestructible.
Es inexpugnble.
Es......


Y llegó una ola y se lo llevó.

viernes, abril 27, 2007

Enamorarse

De noche.
Siento la frialdad de mi cama.

Y los recuerdos.
Sentimientos perdidos.

Y alli está, invisible y muda.

-¿volvere a enamorarme?
- volveras...

-¿Cuando?
- cuando llegue el momento...

-¿Cómo lo sabre?
- lo sabras... no dudes.

- ...¿y entonces?
- amala, amala como si nunca hubieras amado

- ¿durara?
- durara lo que dura el amor, el tiempo que dura un amor.

Y cierro los ojos, esperando el dia.

Y los dias pasan, pasan las semanas y los meses, y cada noche:

-¿volveré a enamorarme?
- volveras...

-¿Cuando?
- cuando llegue el momento...

-¿Cómo lo sabre?
- lo sabras... no dudes.

- ...¿y entonces?
- amala, amala como si nunca hubieras amado

- ¿durara?
- durara lo que dura el amor, el tiempo que dura un amor.


Y hay noches de insomio. En las que el mundo parece conjurar en contra mia. Y peleo, y pierdo y me levanto y vuelvo a pelear.

Entonces un día, de esos dias que parecen ser igual que el anterior y que otro más, levanto la vista, miro sus ojos y....

quizas, quizas sea el tiempo, el tiempo que dura un amor

jueves, abril 26, 2007

He vuelto

Dejé la lluvia atrás, odiaba esos días donde anochece tan pronto y la lluvia caé sin parar como una cortina que tapa cualquier resquicio de luz.

El bar olia a antiguo, a humo y alcohol, aún así se agradecía el calor. Me acerqué a la barra, y me dejé caer sobre un taburete que crujió con mi peso. Un camarero gordo y cansado se acercó.

-¿qué quieres tomar?

Le miré a los ojos, ojos cansados de horas y horas delante de desconocidos que seguramente se sentaban allí, igual que yo, a soltarle sus miserias.

- un whisky, doble y sin hielo.

- cargadito lo quiere el señor- ironizó, aunque yo no me diera por aludido.

Saqué un paquete arrugado de tabaco, el último cigarro pensé, pero ese pensamiento lo había tenido ayer y anteayer...

Lo acaricié como si fuera la piel de una mujer.

Dos golpes en la mesa, y a la boca.

Prendo una cerilla la acerco y veo el rojo crepitar del tabaco.

Inspiro profundamente, dejando que el humo llene mis pulmones, lo retengo alli aguantando la respiración, hasta que lo exhalo en una larga bocanada, miro el humo, mientras el camarero deja caer el vaso a mi lado.

Ni le miro.

Tomo el vaso, y doy un largo trago, noto el calor del whisky atravesar mi garganta, y me siento de pronto viejo y cansado.

La lluvia arrecia afuera, y mis ojos se pierden en la poca luz del local. Una antigua gramola suena a lo lejos, y yo intento cerrar los ojos y perderme de alli, en mis recuerdos.

Y duelen.

Duelen hasta hacer sangrar el alma, y ese dolor lo apago con otro trago.

La puerta se abre, y un aire fresco me saca de mis recuerdos. Pero yo sigo con mi mirada perdida en mi vaso.

De pronto ella se acerca, coge mi cara y me da un dulce beso, siento su boca en la mia, como muerde mis labios dulcemente.

Se separa un poco de mi.

Me mira.

La miro.

- Has vuelto. Has vuelto a tu hogar.

Y yo la miro, asiento y no digo nada, por que no hay nada que decir.

He vuelto.

viernes, abril 20, 2007

Disolverse

- Se está bien aquí
- Si, tan juntitos
- Si. ¿Sabes? Me gusta estar cerca de ti y todo este tiem po juntos con lo que hemos compartido
- Es verdad, quién lo diría ¿no?. Con el tiempo que ha pasado, y las cosas que hemos vivido juntos.
- Ya ves, uno nunca sabe cómo va a empezar, ni el cómo ni el donde ni el porqué, pero aquí estamos.
- Si… es cierto y sin embargo tengo una extraña sensación…
En ese momento empezó a caer un agua blanca a raudales
- Dime, ¿ cual es esa sensación?
- No lo sé, pero después de todo ,tengo la sensación de que nos estamos disolviendo.
- Si, esa extraña sensación tengo yo, como si nos disolviéramos…
- ¿Nos volveremos a ver?
- Espero que sí, deseo que sí
- Yo también lo deseo
Y en un remolino aquellos dos azucarillos se disolvieron en la leche.

Un cuento a las 8 de la tarde

Las 8.
Las 8 de la tarde.
Las 8 de la tarde de un día cualquiera...
Entre semana.

Y estoy alli, a la cabecera de su cama. Como cada noche.

A las 8.
A las 8 de la tarde.
De un día cualquiera, entre semana.

Voy a contarte un cuento ¿vale? - le digo - Y él con sus ojitos de 8 años me mira y asiente.

"Erase una vez, en un castillo lejano....."

"No papi ese cuento no, hoy quiero que me cuentes un cuento donde los dragones no sean terribles animales que echan fuego por la boca, sino celosos guardianes de princesas asediadas por brujas. Donde los caballeros no tengan que rescatar a princesas dormidas en lejanas almenas, sino que sean las princesas las que salven a sus caballeros de armaduras oxidadas.
Cuentame un cuento donde los reyes no existan, sólo haya campesinos y gente feliz que va al bosque y juega a las cartas con trolls y gnomos. Cuentame un cuento donde los malos luchen con espadas de chocolate y al final se las coman junto a los buenos.
Cuentame un cuento donde la lluvia sean perlas del mar, y el cielo sea de un violaceo surcado por dos soles que no deslumbran, donde la hierba crezca sin fin, y haya enanos saltando de alegria, donde las sirenas puedan respirar fuera del agua, y donde la gente pueda nadar en aguas de cristal y sumergirse y cogerse a los delfines.
Cuentame un cuento donde las guerras se hagan con balas de azucar, donde cuando uno llegue al frente de batalla tenga que preguntar quien es el malo.
Cuentame un cuento donde la gente llore, llore a raudales como si fueran rios de lagrimas, pero no de tristeza sino de felicidad.
Cuentame un cuento donde mañana cuando tenga que ir al cole, este no sea un edificio con ventanas llenas de barrotes, ni tenga que dar clases de educación ciudadana, sino que la profesora nos lleve al bosque y alli sentados entre flores no enseñe lo que es vivir.
Cuentame un cuento donde la gente vaya a trabajar con una sonrisa en la cara, donde una semana sea empleado y otra semana sea jefe.
Cuentame un cuento donde cuando uno odie lo haga a besos y no a tortas.
Cuentame un cuento donde la gente vea que es gente.
Cuentame un cuento donde yo pueda volar con las hadas, y visitar lejanos planetas, sólo con cerrar los ojos.
Cuentame un cuento donde pueda llegar a tocar un arco iris.
Anda cuentame un cuento de esos que uno crea que no es cuento...."

