- Se está bien aquí
- Si, tan juntitos
- Si. ¿Sabes? Me gusta estar cerca de ti y todo este tiem po juntos con lo que hemos compartido
- Es verdad, quién lo diría ¿no?. Con el tiempo que ha pasado, y las cosas que hemos vivido juntos.
- Ya ves, uno nunca sabe cómo va a empezar, ni el cómo ni el donde ni el porqué, pero aquí estamos.
- Si… es cierto y sin embargo tengo una extraña sensación…
En ese momento empezó a caer un agua blanca a raudales
- Dime, ¿ cual es esa sensación?
- No lo sé, pero después de todo ,tengo la sensación de que nos estamos disolviendo.
- Si, esa extraña sensación tengo yo, como si nos disolviéramos…
- ¿Nos volveremos a ver?
- Espero que sí, deseo que sí
- Yo también lo deseo
Y en un remolino aquellos dos azucarillos se disolvieron en la leche.
viernes, abril 20, 2007
Un cuento a las 8 de la tarde
Las 8.
Las 8 de la tarde.
Las 8 de la tarde de un día cualquiera...
Entre semana.
Y estoy alli, a la cabecera de su cama. Como cada noche.
A las 8.
A las 8 de la tarde.
De un día cualquiera, entre semana.
Voy a contarte un cuento ¿vale? - le digo - Y él con sus ojitos de 8 años me mira y asiente.
"Erase una vez, en un castillo lejano....."
"No papi ese cuento no, hoy quiero que me cuentes un cuento donde los dragones no sean terribles animales que echan fuego por la boca, sino celosos guardianes de princesas asediadas por brujas. Donde los caballeros no tengan que rescatar a princesas dormidas en lejanas almenas, sino que sean las princesas las que salven a sus caballeros de armaduras oxidadas.
Cuentame un cuento donde los reyes no existan, sólo haya campesinos y gente feliz que va al bosque y juega a las cartas con trolls y gnomos. Cuentame un cuento donde los malos luchen con espadas de chocolate y al final se las coman junto a los buenos.
Cuentame un cuento donde la lluvia sean perlas del mar, y el cielo sea de un violaceo surcado por dos soles que no deslumbran, donde la hierba crezca sin fin, y haya enanos saltando de alegria, donde las sirenas puedan respirar fuera del agua, y donde la gente pueda nadar en aguas de cristal y sumergirse y cogerse a los delfines.
Cuentame un cuento donde las guerras se hagan con balas de azucar, donde cuando uno llegue al frente de batalla tenga que preguntar quien es el malo.
Cuentame un cuento donde la gente llore, llore a raudales como si fueran rios de lagrimas, pero no de tristeza sino de felicidad.
Cuentame un cuento donde mañana cuando tenga que ir al cole, este no sea un edificio con ventanas llenas de barrotes, ni tenga que dar clases de educación ciudadana, sino que la profesora nos lleve al bosque y alli sentados entre flores no enseñe lo que es vivir.
Cuentame un cuento donde la gente vaya a trabajar con una sonrisa en la cara, donde una semana sea empleado y otra semana sea jefe.
Cuentame un cuento donde cuando uno odie lo haga a besos y no a tortas.
Cuentame un cuento donde la gente vea que es gente.
Cuentame un cuento donde yo pueda volar con las hadas, y visitar lejanos planetas, sólo con cerrar los ojos.
Cuentame un cuento donde pueda llegar a tocar un arco iris.
Anda cuentame un cuento de esos que uno crea que no es cuento...."
Le miré sorprendido, cómo podia contarle un cuento asi..
"Y al final.." - le dije -" los protagonistas del cuento se casaron, fueron felices y comieron perdices hasta el final de sus dias..."
"No papi, no, no me mientas, y fueron felices hasta que les duró el amor, el tiempo que dura un amor".
Y aque dia, juro que eran las 8.
Las 8 de la tarde.
Las 8 de la tarde de un dia que no fué un día cualquiera.
Y fin.
Las 8 de la tarde.
Las 8 de la tarde de un día cualquiera...
Entre semana.
Y estoy alli, a la cabecera de su cama. Como cada noche.
A las 8.
A las 8 de la tarde.
De un día cualquiera, entre semana.
Voy a contarte un cuento ¿vale? - le digo - Y él con sus ojitos de 8 años me mira y asiente.
"Erase una vez, en un castillo lejano....."
"No papi ese cuento no, hoy quiero que me cuentes un cuento donde los dragones no sean terribles animales que echan fuego por la boca, sino celosos guardianes de princesas asediadas por brujas. Donde los caballeros no tengan que rescatar a princesas dormidas en lejanas almenas, sino que sean las princesas las que salven a sus caballeros de armaduras oxidadas.
Cuentame un cuento donde los reyes no existan, sólo haya campesinos y gente feliz que va al bosque y juega a las cartas con trolls y gnomos. Cuentame un cuento donde los malos luchen con espadas de chocolate y al final se las coman junto a los buenos.
Cuentame un cuento donde la lluvia sean perlas del mar, y el cielo sea de un violaceo surcado por dos soles que no deslumbran, donde la hierba crezca sin fin, y haya enanos saltando de alegria, donde las sirenas puedan respirar fuera del agua, y donde la gente pueda nadar en aguas de cristal y sumergirse y cogerse a los delfines.
Cuentame un cuento donde las guerras se hagan con balas de azucar, donde cuando uno llegue al frente de batalla tenga que preguntar quien es el malo.
Cuentame un cuento donde la gente llore, llore a raudales como si fueran rios de lagrimas, pero no de tristeza sino de felicidad.
Cuentame un cuento donde mañana cuando tenga que ir al cole, este no sea un edificio con ventanas llenas de barrotes, ni tenga que dar clases de educación ciudadana, sino que la profesora nos lleve al bosque y alli sentados entre flores no enseñe lo que es vivir.
Cuentame un cuento donde la gente vaya a trabajar con una sonrisa en la cara, donde una semana sea empleado y otra semana sea jefe.
Cuentame un cuento donde cuando uno odie lo haga a besos y no a tortas.
Cuentame un cuento donde la gente vea que es gente.
Cuentame un cuento donde yo pueda volar con las hadas, y visitar lejanos planetas, sólo con cerrar los ojos.
Cuentame un cuento donde pueda llegar a tocar un arco iris.
Anda cuentame un cuento de esos que uno crea que no es cuento...."
Le miré sorprendido, cómo podia contarle un cuento asi..
"Y al final.." - le dije -" los protagonistas del cuento se casaron, fueron felices y comieron perdices hasta el final de sus dias..."
"No papi, no, no me mientas, y fueron felices hasta que les duró el amor, el tiempo que dura un amor".
Y aque dia, juro que eran las 8.
Las 8 de la tarde.
Las 8 de la tarde de un dia que no fué un día cualquiera.
Y fin.
jueves, abril 19, 2007
Puntos de inflexión
Pfsssssssss..., las puertas del metro se cierran tras de mi. Apoyado contra el cristal siento el peso del tiempo empujar en mis hombros, como una carga inmovil que actua a la par de la gravedad.
Levanto la vista y no puedo evitar fijarme en una pareja, joven, comiendose a besos, él intenta acariciar su estomago bajo la pequeña camiseta que deja ver el piercing en su ombligo, ella nerviosa le sujeta la mano por si acaso en su viaje alcanzara cotas no deseadas, se separa un poco y le mira, con esos ojos que yo reconozco, la mirada del amor, el brillo. la dulzura y esa sonrisa tonta que aflora sin mas, por que cuando uno esta enamorado, sonrie así. sin mas, y ¡ que carajo ! qué importa por que sonries.
Cierro los ojos, y recuerdo aquella mirada y aquella sonrisa, pero viene a mi mente siempre el mismo recuerdo,el mismo día...
"...."No vengas, no me sigas, no me veas, sabes que te quiero pero asi es como quiero que sean las cosas, y espero que las comprendas."- Y se fué, ¡slam! sonó la puerta, para ser más exactos, se la llevaron, aunque ella hubiera querido salir sola, no la dejaron.
Yo cumplí sus deseos.
Aunque ella nunca supo que pasé los 4 dias, en el sofá de la sala de espera, aunque ella nunca supo que su enfermera me traía café, y una sonrisa, la sonrisa amarga de aquellas personas que nunca traen noticias buenas, como la del cuarto dia. A veces uno sabe esas cosas, no hacen falta palabras, ni presencia del doctor, simplemente estas ahí en la sala de espera y una suave brisa te lo dice todo, y te dices ¡que carajo!.
Así fué como ella se despidió, a su manera, como siempre había querido, y yo no iba a cambiarlo."
Les miro de nuevo, y siento envidia, en la vida de uno hay puntos de inflexión, como en la vida de todos, como en aquella chica que cuando cruzaba la carretera se dió cuenta que se habia dejado el móvil y se paró en seco, como su vida, un instante, un punto de inflexión. Como la de aquella pareja de viejecitos que mal vivian de su pensión y un día él llevo a su nieto para echar la primitiva y el nieto, con sus cinco años ¡ay como son los niños a los cinco años! se puso pesado para que el sexto número fuera el 8, y el abuelo que siempre habia jugado a la misma combinación desde que en aquella fábrica hubo reducción de empleo y se vió en la calle, aquella misma combinación, esa que ese dia y por culpa de su nieto el 23 fué sustituido por el 8, y cuando ya de noche, se sientan juntos y él pone el teletexo y ve que sus numeros estan alli en la pantalla con el 8 incluido... a eso yo le llamo punto de inflexión. No todos tienen por qué ser tan drásticos, hay puntos de inflexión en un mail escrito a destiempo, en un "lo siento", en un olvido de un cumpleaños... Tan seguros estamos de nuestras vidas que no nos damos cuentas de esos "puntos de inflexión"
Echo de menos aquellos tiempos, de comerse a besos, de miradas nerviosas, del roce de una piel, de reir hasta decir y ¡ que carajo ! qué importa por que sonrio...
Es hora de bajarme en esta parada, mañana será otro día y quien sabe quizás detrás de la esquina, este algún punto de inflexión.
Levanto la vista y no puedo evitar fijarme en una pareja, joven, comiendose a besos, él intenta acariciar su estomago bajo la pequeña camiseta que deja ver el piercing en su ombligo, ella nerviosa le sujeta la mano por si acaso en su viaje alcanzara cotas no deseadas, se separa un poco y le mira, con esos ojos que yo reconozco, la mirada del amor, el brillo. la dulzura y esa sonrisa tonta que aflora sin mas, por que cuando uno esta enamorado, sonrie así. sin mas, y ¡ que carajo ! qué importa por que sonries.
Cierro los ojos, y recuerdo aquella mirada y aquella sonrisa, pero viene a mi mente siempre el mismo recuerdo,el mismo día...
"...."No vengas, no me sigas, no me veas, sabes que te quiero pero asi es como quiero que sean las cosas, y espero que las comprendas."- Y se fué, ¡slam! sonó la puerta, para ser más exactos, se la llevaron, aunque ella hubiera querido salir sola, no la dejaron.
Yo cumplí sus deseos.
Aunque ella nunca supo que pasé los 4 dias, en el sofá de la sala de espera, aunque ella nunca supo que su enfermera me traía café, y una sonrisa, la sonrisa amarga de aquellas personas que nunca traen noticias buenas, como la del cuarto dia. A veces uno sabe esas cosas, no hacen falta palabras, ni presencia del doctor, simplemente estas ahí en la sala de espera y una suave brisa te lo dice todo, y te dices ¡que carajo!.
Así fué como ella se despidió, a su manera, como siempre había querido, y yo no iba a cambiarlo."
Les miro de nuevo, y siento envidia, en la vida de uno hay puntos de inflexión, como en la vida de todos, como en aquella chica que cuando cruzaba la carretera se dió cuenta que se habia dejado el móvil y se paró en seco, como su vida, un instante, un punto de inflexión. Como la de aquella pareja de viejecitos que mal vivian de su pensión y un día él llevo a su nieto para echar la primitiva y el nieto, con sus cinco años ¡ay como son los niños a los cinco años! se puso pesado para que el sexto número fuera el 8, y el abuelo que siempre habia jugado a la misma combinación desde que en aquella fábrica hubo reducción de empleo y se vió en la calle, aquella misma combinación, esa que ese dia y por culpa de su nieto el 23 fué sustituido por el 8, y cuando ya de noche, se sientan juntos y él pone el teletexo y ve que sus numeros estan alli en la pantalla con el 8 incluido... a eso yo le llamo punto de inflexión. No todos tienen por qué ser tan drásticos, hay puntos de inflexión en un mail escrito a destiempo, en un "lo siento", en un olvido de un cumpleaños... Tan seguros estamos de nuestras vidas que no nos damos cuentas de esos "puntos de inflexión"
Echo de menos aquellos tiempos, de comerse a besos, de miradas nerviosas, del roce de una piel, de reir hasta decir y ¡ que carajo ! qué importa por que sonrio...
Es hora de bajarme en esta parada, mañana será otro día y quien sabe quizás detrás de la esquina, este algún punto de inflexión.
miércoles, abril 18, 2007
Despertares
Suena.
Si, oigo ruido de gotas de lluvia contra la ventana y un rumor de olas que van y vienen.
Abro los ojos.
Y veo que ese suave rumor procede del despertador, lo miro de nuevo, y si, es el despertardor el que suavemente me despierta.
Entra una cálida luz en la habitación, sus paredes habian cambiado, de aquel amarillo vainilla ahora eran de un verde esmeralda, la casa olia a jazmin y lilas.
."Debo estar soñando, esto no es real" - Me dije.
Fuí a la ducha, cuando abrí el grifo una suave lluvia de rocio emanó del techo, me dejé llevar notaba como cada gota resbala por mi piel suavemente dejando un ligero frescor. Salgo de la ducha y cuando voy a coger la toalla esta desparece de mis manos convertienose en na suave brisa que me envuelve, puedo notar su olor a salitre, cierro los ojos y por un momento siento la arena en mis pies, abro los ojos y el suelo del cuarto de baño se ha cubierto de arena tostada, la brisa ha secado mi piel. Siento el olor a café, y sin prisas me pongo una taza, mientras con la luz que entra juguetona a través de la persiana veo mi pequeña casa. Diferente con sus paredes de verde esmeralda y su suelo de hierba recien cortada.
Me visto y salgo a la calle, es raro cuando abro la puerta de m icasa accedo directamente, juraria que antes vivia en un segundo piso. Mis ojos se aclimatan al cambio de luz, miro al cielo y este tiene un azul turquesa intenso, veo bandadas de cisnes volando bajo mirando hacia mi, juraria que me sonreian, me froto los ojos, lo que antes era una carretera ahora es un camino suave, rodeado de árboles, las casas son bajas.. me acerco a una de ellas y ¡dios mio! no me lo puedo creer son de dulce, esta de aqui es de cohoclate blanco la de alli de bizcocho... Me giró y veo pasar delante mio un desfile de pequeños juglares danzando, tocando sus flautas, haciendo juegos malabares, detras de ellos dos unicornios blancos, abren un pequeño desfile de marionetas... que saltan y se mueven sin que nadie las dirija.
Camino, mi vista recorre el todo el nuevo paraje que se muestra ante mi, jardines de lilas, campos de margaritas, campanitas que se mecen al viento, arboles altos, almendros en flor, y cientos de pajarillos saltando de un lado a otro, trinando en un ritmo suave y acompasado. El sol brilla en ese cielo azul turquesa y sin embargo puedes mirarlo a la cara sin deslumbrarte.
Llego a lo que debe ser el cercanias, pero ahora solo es una gran seta enorme q se abre hacia el interior.
Y entro.
Y alli ante mis ojos una gran cueva de esmeraldas, que dan una luz verde, en lo que deben ser los andenes veo duendes, gnomos, trolls brujas y hadas todos esperando a que pase.. ¿el tren? y cuando este llega veo que las luces son luciernagas que preceden a un enorme ciempies que se para delante nuestro y alli suben, los gnomos y las hadas, los trolls y las brujas y como no yo tambien subo.
Y el ciempies se pone en movimiento, y entre los que estamos alli encaramados se desliza una pequella hada con forma de mariposa que va dibujando sonrisas en la cara de todos.
Llego a mi parada, el ciempies se para, y se bajan gnomos y hadas, trolls y brujas,y por supuesto yo...
Y estoy en medio de una laguna junto a un bosque frondoso y desde alli a lo lejos puedo ver el mar.
Cierro los ojos, es el mas dulce sueño de mis sueños y no quiero despertar, no despertare, o acaso estoy despierto y mis sueños diarios son las pesadillas de un despertador de una ducha fría y de un cercanias lleno de gente...
Quizá sea asi y solo yo puedo decidir que es sueño y que es realidad....
Si, oigo ruido de gotas de lluvia contra la ventana y un rumor de olas que van y vienen.
Abro los ojos.
Y veo que ese suave rumor procede del despertador, lo miro de nuevo, y si, es el despertardor el que suavemente me despierta.
Entra una cálida luz en la habitación, sus paredes habian cambiado, de aquel amarillo vainilla ahora eran de un verde esmeralda, la casa olia a jazmin y lilas.
."Debo estar soñando, esto no es real" - Me dije.
Fuí a la ducha, cuando abrí el grifo una suave lluvia de rocio emanó del techo, me dejé llevar notaba como cada gota resbala por mi piel suavemente dejando un ligero frescor. Salgo de la ducha y cuando voy a coger la toalla esta desparece de mis manos convertienose en na suave brisa que me envuelve, puedo notar su olor a salitre, cierro los ojos y por un momento siento la arena en mis pies, abro los ojos y el suelo del cuarto de baño se ha cubierto de arena tostada, la brisa ha secado mi piel. Siento el olor a café, y sin prisas me pongo una taza, mientras con la luz que entra juguetona a través de la persiana veo mi pequeña casa. Diferente con sus paredes de verde esmeralda y su suelo de hierba recien cortada.
Me visto y salgo a la calle, es raro cuando abro la puerta de m icasa accedo directamente, juraria que antes vivia en un segundo piso. Mis ojos se aclimatan al cambio de luz, miro al cielo y este tiene un azul turquesa intenso, veo bandadas de cisnes volando bajo mirando hacia mi, juraria que me sonreian, me froto los ojos, lo que antes era una carretera ahora es un camino suave, rodeado de árboles, las casas son bajas.. me acerco a una de ellas y ¡dios mio! no me lo puedo creer son de dulce, esta de aqui es de cohoclate blanco la de alli de bizcocho... Me giró y veo pasar delante mio un desfile de pequeños juglares danzando, tocando sus flautas, haciendo juegos malabares, detras de ellos dos unicornios blancos, abren un pequeño desfile de marionetas... que saltan y se mueven sin que nadie las dirija.
Camino, mi vista recorre el todo el nuevo paraje que se muestra ante mi, jardines de lilas, campos de margaritas, campanitas que se mecen al viento, arboles altos, almendros en flor, y cientos de pajarillos saltando de un lado a otro, trinando en un ritmo suave y acompasado. El sol brilla en ese cielo azul turquesa y sin embargo puedes mirarlo a la cara sin deslumbrarte.
Llego a lo que debe ser el cercanias, pero ahora solo es una gran seta enorme q se abre hacia el interior.
Y entro.
Y alli ante mis ojos una gran cueva de esmeraldas, que dan una luz verde, en lo que deben ser los andenes veo duendes, gnomos, trolls brujas y hadas todos esperando a que pase.. ¿el tren? y cuando este llega veo que las luces son luciernagas que preceden a un enorme ciempies que se para delante nuestro y alli suben, los gnomos y las hadas, los trolls y las brujas y como no yo tambien subo.
Y el ciempies se pone en movimiento, y entre los que estamos alli encaramados se desliza una pequella hada con forma de mariposa que va dibujando sonrisas en la cara de todos.
Llego a mi parada, el ciempies se para, y se bajan gnomos y hadas, trolls y brujas,y por supuesto yo...
Y estoy en medio de una laguna junto a un bosque frondoso y desde alli a lo lejos puedo ver el mar.
Cierro los ojos, es el mas dulce sueño de mis sueños y no quiero despertar, no despertare, o acaso estoy despierto y mis sueños diarios son las pesadillas de un despertador de una ducha fría y de un cercanias lleno de gente...
Quizá sea asi y solo yo puedo decidir que es sueño y que es realidad....
lunes, abril 09, 2007
Noticias
Llegan.
Uno se queda con esa cara de pasmao, cuando las cosas llegan sin avisar, sin esperar.
No avisan, ni se las espera, pero llegan.
Quizas las buenas noticias, esas que en el fondo si se esperan, estan ahí pendientes, colgando de una nube que el viento mueve a su antojo, ahora aqui, ahora alla, y de pronto, cuando mas lo deseas y a la vez menos lo crees van y sueltan, la buena noticia.