Le miré sorprendido, cómo podia contarle un cuento asi..

"Y al final.." - le dije -" los protagonistas del cuento se casaron, fueron felices y comieron perdices hasta el final de sus dias..."

"No papi, no, no me mientas, y fueron felices hasta que les duró el amor, el tiempo que dura un amor".

Y aque dia, juro que eran las 8.
Las 8 de la tarde.
Las 8 de la tarde de un dia que no fué un día cualquiera.

Y fin.

jueves, abril 19, 2007

Puntos de inflexión

Pfsssssssss..., las puertas del metro se cierran tras de mi. Apoyado contra el cristal siento el peso del tiempo empujar en mis hombros, como una carga inmovil que actua a la par de la gravedad.

Levanto la vista y no puedo evitar fijarme en una pareja, joven, comiendose a besos, él intenta acariciar su estomago bajo la pequeña camiseta que deja ver el piercing en su ombligo, ella nerviosa le sujeta la mano por si acaso en su viaje alcanzara cotas no deseadas, se separa un poco y le mira, con esos ojos que yo reconozco, la mirada del amor, el brillo. la dulzura y esa sonrisa tonta que aflora sin mas, por que cuando uno esta enamorado, sonrie así. sin mas, y ¡ que carajo ! qué importa por que sonries.

Cierro los ojos, y recuerdo aquella mirada y aquella sonrisa, pero viene a mi mente siempre el mismo recuerdo,el mismo día...

"...."No vengas, no me sigas, no me veas, sabes que te quiero pero asi es como quiero que sean las cosas, y espero que las comprendas."- Y se fué, ¡slam! sonó la puerta, para ser más exactos, se la llevaron, aunque ella hubiera querido salir sola, no la dejaron.

Yo cumplí sus deseos.

Aunque ella nunca supo que pasé los 4 dias, en el sofá de la sala de espera, aunque ella nunca supo que su enfermera me traía café, y una sonrisa, la sonrisa amarga de aquellas personas que nunca traen noticias buenas, como la del cuarto dia. A veces uno sabe esas cosas, no hacen falta palabras, ni presencia del doctor, simplemente estas ahí en la sala de espera y una suave brisa te lo dice todo, y te dices ¡que carajo!.

Así fué como ella se despidió, a su manera, como siempre había querido, y yo no iba a cambiarlo."

Les miro de nuevo, y siento envidia, en la vida de uno hay puntos de inflexión, como en la vida de todos, como en aquella chica que cuando cruzaba la carretera se dió cuenta que se habia dejado el móvil y se paró en seco, como su vida, un instante, un punto de inflexión. Como la de aquella pareja de viejecitos que mal vivian de su pensión y un día él llevo a su nieto para echar la primitiva y el nieto, con sus cinco años ¡ay como son los niños a los cinco años! se puso pesado para que el sexto número fuera el 8, y el abuelo que siempre habia jugado a la misma combinación desde que en aquella fábrica hubo reducción de empleo y se vió en la calle, aquella misma combinación, esa que ese dia y por culpa de su nieto el 23 fué sustituido por el 8, y cuando ya de noche, se sientan juntos y él pone el teletexo y ve que sus numeros estan alli en la pantalla con el 8 incluido... a eso yo le llamo punto de inflexión. No todos tienen por qué ser tan drásticos, hay puntos de inflexión en un mail escrito a destiempo, en un "lo siento", en un olvido de un cumpleaños... Tan seguros estamos de nuestras vidas que no nos damos cuentas de esos "puntos de inflexión"

Echo de menos aquellos tiempos, de comerse a besos, de miradas nerviosas, del roce de una piel, de reir hasta decir y ¡ que carajo ! qué importa por que sonrio...

Es hora de bajarme en esta parada, mañana será otro día y quien sabe quizás detrás de la esquina, este algún punto de inflexión.

miércoles, abril 18, 2007

Despertares

Suena.

Si, oigo ruido de gotas de lluvia contra la ventana y un rumor de olas que van y vienen.

Abro los ojos.

Y veo que ese suave rumor procede del despertador, lo miro de nuevo, y si, es el despertardor el que suavemente me despierta.
Entra una cálida luz en la habitación, sus paredes habian cambiado, de aquel amarillo vainilla ahora eran de un verde esmeralda, la casa olia a jazmin y lilas.

."Debo estar soñando, esto no es real" - Me dije.

Fuí a la ducha, cuando abrí el grifo una suave lluvia de rocio emanó del techo, me dejé llevar notaba como cada gota resbala por mi piel suavemente dejando un ligero frescor. Salgo de la ducha y cuando voy a coger la toalla esta desparece de mis manos convertienose en na suave brisa que me envuelve, puedo notar su olor a salitre, cierro los ojos y por un momento siento la arena en mis pies, abro los ojos y el suelo del cuarto de baño se ha cubierto de arena tostada, la brisa ha secado mi piel. Siento el olor a café, y sin prisas me pongo una taza, mientras con la luz que entra juguetona a través de la persiana veo mi pequeña casa. Diferente con sus paredes de verde esmeralda y su suelo de hierba recien cortada.

Me visto y salgo a la calle, es raro cuando abro la puerta de m icasa accedo directamente, juraria que antes vivia en un segundo piso. Mis ojos se aclimatan al cambio de luz, miro al cielo y este tiene un azul turquesa intenso, veo bandadas de cisnes volando bajo mirando hacia mi, juraria que me sonreian, me froto los ojos, lo que antes era una carretera ahora es un camino suave, rodeado de árboles, las casas son bajas.. me acerco a una de ellas y ¡dios mio! no me lo puedo creer son de dulce, esta de aqui es de cohoclate blanco la de alli de bizcocho... Me giró y veo pasar delante mio un desfile de pequeños juglares danzando, tocando sus flautas, haciendo juegos malabares, detras de ellos dos unicornios blancos, abren un pequeño desfile de marionetas... que saltan y se mueven sin que nadie las dirija.

Camino, mi vista recorre el todo el nuevo paraje que se muestra ante mi, jardines de lilas, campos de margaritas, campanitas que se mecen al viento, arboles altos, almendros en flor, y cientos de pajarillos saltando de un lado a otro, trinando en un ritmo suave y acompasado. El sol brilla en ese cielo azul turquesa y sin embargo puedes mirarlo a la cara sin deslumbrarte.

Llego a lo que debe ser el cercanias, pero ahora solo es una gran seta enorme q se abre hacia el interior.

Y entro.

Y alli ante mis ojos una gran cueva de esmeraldas, que dan una luz verde, en lo que deben ser los andenes veo duendes, gnomos, trolls brujas y hadas todos esperando a que pase.. ¿el tren? y cuando este llega veo que las luces son luciernagas que preceden a un enorme ciempies que se para delante nuestro y alli suben, los gnomos y las hadas, los trolls y las brujas y como no yo tambien subo.

Y el ciempies se pone en movimiento, y entre los que estamos alli encaramados se desliza una pequella hada con forma de mariposa que va dibujando sonrisas en la cara de todos.

Llego a mi parada, el ciempies se para, y se bajan gnomos y hadas, trolls y brujas,y por supuesto yo...

Y estoy en medio de una laguna junto a un bosque frondoso y desde alli a lo lejos puedo ver el mar.

Cierro los ojos, es el mas dulce sueño de mis sueños y no quiero despertar, no despertare, o acaso estoy despierto y mis sueños diarios son las pesadillas de un despertador de una ducha fría y de un cercanias lleno de gente...

Quizá sea asi y solo yo puedo decidir que es sueño y que es realidad....

lunes, abril 09, 2007

Noticias

Llegan.

Uno se queda con esa cara de pasmao, cuando las cosas llegan sin avisar, sin esperar.
No avisan, ni se las espera, pero llegan.

Quizas las buenas noticias, esas que en el fondo si se esperan, estan ahí pendientes, colgando de una nube que el viento mueve a su antojo, ahora aqui, ahora alla, y de pronto, cuando mas lo deseas y a la vez menos lo crees van y sueltan, la buena noticia.

Sin embargo las otras, esas son silenciosas como la noche, se esconden, reptan, y te sorprenden,y si, claro, te dejan esa cara de pasmao.

Y luego estan las personas.

A algunos les dura esa cara, si la de pasmao, dias, semanas incluso meses, hasta sé que a habido más de uno que le ha durado toda una vida, pero hay otros, esos otros, que en décimas de segundo se despojan de las noticias, las desnudan las desmenuzan y las asimilan, diríase que las devoran y hacen la digestión, y luego como tal cosa, las expulsan. Asi son ellos.

Los otros.

He visto noticias buenas y malas, he tenido noticias buenas y malas, y he conocido a gente que se ha quedado con su cara de pamao un día si y el otro también, y he tenido la suerte de conocer a aquella persona, que devora las noticias con una sonrisa en la cara, quizás en la digestión esté la realidad, pero su sonrisa se muestra estoica, perenne, aunque la haya visto llorar, siempre me ha recordado a un rompeolas, infranqueable, mientras las olas se debaten en una lucha constante por llegar a la playa, ese rompeolas se rie, sí en la misma cara de Neptuno, y le manda a la mierda, asi, sin más: "vayase Ud. a la mierda".

Quias sea eso lo que nos forja como personas, quien sabe, quizas haya dos tipos de personas, los que tienen esa cara de pasmao y los otros. Y por que no, claro, los que se van a la mierda.

miércoles, abril 04, 2007

Semana Santa

Hace tiempo que no paso por aqui, lios de cambio de trabajo, agobios, css... pero llega un descansito y antes de nada quiero desearos unas felices mini-vacaciones....


para algunos quizas sea tiempo de desparrame, de noches locas de discotecas de copas... sin embargo yo me tomaré esta semana santa como un tiempo para mi, para mirar al despertador y poder gritarle por lo bajo, hoy no me llamaras, y mañana tampoco y pasado callado estaras... para sentir la tibieza del calor del edredon por la mañana, el olor del café sin prisas, la cercania del mando a distancia, de una buena película, el paso del tiempo sin reloj, de unas palabras leidas sin tener que aguantar el frenazo del cercanias, de un buen desayuno, de una cerveza fría, de estar sin estar con el reloj colgando de mi muñeca, de tranquilidad, de soledad de compañia de unos amigos, de charlas, de silencios, de ruido de tambores y procesiones, de morado y burdeos, de sangre y oro, de cristos y vírgenes, de luto y fé, de tecnología y ritos ancestrales, del bullicio de unas vacacioes al recogimiento de unos sentimientos, de esa España nuestra que se conjuga con la del 2007..
así sera mi semana santa...

un besito

jueves, marzo 29, 2007

habitaciones

Viendo el episodio de House...

Hablaban de la vida.. y comentaban que la vida consta de habitaciones, y lo que realamente daba importancia a la vida y la hacía tal como es , son las persnas que vas encontrandote en esas habitaciones.
Tal vez mi vida ahora sea de una casa chiquita con solo una habitación donde vivo, de vez en cuando abro la puerta y alguien entra, se queda en mi habitacion me redecora la vida, quizas yo también la suya, pero no tras mucho tiempo la puerta suele abrirse en sentido contrario, y se van, a veces sin mirar atrás, seguramente a habitaciones mas luminosas y mas grandes.
De alguna manera, quizas sea yo el que abra la puerta en el sentido contrario, voy teniendo menos visitas, pero mis armarios estan llenos de recuerdos y fotos de gente qe paso por aqui, unos por mas tiempo otros por menos, pero todos aportaron algo de luz, alguna redecoración que aun guardo y disfruto...

Asi es la vida cun conjunto de habitaciones donde la importancia la da la gente que te encuentras en ellas.

sábado, marzo 24, 2007

La boda

Metí las llaves en la puerta, la oscuridad se rompió en cuanto encontré el interruptor de la luz, allí estaba de nuevo tras un día agotador, solté las llaves y las cartas del buzón, y directamente pasé al baño necesitaba una dicha caliente que me reconfortara del cansancio. 