Sin embargo las otras, esas son silenciosas como la noche, se esconden, reptan, y te sorprenden,y si, claro, te dejan esa cara de pasmao.
Y luego estan las personas.
A algunos les dura esa cara, si la de pasmao, dias, semanas incluso meses, hasta sé que a habido más de uno que le ha durado toda una vida, pero hay otros, esos otros, que en décimas de segundo se despojan de las noticias, las desnudan las desmenuzan y las asimilan, diríase que las devoran y hacen la digestión, y luego como tal cosa, las expulsan. Asi son ellos.
Los otros.
He visto noticias buenas y malas, he tenido noticias buenas y malas, y he conocido a gente que se ha quedado con su cara de pamao un día si y el otro también, y he tenido la suerte de conocer a aquella persona, que devora las noticias con una sonrisa en la cara, quizás en la digestión esté la realidad, pero su sonrisa se muestra estoica, perenne, aunque la haya visto llorar, siempre me ha recordado a un rompeolas, infranqueable, mientras las olas se debaten en una lucha constante por llegar a la playa, ese rompeolas se rie, sí en la misma cara de Neptuno, y le manda a la mierda, asi, sin más: "vayase Ud. a la mierda".
Quias sea eso lo que nos forja como personas, quien sabe, quizas haya dos tipos de personas, los que tienen esa cara de pasmao y los otros. Y por que no, claro, los que se van a la mierda.
Uno se queda con esa cara de pasmao, cuando las cosas llegan sin avisar, sin esperar.
No avisan, ni se las espera, pero llegan.
Quizas las buenas noticias, esas que en el fondo si se esperan, estan ahí pendientes, colgando de una nube que el viento mueve a su antojo, ahora aqui, ahora alla, y de pronto, cuando mas lo deseas y a la vez menos lo crees van y sueltan, la buena noticia.
Sin embargo las otras, esas son silenciosas como la noche, se esconden, reptan, y te sorprenden,y si, claro, te dejan esa cara de pasmao.
Y luego estan las personas.
A algunos les dura esa cara, si la de pasmao, dias, semanas incluso meses, hasta sé que a habido más de uno que le ha durado toda una vida, pero hay otros, esos otros, que en décimas de segundo se despojan de las noticias, las desnudan las desmenuzan y las asimilan, diríase que las devoran y hacen la digestión, y luego como tal cosa, las expulsan. Asi son ellos.
Los otros.
He visto noticias buenas y malas, he tenido noticias buenas y malas, y he conocido a gente que se ha quedado con su cara de pamao un día si y el otro también, y he tenido la suerte de conocer a aquella persona, que devora las noticias con una sonrisa en la cara, quizás en la digestión esté la realidad, pero su sonrisa se muestra estoica, perenne, aunque la haya visto llorar, siempre me ha recordado a un rompeolas, infranqueable, mientras las olas se debaten en una lucha constante por llegar a la playa, ese rompeolas se rie, sí en la misma cara de Neptuno, y le manda a la mierda, asi, sin más: "vayase Ud. a la mierda".
Quias sea eso lo que nos forja como personas, quien sabe, quizas haya dos tipos de personas, los que tienen esa cara de pasmao y los otros. Y por que no, claro, los que se van a la mierda.
miércoles, abril 04, 2007
Semana Santa
Hace tiempo que no paso por aqui, lios de cambio de trabajo, agobios, css... pero llega un descansito y antes de nada quiero desearos unas felices mini-vacaciones....
para algunos quizas sea tiempo de desparrame, de noches locas de discotecas de copas... sin embargo yo me tomaré esta semana santa como un tiempo para mi, para mirar al despertador y poder gritarle por lo bajo, hoy no me llamaras, y mañana tampoco y pasado callado estaras... para sentir la tibieza del calor del edredon por la mañana, el olor del café sin prisas, la cercania del mando a distancia, de una buena película, el paso del tiempo sin reloj, de unas palabras leidas sin tener que aguantar el frenazo del cercanias, de un buen desayuno, de una cerveza fría, de estar sin estar con el reloj colgando de mi muñeca, de tranquilidad, de soledad de compañia de unos amigos, de charlas, de silencios, de ruido de tambores y procesiones, de morado y burdeos, de sangre y oro, de cristos y vírgenes, de luto y fé, de tecnología y ritos ancestrales, del bullicio de unas vacacioes al recogimiento de unos sentimientos, de esa España nuestra que se conjuga con la del 2007..
así sera mi semana santa...
un besito
para algunos quizas sea tiempo de desparrame, de noches locas de discotecas de copas... sin embargo yo me tomaré esta semana santa como un tiempo para mi, para mirar al despertador y poder gritarle por lo bajo, hoy no me llamaras, y mañana tampoco y pasado callado estaras... para sentir la tibieza del calor del edredon por la mañana, el olor del café sin prisas, la cercania del mando a distancia, de una buena película, el paso del tiempo sin reloj, de unas palabras leidas sin tener que aguantar el frenazo del cercanias, de un buen desayuno, de una cerveza fría, de estar sin estar con el reloj colgando de mi muñeca, de tranquilidad, de soledad de compañia de unos amigos, de charlas, de silencios, de ruido de tambores y procesiones, de morado y burdeos, de sangre y oro, de cristos y vírgenes, de luto y fé, de tecnología y ritos ancestrales, del bullicio de unas vacacioes al recogimiento de unos sentimientos, de esa España nuestra que se conjuga con la del 2007..
así sera mi semana santa...
un besito
jueves, marzo 29, 2007
habitaciones
Viendo el episodio de House...
Hablaban de la vida.. y comentaban que la vida consta de habitaciones, y lo que realamente daba importancia a la vida y la hacía tal como es , son las persnas que vas encontrandote en esas habitaciones.
Tal vez mi vida ahora sea de una casa chiquita con solo una habitación donde vivo, de vez en cuando abro la puerta y alguien entra, se queda en mi habitacion me redecora la vida, quizas yo también la suya, pero no tras mucho tiempo la puerta suele abrirse en sentido contrario, y se van, a veces sin mirar atrás, seguramente a habitaciones mas luminosas y mas grandes.
De alguna manera, quizas sea yo el que abra la puerta en el sentido contrario, voy teniendo menos visitas, pero mis armarios estan llenos de recuerdos y fotos de gente qe paso por aqui, unos por mas tiempo otros por menos, pero todos aportaron algo de luz, alguna redecoración que aun guardo y disfruto...
Asi es la vida cun conjunto de habitaciones donde la importancia la da la gente que te encuentras en ellas.
Hablaban de la vida.. y comentaban que la vida consta de habitaciones, y lo que realamente daba importancia a la vida y la hacía tal como es , son las persnas que vas encontrandote en esas habitaciones.
Tal vez mi vida ahora sea de una casa chiquita con solo una habitación donde vivo, de vez en cuando abro la puerta y alguien entra, se queda en mi habitacion me redecora la vida, quizas yo también la suya, pero no tras mucho tiempo la puerta suele abrirse en sentido contrario, y se van, a veces sin mirar atrás, seguramente a habitaciones mas luminosas y mas grandes.
De alguna manera, quizas sea yo el que abra la puerta en el sentido contrario, voy teniendo menos visitas, pero mis armarios estan llenos de recuerdos y fotos de gente qe paso por aqui, unos por mas tiempo otros por menos, pero todos aportaron algo de luz, alguna redecoración que aun guardo y disfruto...
Asi es la vida cun conjunto de habitaciones donde la importancia la da la gente que te encuentras en ellas.
sábado, marzo 24, 2007
La boda
Metí las llaves en la puerta, la oscuridad se rompió en cuanto encontré el interruptor de la luz, allí estaba de nuevo tras un día agotador, solté las llaves y las cartas del buzón, y directamente pasé al baño necesitaba una dicha caliente que me reconfortara del cansancio.
Maldición, no podía creer lo que estaba leyendo, Maribel Gallardo tiene el honor de invitarle…¡Mierda! después de años , la que fue una de mis mejores amigas me invita a su boda , era el remate a un pesado día, tomé la copa de vino y me la bebí de un trago.
Dejé correr el agua sobre mi cuerpo, llevándose tras de sí todo el sopor del día, cerré los ojos y me dejé transportar por esa dulce sensación, el agua caliente corriendo por mi cuerpo.
Me puse una toalla y me preparé una copa de vino, la soledad, esa misma que muchos días sentía como me mordía hasta llegar al alma, me mostraba hoy su dulce cara. Disfrutaba del silencio, del frío de aquella casa a la que le había cogido un cariño especial.
Cogí las cartas, banco, propaganda, más de lo mismo, sin embargo el último sobre era distinto, con mi nombre escrito a mano, letra de mujer. La curiosidad, esa de las que los hombres siempre nos acusan me impulsó a abrirla sin esperar a más.
- ummm parece una tarjeta - pensé mientras rasgaba el sobre, y así era, una invitación de boda, de…
Maldición, no podía creer lo que estaba leyendo, Maribel Gallardo tiene el honor de invitarle…¡Mierda! después de años , la que fue una de mis mejores amigas me invita a su boda , era el remate a un pesado día, tomé la copa de vino y me la bebí de un trago.
Sentí un sensación aguda en mi interior, sensación de rabia y quizás en el fondo de envidia, a mi mente volvían las imágenes de Maribel y mis amigas en la facultad, cuando nos reuníamos en la taberna a tomar unas cervezas y poner a caldo a todo y a todos.
Y ya de paso hablábamos de nuestro futuro y cómo no, de novios y bodas, y ahora la muy zorra se casa.
Sonó el teléfono.
Sonó el teléfono.
-¿Laura?
- Si, dígame.
- Hola Laura soy María, imagino que ya sabes porque te llamo.
“Joder, con qué rapidez corren las noticias” pensaba mientras intentaba acordarme de María y de cómo podría haber encontrado mi teléfono.
- ¡¡ Se nos casa… te habrá llegado la invitación ¿no?, Y además en nada la semana que viene, que prisas ¿verdad? No será que está embarazada…
- Pues la verdad aún no me había dado tiempo a…
- Bueno he de dejarte, solo quería saber si ya lo sabías, nos veremos allí y a ver si esta vez nos presentas a algún acompañante. Ciao.
Necesitaba otra copa de vino, ya veía lo que se me iba a venir encima, “ ¿Y no traes a nadie? Chica que se te va a pasa el arroz…” . Ufff no podría soportarlo, otra vez no.
La última vez fue en el bautizo de un sobrino, tuve que aguantar a la familia con los típicos tópicos, “Hija mía yo tu edad ya tenía dos hijos” “Pero es que no te gustan los hombres…” Con que ganas de me quede de soltarles “Mira, soy independiente y de esa manera follo cuando cómo y con quien quiero”
Me reí , pensando las caras que hubieran puesto si les llego a soltar eso, pero la realidad se abatió sobre mí, de nuevo.
En fin, quedaba una semana y aún podría pensar si ir o no ir.
Y la soledad cambió su cara, y lentamente sentí como me mordía, primero despacio, como si se recrease en su acto, y noté como sus dientes entraban en mi piel e iban clavándose más profundamente, hasta el alma.
Y la casa me parecía más grande y vacía, y la cama aún mas solitaria y fría.
Era cierto que alguna vez había tenido mis rollos, unos más largos, otros más cortos, unos me satisfacieron más, y otros menos, pero todos al final me dejaban una sensación de vacío .
Había veces que salía huyendo de casa, preguntándome en qué estrella estaría aquella persona que me robaría el suspiro, el que me esperaría en casa, con el que pudiera despertar y no pensar en qué momento se levantaría para irse y dejarme en paz.
Quizás por eso en el fondo mi rabia, a veces no cambiaría por nada mi independencia, pero echaba de menos hacer la cena a alguien, ver una película bajo una manta abrazada a alguien…
Los días pasaron más rápido de lo que me hubiera gustado, no pensé mucho en la boda, mi trabajo me tenía ocupada, y cuando alguien me recordaba el evento, pensaba que mi situación no era tan mala, tenía el trabajo por el que había estudiado y luchado, ganaba un buen sueldo, sé que era la envidia de unas cuantas amigas, y sin embargo sentía que me faltaba algo, y que el día de la boda más de una se tomaría la revancha recordándomelo.
Y llego la boda.
Como si de una competición se tratase y sabiendo lo que me esperaría, intenté amortiguar los ataques de la mejor manera que sabía... y era lucirme al máximo.
Disfruté esa mañana cuando después de un baño de sales, saqué mi vestido negro de tirantes, el día acompañaba, lucía un hermoso sol, ajustado como un guante, me mire al espejo y por un momento pensé si no era excesivo, el doble escote muy amplio en la espalda y uno generoso en el pecho, eran todo una provocación.
“ ¡Qué importa, un día es un día y sé que más de una me va a criticar, así que lo hagan con un buen motivo”.
Lo cierto es que en el fondo me encantaba, quizás fuera un poco de inseguridad, pero me gustaba ser objeto de las miradas y de los comentarios de ellos, y ese día, seguro que habría más de uno.
Cómo no podía ser de otra manera allí estaban todas mis amigas de la facultad, tuve que morderme el labio cuando las vi agarradas a sus respectivos, como si de trofeos de caza se tratara. Poco tiempo tardaron en lanzarse sobre mí, y presentarme uno por uno a sus novios y maridos, en ellas veía sus miradas diciéndome, “mirala otra vez viene sola” y en ellos sus miradas me desnudaban, alguno sin recato, aún a sabiendas que en la intimidad se lo iban a reprochar, y yo en vez de mostrarme tímida jugaba mi baza, era la forma de devolverles la malicia de sus miradas.
En cuanto dejaron a los chicos, se formó el corrillo, “Laura, no has traído a nadie, pero chica cuando te vas a animar, mira que con lo bien que se está con alguien”. Otra. “Tengo que daros una noticia, estoy embarazada de 4 meses”. Gritos y abrazos, conversaciones sobre mareos y pañales, no aguantaba más, unas irresistibles ganas de vomitar me entraron , cuando el alboroto de la gente nos hizo mirar a la escalinata, la novia llegaba ¡ y sólo con media hora de retraso! .
Entramos a la iglesia, hacía años que no pisaba una, y aunque creía en Dios, no iba conmigo ir a misa. Nos tenían sitio reservado y cuando alcanzamos los primeros bancos pude ver al novio, ¡claro!
De algo me sonaba el nombre del novio, pero hasta que no le vi, no le reconocí, sí fue unos de mis primeros ligues de la facultad, sino recordaba mal, de 1º y 2º. Y ahora Maribel lo había cazado , yo sabía que había estado detrás de él, pero no que su persistencia llegara a tanto. Aguanté estoicamente la ceremonia, el lanzamiento de arroz, y cuando se pasó la avalancha me acerqué a felicitarlos.
Maribel me recibió como si por fin hubiera logrado un triunfo sobre mí, me miró altiva, mientras me ponía la mejilla para darle un único beso, y acto seguido llamó la atención de Juan, este se giró, por unas décimas de segundo se quedó mirándome a los ojos, sé que me reconoció en ese instante, pero se hizo el despistado cuando Maribel le dijo. “Cariño no te acuerdas de Laura, “ “no, en este momento no recuerdo”. Hipócrita pensé. “Si hombre Laura de la facultad, bueno da igual, no podemos retrasarnos más hay que ir a la finca donde lo celebramos,
- ¿has venido sola, Laura?.
Noté el rin tintín de sus palabras, como se frenaba para dar énfasis en lo de sola.
- Si, sola ya sabes me encanta mi independencia.
-Bueno pues sigue a la comitiva y allí nos vemos
Y sin más se marcharon, más él en el momento de meterse en el coche, él me volvió a mirar.
Llegué a la finca, lo cierto es que se habían esmerado en la celebración, un magnifico jardín hermosamente engalanado con jazmines y rosas blancas, las mesas dispersas con la separación suficiente entre unas y otras, de un blanco radiante, un zona cubierta donde una orquesta ya emitía los primeros acordes de la marcha nupcial, mientras los novios se dirigían a la mesa presidencial.
Deseaba no estar allí, y menos ahora que a saber en qué mesa me habrían colocado, menos mal que no tuve mala suerte y quien ordenara a los invitados tuvo un buen juicio, parte de las amigas de la facultad se habían repartido por lo que no tendría que soportar en una sola mesa a todas ellas juntas.
El catering fue otro éxito más, aunque me diera rabia reconocerlo, estuvo a un alto nivel.
Y llegó la hora de las copas y de los bailes. Más de uno intentó sacarme a bailar, pero a mí las bodas y sus bailes me producen alergia, así que disimuladamente cogí un par de copas y me alejé lo suficiente de la zona de baile para que nadie me molestase.
De repente noté un ligero toque en la espalda.
- Hola, perdona que antes dijera que no te había reconocido pero no quise contradecir a Maribel, ya la conoces, estas preciosa, no negaras un baile al novio ¿verdad?
Y sin darme tiempo a contestarle me tomó de la mano y me sacó a bailar, note como sutilmente se pegaba a mi cuerpo, y de vez en cuando me susurraba al oído que me había recordado durante todos estos años, pero que me había perdido la pista.
“Vamos”- pensé, otro que se cree que una se ha caído del peral ayer, o era del manzano... bueno da igual el caso es que él se pegaba mas a mí y parecía que nadie se daba cuenta.
Menos mal que rápidamente la canción terminó y yo logre zafarme de él.
- No te vayas muy lejos, me debes otro baile- me dijo sin ningún pudor.
Busqué con la mirada a Maribel, y la vi rodeada a de sus amigas y las mías alardeando de los regalos tan importantes que habían recibido.
Y cuando nuestras miradas se cruzaron fue cuando me decidí.
Tomé otra copa y en la siguiente canción lenta me acerqué insinuante a Juan,
- Vengo a cumplir mi promesa este baile es tuyo
Al muy cretino se le iluminaron los ojos, yo sabía lo que él quería y sin duda lo que yo quería de él, así que esta vez fui yo quien disimuladamente pegué mi cuerpo al suyo, y cuando la canción llegaba a su fin le susurré al oído, “dame 1o minutos y te espero en la arboleda cerca de los lavabos”
No tuve que esperar mucho, a los 10 minutos estaba allí.
- Laura no veas cómo he deseado volver a verte
- Bueno, aquí me tienes sé que no es el momento ni el lugar pero quien puede resistírsete
Dios, como son los hombres, es ponerles el caramelo en la boca y adularles un poco y son como un muñeco de trapo.
- Ven le dije, cierra los ojos y déjame que te lleve.
Entramos en los lavabos, abrí una puerta y nos metimos en el, empezamos a besarnos, notaba sus
manos acariciando mi vestido, intentado levantarlo a toda prisa, mientras él ya se había quitado los pantalones y el calzoncillo.
- Espera, un momento estamos en el lavabo de los chicos no hagas ruido, no querrás que el día de tu boda sea el día de tu divorcio, voy a cerrar la puerta de fuera espérame aquí.
Salí. Y fui hacia donde estaba Maribel
- Maribel he de irme me han llamado urgentemente del trabajo , ya sabes urgencias para el lunes
- Chica nunca cambiaras, tu y el trabajo a veces pienso que… ¿por cierto has visto a Juan?
- No, aunque creo que iba a los lavabos de caballeros
- Este Juan, seguro que ha ido a meterse algo y no saben que están todos esperando para el brindis, voy a avisarle
Sonreí, mientras Maribel con su blanco vestido de novia se dirigía a los lavabos de caballeros, la vi asomarse a los mismos mientras llamaba a Juan, justo en el mismo instante que un grito en el lavabo llamó la atención de todos los invitados que corrían a ver lo que pasaba.
Y cuando ya en el coche abrí la ventanilla y tiré sus pantalones y sus calzoncillos , pude ver a todos arremolinarse alrededor de Juan que se tapaba con una minúscula toalla de baño.
Una leve sonrisa se dibujó en mi cara, “hombres, quien los quiere, … pero cómo echo de menos no estar enamorada de uno.”
Y fin.
viernes, marzo 09, 2007
El asesino
Encendió un cigarrillo, dio una larga bocanada y dejo que el humo se escapara lentamente de su boca saboreando el sabor de la nicotina.
“ A la mierda con los anuncios de lo perjudicial que puede ser el tabaco”- pensó. Tomó el vaso corto y ancho donde momentos antes había echado dos cubitos de hielo y un generoso chorro de whisky, y de un sorbo apuró la mitad del contenido.
Se recostó en el sillón. Estaba hecho, y al final tampoco había sido tan duro como él pensaba. Y una sonrisa se dibujó en su cara.
Todo había comenzado tres meses antes, una carta de despido del trabajo y una llamada días después de su ex reclamándole que actualizara la pensión de su hijo, le habían ayudado a tomar la decisión. No tenía nada que perder, su vida había ido cuesta abajo hacía años, y ahora sentía que nada en el mundo le importaba, quizás sólo su hijo, pero incluso él terminaría olvidándole, una foto y un recuerdo… y en el fondo él esperaba que fuera así.
Lo primero que hizo fue contratar un seguro de vida, y ponerlo a nombre de su hijo, al menos si alguien tenía que salir beneficiado que fuera él, ordenó sus cosas y hizo una lista de ellas, de lo que quería dejar a su hermana, y algo para algunos amigos.
El siguiente paso fue algo más complicado, la adquisición de un arma, pero hoy en dia en Internet se puede encontrar la manera de conseguir todo y con unas pocas herramientas se construyó lo mas parecido a una pistola, de alguna manera le recordó aquella película de Clint Eastwood y Malkovich, con su pistola de madera.
Solo tenía que esperar la ocasión, y esta llego como si el destino le estuviera esperando. Un traslado a la Audiencia Nacional, un grupo agitador de defensores de aquel asesino, y otro grupo que defendía que la ley se cumpliera sin claudicaciones, un buen alboroto para pasar desapercibido.
Y llegó el día.
Se vistió de la manera más cómoda y normal para pasar desapercibido, y como si fuera un día más a trabajar cogió el metro, allí delante de la Audiencia se habían congregado cerca de 200 personas en frente el grupo pro etarra, provocaba con sus gritos sabiendose protegidos por la Policía Nacional. No le fue difícil ponerse en primera fila y con unos gritos arengar a la gente en contra de aquellos etarras.
Acariciaba el artilugio, ya cargado como el que acaricia en su bolsillo el tesoro mas preciado para cerciorarse que aún estaba allí. El furgón que trasportaba al asesino frenó en la puerta, la gente se arremolinaba en la barrera policial que intentaba proteger al preso. Pero no contaron con la cantidad de gente que se arremolinó en el lugar y en el caos del momento, el cordón policial se vino abajo, justo para que la distancia mínima del disparo fuera lo suficientemente certera para acabar con él.
Un leve chasquido. Un brote de sangre a borbotones de la frente. Y el caos.
Más fácil de lo que nunca supuso, mientras él gritaba- “Allí, allí va con un arma” y la policía corría hacia ese lugar, el distraídamente se encaminó hacia el metro, como si volviera del trabajo.
Y ahora ya en casa, con el televisor encendido, y la noticia saltando de una cadena a otra como un reguero de pólvora, él sonríe, al menos no me iré sin haber hecho algo importante.
Y cuando dio la ultima bocanada a su cigarro, tomó de nuevo el vaso, ancho y corto y bebió hasta apurar la última gota de whisky, viendo los posos de aquel polvillo blanco que le llevaría lejos de todo aquello.
Y cerró los ojos.
“ A la mierda con los anuncios de lo perjudicial que puede ser el tabaco”- pensó. Tomó el vaso corto y ancho donde momentos antes había echado dos cubitos de hielo y un generoso chorro de whisky, y de un sorbo apuró la mitad del contenido.
Se recostó en el sillón. Estaba hecho, y al final tampoco había sido tan duro como él pensaba. Y una sonrisa se dibujó en su cara.
Todo había comenzado tres meses antes, una carta de despido del trabajo y una llamada días después de su ex reclamándole que actualizara la pensión de su hijo, le habían ayudado a tomar la decisión. No tenía nada que perder, su vida había ido cuesta abajo hacía años, y ahora sentía que nada en el mundo le importaba, quizás sólo su hijo, pero incluso él terminaría olvidándole, una foto y un recuerdo… y en el fondo él esperaba que fuera así.
Lo primero que hizo fue contratar un seguro de vida, y ponerlo a nombre de su hijo, al menos si alguien tenía que salir beneficiado que fuera él, ordenó sus cosas y hizo una lista de ellas, de lo que quería dejar a su hermana, y algo para algunos amigos.
El siguiente paso fue algo más complicado, la adquisición de un arma, pero hoy en dia en Internet se puede encontrar la manera de conseguir todo y con unas pocas herramientas se construyó lo mas parecido a una pistola, de alguna manera le recordó aquella película de Clint Eastwood y Malkovich, con su pistola de madera.
Solo tenía que esperar la ocasión, y esta llego como si el destino le estuviera esperando. Un traslado a la Audiencia Nacional, un grupo agitador de defensores de aquel asesino, y otro grupo que defendía que la ley se cumpliera sin claudicaciones, un buen alboroto para pasar desapercibido.
Y llegó el día.
Se vistió de la manera más cómoda y normal para pasar desapercibido, y como si fuera un día más a trabajar cogió el metro, allí delante de la Audiencia se habían congregado cerca de 200 personas en frente el grupo pro etarra, provocaba con sus gritos sabiendose protegidos por la Policía Nacional. No le fue difícil ponerse en primera fila y con unos gritos arengar a la gente en contra de aquellos etarras.
Acariciaba el artilugio, ya cargado como el que acaricia en su bolsillo el tesoro mas preciado para cerciorarse que aún estaba allí. El furgón que trasportaba al asesino frenó en la puerta, la gente se arremolinaba en la barrera policial que intentaba proteger al preso. Pero no contaron con la cantidad de gente que se arremolinó en el lugar y en el caos del momento, el cordón policial se vino abajo, justo para que la distancia mínima del disparo fuera lo suficientemente certera para acabar con él.
Un leve chasquido. Un brote de sangre a borbotones de la frente. Y el caos.
Más fácil de lo que nunca supuso, mientras él gritaba- “Allí, allí va con un arma” y la policía corría hacia ese lugar, el distraídamente se encaminó hacia el metro, como si volviera del trabajo.
Y ahora ya en casa, con el televisor encendido, y la noticia saltando de una cadena a otra como un reguero de pólvora, él sonríe, al menos no me iré sin haber hecho algo importante.
Y cuando dio la ultima bocanada a su cigarro, tomó de nuevo el vaso, ancho y corto y bebió hasta apurar la última gota de whisky, viendo los posos de aquel polvillo blanco que le llevaría lejos de todo aquello.
Y cerró los ojos.
viernes, marzo 02, 2007
Magia
Magia...
Magia esta donde está ella,
magia está en su mirada esa misma que te viste y te desviste sin pudor.
Magia esta en su beso ,en ese volcan que se abre en su boca y llena la tuya.
Magia está en sus manos, que recorren como la seda la piel y se entretienen y juegan y caminan y hacen noche y te despierta y te acunan y te zarandean.
Magia esta en sus piernas que visten sus medias ,que se encierran en sus vaqueros, que enlazan la cintura y te apresan y no quieres soltarte.
Magia esta en su vientre, que sube y que baja que vibra con un beso con una caricia que se hincha a la espera de una nueva vida
Magia está en su sexo que espera y que recibe, que saluda y no despide, que se abre, que toma que agradece, que respira, que siente, que jadea.
Magia esta la cama vacia que se llena cuando llega.
Magia esta en su ausencia por que duele.
Magia esta en su perfume, que trae recuerdos y viviencias.
Magia esta cuando ella esta a tu lado, abrazados, sin decir nada pero sintiendo que hay un mundo por decir,
Magia es magia, si ella es quien la crea.
Magia esta donde está ella,
magia está en su mirada esa misma que te viste y te desviste sin pudor.
Magia esta en su beso ,en ese volcan que se abre en su boca y llena la tuya.
Magia está en sus manos, que recorren como la seda la piel y se entretienen y juegan y caminan y hacen noche y te despierta y te acunan y te zarandean.
Magia esta en sus piernas que visten sus medias ,que se encierran en sus vaqueros, que enlazan la cintura y te apresan y no quieres soltarte.
Magia esta en su vientre, que sube y que baja que vibra con un beso con una caricia que se hincha a la espera de una nueva vida
Magia está en su sexo que espera y que recibe, que saluda y no despide, que se abre, que toma que agradece, que respira, que siente, que jadea.
Magia esta la cama vacia que se llena cuando llega.
Magia esta en su ausencia por que duele.
Magia esta en su perfume, que trae recuerdos y viviencias.
Magia esta cuando ella esta a tu lado, abrazados, sin decir nada pero sintiendo que hay un mundo por decir,
Magia es magia, si ella es quien la crea.
jueves, febrero 15, 2007
Plantilla
A veces uno tiene que seguir, no vale pararse, al fin y al cabo la vida continua, nada se para, y mañana amanecerá de nuevo….
Buscando en el google una carta para mis amigos, una plantilla para expresar lo que ahora siento, me encontré con esto y ¡ale! Corta y pega :
Sentía miedo.
Vertigo.
Un paso más y no habría nada bajo mis pies.
Vacío.
Desconocido.
Pero debía seguir avanzando, paso a paso, un camino por recorrer, aún a sabiendas de que atrás dejaba grandes cosas, de igual manera que un globo aerostático tiene que soltar lastre para elevarse y volar, yo iba a dejar parte de mi… y lanzarme.
Me había pasado la mañana llorando, si como una tonta, como un bebé, pero me sentía fragil, la sensación del pajarillo que por primera vez salta del nido extiende las alas y va a volar, pero y ¿ si mis alas no son lo suficientemente fuertes?.
Hacía unos meses había dejado mi casa, independizarme por fin, vivir sola, fue duro, aquellas noches frías despierta oyendo el mínimo ruido, sabiendo que nadia habia en la habitación de al lado. Sensaciones que te muerden el corazón.
Pero tenía que hacerlo, cortar el cordón umbilical, lanzarme y volar, y me costó, pero volé, y la sensación de independencia y libertad me embriagó.
Lo necesitaba.
Como la risa de mi hermana, como el abrazo de mi madre.
Y ahora, un paso más, un vuelo más lejano, un nuevo ciclo, una nueva vida, con mis miedos como equipaje, con los nervios a flor de piel, con el suave empuje de las palabras de apoyo. “Haces bien”,” Es tu futuro, y saldrás adelante” “A por ellos, te lo mereces y es lo que deseabas”…. Sí, así es, pero yo sólo siento ese vacio en el estómago que da vértigo, esa sensación agridulce que me empuja a irme, a aceptar el reto, esa fuerza interior que me dice que soy capaz, que voy a poder con ello, y en esas sensaciones queda el poso amargo de lo que atrás se queda, mi casa, mi primera casa, mis amigos, mis salidas de los jueves, mis lágrimas y mis risas, mis triunfos y mis fracaso… y allá voy yo con ese bagaje que no es poco.
Algo se queda atrás, si, pero no es pasar página, es avanzar, no renuncio a mi pasado, me lo llevo conmigo guardado en mi cajita, mi cajita de los deseos, de mis sueños, donde guardo los abrazos de mi madre y las risas de mi hermana, donde guardo los besos robados, y los dados.
Todo ello viene conmigo, como de igual manera yo volveré a ellos, por que mi vuelo no es un adios, me voy como una vez lo hizo aquel pajarillo al principio del invierno, y cuando el verano despuntaba volvió como un gran pájaro con sus alas desplegadas y fuertes.
Y así volveré yo, porque en el fondo aquí me quedo en vosotros en cada pedacito de todos los que habeis pasado por mi vida…. Gracias. Os quiero.
Bueno ahora sólo me hace falta personalizarla, coger mis direcciones de e-mail y mandarla……
Buscando en el google una carta para mis amigos, una plantilla para expresar lo que ahora siento, me encontré con esto y ¡ale! Corta y pega :
Sentía miedo.
Vertigo.
Un paso más y no habría nada bajo mis pies.
Vacío.
Desconocido.
Pero debía seguir avanzando, paso a paso, un camino por recorrer, aún a sabiendas de que atrás dejaba grandes cosas, de igual manera que un globo aerostático tiene que soltar lastre para elevarse y volar, yo iba a dejar parte de mi… y lanzarme.
Me había pasado la mañana llorando, si como una tonta, como un bebé, pero me sentía fragil, la sensación del pajarillo que por primera vez salta del nido extiende las alas y va a volar, pero y ¿ si mis alas no son lo suficientemente fuertes?.
Hacía unos meses había dejado mi casa, independizarme por fin, vivir sola, fue duro, aquellas noches frías despierta oyendo el mínimo ruido, sabiendo que nadia habia en la habitación de al lado. Sensaciones que te muerden el corazón.
Pero tenía que hacerlo, cortar el cordón umbilical, lanzarme y volar, y me costó, pero volé, y la sensación de independencia y libertad me embriagó.
Lo necesitaba.
Como la risa de mi hermana, como el abrazo de mi madre.
Y ahora, un paso más, un vuelo más lejano, un nuevo ciclo, una nueva vida, con mis miedos como equipaje, con los nervios a flor de piel, con el suave empuje de las palabras de apoyo. “Haces bien”,” Es tu futuro, y saldrás adelante” “A por ellos, te lo mereces y es lo que deseabas”…. Sí, así es, pero yo sólo siento ese vacio en el estómago que da vértigo, esa sensación agridulce que me empuja a irme, a aceptar el reto, esa fuerza interior que me dice que soy capaz, que voy a poder con ello, y en esas sensaciones queda el poso amargo de lo que atrás se queda, mi casa, mi primera casa, mis amigos, mis salidas de los jueves, mis lágrimas y mis risas, mis triunfos y mis fracaso… y allá voy yo con ese bagaje que no es poco.
Algo se queda atrás, si, pero no es pasar página, es avanzar, no renuncio a mi pasado, me lo llevo conmigo guardado en mi cajita, mi cajita de los deseos, de mis sueños, donde guardo los abrazos de mi madre y las risas de mi hermana, donde guardo los besos robados, y los dados.
Todo ello viene conmigo, como de igual manera yo volveré a ellos, por que mi vuelo no es un adios, me voy como una vez lo hizo aquel pajarillo al principio del invierno, y cuando el verano despuntaba volvió como un gran pájaro con sus alas desplegadas y fuertes.
Y así volveré yo, porque en el fondo aquí me quedo en vosotros en cada pedacito de todos los que habeis pasado por mi vida…. Gracias. Os quiero.
Bueno ahora sólo me hace falta personalizarla, coger mis direcciones de e-mail y mandarla……
miércoles, febrero 14, 2007
Injusticia

A veces surgen injusticias que te mueven el interior, y creo que esta es una de ellas, desde aquí lucharemos para que se resuelva lo antes posible. Toda unión será válida.
"Este es el Blog de Belen Tellez. Una chica de 21 años que está en la cárcel junto a su compañera Jesica Almada, injustamente, tras ser engañadas por su manager cuando viajaban a España para trabajar como modelos"
<< enlace >>
Trenes
Olía a rancio, a humedad, a viejo, a historias ya pasadas, incrustadas en aquella estación, que por mucho que intentaran remodelarla, su alma seguiria tan vieja como mi mirada.
El sonido peculiar de la estación era apagado por el fragor de mis pensamientos, aquella estación era casi mi hogar, llegada de trenes que paran para más tarde irse… unas veces para seguir su viaje otras por que era el destino final.
No habia logrado aprender la capacidad de ver cuanto tiempo estaría el tren en la estación, ni si quieras si partiria, pero si sabia que no hay viaje solo de ida, que todos los viajes son de llegada y de regreso. Ningún tren es para siempre, y aunque me había costado dolor y lágrimas entenderlo, ahora los veía de diferente manera, intentaba disfrutar de su llegada sin pensar en el momento que el revisor lanzaria su frase. “Todos al tren” y lentamente recorreria las vias hasta desaparecer.
Hasta aquel tiempo había visto muchos trenes llegar a aquella estación, rápidos, modernos, antiguos, añejos, pero nunca me hacia a la idea de su partida. Algunos de ellos volverian a parar aquí de nuevo, otros no regresarían jamás.
Y yo allí de nuevo en aquella nuvea/vieja estación, con mis manos en el bolsillo, viendo el último tren.
Vibraba.
Encendía las luces.
Limpio, brillante, con el motor deseando tragarse las vias y recorrer su viaje.
Y yo le miraba.
Las puertas se cierran.
Los párpados caen. Yo también cierro los ojos.
Siento el crepitar del suelo, el acelerar del motor, el brio y la fogosidad de su marcha.
Me giro, meto mis manos en los bolsillo y como un niño pequeño, doy una patada a un billete viejo y arrugado.
Y mientras el tren , lentamente va dejando la estación….
El sonido peculiar de la estación era apagado por el fragor de mis pensamientos, aquella estación era casi mi hogar, llegada de trenes que paran para más tarde irse… unas veces para seguir su viaje otras por que era el destino final.
No habia logrado aprender la capacidad de ver cuanto tiempo estaría el tren en la estación, ni si quieras si partiria, pero si sabia que no hay viaje solo de ida, que todos los viajes son de llegada y de regreso. Ningún tren es para siempre, y aunque me había costado dolor y lágrimas entenderlo, ahora los veía de diferente manera, intentaba disfrutar de su llegada sin pensar en el momento que el revisor lanzaria su frase. “Todos al tren” y lentamente recorreria las vias hasta desaparecer.
Hasta aquel tiempo había visto muchos trenes llegar a aquella estación, rápidos, modernos, antiguos, añejos, pero nunca me hacia a la idea de su partida. Algunos de ellos volverian a parar aquí de nuevo, otros no regresarían jamás.
Y yo allí de nuevo en aquella nuvea/vieja estación, con mis manos en el bolsillo, viendo el último tren.
Vibraba.
Encendía las luces.
Limpio, brillante, con el motor deseando tragarse las vias y recorrer su viaje.
Y yo le miraba.
Las puertas se cierran.
Los párpados caen. Yo también cierro los ojos.
Siento el crepitar del suelo, el acelerar del motor, el brio y la fogosidad de su marcha.
Me giro, meto mis manos en los bolsillo y como un niño pequeño, doy una patada a un billete viejo y arrugado.
Y mientras el tren , lentamente va dejando la estación….
miércoles, enero 31, 2007
Las manos
A veces no nos fijamos en lo importante que son unas manos...
Aquella tarde de otoño, caminando por la gran via entre la multitud que se
agolpaba con sus prisas, sus idas y sus venidas, tropecé con una chica, todo lo que
Llevaba en sus manos cayó al suelo, y los dos nos agachamos a recogerlo
cuando cogimos las cosas esparcidas por el suelo, y levantó su
vista, yo todo azorado por el hecho de haberme tropezado con ella, y sin saber que
nos quedamos mirandonos el uno al otro, ella movió sus manos con rapidez, una
avalancha de gestos, de los cuales pude interpretar por su calida sonrisa que no pasaba nada.
No sabía como hacerme perdonar por mi torpe proceder asi que
levanté la mano junté los dedos y la movi indicando si queria tomar un café,
ella asintió con la cabeza, y despacio sin mediar palabra nos dirigimos al
café mas próximo.
No sentamos en una mesa y pude mirar despacio sus pequerñas manos, parecían
fragiles, blancas y suaves, terminadas en unos dedos alargados, delgados con unas uñas muy cuidadas.
Ella me miraba y sus manos empezaron a trazar signos en el aire,
yo por mi parte trataba de descrifrar aquellos signos, y como no lograba entenderlos opte por el camino más fácil tomar un papel y escribir...
Ella movio la cabeza y me enseño un libro pequeño´, al ir a cogerlo
mis manos rozaron sus manos y note la calidez y la suavidad que desprendian,
el libro estaba en un idioma desconocido, parecia polaco aunque no podría jurarlo quizas por eso ella no entendia el movimiento de mis labios, no era de aquí.
Sólo quedaban nuestras manos como único medio de comunicación, como pudimos
intentamos "hablar" ellas con sus manos, yo con las mias, imaginaba que así
debió ser al principio de los tiempos, y sentí que de alguna forma que las barreras físicas caian, que de alguna manera llegabamos a entendernos.
Pagué la consumición, ella metió sus manos en el bolso pero yo negué con la
cabeza, la dulzura de sus ojos lo decian todo, de pronto me tomó la mano y
sentí que debia ir con ella.
Me llevó a lo que yo intuí como una residencia de estudiantes, entramos en su
habitacion, sus manos rozaron mi cara, lentamente, suavemente como nunca
nadie lo había hecho, sus dedos rozaron mis labios, los entreabrí y los besé
despacio, el tiempo se detuvo un instante mientras nos mirábamos, como si en
ese fugaz momento se hubiera planteado la eterna batalla de continuar o no.
Ella me abrazó, fué una abrazo cálido y sensual, rompiendo la lejanía de nuestros cuerpos, sentí sus labios en mi cuello que lo besaban despacio bajando hacia mis hombros. Mis manos recorrieron su espalda, subieron hasta los tirantes de su vestido, se prendieron en el y lo desplazaron dejandolo caer al suelo.
Ella desabrochó mi camisa, mientras sus manos corrian por mi piel desnuda, arrebatando toda prenda que estorbase.
Caimos en la cama, y alli sus manos , mis manos, pintaron dibujos en nuestra piel subieron y bajaron, entraron y salieron provocando mareadas de placer, hasta caer al final, fundidos en un abrazo.