Dejé correr el agua sobre mi cuerpo, llevándose tras de sí todo el sopor del día, cerré los ojos y me dejé transportar por esa dulce sensación, el agua caliente corriendo por mi cuerpo. 
Me puse una toalla y me preparé una copa de vino, la soledad, esa misma que muchos días sentía como me mordía hasta llegar al alma, me mostraba hoy su dulce cara. Disfrutaba del silencio, del frío de aquella casa a la que le había cogido un cariño especial. 
Cogí las cartas, banco, propaganda, más de lo mismo, sin embargo el último sobre era distinto, con mi nombre escrito a mano, letra de mujer. La curiosidad, esa de las que los hombres siempre nos acusan me impulsó a abrirla sin esperar a más. 

- ummm parece una tarjeta - pensé mientras rasgaba el sobre, y así era, una invitación de boda, de…
 
Maldición, no podía creer lo que estaba leyendo, Maribel Gallardo tiene el honor de invitarle…¡Mierda! después de años , la que fue una de mis mejores amigas me invita a su boda , era el remate a un pesado día, tomé la copa de vino y me la bebí de un trago. 
Sentí un sensación aguda en mi interior, sensación de rabia y quizás en el fondo de envidia, a mi mente volvían las imágenes de Maribel y mis amigas en la facultad, cuando  nos reuníamos en la taberna a tomar unas cervezas y poner a caldo a todo y a todos. 
Y ya de paso hablábamos de nuestro futuro y cómo no, de novios y bodas, y ahora la muy zorra se casa.

 Sonó el teléfono.
 -¿Laura? 
- Si, dígame. 
- Hola Laura soy María, imagino que ya sabes porque te llamo. 

“Joder, con qué rapidez corren las noticias” pensaba mientras intentaba acordarme de María y de cómo podría haber encontrado mi teléfono. 

- ¡¡ Se nos casa… te habrá llegado la invitación ¿no?, Y además en nada la semana que viene, que prisas ¿verdad? No será que está embarazada… 
- Pues la verdad aún no me había dado tiempo a… 
- Bueno he de dejarte, solo quería saber si ya lo sabías, nos veremos allí y a ver si esta vez nos presentas a algún acompañante. Ciao. 

Necesitaba otra copa de vino, ya veía lo que se me iba a venir encima, “ ¿Y no traes a nadie? Chica que se te va a pasa el arroz…” . Ufff no podría soportarlo, otra vez no. 
La última vez fue en el bautizo de un sobrino, tuve que aguantar a la familia con los típicos tópicos, “Hija mía yo tu edad ya tenía dos hijos” “Pero es que no te gustan los hombres…” Con que ganas de me quede de soltarles “Mira, soy independiente y de esa manera follo cuando cómo y con quien quiero” 
Me reí , pensando las caras que hubieran puesto si les llego a soltar eso, pero la realidad se abatió sobre mí, de nuevo. 

En fin, quedaba una semana y aún podría pensar si ir o no ir. 
Y la soledad cambió su cara, y lentamente sentí como me mordía, primero despacio, como si se recrease en su acto, y noté como sus dientes entraban en mi piel e iban clavándose más profundamente, hasta el alma. 
Y la casa me parecía más grande y vacía, y la cama aún mas solitaria y fría. 
Era cierto que alguna vez había tenido mis rollos, unos más largos, otros más cortos, unos me satisfacieron más, y otros menos, pero todos al final me dejaban una sensación de vacío . 

Había veces que salía huyendo de casa, preguntándome en qué estrella estaría aquella persona que me robaría el suspiro, el que me esperaría en casa, con el que pudiera despertar y no pensar en qué momento se levantaría para irse y dejarme en paz. Quizás por eso en el fondo mi rabia, a veces no cambiaría por nada mi independencia, pero echaba de menos hacer la cena a alguien, ver una película bajo una manta abrazada a alguien… 

Los días pasaron más rápido de lo que me hubiera gustado, no pensé mucho en la boda, mi trabajo me tenía ocupada, y cuando alguien me recordaba el evento, pensaba que mi situación no era tan mala, tenía el trabajo por el que había estudiado y luchado, ganaba un buen sueldo, sé que era la envidia de unas cuantas amigas, y sin embargo sentía que me faltaba algo, y que el día de la boda más de una se tomaría la revancha recordándomelo. 

 Y llego la boda. 
 Como si de una competición se tratase y sabiendo lo que me esperaría, intenté  amortiguar los ataques de la mejor manera que sabía... y era lucirme al máximo. 
Disfruté esa mañana cuando después de un baño de sales, saqué mi vestido negro de tirantes, el día acompañaba, lucía un hermoso sol, ajustado como un guante, me mire al espejo y por un momento pensé si no era excesivo, el doble escote muy amplio en la espalda y uno generoso en el pecho, eran todo una provocación. 
“ ¡Qué importa, un día es un día y sé que más de una me va a criticar, así que lo hagan con un buen motivo”. 
Lo cierto es que en el fondo me encantaba, quizás fuera un poco de inseguridad, pero me gustaba ser objeto de las miradas y de los comentarios de ellos, y ese día, seguro que habría más de uno. 

Cómo no podía ser de otra manera allí estaban todas mis amigas de la facultad, tuve que morderme el labio cuando las vi agarradas a sus respectivos, como si de trofeos de caza se tratara. Poco tiempo tardaron en lanzarse sobre mí, y presentarme uno por uno a sus novios y maridos, en ellas veía sus miradas diciéndome, “mirala otra vez viene sola” y en ellos sus miradas me desnudaban, alguno sin recato, aún a sabiendas que en la intimidad se lo iban a reprochar, y yo en vez de mostrarme tímida jugaba mi baza, era la forma de devolverles la malicia de sus miradas. 

 En cuanto dejaron a los chicos, se formó el corrillo, “Laura, no has traído a nadie, pero chica cuando te vas a animar, mira que con lo bien que se está con alguien”. Otra. “Tengo que daros una noticia, estoy embarazada de 4 meses”. Gritos y abrazos, conversaciones sobre mareos y pañales, no aguantaba más, unas irresistibles ganas de vomitar me entraron , cuando el alboroto de la gente nos hizo mirar a la escalinata, la novia llegaba ¡ y sólo con media hora de retraso! . 
Entramos a la iglesia, hacía años que no pisaba una, y aunque creía en Dios, no iba conmigo ir a misa. Nos tenían sitio reservado y cuando alcanzamos los primeros bancos pude ver al novio, ¡claro! 

De algo me sonaba el nombre del novio, pero hasta que no le vi, no le reconocí, sí fue unos de mis primeros ligues de la facultad, sino recordaba mal, de 1º y 2º. Y ahora Maribel lo había cazado , yo sabía que había estado detrás de él, pero no que su persistencia llegara a tanto. Aguanté estoicamente la ceremonia, el lanzamiento de arroz, y cuando se pasó la avalancha me acerqué a felicitarlos. 
Maribel me recibió como si por fin hubiera logrado un triunfo sobre mí, me miró altiva, mientras me ponía la mejilla para darle un único beso, y acto seguido llamó la atención de Juan, este se giró, por unas décimas de segundo se quedó mirándome a los ojos, sé que me reconoció en ese instante, pero se hizo el despistado cuando Maribel le dijo. “Cariño no te acuerdas de Laura, “ “no, en este momento no recuerdo”. Hipócrita pensé. “Si hombre Laura de la facultad, bueno da igual, no podemos retrasarnos más hay que ir a la finca donde lo celebramos, 

- ¿has venido sola, Laura?. 

Noté el rin tintín de sus palabras, como se frenaba para dar énfasis en lo de sola. 

- Si, sola ya sabes me encanta mi independencia. 
-Bueno pues sigue a la comitiva y allí nos vemos 

Y sin más se marcharon, más él en el momento de meterse en el coche, él me volvió a mirar. 
Llegué a la finca, lo cierto es que se habían esmerado en la celebración, un magnifico jardín hermosamente engalanado con jazmines y rosas blancas, las mesas dispersas con la separación suficiente entre unas y otras, de un blanco radiante, un zona cubierta donde una orquesta ya emitía los primeros acordes de la marcha nupcial, mientras los novios se dirigían a la mesa presidencial. 
Deseaba no estar allí, y menos ahora que a saber en qué mesa me habrían colocado, menos mal que no tuve mala suerte y quien ordenara a los invitados tuvo un buen juicio, parte de las amigas de la facultad se habían repartido por lo que no tendría que soportar en una sola mesa a todas ellas juntas. 
El catering fue otro éxito más, aunque me diera rabia reconocerlo, estuvo a un alto nivel. 

Y llegó la hora de las copas y de los bailes. Más de uno intentó sacarme a bailar, pero a mí las bodas y sus bailes me producen alergia, así que disimuladamente cogí un par de copas y me alejé lo suficiente de la zona de baile para que nadie me molestase.
De repente noté un ligero toque en la espalda. 

- Hola, perdona que antes dijera que no te había reconocido pero no quise contradecir a Maribel, ya la conoces, estas preciosa, no negaras un baile al novio ¿verdad?

Y sin darme tiempo a contestarle me tomó de la mano y me sacó a bailar, note como sutilmente se pegaba a mi cuerpo, y de vez en cuando me susurraba al oído que me había recordado durante todos estos años, pero que me había perdido la pista. 

“Vamos”- pensé, otro que se cree que una se ha caído del peral ayer, o era del manzano... bueno da igual el caso es que él se pegaba mas a mí y parecía que nadie se daba cuenta. 
Menos mal que rápidamente la canción terminó y yo logre zafarme de él. 

- No te vayas muy lejos, me debes otro baile-  me dijo sin ningún pudor. 

Busqué con la mirada a Maribel, y la vi rodeada a de sus amigas y las mías alardeando de los regalos tan importantes que habían recibido. 
Y cuando nuestras miradas se cruzaron fue cuando me decidí. 

Tomé otra copa y en la siguiente canción lenta me acerqué insinuante a Juan, 

- Vengo a cumplir mi promesa este baile es tuyo

Al muy cretino se le iluminaron los ojos, yo sabía lo que él quería y sin duda lo que yo quería de él, así que esta vez fui yo quien disimuladamente pegué mi cuerpo al suyo, y cuando la canción llegaba a su fin le susurré al oído, “dame 1o minutos y te espero en la arboleda cerca de los lavabos” 

No tuve que esperar mucho, a los 10 minutos estaba allí. 

- Laura no veas cómo he deseado volver a verte
- Bueno, aquí me tienes sé que no es el momento ni el lugar pero quien puede resistírsete

Dios, como son los hombres, es ponerles el caramelo en la boca y adularles un poco y son como un muñeco de trapo. 

- Ven le dije, cierra los ojos y déjame que te lleve. 

Entramos en los lavabos, abrí una puerta y nos metimos en el, empezamos a besarnos, notaba sus
manos acariciando mi vestido, intentado levantarlo a toda prisa, mientras él ya se había quitado los pantalones y el calzoncillo. 

- Espera, un momento estamos en el lavabo de los chicos no hagas ruido, no querrás que el día de tu boda sea el día de tu divorcio, voy a cerrar la puerta de fuera espérame aquí.

Salí. Y fui hacia donde estaba Maribel


- Maribel he de irme me han llamado urgentemente del trabajo , ya sabes urgencias para el lunes
- Chica nunca cambiaras, tu y el trabajo a veces pienso que… ¿por cierto has visto a Juan?
 - No, aunque creo que iba a los lavabos de caballeros
 - Este Juan, seguro que ha ido a meterse algo y no saben que están todos esperando para el brindis, voy a avisarle

Sonreí, mientras Maribel con su blanco vestido de novia se dirigía a los lavabos de caballeros, la vi asomarse a los mismos mientras llamaba a Juan, justo en el mismo instante que un grito en el lavabo  llamó la atención de todos los invitados que corrían a ver lo que pasaba. 

Y cuando ya en el coche abrí la ventanilla y tiré sus pantalones y sus calzoncillos , pude ver a todos arremolinarse alrededor de Juan que se tapaba con una minúscula toalla de baño. 

Una leve sonrisa se dibujó en mi cara, “hombres, quien los quiere, … pero cómo echo de menos no estar enamorada de uno.” Y fin.

viernes, marzo 09, 2007

El asesino

Encendió un cigarrillo, dio una larga bocanada y dejo que el humo se escapara lentamente de su boca saboreando el sabor de la nicotina.
“ A la mierda con los anuncios de lo perjudicial que puede ser el tabaco”- pensó. Tomó el vaso corto y ancho donde momentos antes había echado dos cubitos de hielo y un generoso chorro de whisky, y de un sorbo apuró la mitad del contenido.