Dormitamos.
Cuando me desperté, mis dedos jugaron en su pelo ella sonrió, y yo sabia que sólo nos quedaba un gesto más.
La bese en la boca, me vestí, y cuando desde la puerta volví la vista, pude ver el ultimo gesto de ella hacia mi, su mano moviendose en una dulce despedida.
Aquella tarde de otoño, caminando por la gran via entre la multitud que se
agolpaba con sus prisas, sus idas y sus venidas, tropecé con una chica, todo lo que
Llevaba en sus manos cayó al suelo, y los dos nos agachamos a recogerlo
cuando cogimos las cosas esparcidas por el suelo, y levantó su
vista, yo todo azorado por el hecho de haberme tropezado con ella, y sin saber que
nos quedamos mirandonos el uno al otro, ella movió sus manos con rapidez, una
avalancha de gestos, de los cuales pude interpretar por su calida sonrisa que no pasaba nada.
No sabía como hacerme perdonar por mi torpe proceder asi que
levanté la mano junté los dedos y la movi indicando si queria tomar un café,
ella asintió con la cabeza, y despacio sin mediar palabra nos dirigimos al
café mas próximo.
No sentamos en una mesa y pude mirar despacio sus pequerñas manos, parecían
fragiles, blancas y suaves, terminadas en unos dedos alargados, delgados con unas uñas muy cuidadas.
Ella me miraba y sus manos empezaron a trazar signos en el aire,
yo por mi parte trataba de descrifrar aquellos signos, y como no lograba entenderlos opte por el camino más fácil tomar un papel y escribir...
Ella movio la cabeza y me enseño un libro pequeño´, al ir a cogerlo
mis manos rozaron sus manos y note la calidez y la suavidad que desprendian,
el libro estaba en un idioma desconocido, parecia polaco aunque no podría jurarlo quizas por eso ella no entendia el movimiento de mis labios, no era de aquí.
Sólo quedaban nuestras manos como único medio de comunicación, como pudimos
intentamos "hablar" ellas con sus manos, yo con las mias, imaginaba que así
debió ser al principio de los tiempos, y sentí que de alguna forma que las barreras físicas caian, que de alguna manera llegabamos a entendernos.
Pagué la consumición, ella metió sus manos en el bolso pero yo negué con la
cabeza, la dulzura de sus ojos lo decian todo, de pronto me tomó la mano y
sentí que debia ir con ella.
Me llevó a lo que yo intuí como una residencia de estudiantes, entramos en su
habitacion, sus manos rozaron mi cara, lentamente, suavemente como nunca
nadie lo había hecho, sus dedos rozaron mis labios, los entreabrí y los besé
despacio, el tiempo se detuvo un instante mientras nos mirábamos, como si en
ese fugaz momento se hubiera planteado la eterna batalla de continuar o no.
Ella me abrazó, fué una abrazo cálido y sensual, rompiendo la lejanía de nuestros cuerpos, sentí sus labios en mi cuello que lo besaban despacio bajando hacia mis hombros. Mis manos recorrieron su espalda, subieron hasta los tirantes de su vestido, se prendieron en el y lo desplazaron dejandolo caer al suelo.
Ella desabrochó mi camisa, mientras sus manos corrian por mi piel desnuda, arrebatando toda prenda que estorbase.
Caimos en la cama, y alli sus manos , mis manos, pintaron dibujos en nuestra piel subieron y bajaron, entraron y salieron provocando mareadas de placer, hasta caer al final, fundidos en un abrazo.
Dormitamos.
Cuando me desperté, mis dedos jugaron en su pelo ella sonrió, y yo sabia que sólo nos quedaba un gesto más.
La bese en la boca, me vestí, y cuando desde la puerta volví la vista, pude ver el ultimo gesto de ella hacia mi, su mano moviendose en una dulce despedida.
jueves, enero 25, 2007
Negro

Estaba allí afuera, donde el cielo es negro como un tunel sin final, mirando la noche cara a cara, frente a frente...
Y la soledad mordia con fuerza...
Entre tanta negrura llegó el brillo de una pequeña estrella, luz que habría emergido hace millones de años, para llegar hasta aqui, en ese momento, en esa noche...
Y la soledad no fué tan solitaria...
lunes, enero 08, 2007
Duermes
Cierras los ojos,
y el mundo pasa a ser un paraíso multicolor.
Donde puedes vestir el cielo de rosa,
que el sol cante por las mañana y sólo llueva allá donde se necesite el agua.
Y tu mundo pasa volando en las alas blancas de un cisne,
donde puedes vestir tu mirada de arco iris
y besar labios de de algodón de azucar.
Sentir mil mariposas volando en el estómago
donde de un salto vuelas entre nubes de mandarina y cielos turquesas.
Duermes y ya no quieres volver a despertar.
y el mundo pasa a ser un paraíso multicolor.
Donde puedes vestir el cielo de rosa,
que el sol cante por las mañana y sólo llueva allá donde se necesite el agua.
Y tu mundo pasa volando en las alas blancas de un cisne,
donde puedes vestir tu mirada de arco iris
y besar labios de de algodón de azucar.
Sentir mil mariposas volando en el estómago
donde de un salto vuelas entre nubes de mandarina y cielos turquesas.
Duermes y ya no quieres volver a despertar.
viernes, diciembre 22, 2006
Post.it

-“Mierda, otra vez voy a llegar tarde, con que el metro vuela ya le daria yo vuela”. Pensaba mientras andaba rapidamente, cruzandome con gente que como yo habia sufrido una vez mas los parones del metro.
Crucé la calle, la marquesina del autobus marcaban las 9.37, “uffff, bueno no creo que pase nada, joer, que para eso ayer salí tarde”. La gente se arremolinaba en la la acera, esperando a que el semáforo se encendiera y se oyera su inconfundible pitido “pio pio pio”, me separé un poco y miré al escaparate de la tienda, una tienda de artículos de regalos, ya decorada con los detalles típicos de navidad, “ufsss y yo aún sin mirar mis regalos”- pensé.
Levanté la vista, y la vi, su pelo negro caia suavemente sobre sus hombros, estaba colocando unas cajas distraidamente, oí el “pio pio pio” del semáforo pero no le hicé el menor caso, seguí pegado al cristal que ya empezaba a empañarse con mi aliento viendola como ajena a mi mirada ella seguia a lo suyo, de repente como si al final supiese que alguien la estaba mirando, levantó la vista y me miró, fueron décimas de segundo, su mirada atravesó la mia, sus ojos grises sonrieron como lo hizo su boca y siguió a lo suyo.
Sentí un ligero rubor en las mejillas “mierda me ha pillado como si fuera un vouyeur”. El “pio pio pio” volvió a sonar y esta vez corrí para cruzar la calle y llegar a la oficina.
No podia quitarme la imagen de aquella chica mirándome a los ojos, pensaba que aquella chica debía tener novio, tan linda con esa mezcla entre dulce y sexy no podía estar sola, asi que la borré como pude de mi mente y me sumergí entre mis pixels y mis htmls.
A la mañana siguiente, no pude evitar mirar al escaparate pero esta vez llegaba pronto al trabajo y el cierre estaba echado, me acerqué, el cartel indicaba que abrian de 9.30 a 14.00, “vaya no coincidimos en el horario”. Y sin embargo me pasé todo el día pensando en ella, quizas, el no saber nada daba mas interés a su imagen, ¿cómo sería su voz? Y sus gustos, ¿estaría sola o con alguien?, algo debía hacer, quizas fuese una locura, podrían tomarme por loco pero al menos tambien desde el anonimato podria hacer cosas que si fuera a la cara nunca se me ocurririan, asi que mañana podría ser un buen día para empezar.
Y aquella mañana puse un post-it en su escaparate.
“Hola no sabes quien soy, quizas pienses que un loco cualquiera, pero te ví el otro dia, esos ojos grises brillando y ya no te he podido quitar de mi cabeza, me gustaria tomar un café contigo si te animas, si es así dejame un post-it aquí. Gracias.”
Muy neutral pensé, no me mojé, ni el movil ni nada con lo que me pudiera reconocer, al fin y al cabo era una locura de las mias, y seguramente no la haría ni caso.
Pasé el día nervioso, uno en el fondo piensa que no va a pasar nada, aunque en el fondo desee que si suceda, y entonces si sucede, ¿ que hago ?...
Allí estaba yo, mirando el escaparate centímetro a centímetro, nada, no hay ningún mensaje ningún post-it “pero que tonto soy, vamos es que ¿aún crees en los gnomos?, ni siquiera lo habrá leido y si lo hizo lo tiraria a la basura, un chalado más que le habrá dicho algo sobre sus ojos” me debatía entre un sentimiento de alivio y a la vez de pena, más cuando me giré vi un papel en el suelo, tras el cierre, metí la mano como pude y tras un esfuerzo y un arañazo, lo atrapé, me temblaba la mano cuando lo leí: “hola desconocido, no te iba a contestar por que no es mi estilo, solo que me hizo gracia y bueno... agradecerte el piropo a mis ojos.”
“¿Ya, sólo eso? Nada del café ni de vernos ni preguntar quien soy….” Me dejo frio, me habia contestado si, pero a la vez no me habia dicho nada de tomar un café, aunque pensandolo bien tampoco me habia dicho que no, asi que tomé de nuevo el post-it y escribí: “gracias por contestar, es una pena que me vaya sin ver tu mirada de nuevo, me alegraste el dia, y me lo alegrarías mucho más si me aceptas un café”
Lo metí dentro del cierre y me fui al trabajo con el deseo que aquellas 24 horas pasasen volando.
Sonó el despertado, no habia dormido muy bien, era viernes, el cansancio de la semana se acumulaba pero yo sabia que en el fondo eran los nervios por saber si al final aceptaria el café, si aquella imagen creada en mi mente como un sueño como una ilusión tendría fiel reflejo en la realidad, o….., mejor no pensarlo.
Y llego más pronto al escaparate, miro y miro, no hay nada pegado, nada en el suelo, ni en los alrededores, un sentimiento de desilusión me invade, seguia mirando al suelo con la esperanza de encontrar una minúscula nota….
-“oye…. Oye……”
Levante la voz y desde el bar de enfrente veo unos ojos grises y una sonrisa que se dirige a mi…….
Y cruzo la calle hacia ese café…….
jueves, noviembre 23, 2006
El azucarero
Abrí aquella puerta, verde, de madera envejecida por el paso del tiempo y por la humedad. Gritó como casi siempre que se abria con un quejumbroso llanto de impaciencia por volver a su estado natural, cerrada y tranquila.
Las paredes de aquella habitación olían a café recien hecho, inspiré lentamente su aroma, humeante y caliente, impregnó mi piel y evocó recuerdos lejanos, oía el lento caer del café en el vaso de cristal, el murmullo de la puerta de la nevera, el suspiro del tetabrik de leche y como esta se diluia en el negro café, el tintineo de la cucharilla removiendo las tres cucharaditas de azucar y luego uno, dos , tres leves golpes de la cuchara en el borde del vaso que evitaban cayera la última gota de café en la mesa.
Entre la penumbra de la habitación vi el azucarero, ese mismo que en una tarde de otoño robé del café de aquella posada, un día lluvioso de los que invitan a quedarse en casa, y sin embargo no quise encerrarme en las cuatro paredes de mi casa al salir del trabajo, viendo como el tiempo iba desgranandose en un bucle eterno casa-trabajo, trabajo-casa, . Y empezó a llover, después de varios dias secos, caía una fina lluvia que loiba empapando todo, del asfalto subia una francia a húmedad, a acera mojada, me hundí en mi gaban recolque mi gorro de lluvia y disfruté un poco mas de aquel olor, de quel paseo, mientras a mi alrededor la gente corría buscando refugio. Anduve hacia el parque envuelto en mis ensoñaciones, me encantaba perderme por los caminos del Retiro cuando llovia, desiertos, sin gente en un silencio comparable a un cementerio, solo perturbado por el ruido de la lluvia al caer sobre las hojas de los árboles. Y de nuevo ese olor a hierba mojada, cerré los ojos y dejé que me penetrara que me invadiera sin oponer ninguna resistencia, aquel olor por un momento era mio y solo podía compararlo a las veces que iba a la costa y cuando desde el coche empezaba a divisar el mar, bajaba la ventanilla y olia la mar, el salitre el viento trayendome historias de barquitos pesqueros graznidos de albatros buscando algun pez.
Entré en el café, y al verlo no pudi reprimir el acto de llevármelo a mi mochila y ahora estaba alli, entre la penumbra de aquella habitación.
Pusé el equipo de musica, había un cd puesto y elegí al azar una canción, y como si fuera el destino el que manejaba el lector sonó aquella canción de Lluis Llach, me senté y dejé que sus palabras fluyeran por la habitación:
“Si me dices adiós
quiero que el día sea limpio y claro
que ningún pájaro
rompa la armonía de su canto
Que tengas suerte
y que encuentres lo que te ha faltado
en mí
Si me dices "te quiero",
que el sol haga el día mucho más largo,
y así robar
tiempo al tiempo de un reloj parado
Que tengamos suerte,
que encontremos todo lo que nos faltó
ayer
Y así toma todo el fruto que te pueda dar
el camino que, poco a poco, escribes para mañana.
Que mañana faltará el fruto de cada paso;
por eso, a pesar de la niebla, debes caminar.
Si vienes conmigo,
no pidas un camino llano
ni estrellas de plata,
ni un mañana lleno de promesas, sólo
un poco de suerte,
y que la vida nos dé un camino
bien largo. “
Cuando acabó el silencio llenó de nuevo la habitación, y en mis ojos una lagrima corría mejilla abajo.
Abrí las contraventanas y la luz inundó la habitación, mientras las sombras corrian a esconderse debajo de la cama, forcejeé con los cierres de los ventanales, que cedieron muy a su pesar dejando caer el tiempo pasado. Y el viento como si llevara años empujando aquella barrera de cristal se abrió paso navegado por la habitación, removiendola toda, atrapando entre sus brazos un pequeño papel, que cayó a mis pies.
Lo tomé y recordé lo que en él habia escrito:
“ Cariño, no queda azucar te dejo un poco en el azucarero, voy a comprar, ahora vuelvo”
De aquello hace ya 5 años….
Caé de nuevo lentamente el papel, cierro las ventanas tomo el cd, el azucarero, los guardo en mi mochila y abro aquella puerta, verde, de madera envejecida por el paso del tiempo y por la humedad. Gritó como casi siempre que se abria con un quejumbroso llanto de impaciencia por volver a su estado natural, cerrada y tranquila.
Cerrada y tranquila.
Gracias al blog http://ungustazo.blogspot.com/ por que alli me reencontre con la canción de Lluis Llach
Las paredes de aquella habitación olían a café recien hecho, inspiré lentamente su aroma, humeante y caliente, impregnó mi piel y evocó recuerdos lejanos, oía el lento caer del café en el vaso de cristal, el murmullo de la puerta de la nevera, el suspiro del tetabrik de leche y como esta se diluia en el negro café, el tintineo de la cucharilla removiendo las tres cucharaditas de azucar y luego uno, dos , tres leves golpes de la cuchara en el borde del vaso que evitaban cayera la última gota de café en la mesa.
Entre la penumbra de la habitación vi el azucarero, ese mismo que en una tarde de otoño robé del café de aquella posada, un día lluvioso de los que invitan a quedarse en casa, y sin embargo no quise encerrarme en las cuatro paredes de mi casa al salir del trabajo, viendo como el tiempo iba desgranandose en un bucle eterno casa-trabajo, trabajo-casa, . Y empezó a llover, después de varios dias secos, caía una fina lluvia que loiba empapando todo, del asfalto subia una francia a húmedad, a acera mojada, me hundí en mi gaban recolque mi gorro de lluvia y disfruté un poco mas de aquel olor, de quel paseo, mientras a mi alrededor la gente corría buscando refugio. Anduve hacia el parque envuelto en mis ensoñaciones, me encantaba perderme por los caminos del Retiro cuando llovia, desiertos, sin gente en un silencio comparable a un cementerio, solo perturbado por el ruido de la lluvia al caer sobre las hojas de los árboles. Y de nuevo ese olor a hierba mojada, cerré los ojos y dejé que me penetrara que me invadiera sin oponer ninguna resistencia, aquel olor por un momento era mio y solo podía compararlo a las veces que iba a la costa y cuando desde el coche empezaba a divisar el mar, bajaba la ventanilla y olia la mar, el salitre el viento trayendome historias de barquitos pesqueros graznidos de albatros buscando algun pez.
Entré en el café, y al verlo no pudi reprimir el acto de llevármelo a mi mochila y ahora estaba alli, entre la penumbra de aquella habitación.
Pusé el equipo de musica, había un cd puesto y elegí al azar una canción, y como si fuera el destino el que manejaba el lector sonó aquella canción de Lluis Llach, me senté y dejé que sus palabras fluyeran por la habitación:
“Si me dices adiós
quiero que el día sea limpio y claro
que ningún pájaro
rompa la armonía de su canto
Que tengas suerte
y que encuentres lo que te ha faltado
en mí
Si me dices "te quiero",
que el sol haga el día mucho más largo,
y así robar
tiempo al tiempo de un reloj parado
Que tengamos suerte,
que encontremos todo lo que nos faltó
ayer
Y así toma todo el fruto que te pueda dar
el camino que, poco a poco, escribes para mañana.
Que mañana faltará el fruto de cada paso;
por eso, a pesar de la niebla, debes caminar.
Si vienes conmigo,
no pidas un camino llano
ni estrellas de plata,
ni un mañana lleno de promesas, sólo
un poco de suerte,
y que la vida nos dé un camino
bien largo. “
Cuando acabó el silencio llenó de nuevo la habitación, y en mis ojos una lagrima corría mejilla abajo.
Abrí las contraventanas y la luz inundó la habitación, mientras las sombras corrian a esconderse debajo de la cama, forcejeé con los cierres de los ventanales, que cedieron muy a su pesar dejando caer el tiempo pasado. Y el viento como si llevara años empujando aquella barrera de cristal se abrió paso navegado por la habitación, removiendola toda, atrapando entre sus brazos un pequeño papel, que cayó a mis pies.
Lo tomé y recordé lo que en él habia escrito:
“ Cariño, no queda azucar te dejo un poco en el azucarero, voy a comprar, ahora vuelvo”
De aquello hace ya 5 años….
Caé de nuevo lentamente el papel, cierro las ventanas tomo el cd, el azucarero, los guardo en mi mochila y abro aquella puerta, verde, de madera envejecida por el paso del tiempo y por la humedad. Gritó como casi siempre que se abria con un quejumbroso llanto de impaciencia por volver a su estado natural, cerrada y tranquila.
Cerrada y tranquila.
Gracias al blog http://ungustazo.blogspot.com/ por que alli me reencontre con la canción de Lluis Llach
viernes, noviembre 03, 2006
No sé por qué
Hoy me siento triste y no sé por qué
se me estan casi saltando las lagrimas y no sé por qué ,
me siento solo muy solo auqnue este rodeado de gente y no sé por qué ,
no tengo especial apego a lo que vivo y no sé por qué ,
siento q las ilusiones volaron un dia y no sé por qué ,
me da la sensacion que dios o la vida o el destino juega conmigo un macabro juego y no sé por qué ,
siento que se me cubrió el corazon de una capa helada y que ni el agujero del ozono es capaz de deshelar y no sé por qué ..
echo de menos no tener un botón y poder resetearme de vez en cuando
se me estan casi saltando las lagrimas y no sé por qué ,
me siento solo muy solo auqnue este rodeado de gente y no sé por qué ,
no tengo especial apego a lo que vivo y no sé por qué ,
siento q las ilusiones volaron un dia y no sé por qué ,
me da la sensacion que dios o la vida o el destino juega conmigo un macabro juego y no sé por qué ,
siento que se me cubrió el corazon de una capa helada y que ni el agujero del ozono es capaz de deshelar y no sé por qué ..
echo de menos no tener un botón y poder resetearme de vez en cuando
martes, octubre 24, 2006
Simplemente
Simplemente .. era ciego.
Formas, figuras, colores, imágenes eran para él conceptos, palabras y sonidos.
Intentaba imaginarlas, como sería ese rojo atardecer sobre un mar verde esmeralda. El color de unos, el reflejo de la luz sobre el agua.
Aún así, se había acostumbrado, era su mundo, un mundo de sombras donde la imaginación lo cubría todo,y quizás no fuera tan malo, se movía en algo que podía, a su manera dominar, podía pintar de colores nunca vistos el sonido de una sonrisa, el olor de la brisa del mar, el movimiento de una canción.
Había oido a veces, en ligeros murmullos cuando pensaban que no podría oirlos, la tristeza de ser ciego, la gran pérdida que tenía, la falta de un sentido que para ellos era único e incomprensible vivir sin el.
Y él, a veces, sólo a veces, lloraba en silencio.
Sentía envidia, sentía curiosidad, sería tan maravilloso como ellos decían, ver , algo posible para todos, para casi todos, para él una utopía.
Y su utopía se quedaba en sueño, y el sueño era una fantasía, de aquellas fantasias que son irrealizables y por eso te atrapan y embelesan por que nunca llegaran a ser realidad, conservando su magia, pues para él era como tocar con las yemas de los dedos una estrella.
Y un día…
Llegó.
Llegó la posibilidad de ver.
Y la fantasía que era sueño podía convertirse en realidad, podría ver, podria saber de que color era un atardecer sobre un mar verde esmeralda como le contaban, podría ver las figuras que corrían por su mente, el azul del cielo, los colores, el color de una mirada.
Pero…
Pero y si no salía bien, y si viera por un momento y luego llegara otra vez la oscuridad, ¿podría entonces vivir del recuerdo, rasgar la cortina de su mundo, dejar abierta la ventana para que está se cerrara de nuevo?
Por que, su mundo era su mundo, tranquilo, sereno, dominable, dominado.
Y despacio, a tientas, abrió la puerta de su habitación.
Formas, figuras, colores, imágenes eran para él conceptos, palabras y sonidos.
Intentaba imaginarlas, como sería ese rojo atardecer sobre un mar verde esmeralda. El color de unos, el reflejo de la luz sobre el agua.
Aún así, se había acostumbrado, era su mundo, un mundo de sombras donde la imaginación lo cubría todo,y quizás no fuera tan malo, se movía en algo que podía, a su manera dominar, podía pintar de colores nunca vistos el sonido de una sonrisa, el olor de la brisa del mar, el movimiento de una canción.
Había oido a veces, en ligeros murmullos cuando pensaban que no podría oirlos, la tristeza de ser ciego, la gran pérdida que tenía, la falta de un sentido que para ellos era único e incomprensible vivir sin el.
Y él, a veces, sólo a veces, lloraba en silencio.
Sentía envidia, sentía curiosidad, sería tan maravilloso como ellos decían, ver , algo posible para todos, para casi todos, para él una utopía.
Y su utopía se quedaba en sueño, y el sueño era una fantasía, de aquellas fantasias que son irrealizables y por eso te atrapan y embelesan por que nunca llegaran a ser realidad, conservando su magia, pues para él era como tocar con las yemas de los dedos una estrella.
Y un día…
Llegó.
Llegó la posibilidad de ver.
Y la fantasía que era sueño podía convertirse en realidad, podría ver, podria saber de que color era un atardecer sobre un mar verde esmeralda como le contaban, podría ver las figuras que corrían por su mente, el azul del cielo, los colores, el color de una mirada.
Pero…
Pero y si no salía bien, y si viera por un momento y luego llegara otra vez la oscuridad, ¿podría entonces vivir del recuerdo, rasgar la cortina de su mundo, dejar abierta la ventana para que está se cerrara de nuevo?
Por que, su mundo era su mundo, tranquilo, sereno, dominable, dominado.
Y despacio, a tientas, abrió la puerta de su habitación.
martes, octubre 17, 2006
Caía el sol implacable un día más sobre el poblado. Los hombres habían dejado la aldea para ir a cazar. Mientras las mujeres se encargaban de la recolecta, de traer agua de mantener el fuego encendido, todas menos una, que alejada de las mujeres, miraba, solamente miraba.
De sus ojos caían lágrimas espesas que al chocar con la tierra, formaban un barrillo a sus pies. De vez en cuando se levantaba y cuando se echaba a andar hacie el gurpo de mujeres, estas rapidamente se ponian a gritar:
- No te acerques, aléjate, aquí no haces nada.
- No nos sirves, por que no te pierdes en la selva quizas asi alguna hiena pueda alimentarse contigo.
Todas las mujeres rompian a reir, y ella volvía sentarse a lo lejos sin perder de vista al resto de mujeres.
Con los hombres no era diferente, ellos simplemente la ignoraban, no existia, cuando llegaban de la caza, debía esperar el último turno y ya lo que quedaban eran despojos.
Su cabaña era la más alejada del fuego, y lo peor de todo era cuando el joven jefe de la tribu asignaba las tareas a las mujeres, para ella siempre quedaba la peor y la mas solitaria.
Asi con el paso de los días ella creyó que por algo la trataban asi, algo debía haber hecho mal para que toda la tribu la rehuyera y la tratara de esa forma. Quizás fuera el día de la iniciación cuando se negó a que la cortaran su larga melena como a las demás mujeres, quizás fuera por su marcada personalidad cuando por las tardes solía salir a pasear sola, o quizas fuera por que negaba en su cabaña la compañía de algún hombre de la tribu.
Pero ella asumió que el problema era suyo y lentamente como un veneno esa idea inundo su cuerpo y su mente.
Se encerró en ella, se alejó aún más del resto de la gente, y empezó a dejarse, comía poco, dormía menos y cada vez salía menos de su cabaña.
Un día le despertaron unos gritos, los hombres volvian corriendo al poblado uno de ellos estaba muy mal herido, habían sido atacados por leones, dos habian muerto y el jefe de la tribu estaba desaparecido, las mujeres aullaban de dolor, mientras el hechicero decia que estaban todos malditos y habria que apaciguar al espiritu del devorador de hombres.
El más anciano propuso una partida con los hombre más jóvenes y fuertes para buscar al jefe y matar al león, pero muchos de ellos aterrados no se atrevían a ir a semejante aventura. Se miraban unos a otros esperando que alguno reuniera el valor suficiente para dar el primer paso, y cuando ella se apróximo al anciano y se ofreció como voluntaria, todos se echaron para atrás, nadie la acompañaría sería como ir a la muerte sin remedio.
A ella no le importó, estaba acostumbrada a ir contra corriente, tomó un lanza y se introdujo en la selva. El miedo corria por sus venas, sentía el corazon estallarle en la boca, su cabeza bullia, como podría ella pequeña enfrentarse al devorador de hombres, y encontrar al jefe de la tribu.
Y recordó historias de su madre, cuando le hablaba como su padre había sido un gran cazador, cómo le contaba que no todo era fuerza, que con inteligencia tambien podria dar caza a cualquier animal.
Aquella noche hizo una cama de hojas secas entre las ramas de un árbol y pasó su primera noche fuera de la protección del poblado, ya no lloraba, sentia un ardor en su cuerpo una fuerza que la impulsaba a seguir, y sin embargo tenia un sabor amargo en su boca, el sabor del miedo.
Se durmió entre los lejanos rugidos del león.
Pasó la mañana siguiente alimentándose de frutas, recogiendo hierbas medicinales como le habia enseñado su abuela, y afilando la lanza untándola del nectar de plantas venenosas.
Cuando empezó a caer la tarde se acerco a la gran charca, sabía que allí se acercaría el gran león a beber, vió una manada de elefantes y lentamente donde habían defecado y se untó con los restos que encontró, sería la mejor forma, pensó, de que el devorador no la oliese.
Un grupo de antilopes a la carrera la avisó, el gran león estaba acercandose a la charca, majestuoso sabiendo que el resto de los animales huian con su presencia, se acercó, la melena aun tenía restos de sangre seca y el gran animal sació su sed.
Tendría que seguirlo, allí a campo abierto era fácil presa para el devorador, lo mejor sería esperar al medio día cuando el sol cayese inmisericorde y el león estuviera adormecido.
Siguió su rastro, con tal facilidad que ella misma se sorprendió de lo buena rastreadora que era, y tras una larga caminata encontró la guararida del león.
Allí estan restos de huesos de sus compañeros pudo ver un gran corte en la pata del devorador, seguramente producida por la lanza de alguno de ellos, pero del jefe de la tribu no había rastro.
Se mantuvo a una distancia prudencial y allí preparó lo que sería el intento de caza del devorador, corto ramas y las afiló, y cuando el gran león salió de su guarida, ella preparó la trampa.
Trazó un semicirculo con las lanzas clavadas al suelo y el otro lado del semicírculo con ramas secas en el centro dejó un antilope muerto que había cazado y esperó a que el olor atrajera al devorador.
NO tardó mucho en llegar, lentamente como suponiendo que algo raro pasaba el gran león dio vueltas alrededor del círculo-trampa, pero el olor del antilope muerto era demasiado apetecible para resistirse y atravesó el círculo, rapidamente ella lanzo una flecha de fuego sobre los montículos de hojarasca que prendierón en un gran fuego. El devorador se alejó hasta toparse con las lanzas que se levantaban como una pared imposible de saltar, estaba cercado, ella al verlo salió de su escondite y se acercó al círculo trampa , las lenguas de fuego eran altas y un humo espeso se alzaba sobre la sabana, el león rugia despavorido, el fuego se iba acercando mas y más, y de pronto ante ella una sombra surgió entre el humo, el gran devorador habia saltado sobre el fuego se su melena prendian algunas llamas, pero había logrado escapar, cayendo delante de ella a escasos metros.
Un terror inmenso heló su sangre, estaba inmovilizada, había pensando que con la trampa sería suficiente, pero ahora lo tenia delante agazapado lleno de odio mirandola con sus frios ojos. Ella intentaba mantener la calma, no perder la mirada del león a la espera de adivinar cual seria su movimiento, como seria el ataque, pensando que estaba viviendo los ultimos momentos de su vida, y en ese momento el león tenso su patas y saltó sobre ella, a su vez la lanza rasgo el aire al encuentro del león.
Y cerró los ojos, si habia de morir queria que fuese rápido.
Aquellos segundos le parecieron una eternidad hasta que un ruido seco le hizo abrir sus ojos, a su lado el cuerpo del león yacía muerto, la lanza le había atravesado el corazón.
Se le quedó mirando, quieta rígida y de su boca surgió un cántico, un grito desgarrador de vida y de muerte.
Sacó el cuchillo debia cortar la cabeza del león, alejarse de alli lo antes posible, pronto llegarian las hienas a reclamar el trofeo.
Mientras cortaba la cabeza del león, oyó unos gemidos, se giró y no muy lejos divisó una pequeña cueva tapada con unas rocas, se acercó mientras creia reconocer en esa voz al jefe de la tribu, y asi era, allí estaba habñia logrado huir a la pequeña cueva mientras el león atacaba a los otros, tenía una gran herida en la pierna, pero estaba vivo.
Sacó las hierbas y untó con ellas la herida, le trajo agua, y volvió a por la cabeza del león, debían irse de alli lo antes posible.
A los dos días vieron de lejos los tejados de la cabaña, el jefe abrazado a ella caminaba pesadamente, pero lo habían logrado estaban de vuelta.
Al ser vistos los guerreros salieron corriendo a por ellos, en sus ojos se podía ver la sorpresa de encontrarlos vivos, nadie hubiera pensando que aquella mujer seria capaz de devolver al poblado al jefe con vida.
Sin embargo nadie la ayudó a ella, todos se volcaron con el jefe que semiinconsciente casi no podia caminar.
A la noche toda la tribu se reunió para celebrar el regreso del jefe, danzaban alrededor del fuego el hechizero con su cara dibujada movia ritmicamente una especie de maracas, cuando se hizo el silencio, ella salió de las sombras con un gran bulto a la espalda, y acercándose al mas anciano lo depositó frente a él.
Cuando el anciano descubrió el contenido toda la tribu se echó para atrás, alli estaba la cabeza del devorador de hombres, ella lo había matado. Poco a poco se volvieron hacia el lugar de donde la muchacha habia surgido… más ya no estaba.
No le hacia falta su tribu, ni el poblado, por fin había comprendido que dentro de ella estaba todo lo que necesitaba.
Y nunca más volvió al poblado.
De sus ojos caían lágrimas espesas que al chocar con la tierra, formaban un barrillo a sus pies. De vez en cuando se levantaba y cuando se echaba a andar hacie el gurpo de mujeres, estas rapidamente se ponian a gritar:
- No te acerques, aléjate, aquí no haces nada.
- No nos sirves, por que no te pierdes en la selva quizas asi alguna hiena pueda alimentarse contigo.
Todas las mujeres rompian a reir, y ella volvía sentarse a lo lejos sin perder de vista al resto de mujeres.
Con los hombres no era diferente, ellos simplemente la ignoraban, no existia, cuando llegaban de la caza, debía esperar el último turno y ya lo que quedaban eran despojos.
Su cabaña era la más alejada del fuego, y lo peor de todo era cuando el joven jefe de la tribu asignaba las tareas a las mujeres, para ella siempre quedaba la peor y la mas solitaria.
Asi con el paso de los días ella creyó que por algo la trataban asi, algo debía haber hecho mal para que toda la tribu la rehuyera y la tratara de esa forma. Quizás fuera el día de la iniciación cuando se negó a que la cortaran su larga melena como a las demás mujeres, quizás fuera por su marcada personalidad cuando por las tardes solía salir a pasear sola, o quizas fuera por que negaba en su cabaña la compañía de algún hombre de la tribu.
Pero ella asumió que el problema era suyo y lentamente como un veneno esa idea inundo su cuerpo y su mente.
Se encerró en ella, se alejó aún más del resto de la gente, y empezó a dejarse, comía poco, dormía menos y cada vez salía menos de su cabaña.
Un día le despertaron unos gritos, los hombres volvian corriendo al poblado uno de ellos estaba muy mal herido, habían sido atacados por leones, dos habian muerto y el jefe de la tribu estaba desaparecido, las mujeres aullaban de dolor, mientras el hechicero decia que estaban todos malditos y habria que apaciguar al espiritu del devorador de hombres.
El más anciano propuso una partida con los hombre más jóvenes y fuertes para buscar al jefe y matar al león, pero muchos de ellos aterrados no se atrevían a ir a semejante aventura. Se miraban unos a otros esperando que alguno reuniera el valor suficiente para dar el primer paso, y cuando ella se apróximo al anciano y se ofreció como voluntaria, todos se echaron para atrás, nadie la acompañaría sería como ir a la muerte sin remedio.
A ella no le importó, estaba acostumbrada a ir contra corriente, tomó un lanza y se introdujo en la selva. El miedo corria por sus venas, sentía el corazon estallarle en la boca, su cabeza bullia, como podría ella pequeña enfrentarse al devorador de hombres, y encontrar al jefe de la tribu.
Y recordó historias de su madre, cuando le hablaba como su padre había sido un gran cazador, cómo le contaba que no todo era fuerza, que con inteligencia tambien podria dar caza a cualquier animal.
Aquella noche hizo una cama de hojas secas entre las ramas de un árbol y pasó su primera noche fuera de la protección del poblado, ya no lloraba, sentia un ardor en su cuerpo una fuerza que la impulsaba a seguir, y sin embargo tenia un sabor amargo en su boca, el sabor del miedo.
Se durmió entre los lejanos rugidos del león.
Pasó la mañana siguiente alimentándose de frutas, recogiendo hierbas medicinales como le habia enseñado su abuela, y afilando la lanza untándola del nectar de plantas venenosas.
Cuando empezó a caer la tarde se acerco a la gran charca, sabía que allí se acercaría el gran león a beber, vió una manada de elefantes y lentamente donde habían defecado y se untó con los restos que encontró, sería la mejor forma, pensó, de que el devorador no la oliese.
Un grupo de antilopes a la carrera la avisó, el gran león estaba acercandose a la charca, majestuoso sabiendo que el resto de los animales huian con su presencia, se acercó, la melena aun tenía restos de sangre seca y el gran animal sació su sed.
Tendría que seguirlo, allí a campo abierto era fácil presa para el devorador, lo mejor sería esperar al medio día cuando el sol cayese inmisericorde y el león estuviera adormecido.
Siguió su rastro, con tal facilidad que ella misma se sorprendió de lo buena rastreadora que era, y tras una larga caminata encontró la guararida del león.
Allí estan restos de huesos de sus compañeros pudo ver un gran corte en la pata del devorador, seguramente producida por la lanza de alguno de ellos, pero del jefe de la tribu no había rastro.
Se mantuvo a una distancia prudencial y allí preparó lo que sería el intento de caza del devorador, corto ramas y las afiló, y cuando el gran león salió de su guarida, ella preparó la trampa.
Trazó un semicirculo con las lanzas clavadas al suelo y el otro lado del semicírculo con ramas secas en el centro dejó un antilope muerto que había cazado y esperó a que el olor atrajera al devorador.
NO tardó mucho en llegar, lentamente como suponiendo que algo raro pasaba el gran león dio vueltas alrededor del círculo-trampa, pero el olor del antilope muerto era demasiado apetecible para resistirse y atravesó el círculo, rapidamente ella lanzo una flecha de fuego sobre los montículos de hojarasca que prendierón en un gran fuego. El devorador se alejó hasta toparse con las lanzas que se levantaban como una pared imposible de saltar, estaba cercado, ella al verlo salió de su escondite y se acercó al círculo trampa , las lenguas de fuego eran altas y un humo espeso se alzaba sobre la sabana, el león rugia despavorido, el fuego se iba acercando mas y más, y de pronto ante ella una sombra surgió entre el humo, el gran devorador habia saltado sobre el fuego se su melena prendian algunas llamas, pero había logrado escapar, cayendo delante de ella a escasos metros.
Un terror inmenso heló su sangre, estaba inmovilizada, había pensando que con la trampa sería suficiente, pero ahora lo tenia delante agazapado lleno de odio mirandola con sus frios ojos. Ella intentaba mantener la calma, no perder la mirada del león a la espera de adivinar cual seria su movimiento, como seria el ataque, pensando que estaba viviendo los ultimos momentos de su vida, y en ese momento el león tenso su patas y saltó sobre ella, a su vez la lanza rasgo el aire al encuentro del león.
Y cerró los ojos, si habia de morir queria que fuese rápido.
Aquellos segundos le parecieron una eternidad hasta que un ruido seco le hizo abrir sus ojos, a su lado el cuerpo del león yacía muerto, la lanza le había atravesado el corazón.
Se le quedó mirando, quieta rígida y de su boca surgió un cántico, un grito desgarrador de vida y de muerte.
Sacó el cuchillo debia cortar la cabeza del león, alejarse de alli lo antes posible, pronto llegarian las hienas a reclamar el trofeo.
Mientras cortaba la cabeza del león, oyó unos gemidos, se giró y no muy lejos divisó una pequeña cueva tapada con unas rocas, se acercó mientras creia reconocer en esa voz al jefe de la tribu, y asi era, allí estaba habñia logrado huir a la pequeña cueva mientras el león atacaba a los otros, tenía una gran herida en la pierna, pero estaba vivo.
Sacó las hierbas y untó con ellas la herida, le trajo agua, y volvió a por la cabeza del león, debían irse de alli lo antes posible.
A los dos días vieron de lejos los tejados de la cabaña, el jefe abrazado a ella caminaba pesadamente, pero lo habían logrado estaban de vuelta.
Al ser vistos los guerreros salieron corriendo a por ellos, en sus ojos se podía ver la sorpresa de encontrarlos vivos, nadie hubiera pensando que aquella mujer seria capaz de devolver al poblado al jefe con vida.
Sin embargo nadie la ayudó a ella, todos se volcaron con el jefe que semiinconsciente casi no podia caminar.
A la noche toda la tribu se reunió para celebrar el regreso del jefe, danzaban alrededor del fuego el hechizero con su cara dibujada movia ritmicamente una especie de maracas, cuando se hizo el silencio, ella salió de las sombras con un gran bulto a la espalda, y acercándose al mas anciano lo depositó frente a él.
Cuando el anciano descubrió el contenido toda la tribu se echó para atrás, alli estaba la cabeza del devorador de hombres, ella lo había matado. Poco a poco se volvieron hacia el lugar de donde la muchacha habia surgido… más ya no estaba.
No le hacia falta su tribu, ni el poblado, por fin había comprendido que dentro de ella estaba todo lo que necesitaba.
Y nunca más volvió al poblado.
lunes, octubre 09, 2006
La cabaña

La cabaña era acogedora, con una amplia estancia le sobraba y bastaba para vivir alli comodamente, es más no queria mas espacio que ese.
Hacía tiempo que el exterior no existía, era un vago recuerdo en su mente y en su corazón, aquello verdes prados, la playa de fina arena solo eran soplos en su memoria.
Cuando cerraba los ojos e intentaba pensar en ellos rápidamente volvia la oscuridad a su alma, y el dolor en punzadas le atravesaba.
Había logrado vivir en el exterior, ser feliz, respirar ver la luz del sol, pero sin más un día todo eso acabó y el dolor y la tristeza lo cubrieron.
El sol se oculto, la hierba antes verde era ahora espino que se clavaba en su piel, la arena quemaba… y encontró la cabaña.