Se recostó en el sillón. Estaba hecho, y al final tampoco había sido tan duro como él pensaba. Y una sonrisa se dibujó en su cara.

Todo había comenzado tres meses antes, una carta de despido del trabajo y una llamada días después de su ex reclamándole que actualizara la pensión de su hijo, le habían ayudado a tomar la decisión. No tenía nada que perder, su vida había ido cuesta abajo hacía años, y ahora sentía que nada en el mundo le importaba, quizás sólo su hijo, pero incluso él terminaría olvidándole, una foto y un recuerdo… y en el fondo él esperaba que fuera así.

Lo primero que hizo fue contratar un seguro de vida, y ponerlo a nombre de su hijo, al menos si alguien tenía que salir beneficiado que fuera él, ordenó sus cosas y hizo una lista de ellas, de lo que quería dejar a su hermana, y algo para algunos amigos.

El siguiente paso fue algo más complicado, la adquisición de un arma, pero hoy en dia en Internet se puede encontrar la manera de conseguir todo y con unas pocas herramientas se construyó lo mas parecido a una pistola, de alguna manera le recordó aquella película de Clint Eastwood y Malkovich, con su pistola de madera.

Solo tenía que esperar la ocasión, y esta llego como si el destino le estuviera esperando. Un traslado a la Audiencia Nacional, un grupo agitador de defensores de aquel asesino, y otro grupo que defendía que la ley se cumpliera sin claudicaciones, un buen alboroto para pasar desapercibido.

Y llegó el día.

Se vistió de la manera más cómoda y normal para pasar desapercibido, y como si fuera un día más a trabajar cogió el metro, allí delante de la Audiencia se habían congregado cerca de 200 personas en frente el grupo pro etarra, provocaba con sus gritos sabiendose protegidos por la Policía Nacional. No le fue difícil ponerse en primera fila y con unos gritos arengar a la gente en contra de aquellos etarras.

Acariciaba el artilugio, ya cargado como el que acaricia en su bolsillo el tesoro mas preciado para cerciorarse que aún estaba allí. El furgón que trasportaba al asesino frenó en la puerta, la gente se arremolinaba en la barrera policial que intentaba proteger al preso. Pero no contaron con la cantidad de gente que se arremolinó en el lugar y en el caos del momento, el cordón policial se vino abajo, justo para que la distancia mínima del disparo fuera lo suficientemente certera para acabar con él.

Un leve chasquido. Un brote de sangre a borbotones de la frente. Y el caos.

Más fácil de lo que nunca supuso, mientras él gritaba- “Allí, allí va con un arma” y la policía corría hacia ese lugar, el distraídamente se encaminó hacia el metro, como si volviera del trabajo.

Y ahora ya en casa, con el televisor encendido, y la noticia saltando de una cadena a otra como un reguero de pólvora, él sonríe, al menos no me iré sin haber hecho algo importante.

Y cuando dio la ultima bocanada a su cigarro, tomó de nuevo el vaso, ancho y corto y bebió hasta apurar la última gota de whisky, viendo los posos de aquel polvillo blanco que le llevaría lejos de todo aquello.

Y cerró los ojos.

viernes, marzo 02, 2007

Magia

Magia...
Magia esta donde está ella,
magia está en su mirada esa misma que te viste y te desviste sin pudor.
Magia esta en su beso ,en ese volcan que se abre en su boca y llena la tuya.
Magia está en sus manos, que recorren como la seda la piel y se entretienen y juegan y caminan y hacen noche y te despierta y te acunan y te zarandean.
Magia esta en sus piernas que visten sus medias ,que se encierran en sus vaqueros, que enlazan la cintura y te apresan y no quieres soltarte.
Magia esta en su vientre, que sube y que baja que vibra con un beso con una caricia que se hincha a la espera de una nueva vida
Magia está en su sexo que espera y que recibe, que saluda y no despide, que se abre, que toma que agradece, que respira, que siente, que jadea.
Magia esta la cama vacia que se llena cuando llega.
Magia esta en su ausencia por que duele.
Magia esta en su perfume, que trae recuerdos y viviencias.
Magia esta cuando ella esta a tu lado, abrazados, sin decir nada pero sintiendo que hay un mundo por decir,
Magia es magia, si ella es quien la crea.

jueves, febrero 15, 2007

Plantilla

A veces uno tiene que seguir, no vale pararse, al fin y al cabo la vida continua, nada se para, y mañana amanecerá de nuevo….

Buscando en el google una carta para mis amigos, una plantilla para expresar lo que ahora siento, me encontré con esto y ¡ale! Corta y pega :


Sentía miedo.
Vertigo.
Un paso más y no habría nada bajo mis pies.
Vacío.
Desconocido.

Pero debía seguir avanzando, paso a paso, un camino por recorrer, aún a sabiendas de que atrás dejaba grandes cosas, de igual manera que un globo aerostático tiene que soltar lastre para elevarse y volar, yo iba a dejar parte de mi… y lanzarme.

Me había pasado la mañana llorando, si como una tonta, como un bebé, pero me sentía fragil, la sensación del pajarillo que por primera vez salta del nido extiende las alas y va a volar, pero y ¿ si mis alas no son lo suficientemente fuertes?.

Hacía unos meses había dejado mi casa, independizarme por fin, vivir sola, fue duro, aquellas noches frías despierta oyendo el mínimo ruido, sabiendo que nadia habia en la habitación de al lado. Sensaciones que te muerden el corazón.

Pero tenía que hacerlo, cortar el cordón umbilical, lanzarme y volar, y me costó, pero volé, y la sensación de independencia y libertad me embriagó.

Lo necesitaba.
Como la risa de mi hermana, como el abrazo de mi madre.

Y ahora, un paso más, un vuelo más lejano, un nuevo ciclo, una nueva vida, con mis miedos como equipaje, con los nervios a flor de piel, con el suave empuje de las palabras de apoyo. “Haces bien”,” Es tu futuro, y saldrás adelante” “A por ellos, te lo mereces y es lo que deseabas”…. Sí, así es, pero yo sólo siento ese vacio en el estómago que da vértigo, esa sensación agridulce que me empuja a irme, a aceptar el reto, esa fuerza interior que me dice que soy capaz, que voy a poder con ello, y en esas sensaciones queda el poso amargo de lo que atrás se queda, mi casa, mi primera casa, mis amigos, mis salidas de los jueves, mis lágrimas y mis risas, mis triunfos y mis fracaso… y allá voy yo con ese bagaje que no es poco.