Allí se encerro y poco a poco se acostumbró a que el exterior ya no existia y su mundo era aquella estancia y la añoranza de aquellos tiempos solo eran vagos recuerdos y el exterior se confundió con el dolor, y la cabaña con la seguridad.
Y como el tiempo todo lo cura o sino hace las mentes mas olvidadizas, él fue olvidando el por qué habia llegado allí y de vez en cuando se asomaba a la ventana
Abría un poco y miraba, el sol le cegaba, el olor de hierba mojada le embriagaba pero no duraba mucho aquella sensación, sólo el momento justo hasta sentir el dolor abalanzarse una vez más sobre él y recodarle los peligros que le esperarían si volviera a salir.
Un día amaneción un gran viento, y la puerta como en otras veces, cedió un poco y el viento viendo que habia una grieta apretó contra ella, y esta cedió un poco más y volvió a ceder hasta que no pudiendo la presión se abrió de golpe.
Y él, sorprendido se levantó, se acercó lentamente tanteando por donde pisaba hasta llegar al quicio de la puerta y desde alli con los ojos cerrados pudo distinguir el camino que llevaba a la playa, rodeado de verdes pastos donde una vaca habia levantado la cabeza y le miraba fijamente.
Primero fue un pie y luego otro, con la mano aun sujeta a la puerta, lentamente salió. Y sintió en sus pies descalzos el calor del suelo y en su piel el suave roce de los rayos del sol. Sus pasos ya no fueron pasos convirtiendose en carrera que le llevaron a la playa y alli a través de sus lágrimas volvió a ver el mar, ese que se habia perdido entre las brumas del olvido.
Y se desnudó.
Y corrió.
Y se perdió en las aguas.
Más el viento empezó a soplar fuerte, trayendo nubes negras por el horizonte, el mar no queriendo ser menos entablo una lucha con el viento levantando olas que azotaban a las nubes y estas respondian con una lluvia fuerte como si de alguna manera frenaran asi la fuerza del mar.
Y él, perdido allí, abrió las puertas del miedo, y recordó su cabaña, su cobijo y su seguridad, y como pudo llegó a la orilla y como pudo alcanzó de nuevo le camino, y llegó hasta la puerta, casi sin fuerzas, solo con el deseo de cerrarla una vez más, y agarrandola con las dos manos comenzó a cerrarla sin dejar de mirar la lluvia y el camino embarrado, y en su ultimo esfuerzo pudo ver al final del camino, cerca del horizonte como un debil arco iris se iba dibujando, y ya no tuvo fuerzas para cerrar del todo la puerta.
( para quien es y ha sido viento y ayudó a derribar la puerta "isla de coral" )
lunes, septiembre 18, 2006
nada ha cambiado
No ha cambiado nada, sigo embuido en mis dudas, mis miedos, mis tropiezos, mis esperanzas mis alegrias mis sueños, pero vuelvo o al menos tengo esa intención para seguir escribiendo, quizasno sean cuentos quizas sean vivencias reflexiones todo lo que me vaya surgiendo.
Aquí estoy. Un beso.
Aquí estoy. Un beso.
martes, mayo 23, 2006
hola y hasta pronto
Hola a todos aquellos que alguna vez se han pasado por aqui, y como dice el titulo hasta pronto, no sé cuanto tiempo tardare en volver quizas sea mas breve de lo q creo, pero estoy en una fase en la que la apatia y las pocas ganas de hacer cosas han provocado que deje el blog un poco olvidado. Necesito tomar fuerzas recuperarme encontrarme a mi mismo de nuevo, por que a veces ni yo me reconozco, todo es un proceso, siempre he pensado que las situaciones a las que nos lleva la vida son para aprender algo para sacar enseñanzas que quizas nos sirvan en esta vida o en la próxima. Siento que en algun recodo del camino se perdió el Nicolas que siempre pensé que era, y es hora que vaya tras él, no se cuantas fuerzas me costará el empeño y ojala lo consiga, pero quiero daros las gracias a tod@s los que habeis tenido el tiempo de leer este pequeño rincon, con la esperanza de que algun cuento mio os haya podido hacer reir o soñar o al menos haceros sentir. Gracias a todos por vuestros comentarios esto no es un adios solo un pequeño tiempo para tomar un respiro recuperar la sonrisa y volver a escribir
besitos y sed felices.
besitos y sed felices.
martes, abril 25, 2006
A veces uno se siente asi
Sin saberlo, sin notarlo son sensaciones que llegan como las olas del mar y depues como esas mismas olas se van....
Lo triste no es morir sino esperar la muerte
Lo triste no es vivir sino esperar la vida
A veces llega un momento en que te haces viejo de repente.
Sin arrugas en la frente, pero con ganas de morir
Paseando por las calles todo tiene igual color.
Siento que algo echo en falta, no sé si será el amor
Me despierto por las noches entre una gran confusión
Esta gran melancolía está acabando conmigo
Siento que me vuelvo loco y me sumergo en el alcohol
Las estrellas por la noche han perdido su esplendor
(Celtas Cortos)
Lo triste no es morir sino esperar la muerte
Lo triste no es vivir sino esperar la vida
A veces llega un momento en que te haces viejo de repente.
Sin arrugas en la frente, pero con ganas de morir
Paseando por las calles todo tiene igual color.
Siento que algo echo en falta, no sé si será el amor
Me despierto por las noches entre una gran confusión
Esta gran melancolía está acabando conmigo
Siento que me vuelvo loco y me sumergo en el alcohol
Las estrellas por la noche han perdido su esplendor
(Celtas Cortos)
lunes, abril 10, 2006
Las fotos
Dejaba que la arena acariciara mis pies, aquella playa que me habia visto crecer era ahora mi acompañante muda en mi soledad. Me encantaba pasear en aquel dia encapotado, que amenaba con llorar de esa manera que solo lo sabe hacer el cielo en los dias de Abril.
Llevaba mi cámara, colgada sobre el pecho, sin darme cuenta se habia vuelto una parte de mi,con la que intentaba agarrar el tiempo en breves escenas de recuerdos, como si quisiera atar mi vida entre los fotogramas de una pelicula.
Volví a sentir en la boca el sabor amargo que deja el pensar que la vida se escapó por la borda un día, sin más, calladamente y cuando uno quiere darse cuenta, ir a buscarla, la ve correr a lo lejos con una sonrisa en la boca que mas que sonrisa es una mueca de burla.
Intenté borrar ese sabor viendo la mar, azul turquesa anidándose en el horizonte con las nubes intentando fundirse en un imposible. Tomé mi cámara y disparé. A lo lejos percibí un grupo de chiquillos, quizas dos o tres, pero lo que mas me llamó la atención fué que estaban sentados, quietos con la mirada perdida en la mar sin moverse.
Me acerque, no se habían movido, incluso cuando me senté a su lado, solo uno giró la cabeza me miró, y volvio a su posición.
Al cabo de un rato, mi curiosidad pudo mas y les pregunté:
-¿Qué haceís con la mirada perdida, sin moveros?
El mismo chico que habia girado la cabeza, me contestó:
- Miramos el cielo violeta, las aguas naranjas que cambian a verdes y luego azules.
Yo miré hacia donde ellos lo hacian mas el cielo seguía plomizo y el azul turquesa del agua iba tonrandose en un azul oscuro.
Pero ellos seguian mirando extasiados, hice unas fotos más, me levanté y seguí mi paseo. el cielo empezo a desbordarse, corrí y volví a casa.
Volvi a mi querido Madrid, llevé las fotos a revelar y cuando fuí a recogerlas, el dependiente me dijo:
- Creo que el carrete se debió velar por que los colores han salido alterados.
Cogí las fotos, y en ellas el cielo era violeta, y las aguas del mar variaban de una a otra desde un naranja a un verde pasando por un azul.
Miré al dependiente y le dije:
- Estan bien asi, han salido perfectas.
Él me miró extrañado, le pagué, y en el fondo supe que cuando uno realmente siente y cree en algo, quizas, al final llegue a realizarse.
Llevaba mi cámara, colgada sobre el pecho, sin darme cuenta se habia vuelto una parte de mi,con la que intentaba agarrar el tiempo en breves escenas de recuerdos, como si quisiera atar mi vida entre los fotogramas de una pelicula.
Volví a sentir en la boca el sabor amargo que deja el pensar que la vida se escapó por la borda un día, sin más, calladamente y cuando uno quiere darse cuenta, ir a buscarla, la ve correr a lo lejos con una sonrisa en la boca que mas que sonrisa es una mueca de burla.
Intenté borrar ese sabor viendo la mar, azul turquesa anidándose en el horizonte con las nubes intentando fundirse en un imposible. Tomé mi cámara y disparé. A lo lejos percibí un grupo de chiquillos, quizas dos o tres, pero lo que mas me llamó la atención fué que estaban sentados, quietos con la mirada perdida en la mar sin moverse.
Me acerque, no se habían movido, incluso cuando me senté a su lado, solo uno giró la cabeza me miró, y volvio a su posición.
Al cabo de un rato, mi curiosidad pudo mas y les pregunté:
-¿Qué haceís con la mirada perdida, sin moveros?
El mismo chico que habia girado la cabeza, me contestó:
- Miramos el cielo violeta, las aguas naranjas que cambian a verdes y luego azules.
Yo miré hacia donde ellos lo hacian mas el cielo seguía plomizo y el azul turquesa del agua iba tonrandose en un azul oscuro.
Pero ellos seguian mirando extasiados, hice unas fotos más, me levanté y seguí mi paseo. el cielo empezo a desbordarse, corrí y volví a casa.
Volvi a mi querido Madrid, llevé las fotos a revelar y cuando fuí a recogerlas, el dependiente me dijo:
- Creo que el carrete se debió velar por que los colores han salido alterados.
Cogí las fotos, y en ellas el cielo era violeta, y las aguas del mar variaban de una a otra desde un naranja a un verde pasando por un azul.
Miré al dependiente y le dije:
- Estan bien asi, han salido perfectas.
Él me miró extrañado, le pagué, y en el fondo supe que cuando uno realmente siente y cree en algo, quizas, al final llegue a realizarse.
domingo, abril 02, 2006
El reloj
Basado en un cuento de Papini.
Hubo una vez un hombre que cansado de oir la palabra felicidad se decidió a buscarla. Salió una mañana de su casa y empezó su camino....
Cruzó pueblos.
Cruzó ciudades.
Subió montañas.
Bajó los valles.
Pero no encontró la felicidad.
Navegó por mares.
Atravesó ríos.
Se perdió en grandes lagos.
Pero no encontró la felicidad.
Surcó los aires
Y seguía sin encontrar la felicidad.
Al final en un pueblo lejano, se cruzó con un anciano, cansado, se sentó a su lado y le contó el motivo de su viaje por si había oído donde estaba la felicidad y por que había abandonado su hogar.
El anciano rió y rió....
Te voy a contar una historia, le dijo
- en casa de un hombre, había un hermoso reloj, pero con el paso del tiempo se había estropeado y sus agujas marcaban las 7 en punto. Cuando le preguntaban por que mantenía un reloj estropeado colgado de la pared, él les contestaba : “Es cierto, este reloj parece inservible, allí en la pared estropeado, pero hay dos momentos en el día, cuando todos los relojes de la ciudad dan las 7 de la mañana o de la tarde, el reloj recobra la vida, si lo vierais en ese mismo instante no pensaríais que está estropeado, sino que funciona perfectamente, en armonía con el resto del mundo, y un instante después es el mismo reloj inservible.
Así soy yo, como ese reloj, estancado quizás inservible con mi vida monótona, pero hay momentos, que siento la conjunción, siento esa armonía, y entonces soy capaz de hacer todo, de crear, de volar, de cantar de soñar, de sentir más cosas que en el resto de todo el tiempo.
La primera vez que me sentí así, intenté atraparlo, como quien intenta atrapar burbujas de espuma, creyendo que podría durar para siempre, pero es como mi amigo el reloj, ese instante pasa y vuelvo a mi vida, con mis historias, mis rutinas... mi vida. Pero sé que la vida es otra cosa, es la suma de aquellos instantes, que aunque fugaces, somos realmente nosotros mismos, un “yo” con el universo, somos esa burbuja de espuma anidando en nosotros.
La felicidad como un tiempo intemporal no existe, sólo esos instantes de plenitud total.”
El hombre le dio las gracias al anciano y regresó a su hogar, la búsqueda había terminado.
Nota:” La vida es breve y única, aunque todos creamos que somos inmortales, es tan breve como la caída de una hoja en el otoño, leve, suave y rápida”
Hubo una vez un hombre que cansado de oir la palabra felicidad se decidió a buscarla. Salió una mañana de su casa y empezó su camino....
Cruzó pueblos.
Cruzó ciudades.
Subió montañas.
Bajó los valles.
Pero no encontró la felicidad.
Navegó por mares.
Atravesó ríos.
Se perdió en grandes lagos.
Pero no encontró la felicidad.
Surcó los aires
Y seguía sin encontrar la felicidad.
Al final en un pueblo lejano, se cruzó con un anciano, cansado, se sentó a su lado y le contó el motivo de su viaje por si había oído donde estaba la felicidad y por que había abandonado su hogar.
El anciano rió y rió....
Te voy a contar una historia, le dijo
- en casa de un hombre, había un hermoso reloj, pero con el paso del tiempo se había estropeado y sus agujas marcaban las 7 en punto. Cuando le preguntaban por que mantenía un reloj estropeado colgado de la pared, él les contestaba : “Es cierto, este reloj parece inservible, allí en la pared estropeado, pero hay dos momentos en el día, cuando todos los relojes de la ciudad dan las 7 de la mañana o de la tarde, el reloj recobra la vida, si lo vierais en ese mismo instante no pensaríais que está estropeado, sino que funciona perfectamente, en armonía con el resto del mundo, y un instante después es el mismo reloj inservible.
Así soy yo, como ese reloj, estancado quizás inservible con mi vida monótona, pero hay momentos, que siento la conjunción, siento esa armonía, y entonces soy capaz de hacer todo, de crear, de volar, de cantar de soñar, de sentir más cosas que en el resto de todo el tiempo.
La primera vez que me sentí así, intenté atraparlo, como quien intenta atrapar burbujas de espuma, creyendo que podría durar para siempre, pero es como mi amigo el reloj, ese instante pasa y vuelvo a mi vida, con mis historias, mis rutinas... mi vida. Pero sé que la vida es otra cosa, es la suma de aquellos instantes, que aunque fugaces, somos realmente nosotros mismos, un “yo” con el universo, somos esa burbuja de espuma anidando en nosotros.
La felicidad como un tiempo intemporal no existe, sólo esos instantes de plenitud total.”
El hombre le dio las gracias al anciano y regresó a su hogar, la búsqueda había terminado.
Nota:” La vida es breve y única, aunque todos creamos que somos inmortales, es tan breve como la caída de una hoja en el otoño, leve, suave y rápida”
Ruleta
“La vida no se cuenta por las veces que respiramos sino por las veces que nos quedamos sin aliento”
Uno se hace viejo, quizas no lo aparente por fuera, y aún pueda ir quitándose unos años de encima, coquetería lo llaman algunos, otros resistencia, pero la verdad es que internamente el tiempo pasa, ya no son los impulsos arrebatadores de la juventud los que nos arrastran , ya no son las respiraciones a los que vagamente se aferran unos y otros lo cuentan como si fueran trofeos. Ahora, al menos para mi, cuentan esas veces que te quedas sin respiración, esos momentos que desearías eternos, y que son tan leves como un aleteo de mariposa, una mirada, una sonrisa, un beso robado. La vida, es como un crupier, toma la bolita, y la lanza a la ruleta, y tú sientes como vas girando, a una velocidad endiablada y gritas el siete el siete que caiga en el siete, pero empiezas a saltar de número en número, sin poder parar rebotando hasta que llega un momento que el la ruleta se para y el destino detiene a la bola y caes en el..... Quizás sea el número, quizás la próxima vez.
Me siento cansado de botar y rodar, y sin embargo sé que en la ruleta he tenido suerte, he caído alguna vez en mis números, y otras en el cero, “todo para la banca”.
El juego sigue, el casino no cierra, y aunque la bola tenga muescas aun girará, hasta que se oiga al crupier gritar: “No va más”
Uno se hace viejo, quizas no lo aparente por fuera, y aún pueda ir quitándose unos años de encima, coquetería lo llaman algunos, otros resistencia, pero la verdad es que internamente el tiempo pasa, ya no son los impulsos arrebatadores de la juventud los que nos arrastran , ya no son las respiraciones a los que vagamente se aferran unos y otros lo cuentan como si fueran trofeos. Ahora, al menos para mi, cuentan esas veces que te quedas sin respiración, esos momentos que desearías eternos, y que son tan leves como un aleteo de mariposa, una mirada, una sonrisa, un beso robado. La vida, es como un crupier, toma la bolita, y la lanza a la ruleta, y tú sientes como vas girando, a una velocidad endiablada y gritas el siete el siete que caiga en el siete, pero empiezas a saltar de número en número, sin poder parar rebotando hasta que llega un momento que el la ruleta se para y el destino detiene a la bola y caes en el..... Quizás sea el número, quizás la próxima vez.
Me siento cansado de botar y rodar, y sin embargo sé que en la ruleta he tenido suerte, he caído alguna vez en mis números, y otras en el cero, “todo para la banca”.
El juego sigue, el casino no cierra, y aunque la bola tenga muescas aun girará, hasta que se oiga al crupier gritar: “No va más”
de domingo
Los domingos tardes son odiosos, son como esos vadenes cuando ya ha partido el tren y te quedas mirando como se va, sin saber si deberias haberte ido en él o quedarte alli esperando al siguiente, o quizas sea la resaca de EVERWOOD una serie dicen "como yo", o quizas sea la voz de springstenn y su armónica, el caso es y acabo de hablarlo con un amigo, que se quiere ir a un nuevo lugar y dar un cambio total, que a veces uno se siente desubicado sin encontrar su lugar, con ganas de mucho y pereza de todo. Tiempo de apagar las luces de beber lentamente una cerveza dejarme llevar por esa voz desgarradora que evoca vidas de lucha y perdedores historias de amor en asfalto y sudor, y cerrar los ojos ... point blank
"Hay veces que las lagrimas deberian escribir, seria como parar un poco el tiempo, como si alguien a mitad de una mirada se desvaneciera, así sin mas, y tu mirando al infinito a traves de ese cuerpo que acaba de desaparecer atravesándolo, y es entonces cuando las lágrimas aparecen, cuando la soledad te abraza y allí, son ellas las que escriben.
Caen en las teclas y saltan de una a otra, sentimientos que suspendidos dibujan signos, trazos del corazon pintados con el pincel del alma. Alma que guarda los recuerdos y vivencias, surcos en su piel, como si los trazaras con un arado, solo que al final no recoges la cosecha, quedaran estériles esos campos, de cuyas tierras solo podrán nacer flores muertas, cuyas espinas se clavan en la piel, piel de la que la sangre seca no mana.
Y uno quisiera cerrando los ojos decir, simplemente, es tiempo de morir."
"Hay veces que las lagrimas deberian escribir, seria como parar un poco el tiempo, como si alguien a mitad de una mirada se desvaneciera, así sin mas, y tu mirando al infinito a traves de ese cuerpo que acaba de desaparecer atravesándolo, y es entonces cuando las lágrimas aparecen, cuando la soledad te abraza y allí, son ellas las que escriben.
Caen en las teclas y saltan de una a otra, sentimientos que suspendidos dibujan signos, trazos del corazon pintados con el pincel del alma. Alma que guarda los recuerdos y vivencias, surcos en su piel, como si los trazaras con un arado, solo que al final no recoges la cosecha, quedaran estériles esos campos, de cuyas tierras solo podrán nacer flores muertas, cuyas espinas se clavan en la piel, piel de la que la sangre seca no mana.
Y uno quisiera cerrando los ojos decir, simplemente, es tiempo de morir."
lunes, marzo 27, 2006
El acantilado
Llegué otro día mas al acantilado, no muy alto, pero si lo suficiente como para que solo unas gotas de aquel mar me salpicasen refrescándome de las mañanas calurosas y de los atardeceres en los cuales me solía perder entre sus ocres y amarillos.
Mi única compañía para aquellos momentos eran mis historias, un libro y yo mismo, solía leer en voz alta con las piernas colgando dejando que la brisa jugueteara con las paginas del libro mientras mi mente volaba entre las líneas a mundos nunca imaginados, ora era un guerrero bárbaro, ora era un alquimista ora era un filosofo.
Sin embargo las tardes las dejaba para mi, aunque me llevara mis historias y el libro, permanecía horas enteras mirando el ocaso o como las olas rompían una y otra vez contra las rocas.
Un día tras otro, un día tras otro.
Sin embargo aquella mañana amaneció con una densa niebla que cubría todo, era como una gran mancha blanca cubriendo, arropando la tierra y el mar, aun así decidí ir a mi refugio, era una especie de ritual de costumbre a la que no debía faltar, sino era como si el día fuese distinto algo me faltaba....
Me senté allí en la misma piedra que meses antes había descubierto y ahora era mi trono, la niebla lentamente fue levantando, al principio solo se divisaba la línea del horizonte, mas luego el azul se hizo cada vez mas intenso hasta que volví a divisar la inmensidad de aquel mar, luego las olas, luego las rocas y por fin todo el paisaje que me circundaba. Abrí el libro y empecé la historia de un hombre que salio a buscar el arco iris, cuando unas gotas me salpicaron, no levanté la vista pues sabia que eran las olas rompiendo, de repente ya no fueron unas gotas toda una ola empapo mis notas, me levante extrañado y pude ver la cola de un cetáceo golpear el mar haciendo que este brincase por encima de los riscos hasta donde estaba yo. Solté hojas y libros y me acerque mas aun, no quería perderme semejante visión, mas cuando el pez giro de nuevo asombrado pude comprobar que no era ni un delfín ni un ballenato, era.... era... ¡una sirena! Froté mis ojos, no podía creer lo que estaba viendo, seria quizás efecto de aquella extraña neblina lo que creía ver
Asomó su cabeza por encima del mar y sonrió, sentí que una sacudida recorría mi cuerpo y caí al suelo, era la sonrisa mas bella que había visto jamás sus ojos desprendían tal brillo que hubiera jurado que se reflejaba el sol en ellos. Se quedó mirándome fijamente y desapareció de la misma manera que había llegado. Permanecí todo el día hasta el anochecer por si volvía aun perplejo, pero no volvió. Esa noche no pude dormir, mis pensamientos volaban por encima de las olas buscando de nuevo esa sonrisa ese brillo de sus ojos, mas pasaron los días y todo volvió a ser como antes, aunque ya mis lecturas se hicieron mas espaciadas y pasaba las horas solo mirando el mar.
Un día cuando la esperanza de volver a verla había desaparecido y solo tenia la sensación de haber soñado con ella, volvió, al principio vi un remolino en el agua y después su brillo, sus ojos su sonrisa, bajé por las rocas hasta el borde del mar, ella se acerco lo mas que pudo y le pregunté su nombre, Astreides me dijo, muchos días sumergida oigo tus cuentos oigo tus historias hasta que ya no pude mas y quise ver la boca de las que salían esos cuentos, tus piernas, tus ojos, yo no podía decir nada solo mirarla callado, hasta que cuando sentí que otra vez podría perderla mi boca se abrió y de ella brotaron unas palabras... mañana seguiré contándote mas historias vendrás?, ella solo me sonrió y desapareció.
Aquella fue la noche mas larga, antes de salir el sol ya me había encaminado hacia el acantilado con las primeras luces del alba, y cuando llegué allí estaba ella, sonriendo, intenté contarle la mas bella historia, y cuando levantaba la vista la veía mirarme fijamente como un chiquillo escucha las primeras lecciones de su profesor.
Y así transcurrieron los días, unas veces lloraba de emoción otras reía y otras al atardecer era yo quien escuchaba relatos de las profundidades, relatos de caballitos de mar y buques hundidos... un día, se acercó tanto a mi que nuestras manos se tocaron levemente primero hasta que la una se cerro sobre la otra y tiró de mi y caí al mar y nadé junto a ella y ella nado junto a mi... y fue hermoso y fue mágico... y cuando volví a subir por los riscos ella me preguntó querrías venir a mi mundo? Querrías quedarte conmigo?. Yo la miré sorprendido y calle, le lance un beso y volví hacia mi casa con la cabeza dándome vueltas... estaba loco? Era imposible? Nunca podría estar con ella nunca podría vivir con ella, mi mundo era este, y me entró miedo y huí, ya no volví mas al acantilado y creedme si os digo que muchos días oía una especie de lloro, como si fueran ballenas y mi alma se desangraba por dentro y no pudiendo soportarlo mas, cerré la casa y me fui a la ciudad.
Pasaron los años, las canas cubrieron mi pelo y aunque estuve con mas mujeres, nunca amé de igual manera que amé a aquella sirena y muchas noches cuando las estrellas brillaban en lo alto solía mirarlas y llorar desconsoladamente.
Llegó un tiempo en el que la soledad fue tan grande que invadió mi espíritu como un cáncer. Decidí volver, el lugar no había cambiado mucho, me costo al principio reconocer aquellos acantilados aquel risco pero al final lo encontré y algo dentro de mi como rescoldos no apagados, renació de nuevo y sentí que nunca debería haberme ido que me falto el valor suficiente para haberme arriesgado....
Pero la mar estaba tranquila y aunque en mi interior tenia la esperanza la vaga esperanza de volverla a ver sabia que solo era eso una ilusión... y me embargo tal desesperación tal sentimiento de tristeza y perdida que me acerque al acantilado cada vez mas, un poquito mas, solo un poco, ya sentía mis pies casi al borde del vacío cuando cerré los ojos y me deje caer, y la brisa volvió a mi como cuando jugaba con las paginas y el mar volvió a salpicarme como lo hacia en aquellos días, y sentí como entraba en el agua y como mis pulmones se inundaban, abrí los ojos y allí estaba ella mirándome con ese brillo sonriéndome y dulcemente me dijo: “... te estaba esperando ahora si vienes a mi hogar, ahora si vienes conmigo...” Y me perdí entre sus brazos ,me perdí entre sus besos...
Mi única compañía para aquellos momentos eran mis historias, un libro y yo mismo, solía leer en voz alta con las piernas colgando dejando que la brisa jugueteara con las paginas del libro mientras mi mente volaba entre las líneas a mundos nunca imaginados, ora era un guerrero bárbaro, ora era un alquimista ora era un filosofo.
Sin embargo las tardes las dejaba para mi, aunque me llevara mis historias y el libro, permanecía horas enteras mirando el ocaso o como las olas rompían una y otra vez contra las rocas.
Un día tras otro, un día tras otro.
Sin embargo aquella mañana amaneció con una densa niebla que cubría todo, era como una gran mancha blanca cubriendo, arropando la tierra y el mar, aun así decidí ir a mi refugio, era una especie de ritual de costumbre a la que no debía faltar, sino era como si el día fuese distinto algo me faltaba....
Me senté allí en la misma piedra que meses antes había descubierto y ahora era mi trono, la niebla lentamente fue levantando, al principio solo se divisaba la línea del horizonte, mas luego el azul se hizo cada vez mas intenso hasta que volví a divisar la inmensidad de aquel mar, luego las olas, luego las rocas y por fin todo el paisaje que me circundaba. Abrí el libro y empecé la historia de un hombre que salio a buscar el arco iris, cuando unas gotas me salpicaron, no levanté la vista pues sabia que eran las olas rompiendo, de repente ya no fueron unas gotas toda una ola empapo mis notas, me levante extrañado y pude ver la cola de un cetáceo golpear el mar haciendo que este brincase por encima de los riscos hasta donde estaba yo. Solté hojas y libros y me acerque mas aun, no quería perderme semejante visión, mas cuando el pez giro de nuevo asombrado pude comprobar que no era ni un delfín ni un ballenato, era.... era... ¡una sirena! Froté mis ojos, no podía creer lo que estaba viendo, seria quizás efecto de aquella extraña neblina lo que creía ver
Asomó su cabeza por encima del mar y sonrió, sentí que una sacudida recorría mi cuerpo y caí al suelo, era la sonrisa mas bella que había visto jamás sus ojos desprendían tal brillo que hubiera jurado que se reflejaba el sol en ellos. Se quedó mirándome fijamente y desapareció de la misma manera que había llegado. Permanecí todo el día hasta el anochecer por si volvía aun perplejo, pero no volvió. Esa noche no pude dormir, mis pensamientos volaban por encima de las olas buscando de nuevo esa sonrisa ese brillo de sus ojos, mas pasaron los días y todo volvió a ser como antes, aunque ya mis lecturas se hicieron mas espaciadas y pasaba las horas solo mirando el mar.
Un día cuando la esperanza de volver a verla había desaparecido y solo tenia la sensación de haber soñado con ella, volvió, al principio vi un remolino en el agua y después su brillo, sus ojos su sonrisa, bajé por las rocas hasta el borde del mar, ella se acerco lo mas que pudo y le pregunté su nombre, Astreides me dijo, muchos días sumergida oigo tus cuentos oigo tus historias hasta que ya no pude mas y quise ver la boca de las que salían esos cuentos, tus piernas, tus ojos, yo no podía decir nada solo mirarla callado, hasta que cuando sentí que otra vez podría perderla mi boca se abrió y de ella brotaron unas palabras... mañana seguiré contándote mas historias vendrás?, ella solo me sonrió y desapareció.
Aquella fue la noche mas larga, antes de salir el sol ya me había encaminado hacia el acantilado con las primeras luces del alba, y cuando llegué allí estaba ella, sonriendo, intenté contarle la mas bella historia, y cuando levantaba la vista la veía mirarme fijamente como un chiquillo escucha las primeras lecciones de su profesor.
Y así transcurrieron los días, unas veces lloraba de emoción otras reía y otras al atardecer era yo quien escuchaba relatos de las profundidades, relatos de caballitos de mar y buques hundidos... un día, se acercó tanto a mi que nuestras manos se tocaron levemente primero hasta que la una se cerro sobre la otra y tiró de mi y caí al mar y nadé junto a ella y ella nado junto a mi... y fue hermoso y fue mágico... y cuando volví a subir por los riscos ella me preguntó querrías venir a mi mundo? Querrías quedarte conmigo?. Yo la miré sorprendido y calle, le lance un beso y volví hacia mi casa con la cabeza dándome vueltas... estaba loco? Era imposible? Nunca podría estar con ella nunca podría vivir con ella, mi mundo era este, y me entró miedo y huí, ya no volví mas al acantilado y creedme si os digo que muchos días oía una especie de lloro, como si fueran ballenas y mi alma se desangraba por dentro y no pudiendo soportarlo mas, cerré la casa y me fui a la ciudad.
Pasaron los años, las canas cubrieron mi pelo y aunque estuve con mas mujeres, nunca amé de igual manera que amé a aquella sirena y muchas noches cuando las estrellas brillaban en lo alto solía mirarlas y llorar desconsoladamente.
Llegó un tiempo en el que la soledad fue tan grande que invadió mi espíritu como un cáncer. Decidí volver, el lugar no había cambiado mucho, me costo al principio reconocer aquellos acantilados aquel risco pero al final lo encontré y algo dentro de mi como rescoldos no apagados, renació de nuevo y sentí que nunca debería haberme ido que me falto el valor suficiente para haberme arriesgado....
Pero la mar estaba tranquila y aunque en mi interior tenia la esperanza la vaga esperanza de volverla a ver sabia que solo era eso una ilusión... y me embargo tal desesperación tal sentimiento de tristeza y perdida que me acerque al acantilado cada vez mas, un poquito mas, solo un poco, ya sentía mis pies casi al borde del vacío cuando cerré los ojos y me deje caer, y la brisa volvió a mi como cuando jugaba con las paginas y el mar volvió a salpicarme como lo hacia en aquellos días, y sentí como entraba en el agua y como mis pulmones se inundaban, abrí los ojos y allí estaba ella mirándome con ese brillo sonriéndome y dulcemente me dijo: “... te estaba esperando ahora si vienes a mi hogar, ahora si vienes conmigo...” Y me perdí entre sus brazos ,me perdí entre sus besos...
la estacion
Quizas ya lo haya subido o quizas no, pero aqui está ...
Aquella estación olía a humo, y sudor, a esperanza y tristeza, sabía a la amargura de una lágrima y a la dulzura de unos besos.
Y allí estaba yo esperando que entrará un nuevo tren, con mi pequeña maleta entre los pies y por un instante desee saber como se fuma, y tener un pitillo entre mis labios, echado hacia delante, en aquel banco de madera mirando a uno y otro lado.
Alguna gente movían sus manos nerviosas, apretaban el periódico y se preparaban para coger el tren.
Nos íbamos preparando para cuando el tren llegara.
Otros se abrazaban como si aquel abrazo fuera a retenerlos en la estación y no partieran nunca, me detenía a mirarlos, veía en sus ojos todo un mundo de recuerdos, de felicidad y de tristeza, se besaban, y yo mientras apretaba mi billete mirando la hora de partida, iba a añorar aquella estación con sus olores y sus sabores, a aquella ciudad que me había cobijado tanto tiempo y donde había dejado mi alma y mi corazón a tiras, pero era momento de partir. Por un instante desee que todos aquellos recuerdos quedasen encerrados en la madera del banco de la estación y despedirme de ellos y no volverlos a ver.
En otro andén un tren partía, saludos desde la ventana, gente corriendo tras el, sonriendo. –“te veré pronto”, “feliz viaje”, presente y futuro todos en uno, en aquella estación que rezumaba historias de llegadas y partidas, de corazones rotos, de felicidades que comienzan.
Miré el reloj, quedaba ya poco tiempo, nadie había venido a despedirme, no lo habría querido.
El tren entro, con un rugido sordo, con aquella luz que parecía un ojo, mirando a todos, la gente se aferró a sus maletas
“adiós amor mio, cuídate”.
“pensare en ti, cuando llegue te llamo”.
“Papa, me traerás algo cuando vuelvas?” , “Si hijo mío”
“Mi amor, mi vida, te quiero” le decía la esposa al esposo, mientras ella se acercaba mas a él, intentado impregnarse de su ser, el tren frenó bruscamente, las puertas se abrieron una parada breve y saldría de nuevo.
La gente ya estaba preparada y entraron, besos y lagrimas cruzaron el anden, yo también estaba preparado y justo antes de que las puertas se cerrasen tiré mi maleta al anden y con ella todo lo que llevaba dentro de mi, lejos en algún lugar, otra estación, otra parada me estaría esperando.
Esta vez estaba preparado.
Aquella estación olía a humo, y sudor, a esperanza y tristeza, sabía a la amargura de una lágrima y a la dulzura de unos besos.
Y allí estaba yo esperando que entrará un nuevo tren, con mi pequeña maleta entre los pies y por un instante desee saber como se fuma, y tener un pitillo entre mis labios, echado hacia delante, en aquel banco de madera mirando a uno y otro lado.
Alguna gente movían sus manos nerviosas, apretaban el periódico y se preparaban para coger el tren.
Nos íbamos preparando para cuando el tren llegara.
Otros se abrazaban como si aquel abrazo fuera a retenerlos en la estación y no partieran nunca, me detenía a mirarlos, veía en sus ojos todo un mundo de recuerdos, de felicidad y de tristeza, se besaban, y yo mientras apretaba mi billete mirando la hora de partida, iba a añorar aquella estación con sus olores y sus sabores, a aquella ciudad que me había cobijado tanto tiempo y donde había dejado mi alma y mi corazón a tiras, pero era momento de partir. Por un instante desee que todos aquellos recuerdos quedasen encerrados en la madera del banco de la estación y despedirme de ellos y no volverlos a ver.
En otro andén un tren partía, saludos desde la ventana, gente corriendo tras el, sonriendo. –“te veré pronto”, “feliz viaje”, presente y futuro todos en uno, en aquella estación que rezumaba historias de llegadas y partidas, de corazones rotos, de felicidades que comienzan.
Miré el reloj, quedaba ya poco tiempo, nadie había venido a despedirme, no lo habría querido.
El tren entro, con un rugido sordo, con aquella luz que parecía un ojo, mirando a todos, la gente se aferró a sus maletas
“adiós amor mio, cuídate”.
“pensare en ti, cuando llegue te llamo”.
“Papa, me traerás algo cuando vuelvas?” , “Si hijo mío”
“Mi amor, mi vida, te quiero” le decía la esposa al esposo, mientras ella se acercaba mas a él, intentado impregnarse de su ser, el tren frenó bruscamente, las puertas se abrieron una parada breve y saldría de nuevo.
La gente ya estaba preparada y entraron, besos y lagrimas cruzaron el anden, yo también estaba preparado y justo antes de que las puertas se cerrasen tiré mi maleta al anden y con ella todo lo que llevaba dentro de mi, lejos en algún lugar, otra estación, otra parada me estaría esperando.
Esta vez estaba preparado.
lunes, marzo 13, 2006
Una historia
Aquel año estaba comenzando, 365 días de sorpresas e ilusiones se presentaban ante mí, y para empezar aquel viaje a la playa.
Al principio no quería ir, me entró una pereza enorme pensar en estar allí dos o tres días nada mas, y para colmo el hombre del tiempo presagiaba lluvias, pero mis amigos se obstinaron en ir y al final accedí.
El primer día amaneció nublado y casi no pudimos salir del hotel, nos limitábamos a charlar y jugar a las cartas, aunque mi estado de animo había mejorado, aun sentía la rabia de no haberme quedado en la ciudad. Bien, pensé, quizás mañana mejore el tiempo y por lo menos pueda pasear por la playa.
Esa mañana, aunque seguía nublado, el viento había dejado de soplar y la temperatura era agradable, me levanté y avisé a mis amigos los cuales decidieron arremolinarse aun más entre las sábanas y seguir dormidos, yo ya no aguantaba entre las paredes de aquel hotel y decidí pasear solo.
Lentamente las nubes fueron abriéndose dejando ver por fin, el azul del sol, volví a la habitación y tome mi mochila, la cargué como siempre, mi walkman, mi libro de aquel tiempo y mi cámara de fotos, compañera inseparable.
La brisa del mar azoto mi cara, y me deje arropar por ella, el olor a salitre se llevo toda mi pesadumbre, y cuando mi vista se perdió entre el verde las aguas de aquel hermoso mar, agradecí a mis amigos que me hubieran empujado a hacer aquel viaje.
Paseaba lentamente por la playa, me había descalzado y mis pensamientos se dejaban ir entre el rumor de las olas. Daba gusto estar allí, casi no había nadie y ahora el sol calentaba.
Fue entonces cuando te vi, tu piel morena, y aquel bañador negro, tu pelo se mecía entre el viento. No podía apartar la mirada de ti, me sentía atraído solo por tu presencia, y te oí reír, alguien te grito vamos Elo que estamos haciendo algunas fotos, tu no querías mas tus amigas se acercaron y las escuché diciendo: “Venga una ratona como tu no se va a hacer una foto, el pollito esta deseando hacértela”
Te levantaste y entonces pude apreciar un estilo diferente, no sé por que pero a mi mente vinieron aquellas imágenes de las diosas griegas, su porte, su arrogancia, su grácil movimiento.
Te sentaste en una silla juntaste tus piernas y miraste fijamente a la cámara, el viento te jugó una mala pasada y el pelo tapo tu cara, el chico tuvo que volver a hacer la foto y al no tener mas fue a por una nueva película, yo aproveche aquel momento para acercarme hasta el paseo allí te seguía viendo pero tu no te fijaste en lo que hacia yo en aquellos momentos. Monté la cámara y cogí el zoom 210, suficiente para poder enfocarte cerca sin que tu te dieras cuenta, y disimulando que hacia unas fotos a la playa te enfoque, un clic y te había atrapado, ahora tu imagen estaba en mi cámara y podría volver a verte cada vez que quisiera.
Guardé la cámara en mi mochila, y cuando levante de nuevo la vista para verte, nuestras miradas se cruzaron, y tu me sonreíste, sin duda alguna te habías dado cuenta, y yo sin querer me ruborice, me entro un pánico infantil y me aleje, volviendo al hotel.
Mis amigos me saludaron, me preguntaron que tal la mañana , pero yo no les conté nada de lo que había sucedido.
No te me ibas de mi pensamiento, aquellos ojos, tu pelo y cuanto más pensaba en ti, mas dentro ibas calando, y sin embargo mi mente me decía, no sabes ni de donde es, quizás no sea de aquí, no sabes ni su nombre, probablemente ni la volverás a ver, y fue entonces cuando me prometí que te encontraría.
Sólo tenia un día y medio para localizarte así que a la hora de la comida, me excuse con mis amigos y me dirigí hacia la playa y a los restaurantes cercanos. No había ni rastro de ti, ni de tus amigos y en mi empezó a crecer el desanimo la certidumbre de que no volvería a verte. Dispare el resto del carrete y me dirigí a una tienda de revelado, por la mañana, me dijeron, tendrá vos sus copias.
Aquella noche salí a encontrarme conmigo mismo y con mis pensamientos.
Me senté en la arena aun caliente de la tarde, la oscuridad lo tapaba todo, podía ver el cielo cuajado de estrellas y en el horizonte las pequeñas luces de los barcos de pesca. Siempre me había dejado atrapar por esa imagen era como si la noche me devorara y todo desapareciese, como si fuera capaz de escapar de mi cuerpo y atravesar el espacio en busca de aquellas estrellas, y fue en ese momento cuando la tristeza resurgió de dentro, otra vez, como las otras veces.