Algo se queda atrás, si, pero no es pasar página, es avanzar, no renuncio a mi pasado, me lo llevo conmigo guardado en mi cajita, mi cajita de los deseos, de mis sueños, donde guardo los abrazos de mi madre y las risas de mi hermana, donde guardo los besos robados, y los dados.

Todo ello viene conmigo, como de igual manera yo volveré a ellos, por que mi vuelo no es un adios, me voy como una vez lo hizo aquel pajarillo al principio del invierno, y cuando el verano despuntaba volvió como un gran pájaro con sus alas desplegadas y fuertes.

Y así volveré yo, porque en el fondo aquí me quedo en vosotros en cada pedacito de todos los que habeis pasado por mi vida…. Gracias. Os quiero.


Bueno ahora sólo me hace falta personalizarla, coger mis direcciones de e-mail y mandarla……

miércoles, febrero 14, 2007

Injusticia


A veces surgen injusticias que te mueven el interior, y creo que esta es una de ellas, desde aquí lucharemos para que se resuelva lo antes posible. Toda unión será válida.

"Este es el Blog de Belen Tellez. Una chica de 21 años que está en la cárcel junto a su compañera Jesica Almada, injustamente, tras ser engañadas por su manager cuando viajaban a España para trabajar como modelos"

<< enlace >>

Trenes

Olía a rancio, a humedad, a viejo, a historias ya pasadas, incrustadas en aquella estación, que por mucho que intentaran remodelarla, su alma seguiria tan vieja como mi mirada.

El sonido peculiar de la estación era apagado por el fragor de mis pensamientos, aquella estación era casi mi hogar, llegada de trenes que paran para más tarde irse… unas veces para seguir su viaje otras por que era el destino final.

No habia logrado aprender la capacidad de ver cuanto tiempo estaría el tren en la estación, ni si quieras si partiria, pero si sabia que no hay viaje solo de ida, que todos los viajes son de llegada y de regreso. Ningún tren es para siempre, y aunque me había costado dolor y lágrimas entenderlo, ahora los veía de diferente manera, intentaba disfrutar de su llegada sin pensar en el momento que el revisor lanzaria su frase. “Todos al tren” y lentamente recorreria las vias hasta desaparecer.

Hasta aquel tiempo había visto muchos trenes llegar a aquella estación, rápidos, modernos, antiguos, añejos, pero nunca me hacia a la idea de su partida. Algunos de ellos volverian a parar aquí de nuevo, otros no regresarían jamás.

Y yo allí de nuevo en aquella nuvea/vieja estación, con mis manos en el bolsillo, viendo el último tren.

Vibraba.
Encendía las luces.
Limpio, brillante, con el motor deseando tragarse las vias y recorrer su viaje.

Y yo le miraba.

Las puertas se cierran.
Los párpados caen. Yo también cierro los ojos.

Siento el crepitar del suelo, el acelerar del motor, el brio y la fogosidad de su marcha.

Me giro, meto mis manos en los bolsillo y como un niño pequeño, doy una patada a un billete viejo y arrugado.

Y mientras el tren , lentamente va dejando la estación….

miércoles, enero 31, 2007

Las manos

A veces no nos fijamos en lo importante que son unas manos...


Aquella tarde de otoño, caminando por la gran via entre la multitud que se
agolpaba con sus prisas, sus idas y sus venidas, tropecé con una chica, todo lo que
Llevaba en sus manos cayó al suelo, y los dos nos agachamos a recogerlo
cuando cogimos las cosas esparcidas por el suelo, y levantó su
vista, yo todo azorado por el hecho de haberme tropezado con ella, y sin saber que
nos quedamos mirandonos el uno al otro, ella movió sus manos con rapidez, una
avalancha de gestos, de los cuales pude interpretar por su calida sonrisa que no pasaba nada.

No sabía como hacerme perdonar por mi torpe proceder asi que
levanté la mano junté los dedos y la movi indicando si queria tomar un café,
ella asintió con la cabeza, y despacio sin mediar palabra nos dirigimos al
café mas próximo.

No sentamos en una mesa y pude mirar despacio sus pequerñas manos, parecían
fragiles, blancas y suaves, terminadas en unos dedos alargados, delgados con unas uñas muy cuidadas.
Ella me miraba y sus manos empezaron a trazar signos en el aire,
yo por mi parte trataba de descrifrar aquellos signos, y como no lograba entenderlos opte por el camino más fácil tomar un papel y escribir...

Ella movio la cabeza y me enseño un libro pequeño´, al ir a cogerlo
mis manos rozaron sus manos y note la calidez y la suavidad que desprendian,
el libro estaba en un idioma desconocido, parecia polaco aunque no podría jurarlo quizas por eso ella no entendia el movimiento de mis labios, no era de aquí.

Sólo quedaban nuestras manos como único medio de comunicación, como pudimos
intentamos "hablar" ellas con sus manos, yo con las mias, imaginaba que así
debió ser al principio de los tiempos, y sentí que de alguna forma que las barreras físicas caian, que de alguna manera llegabamos a entendernos.

Pagué la consumición, ella metió sus manos en el bolso pero yo negué con la
cabeza, la dulzura de sus ojos lo decian todo, de pronto me tomó la mano y
sentí que debia ir con ella.

Me llevó a lo que yo intuí como una residencia de estudiantes, entramos en su
habitacion, sus manos rozaron mi cara, lentamente, suavemente como nunca
nadie lo había hecho, sus dedos rozaron mis labios, los entreabrí y los besé
despacio, el tiempo se detuvo un instante mientras nos mirábamos, como si en
ese fugaz momento se hubiera planteado la eterna batalla de continuar o no.

Ella me abrazó, fué una abrazo cálido y sensual, rompiendo la lejanía de nuestros cuerpos, sentí sus labios en mi cuello que lo besaban despacio bajando hacia mis hombros. Mis manos recorrieron su espalda, subieron hasta los tirantes de su vestido, se prendieron en el y lo desplazaron dejandolo caer al suelo.

Ella desabrochó mi camisa, mientras sus manos corrian por mi piel desnuda, arrebatando toda prenda que estorbase.


Caimos en la cama, y alli sus manos , mis manos, pintaron dibujos en nuestra piel subieron y bajaron, entraron y salieron provocando mareadas de placer, hasta caer al final, fundidos en un abrazo.

Dormitamos.