Sentía que estaba allí agazapada a la espera de que me hiciera un poco vulnerable para saltar sobre mi, para apoderarse de mi piel y sacudirme entre sus manos, y lloré. Llore la ausencia, lloré por todo el tiempo que no lo había hecho, y lloré también por aquella ilusión que eras tú.
Al cabo de un rato, cuando el zarpazo de la tristeza había pasado, todo volvió a la normalidad, mi ser se sentía limpio de nuevo, y me levante camino del hotel, deseaba llegar hasta la cama y perderme entre los sueños, cuando de pronto lo oí.
-Ratonas, ratonas, venga vamos para el hotel.
Y te vi allí corriendo con tus amigas, riendo. Y te seguí.
Al final supe donde te hospedabas, aquella noche se hizo interminable, deseaba que llegase la mañana para acercarme al hotel y buscarte.
Mis piernas se doblaban en dos cuando enfrente del recepcionista preguntaba por un grupo de chicas con un acento distinto al del sur del país, el hombre me miró extrañado y tuve que inventarme la historia de que era una amigo que acaba de llegar. Él me dijo se refiere a las señoritas que vienen de Tucumán, bueno tenia una pista más.
- Si dije, La chica morena de pelo hasta los hombros, Gabriela y sus amigas.
El recepcionista pico en mi burda trampa y me dijo:
- Se referirá usted a la señorita Eloisa.
- Si, por supuesto.
- Pues han abandonado ya el hotel, lo siento.
Mi cara reflejo la desesperación y decepción, pero tenia tus datos donde vivías y tu foto.
Cuando volví a mi ciudad intente encontrarte, pero no hubo medio alguno, no aparecías en el listin, y tu ciudad estaba tan lejana de la mía que poco a poco me fui convenciendo
De que era inútil mi búsqueda, que probablemente el chico que te había hecho la foto seria tu novio, que idiota, me dije, como una chica tan linda va estar sola, sin nadie. Saque la foto de la playa la mire y al cabo de un rato la guardé en unos de mis libros preferidos,
Y aquella foto, y tus recuerdos cayeron en el olvido.
Pasó el tiempo, yo me enamoré y de igual manera que a mi vida llegó el amor, un día se fue, me dediqué a lo que mas me gustaba a diseñar, pasaba largas horas delante del ordenador y cuando surgió el boom de las paginas web, me dedique a ello y entre en el mundo de internet, de los e-mails y del chat.
Durante aquel tiempo conocí a gente, algunas veces quedé pero siempre dejaban un vacio dentro de mi, Era como si luchara en batallas imposibles, como si únicamente estuviera en el camino de la búsqueda una y otra vez, una y otra vez.
Aquella mañana volví tomar mi libro favorito, necesitaba releerlo de nuevo, y busqué la página donde estaba la frase que mas me gustaba: “Morir de nostalgia por algo que no vivirás nunca” Y de pronto cayeron al suelo tu foto y tus datos.
Te reencontré, volví a ver y a sentir lo mismo que aquel día en la playa, incluso llegué a sentir la brisa del mar, el olor a salitre, y me dije quizás, solo quizás por internet logre saber de ella.
Llegue a casa a toda prisa y encendí el ordenador, entre en las páginas de tu ciudad, y nada, por allí no había nada, puse tu nombre en el buscador y tampoco, entonces abrí el programa que servia para chatear con la cuenta de correo y empecé a hacer pruebas con tu nombre hasta que salio una lista de cinco direcciones. Las miré detenidamente y me deje llevar por mi instinto por mi corazón, y te escribí, al cabo de dos días me contestaste y empezamos a charlar. Cuando me dijiste que eras de Tucumán mi corazón dio un vuelco, y los días fluían entre nuestras conversaciones, poco a poco iba conociéndote aun mas, tus gustos, tus proyectos tus ideas, aquel chico que no te daba bola, menos mal pensé yo... y tú mientras tanto ignorabas todo lo que bullía dentro de mi.
Te mande unas fotos mías, y tu me mandaste unas tuyas, y una de ellas era aquella de la playa, la que te hizo tu amigo, y así poco a poco entraste, de nuevo, dentro de mi.
Todo esto no lo sabes, como ibas a saberlo, pero ahora que estoy en tu pueblo, esperándote a que bajes, después de que me decidí a preguntarte si querías que nos conociéramos y tu me dijiste que si, quizás lo sepas, solo si.....
Y bajaste, y apareciste tan radiante delante de mi como el día de la playa, y oí tu voz deslizarse dentro de mi, y pude ver el brillo de tus ojos el tacto de tus mejillas cuando me diste el beso, el roce de tu mano cuando me cogiste del brazo.
Sentados, en esta maravillosa tarde, te veo abrir el regalo que te he traído, lo abres despacio con el mismo estilo y gracia con el que te vi caminar, y entonces al hojear el libro que te regalo sale de él la foto, la foto que te tomé.
Y tu me miras extrañada, y yo te cuento esta misma historia, con la esperanza de no llegar tarde, de que aun quede una posibilidad, y entonces....
El brillo en tus ojos, el suave roce de tus labios en los míos.
Al principio no quería ir, me entró una pereza enorme pensar en estar allí dos o tres días nada mas, y para colmo el hombre del tiempo presagiaba lluvias, pero mis amigos se obstinaron en ir y al final accedí.
El primer día amaneció nublado y casi no pudimos salir del hotel, nos limitábamos a charlar y jugar a las cartas, aunque mi estado de animo había mejorado, aun sentía la rabia de no haberme quedado en la ciudad. Bien, pensé, quizás mañana mejore el tiempo y por lo menos pueda pasear por la playa.
Esa mañana, aunque seguía nublado, el viento había dejado de soplar y la temperatura era agradable, me levanté y avisé a mis amigos los cuales decidieron arremolinarse aun más entre las sábanas y seguir dormidos, yo ya no aguantaba entre las paredes de aquel hotel y decidí pasear solo.
Lentamente las nubes fueron abriéndose dejando ver por fin, el azul del sol, volví a la habitación y tome mi mochila, la cargué como siempre, mi walkman, mi libro de aquel tiempo y mi cámara de fotos, compañera inseparable.
La brisa del mar azoto mi cara, y me deje arropar por ella, el olor a salitre se llevo toda mi pesadumbre, y cuando mi vista se perdió entre el verde las aguas de aquel hermoso mar, agradecí a mis amigos que me hubieran empujado a hacer aquel viaje.
Paseaba lentamente por la playa, me había descalzado y mis pensamientos se dejaban ir entre el rumor de las olas. Daba gusto estar allí, casi no había nadie y ahora el sol calentaba.
Fue entonces cuando te vi, tu piel morena, y aquel bañador negro, tu pelo se mecía entre el viento. No podía apartar la mirada de ti, me sentía atraído solo por tu presencia, y te oí reír, alguien te grito vamos Elo que estamos haciendo algunas fotos, tu no querías mas tus amigas se acercaron y las escuché diciendo: “Venga una ratona como tu no se va a hacer una foto, el pollito esta deseando hacértela”
Te levantaste y entonces pude apreciar un estilo diferente, no sé por que pero a mi mente vinieron aquellas imágenes de las diosas griegas, su porte, su arrogancia, su grácil movimiento.
Te sentaste en una silla juntaste tus piernas y miraste fijamente a la cámara, el viento te jugó una mala pasada y el pelo tapo tu cara, el chico tuvo que volver a hacer la foto y al no tener mas fue a por una nueva película, yo aproveche aquel momento para acercarme hasta el paseo allí te seguía viendo pero tu no te fijaste en lo que hacia yo en aquellos momentos. Monté la cámara y cogí el zoom 210, suficiente para poder enfocarte cerca sin que tu te dieras cuenta, y disimulando que hacia unas fotos a la playa te enfoque, un clic y te había atrapado, ahora tu imagen estaba en mi cámara y podría volver a verte cada vez que quisiera.
Guardé la cámara en mi mochila, y cuando levante de nuevo la vista para verte, nuestras miradas se cruzaron, y tu me sonreíste, sin duda alguna te habías dado cuenta, y yo sin querer me ruborice, me entro un pánico infantil y me aleje, volviendo al hotel.
Mis amigos me saludaron, me preguntaron que tal la mañana , pero yo no les conté nada de lo que había sucedido.
No te me ibas de mi pensamiento, aquellos ojos, tu pelo y cuanto más pensaba en ti, mas dentro ibas calando, y sin embargo mi mente me decía, no sabes ni de donde es, quizás no sea de aquí, no sabes ni su nombre, probablemente ni la volverás a ver, y fue entonces cuando me prometí que te encontraría.
Sólo tenia un día y medio para localizarte así que a la hora de la comida, me excuse con mis amigos y me dirigí hacia la playa y a los restaurantes cercanos. No había ni rastro de ti, ni de tus amigos y en mi empezó a crecer el desanimo la certidumbre de que no volvería a verte. Dispare el resto del carrete y me dirigí a una tienda de revelado, por la mañana, me dijeron, tendrá vos sus copias.
Aquella noche salí a encontrarme conmigo mismo y con mis pensamientos.
Me senté en la arena aun caliente de la tarde, la oscuridad lo tapaba todo, podía ver el cielo cuajado de estrellas y en el horizonte las pequeñas luces de los barcos de pesca. Siempre me había dejado atrapar por esa imagen era como si la noche me devorara y todo desapareciese, como si fuera capaz de escapar de mi cuerpo y atravesar el espacio en busca de aquellas estrellas, y fue en ese momento cuando la tristeza resurgió de dentro, otra vez, como las otras veces.
Sentía que estaba allí agazapada a la espera de que me hiciera un poco vulnerable para saltar sobre mi, para apoderarse de mi piel y sacudirme entre sus manos, y lloré. Llore la ausencia, lloré por todo el tiempo que no lo había hecho, y lloré también por aquella ilusión que eras tú.
Al cabo de un rato, cuando el zarpazo de la tristeza había pasado, todo volvió a la normalidad, mi ser se sentía limpio de nuevo, y me levante camino del hotel, deseaba llegar hasta la cama y perderme entre los sueños, cuando de pronto lo oí.
-Ratonas, ratonas, venga vamos para el hotel.
Y te vi allí corriendo con tus amigas, riendo. Y te seguí.
Al final supe donde te hospedabas, aquella noche se hizo interminable, deseaba que llegase la mañana para acercarme al hotel y buscarte.
Mis piernas se doblaban en dos cuando enfrente del recepcionista preguntaba por un grupo de chicas con un acento distinto al del sur del país, el hombre me miró extrañado y tuve que inventarme la historia de que era una amigo que acaba de llegar. Él me dijo se refiere a las señoritas que vienen de Tucumán, bueno tenia una pista más.
- Si dije, La chica morena de pelo hasta los hombros, Gabriela y sus amigas.
El recepcionista pico en mi burda trampa y me dijo:
- Se referirá usted a la señorita Eloisa.
- Si, por supuesto.
- Pues han abandonado ya el hotel, lo siento.
Mi cara reflejo la desesperación y decepción, pero tenia tus datos donde vivías y tu foto.
Cuando volví a mi ciudad intente encontrarte, pero no hubo medio alguno, no aparecías en el listin, y tu ciudad estaba tan lejana de la mía que poco a poco me fui convenciendo
De que era inútil mi búsqueda, que probablemente el chico que te había hecho la foto seria tu novio, que idiota, me dije, como una chica tan linda va estar sola, sin nadie. Saque la foto de la playa la mire y al cabo de un rato la guardé en unos de mis libros preferidos,
Y aquella foto, y tus recuerdos cayeron en el olvido.
Pasó el tiempo, yo me enamoré y de igual manera que a mi vida llegó el amor, un día se fue, me dediqué a lo que mas me gustaba a diseñar, pasaba largas horas delante del ordenador y cuando surgió el boom de las paginas web, me dedique a ello y entre en el mundo de internet, de los e-mails y del chat.
Durante aquel tiempo conocí a gente, algunas veces quedé pero siempre dejaban un vacio dentro de mi, Era como si luchara en batallas imposibles, como si únicamente estuviera en el camino de la búsqueda una y otra vez, una y otra vez.
Aquella mañana volví tomar mi libro favorito, necesitaba releerlo de nuevo, y busqué la página donde estaba la frase que mas me gustaba: “Morir de nostalgia por algo que no vivirás nunca” Y de pronto cayeron al suelo tu foto y tus datos.
Te reencontré, volví a ver y a sentir lo mismo que aquel día en la playa, incluso llegué a sentir la brisa del mar, el olor a salitre, y me dije quizás, solo quizás por internet logre saber de ella.
Llegue a casa a toda prisa y encendí el ordenador, entre en las páginas de tu ciudad, y nada, por allí no había nada, puse tu nombre en el buscador y tampoco, entonces abrí el programa que servia para chatear con la cuenta de correo y empecé a hacer pruebas con tu nombre hasta que salio una lista de cinco direcciones. Las miré detenidamente y me deje llevar por mi instinto por mi corazón, y te escribí, al cabo de dos días me contestaste y empezamos a charlar. Cuando me dijiste que eras de Tucumán mi corazón dio un vuelco, y los días fluían entre nuestras conversaciones, poco a poco iba conociéndote aun mas, tus gustos, tus proyectos tus ideas, aquel chico que no te daba bola, menos mal pensé yo... y tú mientras tanto ignorabas todo lo que bullía dentro de mi.
Te mande unas fotos mías, y tu me mandaste unas tuyas, y una de ellas era aquella de la playa, la que te hizo tu amigo, y así poco a poco entraste, de nuevo, dentro de mi.
Todo esto no lo sabes, como ibas a saberlo, pero ahora que estoy en tu pueblo, esperándote a que bajes, después de que me decidí a preguntarte si querías que nos conociéramos y tu me dijiste que si, quizás lo sepas, solo si.....
Y bajaste, y apareciste tan radiante delante de mi como el día de la playa, y oí tu voz deslizarse dentro de mi, y pude ver el brillo de tus ojos el tacto de tus mejillas cuando me diste el beso, el roce de tu mano cuando me cogiste del brazo.
Sentados, en esta maravillosa tarde, te veo abrir el regalo que te he traído, lo abres despacio con el mismo estilo y gracia con el que te vi caminar, y entonces al hojear el libro que te regalo sale de él la foto, la foto que te tomé.
Y tu me miras extrañada, y yo te cuento esta misma historia, con la esperanza de no llegar tarde, de que aun quede una posibilidad, y entonces....
El brillo en tus ojos, el suave roce de tus labios en los míos.
Recuerdos
Recuerdo en los tiempos en que uno es joven y la vida parece que no pasa nunca, aquellas largas tardes de verano cuando cogía la bicicleta y pedaleando bajo el sol de agosto iba hasta el pueblo cercano.
A mitad de camino había un gran manzano, y allí un riachuelo. Cuantas veces paré la bicicleta en su sombra , apoyado contra él, me sentaba a descansar y miraba el reflejo del sol en las aguas de aquel pequeño río. Otras jugábamos a trepar por el e intentar coger una manzana o simplemente era nuestro punto de reunión. Luego acababa el verano y era allí donde me despedía de mis amigos, hasta el año siguiente. Recuerdo veranos y veranos cerca del árbol , ese mismo q me vio crecer, q me vio dar mi primer beso y que bajo sus ramas me vio llorar la primera vez q me partieron el corazón.
Y así, hasta que un día lo cortaron, cuando llegué aquel verano habían empezado a construir un nuevo conjunto de chales y claro está, aquel árbol desapareció. Para mi fue como si me arrancasen parte de mi ser, parte de esos recuerdos de mi infancia. Iba al pueblo y veía el vació que había dejado, no importaba que aquello ahora estuviera abarrotado de chales, de gente cruzando la carretera para ir al riachuelo, para mi era un lugar vació, arrancado de cuajo, y sin embargo al mirar ese hueco una sonrisa, y un recuerdo, llenaban mi corazón.
Ahora con el paso de los años, toda aquella zona esta irreconocible, hablo a mi hijo de cuando era pequeño y como eran las cosas de allí, y le hablo del árbol, de su sombra de todo lo que significo en mi vida y mi pequeñín me mira, a veces creo q piensa: “ papi esta loco recuerdos de un árbol?”, pero yo sé que cada uno en su vida tiene recuerdos así, algo que se ancla en el corazón y que aunque desaparezca, nunca, nunca se olvida.
A mitad de camino había un gran manzano, y allí un riachuelo. Cuantas veces paré la bicicleta en su sombra , apoyado contra él, me sentaba a descansar y miraba el reflejo del sol en las aguas de aquel pequeño río. Otras jugábamos a trepar por el e intentar coger una manzana o simplemente era nuestro punto de reunión. Luego acababa el verano y era allí donde me despedía de mis amigos, hasta el año siguiente. Recuerdo veranos y veranos cerca del árbol , ese mismo q me vio crecer, q me vio dar mi primer beso y que bajo sus ramas me vio llorar la primera vez q me partieron el corazón.
Y así, hasta que un día lo cortaron, cuando llegué aquel verano habían empezado a construir un nuevo conjunto de chales y claro está, aquel árbol desapareció. Para mi fue como si me arrancasen parte de mi ser, parte de esos recuerdos de mi infancia. Iba al pueblo y veía el vació que había dejado, no importaba que aquello ahora estuviera abarrotado de chales, de gente cruzando la carretera para ir al riachuelo, para mi era un lugar vació, arrancado de cuajo, y sin embargo al mirar ese hueco una sonrisa, y un recuerdo, llenaban mi corazón.
Ahora con el paso de los años, toda aquella zona esta irreconocible, hablo a mi hijo de cuando era pequeño y como eran las cosas de allí, y le hablo del árbol, de su sombra de todo lo que significo en mi vida y mi pequeñín me mira, a veces creo q piensa: “ papi esta loco recuerdos de un árbol?”, pero yo sé que cada uno en su vida tiene recuerdos así, algo que se ancla en el corazón y que aunque desaparezca, nunca, nunca se olvida.
martes, marzo 07, 2006
Mi ciudad
Un cuento dedicado a mi ciudad.... Madrid
Amaba a aquella ciudad, me habia recogido y yo habia sido casi su hijo, ahora postergado en mi butacón, solo puedo oir desde mi balcon abierto a la plaza de Cascorro la algarabía de los niños por la tarde, el bullicio de los domingos del Rastro, ahh... y las postales esas que alguien me envia cada mes. Tengo un vecino joven que me las sube, es un chaval, a mediodia llega y cuando he recibido la postal me la lee, casi siempre son frases de saludo luego me describe como es, una imagen de la Puerta de Alcala al anochecer, otras la Plaza Mayor, o la Castellana. Todas son de Madrid, alguien que sabe que amo esta ciudad, y el chaval al describírmelas hace que por un momento pueda sentir el olor de los bocadillos de calamares bajo los soportales de la plaza mayor, o el ruido del trafico en la castellana y asi aun sin salir de mi pequeño apartamento, siento que paseo por sus calles.
Hoy he cogido las postales que el chico me guarda en el cajon atadas con un cordel, quiero tenerlas en mis manos sentir su tacto, y es cuando me doy cuenta que no tienen el trazo de una escritura, ni siquiera hay en ellas la rugosidad de un sello.
Llaman a la puerta y esta aquí de nuevo él, con otra postal, con otra imagen de mi ciudad, y se sienta, y me la lee, y me la describe, y es entonces cuando sé quien me manda las postales.
Amaba a aquella ciudad, me habia recogido y yo habia sido casi su hijo, ahora postergado en mi butacón, solo puedo oir desde mi balcon abierto a la plaza de Cascorro la algarabía de los niños por la tarde, el bullicio de los domingos del Rastro, ahh... y las postales esas que alguien me envia cada mes. Tengo un vecino joven que me las sube, es un chaval, a mediodia llega y cuando he recibido la postal me la lee, casi siempre son frases de saludo luego me describe como es, una imagen de la Puerta de Alcala al anochecer, otras la Plaza Mayor, o la Castellana. Todas son de Madrid, alguien que sabe que amo esta ciudad, y el chaval al describírmelas hace que por un momento pueda sentir el olor de los bocadillos de calamares bajo los soportales de la plaza mayor, o el ruido del trafico en la castellana y asi aun sin salir de mi pequeño apartamento, siento que paseo por sus calles.
Hoy he cogido las postales que el chico me guarda en el cajon atadas con un cordel, quiero tenerlas en mis manos sentir su tacto, y es cuando me doy cuenta que no tienen el trazo de una escritura, ni siquiera hay en ellas la rugosidad de un sello.
Llaman a la puerta y esta aquí de nuevo él, con otra postal, con otra imagen de mi ciudad, y se sienta, y me la lee, y me la describe, y es entonces cuando sé quien me manda las postales.
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