Cuando me desperté, mis dedos jugaron en su pelo ella sonrió, y yo sabia que sólo nos quedaba un gesto más.

La bese en la boca, me vestí, y cuando desde la puerta volví la vista, pude ver el ultimo gesto de ella hacia mi, su mano moviendose en una dulce despedida.

jueves, enero 25, 2007

Negro



Estaba allí afuera, donde el cielo es negro como un tunel sin final, mirando la noche cara a cara, frente a frente...

Y la soledad mordia con fuerza...

Entre tanta negrura llegó el brillo de una pequeña estrella, luz que habría emergido hace millones de años, para llegar hasta aqui, en ese momento, en esa noche...

Y la soledad no fué tan solitaria...

lunes, enero 08, 2007

Duermes

Cierras los ojos,
y el mundo pasa a ser un paraíso multicolor.

Donde puedes vestir el cielo de rosa,
que el sol cante por las mañana y sólo llueva allá donde se necesite el agua.

Y tu mundo pasa volando en las alas blancas de un cisne,
donde puedes vestir tu mirada de arco iris
y besar labios de de algodón de azucar.

Sentir mil mariposas volando en el estómago
donde de un salto vuelas entre nubes de mandarina y cielos turquesas.

Duermes y ya no quieres volver a despertar.

viernes, diciembre 22, 2006

Post.it



-“Mierda, otra vez voy a llegar tarde, con que el metro vuela ya le daria yo vuela”. Pensaba mientras andaba rapidamente, cruzandome con gente que como yo habia sufrido una vez mas los parones del metro.



Crucé la calle, la marquesina del autobus marcaban las 9.37, “uffff, bueno no creo que pase nada, joer, que para eso ayer salí tarde”. La gente se arremolinaba en la la acera, esperando a que el semáforo se encendiera y se oyera su inconfundible pitido “pio pio pio”, me separé un poco y miré al escaparate de la tienda, una tienda de artículos de regalos, ya decorada con los detalles típicos de navidad, “ufsss y yo aún sin mirar mis regalos”- pensé.

Levanté la vista, y la vi, su pelo negro caia suavemente sobre sus hombros, estaba colocando unas cajas distraidamente, oí el “pio pio pio” del semáforo pero no le hicé el menor caso, seguí pegado al cristal que ya empezaba a empañarse con mi aliento viendola como ajena a mi mirada ella seguia a lo suyo, de repente como si al final supiese que alguien la estaba mirando, levantó la vista y me miró, fueron décimas de segundo, su mirada atravesó la mia, sus ojos grises sonrieron como lo hizo su boca y siguió a lo suyo.

Sentí un ligero rubor en las mejillas “mierda me ha pillado como si fuera un vouyeur”. El “pio pio pio” volvió a sonar y esta vez corrí para cruzar la calle y llegar a la oficina.



No podia quitarme la imagen de aquella chica mirándome a los ojos, pensaba que aquella chica debía tener novio, tan linda con esa mezcla entre dulce y sexy no podía estar sola, asi que la borré como pude de mi mente y me sumergí entre mis pixels y mis htmls.



A la mañana siguiente, no pude evitar mirar al escaparate pero esta vez llegaba pronto al trabajo y el cierre estaba echado, me acerqué, el cartel indicaba que abrian de 9.30 a 14.00, “vaya no coincidimos en el horario”. Y sin embargo me pasé todo el día pensando en ella, quizas, el no saber nada daba mas interés a su imagen, ¿cómo sería su voz? Y sus gustos, ¿estaría sola o con alguien?, algo debía hacer, quizas fuese una locura, podrían tomarme por loco pero al menos tambien desde el anonimato podria hacer cosas que si fuera a la cara nunca se me ocurririan, asi que mañana podría ser un buen día para empezar.



Y aquella mañana puse un post-it en su escaparate.

“Hola no sabes quien soy, quizas pienses que un loco cualquiera, pero te ví el otro dia, esos ojos grises brillando y ya no te he podido quitar de mi cabeza, me gustaria tomar un café contigo si te animas, si es así dejame un post-it aquí. Gracias.”

Muy neutral pensé, no me mojé, ni el movil ni nada con lo que me pudiera reconocer, al fin y al cabo era una locura de las mias, y seguramente no la haría ni caso.



Pasé el día nervioso, uno en el fondo piensa que no va a pasar nada, aunque en el fondo desee que si suceda, y entonces si sucede, ¿ que hago ?...



Allí estaba yo, mirando el escaparate centímetro a centímetro, nada, no hay ningún mensaje ningún post-it “pero que tonto soy, vamos es que ¿aún crees en los gnomos?, ni siquiera lo habrá leido y si lo hizo lo tiraria a la basura, un chalado más que le habrá dicho algo sobre sus ojos” me debatía entre un sentimiento de alivio y a la vez de pena, más cuando me giré vi un papel en el suelo, tras el cierre, metí la mano como pude y tras un esfuerzo y un arañazo, lo atrapé, me temblaba la mano cuando lo leí: “hola desconocido, no te iba a contestar por que no es mi estilo, solo que me hizo gracia y bueno... agradecerte el piropo a mis ojos.”



“¿Ya, sólo eso? Nada del café ni de vernos ni preguntar quien soy….” Me dejo frio, me habia contestado si, pero a la vez no me habia dicho nada de tomar un café, aunque pensandolo bien tampoco me habia dicho que no, asi que tomé de nuevo el post-it y escribí: “gracias por contestar, es una pena que me vaya sin ver tu mirada de nuevo, me alegraste el dia, y me lo alegrarías mucho más si me aceptas un café”



Lo metí dentro del cierre y me fui al trabajo con el deseo que aquellas 24 horas pasasen volando.



Sonó el despertado, no habia dormido muy bien, era viernes, el cansancio de la semana se acumulaba pero yo sabia que en el fondo eran los nervios por saber si al final aceptaria el café, si aquella imagen creada en mi mente como un sueño como una ilusión tendría fiel reflejo en la realidad, o….., mejor no pensarlo.



Y llego más pronto al escaparate, miro y miro, no hay nada pegado, nada en el suelo, ni en los alrededores, un sentimiento de desilusión me invade, seguia mirando al suelo con la esperanza de encontrar una minúscula nota….



-“oye…. Oye……”



Levante la voz y desde el bar de enfrente veo unos ojos grises y una sonrisa que se dirige a mi…….



Y cruzo la calle hacia ese café…….